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lunes, 9 de enero de 2023

El Gallinero o Aviario del Infante D. Luís en Boadilla

 Recientemente se inauguró lo último que faltaba por completar de la restauración del conjunto palaciego del Infante Don Luís de Borbón en Boadilla, el aviario. Conocido popularmente como "gallinero", quedó inaugurado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, junto al alcalde de Boadilla, Javier Úbeda, el 21 de septiembre del 2021. En otras entradas difundimos ya el atractivo patrimonio de Boadilla relacionado con este infante: http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2013/06/el-palacio-del-infante-d-luis-en.html  y http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2015/03/jardines-del-palacio-del-infante-d-luis.html. Hoy nos centraremos en esta última edificación. Sabemos que nada más comprar el señorío de Boadilla, en 1761, el arquitecto Ventura Rodríguez recibió el encargo de construir un palacio para el infante Don Luís de Borbón, hermano varón más pequeño del rey Carlos III. El palacio se empezó a construir en 1763 y ya en 1765 estaba acabado, como mencionaba una placa de granito colocada sobre la fachada principal (hoy desaparecida). Por esas fechas el infante residía con su hermano el rey en palacio real y utilizaba este palacio de Boadilla como residencia temporal. Aquí organizaba fiestas, conciertos, cacerías. También instaló en él su biblioteca y su gabinete de ciencias naturales, con un mobiliario de madera diseñado a propósito por el propio Ventura Rodríguez. Se convirtió en el lugar donde más disfrutaba de soltero. El palacio no tenía grandes dimensiones y se desarrollaba de modo horizontal, con dos terrazas que salían a los lados desde las habitaciones principales del ala masculina (donde se localizaba el cuarto del infante y que era la que tenía mejores vistas a los bosques) y el ala femenina. Así no cortaba la perspectiva para contemplar el entorno natural que lo rodeaba, bosques, río al fondo de las terrazas en que se dividieron los jardines, colinas donde se asentaba el convento barroco de la Encarnación, etc. Destaca el neoclasicismo y sobriedad de las fachadas exteriores, mientras que en el interior encontramos unos espacios con decoración y juegos de luces más barrocos, como en la capilla por ejemplo. 

             Fachada palacio de Boadilla, Ventura Rodríguez. Junto al escudo de la parte superior
             aparecía la fecha de terminación del mismo en 1765 (Ventura Rodríguez. Colección Sueca)

Vista de la fachada principal del palacio con las dos terrazas que salen a los 
lados en el piso principal. La de la derecha sale desde el cuarto del infante D. Luís
(SIEMA Matritensis)

Jardines, vista de la tercera terraza con los huertos donde se ven los 
almendros florecidos (SIEMA Matritensis)

Desde muy pequeño el infante D Luís disfrutaba de la naturaleza. Tenía varios perros, numerosos caballos y otros animales que coleccionaba, vivos o disecados. Por los jardines del palacio de Boadilla corrían libremente ciervos o una cebra, que pintó Paret en una preciosa acuarela, donde aparecen debajo del animal los útiles de limpieza del mismo. Cuando murió la cebra, el infante mandó disecarla. Paret también retrató al infante D Luís encabezando uno de los grupos de los juegos de parejas que se celebraban en primavera en Aranjuez, donde el propio infante demostró su destreza montando a caballo al son de la música. 
Retrato del infante D Luís, con tan sólo 4 años, por el pintor francés Jean Ranc,
donde aparece con su querido perro ya. 1731 ( Museo del Prado )

Cebra pintada por Paret en los jardines del palacio de Boadilla, 1774
(Museo del Prado)

Las parejas reales en Aranjuez donde aparece, elegantemente vestido de verde, 
el infante don Luís. También de Paret (Museo del Prado)

Don Luís de Borbón mandó situar en alto, sobre una colina al otro lado de la fachada principal, justo detrás de la plaza y el depósito de agua y fuente de mascarones, el famoso aviario. Así se oiría menos el  ruido de los pájaros desde los cuartos del palacio. Ventura Rodríguez se inspiró en las plantas elípticas o circulares de otras leoneras, zoos o aviarios que existían en otros sitios reales. Como la menagerie de Versalles o la antigua leonera del palacio del Buen Retiro. De planta circular, con un patio abierto en el centro y un pozo, situó las diferentes jaulas en los laterales. Los zócalos eran de granito y los muros de ladrillo visto, así como la línea de cornisa sobre la que iba el tejado de teja. En cada una de las jaulas, había una reja de hierro que se anclaba sobre el granito. Todavía hoy son visibles los agujeros donde se colocaban esos anclajes. También los huecos para la alimentación. La mayoría estaba ocupada por aves, pájaros que formaban una variada colección, donde había también aves exóticas (como oropendas, loros, tucanes). El infante Don Luís, como buen príncipe ilustrado del s XVIII, gustaba del saber enciclopédico y de mostrar una amplia variedad de pájaros. Además, si provenían de América o Filipinas, le proporcionaba un mayor prestigio erudito. 

