miércoles, 30 de septiembre de 2026

Exposición Prerrafaelismo: itinerarios femeninos (1850-1914) en MAPFRE Recoletos

Hoy me gustaría detenerme en una exposición que considero muy original, creativa y con un gran fondo de investigación detrás. Me refiero a la muestra que ha organizado la Fundación Mapfre en su sala de Recoletos, "Prerrafaelismo: itinerarios femeninos". La exposición, comisariada por Pamela Gerris Nunn, nos presenta 130 obras realizadas en diferentes materiales (acuarelas, óleos, grabados, fotografías, tejidos, esmaltes, dibujos). Son préstamos procedentes de 65 colecciones, de la talla del Birmimgham museum & art gallery, British museum, Colección Pérez Simón, Smithsoniam Design museum, De Morgan Foundation, D,Orsay, The Royal Collection de Londres, Yale Center of British art y otros muchos museos y fondos también de colecciones privadas. El movimiento prerrafaelista surgió en 1848 en Inglaterra, con la creación de la Cofradía de Hermanos Prerrafaelistas, de la que formaban parte Dante Gabriel Rosetti, John Millais y E. Burne. Aunque se disolvió a los cinco años sus ideas se mantuvieron en el tiempo gracias a las mujeres que lo llevaron a la práctica. La presencia de la mujer se hace notar en el ámbito artístico con fuerza. Muchas eran hijas o mujeres de pintores. No tienen una formación académica, pero sí muy buena técnica y una ilusión enorme por dar otra visión del mundo que les rodea. Trabajan con una visión renovada de los temas, una mayor autenticidad y esfuerzo, haciendo valer cada vez más lo femenino también en esa sociedad victoriana. El conocido como "Retrato de una artista" inaugura la exposición y sintetiza lo que veremos: afirmación de la mujer, dibujo minucioso y delicado, importancia del color, de la espiritualidad, la naturaleza, la importancia de la artesanía, el mobiliario y decoración. La exposición se ha organizado por temas de la siguiente manera:

1. UN ARTE DE LA VIDA COTIDIANA

    Tal como le gustaba a John Ruskin, el ideólogo de este movimiento con sus escritos: "la función del artista en el mundo consiste en ser una criatura que ve y siente". Estas mujeres de clase media reflejan en sus obras la realidad cotidiana que ven, normalmente en el ámbito doméstico o desde sus ventanas. Reflejando la verdad de la sociedad del momento, como la obra de Anna Blunden titulada "La canción de la camisa" (1854) donde representa a una costurera con gran finura y actitud espiritual, al mismo tiempo, por la ventana se ven las fábricas de la Inglaterra industrial de entonces. Otras artistas como Alice Boyd, Joanna Boyce, Jerónima Blackburn o Mary Ellen Edwards también están representadas en este apartado.

                "La canción de la camisa" de Anna Blunden, 1854. Yale Center for Bristish Art 
                                                                  (SIEMA Matritensis)

                 "Vistas del Támesis desde Cheyne Walk", de Alice Boyd, oleo de 1875, en una colección
                   particular ( SIEMA Matritensis)

               "Retrato de una artista" de Margaretta Flolliot, obra con la que se inicia la exposición
                                        (SIEMA Matritensis)

2. REALIDADES IMAGINADAS

    Estas artistas son mujeres cultas, de gran sensibilidad y romanticismo. Se inspiran en textos literarios, en la historia, la religión o la tradición como antiguas baladas inglesas. Muestra de ello son las obras de Elisabeth Siddal que, además, fue modelo para Ofelia., como la leyenda artúrica de la dama de Shalott, condenada a hacer eternamente un tapiz. Pequeña obra realizada con pluma, tinta y lápiz. O  la reinterpretación de la Virgen que pintó Eleanor Vere basándose en modelos alemanes medievales. Esta obra fue adquirida por la reina Victoria, pero luego no le gustó y la rechazó. Otras artistas como Anne Mary Howitt o Jessie King tienden a una especial espiritualidad. En el caso de la primera inspirada en tradiciones religiosas y folclóricas, mientras que la segunda se inspira en un mundo de hadas, donde la naturaleza es también importante. Suelen trabajar estas mujeres con lo que tenían más a mano, por eso los formatos son pequeños y utilizan mucho la técnica del dibujo o la acuarela, más que el óleo. 

