Mostrando entradas con la etiqueta Sorolla. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sorolla. Mostrar todas las entradas

sábado, 11 de marzo de 2023

Fundación Manuel Benedito

 En la calle Juan Bravo nº 4 nos encontramos con la Fundación Manuel Benedito. Situada en los bajos de un bloque construido donde estuvo la casa y taller del pintor valenciano Manuel Benedito, desde 1927 hasta 1963. En esta zona del elegante ensanche madrileño, y cerca también de la casa de su maestro Sorolla, Benedito se construyó una vivienda de dos plantas, con jardín delantero. En la parte de atrás situó su taller, que disponía de una gran luz natural de la que la Fundación hoy no dispone. Nombró heredera a su sobrina Vicenta Benedito, quien mantuvo las obras, muebles, decoración y objetos personales del pintor. Ella decidió crear una fundación en su honor para así conocer y difundir mejor su obra y colaborar con exposiciones. La Fundación se creó en el 2002 en ese punto, que organizó como museo en el 2009, para abrirse al  público ya en el 2011. Dos años más tarde, en el 2013, la RABASF organizó una exposición monográfica sobre la figura de Manuel Benedito que, incluso hoy en día, sigue siendo un gran desconocido, a pesar de contar con obras suyas el Museo del Prado, el Casino de Madrid, la RABASF y otras instituciones. En el hall se puede observar un cuadro, "Primavera en el jardín" (1938), donde se aprecia lo bonita que era la vivienda y taller del pintor antes de que lo demolieran.

                        Fachada actual de la Fundación, en Juan Bravo nº 4 (SIEMA Matritensis)

Placa conmemorativa del punto donde estuvo situada su vivienda entre 1927-1963. Los años que indica son las fechas de nacimiento y muerte del artista, no las que vivió en ese lugar (SIEMA Matritensis)

Retrato de Manuel Benedito ( Ramón Casas)

Retrato de Manuel Benedito por Joaquín Sorolla en 1920

Manuel Benedito nació el 25 de diciembre de 1875 en Valencia. Hijo de una familia muy numerosa de clase media. El trabajo de su padre estaba vinculado con los ferrocarriles y su madre, aunque era profesora, se dedicó al cuidado de sus numerosos hijos, 10, de los que le vivieron 7 al final. Cuando contaba con 13 años, como sus padres vieron sus aptitudes para el dibujo, le permitieron estudiar el la Academia de Bellas Artes de San Carlos. Luego le presentaron a Sorolla, mientras éste pintaba en las playas de Cabañal, aunque Sorolla no pusiera mucho interés al principio, terminó trayéndolo consigo para su taller en Madrid (de 1894-99). En 1899 ganó el pensionado para la Academia de Roma con un cuadro titulado "La Familia del anarquista" (en la parte superior de la Fundación  se muestra el boceto del mismo). Obras de esta etapa de pensionado en Italia se muestran en la primera sala. Como "Vista desde Roma desde la terraza de la Academia" (1903), "pescador véneto" (1904), "calle de Venecia" (1901) , "Sobremesa en la Academia" (1902). Este último cuadro siempre lo mantuvo con él y le tenía mucho cariño. En él sale al fondo autorretratado con sus compañeros de la Academia en Roma, como Sotomayor, Chicharro o Llorens. Está sin terminar, pero la luz y los blancos son magistrales. Con el "Canto VII del Infierno de Dante" (1904) obtuvo la primera medalla de la exposición nacional de Bellas Artes. Además de por Italia viajó por Holanda y la Bretaña y Normandía francesas. Trabajó los temas de paisajes, pintura costumbrista y retratos. 

Emparrado, de 1897, donde se ve la influencia de la luz de Sorolla en esta época de 
formación con su maestro (Fundación Manuel Benedito)

Venecia nocturno, 1904 (Fundación Manuel Benedito)