En el centro la estructura circular de la "leonera" en el palacio del Buen Retiro
(SIEMA Matritensis)

Gallinero sin restaurar (SIEMA Matritensis)

Gallinero y dependencias anexas sin restaurar (SIEMA Matritensis)

Estado de uno de los recintos para aves, con los huecos de la puerta y ventana
(SIEMA Matritensis)

La colección de pájaros del infante era la parte más importante del pequeño zoo que había empezado a reunir ya cuando vivía en la Granja con su madre, también con animales procedentes de Aranjuez o el Buen Retiro. Cuando, debido a la pragmática sanción y a su matrimonio fue desterrado de la corte, se llevó sus colecciones al palacio de Arenas de San Pedro. Entonces comenzó la ruina de este aviario de Boadilla, que se agudizó con la guerra de la independencia y la guerra civil. La tarea de reconstrucción, financiada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, y llevada a cabo por el arquitecto José Ramón Duralde, no fue nada fácil. Además de la pérdida de documentación en los archivos, nos encontrábamos con mucho material original completamente destruido. Así que se aprovechó lo que se pudo, debido a la importancia de ser el único aviario de estas características que se conserva en España. Declarado como ruina arqueológica en 1974, se ha podido reconstruir e inaugurar con espacio museístico.


                                 Fachada principal de la casa del guarda (SIEMA Matritensis)

Vista lateral de la casa del guarda con la chimenea y el gallinero al fondo
(SIEMA Matritensis)

Estructura circular del gallinero ya reconstruido (SIEMA Matritensis)

Al fallecer el infante Don Luís en 1785 se dispersaron sus colecciones: parte de esos pájaros y de su gabinete de ciencias naturales pasó a su hijo, también llamado D. Luis de Borbón, que llegó a ser cardenal y se educó con el cardenal de Toledo, Lorenzana (hoy en día en las colecciones históricas del Instituto de Enseñanza Superior el Greco de Toledo). Otra parte las adquirió su hermano Carlos III, integrando el gabinete de ciencias naturales. Hoy en día nos las encontramos por el Museo de Ciencias Naturales. En el Museo de la Santa Cruz de Toledo también encontramos una colección de pájaros disecados que pertenecieron al infante Don Luís y estuvieron en este aviario.

Oropéndola de Paret, pintada en 1774 en Boadilla 
(Museo del Prado)

Medio Ambiente de Boadilla se encarga de cuidar este espacio museístico dedicado a la relación del hombre con los animales. La estructura rectangular donde se ubicaban las dependencias anexas originales del aviario, se  ha reconvertido en una zona para ambientarnos en la figura del infante Don Luís (con su genealogía, su retrato de pequeño, la importancia que para su vida supuso el contacto con la naturaleza, antecedentes de zoos y aviarios. Incluso una réplica de la cebra que disecó el infante y que luego desapareció)

Dependencias anexas a la estructura circular del aviario (SIEMA Matritensis)

Genealogía del infante don Luís, hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio
(SIEMA Matritensis)

Introducción sobre el Infante Don Luis y su relación con los animales
(SIEMA Matritensis)

Imagen aérea del conjunto del gallinero en lo alto de la colina 
( web de Boadilla)

Réplica de la cebra del infante (SIEMA Matritensis)

