Mostrando entradas con la etiqueta Carlos III. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carlos III. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de junio de 2024

El palacio de los Borbones en el Escorial

 Dentro del conjunto del Monasterio del Escorial la mitad del lado N y la mitad del lado E se dedicaba a residencia real. Será el rey Carlos III quien se dió cuenta, al retirarse al monasterio del Escorial tras la muerte de su madre, que ese sitio real no estaba acondicionado para alojar al rey Borbón con sus hijos y todo su séquito. Así que dió orden de hacer una nueva población que comenzó a formarse tras 1767. Encargó el proyecto al arquitecto Juan Esteban, a quien ayudaría y sucedería después en el cargo Juan de Villanueva. Para saber más https://madridconencanto-siema.blogspot.com/2024/06/el-escorial-de-los-borbones.html. Decidió transformar las cámaras que se usaron como residencia de los infantes y corte Austria del lado N en un auténtico palacio al gusto borbón.

Carlos III cazador, Goya, 1788 (Museo del Prado)

Hoy en día se ha reducido mucho el recorrido que se permite a las visitas, pero yo tuve la suerte de conocerlo completo, incluido los dormitorios de Carlos IV y Mª Luisa de Parma y las salas de maderas nobles (a las cuales nos obligaron a pisar utilizando unas pantuflas especiales). Era mi época de recién doctorarme en los reales sitios y comenzar a guiar grupos Para empezar, el recorrido actual empieza por el final, no por la escalera de granito de Juan de Villanueva. Nos enlazan desde la sala de Batallas. Notamos un contraste que impresiona, después de haber estado por el sobrio palacio Austria. Más de 300 tapices cuelgan de sus paredes, realizados en la Real Fábrica de Tapices e inspirados en cartones de Tenier, José del Castillo, Bayeu o Goya. Mobiliario neoclásico o fernandino, relojes de bronce dorado, jarrones de Sevres, frescos y lámparas de la Granja. Una maravilla que todavía se sigue utilizando en los actos oficiales de la corona en este real sitio.

Tapices inspirados en cartones de Teniers (SIEMA Matritensis)

En la llamada Sala del Rey cuelgan unos de los tapices más impactantes y conocidos. Esta sala pasó por diferentes usos. Fue antedormitorio tercero, con Carlos IV se uso como pieza para damas y con la reina Isabel II formaba parte de las habitaciones usadas por Francisco de Asís. Podemos contemplar tapices de Goya ("riña en la venta nueva", "novilladas", "niños inflando la vejiga" o "niños con el carnero", estos dos últimos de pequeño tamaño sobre las sobrepuertas. También el "toro enamorado" de Bayeu, o "el jardín del Retiro hacia las tapias del caballo de bronce" de José del Castillo).

Vista de la Sala del Rey con mobiliario neoclásico. Se aprecian también los zócalos de madera blanca

(SIEMA Matritensis)

El Salón Pompeyano tanto los tapices como el techo siguen la inspiración en temas clásicos pompeyanos, con magníficos tejidos en grisalla simulando relieves de escultura. En las esquinas vemos bancos fernandinos en forma de L. Durante el reinado de Carlos IV lo seguían usando las damas de la reina y, con Isabel II, fue dormitorio del aya de las hijas.

                   Detalle de los magníficos tapices del Salón Pompeyano (SIEMA Matritensis)

Bancos fernandinos del Salón Pompeyano (SIEMA Matritensis)

El que fue antedormitorio primero presenta en las paredes tapices inspirados en la escuela de Rubens, en la serie de Telémaco (del libro de Fenelón, preceptor que fue de Felipe V). Se tejieron en Bruselas en 1729. Con Carlos IV se utilizó como pieza del Consejo, y luego fueron habitaciones para hijos de los reyes durante el s XIX. También destaca el  oratorio la reina, con el lienzo de "San Joaquín, Santa Ana y la Virgen", de Lucas Jordán. 
Sala de la reina con los tapices de la serie de Telémaco (SIEMA Matritensis)

El antiguo Salón de Embajadores es una de las piezas más largas y vistosas. Cubiertos los techos con pinturas de Vicente López. De sus paredes cuelgan de Bayeu el juego de la vaquilla y el choricero.