"La dama de Shalott", de Elisabeth Siddal, 1853, The Mass Gallery of London (SIEMA Matritensis)

                      "La Virgen María", de Eleanor Vere Boyle, 1860 (SIEMA Matritensis)

"Las voces de mar", 1900, Jessie King en el Victoria&Albert Museum (SIEMA Matritensis)

3. BELLEZA Y VERDAD EN LA NATURALEZA
    
    No nos encontraremos paisajes emocionales, o idealizados como los de sus colegas románticos. Sino una pintura de naturaleza con todo detalle, ya que creían que ese paisaje inglés estaba amenazado por el desarrollo industrial, por el ferrocarril que atravesaba los campos o el crecimiento de los pueblos y buscaban dejar testimonio de como era esa naturaleza en verdad. Aunque usen óleo, los formatos son de cuadros pequeños. Obras como los crisantemos de Anna Alma-Tadema, que parecen un tratado de botánica. También el intimista jardín de la artista, de Rosa Brett, o el impactante paisaje de Anna Bluden.
Crisantemos de Alma-Tadema, en la Cadbury Research Library de la Universidad de Birmimghan 
(SIEMA Matritensis)

"El jardín de la artista", 1860, Rosa Brett, con ese impactante fondo blanco. Colección particular.
(SIEMA Matritensis)

"El gótico de Dios", 1858, de Anne Blunden. Colección Benjamín Kracaver (SIEMA Matritensis)

4. UN MUNDO EN UN GRANO DE ARENA

    Esa expresión la toman de los versos de un poema de William Blake. Se trata de descubrir lo extraordinario en lo más insignificante. Hay en esa época un gran avance de la ciencia, se descubren nuevas especies. Incluso el propio Ruskin consideraba que disciplinas científicas como la geología, la botánica o la meteorología eran importantes para el artista. El grabador en madera y ornitólogo, Thomas Bewick, publicó entonces la Historia general de los cuadrúpedos, una historia de aves británicas y fábulas de Esopo. También tenían la idea de que así se respetaba la creación divina. Rosa Brett, Jemima Black-Burn o Emily Hunt realizan una meticulosa representación de los animales cercanos de su entorno doméstico.

"Bunny", 1873, de Rosa Brett. Colección particular (SIEMA Matritensis)

"Cría de ostrero", de Jemima Black-Burn, 1860. British Museum (SIEMA Matritensis)


"La celosa Jessie", Emily Hunt, 1861. The Mass Gallery of  London (SIEMA Matritensis)

5. PERSONAJES DE LA REALIDAD Y DE LA FICCIÓN

        Nos encontramos ahora una temática de retratos, autorretratos o personajes del mundo literario o mitológico. También las llamadas "fancy pictures", que son escenas de género a base de imágenes idealizadas de la vida cotidiana. Emma Sandys destaca por su dibujo minucioso, calidad de los objetos, colorido y símbolos de las plantas y frutos que trabaja. Nos recuerda la influencia del prerrafaelista Rosetti en la estética poética y decorativa. Mary Severn se retrata insistiendo en su material de pintora. Hay un pequeño apartado para la fotógrafa Julia Margaret Cameron.

"Ensoñación", de Emma Sandys, 1873. Óleo de la colección Pérz-Simon 
(SIEMA Matritensis)

"Olive", de Emma Sandys, 1868. En el marco aparece una F porque se presentó como si fuera su hermano, Frederick (SIEMA Matritensis)

"autorretrato" de Mary Severn, 1862, óleo de la National Portrait Gallery (SIEMA)

"Alethea", de Julia Margaret Cameron, 1872. Es copia al carbón a partir de un negativo. En el 

Victoria & Albert museum de Londres (SIEMA Matritensis)

6. INOCENCIA DECORATIVA

    Consideran que las mujeres están más capacitadas para captar la inocencia, la belleza, la maternidad. A veces con una visión idealizada. Destacan Emma Sandys o Kate Greenway.

