lunes, 30 de mayo de 2022

Monumento a Alfonso XII en el Retiro

 Una de las imágenes más fotografiadas del Parque del Retiro es el estanque con el monumento de Alfonso XII al fondo. Con esta entrada contaré un poco de su historia y me adelantaré a la celebración del primer centenario de su inauguración, el próximo 3 de junio del 2022. Se enmarca dentro de los homenajes que la reina María Cristina quiso hacer a la memoria de su difunto marido, el rey Alfonso XII. Muy cercana a la fecha del fallecimiento de dicho monarca, que fue el 25 de noviembre de 1885, el senador José Polo Bernabé presentó el llamado "Proyecto de ley para exigir una escultura ecuestre al monarca Alfonso XII" (que lleva la fecha del 31 de mayo de 1886). Sólo tardó un mes en que el Congreso lo aprobara. Sin embargo, a partir de entonces, todo fueron retrasos en lo referente a ese proyecto. Primero porque no se ponían de acuerdo en su ubicación, ya que se barajaron muchos puntos de Madrid: desde la propia plaza de la armería junto al palacio real, hasta la plaza de Ópera y otros espacios. Se le iba a encargar a Benlliure y pensaron en suscripción popular. Al ser Benlliure escultor y no pensar en un concurso público esa primera idea contó con la férrea oposición de la Asociación Nacional de Arquitectos, de la RABASF y de otras muchas instituciones y artistas a nivel particular. Por fin se convocó un concurso público en 1901 que ganó Grasés Riera, arquitecto catalán de la misma promoción que Gaudí y familiarizado con las nuevas aportaciones decorativas del modernismo. Grasés Riera se inspiró en el monumento al Emperador Guillermo que ya estaba construído en Alemania: sobre una meseta en alto y rodeado de columnata, aparecía la escultura ecuestre del Emperador. Ese modelo de conjunto escultórico en torno a esculturas ecuestres de reyes se repetirá también en el monumento al rey Victor Manuel en Roma. Todos siguen líneas muy parecidas, aunque creo que el de Madrid es más proporcionado en su conjunto y con ese aire modernista del que los otros carecen.

                                Vista general del monumento a Alfonso XII (SIEMA Matritensis)

Monumento al Emperador Guillermo en Alemania (Denkmal Deutches)

Monumento a Victor Manuel II en Roma (Romaciudad.com)

La primera piedra del monumento la colocó el propio hijo de Alfonso XII, un jovencísimo Alfonso XIII apenas proclamado rey, el 18 de mayo de 1902. Pero las obras se alargaron en el tiempo y hasta el 3 de junio de 1922 no se inauguraría este conjunto monumental. Aunque la escultura ecuestre de Benlliure sería lo último en colocarse (enero de 1923). En esta colosal obra, aparte del arquitecto Grasés Riera, intervinieron 24 escultores, muchos de ellos catalanes, como José Clará, Ricardo Bellver, Pedro Estany, Bofill, Juan Vancell Puigcerdós, Vallmitjana o  Alsina . Como el que ideó el proyecto falleció en 1919, continuó su labor Anasagasti. Sobre el estanque proyectaron una gran escalinata que conduce a una explanada sobre la que se abre, en semicírculo una enorme columnata. En realidad es doble columnata, rematada con los 49 escudos de las provincias españolas. Por la parte de atrás del monumento, un camino conduce hasta la escultura ecuestre y divide la columnata en dos partes, colocando a la izquierda un grupo de marineros y, a la derecha, un grupo de soldados. Ambos grupos nos introducen en la escenografía. No se hicieron la Fama (de Ricardo Bellver) y la Gloria que remataria los pilarones de la entrada al conjunto desde el parque. Ahí  tuvo lugar la anécdota del enfado de Ricardo Bellver con el modelo que había creado para la Fama, entre que no le gustaba y que tardaban en hacer efectivos los pagos, cogió una rabieta y lanzó la escultura al estanque en pleno invierno. Arrempentido de esta acción se tiró al agua para recuperarla y cogió una pulmonía de la que no se recuperaría y le llevó a la muerte en diciembre de 1924. Junto a la columnata vemos las esculturas en bronce que representan las Artes, la Industria, la Agricultura y las Ciencias. Todas ellas como símbolo de los avances en la España de principios del s XX. Merece la pena contemplar de cerca todas las esculturas de este monumento, pues están cargadas de detalles simbólicos y referencias históricas. 

