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martes, 17 de junio de 2025

Palacio de la Mosquera en Arenas de San Pedro

 Hoy me he ido fuera de Madrid para mostraros el Palacio de la Mosquera, en Arenas de San Pedro. Uno de los palacios que debemos al Infante D. Luís de Borbón, hijo varón más pequeño de Felipe V y su segunda mujer, Isabel de Farnesio. He querido continuar la labor de este infante, tan importante para Madrid y su historia, y de uno de cuyos palacios, el de Boadilla ya hablamos en esta entrada que os recomiendo del blog http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2013/06/el-palacio-del-infante-d-luis-en.html . D. Luís de Borbón se enfrentó a las consecuencias de la Pragmática Sanción de de Carlos III en 1776 y, a raíz de su matrimonio desigual con Mª Teresa Vallabriga, tuvo que vivir desterrado de la corte. La boda se había celebrado con pocos invitados y ningún tipo de pompa en la capilla de los Duques de Fernandina  del palacio de Olías del Rey (27 de junio de 1776). Luego pasarían  a vivir en el palacio de los Villena en la localidad de Cadalso de los Vidrios (donde nació su hijo mayor, Luís). De allí llegarían a Arenas de San Pedro en 1778. El Infante eligió este lugar por las mismas motivaciones que le llevaron a elegir Boadilla para una de sus residencias: el gusto por la caza y el contacto con la naturaleza. Mientras acondicionaba una futura residencia amplia y con lujo para él y su familia, estuvieron viviendo en diferentes casas por el pueblo de Arenas de San Pedro. La primera en la que se alojaron fue la casa Lletget. Luego mandó ampliar el viejo palacio en la calle de la Triste Condesa, construyendo el palacio de las Damas (frente a la Fuente de la Regalada), pero que tampoco cubría sus necesidades. Necesitaba una residencia de gran tamaño, ya que viajaba con toda una corte con él. Por ejemplo, a Arenas de San Pedro, le acompañaron, además de su familia, el confesor fray Urbano de los Arcos, el médico Juan Casas, el cirujano sangrador Juan Antonio Rayón, el boticario Gregorio Pérez del Olmo; Diego Lleget que era el sotoayudante de la furriera. El doctor Miguel Ramón y Linacuo ejercía como bibliotecario y preceptor del hijo mayor. También contaba con maestro para los bailes y los músicos Boccherini y los Font; así como restauradores, pintores, conservadores de sus diferentes colecciones y gabinetes; Santos García como peluquero de Damas, el presbítero Juan Moreda. A este listado habría que añadir los numerosos criados para cocina, limpieza, repostería y cuidado de utensilios de la pesca y la caza en la zona.

                                                      Infante Don Luis por Mengs, en 1775

Palacio Villena en Cadalso de los Vidrios (SIEMA Matritensis)


Vista de la Sierra de Gredos desde el castillo en Arenas de San Pedro 
(SIEMA Matritensis)

Confió de nuevo en el arquitecto y amigo Ventura Rodriguez para la construcción de un nuevo palacio en Arenas de San Pedro. Eligió los altos de la Mosquera, desde donde había excelentes vistas a la sierra de Gredos, por un lado, y al pueblo desde la fachada y terraza principal. Todo él inmerso en la naturaleza, como le pasó también con el de Boadilla. Hacía 1779 Ventura se encontraba abrumado de trabajos en la corte, además, había fallecido su mujer en 1776. Ir hasta Arenas con los malos caminos de entonces le causaba muchas molestias. Así que aunque Ventura diseñó el palacio, decidió dejar las obras del mismo a cargo de hombres de confianza de su equipo, como Mateo Guill, que ya tenía mucha experiencia como delineante en las obras del palacio real y del jardín Botánico de Madrid. Y que adelantó mucho los trabajos. Ventura pidió permiso para retirarse de esas obras y que continuaran las mismas los hermanos catalanes Ignacio y Domingo Thomás. También trabajó aquí Alfonso Regalado Rodríguez, que había trabajado como aparejador con el infante en las obras del palacio de Boadilla. El palacio estaba, como he indicado, en la parte más alta de Arenas (a 525 metros de altitud). Disponía en su origen grandes terrenos alrededor para situar los jardines, huertos y animales, siguiendo lo experimentado ya en Boadilla.