"Dulces sueños", de Emma Sandys, de 1876, con un marco artesanal realizado a propósito para este cuadro (SIEMA Matritensis)

"Señoritas", de Kate Greenway, 1879. National museum of Liverpool (SIEMA Matritensis)

7. LO UTIL Y LO BELLO

    Se transforman habilidades tradicionales relacionadas con el ámbito doméstico femenino, como el bordado o la pintura sobre porcelana, en actividades profesionales. Surge el Art and Crafts, que representa el credo prerrafaelista en las artes aplicadas, siendo Morris su figura clave. Su hija May cogería su legado y prolongaría el éxito de la Compañía Morris hasta bien entrado el s XX. May Morris o Dessie Burden son figuras destacadas. Otras mujeres ascendieron a través de escuelas de artes afines como la de Birmingham. Aquí resaltarían Fanny Bunn, May Hart, Mary Newill. Las maderas, telas, papeles, bordados, cerámica, todo es importante. Increible la obra de Anna Alma-Tadema donde representa con todo detalle un salón. Autores como Oscar Wilde promovieron durante el último tercio del s XIX el concepto de la "casa bella".

"El salón. Towshend house", de Anna Alma-Tadema, 1885. Royal Academy of Art (SIEMA Matritensis)

 Esmalte "La casa de la vida", de Phoebe Traquair (SIEMA Matitensis)

8. MEDIEVALISMO 

    Los artistas prerrafaelistas admiraban el arte medieval anterior a Rafael y al clasicismo renacentista. Se inspiran en el romanticismo medieval, el ideal caballeresco, el heroismo, la corte del rey Arturo y los caballeros de la mesa redonda, las vidas de santos, las obras de Dante como la Divina Comedia. Las formas medievales, el neogoticismo lo vemos no sólo en los cuadros, sino en las iluminaciones de libros, decoraciones, telas, tallas de los muebles de madera, etc. El esmalte anterior o las obras de Eleanor Fortescue-Brickdale nos dan muestra de esta tendencia.

"El pálido semblante del amor verdadero", de Eleanor Fortescue-Brickdale, 1899. Museo D´Orsay
( SIEMA Matritensis)

                                           
"Acaso mi amada no es oro puro", de Eleanor Fortescue-Brickdale, colección particular
(SIEMA Matritensis)
                                          
9. ESPERANZAS Y SUEÑOS

    Si en los comienzos estas mujeres artistas estuvieron muy marginadas en la sociedad victoriana, que las consideraba meras aficionadas, al llegar a las últimas décadas la impresión sobre ellas es otra. Son artistas muy formadas, que han viajado por el mundo, que han hecho estudios al natural. Toda esa formación de la tercera oleada de mujeres prerrafaelistas coincide con la importancia que se le está dando ya  a la cuestión femenina y su mayor poder en la organización de la vida social, política y cultural.  Expondran sus obras en galerías como la Grosvenor Gallery o la New Gallery. Marianne Stokes realizó un tapiz en lana y seda sobre algodón, con figuras a tamaño natural, titulado "Honrad a la mujer", ya en 1912, con letras en alemán. Mary Spartali Stilman, de origen italiano, en su obra " La infancia de Santa Cecilia", representa a su hija como esa joven santa y también sale la pintora, con un paisaje toscano de fondo. 

Tapiz de May Morris y Mary Newill. 
(SIEMA Matritensis)

             Detalle del nido de la obra anterior, donde se percibe el diseño de Morris y el bordado de Newill (SIEMA Matritensis)

"Colgaduras de cama" , de 1917, de Morris y Newill.  Cranbrook Art Museum, Michigan
(SIEMA Matritensis)

                           "Terrenal Earthbound", de Evelyn de Morgan, 1897. The Morgan Foundation.
                                                    (SIEMA Matritensis)

"La Virgen y el hombre rico", de Francesca Alexander, 1882, Sheffield Museum
(SIEMA Matritensis)

Desde aquí agradecemos a la Fundación Mapfre cultura la organización de la exposición y os animamos a verla con calma, porque las obras ofrecen muchos detalles y suelen tener un formato pequeño. Toda la información podéis obtenerla en https://www.fundacionmapfre.org/arte-y-cultura/exposiciones/sala-recoletos/prerrafaelismo-itinerarios-femeninos/. Espero que os guste tanto como a mí.