Grupos de soldados por la entrada derecha de la columnata (SIEMA Matritensis)

Grupo de marineros justo al lado opuesto del anterior (SIEMA Matritensis)

También encontramos estos leones de bronce sobre los que montan niños
(SIEMA Matritensis)

Detalles de la decoración de la columnata: escudos,coronas, toisón de oro, puttis, guirnaldas, jarrones, cornisas con volutas, capiteles clásicos jónicos, fustes estriados de las pilastras de esquina
(SIEMA Matritensis)

Sobre estos pilarones de acceso se pensó colocar la Fama (de Bellver) y la Gloria, que finalmente fueron desechadas ( SIEMA Matritensis)

La Agricultura ,de José Alcoverro. Vemos la rueda, espigas y canastos con flores (SIEMA Matritensis)

La Ciencia, de Manuel Fuxá, representada por esa mujer que lee libros científicos, con el globo terráqueo y compás (SIEMA Matritensis)

Las Artes, de Joaquín Bilbao. Con una mano sujeta la Victoria de Samotracia y con la otra una paleta. Está sentada sobre un capitel (SIEMA Matritensis)

La Industria, de José Clará. Una mujer desnuda en diagonal, se cubre con la tela que simboliza los avances industriales. Se trata de una moderna visión que desarrolló Clará (SIEMA Matritensis)

Firma de Clará y fecha en la escultura anterior (SIEMA Matritensis)

En el centro de la explanada la alta escultura ecuestre del rey Alfonso XII (de Benlliure) rompe el sentido horizontal del monumento. El rey aparece vistiendo sus mejores galas y mirando hacia la ciudad de Madrid. A los pies del caballo, una caja rectangular, con ventanas para ejercer de mirador que, para algunos simula la caja mortuoria del monarca. El enorme pilaron de pedestal está decorado con relieves o conjuntos escultóricos que hacen referencia a virtudes o momentos de este monarca. Tres grandes conjuntos, dos en piedra en los laterales y uno en bronce en el centro, nos representan la Paz, el Progreso y la Libertad. Siguen la iconografía de fines del s XIX. El central en bronce, representa la Paz y fue diseñado por Miguel Blay (bajo la imagen femenina de la Paz, que sostiene ramas de olivo, dos soldados se abrazan ante un niño que corre hacia ellos sujetos por una madre que tiene detrás flores). En la Libertad, realizada en piedra, una figura alada cubre a dos hombres, uno de ellos con cadenas. En el otro conjunto de piedra, el Progreso, la iconografía es más avanzada, con ese joven desnudo alado delante de un caballo. Encima de los grandes grupos escultóricos aparecen tres grandes medallones que representan las virtudes cardinales que tuvo el monarca al desarrollar su labor: prudencia, justicia y templanza.

Conjunto central en bronce de Miguel Blay, que representa La Paz (SIEMA Matritensis)

Vista de la Libertad y la Paz desde abajo (SIEMA Matritensis)



El Progreso como ese joven alado delante de un caballo y que protege a dos jóvenes que portan libros o paletas ( SIEMA Matritensis)

Los relieves en bronce de la parte inferior, representan enmarcados en un rectángulo, escenas de la monarquía de Alfonso XII con todo tipo de detalles: la restauración monárquica, la caridad y la paz.

Escena del relieve de la restauración de la monarquía en la figura de Alfonso XII
(SIEMA Matritensis)

En el relieve anterior, abajo a la derecha aparece la fecha de la restauración 
efectiva de la monarquía (SIEMA Matritensis)

El relieve de la Paz con Alfonso XII a la izquierda (SIEMA Matritensis)

Cuatro enormes leones de bronce sustituyeron en el año 2000 a los originales de la piedra, que representan la fuerza de la monarquía española. Los dos laterales corresponden al escultor   Agapito Vallmitjana  y los del centro a Pedro Estany. Detrás de ellos, sirenas de bronce (de los escultores Alsina, Perera, Arteche y Coll) sobre animales marinos se sitúan justo ante el estanque y de ellos manan surtidores de agua.  En la parte del monumento ecuestre se encuentra un ascensor que lleva al mirador de la parte alta del monumento (a los pies del caballo) y que es visitable, reservando con antelación, pues no debe masificarse por seguridad, así que dejan solo 5 personas y de tarde en tarde. Para terminar comentar que los textos y fotos de este artículo pueden usarse siempre que indiquen su procedencia. Os animo a seguir disfrutando de estas maravillas que tenemos en Madrid y de otras partes del patrimonio de nuestra ciudad que ofrecemos, tanto a empresas y grupos privados, como abiertos a inscripciones individuales. Estas últimas visitas guiadas son las únicas que publicamos en redes: twiter e instagram @siemamadencanto , facebook Siema Matrietensis o agenda de www.siema.es. 