Vista general de la Fachada principal, que da al pueblo (SIEMA Matritensis)

                       Pórtico  entrada (SIEMA Matritensis)

Profundidad del pórtico clásico de entrada, sobre el que se asienta la terraza 
principal del piso noble (SIEMA Matritensis)

Edificio rectangular de tres plantas, construido en mampostería, con granito en el pórtico, extremos y algunos remates de las ventanas. La longitud de fachada proyectada era inicialmente de 72 metros, pero quedó incompleta y sólo se construyeron 44 metros, los de la derecha con el pórtico central. Con plomo cubrieron el chapitel de la capilla, los canalones y tejados. Se organizaban los espacios en torno a patios con una fuente. De los cuatro torreones sólo se construyeron dos. Ya a fines de 1783 D. Luis estaba viviendo en este ala derecha terminada. Exteriormente vemos en la planta baja unos grandes ventanales y el pórtico. Éste está inspirado en arcos de triunfo, recorrido por columnas clásicas toscanas y entablamento, con arco central y dinteles rectos a los lados. Todo el interior es abovedado. En el piso primero, el principal, las ventanas llevan molduras de granito neoclásicas alrededor, excepto el salón principal sobre el pórtico, en el que alternan diversos remates, siendo semicircular el central. El proyecto inicial llevaba un parterre sobre la propia terraza del pórtico, como se aprecia en los planos de Domingo Thomás. La segunda planta, para el servicio, tenía 15 ventanas mucho más pequeñas y cuadradas.
            Plano de la fachada principal, de Ignacio Thomás, donde se remata el cuerpo central con frontón triangular y las armas del infante D. Luis (SIEMA Matritensis)

Sección del palacio, donde se aprecia la cubierta de la capilla, por Thomás 
(SIEMA Matritensis)

Curiosos jardines con diseño de parterre estético pensados para la gran terraza,
de Thomás. Os pido perdón por los reflejos en las fotos de los planos (SIEMA Matritensis)

Lateral del palacio, donde se aprecian mejor las dos torres que recuerdan también 
al palacio de Boadilla (SIEMA Matritensis)

Detalle de las molduras neoclásicas de granito en las ventanas (SIEMA Matritensis)


Zonas inacabadas donde se ve el uso de ladrillo y mampostería (SIEMA Matritensis)


Zona no acabada desde el mismo lateral junto a la casa de Oficios (SIEMA Matritensis)


La distribución interior del palacio es diferente al de Boadilla, que interiormente seguía unos espacios más barrocos. Aquí es puro neoclasicismo todo. La planta baja, con 2.041 metros, nos introduce en un gran zaguán del que parten salas importantes para el infante y que estaban colocadas en esta planta baja, no en la primera como en Boadilla. Por ejemplo, los gabinetes de historia natural y de pinturas que se trajo de Boadilla, la biblioteca y la sala de tapices. También las grandes puertas de madera con hierro son originales. Ese zaguán están dividido en tres tramos por cuatro pilares de granito que sujetan las bóvedas. El pórtico y, después, el zaguán con la escalera, le aportan un aire muy pomposo y señorial al interior del palacio.


