lunes, 6 de julio de 2020

Fundación Santamarca: colegio y colecciones

Para mí ha sido todo un descubrimiento conocer la Fundación Santamarca y su patrimonio histórico-artístico. Será un poco largo para resumir en el blog, pero aquí os adelanto la historia de esta colección, el colegio Santamarca y la fundación actual que acoge su labor. Tendremos que remontarnos a Bartolomé Santamarca, hombre de negocios y banquero, muy cercano a la reina Isabel II, que fue ennoblecido con el título pontificio de Conde de Santamarca en 1863. La reina Isabel le reconoció el título nobiliario. Tras la revolución de 1869 se exilio en París y era de los que más apoyaban al joven monarca Borbón en Francia. Cuando falleció, en 1874, heredó su hija Carlota los títulos nobiliarios y el patrimonio acumulado por la familia.

Bartolomé Santamarca, retratado por Antonio de Brugada en 1841, con las cruces de Isabel la católica y la de la orden de Carlos III. Poco después, en 1849, fue nombrado gentil hombre de cámara de SM.
                        
Carlota, Condesa de Santamarca, estaba casada con el Duque de Nájera. Al quedar viuda,  y sin hijos, en 1910, decidió crear una fundación de carácter social, benéfico y caritativa con sus bienes. Sus deseos se iban hacia la educación de los niños. Con la idea de darles una buena formación humana y cristiana y, a la vez,  ayudar a los niños más necesitados, pensó en la creación de un asilo y colegio. Su primera idea, antes de morir en 1914,  fue utilizar para ello el palacete que tenía su padre en la calle Alcalá, junto a de Alcañices. Este edificio ocupaba desde la actual calle de Marqués de Cubas hasta casi llegar a la esquina con Cibeles. Las obras para adaptar ese edificio a colegio y residencia resultaban demasiado complicadas. Así que localizaron en las afueras un terreno apropiado y empezaron las obras en 1921. Quedaron paralizadas por falta de recursos hasta que pudieron invertir en ellas el dinero que les proporcionó el Banco de España con la compra de su palacete en la calle de Alcalá. El proyecto fue desarrollado por el  arquitecto Manuel Ortiz de Villajos. Las obras se terminaron en 1928. Disponían de enormes extensiones de terrenos en ese antiguo "barrio de las 40 fanegas", que limitaba con Prosperidad, y hoy se enmarca dentro del distrito de Chamartín. Está en la calle Marcenado nº 50.

Ampliación del Banco de España sobre el solar que ocupaba el Palacete del
Conde de Santamarca en la c/ Alcalá ( SIEMA Matritensis)

Condesa de Santamarca, por Moreno Carbonero, 1908
(Arsmagazine)

Vista general de la fachada central del Colegio Santamarca y sus jardines
por la parte delantera (SIEMA Matritensis)

Asilo Santamarca. Fondo Moreno, 1928 (Fototeca Patrimonio Histórico)

Vista lateral del colegio, donde se puede comprobar el muro lateral original de ladrillo aumentado al hacer la casa del capellán en el jardín (SIEMA Matritensis)

Detalles neogóticos en los huecos de las torres laterales (SIEMA Matritensis)

Ortiz de Villajos se inspiró en el estilo neogótico para este Colegio Santamarca. El mismo que utilizó el propio arquitecto en la segunda iglesia del Buen Suceso, cuando se trasladó a la calle Princesa, y en la capilla de San Andrés de los Flamencos, en Claudio Coello. Un estilo muy en boga en el s XIX y principios del XX, sobre todo para la arquitectura religiosa. Consta de una planta cuadrada de grandes dimensiones, articulada en tres cuerpos. Los dos laterales en torno a un patio interior cada uno. En el central, de más altura y más estrecho, se sitúa la capilla del colegio, que es espectacular. El cuerpo rectangular de la fachada de la iglesia se eleva sobre el resto del edificio. Presenta ventanas y rosetones neogóticos, así como las molduras de los remates en el mismo estilo. Lo coronan pináculos y un frontón gótico con una cruz. La planta es de cruz latina, de una sola nave, con presbiterio en alto y cabecera plana. En los laterales no hay capillas, salvo las capillas funerarias que ocupan los brazos de la cruz. En los muros laterales se abren grandes arcos neogóticos con vidrieras y rosetones, que proporcionan una gran luminosidad.