La estructura circular del aviario, dividida en 14 pequeñas estancias perimetrales, se ha convertido en un museo donde se expone, de manera muy didáctica (utilizando múltiples imágenes, videos, juegos, proyectores, planos, vitrinas, etc), la relación del hombre con los animales y su evolución a lo largo de la historia. La sala 1 sería la correspondiente al mundo griego y sus mitos, con la realidad de las conquistas de Alejandro Magno, por ejemplo. La sala 2 Roma, la 3 el bestiario medieval, la 4 el Renacimiento con los descubrimientos del Nuevo Mundo y el gusto por el coleccionismo. La 5 nos ambienta en el gusto de las monarquías absolutistas por construir leoneras, menageries, gallineros u otras instalaciones zoológicas. La 6 en el mundo de la Ilustración. La 7 en el infante Don Luís y su relación con las aves (muchas aves de su propiedad aparecen en las decoraciones de papeles pintados o tapicerías de sus residencias reales). La sala 8 se centra en el gallinero de Boadilla. La sala 9 en la edad contemporánea, donde de los caprichos reales se pasó a los zoológicos públicos, como la casa de fieras del parque del Retiro. La 10 habla de la edad de oro del exotismo 1850-1950. la 11 de la nueva sensibilidad animalística. Entre medias también zonas donde interactuar y jugar con paneles. 

Gallinero. Patio reconstruido con las diferentes salas perimetrales
(SIEMA Matritensis)

Restos de anclajes en el granito de una de las estancias (SIEMA Matritensis)

Una de las salas dedicadas al hombre y los animales en el Renacimiento
(SIEMA Matritensis)

Estancia dedicada al gallinero de Boadilla (SIEMA Matritensis)

Bestiario medieval (SIEMA Matritensis)

Fotografía que muestra la actriz Julia Font con el elefante de la casa de fieras del Retiro
en 1911 (SIEMA Matritensis)

Juegos con paneles (SIEMA Matritensis)

Juegos con visores (SIEMA Matritensis)

Reconstrucción decorativa de un salón del s XVIII con papeles pintados 
y aves de la colección del infante Don Luis (SIEMA Matritensis)

Con estas últimas imágenes os deseo un buen año 2023, ya que esta es la primera entrada publicada en el blog durante este año. Agradezco al Ayuntamiento de Boadilla todo el interés mostrado en la recuperación de su patrimonio histórico y animo a los lectores a conocerlo.

Maribel Piqueras.

Restos de la pequeña trampilla de salida en la parte trasera de una 
de las jaulas (SIEMA Matritensis)

Palacio de Arenas de San Pedro donde el infante se llevó sus colecciones tras ser 
desterrado de la corte ( Web Arenas de San Pedro)

Cardenal infante Don Luis de Borbón, hijo mayor del Infante Don Luis 
de Boadilla, que se quedaría con el gabinete de ciencias naturales de su padre
(Goya, 1800. Museo del Prado)






















jueves, 23 de junio de 2022

El Pintor Paret y Madrid

 Con esta entrada os animo a que descubráis, si todavía no lo habéis hecho, o que profundicéis en la figura de este gran pintor del s XVIII español, a quien el Museo del Prado dedica una merecida retrospectiva. Cuando escribí el libro "El Rey perdido: D. Luís de Borbón, figura clave de Madrid y Boadilla" (2016) ya percibí la poca información que había sobre el pintor Paret para el gran público y lo interesante que resultaba su figura en todos los aspectos. No voy a hacer una reseña de la exposición del museo del Prado, sino simplemente comentar la relación de este pintor con la corte y vida de Madrid. Luis Paret y Alcazar es un importante pintor madrileño, ya que nació en la capital en 1746, el mismo año del nacimiento de Goya,  otro gran pintor que terminó eclipsando a Paret. Paret terminó su formación académica mucho antes que Goya. Estando en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando entró en contacto con Mengs, quien se percató de su talento y lo recomendó al Infante Don Luís de Borbón. En su primer autorretrato, realizado en Madrid, ya se aprecia su simpatía, su mirada inteligente y expresiva, su elegancia, así como la curiosidad de haberse hecho un lazo al cuello con la cinta de la coleta.

                            Primer autorretrato que conocemos de Paret. Es una miniatura sobre márfil,                                            realizada en 1770, con témpera y guache ( Museo del Prado)

El Infante D. Luís de Borbón se portó con el pintor como un gran amigo y mecenas. Comenzó por financiarle un viaje de formación en Roma, en 1763. Paret regresó a Madrid en 1766, año de la finalización de la segunda residencia del infante D.Luís, el palacio de Boadilla del Monte. Ese mismo año la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando premió a Paret en un concurso, con un tema de gusto neoclásico (en la obra "Anibal en el templo de Hércules en Cádiz).