Maribel Piqueras

Sirena desde su parte posterior (SIEMA Matritensis)

Vista de la estatua ecuestre y su pedestal entrando desde el acceso andando por su parte posterior
(SIEMA Matritensis)






















viernes, 6 de mayo de 2022

calle San Bernardino y Palacio del Marqués de Santa Cruz

 Madrid nunca deja de sorprender. Estos días ha sido todo un descubrimiento recorrer en profundidad la calle San Bernardino y sus edificios emblemáticos. Esta calle se sitúa por la parte de atrás del Edificio España y va desde la plaza del Conde de Toreno hasta la plaza de Cristino Martos. Lleva el nombre de un convento que había en la zona con esta advocación de un fraile franciscano italiano de mediados s XV, que también dió lugar a denominar así el arroyo que bajaba hasta el actual parque del Oeste. Aunque no siempre se conoció con este nombre. Por ejemplo, en el plano de Texeira  aparece con el nombre de calle de San Joaquín. Aparte de encontrarnos con unas fachadas magníficas de edificios de fines s XIX, como los números 3, 11, 20 o 22, y de restaurantes de comida internacional con los que poder salir de España, al menos en la imaginación: mexicanos, hindues, chinos, marroquíes o persas, podemos dejarnos sorprender por tres monumentos centenarios que merecen la pena: el edificio Montano, la farmacia Arteaga y el Palacio de los Marqueses de Santa Cruz. Empecemos el recorrido por orden, según la numeración de la calle. El nº 3 lo ocupa el edificio Montano. Constaba de varios edificios que ocupaban toda la manzana. En la cercana calle Maestro Guerrero fundaron los Montano una fábrica de pianos (1838), unos años después que los Hazen. Pianos muy bonitos, elegantes y con una sonoridad de gran calidad. El edificio más antiguo, de ladrillo con toques de arquitectura industrial neomudéjar, da a la calle Dos Amigos nº 4. Consta de 4 pisos y un patio interior. Ahí se ubicaba la fábrica de pianos y tenían también un sistema moderno de elevadores para subir y bajar los mismos. El otro, más moderno y diseñado a fines del s XIX por uno de los hijos que era arquitecto (Ricardo Montano), se extiende por el lateral de la calle Dos Amigos, esquina con San Bernardino, quedando la fachada principal a San Bernardino. En este elegante edificio con fachada de piedra y elaborada rejería, especialmente en el chaflán de esquina, se ubicaron las oficinas, tiendas de pianos e, incluso, el salón Montano, donde se ofrecían conciertos y al cual acudía la aristocracia madrileña y la realeza. Del salón se mantienen todavía las  que fueron las taquillas y los murales que pintó Zuloaga. Al exterior se aprecian medallones con la M de las iniciales del apellido familiar. Después fue un edificio de viviendas de la familia o alquiladas por la misma. Desgraciadamente, quedó una hija única heredera, que enfermó de alzehimer y de síndrome de Diógenes y de la cual se aprovecharon sus propios abogados, que malvendieron el edificio. Por fuera se ve en estado ruinoso y desde aquí animo al ayuntamiento o algún ente cultural musical a hacer lo posible para limpiarlo y rehabilitarlo. 

                        Espectacular chaflán del edificio Montano, con sus miradores de hierro y cristal,
                   así como la torre que remata el final con el medallón del dueño (SIEMA Matritensis)

Detalles del elaborado trabajo de encajes de hierro en esos balcones (SIEMA Matritensis)

Medallones con la M de Montano en el lateral que da a Dos Amigos (SIEMA Matritensis)

Puertas antiguas de madera del edificio Montano (SIEMA Matritensis)

El rey de los Tallarines tiene fama y está pasado el edificio Montano, muy al comienzo de la calle
(SIEMA Matritensis)

También este original restaurante persa está cerca de la plaza de Conde de Toreno
 y del edificio Montano (SIEMA Matritensis)

