lunes, 26 de septiembre de 2022

Embassy, Margaret Taylor y el Madrid de los espías

 Madrid cierra a menudo locales emblemáticos, locales históricos. Uno de los que más pena me ha dado es el cierre, en el 2017, de Embassy, en P º de la Castellana nº 12. Embassy cuenta en su haber cantidad de anécdotas, novedades para la época y un sin fin de historias de espías dentro de sus paredes. Muy peculiar fue también su fundadora, la inglesa Margaret Taylor. Margaret llevó una vida de película. Nació en 1891 en Southampton, hija de una humilde madre soltera lavandera de origen irlandés. Pasó su niñez en Bormouth y se casó joven con un armador danés, lo que le permitió viajar por el mundo. Terminaría divorciándose del mismo a fines de los años 20. Luego pasaría a encandilarse con un británico con el que llevó una vida de lujo en la India. En ese país Margaret aprendió costumbres inglesas refinadas y toda la ceremonia en torno al té. Su interminable periplo la llevaría a París, donde nació su hija Consuelo, fruto de la relación con un famoso diplomático español, que llegaría a reconocer a su hija y darle los apellidos del padre: Linares Rivas.

                              Retrato más conocido de Margaret Taylor, ya en España (El Español)

Tumba de Margaret Taylor en el cementerio inglés de Madrid (SIEMA Matritensis)

Fachada del cementerio inglés en Madrid (SIEMA Matritensis)

En Madrid fundó Embassy en 1931. Eligió el emblemático Pº de la Castellana, al lado de la embajada alemana y muy cerca también de la embajada inglesa, situada en la calle Fernando el Santo nº 16. Se instalaron Margaret y Consuelo en el piso 2, justo encima del restaurante cafetería que habían inaugurado. El edificio era un elegante bloque de viviendas de principios del s XX, decorado con balcones miradores de hierro y cristal en el chaflán de esquina, sobre la entrada principal a Embassy. Ménsulas con decoración vegetal, adornos de molduras clásicas, elegante remate en la cornisa, balcones de hierro y buenas maderas en las puertas. Todo era elegancia y solemnidad en las fachadas del edificio.
Ese exterior se mantiene, así como la decoración del portal de entrada, la caja original del ascensor y las puertas de madera e hierro que servían a las diferentes entradas a las viviendas particulares.

Chaflán del edificio Castellana 12, con los miradores de hierro y cristal (SIEMA Matritensis)

                                Portalón de entrada a la vivienda de Margaret ( SIEMA Matritensis)

Elegante portal del nº 12, con las maderas y puertas de cristal tallado originales, 
así como toda la decoración de los casetones del techo ( SIEMA Matritensis)

Maderas originales en el portalón, con ese estilo ecléctico, de principios s XX
(SIEMA Matritensis)

Puerta original de entrada a la propia vivienda de Margaret Taylor (SIEMA Matritensis)