Zaguán o hall de entrada con los grandes pilares de granito (SIEMA Matritensis)

Hornacina de granito para colocar esculturas en el zaguán (SIEMA Matritensis)

Puertas originales del zaguán con sus trabajos en hierro (SIEMA Matritensis)

Subimos a la planta noble a través de una escalera imperial (con un tramo que luego se dividirá en dos tramos laterales) con peldaños y balaustrada de granito. Las estancias del Infante D Luis y su mujer daban a la zona Sur. Estas habitaciones de la planta primera presentaban unos techos enormes, de 7 metros de altura que, incluso, se puede apreciar desde el exterior. La cámara del Infante D. Luis se abría a la capilla u oratorio (de planta circular y coronado por cúpula con linterna). Desde una pequeña habitación junto a esa capilla le permitía escuchar Misa a diario. Aquí presenta muchas diferencias con el palacio de Boadilla, ya que en Arenas la capilla está en el piso superior y en Boadilla se accede directamente desde la calle o desde el hall, en la planta baja. La de Boadilla sigue el estilo barroco cortesano, muy decorada y dinámica. Sin embargo, esta de Arenas es mucho más pequeña y sigue el estilo puro neoclásico, en la decoración de paredes también. Junto a la alcoba del Infante un pequeño retrete habitual. Disponía de un aguamanil, un espejo y unas molduras de madera doradas para sujetar las colgaduras de damasco. Las habitaciones de la mujer daban al otro lado. La decoración ideada por Ventura Rodríguez no se llegó a concluir. Aunque el palacio original iba revestido de color rosaceo, interiormente se siguieron colores verde pálido, amarillos y rojos pompeyanos, que aún se pueden ver en algún zócalo. Zócalos y puertas de madera. Diseños pompeyanos, o neoclásicos de inspiración inglesa. Entre los muebles encontramos algunos diseñados por Ventura Rodríguez en 1783 donde se aprecia una mezcla, pues hay rococó francés, pero también gusto clásico italiano. Otros muebles fueron importados directamente desde Londres. Los frescos también se inspiraron en el mundo clásico.

                                      Arranque de la escalera desde el zaguán (SIEMA Matritensis)

División de la escalera en dos ramales (SIEMA Matritensis)

Balaustrada de granito clásica (SIEMA Matritensis)

Detalles de las molduras y pilastras corintias al terminar la escalera y pasar a un corredor
en la planta primera (SIEMA Matritensis)


Plano de la distribución de la planta baja del palacio de Arenas, por Ignacio Thomás, 1779
(SIEMA Matritensis9

El ala principal de la parte noble correspondía a las diversas habitaciones de uso para el Infante D Luis, así como el salón y comedor principal u el oratorio. Éste es de planta ovalada, cubierto con cúpula y linterna y con decoración en estuco neoclásica. Está muy deteriorado, como gran parte del palacio, que necesita una gran restauración. La puerta de la izquierda del mismo comunicaba con las estancias del Infante, que eran las que mejores vistas a la naturaleza tenían. Todavía se conservan los zócalos y puertas de madera original y las chimeneas, así como los elevados techos. Muchas de las salas de esta planta noble se han restaurado para uso cultural, como salas de exposiciones o algún evento del Ayuntamiento de Arenas. Desde las ventanas del interior se pueden ver los pequeños patios cuadrados


  Vista general del oratorio ovalado, con separación de columnas corintias pareadas entre los huecos y cubierta de cúpula con linterna, que se aprecia también al exterior (SIEMA Matritensis)

Detalle de la cubierta del oratorio con su decoración (SIEMA Matritensis)

Puerta que comunicaba con el ala del infante al oratorio
(SIEMA Matritensis)

              Proyecto de revestimientos que llevaba el oratorio del palacio (SIEMA Matritensis)


Chimeneas de mármol en estilo neoclásico (SIEMA Matritensis)

Zócalos y puertas de madera en la parte noble (SIEMA Matritensis)

Sala alargada en la parte noble que actualmente se restauró con uso cultural 
(SIEMA Matritensis)

         Gran terraza sobre el pórtico con salida desde la que fue ala del infante (SIEMA Matritensis)

Unas escaleras de servicio, más modestas y con barandilla de hierro, conducen a la segunda planta. Aquí los cuartos son más pequeños y los techos más bajos. Se usaban para la servidumbre. En el sótano destacan la zona de cocinas, almacenes, bodega, etc. Llama la atención lo bien conservada que está la cocina, con los hornos, campana, fregadero, maderas para colgar carnes de caza o verduras. 