Vista general del antiguo salón de embajadores, con numerosos tapices de Bayeu, lámparas de la Granja, jarrones de Sevres, alfombra de la Real Fábrica (SIEMA Matritensis)

El Choricero de Bayeu (SIEMA Matritensis)

Detalle del Juego de la vaquilla, de Bayeu (SIEMA Matritensis)

Pinturas del techo del salón de embajadores por Vicente López (SIEMA Matritensis)

En la antesala de Embajadores encontramos tapices sobre cartones de Goya. Luego el antecomedor con tapices de Teniers y Wouwerman, además de una preciosa làmpara de cristal y bronce de la Granja. Para el Comedor de Gala adaptaron en sus paredes tres tapices formando como un solo frente unido (donde se ve de Bayeu la merienda en la venta del cerezo o el paseo de las Delicias).
Vista general del Comedor de Gala (SIEMA Matritensis)

Lámpara de cristal y bronce del antecomedor (SIEMA Matritensis)

Desde ese punto se sale y descendemos por la cómoda escalera de Juan de Villanueva, con peldaños más pequeños que los que estábamos acostumbrados a subir en el palacio Austria. La escalera de paso desde el patio de coches la encargó Carlos IV a Juan de Villanueva en 1793. Este palacio de los Borbones consta de 18 dependencias, de las cuales se visitan muy pocas, los cuartos más representativos que dan al patio de coches. Las habitaciones más privadas no se visitan. De esas os pongo ahora algunas imágenes para que os hagáis una idea. Y me despido. Aunque seguiré con el blog en julio, ya las visitas guiadas de SIEMA Matritensis para grupos libres, con inscripción individual se han acabado hasta final de septiembre. Sólo hacemos de empresas o grupos privados que lo soliciten a fines de junio y en julio. 

Maribel Piqueras
Escalera de entrada al palacio de los Borbones, que consta de un arco clásico de medio punto y dos arquitrabes en los laterales, pero abierta con arcos también (SIEMA Matritensis)

Despacho de Carlos IV, dentro de las estancias de maderas nobles (Patrimonio Nacional)

Retrete en la sala maderas nobles (Patrimonio Nacional)

Antiguo dormitorio de MªLuisa de Parma, con cambiador de infantes a la derecha 
(Patrimonio Nacional)



















jueves, 15 de febrero de 2024

Fuentes de Neptuno y Apolo en Madrid

Después de esta entrada que tuvo tanto éxito https://madridconencanto-siema.blogspot.com/2019/07/la-fuente-de-cibeles-como-simbolo-de.html faltaban las otras dos importantes fuentes del paseo en este blog. Hoy me voy a ocupar de ellas. Apolo aparece colocado en una posición central en el Paseo del Prado, entre Cibeles y Neptuno. Está en esa posición central porque simboliza al propio rey Carlos III, que es el centro de todo el programa de fuentes del paseo ideado por Ventura Rodríguez, con la idea de expresar el poder de la monarquía de Carlos III en todos los aspectos del orbe. Apolo es el dios de la luz (como Carlos III rey Ilustrado, que proporciona luz a la nación), de las artes, de la medicina, de la música y la adivinación. A veces lleva los símbolos de la lira - como en este caso- del sol o del laurel. Con su carro llega hasta el sol. Es hijo de la relación de Zeus con Leto y hermano gemelo de Artemisa o Diana.

Vista completa de la Fuente de Apolo, con los chorros funcionando (SIEMA Matritensis)

El escultor Manuel Álvarez esculpió las figuras de Apolo sobre el pedestal, con los grifos que llevan el carro y la lira. Además esculpió en la base la representación de las cuatro estaciones. Todo ello estaba acabado en 1781, sobre el dibujo que diseñó Ventura Rodríguez en 1777. Lo terminaría el escultor Alfonso Bergaz, quien también realizó las caras de Medusa y Circe como surtidores en los lados de abajo. Ambas son deidades marinas: la bella gorgona Medusa llevaba la maldición de Atenea de que cuando mirara a un hombre le dejara petrificado. Perseo la mató y su cabeza luce en el escudo de Atenea. Circe sale en Ulises, como hechicera que proporcionaba brebajes malévolos y convirtió en cerdos a la tripulación. Esta fuente no se llegó a inaugurar hasta 1803.

                        Fuente de Apolo vista de frente. Es muy armoniosa y elegante (SIEMA Matritensis)

Representaciones del otoño con las uvas y el verano con las espigas (SIEMA Matritensis)

Representaciones de la primavera con las flores junto al invierno, como anciano con puchero y, abajo la cabeza surtidor de Circe (SIEMA Matritensis)

Detalle de la cabeza de Medusa con las serpientes en sus cabellos (SIEMA Matritensis)

Diseño de la Fuente de Apolo por Ventura Rodríguez
, Museo de Historia de Madrid
(SIEMA Matritensis)

Neptuno es el nombre romano del Poseidón griego. Hermano mayor de Zeus e hijo de Saturno y Cibeles. En el s XVIII estaba situado más pegado a los edificios y su posición era mirando a su madre, Cibeles, que también estaba más pegada al palacio de Buena Vista. A finales del s XIX les cambiaron a los dos de posición, más centrados en el paseo del Prado y ahora ambos mirando a Madrid. Neptuno va en un carro tirado por caballos con colas marinas, con forma de caracola. Es el padre de muchísimas criatura mitológicas, como gigantes, tritones, cíclopes (como Polifemo, que se enfrentó a Ulises después de volver de la guerra de Troya). Como es el Dios del mar y de la tierra en movimiento, es decir, terremotos. Aquí simboliza el poder naval de la monarquía española en tiempos del rey Carlos III. La realizó el escultor neoclásico Juan Pascual de Mena. El tridente de bronce lo robaron en 1914 y ahora luce uno de hierro. Como anécdota contaré que durante la Guerra Civil le colgaron un cartel en el tridente que decía "dadme de comer y quitarme el tenedor". Hoy en día en esta fuente se reúne la afición del Atlético de Madrid para celebrar sus triunfos. Espero que os haya gustado:

Maribel Piqueras

Fuente de Neptuno de frente (SIEMA Matritensis)

Dibujo de la fuente de Neptuno por Ventura Rodríguez, RABASF (SIEMA Matritensis)








jueves, 23 de junio de 2022

El Pintor Paret y Madrid

 Con esta entrada os animo a que descubráis, si todavía no lo habéis hecho, o que profundicéis en la figura de este gran pintor del s XVIII español, a quien el Museo del Prado dedica una merecida retrospectiva. Cuando escribí el libro "El Rey perdido: D. Luís de Borbón, figura clave de Madrid y Boadilla" (2016) ya percibí la poca información que había sobre el pintor Paret para el gran público y lo interesante que resultaba su figura en todos los aspectos. No voy a hacer una reseña de la exposición del museo del Prado, sino simplemente comentar la relación de este pintor con la corte y vida de Madrid. Luis Paret y Alcazar es un importante pintor madrileño, ya que nació en la capital en 1746, el mismo año del nacimiento de Goya,  otro gran pintor que terminó eclipsando a Paret. Paret terminó su formación académica mucho antes que Goya. Estando en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando entró en contacto con Mengs, quien se percató de su talento y lo recomendó al Infante Don Luís de Borbón. En su primer autorretrato, realizado en Madrid, ya se aprecia su simpatía, su mirada inteligente y expresiva, su elegancia, así como la curiosidad de haberse hecho un lazo al cuello con la cinta de la coleta.

                            Primer autorretrato que conocemos de Paret. Es una miniatura sobre márfil,                                            realizada en 1770, con témpera y guache ( Museo del Prado)

El Infante D. Luís de Borbón se portó con el pintor como un gran amigo y mecenas. Comenzó por financiarle un viaje de formación en Roma, en 1763. Paret regresó a Madrid en 1766, año de la finalización de la segunda residencia del infante D.Luís, el palacio de Boadilla del Monte. Ese mismo año la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando premió a Paret en un concurso, con un tema de gusto neoclásico (en la obra "Anibal en el templo de Hércules en Cádiz).

                El Infante D. Luis de Borbón , de Gónzalez Ruíz, 1754 (Colección Sueca)

Fachada principal del palacio del Infante D.Luís de Borbón en Boadilla del Monte 
(SIEMA Matritensis)

Paret desarrolló su arte en cuadros de pequeño formato, sobre la temática de vida cortesana y sociedad, de carácter festivo y alegre. Aunque esta moda ya triunfaba en Francia e Inglaterra, en España no terminaban de gustar tanto. Al que sí llamaron la atención fue al Infante D. Luís de Borbón, quien le encargaría en 1767 el "Baile de máscaras". En esta obra que bien refleja Paret el ambiente festivo y abigarrado de ese baile de carnaval que tenía lugar en el famoso teatro del Príncipe. A pesar del trazo rápido y desdibujado, no nos falta detalle.

Baile de máscaras, 1767 (Museo del Prado)

Constituían, además, una temática muy adecuada a la decoración del palacio del infante D. Luís en Boadilla. Este era considerado un lugar de residencia temporal, con el objetivo de descansar en las jornadas de caza, de organizar fiestas, bailes, conciertos y de alojar las colecciones del infante, así como su gabinete de ciencias naturales. De 1770 es el encargo de "Las parejas reales". Esta obra si es de gran formato y representa la fiesta hípica conocida como las parejas reales, celebrada en Aranjuez el  6 de junio de 1770. Formaba parte de las tradicionales fiestas de la corte en este sitio real durante la primavera. En ese juego se organizaban 4 grupos de jinetes que se cruzaban y debían manifestar su dominio del caballo ibérico al son de la música. El nombre hace referencia a que los que encabezaban cada grupo pertenecían a la realeza. En este caso el infante D. Luis de Borbón era uno de los que encabezaban la cuadrilla e iba vestido elegantemente de blanco y verde. Paret realizó varias copias de este cuadro con el fin de poder regalarlas a otros miembros de la familia real, como el infante D. Gabriel, por ejemplo. Al fondo se ve el paisaje y, a la derecha del cuadro, viene pintado el lateral del palacio de Aranjuez donde se decoraba el balcón real. En toda la explanada que hoy en día se ve aún con arena, se celebraba la fiesta de las parejas reales. En esta obra vemos dividido también el público: el cortesano a la derecha y el populacho a la izquierda.