La obra titulada "Viejos holandeses" (1909) le dió fama internacional. En 1909 había fijado su residencia en Volendan (Holanda), porque le impresionaba el paisaje que ya hacía de propio decorado en sí. Con esa obra, realizada con óleo y temple sobre lienzo, punto de vista muy cercano y alto, así como dotada de un gran realismo y luminosidad, logró la medalla de oro de la exposición internacional de Bruselas en 1910. En 1910 la revista Blanco y Negro organizó la primera exposición individual de su obra. De esos años se muestran también los retratos de la tonadillera Agustina Escudero, que también fue modelo para Zuloaga, en "la Gavilana" y "la Gitana". Manuel Benedito fue un retratista reconocido, uno de los preferidos por la aristocracia madrileña. Retrató  también a políticos, militares, reyes, infantes, actores, cantantes y gente famosa de su época (como Gregorio Marañón, el arquitecto Zuazo, Franco, Pastora Imperio, etc). Siempre fue fiel al estilo figurativo y se inspiró en la tradición española a la hora de retratar, como en Goya o Madrazo, y también ciertas influencias de retratista ingleses.

Viejos holandeses, de 1909 (wikipedia)

Retrato de Genoveva Vix (1918) y la Gitana (1909). Se ve también una lámpara de la 
Granja como mobiliario( Fundación Manuel Benedito)

La Gavilana, con la tonadillera Agustina Escudero, 1910 (Fundación Manuel Benedito)

Genoveva Vix, genial y elegante retrato de esta actriz belga en verdes y negros, donde hasta se percibe el brillo de las medias (Fundación Manuel Benedito)


Detrás del pilar se muestran los retratos de una madre bretona (1905), así como el maravilloso retrato de la Duquesa de Durcal (1910). La Duquesa de Durcal, Leticia Bosch, era la mujer de su marchante. El museo del Prado tiene otro retrato de ella realizado por Benedito, pero a mí particularmente me gusta más éste por la elegancia y finura de la mantilla, las transparencias y las carnaciones. También podemos contemplar la frescura de otros retratos como Nelly (1939)  o sus sobrinas Conchi y Tati (1909). Así como su sobrina Vicenta Benedito (1941), en un magnífico retrato pintado con rojos y verdes -como el color de los ojos de su sobrina-. Manuel Benedito financió estudios de sus sobrinas en la Institución Libre de Enseñanza, después le pagaría la universidad, donde Vicenta se licenció en químicas y sería la que le haría las preparaciones de los pigmentos.  Otro retrato muy adelantado para la época es el de Pepita o Flor de Sevilla (1923). Esta aristócrata se iba a casar con el marqués de Ariluce, quien falleció antes de la boda, se nos muestra con el torso desnudo, cubierto por la mantilla, con una flor roja como nota de color y el abanico japonés. 

Pepita o Flor de Sevilla, 1923 (Fundación Manuel Benedito)

Tras el tabique y mesa del comedor nos encontramos con escenas de caza. A Manuel Benedito y su familia le gustaba mucho cazar. Él no era como Velázquez, sino que solía realizar muchos bocetos y preparaciones para sus obras. Tenemos aquí el boceto de la Vuelta de la Montería (1912), cuyo cartón original para tapiz se expone en la fundación Botín del Santander. También a destacar su cabeza de venado posterior (1930). Tiene hermanos y sobrinos taxidermistas que colaboraron, por ejemplo, en los dioramas del museo de caza del palacio de Riofrío o en el de Ciencias Naturales de Madrid. Además de los objetos personales que se exponen, como mobiliario, pinceles, botes, arcones, chimeneas, postales, maletines, conviene pararse también en los diferentes marcos, ya que coleccionaba marcos y se muestra incluso uno del s XVII.

Vuelta de la montería, cartón para tapiz, 1912 (Fundación Botín)

Dioramas del museo de caza de Riofrío con el trabajo taxidermista 
de su sobrino (SIEMA Matritensis)

En el pequeño pasillo del fondo de la parte baja, junto a la chimenea, vemos el paisaje Concarneau (1907) y otros paisajes belgas o escenas intimistas y también un paisaje español como Velas al sol (1909). También hay una vitrina con objetos personales o pequeños cuadros preparatorios. Alrededor del estrado se muestra una sucesión de autorretratos por orden cronológico desde 1902. Muy interesante el autorretrato en París (1909), el de 1936 donde aparece fumando o el último, de 1963. También un retrato del rey Alfonso XIII (1928), al que llegó a retratar 11 veces y fue quien inauguró su taller en 1927. También vemos el retrato del general Weyler (1915) o el magnífico retrato de un caballero y el de Pastora Imperio (1914).