En los años 30 del s XX se puso de moda. Destacaban la elegancia de camareros y personal, así como el modo de servir las comidas y la ceremonia del té. Todo ello siguiendo una rígida etiqueta. También gustaba mucho la terraza exterior, inspirada en las que Margaret había conocido en París. Era un local muy abierto a las mujeres, que podían ir solas cuando quisieran. Se convirtió en un centro de reunión de anglófilos y diplomáticos en Madrid. También admitía a alemanes. Durante la II Guerra Mundial, Margaret reconoció en público su apoyo a la causa de Churchill y no temía al servicio de inteligencia alemán en Madrid, además, contaba con el apoyo personal de Serrano Suñer. Su propia vivienda y el bajo eran espacios utilizados por los servicios de la inteligencia británica. Incluso desde los baños, situados en el bajo, llegaba un pasadizo hasta el piso de Margaret.  Sabemos que Walter Starkie, director del British Council y que vivía en el cercano Pº del Prado, mantenía numerosas reuniones en el local de Embassy. También lo frecuentaban muchos miembros de la embajada británica, como el periodista Tom Burns, casado con la hija del Doctor Marañón, Mabel Marañón.  Mabel era íntima de Consuelo, hija de Margaret. Desde 1936 estuvo exiliada con su padre en Londres y regresó en 1942, casándose dos años después con Tom Burns. Mabel siempre se preocupó de las relaciones entre España e GB y de la situación de los españoles que vivían en Gran Bretaña. Por eso fundó en Londres la Anglo Spanish Society y la Spanish Welfare Fund. Ambas bien conectadas también con Embassy. También Margaret dió cobijo a los perseguidos por los nazis, especialmente a muchos judíos. Durante la Guerra Civil tuvo que cerrar el local. Otras muchas anécdotas e historias del mismo podéis descubrir en las visitas culturales guiadas por Siema Matritensis al Madrid de los espías en octubre y noviembre del 2022. Echar un ojo a las redes sino recibierais nuestro mail mensual. Twitter e Instagram @siemamanencanto o Facebook Siema Matritensis. Así como recibir más información a través de info@siema.es 

Terraza de Embassy (el Español)

Embassy antes de cerrar (ABC)

Salón de Embassy en 1935 (el Español)

Margaret traspasó en 1975 su negocio a los hermanos Rivera. Ella falleció en Madrid en 1983. Su cuerpo descansa en el cementerio inglés, como hemos podido comprobar por las fotos y las visitas realizadas al mismo por Siema Matritensis.  La doble vida que había llevado se mantuvo en secreto hasta tarde, más bien cuando falleció en 1995 Tom Burns y su hijo James contó muchos detalles de la vida de su padre y todo el trajín de espías británicos en Embassy. Embassy siguió ofreciendo sus sandwiches únicos, sus pastas y bollería especial, sus tes y meriendas, decayendo en el s XXI, lo que motivó su cierre en el 2017, aunque sigue abierta alguna filial, como en Aravaca, ya no es lo mismo. 

Maribel Piqueras

Obras en lo que fueron los salones de Embassy en el 2022. Mantienen las finas columnas
de hierro y los altos techos, pero nada más (SIEMA Matritensis)

Imagen antigua de Embassy. Se mantiene igual el exterior del edificio, con esos miradores en el chaflán de esquina  y los balcones y adornos en los laterales.














miércoles, 14 de septiembre de 2022

Mercado de San Miguel

 Hoy me quiero detener en este mercado de hierro único en Madrid, que representa actualmente un mercado gourmet de lo más atractivo. ¿Conocen su historia?. El nombre le viene de la iglesia parroquial de San Miguel de los Octóes, una de las parroquias medievales del Madrid que aparece en el fuero de 1202. Suponemos que sería de estilo mudéjar, sencilla, de ladrillo y con una alta torre, que todavía queda manifiesta en el plano de Texeira. En esa parroquia se bautizó Lope de Vega. Durante el Renacimiento y Barroco la parroquia sufrió muchas transformaciones y adaptaron la decoración interior a los tiempos. Sufrió un devastador incendio en 1790, que llevó a aconsejar a los arquitectos municipales su demolición. José Bonaparte decretó su demolición en noviembre de 1809, buscando abrir espacios en el centro histórico. El solar se convirtió en una plaza pública donde se celebraban mercados al aire libre, además, con la ventaja de estar cerca del área comercial de la Plaza Mayor. En este mercado se vendían productos perecederos en cajas de madera. Tanto Pascual Madoz, como Mesonero Romanos nos mencionan como era ese mercado hacia mitad del s XIX. 