Las parejas reales , de 1770 (Museo del Prado)

Siendo pintor de cámara del infante D Luís realizaría otra escena de interior, la "Tienda del anticuario Geniani", en 1772, describiendo con naturalidad el momento en que una dama entra en esa tienda que se localizaba cerca de la puerta del Sol. "La Puerta del Sol", de 1773, describe otra escena cortesana ambientada en la puerta del Sol, con la iglesia del Buen Suceso de fondo, la torre del convento de los mínimos de la Victoria, la fuente de la Mariblanca original. O la escena de galanteo de  "La carta", con un fondo artificial más rococó y afrancesado.

Tienda del anticuario Geniani, de 1772 (Museo Lázaro Galdiano)

La Puerta del Sol, de 1773 (Museo de Bellas Artes de la Habana. Cuba)

La Carta, 1772 (Museé Goya de Castres)

El Infante D. Luis de Borbón encargó a Ventura Rodriguez la construcción del palacio de Boadilla del Monte. Un palacio único, inmerso en la naturaleza que lo rodeaba, de ahí su extensión horizontal y sus terrazas laterales, para no romper la perspectiva de las vistas y abrazar esa naturaleza y bosques que lo rodeaban. Era la residencia de todo un príncipe ilustrado. En la parte de atrás, hacia el río, de desarrolla un jardín ilustrado en forma de varias terrazas. Una es un plano estético y de flor, donde se situó la fuente de las conchas (que actualmente se localiza en el jardín del Campo del Moro). A esa primera terraza se salía directamente desde la gran sala de música de la parte inferior. Luego habría más terrazas, ya con presas, molino, bodegas, pequeño zoo y huertas. Y , al otro lado del palacio, el gallinero.  En la parte superior, junto a su dormitorio, alojaba el infante sus colecciones de pinturas, libros y su gabinete de ciencias naturales, para el que encargó a Paret algunas láminas de pájaros que tenía y de su cebra. En estas obras Paret desarrolla un dibujo preciso, colorista, muy vivo y completo, con aguadas. En cuanto a la cebra, que escribe con Z, comentar que el infante D. Luís tenía la única cebra de la que había constancia en España en esos momentos. Una vez muerta, la disecó. En la lámina, aparece también el cepillo que usaban para limpiarla y las mantas para abrigarla.

Oropéndola, 1774, aguada sobre cartulina, donde identifica al macho y a la hembra con números
(Museo del Prado)

Cebra, 1774 (Museo del Prado)

Primera terraza en obras (SIEMA Matritensis)

Huertas del palacio en primavera, por aquí circularía la cebra (SIEMA Matritensis)

Trabajando para el infante se produce también el contacto con el resto de la familia real, como su hermano, el rey Carlos III. En torno al cuadro titulado "Carlos III comiendo ante su corte", de 1771-72, hay muchas incógnitas todavía: ¿ quién se lo encargo en concreto? ¿por qué Paret puso a su antojo una decoración que no se correspondía con la decoración real de esa sala?. Está ambientada en una saleta del palacio real de Madrid, en la que el rey Carlos III seguía un determinado protocolo para comer. El rey comía solo, acompañado de un gran número de cortesanos y de sus perros favoritos. Se ve claramente todo el ambiente político de la época: Grimaldi a la izquierda, el conde de Aranda a la derecha, el cardenal Fernández Portocarrero, etc.

Carlos III comiendo ante su corte , 1772 (Museo del Prado)

Paret se llevaba muy bien con el infante D. Luis de Borbón, el cual era mucho más mayor que él, pues le llevaba veinte años. Juntos se iban de correrías amorosas y fiestas por Boadilla. El asunto llegó a manos del rey, que estaba pendiente de organizarle el matrimonio, desde que el infante había renunciado, con 27 años, a todos sus cargos eclesiásticos como cardenal-diácono. El Consejo de Castilla ordenó el exilio de Paret a Puerto Rico en 1775. Paret no perdió su sentido del humor (como se ve en el autorretrato como campesino puertorriqueño cargando plátanos, cuyo original mandó al rey Calros III con una dedicatoria y él se quedo con la copia).Después, reconsiderarían su caso y, en mayo de 1778, le conmutaron la pena del destierro por alejamiento de la corte, para evitar poder encontrarse con el infante D. Luis. Se asentó en Bilbao, donde se casó con Mª de las Nieves Micaela Fourdinier y accedió también a ser miembro de la real academia de Bellas Artes de Bilbao en 1780. 