                       El rey Alfonso XIII con Manuel Benedito en su estudio. El cuadro del fondo
                      es el de las Señoritas de Cárcer, de 1916, que se expone en la primera sala.

Pastora Imperio, 1914 (Fundación Manuel Benedito)

Subimos las escaleras originales de madera y vemos un arcón de bodas con cajones y unos impresionantes retratos: en el Jardín, de 1930 (muestra a la actriz y modelo Heina en el jardín de su vivienda, con una juego de colores y luces) o el de los Hermanos Álvarez Quintero, de 1938, cuando acababa de fallecer uno de ellos. También vemos paisajes castellanos en el pastor castellano, de 1910. Después recorreremos obras de su periodo formativo o de sus primeras etapas: Pierina, de 1901; Junto al tocador, de 1902; el Requiebro, escena valenciana de 1907; la Devota, de 1907); Niño desnudo o el Burrito, ambas de cuando estaba en el taller de Sorolla; retratos de los hijos de Alfonso XIII -algunos pintados cuando la familia real estaba veraneando en el palacio de la Magdalena- o las preparaciones para la decoración de la estación de trenes de Valencia.

En el Jardín, de 1930 (Fundación Manuel Benedito)

Pastor Castellano, 1910. Donde frente al moderno fondo realizado en sintéticas franjas de colores y los esbozos de las ovejas, destaca la soledad y el realismo del rostro melancólico del pintor 
(Fundación Manuel Benedito )

Retratos de la Familia real (Fundación Manuel Benedito)

En fin, una Fundación que resultó todo un descubrimiento en Madrid y que merece la pena conocer. Os dejo su web https://fundacionmanuelbenedito.com/, donde nos dan más información y, además hay un recorrido virtual de la exposición permanente. Espero que os hay gustado y pidáis cita para verla. Nosotros ya terminamos las visitas guiadas por Siema Matritensis a la misma, si alguno quiere que volvamos a organizar un grupo guiado por nuestras profesoras no tiene más que indicarlo, por aquí o por info@siema.es. 

Maribel Piqueras



















viernes, 6 de mayo de 2022

calle San Bernardino y Palacio del Marqués de Santa Cruz

 Madrid nunca deja de sorprender. Estos días ha sido todo un descubrimiento recorrer en profundidad la calle San Bernardino y sus edificios emblemáticos. Esta calle se sitúa por la parte de atrás del Edificio España y va desde la plaza del Conde de Toreno hasta la plaza de Cristino Martos. Lleva el nombre de un convento que había en la zona con esta advocación de un fraile franciscano italiano de mediados s XV, que también dió lugar a denominar así el arroyo que bajaba hasta el actual parque del Oeste. Aunque no siempre se conoció con este nombre. Por ejemplo, en el plano de Texeira  aparece con el nombre de calle de San Joaquín. Aparte de encontrarnos con unas fachadas magníficas de edificios de fines s XIX, como los números 3, 11, 20 o 22, y de restaurantes de comida internacional con los que poder salir de España, al menos en la imaginación: mexicanos, hindues, chinos, marroquíes o persas, podemos dejarnos sorprender por tres monumentos centenarios que merecen la pena: el edificio Montano, la farmacia Arteaga y el Palacio de los Marqueses de Santa Cruz. Empecemos el recorrido por orden, según la numeración de la calle. El nº 3 lo ocupa el edificio Montano. Constaba de varios edificios que ocupaban toda la manzana. En la cercana calle Maestro Guerrero fundaron los Montano una fábrica de pianos (1838), unos años después que los Hazen. Pianos muy bonitos, elegantes y con una sonoridad de gran calidad. El edificio más antiguo, de ladrillo con toques de arquitectura industrial neomudéjar, da a la calle Dos Amigos nº 4. Consta de 4 pisos y un patio interior. Ahí se ubicaba la fábrica de pianos y tenían también un sistema moderno de elevadores para subir y bajar los mismos. El otro, más moderno y diseñado a fines del s XIX por uno de los hijos que era arquitecto (Ricardo Montano), se extiende por el lateral de la calle Dos Amigos, esquina con San Bernardino, quedando la fachada principal a San Bernardino. En este elegante edificio con fachada de piedra y elaborada rejería, especialmente en el chaflán de esquina, se ubicaron las oficinas, tiendas de pianos e, incluso, el salón Montano, donde se ofrecían conciertos y al cual acudía la aristocracia madrileña y la realeza. Del salón se mantienen todavía las  que fueron las taquillas y los murales que pintó Zuloaga. Al exterior se aprecian medallones con la M de las iniciales del apellido familiar. Después fue un edificio de viviendas de la familia o alquiladas por la misma. Desgraciadamente, quedó una hija única heredera, que enfermó de alzehimer y de síndrome de Diógenes y de la cual se aprovecharon sus propios abogados, que malvendieron el edificio. Por fuera se ve en estado ruinoso y desde aquí animo al ayuntamiento o algún ente cultural musical a hacer lo posible para limpiarlo y rehabilitarlo. 