Maribel Piqueras

martes, 22 de septiembre de 2026

Palacio Real de Madrid: el cuarto real

 Hoy me quiero detener en el llamado "Cuarto real" del palacio de los borbones en Madrid. De este palacio real nuevo ya comentamos su historia y nuevo protocolo en otras entradas anteriores https://madridconencanto-siema.blogspot.com/2015/11/palacio-real-de-madrid-un-nuevo.html. En el protocolo de los Borbones se incluye en el término "cuarto real" una serie de salas que están dentro del ala correspondiente al uso especial del rey. Irían desde el Salón de Trono hasta donde comenzaban las habitaciones de la reina, que sería hoy la Sala Amarilla. El Salón del Trono constituye el espacio más importante. Por eso es el más grande y ancho, orientado al Sur, haciendo eje con la capilla al N. Dios y el Rey. Al Sur además recibía toda la luz del sol, como especificaba el protocolo creado por Luis XIV, el rey Sol. Antes de crearse el salón comedor y baile en tiempos de Alfonso XII, uniendo varias estancias, este Salón del Trono era el espacio más grande. Carlos III fue el último rey en nacer en el antiguo palacio real y, curiosamente, también el primer rey en habitar este nuevo palacio real de los Borbones. La decoración del Salón de Trono se conserva tal y como era en tiempos de este rey. Percibimos un aire muy barroco en los frescos, consolas, etc. El techo fue pintado por Tiépolo, ya mayor, al que ayudaron sus hijos. En él representa "la glorificación de la monarquía española" (con figuras diferentes según la variedad de provincias y continentes que había en la monarquía española de entonces). Para la decoración pensaron en un aristócrata italiano, Felipe Gazola, y éste contrató a los artesanos que trabajaron para él en Nápoles. Aunque cubrió las paredes de terciopelo rojo genovés, lo mandó bordar en Nápoles con plata sobredorada. También las consolas y espejos las hicieron ebanistas napolitanos. En los sillones dorados están en relieve los medallones de los reyes de España. Los reyes actuales no se suelen sentar en las recepciones del 6 de enero a los embajadores ni en la del día de la Hispanidad. 

                               Fachada del Salón del Trono al exterior (SIEMA Matritensis)

                                         Vista general del Salón del Trono (wikipedia)

Carlos III, el primer rey que habitó el palacio,  como gran maestre de su orden,
por Salvador Maella (PN)

En cuanto a las esculturas del Salón de Trono habría mucho que decir. Los leones de bronce dorado son las más antiguas, traídas por Velázquez desde Italia, presidían también el salón de los espejos del antigua palacio real y no se destruyeron en el incendio de 1734. También están aquí algunas de las esculturas de bronce de los siete planetas que se salvaron del incendio (otras se disponen en el Salón de columnas). Por último, las cuatro esculturas de bronce de más tamaño, que representan las virtudes cardinales, las realizó el francés René Fremin, en tiempos de Felipe V para el salón del trono del palacio de la Granja. Única nota francesa en todo el estilo barroco italiano que se da en este salón.

                                 Júpiter, de la serie de los siete planetas, en el salón del trono. Al fondo se perciben las filigranas de plata sobredorada en el terciopelo (SIEMA Matritensis)

La siguiente sala, llamada Saleta o pieza de comer de Carlos III, presenta una decoración en el techo de estucos diseñados por Sabatini y realizados por Andreoli entre 1761-63 (vemos palmas, conchas y símbolos relativos a las cuatro estaciones). El fresco ya es posterior, de Mengs, pintor que había trabajado ya para el padre de Mª Amalia de Sajonia. Representa la "Apoteosis de Trajano", y ya es un estilo neoclásico, que huye de todo barroquismo anterior. Los cuadros son de Lucas Jordán. Las sedas se colocaron en el s XIX. Al inicio iban cubiertas de tapices más barrocos.