Detalle de la fachada de la iglesia, con sus molduras neogóticas 
y rosetón (SIEMA Matritensis)

Puertas originales del exterior de la iglesia con los relieves de los
patronos (SIEMA Matritensis)

El nombre del arquitecto figura en una de los bloques de piedra
a la derecha de la puerta (SIEMA Matritensis)

Vista general de la iglesia (SIEMA Matritensis)

Detalle de las bóvedas de crucería y arcos apuntados neogóticos
de la iglesia (SIEMA Matritensis)

Coro a los pies de la iglesia (SIEMA Matritensis)

Detalle de las finas columnas adosadas con curiosos capiteles
(SIEMA Matritensis)

Rosetón con el escudo de armas del Duque de Nájera (SIEMA Matritensis)

La Condesa de Santamarca donó su colección de joyas, muebles y de obras artísticas a esta fundación para el colegio y asilo. Así que el colegio acoge la mayoría de las obras artísticas. Quedando otras pocas en el otro colegio cercano de San Ramón y San Antonio. Nosotros sólo hemos tenido acceso a las que se exponen en la iglesia (pintura religiosa y esculturas), porque los retratos, pintura histórica, de género o bodegones, se guardan en otras salas del colegio y en otras localizaciones. En dos enormes capillas, a los lados del Evangelio y de la Epístola, se albergan los monumentos funerarios en mármol blanco de los padres de Carlota: ambos enfrentados y separados por una imagen de la Virgen de la Soledad. Carlota, la única hija que les sobrevivió, casada con el general D. Juan de Zabala y Guzmán, Duque de Nájera, está enterrada justo al otro lado, frente a frente con la tumba de su marido. Es de destacar que a pesar de la alta posición social del matrimonio puesta de manifiesto en sus fiestas y vida social del palacete de la calle Alcalá y que, incluso, fue encargado de representar a la regente de España en Moscú, en 1896, en la ceremonia de coronación del nuevo zar Nicolás II. También tenían un interés por los niños pobres o huérfanos, como ya habían demostrado en su atención a los 56 niños huérfanos que perdieron a sus padres en el terremoto de Alhama de Granada en 1886. 

Tumba del padre, D. Bartolomé Santamarca, donde faltan varias letras
de bronce dorado(SIEMA Matritensis)

Tumba de la madre de Carlota, Dª Rita Donato y Castro
(SIEMA Matritensis)

Altar con la Virgen de la Soledad en el centro de la capilla
funeraria de los padres (SIEMA Matritensis)

Detalle de las coronas funerarias y la llama sobre la cubierta de la 
tumba de D. Bartolomé Santamarca (SIEMA Matritensis)

Tumba de Carlota Santamarca, con las inscripciones en bronce dorado 
bajo el arco (SIEMA Matritensis)

Altar con el crucificado en el centro de la capilla funeraria de 
Carlota y el Duque de Nájera. Detrás las preciosas vidrieras de principios s XX, que representan a San Fernando y a San José (SIEMA Matritensis)

Vidrieras con fina decoración geométrica en los muros laterales
(SIEMA Matritensis)

El revés de las puertas de entrada a la iglesia presentan estas vidrieras con el arcángel 
San Miguel protegiendo la entrada y el ángel de la guarda (SIEMA Matritensis)

El retablo mayor es una copia del retablo de su capilla en el palacio de la calle Alcalá, tras destruirse en 1926. Todo él de estilo neogótico en madera policromada en dorado. Junto a él cuadros de temática religiosa del pintor barroco Lucas Jordán, pertenecientes a la colección de la condesa. Al principio estaban el asilo y colegio a cargo de las hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.

