martes, 5 de mayo de 2026

La Residencia de Estudiantes

 Nos alegra mucho saber que lo que hemos guiado durante mucho tiempo va a ser reconocido ahora como "Barrio de la Ciencia". En él está incluida la Residencia de Estudiantes. Habría que remontarse a la Institución Libre de Enseñanza (1876. Giner de los Ríos) como importante proyecto educativo basado en el kraussismo, así como a la Junta de Ampliación de Estudios, organismo estatal creado en 1907 con la idea de promover la investigación en España y una educación basada en los principios de la Institución Libre de Enseñanza. Santiago Ramón y Cajal presidió la JAE hasta su fallecimiento en 1934 y el secretario fue Castillejo. Ambos vivían también por esta misma zona. En 1910 se creó la Residencia de Estudiantes en un hotelito del nº 14 de la calle Fortuny. No era una residencia como las pensiones habituales donde se alojaban los estudiantes cuando venían a Madrid, sino que buscaba animar a crecer intelectualmente a los estudiantes, participando en múltiples disciplinas, dentro de un ambiente sobrio donde tener un aprendizaje integral. Se incluía en su formación todo tipo de conferencias, cine, teatro, música o tertulias. Convivían estrechamente profesores y alumnos. Se inspiraba en las residencias de Oxford por ejemplo. Incluso el propio rey Alfonso XIII la fue a visitar y eso le dió bastante fama, aumentando el número de alumnos.

           Giner de los Ríos, pintado por Sorolla en 1915 (Ars Magazine)

Las necesidades aumentaban, así como el número de residentes, así que el espacio de Fortuny se les quedó pequeño y decidieron mudarse a la colina de los chopos en 1915 . Los tres primeros pabellones que se edificaron fueron obra del arquitecto Antonio Flores Urdapilleta, que se inspiró en la arquitectura mudéjar, usando el ladrillo, tan habitual en los edificios históricos madrileños. Los pabellones gemelos eran dos pabellones iguales que disponían de 24 dormitorios cada uno. En uno de ellos se muestra hoy en día una reconstrucción de época de una de las habitaciones antiguas de la Residencia. El tercer pabellón, apodado "El Trasatlántico" por su forma de barco alargado, tenía como cincuenta habitaciones y en la planta baja y el sótano decidieron colocar los laboratorios. Hoy en día se usa como sala de exposiciones - donde podemos disfrutar en la actualidad una maravillosa sobre Federico García Lorca-. El pabellón central, conocido como "la Casa" fue el último en construirse. En él se ubicaba la dirección, oficinas, sala de conferencias, comedor, cocina y algunos dormitorios. La cafetería y restaurante actuales están en este último.

                                     Edificios gemelos, con muros lisos de ladrillo
                                     y saliente cornisa de madera (SIEMA Matritensis)

Bonita vista general de uno de los edificios gemelos (SIEMA Matritensis)

                            Vista general del edificio Trasatlántico, con sus dos torreones esquinados y su balcón 
                       corrido de madera en la parte superior (SIEMA Matritensis)

Torre del edificio Trasatlántico, con sus remates de galerías de arcos de ladrillo y su porche lateral. 
Los trabajos de madera están muy elaborados (SIEMA Matritensis)

                    Laboratorios en la Residencia de Estudiantes en 1930 (SIEMA Matritensis)

                        Parte baja del pórtico lateral en el edificio trasatlántico (SIEMA Matritensis)

Vista general del pabellón central (SIEMA Matritensis)

Pabellón central, con entrada de arcos sobre pilares y bonito juego de volúmenes 
(SIEMA Matritensis)

Placa con los servicios que se ofrecen en este pabellón central
(SIEMA Matritensis)

Ese mismo año que se trasladaron los chicos a esta nueva Residencia de Estudiantes, la Junta de Ampliación de Estudios creó la residencia de señoritas en el edificio que dejaban los chicos y la dirección de la misma se la encargaron a la pedagoga de la Institución Libre de Enseñanza, María de Maeztu. Pero había diferencias motivadas por el ambiente de la época, ya que mientras los residentes masculinos tenían que ser universitarios, las chicas de la residencia podían no tener estudios universitarios, pero siempre ser mayores de 16 años. 