                        Fresco con la Apoteosis de Trajano de Mengs rodeados de los estucos de Andreoli 
                                                (SIEMA Matritensis)

Vista de esta saleta, con los cuadros de Lucas Jordán y las sedas que se colocaron 
posteriormente, en el s XIX, sobre las paredes (SIEMA Matritensis)

La llamada Antecámara de Carlos III era una pieza usada para conversar o cenar el rey. En tiempos de Carlos III estaba decorada con tapices de la historia de José, realizados en la Real Fábrica de Tapices según cartones de José del Castillo. También colgaban cuadros de retratos ecuestres de Felipe III o Felipe IV, Carlos V a caballo de Tiziano, las reinas Margarita o Mariana de Austria. En el techo el fresco de la Apoteosis de Hércules por Mengs. En el siglo XIX se cambió la decoración de las paredes y se añadieron sedas en la época de Fernando VII. Ahora cuelgan los retratos de Carlos IV y Mª Luisa de Parma pintados por Goya, los bustos de mármol de esos reyes realizados por Juan Adam en 1797. También destacan en esta antecámara el reloj sobre la chimenea imitando un jarrón o el gran reloj de Cronos. Este alto reloj se montó allí mismo con las piezas que llegaron de París, por Dugourc en 1801. Vemos una estructura de columnas de caoba con apliques de bronce, en cuyo interior se encuentra Cronos, el dios del tiempo griego labrado en mármol y que porta una guadaña. Ni que decir tiene que toda la mitología hace referencia a la monarquía española ( la glorificación en el salón del Trono, la fuerza con Trajano y Hércules, etc)

                           Reloj de Dogour con el templete de Cronos (SIEMA Matritensis)

Antecámara con las sedas en azul y dorado y los retratos de Goya
(SIEMA Matritensis)

La Cámara de Carlos III o Salón Gasparini es uno de mis espacios preferidos de este ala del rey. Su elaborada decoración tardó cincuenta años en realizarse. Lleva el nombre del decorador Mattia Gasparini, pintor de cámara de Carlos III que vino a España en 1760 procedente de Nápoles. Se hizo cargo de organizar la decoración de esta sala y la de los pequeños gabinetes contiguos, los "despachos de maderas de Indias" que no se enseñan al público. Realizó todos los bocetos, en un estilo rococó, para los mármoles del suelo, las sedas que cubren paredes y tapicerías de muebles, siguiendo todo el mismo estilo floral y en espirales de colores. En la bóveda imita una escena oriental con pájaros y flores en estuco, pero con apariencia de porcelana. Los bordados de las sedas los hacía su mujer, Luisa Bergonzini, quien se encargó de organizar la decoración a la muerte de su marido en 1774. Pero se terminarían muy tarde los bordados y bronces, ya en 1803. Esta era la sala en la que el rey Carlos III se vestía y desayunaba. A ella sólo tenían acceso el Ayuda de Cámara y el Sumiller de Corps. 

Detalle de las tapicerías del sillón y paredes del salón Gasparini, con hilos de seda en oro, plata 
y colores diversos (SIEMA Matritensis)

Los trabajos de madera se llevaron a cabo por el ebanista flamenco Josef Canops y merece la pena detenerse a contemplar las diferentes entalladuras y marquetería en maderas rosas y violetas de los marcos de espejos y demás muebles de esta sala. La lámpara de cristal y bronce es un homenaje a Fernando VII, posterior, y es de las más grandes de palacio. Tampoco desmerece el trabajo de la mesita velador, ni del reloj del pastor con autómata.