Tramo de escaleras de servicio (SIEMA Matritensis)

Esquina de uno de los patios interiores (SIEMA Matritensis)


                      Horno y campana de la cocina para los fuegos (SIEMA Matritensis)

Pilas de la cocina (SIEMA Matritensis)

Restos de zócalos con pinturas originales en amarillos y rojos (SIEMA Matritensis)

En cuanto a los Jardines decir que es la parte más difícil de mantener y recuperar del palacio. Los más cercanos a los muros del mismo eran los más bonitos y que desarrollaban el plano estético según el proyecto que firmó Ventura Rodríguez el 24 de mayo de 1782. La misma idea había desarrollado Ventura en el palacio de Boadilla, poniendo las fuentes y el plano estético con flores y parterres en la zona alrededor del palacio, y dejando las terrazas con huertos y árboles frutales o campo para animales y gallinero en las zonas más alejadas. Así que la Fuente llamada de los Delfines estaba junto al muro de contención de la fachada principal del palacio. Al Norte puso parterres en torno a fuentes bajas de granito de planta circular. Plantarían también tulipanes y flores muy vistosas y olorosas, así como rosales. Los jardines contenían miles de árboles frutales (almendros, melocotoneros, perales, cerezos, nogales, viñedos, manzanos) e invernaderos. Tenía hortelanos especialistas en su cuidado, como Luis Sánchez Espina. D. Luís era un príncipe ilustrado, muy curioso y amante de la naturaleza. Los trabajaba aplicando las últimas técnicas científicas. Eran para su uso privado. Sabemos que cuando murió el Infante D. Luís y su viuda permaneció en Arenas, mandaba a su hijos en Toledo productos ricos desde el  palacio de Arenas, como por ejemplo melocotones y peras. Hoy en día no nos podemos hacer una idea de la belleza que tuvieron estos jardines. La reconstrucción que se ha pensado para los mismo dista mucho de lo que fueron originalmente. 

Restos de las fuentes bajas redondas y pequeños parterres en el lateral (SIEMA Matritensis)

Vista desde la terraza del jardín principal y la villa (SIEMA Matritensis)

Jardines con arbolado y árboles frutales en la primera terraza (SIEMA Matritensis)

Más zona de jardines de uso agrícola y, al fondo, la subida a la segunda terraza, 
donde estaba el invernadero (SIEMA Matritensis)

A la izquierda de la entrada principal del palacio, hacia el lado Oeste,  se aprecia la gran casa de oficios. Separada del mismo por un muro de mampostería. Presenta un jardín alrededor. Se articula en torno a un patio interior con trece cámaras. Desde el palacio viejo de Arenas se divisan muy bien, tanto la casa de oficios, como el lateral del palacio, con los muros inacabados. 

Vista de la casa de oficios junto al palacio (SIEMA Matritensis)

Desde el muro que separa el palacio, otra de las vistas de la casa de oficios (SIEMA Matritensis)

                     Vista de la casa de oficios y el palacio desde el castillo o palacio viejo de Arenas
                                                        (SIEMA Matritensis)