La Farmacia Arteaga o de "la Beata", en San Bernardino 11, es un negocio centenario que conviene conocer en profundidad. Está aquí desde 1888, en que la inaugurara el farmaceútico Ricardo Moragás Ucelay. Se la conoce como de "la beata" por su hija, Elvira Moragás Cantarero, que fue la primera mujer farmaceútica de la universidad de Madrid y la primera mujer que regentó su propia farmacia en España. Ella terminó la carrera en 1905 y, al morir su padre en 1909, se hizo cargo de la farmacia. Pero tenía vocación para monja y, con tal motivo, esperó a que su hermano Ricardo  obtuviera el título en farmacia en 1915. En ese año se la pasó a él y se fue a vivir al monasterio carmelita de Sta.Ana y San José (en la actual Conde Peñalver). Incluso sería elegida priora del mismo en 1927. Durante la guerra civil fue asesinada. El Papa Juan Pablo II la beatificó en 1998. En Polonia es patrona de los farmaceúticos y aquí copatrona. Después de pasar el negocio por las manos de varios propietarios, en 1974, la adquirió MªCarmen Arteaga, quien tiene actualmente la propiedad. Agradezco que mantenga el patrimonio original y que luzca tan bonito. La estantería original, de madera lacada en blanco con adornos dorados, recorre todas las paredes de arriba a abajo. En su parte superior vemos los botes y recipientes originales de cerámica francesa de fin s. XIX. También el gran fresco del pintor y ceramista Zuloaga, que representa una Alegoría de la Farmacia. En él aparece en el centro Higia, la diosa griega de la salud y de la higiene, con la copa y la serpiente, así como plantas medicinales. A sus pies, vemos a siete angelitos que portan elementos relacionados con el mundo de la farmacia. 

Interior de la farmacia con las estanterías originales en las paredes y las finas
 columnas de hierro en el centro (SIEMA Matritensis)

Detalle del mueble estantería y de los botes (SIEMA Matritensis)

Frescos murales en el techo de la Farmacia de c/ San Bernardino 11 (SIEMA Matritensis)

Detalle de la pintura de Zuloaga (Farmacia Arteaga)



Otra elegante fachada de piedra que hace esquina con San Leonardo y que lleva leones en sus molduras, como el símbolo de San Marcos, iglesia que está en esta calle (SIEMA Matritensis)

Detalles de las molduras de las ventanas, las ménsulas y la rejería de los balcones
 de ese mismo edificio anterior (SIEMA Matritensis)

En San Bernadino 22-20 encontramos esta otra arquitectura tan cuidada y elaborada en sus trabajo de rejería y molduras de adorno, combinando ladrillo, piedra, hierro y cristal (SIEMA Matritensis)

Dejo para el final el monumento más impresionante de todos: el palacio del Marqués de Sta.Cruz, en la c/ San Bernardino nº 14. No confundir con el llamado Palacio de Santa Cruz o cárcel de Corte en la plaza de las provincias (cuyo nombre se relaciona con la iglesia de la Santa Cruz y el barrio que llevaba ese mismo nombre). En este caso se refiere al Marquesado de Sta.Cruz de Mudela, título que Felipe II otorgó en 1561 a D. Álvaro de Bazán por los servicios prestados. El edificio que aloja la actual residencia de los marqueses de la Santa Cruz ha pasado por diferentes usos a lo largo de la historia. En los remotos orígenes del mismo estarían dos solares que vendió un caballero de Santiago, unidos a otros dos, y que compró en 1639 DªCatalina Pérez del Castillo, haciendo una vivienda noble ya unificada. Durante el s XVIII, la adquirió el II Conde de Superunda, en 1767, mandando realizar una reforma al arquitecto Antonio Plo y Camín. Destacando el sobrio exterior, con la portada neoclásica con dos columnas de granito de orden toscano. Siguió usándose como residencia nobiliaria, incluso fue embajada francesa en 1799 y residencia de Luciano Bonaparte en 1800.

Vista general del Palacio del Marqués de Santa Cruz, en calle San Bernardino
 esquina con calle Limón. Se aprecia el zócalo de granito antiguo y los característicos
 ventanales del s XVIII que dan al suelo de la calle (SIEMA Matritensis)

Entrada principal del palacio, con las columnas de granito toscanas y las molduras de piedra
(SIEMA Matritensis)

En 1827 lo compró D. Bernardo Tomé Peñaranda, quién reorganizó los espacios interiores que daban a tres patios, de los que actualmente quedan dos. Sus descendientes vendieron la propiedad, en 1845, al XI Marqués de Santa Cruz de Mudela, D. Francisco de Borja Silva Bazán y Tellez de Girón. Desde entonces hasta hoy, salvo algunos años de expropiación durante la guerra civil, por ejemplo, ha pertenecido a esta familia nobiliaria. En 1845 cambiaron su palacio en la calle de las Rejas (cercano a Palacio Real) por éste. En 1870 el arquitecto Juan José Sánchez Pescador emprendió grandes reformas: elevó su volumen construyendo un piso supletorio (hecho que se aprecia desde la calle Limón y, también, desde el patio acristalado interior), modificó la fachada que da a la calle Limón con otra puerta de acceso junto a la casa de los guardeses. También transformó el patio principal cerrando los pisos superiores con galerías acristaladas. Hoy este patio contiene un bello jardín interior.