                              Plano de Texeira donde se aprecia la iglesia de San Miguel,  que da a la 
                             calle San Miguel, cerrada en su parte posterior por una pequeña plazuela 
                                             donde se inicia la Cava de San Miguel (SIEMA Matritensis)
                             
Según avanzaba el s XIX se siguieron las teorías higienistas de los arquitectos, médicos y científicos de la época, que buscaba hacer de los mercados lugares más salubres, con puestos donde conservar mejor los alimentos, sitios para facilitar descargar, espacios que no interrumpieran el tráfico rodado por el centro de Madrid, etc. Por tanto se llegó a diseñar un primer proyecto realizado por Joaquín Henri en 1835, del que sólo se llegaron a construir dos portadas delanteras para ocultar las hileras de cajones. El Ayuntamiento procedió en la década de los 70 a construir mercados cubiertos, como Mostenses, Cebada, Chamberí o la Paz. Inspirándose en las estructuras de hierro que se daban ya en otras capitales europeas. Pero el de San Miguel se construyó más tarde, entre 1913-1916, con el arquitecto Alfonso Dubé y Diez.
                         Rótulo que aparece en la fachada con el año de inauguración y el nombre
                         del arquitecto que lo supervisó (Leticia para SIEMA Matritensis)

Vista de la Cava de San Miguel, a la que da una de las 
partes del Mercado (SIEMA Matritensis)

Mercado de la Cebada, fotografía del servicio fotográfico municipal
realizada en 1929 (SIEMA Matritensis)

Como vemos en las imágenes, el cercano mercado de la Cebada, también seguía esas construcciones de hierro de fundición, con arcos y finas columnas. De ese tipo de estilo en Madrid sólo queda hoy el mercado de San Miguel. Se inauguró en dos fases, para no interrumpir el día a día de la venta en dicho mercado. Todavía llama la atención la estructura con esos soportes de hierro de fundición, las cubiertas, los característicos desagües. Quedan muy decorativas esas finas columnas de hierro con capiteles  y la crestería de cerámica sobre el tejado. El acristalamiento es muy posterior. 

Una de las entradas principales al mercado (SIEMA Matritensis)

Vista lateral con la sucesión de las finas columnas de hierro con los curiosos
capiteles vegetales modernistas (SIEMA Matritensis)

Detalle de la crestería de cerámica (SIEMA Matritensis)

En el interior también se mantuvieron las cubiertas de hierro originales, incluso la decoración de columnas de hierro que separaban las líneas de los puestos. Empezó como pequeño mercado y algunos puestos gourmets de productos españoles, pero ha ido derivando a mercado gourmet más abierto (hay productos de otros países, como Italia), donde poder tomarse unas tapas y beber algo. Aunque lo que predomina es el producto español de calidad: quesos, vinos, empanadas, pescados o dulces. 

Sistema de cubiertas con vigas de hierro en la nave central del mercado (SIEMA Matritensis)

Esmerada decoración en las columnas que separan las hileras de puestos. Hierro,
madera y cerámica, son los elementos predominantes (SIEMA Matritensis)

Uno de los puestos que más nos llama la atención es La Hora del Vermut. Está aquí desde que se abrió el mercado y lo llevan dos socios, uno español (José Manuel Santander) y otro austriaco (Hans Redhammer). La Hora del Vermut es el puesto nº 25, pero tienen también el 23 y 24 para completar con encurtidos. Son unos enamorados de esta bebida tan castiza, que lleva años de moda en la capital. Ofrece más de 80 tipos de vermut nacionales y te aconsejan muy bien cuál de ellos probar, bien acompañados de aceitunas rellenas gordales, banderillas, gildas tradicionales o aliñadas. También puedes tomar sangrías de lo más originales. Aquí los puestos no se hacen la competencia. Si hay alquilado un puesto de vinos, ya no puede alquilarse uno para vender el mismo producto. Algo que nos parece muy adecuado. Hemos decidido seleccionar este puesto para la ruta del vermut en Madrid (tabernas históricas y más) que guiaremos en octubre. Estar atentos a nuestras redes, sino recibes habitualmente el mailing mensual. Twitter o Instagram @siemamadencanto  o Facebook siema matritensis o agenda de www.siema.es . Agradezco desde aquí la atención recibida por Hans y sus explicaciones sobre los orígenes de su negocio y los vermuts. Aquí os dejo más imágenes de su puesto. No tenéis más que daros una vuelta para saborear todas esas propuestas, eso sí, con una buena tapa primero.