Detalle de las entalladuras de los marcos de espejos por Josep Canops (SIEMA Matritensis)

Velador en el centro de la sala (SIEMA Matritensis)

Reloj de pastor, donde se utilizan autómatas (SIEMA Matritensis)

Lámpara de cristal y bronce de Fernando VII (SIEMA Matritensis)

Desde la sala Gasparini accedía el rey Carlos II a sus despachos de maderas finas
(SIEMA Matritensis)

Por la pequeña sala de paso alargada o sala tranvía se pasaría a lo que fue el dormitorio de Carlos III, donde falleció el monarca. Por supuesto no estaba decorado así, sino que tapices barrocos cubrían las paredes, había también lienzos de Mengs o Maella con temática religiosa y un mobiliario de estilo barroco. Fue su nieto Fernando VII quien quiso hacer aquí un Dormitorio homenaje a su abuelo en 1828. Encargó sedas azules y plateadas con los emblemas de la orden de Carlos III (el castillo, el número romano III, las estrellas y el león). Vicente López pintó en el techo la "Creación de la orden de Carlos II". Y en el retrato de Maella, también aparece Carlos III con el hábito de la orden ( imagen de 1784 que os he metido anteriormente). Los sillones de madera pintada de blanco con adornos de cisnes y talla dorada son de estilo fernandino y también están tapizados con sedas bordadas con los anagramas de la orden de Carlos III. La lámpara de bronce y cristal representa la flor de lis de los Borbones.

                    Frescos de Vicente López en el dormitorio que representan las creación de la 
                    la orden de Carlos III en 1771 ( SIEMA Matritensis)

Sedas bordadas con el símbolo de la Inmaculada de la orden de Carlos III (SIEMA Matritensis)


Sillones de estilo fernandino en el dormitorio de Carlos III (SIEMA Matritensis)

                        Lámpara con la flor de lis en el dormitorio de Carlos III (SIEMA Matritensis)

                                Montaje de lo que sería el dormitorio de Carlos III  de la exposición 
                                            que hubo en las salas del palacio real 

Para terminar esta entrada del cuarto real o ala del rey quedaría la Sala de Porcelana. Era utilizada como cuarto de aseo del monarca Carlos III. Este rey creó en el Buen Retiro la real fábrica de porcelana, trayéndose de Capodimonte (Nápoles) la maquinaria y operarios en 1759. Como curiosidad diré que el traslado de la fábrica desde Nápoles necesito usar tres barcos donde iban 225 personas. La pasta era fabricada en la del Buen Retiro por Gaetano Schepers siguiendo la fórmula secreta de Capodimonte. El pintor Giussepe Gricci se encargaba de la decoración de la sala y modelado de figuras que luego pintarían su taller. Las porcelanas van sobre placas de madera que se clavan unas a otras y se pueden desmontar. Las escenas se inspiran en la mitología clásica y el mundo renacentista.. Se realizó después de la de Aranjuez y es más pequeña. Las placas van firmadas por Schepers. Espero que os haya gustado. Poco a poco iré mostrándoos más curiosidades de nuestro palacio real, único en Europa, no solo por el tamaño, sino por haber conservado la decoración original y, además, enseñarla al público. Otros palacios reales como los de Austria, Italia o Francia, ya no tienen la decoración original y, los ingleses, que sí la mantienen, no los muestran al público. Así que tenemos mucho que agradecer a nuestro Patrimonio Nacional.

Maribel Piqueras

                                         Vista general de la sala de porcelana (SIEMA Matritensis)

                      Detalle del reloj de la sala de porcelana, al fondo el hueco para el retrete
                                                             (SIEMA Matritensis)



lunes, 31 de agosto de 2026

Quinta de Montserrate en Portugal

 Hoy me salgo de Madrid, como hago todos los veranos, para recomendaros un lugar bastante desconocido en Portugal. Os quiero contar la historia de la Quinta de Montserrate, que lleva nombre español. Un impresionante jardín romántico, que encandiló a Lord Byron y a muchas familias inglesas. Pertenece hoy al patrimonio del estado portugués y está abierto al público desde el 2010, recibiendo en el 2013 el premio al mejor jardín europeo. Tiene la categoría de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1995. La verdad es que queda a sólo a 6 km de Sintra, pero permanece oculto entre frondosos bosques y zonas montañosas, con carreteras muy estrechas para llegar al mismo. Cuenta una leyenda que el rey Alfonso Henríquez dedicó en ese lugar una capilla a la Virgen María en agradecimiento a la reconquista de Sintra (1093). En 1540, sobre las ruina de esa, en la cima, se edificó otra ermita dedicada a la Virgen de Montserrat  por el fray Gaspar Preto, tras viajar a ese santuario catalán en peregrinación cuando estaba en el Hospital Real de Todos los Santos de Lisboa. En 1718 el virrey de la India, D. Caetano de Melo y Castro adquirió estos terrenos con la ermita y constituyó un mayorazgo con la propiedad. Prohibió la venta o parcelación de los terrenos, pero no que se pudieran alquilar. La especial relación de Portugal con Inglaterra hizo que diferentes hombres de negocios ingleses se interesaran por la misma. En 1789, el comerciante inglés Gerard De Visme, que residía en Lisboa, alquiló la quinta durante 9 años y construyó un palacete neogótico, rodeado de jardines, dentro del espíritu romántico que se había adelantado ya en Inglaterra. De Visme abandonó Portugal y este hecho fue aprovechado por otro magnate inglés, William Beckfort para alquilarla unos años (1793-1795). Beckfort exploró la montaña, bosques y hondonadas, trazando los principales caminos del jardín. Su partida dejó la quinta bastante abandonada.