                       Fachada a la calle Limón, las ventanitas de arriba llevan rejería floral 
                        del s XIX  y responden a la ampliación posterior  (SIEMA Matritensis)

Traseras y casa de los guardeses, realizada en ladrillo visto en estilo neomudéjar
(SIEMA Matritensis)

Al atravesar el gran zaguán para los carruajes, cogemos a la derecha y accedemos por la escalera de granito original al interior del palacio. Es impactante, con su bóveda octogonal con adornos de grandes veneras. Al lado del cuadro del Marqués de Sta.Cruz, se exponen dos fanales de las naves del marqués y reposteros con el escudo de armas de la familia. No está permitido hacer fotos en el interior. Justo en la entrada los dos fanales pertenecientes a naves turcas tomadas en la batalla de Lepanto. En el vestíbulo empieza el recorrido de la planta principal, donde se sitúan los salones más importantes. En la planta superior, a la que se accede por una escalera de madera y donde se muestra un plano antiguo de la ciudad de Santa Cruz de Mudela, es la residencia privada de los marqueses y no se visita.

Bóveda de la escalera principal con los fanales antiguos de las naves (Comunidad Madrid)

Recorremos los principales salones, que dan a la fachada de la calle San Bernardino. Su decoración corresponde a la restauración que se hizo en 1997 para la marquesa de Santa Cruz, Dª Casilda, madre del actual propietario. Tapicerías, mobiliario, cuadros, estanterías, lámparas de bronce y cristal, nos recuerdan a la disposición de un palacio de fines del XIX, con algún toque moderno en decoración o fotografías. Se les llama a cada uno por el color dominante que tienen. El comedor da al patio interior. Y el Gabinete de Dª Casilda también da a un patio interior. En la Sala Álvaro de Bazán conocemos los inicios de este linaje, donde se nos muestra un gran cuadro de Pantoja de la Cruz, sobre una vitrina con la espada de D.Álvaro  y dos fanales de barcos de este almirante, que participó, junto a D. Juan de Austria, en la batalla de Lepanto. En la llamada Sala Verde contemplamos magníficos retratos de Federico de Madrazo a los marqueses. También vemos en otras salas retratos de Sorolla (uno muy delicado de la reina Victoria de Battemberg, esposa de Alfonso XIII, que regaló la reina a la familia), de Vicente López, cuadros de paisaje romántico del catalán Urgel. En el salón rosa se exponen pequeñas obras de Goya (.bocetos para cartones de tapices de su taller o unos cuadritos de san Francisco de Borja que realizó a petición de la Duquesa de Osuna). Antes de llegar a la capilla, pasamos por un pasillo con una espléndida librería y un cuadro de Vicente Carducho a San Isidro y Santa María de la Cabeza. La capilla abovedada es muy coqueta y tiene hasta viacrucis en las paredes, además de objetos de arte litúrgico o cuadros devocionales. En el altar una copia de calidad de una piedad de Van Dyck y restos de impactos de bala que recuerdan lo acaecido en la guerra civil. Tras fallecer D ª Casilda y, por expreso deseo de ella, se creó en el 2009 la fundación de Álvaro de Bazán, para mantener unido el patrimonio. En Tavera tienen el archivo y en el Viso del Marqués otro magnífico palacio de la armada. Con estas imágenes termino y agradezco a Ana y la fundación la visita al interior del mismo. Para seguir nuestras visitas guiadas y actividad cultural os recomiendo twitter o instagram @siemamadencanto , Facebook Siema Matritensis o la agenda de la web siema.es. 

Maribel Piqueras

Patio acristalado central, donde se aprecia la ampliación de finales s XIX 
(Javier Plans)

Salón Amarillo, con el retrato ovalado a la derecha. Al fondo la sala rosa o de Goya
(Pinterest)