                        Espectacular chaflán del edificio Montano, con sus miradores de hierro y cristal,
                   así como la torre que remata el final con el medallón del dueño (SIEMA Matritensis)

Detalles del elaborado trabajo de encajes de hierro en esos balcones (SIEMA Matritensis)

Medallones con la M de Montano en el lateral que da a Dos Amigos (SIEMA Matritensis)

Puertas antiguas de madera del edificio Montano (SIEMA Matritensis)

El rey de los Tallarines tiene fama y está pasado el edificio Montano, muy al comienzo de la calle
(SIEMA Matritensis)

También este original restaurante persa está cerca de la plaza de Conde de Toreno
 y del edificio Montano (SIEMA Matritensis)

La Farmacia Arteaga o de "la Beata", en San Bernardino 11, es un negocio centenario que conviene conocer en profundidad. Está aquí desde 1888, en que la inaugurara el farmaceútico Ricardo Moragás Ucelay. Se la conoce como de "la beata" por su hija, Elvira Moragás Cantarero, que fue la primera mujer farmaceútica de la universidad de Madrid y la primera mujer que regentó su propia farmacia en España. Ella terminó la carrera en 1905 y, al morir su padre en 1909, se hizo cargo de la farmacia. Pero tenía vocación para monja y, con tal motivo, esperó a que su hermano Ricardo  obtuviera el título en farmacia en 1915. En ese año se la pasó a él y se fue a vivir al monasterio carmelita de Sta.Ana y San José (en la actual Conde Peñalver). Incluso sería elegida priora del mismo en 1927. Durante la guerra civil fue asesinada. El Papa Juan Pablo II la beatificó en 1998. En Polonia es patrona de los farmaceúticos y aquí copatrona. Después de pasar el negocio por las manos de varios propietarios, en 1974, la adquirió MªCarmen Arteaga, quien tiene actualmente la propiedad. Agradezco que mantenga el patrimonio original y que luzca tan bonito. La estantería original, de madera lacada en blanco con adornos dorados, recorre todas las paredes de arriba a abajo. En su parte superior vemos los botes y recipientes originales de cerámica francesa de fin s. XIX. También el gran fresco del pintor y ceramista Zuloaga, que representa una Alegoría de la Farmacia. En él aparece en el centro Higia, la diosa griega de la salud y de la higiene, con la copa y la serpiente, así como plantas medicinales. A sus pies, vemos a siete angelitos que portan elementos relacionados con el mundo de la farmacia. 

Interior de la farmacia con las estanterías originales en las paredes y las finas
 columnas de hierro en el centro (SIEMA Matritensis)

Detalle del mueble estantería y de los botes (SIEMA Matritensis)

Frescos murales en el techo de la Farmacia de c/ San Bernardino 11 (SIEMA Matritensis)

Detalle de la pintura de Zuloaga (Farmacia Arteaga)



Otra elegante fachada de piedra que hace esquina con San Leonardo y que lleva leones en sus molduras, como el símbolo de San Marcos, iglesia que está en esta calle (SIEMA Matritensis)

Detalles de las molduras de las ventanas, las ménsulas y la rejería de los balcones
 de ese mismo edificio anterior (SIEMA Matritensis)

En San Bernadino 22-20 encontramos esta otra arquitectura tan cuidada y elaborada en sus trabajo de rejería y molduras de adorno, combinando ladrillo, piedra, hierro y cristal (SIEMA Matritensis)