Maribel Piqueras
                          La Hora del Vermut en el mercado de San Miguel (Leticia para SIEMA Matritensis)

La autora con Hans y Leticia brindando por el comienzo del curso
(SIEMA Matritensis)

Vista general de los tres locales (SIEMA Matritensis)

Listado de precios y oferta en general (SIEMA Matritensis)

Algunas de las aceitunas ara acompañar al vermut (SIEMA Matritensis)

Originales sangrías que podemos degustar aquí (SIEMA Matritensis)














martes, 19 de julio de 2022

El Casino de la calle Alcalá

 Hoy quisiera detenerme en la historia de este Casino de Madrid, situado en la calle Alcalá nº 15, y que está lleno de detalles modernistas. Para sus orígenes habría que remontarse a 1836, cuando surgió como un club social formado por tertulianos que se reunían en el antiguo café Solito (de la calle el Príncipe y que hoy no existe). Desde el principio dejaron claro que sus temas de interés no iban a ser los políticos, para los que ya existían numerosos lugares de reunión en Madrid. La segunda sede también estuvo en la calle el Príncipe, más cerca del teatro de la Comedia. Luego se trasladaron al palacio del Marqués de Santiago (en la Carrera de San Jerónimo, hoy desaparecido). Una cuarta sede para sus tertulias estuvo en el café Suizo de la cercana calle Sevilla y, también se llegaron a reunir en la Equitativa. Se movieron mucho de un local a otro, buscando sedes más amplias y cómodas, hasta que en 1903 decidieron construir su propia sede en la importante calle Alcalá. Le dieron el nombre de Casino, que hacía mención a un espacio para el tiempo libre, de ocio, como un círculo social, evitando otros términos como el de sociedad o club, para evitar los tintes políticos. Recientemente, el 8 de marzo de 2021, la casa de SM el rey le concedía el título real a esta institución.

                                           Fachada del Casino iluminada (SIEMA Matritensis)

Casino: balcón principal sobre la gran puerta de hierro de la entrada (SIEMA Matritensis)

Se convocó un concurso y la dirección de la obra recayó en un socio del Casino, el arquitecto José López Sallaberry y en su cuñado, Luis Estevez, que era el que firmaba porque Sallaberry trabajaba como arquitecto municipal de Madrid. Fueron los propios socios los que pagaron la obra. La verdad es que se decidieron por un estilo ecléctico, ya que fusionaron elementos de los cuatro proyectos que más votos sacaron.  Los trabajos duraron hasta 1910, año en el que dispusieron de la sede, como consta en la placa de la fachada. En ese año esta zona de Madrid estaba de moda, era el año en que se inauguraron las obras de la Gran Vía, empezando por esa esquina con la calle Alcalá. También el edificio Metrópolis estaba a punto de inaugurarse, cosa que sucedió en 1911. Los arquitectos siguieron un estilo solemne ecléctico, inspirado en el afrancesado como Metrópolis, pero con toques modernistas, que también tenía el edificio de la Equitativa ,construido unos años antes justo en frente del Casino por el arquitecto modernista Grasés Riera, que fue compañero de la misma promoción de Gaudí. La amplia fachada no tiene simetría, ya que la entrada y la torre están en el lateral izquierdo del edificio. En la decoración floral de las ménsulas que sostienen los balcones y en la ornamentación de la puerta principal de hierro se percibe influencia del modernismo. El resto es muy afrancesado e incluye elementos de la mitología clásica. Los podemos contemplar sobre el arco que cubre la puerta principal de acceso y sobre los otros cinco arcos. Por ejemplo, sobre el arco principal de la torre, vemos la Fortuna romana con el cuerno de la abundancia, en el medio la figura masculina de Hades(rodeada de cabezas) y, al otro lado aparece Hera con un pavo real. Ese animal está con ella porque Hera era la esposa legítima de Zeus y ella le encargó a Argos, un gigante con mil ojos, que vigilase las infidelidades de su marido. Argos fue asesinado por Hermes y la diosa tomó sus ojos colocándolos en la cola del pavo real. En el siguiente arco vemos a Urania, Apolo con laureles y Caliope; en el otro Afrodita y Orfeo y así la mitología va proporcionando los elementos decorativos de las arcadas.  En la puerta principal trabajó Pascual González. El hall de entrada ya nos avisa con su escalera y ondulaciones de la riqueza decorativa que nos espera en el interior. Los vaciados de esculturas clásicas en su parte alta son depósitos de la RABASF.