Autorretrato de Paret, en 1776 (Museo de Bellas Artes de Puerto Rico)

                                      Maria de las Nieves Micaela Fourdinier, de 1783, muy al gusto francés y 
                                    donde  aparece tocando una serenette (Museo del Prado)

Paret no volvería a encontrarse con su amigo y mecenas, el infante D. Luis de Borbón, quien falleció en 1785. Pero sí gozó el favor de su hermano, Carlos III, que le encargaría en esos años una serie de vistas y planos sobre los puertos del Cantábrico. Reinando Carlos IV, en 1789, Paret es autorizado ya a vivir de nuevo en la corte y regresa a Madrid. De sus últimos años en Madrid el pintor nos ha dejado dos joyas. El 23 de Sept de 1789 juraba como Príncipe de Asturias Fernando VII, escena que mandaron los reyes pintar a Paret. El pintor la terminó en 1791, como indica en su firma. La escena tuvo lugar en el interior de los Jerónimos. Se aprecia en esa Jura de Fernando VII como era la arquitectura y decoración original de esta importante iglesia antes de que los franceses la destrozaran. Se ve el retablo que había mandado poner Felipe II, el presbiterio en alto más ancho y al que se accedía por medio de unas escaleras entre balaustradas laterales, los balconcitos de las tribunas. Arriba, a la derecha, los reyes con un Fernando VII muy niño aún. Gracias a lo que gustó esta Jura de Fernando VII obtuvo puestos importantes en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Un poco después iniciaría unas vistas de Madrid, también por encargo, como la del Jardín Botánico del paseo del Prado, pintada entre 1792-99, y que resultó inacabada la parte derecha. Pensamos que por el fallecimiento de Paret el 14 de febrero de 1799. Un pintor que consiguió, no sólo reflejar los edificios del Madrid que pintaba, sino los ambientes festivos en la capital. Espero que os haya gustado su figura y talento tanto como a mí.

Maribel Piqueras

                                           Jura de Fernando VII, 1791 (Museo del Prado)

                      El Jardín Botánico desde el Paseo del Prado, entre 17922-99 (Museo del Prado)





jueves, 15 de octubre de 2020

Colegiata de San Isidro

Hoy me voy a detener en una de las iglesias más importantes de Madrid que, además, alberga el cuerpo incorrupto de nuestro santo patrón, San Isidro. Me refiero a la Colegiata de San Isidro. A pesar de los avatares históricos por los que ha pasado este monumento, aún mantiene todo su esplendor casi intacto. Sus orígenes van unidos a los orígenes de Madrid como capital del reino de España y a la veneración que los reyes de la dinastía Austria tuvieron por la orden Jesuita. En 1562 los jesuitas se asentaron en Madrid en unos terrenos situados en la calle Toledo, que les fueron cedidos por Leonor Mascareñas, el aya portuguesa de Felipe II. Edificaron entonces una iglesia dedicada a San Pedro y San Pablo y un sencillo colegio inaugurado en 1567. Al fallecer en 1603 la Emperatriz María de Austria, hermana de Felipe II, en el monasterio de las Descalzas Reales, dejó a los jesuitas sus bienes para mejorar esta primitiva edificación. Recordamos aquí que las Descalzas Reales fue una fundación de Juana de Austria, con el favor del jesuita San Francisco de Borja, cuya hermana organizó la primera comunidad en ese monasterio. Los jesuitas tenían entre sus propias filas importantes arquitectos formados en el barroco romano, como Pedro Sánchez, quien diseñó los planos de la nueva edificación en 1620. El rey Felipe IV puso la primera piedra en 1622. Pero las obras de esta grandiosa construcción en piedra y su posterior decoración se alargaron en el tiempo. Sánchez falleció en 1633 y continuó las obras Francisco Bautista. En 1651 quedó consagrada la iglesia por el nuncio Raspigliosi, aún quedando parte de ella que no se terminaría hasta 1680. 

                                Fachada, gran cornisa y torres en la actualidad (SIEMA Matritensis)

Vista de la torre situada a la izquierda de la fachada, rehecha tras la 
Guerra Civil (SIEMA Matritensis)

Detalle de la hornacina sobre la puerta central, con San Isidro y Sta.María de la 
Cabeza (SIEMA Matritensis)

Colegiata de San Isidro en 1885, recién establecida la diócesis de Madrid 
(Postal antigua)

En el exterior muestra una fachada grandiosa, que luce poco al no dejar separación con la calle Toledo. La fachada se divide en cinco calles verticales, siendo las de los dos extremos laterales las que corresponden con las torres campanario. Esos cuerpos laterales llevan pilastras de orden gigante y compuesto en las esquina, mientras que los cuerpos centrales están divididos por columnas. En la parte inferior las puertas de entrada: laterales adinteladas y central con un gran arco, sobre el que se abre la hornacina en la que se colocó al matrimonio formado por San Isidro y Sta. María de la Cabeza, cuando se cambió la advocación de la misma. Diferente decoración de molduras barrocas y frontones remata las ventanas. Tanto el entablamento como los capiteles siguen la misma línea y tipo de decoración ideada por Bautista para el interior. Destaca el gran entablamento de la cornisa, sobre el que van una balaustrada y las torres. Torres diferentes del original que se aprecia en la postal de 1885, donde terminaban con esa cubierta a dos aguas que ahora se ha modificado y terminado en recto, con un cuerpo final de menor tamaño. En su momento sobresalía sobre el resto de edificios e iglesias de Madrid por el empleo de la piedra, ya que todas las iglesias de la capital se construyeron en ladrillo. Ponz comentó que su fachada era la más grandiosa de Madrid. 