La marquesa de Santa Cruz, hija de los Duques de Osuna, mecenas de las
 artes y que así la retrató Goya en 1805 (Museo del Prado)















martes, 19 de abril de 2022

Plaza de la Paja

 La Plaza de la Paja, recientemente reformada,  conocida como Plazuela de la Paja durante el s XIX, fue la plaza más grande del recinto interior amurallado de la villa de Madrid. Debe su nombre a la importancia comercial, como mercado abierto de cereales, junto a una de las entradas más importantes por la muralla medieval de Madrid, la Puerta de Moros. Presenta una forma amplia, irregular e inclinada hacia lo que fue el arroyo de San Pedro (hoy Cuesta de Segovia). En ese alto o colina se asentó la población mozárabe de Madrid durante la ocupación musulmana y, después, parte de esa colina la ocuparían los moriscos. Constituía una zona de gran importancia en el Madrid medieval, situándose en ese punto las viviendas de los linajes nobles más antiguos de Madrid, como los Vargas, que poseían casi todas las propiedades de alrededor, los Lasso de la Vega, los Mendoza, Ruy González Clavijo, los Benavente, los Alba, etc. Para los que opinan que Madrid sólo es importante a partir de establecerse aquí la capital, habría que recordarles que Madrid era ya una villa importante, una de las 12 villas castellanas con derecho a voto en las cortes y que, cuando los Reyes Católicos o Cisneros venían a la villa de Madrid, se alojaban en esta plaza de la Paja. Sería maravilloso poder remontarnos en el tiempo y ver ese ambiente animado y comercial en este área: por un lado la plazuela del alamillo, con los mercaderes mudéjares, y  por el otro la amplia plazuela de la Paja.  Y como harían los caballos, mulas o bueyes para no caerse y no despeñarse los carros hacia la parte del arroyo (seguro que más de un carro se iría hacía abajo).

       Puerta árabe de arcilla encontrada donde se ubica el Museo de San Isidro (SIEMA Matritensis)

A esta plazuela daba, a principios del s XV, la casa del noble madrileño Ruy González Clavijo, camarero del rey Enrique III y un hombre con gran facilidad de oratoria. Famoso por su viaje a Samarkanda para cumplimentar al gran Tamorlan de parte del monarca español a quien representaba. Ese viaje realizado en 1403 está descrito y publicado con todo detalle. Más largo que el de Marco Polo, pero que no se le dió la importancia que se merece. Aquí en la plaza disponía de unas lujosas viviendas donde se alojó, por ejemplo, el infante don Enrique de Aragón, primo del rey Juan II en 1422. A fines del s XV pasarían a los Vargas. Hoy no existe el edificio original, pero sí una placa donde se ubicarían las mismas, en un edificio de estilo Austria posterior.

             Edificio Austria construido en el siglo XVII, de 3 alturas, zócalo y puerta de granito,                        muros de ladrillo, que aparecen con revoco, gran alerón de madera, cubiertas de teja con                                                buhardillas de una ventana ( SIEMA Matritensis)

Placa indicativa de las casas de Ruy González de Clavijo (SIEMA Matritensis)

Los Lasso de Castilla eran otro de los linajes nobles madrileños medievales que tenían casas en el entorno de la plaza. Su vivienda estaba unida por un pasadizo con el lateral de la iglesia de San Andrés, desde el que podían escuchar directamente la misa, accediendo directamente a una tribuna sin tener que bajar a la calle. Tanto los Reyes Católicos, como Cisneros, les gustaba alojarse en la casa de esta familia. En el plano de Texeira (1656) se puede apreciar este pasadizo y como era la plaza durante el reinado de Felipe IV, cuando ya la zona comercial importante se había trasladado a la Plaza Mayor.  También en este enlace conoceréis algo más de la iglesia de San Andrés, situada en este entorno:http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2014/05/capilla-de-san-isidro-en-la-parroquia.html

Plano de Texeira, donde se ve la amplia plaza irregular, la calle de San Andrés y, detrás, el pasadizo de las casas de los Lasso con la parroquia de San Andrés. Así como todas las propiedades de los Vargas a la derecha de San Andrés. También se aprecia la curvatura de las cavas y la calle Don Pedro, por donde iban las murallas y sobre las cuales se hicieron casas encima (SIEMA Matritensis)

Fachada-retablo para salida de peregrinos desde la capilla de San Isidro en San Andrés. Desde ahí bajaban hacia la plaza de la Paja (SIEMA Matritensis)

Recordatorio de donde se ubicaba el pasadizo de los Lasso hacia San Andrés (SIEMA Matritensis)

Los Vargas era la familia que más propiedades agrícolas y solares tenían junto a la plaza de la Paja. A esos privilegios accedieron tras las tierras concedidas por Alfonso VI por haberle ayudado a la toma de Toledo y Madrid. En 1518 pidieron permiso al Papa León XIII, para construir una capilla y panteón funerario junto a su vivienda. El nombre original era "capilla de Santa María y San Juan de Letrán", pero todo el mundo la conoce como Capilla del Obispo, por ser un Vargas, D. Gutierre Carvajal y Vargas, obispo de Plasencia, quien la engrandeció con retablos y monumentos funerarios de alabastro en estilo renacentista. De lo poco que se conserva en Madrid de la época del Emperador Carlos V. Carlos V, cuando venía a Madrid, le gustaba alojarse en el antiguo alcázar o en la residencia de los Vargas de la casa de Campo. Desde esta residencia de los Vargas, se sale por un patio y escalera renacentista, de tramos enfrentados, a la plaza de la Paja. En este enlace descubriréis más sobre la historia de la Capilla del Obispo http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2011/10/la-capilla-del-obispo-en-madrid.html