La Equitativa (Hoy Four Season) con su torreón justo en frente del Casino. En la fotografía se aprecia la torre y terraza superior del Casino a la derecha (SIEMA Matritensis)

El edificio Metrópolis, también de estilo afrancesado
(SIEMA Matritensis)

Placa en la fachada que recuerda la inauguración del Casino el 29 de sept de 1910
(SIEMA Matritensis)

Detalle de los elementos decorativos mitológicos sobre el arco del balcón principal: la Fortuna(escorzo de espaldas, desnudo, a la izquierda, con el cuerno de la abundancia); Hades, que es el Dios del inframundo y aparece rodeado de cabezas humanas; y Hera con túnica y el pavo real.
(SIEMA Matritensis)


Escaleras del hall de entrada (SIEMA Matritensis)

Vista general del hall de entrada del Casino (SIEMA Matritensis)

Arriba, a la derecha de la escalera del hall, vemos estos vaciados que representan a: Diana de Gabies (copia de la Artemisa de Praxíteles, s IV a.C) y la Venus de la concha (obra romana del año 130, cuyo original está en el museo del Prado). (SIEMA Matritensis)

La escalera principal y el patio central es de lo más espectacular en decoración que tenemos en Madrid. La escalera principal de mármol fue diseñada por Sallaberry en estilo modernista, el cual daba sus últimos coletazos en la capital en ese año. En la decoración escultórica de la misma trabajó el gran Ángel García, quien había trabajado ya con gran éxito en las cariátides del Banco del Río de la Plata (con Antonio Palacios), en el Ministerio de Agricultura y en muchos palacetes de Madrid de esa época. Por cierto, Antonio Palacios también era socio del Casino. Las escenas representan el mito de Eros y Psique entre elaborada decoración vegetal. La escalera presenta un arranque espectacular. En su parte inferior recuerda a una cueva sujeta en cuatro pilares de diferente tamaño y ornamentados con variada decoración floral. Los muros que dan al patio están decorados con huecos rematados por diferentes arcos y balconadas curvas, repletos de decoración vegetal. Todo ello crea una sensación de gran dinamismo. Ese patio central está cubierto por cúpula con una gran vidriera de la casa Maumejean.

Juegos de arcos y ondulaciones en la escalera principal, en este caso vista 
desde el interior del patio central (SIEMA Matritensis)

Parte central de la escalera de mármol con su exuberante decoración (SIEMA Matritensis)

Detalle de la barandilla de la escalera en hierro y bronce (SIEMA Matritensis)


Arranque de la escalera sujeta en grandes pilares (SIEMA Matritensis)

Eros lanzando flechas de amor a Psique (SIEMA Matritensis)

Psique como sensual ninfa tumbada bajo las escaleras (SIEMA Matritensis)

Balcones modernistas curvos que dan al patio central desde el antiguo comedor
(SIEMA Matritensis)