Vista general del interior (SIEMA Matritensis)

Placa situada en el nartex para agradecer los trabajos de iluminación de la colegiata a la generosidad de los fieles y a Endesa (SIEMA Matritensis)

Lateral del crucero, donde se percibe la amplia línea de cornisa y el luneto que 
da iluminación (SIEMA Matritensis)

En la disposición interior se siguió el modelo de la iglesia Gesú de Roma: una gran nave abovedada que presenta un crucero de brazos muy cortos. Sin embargo, las capillas laterales son muy amplias y están comunicadas entre sí. Bautista utilizó bóvedas y cúpulas encamonadas y, también ideó un nuevo tipo de capitel, conocido como "capitel Bautista" (donde combina hojas de acanto del orden corintio, con óvulos del jónico y equino procedente del dórico). El entablamento se decora con modillones pareados. La línea de cornisa es muy clara y, como escribí anteriormente, coincide con la que se sigue por la fachada exterior. Toda esta disposición arquitectónica nos sumerge en el mundo del barroco con su amplitud, movimiento, volúmenes y molduras decorativas de carácter vegetal, resaltadas en dorado. Alterna las líneas curvas y rectas buscando dinamismo. La iglesia es bastante oscura, faltan ventanales y vidrieras que la iluminen lo suficientemente. Además, aunque los jesuitas idearon en el proyecto original un gran ventanal a los pies de la iglesia, después se anularía colocando el coro ahí. Así que es de agradecer todo lo invertido en lograr una mayor iluminación interior.

Detalle de entablamento y línea de cornisa. Debajo de ellos, los llamados 
"capiteles Bautista" (SIEMA Matritensis).

Siguiendo con la historia que afecta a nuestro monumento diremos que formaba parte de un conjunto con el Colegio Imperial de los Jesuitas y cuando se terminó la iglesia estaba dedicada a San Francisco Javier, el santo jesuita navarro. Aunque realmente lo primero que se terminó y funcionó ya como iglesia es la capilla del Sagrario o Buen Consejo, diseñada por Sebastián Herrera Barnuevo. Por eso ésta tiene planta de cruz latina, abovedada y con cúpula sobre el crucero. En realidad, es como una pequeña iglesia dentro de otra más grande. Rezando el joven S. Luis Gonzaga aquí se le apareció la Virgen en el s XVI inspirándole para que se hiciera jesuita, aconsejándole a tomar esa decisión, por eso la advocación que lleva la Virgen. La talla actual no es la original, que quemaron en 1936, sino una bonita imagen de la casa Granda. También celebró su primera misa en esta capilla el padre Rubio. 

Retablo mayor de la Capilla del Buen Consejo o del Sagrario
(SIEMA Matritensis)

Fachada lateral del entrada a la Capilla del Buen Consejo, la primera que empezó a funcionar como iglesia en este monumento (SIEMA Matritensis)

Los jesuitas fueron expulsados de España en 1767, por orden de Carlos III. Entonces se dedicó el conjunto a San Isidro y se dividió: templo, estudios reales de San Isidro y viviendas. Desde la iglesia de San Andrés se trasladaron los restos de San Isidro hasta el altar mayor. En 1885 el Papa León XIII creó la diócesis de Madrid que, hasta entonces no tenía obispo propio ni catedral porque dependía de Toledo. Así que por un tiempo, hasta que se inauguró en 1993 la catedral de la Almudena, la colegiata tuvo categoría de catedral y también albergaba a la Virgen de la Almudena.  En los orígenes de la diócesis de Madrid su primer obispo, Narciso Martínez-Vallejo,  falleció a consecuencia de las heridas producidas por los disparos de un cura loco, el domingo de ramos de 1886, en las propias gradas del templo. Lo colocaron en la portería de la colegiata, donde murió a los pocos días del atentado. También sucesos trágicos vivió el templo durante la Guerra Civil. En el verano de 1936 extremistas anticlericales incendiaron las capillas de la parte izquierda, que no eran colindantes con los muros del colegio,  así como la sacristía y altar mayor. Por eso en esas capillas contemplamos una decoración menos elaborada y más moderna. Por desgracia se perdieron parte de los archivos también, además de mucho patrimonio artístico. 