                El Infante D. Luis de Borbón , de Gónzalez Ruíz, 1754 (Colección Sueca)

Fachada principal del palacio del Infante D.Luís de Borbón en Boadilla del Monte 
(SIEMA Matritensis)

Paret desarrolló su arte en cuadros de pequeño formato, sobre la temática de vida cortesana y sociedad, de carácter festivo y alegre. Aunque esta moda ya triunfaba en Francia e Inglaterra, en España no terminaban de gustar tanto. Al que sí llamaron la atención fue al Infante D. Luís de Borbón, quien le encargaría en 1767 el "Baile de máscaras". En esta obra que bien refleja Paret el ambiente festivo y abigarrado de ese baile de carnaval que tenía lugar en el famoso teatro del Príncipe. A pesar del trazo rápido y desdibujado, no nos falta detalle.

Baile de máscaras, 1767 (Museo del Prado)

Constituían, además, una temática muy adecuada a la decoración del palacio del infante D. Luís en Boadilla. Este era considerado un lugar de residencia temporal, con el objetivo de descansar en las jornadas de caza, de organizar fiestas, bailes, conciertos y de alojar las colecciones del infante, así como su gabinete de ciencias naturales. De 1770 es el encargo de "Las parejas reales". Esta obra si es de gran formato y representa la fiesta hípica conocida como las parejas reales, celebrada en Aranjuez el  6 de junio de 1770. Formaba parte de las tradicionales fiestas de la corte en este sitio real durante la primavera. En ese juego se organizaban 4 grupos de jinetes que se cruzaban y debían manifestar su dominio del caballo ibérico al son de la música. El nombre hace referencia a que los que encabezaban cada grupo pertenecían a la realeza. En este caso el infante D. Luis de Borbón era uno de los que encabezaban la cuadrilla e iba vestido elegantemente de blanco y verde. Paret realizó varias copias de este cuadro con el fin de poder regalarlas a otros miembros de la familia real, como el infante D. Gabriel, por ejemplo. Al fondo se ve el paisaje y, a la derecha del cuadro, viene pintado el lateral del palacio de Aranjuez donde se decoraba el balcón real. En toda la explanada que hoy en día se ve aún con arena, se celebraba la fiesta de las parejas reales. En esta obra vemos dividido también el público: el cortesano a la derecha y el populacho a la izquierda.

Las parejas reales , de 1770 (Museo del Prado)

Siendo pintor de cámara del infante D Luís realizaría otra escena de interior, la "Tienda del anticuario Geniani", en 1772, describiendo con naturalidad el momento en que una dama entra en esa tienda que se localizaba cerca de la puerta del Sol. "La Puerta del Sol", de 1773, describe otra escena cortesana ambientada en la puerta del Sol, con la iglesia del Buen Suceso de fondo, la torre del convento de los mínimos de la Victoria, la fuente de la Mariblanca original. O la escena de galanteo de  "La carta", con un fondo artificial más rococó y afrancesado.

Tienda del anticuario Geniani, de 1772 (Museo Lázaro Galdiano)

La Puerta del Sol, de 1773 (Museo de Bellas Artes de la Habana. Cuba)

La Carta, 1772 (Museé Goya de Castres)

El Infante D. Luis de Borbón encargó a Ventura Rodriguez la construcción del palacio de Boadilla del Monte. Un palacio único, inmerso en la naturaleza que lo rodeaba, de ahí su extensión horizontal y sus terrazas laterales, para no romper la perspectiva de las vistas y abrazar esa naturaleza y bosques que lo rodeaban. Era la residencia de todo un príncipe ilustrado. En la parte de atrás, hacia el río, de desarrolla un jardín ilustrado en forma de varias terrazas. Una es un plano estético y de flor, donde se situó la fuente de las conchas (que actualmente se localiza en el jardín del Campo del Moro). A esa primera terraza se salía directamente desde la gran sala de música de la parte inferior. Luego habría más terrazas, ya con presas, molino, bodegas, pequeño zoo y huertas. Y , al otro lado del palacio, el gallinero.  En la parte superior, junto a su dormitorio, alojaba el infante sus colecciones de pinturas, libros y su gabinete de ciencias naturales, para el que encargó a Paret algunas láminas de pájaros que tenía y de su cebra. En estas obras Paret desarrolla un dibujo preciso, colorista, muy vivo y completo, con aguadas. En cuanto a la cebra, que escribe con Z, comentar que el infante D. Luís tenía la única cebra de la que había constancia en España en esos momentos. Una vez muerta, la disecó. En la lámina, aparece también el cepillo que usaban para limpiarla y las mantas para abrigarla.