Vidriera de Maumejean que cubre el patio central (SIEMA Matritensis)

Sin movernos de la planta baja vemos el cuadro de escena militar firmado por Ferrer Dalmau, también en esa planta, pegado a la fachada que da a la calle Alcalá, encontramos el Salón Glorieta. Está diseñado al gusto clásico pompeyano, con columnas, friso con grifos y una barra semicircular en uno de los lados. Toda la decoración es de estucos imitando mármol o bronces. Junto al mismo, el salón privado del Buen Retiro, donde podemos ver los jarrones italianos de porcelana amarilla y azúl, con escenas de amorcillos (fabricados en la Toscana por la empresa de Carlo Gironi).

                                    Columnata lateral del Salón Glorieta (SIEMA Matritensis)

Vista general del Salón Glorieta (SIEMA Matritensis)

Bello lienzo de Ferrer Dalmaú, que nos recuerda a las obras de Cusach
(SIEMA Matritensis)

Siguiendo en la planta baja, junto al patio principal, está el llamado Bar de las Estancias. Tanto en este lugar, como en todo el casino, las puertas son originales de 1910, realizadas con maderas y marquetería de calidad, con incrustaciones de bronce en el centro y molduras de madera con pan de oro en los laterales. Siempre con detalles de ornamentación modernista. El Salón del Príncipe o de conferencias es un amplio salón rectangular que ocupa lo que antes era la sala de billar. En su techo, las fuertes vigas que sujetan el salón del baile arriba, están cubiertas por decoración modernista de estuco con motivos vegetales. Los asientos son muy cómodos y presentan un original sistema de carriles para ser desplazados y colocados bajo la tarima. Es un fantástico espacio multiusos. 

Vista de la barra del Bar de las estancias. Obsérvese la detallada decoración del techo que se ve reflejada en el espejo (SIEMA Matritensis)

Detalle de las puertas originales del Casino (SIEMA Matritensis)

Cubierta de las vigas del salón de conferencias o sala Príncipe, a base de decoración
vegetal con vides (SIEMA Matritensis)


Vista del salón de conferencias (SIEMA Matritensis)


Decoración del techo del salón de conferencias o salón Príncipe (SIEMA Matritensis)

En la planta principal nos encontramos el Salón Alcalá, también usado como salón polivalente y que fue hospital de sangre en la guerra civil. En los pasillos de esta planta vemos obras de importantes escultores de principios del s XX, como Benlliure, Mateo Inurria o  Miguel Blay (quien también trabajó en la reforma del Tribunal Supremo). El busto de la bailarina Cleo de Mérode, de Benlliure (1917) es una auténtica maravilla. Junto a ella también está el Ensueño (Miguel Blay, 1905). Frente a la escalera principal contemplamos las Tres Edades de la Mujer, de Mateo Inurria. Todos estos desnudos nos recuerdan al simbolismo. En esta planta se localiza el antiguo Comedor de socios o Salón Sol. Un salón rectangular cuyos balcones dan al patio central. Todo él está revestido de buenas maderas, donde la decoración de pilastras de capitel jónico, entre arcos con espejos y pinturas de paisajes nos proporcionan una imagen muy evocadora. Los finos oleos fueron realizados por el pintor valenciano Antonio Gomar. Las lámparas chandellier de bronce y cristal don de la fábrica de la Granja.