Bula de creación de la diócesis de Madrid que se conserva en el Museo
de la Catedral de la Almudena (SIEMA Matritensis)

Recorriendo las capillas interiores nos podemos encontrar, siguiendo por la derecha:
  • Capilla de la Virgen de los Reyes. Con imagen moderna inspirada en la capilla real de la catedral de Sevilla.
  • Capilla de la Macarena, acompañada por talla moderna del apóstol San Juan. Estas cofradías fueron fundadas en la posguerra por sevillanos residentes en Madrid. La Virgen acompaña a la imagen del Gran Poder en la tarde-noche del jueves santo.
  • Capilla del Gran Poder. Preciosa talla de imaginería andaluza que sustituye al Cristo de la Buena Muerte de Juan de Mesa, que era el Crucifijo que presidía esta capilla en su origen y que ahora se encuentra en la catedral de la Almudena. Menos mal que conserva toda su exhuberante decoración barroca original. Esta capilla dedicada a la Pasión fue pagada por el consejero de Castilla, reinando Felipe IV, Francisco de Tejada y Mendoza, para tener un panteón familiar en esta iglesia de los jesuitas. Años más tarde, en 1670, la cedieron a familias del Colegio Imperial. El magnífico crucifijo de Juan de Mesa  se inspiraba en un famoso crucifijo de los jesuitas sevillanos. El aire andaluz de la capilla es total. Incluso se completó esa talla con las esculturas de María, San Juan y la Magdalena que se perdieron. Claudio Coello y Rizzi intervinieron en la decoración barroca de esta capilla, que todavía conservamos: cúpula y profetas en las pechinas -Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel- fueron realizadas por Claudio Coello. Mientras que Rizzi intervino en el resto de decoraciones barrocas y en los cuadros laterales de la Pasión: Cristo ante Caifás y Cristo ante Pilatos.
                                       Capilla de la Virgen de los Reyes (SIEMA Matritensis)

Capilla de la Macarena y San Juan (SIEMA Matritensis)

Así era la decoración original de la actual Capilla del Gran Poder, con el crucifijo de Juan de Mesa en el medio (Fotografía histórica)

Cubiertas barrocas de la Capilla del Gran Poder, con los profetas en grisalla
(SIEMA Matritensis)

Vista general de la Capilla del Gran Poder (SIEMA Matritensis)

Detalle del Cristo del Gran Poder y las columnas salomónicas del 
baldaquino (SIEMA Matritensis)

Molduras de decoración barroca en pan de oro representando elementos de la 
Pasión en esta capilla del Gran Poder (SIEMA Matritensis)

Lienzo de Rizzi representando a Jesús ante Caifás (SIEMA Matritensis)

Altar de la catedral de la Almudena, donde se ubica actualmente el Cristo de la 
Buena Muerte de Juan de Mesa (SIEMA Matritensis)

  • Capilla de San José: presenta un retablo barroco del s. XVII, enmarcando una escultura de San José del escultor Salvador Carmona (s. XVIII) y también unas interesantes pinturas de Herrera el Mozo, que representan a San Antón y San Antonio de Padua. También en los muros laterales contemplamos cuadros de santos pintados por Pablo Pernicharo y Juan Peña. 
  • Capilla de las Dos Trinidades o la Sagrada Familia. En el ático la pintura de los mártires jesuitas del Japón. Está cubierta por pinturas barrocas originales con espirales y decoración vegetal. 
  • En el crucero la Virgen de la Fuensanta, donde estuvo el altar dedicado a la Virgen de la Almudena antes de 1993. Y muchas imágenes de santos colocadas en los muros en fila y su nombre indicado en una placa inferior.

                                             Capilla de San José (SIEMA Matritensis)

Capilla de la Sagrada Familia o las Dos Trinidades (SIEMA Matritensis)

Pinturas originales del sXVII que cubren la Capilla de la Sagrada Familia
(SIEMA Matritensis)

El retablo mayor que había en 1936 era el que mandó realizar Carlos III a Ventura Rodriguez, justo al echar a los jesuitas y cambiar la advocación de la iglesia. Tenía en el cuerpo superior el lienzo de la Santísima Trinidad de Mengs. También trabajaron en él escultores del s. XVIII como Francisco Gutierrez, en la escultura que representa la Humildad o Pascual de Mena en la escenificación de la Gloria de San Isidro. LLevaba mármol en la parte inferior y luego añadía las tres calles con esculturas. Pero incendiaron a propósito ese retablo dedicado a San Isidro en 1936 y el actual es una fiel reproducción del mismo, aunque no del todo exacta, realizada por José Lapayese y con las esculturas de José Luís Vicent. Los plateros madrileños labraron la urna en plata para los restos de San Isidro.