Oropéndola, 1774, aguada sobre cartulina, donde identifica al macho y a la hembra con números
(Museo del Prado)

Cebra, 1774 (Museo del Prado)

Primera terraza en obras (SIEMA Matritensis)

Huertas del palacio en primavera, por aquí circularía la cebra (SIEMA Matritensis)

Trabajando para el infante se produce también el contacto con el resto de la familia real, como su hermano, el rey Carlos III. En torno al cuadro titulado "Carlos III comiendo ante su corte", de 1771-72, hay muchas incógnitas todavía: ¿ quién se lo encargo en concreto? ¿por qué Paret puso a su antojo una decoración que no se correspondía con la decoración real de esa sala?. Está ambientada en una saleta del palacio real de Madrid, en la que el rey Carlos III seguía un determinado protocolo para comer. El rey comía solo, acompañado de un gran número de cortesanos y de sus perros favoritos. Se ve claramente todo el ambiente político de la época: Grimaldi a la izquierda, el conde de Aranda a la derecha, el cardenal Fernández Portocarrero, etc.

Carlos III comiendo ante su corte , 1772 (Museo del Prado)

Paret se llevaba muy bien con el infante D. Luis de Borbón, el cual era mucho más mayor que él, pues le llevaba veinte años. Juntos se iban de correrías amorosas y fiestas por Boadilla. El asunto llegó a manos del rey, que estaba pendiente de organizarle el matrimonio, desde que el infante había renunciado, con 27 años, a todos sus cargos eclesiásticos como cardenal-diácono. El Consejo de Castilla ordenó el exilio de Paret a Puerto Rico en 1775. Paret no perdió su sentido del humor (como se ve en el autorretrato como campesino puertorriqueño cargando plátanos, cuyo original mandó al rey Calros III con una dedicatoria y él se quedo con la copia).Después, reconsiderarían su caso y, en mayo de 1778, le conmutaron la pena del destierro por alejamiento de la corte, para evitar poder encontrarse con el infante D. Luis. Se asentó en Bilbao, donde se casó con Mª de las Nieves Micaela Fourdinier y accedió también a ser miembro de la real academia de Bellas Artes de Bilbao en 1780. 

Autorretrato de Paret, en 1776 (Museo de Bellas Artes de Puerto Rico)

                                      Maria de las Nieves Micaela Fourdinier, de 1783, muy al gusto francés y 
                                    donde  aparece tocando una serenette (Museo del Prado)

Paret no volvería a encontrarse con su amigo y mecenas, el infante D. Luis de Borbón, quien falleció en 1785. Pero sí gozó el favor de su hermano, Carlos III, que le encargaría en esos años una serie de vistas y planos sobre los puertos del Cantábrico. Reinando Carlos IV, en 1789, Paret es autorizado ya a vivir de nuevo en la corte y regresa a Madrid. De sus últimos años en Madrid el pintor nos ha dejado dos joyas. El 23 de Sept de 1789 juraba como Príncipe de Asturias Fernando VII, escena que mandaron los reyes pintar a Paret. El pintor la terminó en 1791, como indica en su firma. La escena tuvo lugar en el interior de los Jerónimos. Se aprecia en esa Jura de Fernando VII como era la arquitectura y decoración original de esta importante iglesia antes de que los franceses la destrozaran. Se ve el retablo que había mandado poner Felipe II, el presbiterio en alto más ancho y al que se accedía por medio de unas escaleras entre balaustradas laterales, los balconcitos de las tribunas. Arriba, a la derecha, los reyes con un Fernando VII muy niño aún. Gracias a lo que gustó esta Jura de Fernando VII obtuvo puestos importantes en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Un poco después iniciaría unas vistas de Madrid, también por encargo, como la del Jardín Botánico del paseo del Prado, pintada entre 1792-99, y que resultó inacabada la parte derecha. Pensamos que por el fallecimiento de Paret el 14 de febrero de 1799. Un pintor que consiguió, no sólo reflejar los edificios del Madrid que pintaba, sino los ambientes festivos en la capital. Espero que os haya gustado su figura y talento tanto como a mí.

Maribel Piqueras

                                           Jura de Fernando VII, 1791 (Museo del Prado)

                      El Jardín Botánico desde el Paseo del Prado, entre 17922-99 (Museo del Prado)