                              Vista antigua de la quinta en este siglo XVIII (SIEMA Matritensis)

                            Otra vista del s XVIII del palacete de la quinta donde se percibe lo escarpado 
                                   del terreno boscoso y montañoso de la zona (SIEMA Matritensis)

Cuando la visitó Lord Byron, en 1809, la quinta se encontraba ya en ruinas. A Byron le impresionó la belleza de los jardines y la mencionó en la peregrinación de Childe Harold (poema publicado entre 1812-1818) y que consiguió dar fama a los bosques y quintas de Sintra. Fueron varias las familias importantes que fueron residiendo en ella a lo largo del siglo XIX, incluso el propio rey consorte de Portugal, Fernando II. Un hecho clave es la venta de la propiedad, en 1856, al empresario textil inglés Sir Francis Cook, quien encargó al arquitecto James Knowles la reforma del palacete. Con la familia Cook la quinta vivió su época de máximo esplendor. El arquitecto tomo como modeló diferentes estilos, propio del eclecticismo de la época: gótico veneciano, cúpula inspirada en la catedral de Florencia, arte de la India, de la Alhambra y del  mudéjar español. Cook representaba una de las más importantes fortunas inglesas, eso facilitó que el palacio se construyera tan sólo en 7 años, porque llegó a emplear a más de 2000 trabajadores. Si lo comparamos con el cercano palacio de la Pena, éste  tardó 30 años en construirse. Cook alojó en ella sus impresionantes colecciones de escultura, pintura, mobiliario o libros. Y la usaba para pasar un mes de vacaciones La II Guerra Mundial arruinó a los Cook y tuvo que vender la quinta, incluso todas sus colecciones artísticas y patrimonio. No queda nada de sus colecciones originales. En 1949 la compró el estado portugués

                          Los Cook rodeados de amigos en la terraza del palacete, por el fotógrafo 
                                       David Knights-Whittome (SIEMA Matritensis)

                                      Interesante maqueta del palacio (SIEMA Matritensis)

El palacio está rodeado de terrazas con vistas sobre los jardines. La planta es alargada, con dos torres en las esquinas. Por uno y otro lado dos galerías columnadas llevan a la parte central, de base cuadrada, que sostiene una gran cúpula (Ésta se inspira en la de la catedral de Florencia al exterior). La inspiración medieval: neogótico, nazarí ,mudéjar, indio está por todas partes, al igual que pequeños toques decorativos renacentistas. Pasando por los jardines, encontramos unas escaleras y pórtico que conducen a la entrada al mismo desde la torre sur. En el atrio, una cúpula de madera decorada con estucos. No es un palacio muy grande, consta de 9 salas en la parte inferior y luego las privadas del piso superior (mucho más pequeñas). En la base de la torre del norte está ubicada la gran sala de música. También disponen de una gran biblioteca y, frente a ella, el comedor, junto a las cocinas. Después la sala de billar o la sala de estar de estilo indiano.