Busto de mármol que representa a Cleo de Mérode, de Benlliure
(SIEMA Matritensis)

Ensueño, de Miguel Blay (SIEMA Matritensis)

Edades de la mujer, de Mateo Inurria, en la parte central del pasillo, frente a la escalera.
En este caso es la infancia (SIEMA Matritensis)

Edades de la mujer de Mateo Inurria. Aquí representada la madurez, con el espejo
(SIEMA Matritensis)

La Vejez en la mujer, de Mateo Inurria, con la granada en la mano. Pero muy simbolista y nada de naturalismo expresivo, ya que el cuerpo está como si nada (SIEMA Matritensis)

Vista general del antiguo Comedor de Socios (SIEMA Matritensis)

Comedor de socios. Delicada pintura de Antonio Gomar (SIEMA Matritensis)

Detalle de la impresionante lámpara del comedor de socios (SIEMA Matritensis)

Antigua caja registradora en el Comedor de Socios (SIEMA Matritensis)


Sucesión simétrica de balcones del comedor de socios con vistas al patio central. Destacan las líneas sinuosas, onduladas, de gran finura y estilo modernista de los mismos (SIEMA Matritensis)

En esta planta también se localiza es espectacular Salón de Baile, que hoy se conoce como Salón Real. Es un salón alargado, de grandes proporciones y con espacios más recogidos en los laterales. Presenta una acústica especial y el suelo de madera fue colocado por un ebanista de lujo, pieza a pieza. Su techo está cubierto por dos decoradas cúpulas y los laterales muestran pinturas que representan las horas del día (con escenas basadas en la mitología y contratadas a pintores como  Anselmo Miguel Nieto, Fernando Álvarez Sotomayor, Manuel Benedito o Julio Romero de Torres). En el techo pinturas de Emilio Sala y Cecilio Pla, junto a los cuatro elementos representados sobre las sobre puertas por José Arija (que lo hizo simulando mosaicos).

Vista general del Salón Real, con su magnífica decoración de pinturas, estucos dorados, lámparas, columnas y vidrieras (SIEMA Matritensis)

Detalle del techo del Salón Real, con las dos cúpulas vidriadas (SIEMA Matritensis)

Salón Real, comedor actual y mirador curvo entre columnas y vidrieras maumejean
en uno de los laterales (SIEMA Matritensis)

Detalle de la vidriera del Salón Real (SIEMA Matritensis)

Piano de Steinway en el Salón Real (SIEMA Matritensis)

Salón real, detalle de la decoración de amorcillos del friso y las cubiertas pintadas por
Emilio Sala y Cecilio Pla (SIEMA Matritensis)

Leda y el cisne o alegoría del medio día del pintor gallego y socio del casino, Fernando 
Álvarez de Sotomayor, donde Zeus -convertido en cisne- busca los brazos de la bella hija del rey
de Etolia para unirse a ella ( SIEMA Matritensis)

La Toilette de Venus, de Manuel Benedito, cuelga del muro lateral
de este Salón Real (SIEMA Matritensis)

La alegoría de la noche, de Julio Romero de Torres (SIEMA Matritensis)

En esta planta principal se alquilan las diferentes estancias para eventos. Antes se encargaba de ello la sociedad Gran Casino, pero ahora lo lleva el grupo NH. Es en esta planta y en la planta baja, como ya hemos visto, donde la decoración modernista, las escenas mitológicas y la pintura de aires simbolistas se consideraron como las más apropiadas para un lugar de encuentro y diversión. Los desnudos, inspirados en figuras mitológicas, evitaban el escándalo. Ya los espacios situados en la planta segunda son sólo de uso exclusivo de los socios. Ésta planta se la conoce como  la planta del Conde de Malladas y en ella destacarían la Biblioteca  y el Salón Torito. La biblioteca es una auténtica joya de la casa Asins, realizada en hierro en estilo neogótico, ya que seguía esos modelos medievales que se pusieron de moda para las bibliotecas de la segunda mitad del s. XIX (Nos recuerda a la biblioteca del Senado). Atesora 40.000 volúmenes. Esta misma biblioteca estuvo primero en la sede del casino en la Equitativa y, luego, en 1910, se trasladó íntegramente a esta sede de Alcalá. Se diferencia algo de la del Senado, por su distribución y por 48 dragones de hierro que se ocultan rematando las columnas que dan soporte a la barandilla superior. En esta biblioteca los socios disponen de un catálogo digitalizado, pero también han conservado el mueble del antiguo catálogo, con sus ficheros originales que se pueden consultar en la actualidad. Aquí tienen lugar famosas tertulias literarias.