                            Altar Mayor con la gloria de San Isidro en medio (SIEMA Matritensis)

A la izquierda del altar mayor se dispone la Capilla de San Isidro de los naturales. Sede de la congregación de dicho nombre y desde donde parten unas escaleras a venerar el cuerpo de San Isidro. Se realizó también en el s. XVIII, luego es posterior a la construcción de la iglesia. De planta ovalada, presenta un bonito retablo con la Virgen Inmaculada de José de Mora y, en los laterales, unas tallas de San Isidro y Sta. María de la Cabeza. Se construyó sobre un pozo, de los muchos que hay en esta zona y en los alrededores de la calle Toledo y Puerta de Moros antigua. No está comprobado que tenga nada que ver ese pozo con la vida de San Isidro.

Capilla ovalada de San Isidro (SIEMA Matritensis)

En el brazo izquierdo del crucero encontramos dos obras artísticas que a mí particularmente me gustan mucho. Una Dormición anónima, del s XVII, donde muestra la Virgen dormida en actitud orante con las manos que se dirigen hacia el cielo, y los 12 apóstoles alrededor, en técnica muy expresiva. La imagen de la Virgen la tallaron después de la Guerra Civil. Igualmente el gran lienzo del Rizzi, que estuvo tapado muchos años, y que representa la "Conversión del Duque de Gandía". El pintor juega con diferentes tiempos y lugares en el cuadro. Ya que aparece San Francisco de Borja en el momento de comprobar el féretro de la Emperatriz Isabel a su llegada a Granada. Como fondos, el panteón de los reyes del Escorial diseñado por Crescenzi e inaugurado por Felipe IV.

Dormición de la Virgen (SIEMA Matritensis)

Conversión del Duque de Gandía, de Rizzi  (SIEMA Matritensis)

Antes de pasar al resto de capillas del lado izquierdo de la nave y a los tesoros de la sacristía conviene pararse en el púlpito de mármol diseñado por Bautista y en el resto de imaginería que muestran las hornacinas de los paredes. Las capillas de este lado reflejan una decoración más pobre por los destrozos de la Guerra Civil. 
  • Capilla de la Virgen del Carmen. Muestra la curiosidad de que fue restaurada por católicos británicos durante la posguerra. De ahí el escudo inglés con símbolos de los Stuarts católicos y la inscripción en la parte superior de la pared de la capilla ("mandada reparar por la caridad de los británicos"). Quizás el Duque de Alba tuvo algo que ver. 
  • Capilla de la Soledad
  • Capilla de San Antonio
  • Capilla de San Cosme y San Damián. Son los patronos de los médicos. Aquí también el moderno crucifijo del Santo Cristo de las Siete Palabras, realizado por el escultor sevillano Manuel Santos Corona. 
                               Inscripción en la pared superior de la Capilla de la Virgen del Carmen
                                                                         (SIEMA Matritensis)

Detalle del escudo inglés sobre el retablo de la Virgen del Carmen
(SIEMA Matritensis)

Púlpito (SIEMA Matritensis)

Capilla de la Soledad y San Blás (SIEMA Matritensis)

Escultura de San Roque, en las hornacinas de los muros 
laterales (SIEMA Matritensis)



Capilla de los santos Cosme y Damián (SIEMA Matritensis)

Cristo de las siete palabras (SIEMA Matritensis)

La antesacristía y sacristía fueron también destrozadas en 1936. Menos mal que tenemos, por ejemplo, los cuadros de Monasterio que reflejan fielmente la riqueza ornamental que contenían. En la Antesacristía destaca la pieza del lavamanos en mármoles rojos y grises, con la escultura barroca de san Francisco en el medio. La concha superior de estuco fue reconstruída. También están aquí los cuadritos de Monasterio mencionados. La sacristía conserva toda la estructura barroca de la fecha de construcción, con los espacios laterales que tenían los canónigos de la colegiata para celebrar sus misas privadas, pero la decoración es bastante ecléctica, con imaginería y cuadros religiosos de diversas procedencias. Así un bonito cuadro de la Virgen del Buen Consejo, una escultura de Santiago Apóstol a caballo, imágenes usadas para el nacimiento de Navidad, etc. Desde aquí, y para terminar, agradezco a D. Javier del Santo el haberme permitido visitar con tranquilidad la sacristía y resuelto algunas dudas. Aunque queda mucho por resolver por la pérdida de documentos originales. También os animo a todos a conocer esta joya del barroco madrileño. 

Maribel Piqueras 

Cuadro de Monasterio que refleja cómo estaba decorada la antesacristía antes de que la prendieran fuego en 1936. Fijaros en los frescos del techo (SIEMA Matritensis)

Conjunto completo del impresionante lavamanos 
(SIEMA Matritensis)

Detalle de la parte central del mismo (SIEMA Matritensis)

Sacristía original antes del incendio, pintada por Monasterio, con el retablo en la pared del fondo, los frescos del techo, la mesa en medio y los altares laterales (SIEMA Matritensis)



Lienzo antiguo de Nra Señora del Buen Consejo en la Sacristía
(SIEMA Matritensis)

Talla de la Virgen con Niño que usan para el Nacimiento de Navidad y se haya 
en la Sacristía (SIEMA Matritensis)