Dejo para el final el monumento más impresionante de todos: el palacio del Marqués de Sta.Cruz, en la c/ San Bernardino nº 14. No confundir con el llamado Palacio de Santa Cruz o cárcel de Corte en la plaza de las provincias (cuyo nombre se relaciona con la iglesia de la Santa Cruz y el barrio que llevaba ese mismo nombre). En este caso se refiere al Marquesado de Sta.Cruz de Mudela, título que Felipe II otorgó en 1561 a D. Álvaro de Bazán por los servicios prestados. El edificio que aloja la actual residencia de los marqueses de la Santa Cruz ha pasado por diferentes usos a lo largo de la historia. En los remotos orígenes del mismo estarían dos solares que vendió un caballero de Santiago, unidos a otros dos, y que compró en 1639 DªCatalina Pérez del Castillo, haciendo una vivienda noble ya unificada. Durante el s XVIII, la adquirió el II Conde de Superunda, en 1767, mandando realizar una reforma al arquitecto Antonio Plo y Camín. Destacando el sobrio exterior, con la portada neoclásica con dos columnas de granito de orden toscano. Siguió usándose como residencia nobiliaria, incluso fue embajada francesa en 1799 y residencia de Luciano Bonaparte en 1800.

Vista general del Palacio del Marqués de Santa Cruz, en calle San Bernardino
 esquina con calle Limón. Se aprecia el zócalo de granito antiguo y los característicos
 ventanales del s XVIII que dan al suelo de la calle (SIEMA Matritensis)

Entrada principal del palacio, con las columnas de granito toscanas y las molduras de piedra
(SIEMA Matritensis)

En 1827 lo compró D. Bernardo Tomé Peñaranda, quién reorganizó los espacios interiores que daban a tres patios, de los que actualmente quedan dos. Sus descendientes vendieron la propiedad, en 1845, al XI Marqués de Santa Cruz de Mudela, D. Francisco de Borja Silva Bazán y Tellez de Girón. Desde entonces hasta hoy, salvo algunos años de expropiación durante la guerra civil, por ejemplo, ha pertenecido a esta familia nobiliaria. En 1845 cambiaron su palacio en la calle de las Rejas (cercano a Palacio Real) por éste. En 1870 el arquitecto Juan José Sánchez Pescador emprendió grandes reformas: elevó su volumen construyendo un piso supletorio (hecho que se aprecia desde la calle Limón y, también, desde el patio acristalado interior), modificó la fachada que da a la calle Limón con otra puerta de acceso junto a la casa de los guardeses. También transformó el patio principal cerrando los pisos superiores con galerías acristaladas. Hoy este patio contiene un bello jardín interior.

                       Fachada a la calle Limón, las ventanitas de arriba llevan rejería floral 
                        del s XIX  y responden a la ampliación posterior  (SIEMA Matritensis)

Traseras y casa de los guardeses, realizada en ladrillo visto en estilo neomudéjar
(SIEMA Matritensis)

Al atravesar el gran zaguán para los carruajes, cogemos a la derecha y accedemos por la escalera de granito original al interior del palacio. Es impactante, con su bóveda octogonal con adornos de grandes veneras. Al lado del cuadro del Marqués de Sta.Cruz, se exponen dos fanales de las naves del marqués y reposteros con el escudo de armas de la familia. No está permitido hacer fotos en el interior. Justo en la entrada los dos fanales pertenecientes a naves turcas tomadas en la batalla de Lepanto. En el vestíbulo empieza el recorrido de la planta principal, donde se sitúan los salones más importantes. En la planta superior, a la que se accede por una escalera de madera y donde se muestra un plano antiguo de la ciudad de Santa Cruz de Mudela, es la residencia privada de los marqueses y no se visita.