Vista general de la Biblioteca del Casino (SIEMA Matritensis)

Vitrinas de la misma (SIEMA Matritensis)

Esquina con escaleras circulares (SIEMA Matritensis)


Estanterías de la biblioteca del Senado, también de la casa Asins (SIEMA Matritensis)

Antiguo fichero de autores situado antes de entrar en la Biblioteca
(SIEMA Matritensis)

Detalle de encuadernación el antiguo catálogo (SIEMA Matritensis)

También en esta planta está la Sala de Lectura, el club de ajedrez, que incluso participa en competiciones internacionales. El Casino está lleno de detalles decorativos significantes. Antes de llegar al Salón Torito, podemos contemplar en la pared un curioso reloj de estilo Luis XV, de marquetería de madera y esfera de porcelana. Desde los laterales se ve el mecanismo perfectamente. El Salón Torito destaca por ser el lugar de reunión de las tertulias taurinas. Sobre la mesa, el trofeo ganador para el premio Torito: un toro bravo diseñado con todo detalle, ya que se aprecian los detalles del pelaje. 

Reloj en la pared, antes de llegar a la Sala Torito (SIEMA Matritensis)

Pequeña sala de estar para socios situada cerca de la Sala Torito 
(SIEMA Matritensis)

Sala Torito (SIEMA Matritensis)

Torito inspirado en la obra del francés Isidore Jules Bonheur, de fines s XIX (SIEMA Matritensis)

Cúpula de la Equitativa desde la Sala Torito (SIEMA Matritensis)

Vista general de la Sala de Lectura (SIEMA Matritensis)

Club de Ajedrez (SIEMA Matritensis)


Con el paso del tiempo se han ido adaptando algunas de sus salas. La antigua sala de esgrima es hoy un espacio para gimnasia, la antigua sala de billar se convirtió en salón de conferencias, las salas para cabinas telefónicas son almacenes hoy. También hubo un tiempo, antes de la dictadura de Primo de Rivera, que se llegó  a hacer juegos ilegales para sacar dinero, lo mismo le había sucedido al cercano Círculo de Bellas Artes. Han abierto sus puertas a eventos privados para poder financiarse e incluso ruedan habitualmente series o películas de cine. Las cocinas las dirige en famoso chef Paco Roncero. Los socios disponen de un abanico muy grande de actividades: viajes culturales, conferencias de variada temática (política, actualidad, mujer, historia, toros, libros), bailes de carnaval, tertulias, fiesta de la luna (en la cual la etiqueta exige ir de blanco y se celebra en la terraza). La Terraza no estaba en la época fundacional, pero hoy en día se utiliza mucho por los socios. Presenta diferentes alturas y vistas, tanto a la calle Alcalá, como se ven también algunos edificios de la Gran Vía, por ejemplo el de telefónica. Su elegante mobiliario y barras, así como sus antiguos torreones la hacen muy especial. Este Casino tiene la categoría de Bien de Interés Cultural desde 1993. Con estas imágenes desde la terraza y agradeciendo enormemente a Rosa Figueroa (Dpto de Comunicación) el haberlo recorrido en profundidad. También muy agradecida a todos mis amigos casinistas que me facilitaron esta entrada sobre este maravilloso patrimonio que tiene Madrid.

Maribel Piqueras

Terraza y vistas a las cuádrigas de la calle Alcalá (SIEMA Matritensis)

Torreones de entrada en la terraza (SIEMA Matritensis)

Otro rincón de la parte alta de la terraza (SIEMA Matritensis)

Vista general de la gran terraza que bordea uno de los patios del Casino (SIEMA Matritensis)

Vistas de la torre de Telefónica desde la terraza del Casino (SIEMA Matritensis)