El Infante D Luis fue un verdadero mecenas de las artes, no sólo de la música o las ciencias naturales, sino también de la pintura. Descubrió el talento de Paret primeramente, ahora en Arenas, como había fallecido en 1776 el pintor de cámara, Francisco Sasso, y no lo pudieron sustituir por Mengs, Paret o Gregorio Ferro (como hubiera deseado el infante en un primer momento), recurrió a Goya. Quizás aconsejado por Ventura - compañero de la Academia de Goya y gran conocedor de los gustos del infante- o su propia mujer, aragonesa como el pintor. Goya pasó en Arenas de San Pedro los veranos de 1783 y 1784, para realizar retratos a la familia. Pero también entabló gran amistad con el infante, de quien admiraba su sencillez, bondad y cercanía. En una carta de Goya a su amigo Zapater (el 20 de sept de 1783. Ed Istmo 2003) llega a decir "Acabo de llegar a Arenas muy cansado. Su Alteza me ha hecho mil honores, he hecho su retrato, el de su señora, niño y niña con un aplauso inesperado (...)He salido dos bazas a caza con su Alteza y tira muy bien y la última tarde me dijo sobre tirar a un conejo: ese pintamonas aún es más aficionado que yo. He estado un mes continuamente con estos señores y son unos ángeles. Me han regalado mil duros y una bata para mi mujer toda de plata y oro". El apoyo que dieron a Goya supondrá el ascenso del pintor como retratista de la aristocracia madrileña y de la corte. Una vez fallecido D. Luís, los Duques de Osuna serán los nuevos mecenas de Goya. El pintor siguió manteniendo una gran amistad con los hijos de D Luís de por vida. Siguió retratándoles de mayores, como cuando recuperan el apellido Borbón con Carlos IV, o cuando Mª Teresa está embarazada. En el salón principal del palacio de Arenas, cuelgan copias de estos cuadros de Goya.

               Salón principal con la pareja de retratos del infante D Luís y su mujer realizados      
        por Goya en 1783. El de ella se conserva en el museo del Prado (SIEMA Matritensis)

Infante D Luís de Borbón (Colección Sueca)

La familia del Infante D Luís por Goya, 1784 ( Fundación Magnani Roca, Parma)

Maria Teresa en el jardín, Goya, 1783 . Seguramente la terraza de Arenas, con los
 fondos de Gredos detrás (National Gallery Art Washington)

Mª Luisa de Borbón, duquesa de San Fernando, Goya en 1800 (Gallería degli Uffizi)


Cardenal Infante Don Luis de Borbón y Vallábriga, Goya en  1800 (Museo del Prado)


La estancia de Don Luis en Arenas le llevo a sufrir mucho. Él se adaptaba a todo y le encantaba vivir rodeado de la naturaleza. Además, el rey Carlos III le permitía salir del palacio de la Mosquera y venir a la corte en algunas ocasiones festivas, como cumpleaños o santos del monarca, nacimientos de infantes, bautizos o bodas. Don Luis ocupaba un lugar importante en el protocolo, pero tenía que acudir siempre solo, sin estar acompañado por María Teresa. Su mujer se aburría enormemente en Arenas y, la diferencia de edad y de carácter entre ambos, causaba ciertas tensiones. Su hermano Carlos III no era una persona fría, sino que tenía un gran corazón y mucha amistad con D Luís. Todo lo sucedido con la pragmática, la boda del infante y su alejamiento de la corte lo llevó siempre como un asunto "doloroso y espina que le atravesaba el corazón", según sus propias palabras a Tanucci en una carta del 16 de julio de 1776. 

M ª Teresa Vallábriga, por Goya, también pintada en Arenas

El Infante Don Luis falleció en Arenas de San Pedro el 7 de agosto de 1785. El rey Carlos no permitió a su mujer salir de Arenas, pero a sus hijos los llevo a que se educaran a Toledo. Mª Teresa sólo conseguiría  permiso de libre residencia en 1792. El Palacio quedó bastante abandonado con el devenir de la historia. En 1809 fue cuartel de las tropas francesas. En 1913 los Rúspoli lo vendieron a un arenero. Ha pasado por varios usos, como hotel, seminario, colegio de San José (desde 1976-1981). Para lo cual adaptaron las diferentes estancias. En 1989 lo adquirió el Ayuntamiento de Arenas. Espero que consigan fondos de la Unión Europea y de inversores privados para la gran restauración que necesitan y con un arquitecto que sea fiel a la arquitectura histórica, así como buenos paisajistas. Mucha de la información que suministro la cogí del libro "El Rey perdido. D. Luís de Borbón, figura clave de Madrid y Boadilla" ( Maribel Piqueras, Ed Opera Prima, 2016). Agradezco a la familia Rúspoli lo que me ayudó en su momento, así como a protocolo de Arenas de San Pedro que me permitiera recorrer las estancias del palacio, incluso las más escondidas, con motivo de la celebración del hermanamiento entre Arenas y Boadilla celebrado el 30 de mayo del 2025. Creo que ha merecido la pena escaparme un poco fuera de Madrid, para continuar la historia del infante D. Luís. 