                              Pórtico lateral de entrada, desde donde se percibe la sucesión de las galerías
                                                                   (SIEMA Matritensis)

Ya impresiona la minuciosa decoración oriental en los estucos del atrio de entrada
(SIEMA Matritensis)

                          Galería columnada central cubierta por arcos ojivales y, a su derecha, el salón
                                                  (SIEMA Matritensis)


Dormitorio principal, situado en la planta baja (SIEMA Matritensis)
                             

La Biblioteca es una de las salas más grandes, completamente de estilo inglés de madera. Destaca la puerta de madera de ingreso, donde están talladas escenas de Diana Cazadora. Se conservan también los estantes originales hechos a medida y unos retratos de los Cook.  La sala de estar indiana, con muebles de ese estilo de madera, era donde se reunían a conversar más las mujeres, puesto que los hombres preferían la sala de billar. También en la parte baja encontramos una pequeña sala de arte sacro o antigua capilla. Subiendo las escaleras hacia la parte superior, han usado actualmente esas pequeñas salas como museo para exponer la historia de la quinta de Montserrate. 

                                    Puerta de madera tallada, es estilo renacentista, de entrada a la Biblioteca
                                                (SIEMA Matritensis)

                                            Vista general de la Biblioteca (SIEMA Matritensis)

                    Mezcla de estilos en la chimenea de una de las salas, con arcos y decoración oriental, 
                        pero esculturas renacentistas en mármol (SIEMA Matritensis)

                               Sala de estar con mobiliario indiano de madera (SIEMA Matritensis)

                                       Minuciosa decoración oriental en las cubiertas, a modo de encajes, con forma de estrella e, incluso, mocárabes dorados en el centro (SIEMA Matritensis)

                               Las formas y decoración en estucos del cuerpo central impresiona. En el centro, 
                               el contraste de la fuente renacentista en mármol (SIEMA Matritensis)

La misma más de cerca (SIEMA Matritensis)

                                         Terracita por la zona de la torre norte (SIEMA Matritensis)

                                      Terraza que da a la zona sur (SIEMA Matritensis)

Para visitar la quinta aconsejo comprar las entradas por internet, a través de su web, cuestan 12€ y, aunque ahora están restaurando las cubiertas, ni los jardines, ni el palacete han perdido un mínimo de su encanto. Al llegar se pasa la antigua portería e inicias el recorrido, con la boca abierta, por los jardines, siempre de bajada al principio. Encontrarás también una acogedora cafetería.  Los jardines están divididos por zonas temáticas y presentan más de 3000 variedades de plantas, muchas de ellas exóticas, traídas de América o Australia. La entrada al jardín es por un arco indio auténtico de madera tallada. Hay también el llamado valle de helechos, donde encuentras un estanque, cascadas, helechos enormes y palmeras.  Junto al palacio  vemos una gran pradera y enormes araucarias y pinos . Aquí se plantó la primera pradera de césped en Portugal (otra de las notas inglesas en la zona). Además de la exuberante vegetación, con grandes zonas de umbría, también hay árboles de gran altitud, zona de bosque europeo de robles y castaños, alcornoques gigantes con sus cortezas de corcho, río, fuentes, manantial, ermita en ruinas - hecha así a propósito- rocallas y muros de piedra llenos de líquenes o musgo. Sin olvidar todas las variantes de flores que también le dan la nota de color al jardín. Creo que es el jardín más romántico de Portugal y me gustó más que Bussaco o los del palacio de la Pena. Os dejo estas fotos del jardín donde apenas se aprecia lo bonitos que son. Ya sabéis que tanto texto como foto podéis usarlo, pero siempre indicando su procedencia. En breve volveremos a los temas madrileños.

Maribel Piqueras

 

Comienzo del paseo por los jardines, nada más pasar la portería
(SIEMA Matritensis)  

                          Encantadora cafetería al inicio del recorrido (SIEMA Matritensis)

Vista del jardín con helechos, hortensias, palmeras (SIEMA Matritensis)

Bajada al valle de los helechos, con estanque al fondo (SIEMA Matritensis)

Creo que es el árbol más grande del jardín (SIEMA Matritensis)

La parte de arriba del mismo, que no cabía en una imagen (SIEMA Matritensis)

Capilla en ruinas (SIEMA Matritensis)

                                                Detalle de los muros (SIEMA Matritensis)