                        Placa en la calle Miguel Ángel, que nos recuerda la existencia de la residencia 
                                               de señoritas en la zona (SIEMA Matritensis)

Desde su fundación, la Residencia de Estudiantes tuvo una metodología muy novedosa para la época en España. Daban mucha importancia a la investigación y a la creación artística. También buscaban la unión de ciencias y letras. Todas las habitaciones tenían vistas al exterior, los edificios estaban rodeados de jardín, plantado parte por ellos mismos, también disponían de invernaderos y un pequeño canal.  Los poetas plantaron un enorme jardín de chopos. Allí convivían Juan Ramón Jiménez, José Moreno Villa, Emilio Prados, Federico García Lorca, Alberti o Antonio Machado (cuando pasaba por Madrid). A la "casa", como llamaban al pabellón central, también vinieron poetas extranjeros, como Paul Valery, Paul Claudel, Max Jacob o Paul Eluard. La música era otra de las actividades ofrecidas a los residentes. Músicos importantes visitaron las instalaciones en la calle del Pinar y ofrecieron conciertos en el Auditorium. Nombres como los de Falla, Ravel o Stravinski. También Carter (con sus descubrimientos en Egipto), Sanchez Catón, Azorín, Marañón, Pardo Bazán o Ramiro de Maeztu impartieron conferencias a los residentes.

                          Pequeña portería en la entrada por la calle del Pinar (SIEMA Matritensis)

Jardines que bajan al canal (SIEMA Matritensis)

Vista desde los jardines de la cúpula de lo que fue el museo de artes e industrias, hoy museo de Ciencias Naturales (SIEMA Matritensis)


                                                    Invernaderos (SIEMA Matritensis)

                        Zona ajardinada con plantaciones mediterráneas (SIEMA Matritensis)

  
Dalí, Lorca y Bello en la Residencia de Estudiantes (fotografía antigua)

Lorca en los jardines de la residencia (fotografía antigua)

Hemos visto anteriormente la parte más de Letras, pero en la Residencia también cuidaban mucho las becas y el intercambio internacional, para elevar el nivel científico de los estudios universitarios en España. Einstein o Madamme Curie pasaron por aquí. El arquitecto Gropius impartió una conferencia en 1931. Se inspiraban en los colegios ingleses y motivaron la formación de un Comité Hispano-Inglés para ese intercambio de estudiantes y el fomento de las relaciones culturales entre ambos países. La Institución Libre de Enseñanza continuó promoviendo la construcción de otros edificios alrededor de la Residencia de Estudiantes. Durante la Guerra Civil, el que había sido su director desde el principio y su mujer, Alberto Jiménez Frau y Natalia Cossio, se refugiaron en Inglaterra. Por sus instalaciones se situaron la escuela de niños pobres y huérfanos de la guerra, la sede la división de milicias republicanas "la motorizada" o un cuartel de carabineros. En los años cuarenta sus instalaciones pasaron a depender del CSIC. Curiosamente, un antiguo becario de la Junta de Ampliación de Estudios en Alemania, José María Albareda, será la persona elegida para desarrollar este espacio como núcleo cultural de investigación y estudio como CSIC, que se edificó al lado. Desde el 12 de junio de 1986, la Residencia de Estudiantes recuperó su nombre y vuelve a estar activa en los pabellones neomudéjares originales de la calle del Pinar. Con estas últimas imágenes me despido.

Maribel Piqueras

                          La colina de los chopos como campus de la Junta de Ampliación de estudios e                                                       investigaciones en los años 30 (detalles plano Pedro Nuñez Grandes)

                    Dedicatoria a Jiménez Frau en uno de los edificios gemelos (SIEMA Matritensis)

Placa frente al edificio Trasatlántico dedicada a este mundo científico por la sociedad española de Física (SIEMA Matritensis)

          Otra placa del sello de patrimonio europeo en el edificio central (SIEMA Matritensis)

jueves, 16 de abril de 2026

calle San Vicente Ferrer en Malasaña: bohemia, antiguos azulejos, tabernas, escuelas de arte, ratoncitos, Rosa Chacel y palacetes.