Bóveda de la escalera principal con los fanales antiguos de las naves (Comunidad Madrid)

Recorremos los principales salones, que dan a la fachada de la calle San Bernardino. Su decoración corresponde a la restauración que se hizo en 1997 para la marquesa de Santa Cruz, Dª Casilda, madre del actual propietario. Tapicerías, mobiliario, cuadros, estanterías, lámparas de bronce y cristal, nos recuerdan a la disposición de un palacio de fines del XIX, con algún toque moderno en decoración o fotografías. Se les llama a cada uno por el color dominante que tienen. El comedor da al patio interior. Y el Gabinete de Dª Casilda también da a un patio interior. En la Sala Álvaro de Bazán conocemos los inicios de este linaje, donde se nos muestra un gran cuadro de Pantoja de la Cruz, sobre una vitrina con la espada de D.Álvaro  y dos fanales de barcos de este almirante, que participó, junto a D. Juan de Austria, en la batalla de Lepanto. En la llamada Sala Verde contemplamos magníficos retratos de Federico de Madrazo a los marqueses. También vemos en otras salas retratos de Sorolla (uno muy delicado de la reina Victoria de Battemberg, esposa de Alfonso XIII, que regaló la reina a la familia), de Vicente López, cuadros de paisaje romántico del catalán Urgel. En el salón rosa se exponen pequeñas obras de Goya (.bocetos para cartones de tapices de su taller o unos cuadritos de san Francisco de Borja que realizó a petición de la Duquesa de Osuna). Antes de llegar a la capilla, pasamos por un pasillo con una espléndida librería y un cuadro de Vicente Carducho a San Isidro y Santa María de la Cabeza. La capilla abovedada es muy coqueta y tiene hasta viacrucis en las paredes, además de objetos de arte litúrgico o cuadros devocionales. En el altar una copia de calidad de una piedad de Van Dyck y restos de impactos de bala que recuerdan lo acaecido en la guerra civil. Tras fallecer D ª Casilda y, por expreso deseo de ella, se creó en el 2009 la fundación de Álvaro de Bazán, para mantener unido el patrimonio. En Tavera tienen el archivo y en el Viso del Marqués otro magnífico palacio de la armada. Con estas imágenes termino y agradezco a Ana y la fundación la visita al interior del mismo. Para seguir nuestras visitas guiadas y actividad cultural os recomiendo twitter o instagram @siemamadencanto , Facebook Siema Matritensis o la agenda de la web siema.es. 

Maribel Piqueras

Patio acristalado central, donde se aprecia la ampliación de finales s XIX 
(Javier Plans)

Salón Amarillo, con el retrato ovalado a la derecha. Al fondo la sala rosa o de Goya
(Pinterest)


La marquesa de Santa Cruz, hija de los Duques de Osuna, mecenas de las
 artes y que así la retrató Goya en 1805 (Museo del Prado)















lunes, 27 de julio de 2015

El jardín de la Casa Sorolla

A los lectores de Madrid con Encanto quiero ofrecerles la oportunidad de conocer uno de los jardines más originales y románticos de Madrid, los jardines de la Casa del pintor Sorolla. Su existencia complementa lo que es la historia del propio Museo y sus colecciones. Los jardines forman parte de la mansión que Joaquín Sorolla se hizo construir hacia 1910, habitándola a finales de 1911. El pintor ya vivía en otra casa de la misma zona, en la calle Miguel Ángel, que también tenía un pequeño jardín. Después de años de mucho trabajo y, sobre todo, a raíz del éxito cosechado por las exposiciones individuales celebradas en la Hispanic Society de Nueva York y Boston, así como sus buenos contactos con mecenas en los EEUU, como Huntington, Ryan o el pintor Sargent, Sorolla consiguió la suficiente fama y medios económicos para hacerse una casa y jardines a su gusto. Eligió una de las mejores zonas del Madrid de principios del siglo XX, una zona residencial junto a la Castellana y sin tanto tráfico como ahora. Tampoco estaban construidos los grandes edificios de al lado de la vivienda. Encargó la edificación a uno de los mejores arquitectos de la época, Repulles, quien había realizado a finales del sXIX muchos trabajos para los sitios reales y también para los edificios públicos más emblemáticos de Madrid. Aunque era el propio Sorolla quien intervenía directamente en el diseño de la casa y los jardines.