Plaza de la Paja actualmente, tras la última reforma. Con las casas de los Vargas. Al fondo la escalera renacentista con tramos enfrentados y , gran puerta con arco clásico de entrada (SIEMA Matritensis).

Cerrando la plaza por la parte de abajo, junto al arroyo de San Pedro, encontramos el palacio de los padres de la Duquesa de Osuna (la famosa Josefa Benavente, pintada por Goya) que luego heredaría ella y pasaría a sus hijos. En la parte trasera del palacio, como era costumbre en los palacios del siglo XVIII, se organizó un jardín íntimo, con puerta pequeña de acceso también desde la plaza de la paja. En este enlace cuento más del mismo: http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2015/10/el-jardin-del-principe-de-anglona-y-su.html .

Desnivel de la plaza hacia la cuesta de Segovia y muros de cerramiento del jardín del 
Príncipe de Anglona por ese lado ( SIEMA Matritensis)

La planimetría de Madrid realizada en tiempos de Fernando VI es muy amplia y sirvió como base al plano de barrios de Madrid, realizado en 1775. Renovado y publicado en el s XIX como "plano de la villa y corte de Madrid". En el mismo vemos el espacio de la plaza, que no se llama plaza de la Paja, sino costanilla de San Andrés, situada en el barrio de San Andrés. Al otro lado el llamado barrio de las Vistillas

Plano de la Villa y Corte de Madrid, nueva edición de 1800 (SIEMA Matritensis)

Imagen del Barrio de las Vistillas en ese mismo plano, a la derecha la plaza de la Paja, como costanilla de San Andrés, en el límite con el otro barrio (SIEMA Matritensis)

Barrio de San Andrés en el s XVIII, con la explicación. Algunas de las calles han cambiado
 el nombre en la actualidad (SIEMA Matritensis)

Plano de las murallas árabe y cristiana, donde de ve la Plaza de la Paja, tras 
atravesar la Puerta de Moros y Plaza de los Carros


El Ayuntamiento de Madrid ha llevado a cabo durante dos años una remodelación de esta plaza tan importante del distrito centro: ha puesto un pavimento drenante (que es de agradecer, ya que con las lluvias se encharcaba el suelo de arena), ha eliminado el aparcamiento lateral, se han reorganizado las terrazas y añadido fuentes ornamentales. Creo que el resultado es muy bueno, y no elimina el encanto y ambiente tradicional de la plaza. Los negocios de alrededor cambian continuamente. Agradecemos que el original Café Delic se mantenga a través de los años. Ya forma parte de la esencia de la plaza. Hay un restaurante italiano diferente, Il Bacaro di Fabio Gasparini, que nos trae a Madrid algo de la cocina del Véneto con sus vinos característicos del N de Italia. Es muy recomendable. Con estas imágenes de la nueva Plaza de la Paja me despido. Ya sabéis que organizamos visitas a ese entorno y muchos más para difundir el patrimonio de Madrid. La mayoría las piden a título privado grupos, pero en agenda en la web publicamos las que se puede apuntar cualquiera www.siema.es. También en twitter o instagram @siemamadencanto o Facebook Siema Matritensis.

Maribel Piqueras 

Vista de la Plaza de la Paja con el pavimento reformado (SIEMA Matritensis)

Il Bacaro di Fabio Gasparini (SIEMA Matritensis)

Futura fuente ornamental con columnas y enlosado nuevo (SIEMA Matritensis)

Nuevos negocios que dan alegría, como este Viva Burguer, eat & drink positive (SIEMA Matritensis)