Maribel Piqueras 


Maqueta en el hall del palacio (SIEMA Matritensis)








lunes, 9 de enero de 2023

El Gallinero o Aviario del Infante D. Luís en Boadilla

 Recientemente se inauguró lo último que faltaba por completar de la restauración del conjunto palaciego del Infante Don Luís de Borbón en Boadilla, el aviario. Conocido popularmente como "gallinero", quedó inaugurado por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, junto al alcalde de Boadilla, Javier Úbeda, el 21 de septiembre del 2021. En otras entradas difundimos ya el atractivo patrimonio de Boadilla relacionado con este infante: http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2013/06/el-palacio-del-infante-d-luis-en.html  y http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2015/03/jardines-del-palacio-del-infante-d-luis.html. Hoy nos centraremos en esta última edificación. Sabemos que nada más comprar el señorío de Boadilla, en 1761, el arquitecto Ventura Rodríguez recibió el encargo de construir un palacio para el infante Don Luís de Borbón, hermano varón más pequeño del rey Carlos III. El palacio se empezó a construir en 1763 y ya en 1765 estaba acabado, como mencionaba una placa de granito colocada sobre la fachada principal (hoy desaparecida). Por esas fechas el infante residía con su hermano el rey en palacio real y utilizaba este palacio de Boadilla como residencia temporal. Aquí organizaba fiestas, conciertos, cacerías. También instaló en él su biblioteca y su gabinete de ciencias naturales, con un mobiliario de madera diseñado a propósito por el propio Ventura Rodríguez. Se convirtió en el lugar donde más disfrutaba de soltero. El palacio no tenía grandes dimensiones y se desarrollaba de modo horizontal, con dos terrazas que salían a los lados desde las habitaciones principales del ala masculina (donde se localizaba el cuarto del infante y que era la que tenía mejores vistas a los bosques) y el ala femenina. Así no cortaba la perspectiva para contemplar el entorno natural que lo rodeaba, bosques, río al fondo de las terrazas en que se dividieron los jardines, colinas donde se asentaba el convento barroco de la Encarnación, etc. Destaca el neoclasicismo y sobriedad de las fachadas exteriores, mientras que en el interior encontramos unos espacios con decoración y juegos de luces más barrocos, como en la capilla por ejemplo. 

             Fachada palacio de Boadilla, Ventura Rodríguez. Junto al escudo de la parte superior
             aparecía la fecha de terminación del mismo en 1765 (Ventura Rodríguez. Colección Sueca)

Vista de la fachada principal del palacio con las dos terrazas que salen a los 
lados en el piso principal. La de la derecha sale desde el cuarto del infante D. Luís
(SIEMA Matritensis)

Jardines, vista de la tercera terraza con los huertos donde se ven los 
almendros florecidos (SIEMA Matritensis)

Desde muy pequeño el infante D Luís disfrutaba de la naturaleza. Tenía varios perros, numerosos caballos y otros animales que coleccionaba, vivos o disecados. Por los jardines del palacio de Boadilla corrían libremente ciervos o una cebra, que pintó Paret en una preciosa acuarela, donde aparecen debajo del animal los útiles de limpieza del mismo. Cuando murió la cebra, el infante mandó disecarla. Paret también retrató al infante D Luís encabezando uno de los grupos de los juegos de parejas que se celebraban en primavera en Aranjuez, donde el propio infante demostró su destreza montando a caballo al son de la música. 
Retrato del infante D Luís, con tan sólo 4 años, por el pintor francés Jean Ranc,
donde aparece con su querido perro ya. 1731 ( Museo del Prado )