"El jardín de su casa de la calle Miguel Ángel" J.Sorolla, 1906 (Foto SIEMA)

"Entrada al Museo Sorolla por la calle Martínez Campos" (Foto SIEMA)

"Primer jardín y entrada principal a la vivienda familiar" (Foto SIEMA)

El Primer Jardín es el que encontramos nada más atravesar la puerta de acceso de ladrillo rojo. Como el resto de jardines que rodean la vivienda,  éste también fue diseñado directamente por J. Sorolla y es de inspiración andaluza. Es el más antiguo de todos, de 1911. Se inspira en el Jardín del Laberinto de los Reales Alcázares de Sevilla, sobre todo la parte inferior de la fachada, con el pórtico de arcos clásicos sujetos por columnas, y la fuente central. Sorolla situó árboles de su tierra valenciana, como el naranjo, muchos rosales, otras plantas florales y boj recortado. También completó la decoración con numerosa cerámica, un banco y escudo de armas antiguo adosado a la pared de la izquierda, así como una gran Madonna de cerámica, perteneciente a la escuela del florentino Andrea della Robia. Imágenes de este primer jardín serían las siguientes:
"Banco corrido de cerámica con escudo y árboles junto al muro de la izquierda de entrada a los jardines" 
(Foto SIEMA)
"Vista exterior de la fachada con la casa de tres pisos de Sorolla, donde combina el estilo andaluz y renacentista de los Reales Alcázares de Sevilla" (Foto SIEMA)

"Un rincón de los jardines de su casa" (Foto SIEMA)

"Fuente y naranjo del primer jardín" (Foto SIEMA)

En sus cuadros Sorolla trabajó con profusión y delicadeza cada rincón de estos jardines. Tenemos un famoso lienzo de este primer jardín donde aparece mucho más lucido, colorista y repleto de flores.

"Vista del primer Jardín" por Joaquín Sorolla ( Exposición Jardines de Luz, 2013)

El Segundo Jardín es algo más tardío, ya que se realizó entre 1915 y 1916. Nos recuerda mucho al Generalife, incluso tiene arrayanes traídos de la Alhambra y un pilar nazarí. Encontramos también muchos elementos italianos, como la escultura del togado y las columnas. A lo lados hay bancos para sentarse, pequeñas mesas añadidas posteriormente junto a grupos escultóricos de bronce de pequeño tamaño. Sorolla se relajaba e inspiraba en estos rincones de su casa. Siempre se inspiró en los jardines andaluces. Le seducía su exotismo, su intimidad y recogimiento, pues eran pequeños rincones donde uno se aislaba entre la vegetación, las flores, el murmullo del agua y los juegos de luces. Esa intimidad y romanticismo de los jardines andaluces es la que refleja en sus cuadros y también quiso perpetuar en los de su casa. 
"Vista central del segundo jardín, con la acequia baja, los arrayanes  y las columnas y togado al fondo"
(Foto SIEMA)

"Detalle de la fuente del segundo jardín, en mármol y bronce" (Foto SIEMA)

"Vista lateral del segundo jardín, con las columnas, mesitas y subida al tercer jardín" (Foto SIEMA)

"Arrayán en flor" (Foto SIEMA)

Joaquín Sorolla había recorrido Andalucía buscando inspiración para la Exposición de 1909 en Nueva York. En los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla y en los pequeños patios y jardines de la Alhambra huye de lo folklórico y de la representación de la figura humana. Busca el recogimiento, la intimidad, la luz, la poesía, el agua. Utiliza modernos enfoques que le acercan al Simbolismo o Modernismo. Destaca la importancia del agua en las representaciones de jardines. El agua a la que tan acostumbrado estaba en su tierra natal, Valencia: agua en los canales, acequias, fuentes y el famoso mar. Desde la Alhambra escribió a Clotilde en 1910 " La fiesta del agua puede llamarse a ver correr esa profusión en canalillos, tazas y surtidores, es una armónica música. Esa arquitectura es música también (como tú sabes) así que para mí fue un rato delicioso. Pensé mucho en tí". Este texto nos refleja a ese Sorolla romántico y siempre enamorado de su mujer. Esa situación íntima de su alma la transmite también en las vistas de los jardines que realizó.

" Segundo jardín pintado por el propio Sorolla" (Foto SIEMA)

" Rincón de este segundo jardín y subida al tercero pintado por nuestro artista" ( Exposición Jadines de Luz, 1913)

El Tercero de los Jardines exteriores se plantó entre 1912 y 1913, pero se renovó un poco más tarde, en 1917, una vez que se había terminado el segundo de los jardines. El saliente de la rotonda del piso principal, cuya balconada semicircular mira directamente aquí, y las escaleras de subida al estudio, proporcionan una planta muy irregular a este jardín, lo que le impidió darle un aspecto más hispano-árabe. La alberca es sevillana y presenta unas figuras alegóricas en bronce, dos esculturas femeninas diciéndose secretos. Es la Fuente de las Confidencias, de Francisco Marco Díaz Pintado.