 La calle San Vicente Ferrer de Malasaña tiene mucho que ofrecernos. Una calle que estaba muy próxima a la cerca de Felipe IV por el N de Madrid, con los portones de Fuencarral o el de Maravillas al lado. Encontramos algún caserío del s XVII en la zona, pero la importancia la adquiere en el s XIX con la cantidad de negocios que se instalan ahí, siendo una importante vía comercial junto a la paralela calle la Palma. Todavía hoy quedan restos de fachadas de algunos de ellos, con la publicidad de elaborados azulejos en sus muros. El nombre le viene dado por un antiguo humilladero que hubo dedicado a San Vicente Ferrer. Si tomamos la calle desde sus inicios, en Fuencarral, junto al Tribunal de Cuentas, vemos edificios construidos ya en el s XIX (con cuidadas rejas de forja y azulejos en los balcones) o incluso alguno de Art Decó y ciertos aires modernistas, como el curioso del nº 20.

                   San Vicente Ferrer nº 16, con su cornisa de madera y sus balcones de forja
                                                                   (SIEMA Matritensis)

                                Azulejería en los balcones de ese nº 16 (SIEMA Matritensis)

                           San Vicente nº 20 y su decoración de la fachada art decó (SIEMA Matritensis)

                                Puerta con reminiscencias modernistas en el 20 (SIEMA Matritensis)

Detalles decorativos con flores en los balcones de San Vicente Ferrer 20
(SIEMA Matritensis)

En el nº 29  la Manuela, café botillería inaugurada en 1979 recreando un café de los años 20. Muy famosa durante la Movida por las tertulias, los juegos y las bebidas. Justo en frente, en el 28, y haciendo esquina con San Andrés encontramos la Farmacia Juanse. Según el rótulo de arriba queda indicado que era un "Laboratorio de especialidades Juanse. Años 1892-1925". Sus elaborados y coloristas azulejos de la fachada nos remiten a una publicidad para una clientela de esos años y fueron realizados por Marcelino Domingo y Enrique Guijó. Este último era un ceramista cordobés que a principios del s XX trasladó su taller a la calle Mayor 80. Están firmados. En la fachada que da a San Vicente Ferrer, al lado izquierdo de la entrada vemos: Te purgante Pelletier. Compuesto de plantas y flores aromáticas. Se hace infusión como el té negro y se toma con placer. 10 céntimos (eran unas bolsitas que curaban malas digestiones o estreñimiento y se hacían con unas bolsitas. Muy simpático la escena del chino con coleta preparándoselas a una señora). Debajo, en azulejo azul para las lombrices pidan lombricina. En el lado derecho de la puerta nos anuncian el sello Juanse que se vendía en cajitas de latón y quitaba el dolor.

Manuela, café botiillería con su fachada y faroles años 20 en rojo y dorado
(SIEMA Matritensis)

Cristales decorados en la Manuela (SIEMA Matritensis)

                     Azulejo que habla del te purgante pelletier con esa infusión de te negro
                                                              (SIEMA Matritensis)

Esquina con panel en curva y la publicidad de todos los medicamentos que hacía Pablo Hartmann
(SIEMA Matritensis)

Anima a usar el sello Juanse, que se vendía en cajitas de latón (SIEMA Matritensis)

En el original esquinazo en curva vemos un panel vertical que anuncia "medicamentos puros, aguas minerales, específicos nacionales y extranjeros, óvulos, inyectables, sueros, vacunas, algodones, gasas y vendas de la fábrica de apósitos Pablo Hartmann de Barcelona, teléfono 20-86 y un dibujo del anagrama de la casa (Sabéis que esa casa existe actualmente y fabrica tiritas, por ejemplo). La fachada que da a San Andrés tiene más paneles de publicidad en azulejos. Primero vemos un jarabe balsámico que podríamos llamar de amplio espectro por la cantidad de cosas que cura, como bronquitis, asma, coqueluche, catarros descuidados, toses pertinaces, gripes y principio de tisis. Vemos como una mujer se lo ofrece a su marido enfermo. Después, en un amplio panel horizontal un hombre elegantemente vestido indica al anciano el camino hacia, lo que podríamos llamar, el arbol de la salud y la publicidad también de "empleo embrocación Juanse".