Los edificios de principios de fines s XIX y principios XX que dan a la plaza presentan estos detalles en las bajantes exteriores (SIEMA Matritensis)

















martes, 12 de abril de 2022

Hospitalillo del Carmen

 En la calle Atocha nº 87, junto al edificio donde se ubicó la imprenta de Juan de la Cuesta, nos encontramos una pequeña capilla actualmente, que se corresponde con el antiguo hospital de Incurables de Nra Señora del Carmen. Se fundó como hospital particular, perteneciente a la Congregación de Nra Sra del Amor de Dios. En 1610 pasaron a alojarse aquí niños desamparados, de inclusa, que estaban en el antiguo hospital de Sta Isabel, también en Atocha. El rey Felipe III mandó edificar el templo, que denota aire barroco, especialmente en la que fue la capilla de San Nicolás, situada a la izquierda de la nave principal. La fachada exterior nos muestra un aire más clásico y sobrio. Tras el zócalo de granito podemos contemplar una fachada rectangular vertical, dividida en tres cuerpos: el primero con la sencilla puerta de entrada con dinteles de granito, el segundo y tercero con huecos de luces y, en último, como espadaña con arcos abiertos y remate de frontón triangular. Toda la fachada sigue el aire de la arquitectura Austria.

                          Imprenta de Juan de la Cuesta, junto al hospitalillo del Carmen (SIEMA Matritensis)

                           A la derecha la estrecha fachada de la capilla que estamos comentando (wikipedia)

El templo fue destruido e incendiado en la guerra civil. Posteriormente acogió la cercana iglesia del Salvador y San Nicolás, mientras se hicieron obras en la misma. En 1974 el Estado lo cedió a los llamados Cruzados de la Fe. Al entrar se ven todavía las puertas antiguas de madera con el escudo real, pero todo es muy reciente. La planta de una sola nave cubierta por bóveda de cañón con lunetos, con cabecera plana y presbiterio en alto. Al fondo, a la izquierda del altar mayor, todavía se puede ver la reja con comulgatorio de las antiguas monjas del convento del Carmen. 

                       Vista general de la antigua capilla del hospitalillo del Carmen (SIEMA Matritensis)

Antigua reja del coro bajo de las monjas con ventana comulgatorio (SIEMA Matritensis)

La Hermandad de los Cruzados de la Fe se fundó justo después de la guerra civil, en febrero de 1940, con el beneplácito del obispo de Madrid, Eijo y Garay, y de los dominicos. Tienen al Cristo de la Fe, tallado en madera por el escultor valenciano José Capuz, en 1944, como su patrón. Este Cristo, justo a otras imágenes talladas también en el siglo XX integran la Hermandad del Silencio y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Fe, Nuestro Padre Jesús del Perdón y María Santísima de los Desamparados, que sale todos los años en viernes santo. Dicha hermandad pasó por diferentes sedes en Madrid hasta en que en 1974 el obispado les proporciona esta sede de la calle Atocha. También tienen como patrón a Sto.Domingo de Guzmán, cuyos colores blancos y negros lleva la cruz de la hermandad.

Detalle del impresionante Santísimo Cristo de la Fe, del escultor Capuz, que sigue los modelos castellanos del s XVII (SIEMA Matritensis)

Antiguos estandartes llevados por la cofradía cuelgan de las paredes de la capilla 
(SIEMA Matritensis)

Otro fino estandarte que portaban en la procesión (SIEMA Matritensis)

Grupo escultórico de la oración en el huerto, en el lateral de la nave 
(SIEMA Matritensis)

La antigua capilla de San Nicolás conserva toda su decoración barroca original. Ya estaba construida en 1656, porque aparece completa en el plano de Texeira. Cubierta por cúpula barroca con linterna y decoración barroca en pilastras, capiteles y cornisas. En su interior la hermandad nos muestra las imágenes de Nro Padre Jesús del Perdón, escultura de pié, con gran realismo en rostro y torso, que lleva atadas las manos. Esta escultura está en primer plano y sale en la procesión del silencio. María Santísima de los Desamparados se sitúa en la parte de atrás de la capilla, con un fino rostro lleno de lágrimas. 

Cubiertas barrocas originales del s XVII de la que fue antigua capilla de San Nicolás
(SIEMA Matritensis)

Imágenes que se muestran en esa capilla barroca (SIEMA Matritensis)

Cerca de la entrada hay una escalera que nos conduce a los pisos superiores, cubiertos por cimbras de madera a dos aguas. Ahí se sitúan el salón de actos y la galería con carteles y otras cosas de la hermandad, pero donde todavía quedan restos de los números de camas del antiguo hospital de incurables de Nra Sra del Carmen fundado en 1852. Así que, como ven, esta capilla ha pasado por usos diferentes desde que se fundó con Felipe III. Agradecemos a la Hermandad sus explicaciones durante la visita que hicimos como parte del recorrido del Barrio de las Letras. Ahora, cercanas las fechas grandes de la Semana Santa, me ha parecido muy conveniente divulgar su existencia. Para saber más: www.hermandadsilenciomadrid.org.

Maribel Piqueras