"Fuente de las confidencias" (Foto SIEMA)

"Mirador semicircular al tercer jardin" (Foto SIEMA)

"Mirador visto desde el salón, con bustos de Capuz representando a la familia" (Foto SIEMA)

"Vista de la pérgola del tercer jardín y busto de Sorolla" (Foto SIEMA)

"Pérgola italianizante sujeta por columnas. Al fondo el arranque de las escaleras decoradas con cerámica, que son las que conducen al gran estudio del pintor" (Foto SIEMA)

En los últimos años, especialmente desde 1916 en adelante, Sorolla trabajó pintando cada detalle de estos jardines. Un rincón con columnas, una fuente, un rosal, una escultura, un arrayán, un trocito de escalera, cualquier ángulo con sus reflejos de luz y color. Nos ha dejado obras maestras que son pura poesía de luz y colorido, donde se centra en lo más esencial del objeto. 

"Vistas tardías de los jardines de su casa" (Foto SIEMA)

Estando pintado en 1923 bajo la sombra de esta pérgola le vino una hemiplejia de la que no se recuperaría. En su estudio principal se conserva el retrato de la mujer de Pereda que estaba pintando, junto a la silla, caballete, últimos botes de óleo y pinceles. 
"Silla, útiles y último cuadro que estaba pintando Sorolla en 1923" (Foto SIEMA)

También quería mencionar en este blog el patio y jardín interior andaluz, más concretamente de Córdoba, que está situado en la planta baja de la vivienda y que sirve para iluminar tanto el estudio, como el resto de la casa. Es un patio cuadrado organizado en torno a una fuente de azulejería de Triana. Había originariamente dos cipreses y muchas plantas andaluzas. La palmera se añadió después. En los pasillos que rodean a este patio se disponían, en tiempos de Sorolla, unas estanterías de madera para exposición de parte de su inmensa colección de cerámica. Actualmente las estanterías se reformaron y son de pladur. Pero podemos contemplar la cerámica de Puente de la Reina, platos, vajillas, tazas, chocolateras, benditeras y vasijas varias. 
" Patio andaluz de la parte baja" (Foto SIEMA)

" Otra vista del mismo patio andaluz" (Foto SIEMA)

" Platos de cerámica de Puente de la Reina (Toledo)" (Foto SIEMA)

"Platos para colocar tazas de chocolate" (Foto SIEMA)

"Colección de benditeras" (foto SIEMA)

Quisiera hacer de esta entrada un pequeño homenaje a mi amiga Emilia, recientemente fallecida, para la cual el Museo y jardines de la Casa Sorolla era su monumento preferido de Madrid. También me gustaría destacar dos impactantes obras de nuestro artista, que representan esos patios hispano-árabes en los que se inspiró para los jardines y fuentes de su propia casa. Las dos obras se encuentran en el Museo Sorolla. Uno es "Reflejos en la fuente" (Reales Alcázares de Sevilla, 1908)  y otro "Patio de Comares. Alhambra, Granada" (1917). En el primero de ellos si exceptuamos un 10% de la parte superior del lienzo, el resto del cuadro son puro reflejos de las arcadas renacentistas de los Reales Alcázares y la fuente de bronce en el centro del estanque. En torno a la fuente y la caída del agua, Sorolla utiliza un óleo mucho más espeso, con pinceladas concéntricas y semicirculares siguiendo el movimiento del agua. El reflejo del edificio es a grandes manchas, transmitiendo serenidad y ausencia de movimiento en la parte de abajo.  En la otra obra, la del Patio de Comares, ya encontramos un Sorolla donde busca más lo esencial, apenas hay detalles en la arquitectura de la Alhambra, también se centra en el reflejo de la parte del estanque, cortando donde le interesa el enfoque, como la técnica fotográfica, y pintando a grandes pinceladas y contraste de colores. Espero que os gusten tanto como a mi. Hasta pronto:

Maribel Piqueras

"Reflejos en la fuente" (J. Sorolla. Museo Sorolla)

" Patio de Comares, la de abajo" (Foto SIEMA)