Publicidad del jarabe balsámico Juanse (SIEMA Matritensis)

Embrocación Juanse , que lo daban mediante masajes a gente mayor (SIEMA Matritensis)


Todo lo que cura la embrocación Juanse aparece anunciado como en un árbol de la vida
(SIEMA Matritensis)

Es impactante la publicidad de la Farmacia Juanse. ¡Y pensar que estuvo tapada por yeso hasta los años 80 del siglo pasado!. Continúa ofreciéndonos Fumables inofensivos (no sé cómo podrán ser éstos, quizás fabricados a base de plantas sanas); el simpático niño con la escupidera donde ha hecho sus necesidades agarrándose con pena a su madre para anunciar Diarretil Juanse, que frena la diarrea. O la publicidad estilo art deco donde nos muestran lo que para el dolor de muelas. Se termina con los Emplastos porosos rojos, anunciados por un hindú sobre un elefante.

Fumables inofensivos (SIEMA Matritensis)

El Diarretil Juanse (SIEMA Matritensis)

Para el dolor de muelas odontálgico Juanse, anunciado en el espejo de esta publicidad art decó
(SIEMA Matritensis)


Emplastos porosos rojos el Elefante (SIEMA Matritensis)

Vista general de la Farmacia Juanse, en el lado que da a San Andrés, con los azulejos 
sobre el zócalo de granito (SIEMA Matritensis)

Sobre la Farmacia Juanse estaba la vivienda que ocupó unos años la escritora vallisoletana Rosa Chacel, que, además , estudiaba en la escuela de artes de la calle La Palma. A Rosa le debemos en su novela "Barrio de Maravillas" esos recuerdos del barrio de principios del siglo XX que ella vivió. En el nº 28 y pegada a la Farmacia encontramos la Antigua Huevería, decorada con azulejos de gallinas y gallos por Enrique Guijo en 1908. 

Antigua Huevería (SIEMA Matritensis)

Antigua huevería, detalle del panel lateral, con todo tipo de gallinas, gallos y pavos 
(SIEMA Matritensis)

Podemos ver la firma del ceramista E Guijo en una esquina inferior (SIEMA Matritensis)

En el nº 44 llegamos a Casa Macareno. También muy interesante. En los años 20 del siglo pasado ahí se ubicaba el Almacén de Vinos y Aguardientes Felipe Marín. Vemos sus anagramas, el dibujo que anuncia su bodega con apartadero en Peñuelas 11 o el vagón que utilizaban para transportar lo que importaban. Esos bonitos azulejos van firmados por V Moreno. 

Vista general de la fachada de la actual Casa Macareno (SIEMA Matritensis)

Casa Macareno con el dibujo de la bodega (SIEMA Matritensis)


Vagón cuba para importación de vinos y aguardientes Felipe Marín (SIEMA Matritensis)

Casa Macareno, detalles de su cerámica (SIEMA Matritensis)

Casa Macareno, publicidad lateral (SIEMA Matritensis)

En San Vicente Ferrer nº 48 encontramos Quattrocento, una maravillosa escuela de arte y restauración. Ellos mismos han colocado en la fachada una casita para el ratoncito Pérez que es de las que más me gustan. Frente a dicha escuela, en la acera de enfrente, vemos el muro lateral sobre el jardín de la que fuera la casa de los siete jardines. Nombre que también se le dió  a parte de la calle, pero que hoy se conoce como el Palacio de la Duquesa de Parcent. Es un palacete construido en el s XVIII, pero que tuvo más fama cuando lo habitó la duquesa de Parcent, teniendo lugar allí una gran actividad cultural y lúdica durante el s XIX. Hoy es una de las sedes del Ministerio de Justicia. Con el llegamos a la calle San Bernardo. Espero que os haya interesado. Con las siguientes imágenes termino. Sólo comentar, como siempre, que se puede utilizar texto o imágenes de este blog, pero siempre indicando su procedencia. 

Maribel Piqueras 
Quattrocento, escuela taller de arte y restauración (SIEMA Matritensis)

Puerta metálica de la casa del ratoncito Pérez (SIEMA Matritensis)

Interior de la casita, con su cama litera, libros, mesas y luz (SIEMA Matritensis)


Muros que cierran el antiguo solar de la casa de los 7 jardines, hoy palacio de Parcent
(SIEMA Matritensis)

Palacio Parcent, fachada principal en la calle San Bernardo (SIEMA Matritensis)