Cebra pintada por Paret en los jardines del palacio de Boadilla, 1774
(Museo del Prado)

Las parejas reales en Aranjuez donde aparece, elegantemente vestido de verde, 
el infante don Luís. También de Paret (Museo del Prado)

Don Luís de Borbón mandó situar en alto, sobre una colina al otro lado de la fachada principal, justo detrás de la plaza y el depósito de agua y fuente de mascarones, el famoso aviario. Así se oiría menos el  ruido de los pájaros desde los cuartos del palacio. Ventura Rodríguez se inspiró en las plantas elípticas o circulares de otras leoneras, zoos o aviarios que existían en otros sitios reales. Como la menagerie de Versalles o la antigua leonera del palacio del Buen Retiro. De planta circular, con un patio abierto en el centro y un pozo, situó las diferentes jaulas en los laterales. Los zócalos eran de granito y los muros de ladrillo visto, así como la línea de cornisa sobre la que iba el tejado de teja. En cada una de las jaulas, había una reja de hierro que se anclaba sobre el granito. Todavía hoy son visibles los agujeros donde se colocaban esos anclajes. También los huecos para la alimentación. La mayoría estaba ocupada por aves, pájaros que formaban una variada colección, donde había también aves exóticas (como oropendas, loros, tucanes). El infante Don Luís, como buen príncipe ilustrado del s XVIII, gustaba del saber enciclopédico y de mostrar una amplia variedad de pájaros. Además, si provenían de América o Filipinas, le proporcionaba un mayor prestigio erudito. 

En el centro la estructura circular de la "leonera" en el palacio del Buen Retiro
(SIEMA Matritensis)

Gallinero sin restaurar (SIEMA Matritensis)

Gallinero y dependencias anexas sin restaurar (SIEMA Matritensis)

Estado de uno de los recintos para aves, con los huecos de la puerta y ventana
(SIEMA Matritensis)

La colección de pájaros del infante era la parte más importante del pequeño zoo que había empezado a reunir ya cuando vivía en la Granja con su madre, también con animales procedentes de Aranjuez o el Buen Retiro. Cuando, debido a la pragmática sanción y a su matrimonio fue desterrado de la corte, se llevó sus colecciones al palacio de Arenas de San Pedro. Entonces comenzó la ruina de este aviario de Boadilla, que se agudizó con la guerra de la independencia y la guerra civil. La tarea de reconstrucción, financiada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, y llevada a cabo por el arquitecto José Ramón Duralde, no fue nada fácil. Además de la pérdida de documentación en los archivos, nos encontrábamos con mucho material original completamente destruido. Así que se aprovechó lo que se pudo, debido a la importancia de ser el único aviario de estas características que se conserva en España. Declarado como ruina arqueológica en 1974, se ha podido reconstruir e inaugurar con espacio museístico.


                                 Fachada principal de la casa del guarda (SIEMA Matritensis)

Vista lateral de la casa del guarda con la chimenea y el gallinero al fondo
(SIEMA Matritensis)

Estructura circular del gallinero ya reconstruido (SIEMA Matritensis)

Al fallecer el infante Don Luís en 1785 se dispersaron sus colecciones: parte de esos pájaros y de su gabinete de ciencias naturales pasó a su hijo, también llamado D. Luis de Borbón, que llegó a ser cardenal y se educó con el cardenal de Toledo, Lorenzana (hoy en día en las colecciones históricas del Instituto de Enseñanza Superior el Greco de Toledo). Otra parte las adquirió su hermano Carlos III, integrando el gabinete de ciencias naturales. Hoy en día nos las encontramos por el Museo de Ciencias Naturales. En el Museo de la Santa Cruz de Toledo también encontramos una colección de pájaros disecados que pertenecieron al infante Don Luís y estuvieron en este aviario.

Oropéndola de Paret, pintada en 1774 en Boadilla 
(Museo del Prado)

Medio Ambiente de Boadilla se encarga de cuidar este espacio museístico dedicado a la relación del hombre con los animales. La estructura rectangular donde se ubicaban las dependencias anexas originales del aviario, se  ha reconvertido en una zona para ambientarnos en la figura del infante Don Luís (con su genealogía, su retrato de pequeño, la importancia que para su vida supuso el contacto con la naturaleza, antecedentes de zoos y aviarios. Incluso una réplica de la cebra que disecó el infante y que luego desapareció)

Dependencias anexas a la estructura circular del aviario (SIEMA Matritensis)

Genealogía del infante don Luís, hijo de Felipe V e Isabel de Farnesio
(SIEMA Matritensis)

Introducción sobre el Infante Don Luis y su relación con los animales
(SIEMA Matritensis)

Imagen aérea del conjunto del gallinero en lo alto de la colina 
( web de Boadilla)

Réplica de la cebra del infante (SIEMA Matritensis)

La estructura circular del aviario, dividida en 14 pequeñas estancias perimetrales, se ha convertido en un museo donde se expone, de manera muy didáctica (utilizando múltiples imágenes, videos, juegos, proyectores, planos, vitrinas, etc), la relación del hombre con los animales y su evolución a lo largo de la historia. La sala 1 sería la correspondiente al mundo griego y sus mitos, con la realidad de las conquistas de Alejandro Magno, por ejemplo. La sala 2 Roma, la 3 el bestiario medieval, la 4 el Renacimiento con los descubrimientos del Nuevo Mundo y el gusto por el coleccionismo. La 5 nos ambienta en el gusto de las monarquías absolutistas por construir leoneras, menageries, gallineros u otras instalaciones zoológicas. La 6 en el mundo de la Ilustración. La 7 en el infante Don Luís y su relación con las aves (muchas aves de su propiedad aparecen en las decoraciones de papeles pintados o tapicerías de sus residencias reales). La sala 8 se centra en el gallinero de Boadilla. La sala 9 en la edad contemporánea, donde de los caprichos reales se pasó a los zoológicos públicos, como la casa de fieras del parque del Retiro. La 10 habla de la edad de oro del exotismo 1850-1950. la 11 de la nueva sensibilidad animalística. Entre medias también zonas donde interactuar y jugar con paneles. 

Gallinero. Patio reconstruido con las diferentes salas perimetrales
(SIEMA Matritensis)

Restos de anclajes en el granito de una de las estancias (SIEMA Matritensis)

Una de las salas dedicadas al hombre y los animales en el Renacimiento
(SIEMA Matritensis)

Estancia dedicada al gallinero de Boadilla (SIEMA Matritensis)

Bestiario medieval (SIEMA Matritensis)

Fotografía que muestra la actriz Julia Font con el elefante de la casa de fieras del Retiro
en 1911 (SIEMA Matritensis)

Juegos con paneles (SIEMA Matritensis)

Juegos con visores (SIEMA Matritensis)

Reconstrucción decorativa de un salón del s XVIII con papeles pintados 
y aves de la colección del infante Don Luis (SIEMA Matritensis)

Con estas últimas imágenes os deseo un buen año 2023, ya que esta es la primera entrada publicada en el blog durante este año. Agradezco al Ayuntamiento de Boadilla todo el interés mostrado en la recuperación de su patrimonio histórico y animo a los lectores a conocerlo.

Maribel Piqueras.

Restos de la pequeña trampilla de salida en la parte trasera de una 
de las jaulas (SIEMA Matritensis)

Palacio de Arenas de San Pedro donde el infante se llevó sus colecciones tras ser 
desterrado de la corte ( Web Arenas de San Pedro)

Cardenal infante Don Luis de Borbón, hijo mayor del Infante Don Luis 
de Boadilla, que se quedaría con el gabinete de ciencias naturales de su padre
(Goya, 1800. Museo del Prado)