Vista general del altar con la decoración de formas neogóticas en 
dorado (SIEMA Matritensis)

Resurrección de Lázaro, de Lucas Jordán ,s XVII (SIEMA Matritensis)

Huída a Egipto, de Lucas Jordán ,s XVII (SIEMA Matritensis)

Reclinatorios de época (SIEMA Matritensis)

Jarrón portavelas que proviene de la herencia del palacete 
de la Condesa de Santamarca (SIEMA Matritensis)

Crucificado a la entrada de la iglesia (SIEMA Matritensis)

Silla proveniente del antiguo palacio de la Condesa (SIEMA Matritensis)

El jardín del colegio está catalogado como parque y jardín de interés singular. Este asilo (llevado por monjas de la caridad al principio) y colegio disponía de un gran jardín, huerta, árboles frutales y decorativos, piscina, fuentes bajas de piedra, etc..Es una pena que todo ello se vea tan deteriorado en la actualidad. Junto a la fachada de la iglesia están expuestas las tres campanas de bronce que se desmontaron del campanario, fechadas en 1931 y 1932.

Placa situada a la salida de la iglesia hacia el jardín y que recuerda el 25 Aniversario de la 
Fundación del Colegio (SIEMA Matritensis)

Escalera del colegio. Barandilla original es estilo neogótico de salida desde la capilla
hacia el jardín (SIEMA Matritensis)


Deplorable estado del jardín (SIEMA Matritensis)

Restos de la piscina original (SIEMA Matritensis)

Fuente baja circular de piedra en el jardín (SIEMA Matritensis)

Restos del suelo original que se encuentran junto a la piscina
(SIEMA Matritensis)

Antigua casa del cura, edificada en ladrillo y con decoración geométrica, que 
se encuentra junto al muro dando al jardín (SIEMA Matritensis)

La entrada por el jardín da frente a la iglesia de Guadalupe 
(SIEMA Matritensis)


Campanas de la fundición Constantino Linares Ortiz, 1931 y 1932, que se colocaron 
en el campanario y ahora se exponen en el jardín (SIEMA Matritensis)

Entrada habitual al colegio (SIEMA Matritensis)

Marquesina de hierro y cristal original en lo que era la entrada de 
carruajes al colegio Santamarca (SIEMA Matritensis)

Volviendo a la Colección Santamarca tenemos la suerte de que se ha conservado prácticamente entera. A través de más de 200 obras, que van desde el s XVII a comienzos del XX. Podemos conocer los gustos de la aristocracia madrileña decimonónica ,y se sumaría así a otras importantes colecciones privadas que tenemos en la capital, como Lázaro Galdiano o Cerralbo. Siendo la de Santamarca muy desconocida. Algo de difusión se le dió al exponer los cuadros de Goya en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 2004 y en la exposición de la colección Santamarca en el palacio de Sastago de Zaragoza durante el invierno del 2018. La temática y artistas es muy variada: desde pintura religiosa (Jordán, Vicente Carducho, o Bartolomé Roldán), bodegones (Sneyder, Arellano, Paul de Vos), pintura de género donde se enmarcarían los famosos Goyas, pintura histórica (Antonio de Brugada), retratos (Moreno Carbonero, Raimundo de Madrazo, López Piquer o Antonio de Brugada), paisajes (Jenaro Perez Villaamil). Según comenta Carmen Madruga, los seis óleos de Goya que integran la colección y que tratan la temática de juegos infantiles, llegarían a la Duquesa Santamarca por el contacto con el pintor Antonio Brugada, que era amigo y testamentario de Goya. Son cuadros de pequeño tamaño, pintados por el artista aragonés mientras trabaja también en la Real Fábrica de Tapices( 1777-1785). De toques rápidos y abocetados, composiciones dinámicas, con gracia y espontaneidad, color variado, con fondos de paisaje al aire libre que recuerdan a los cartones de tapices Disfrutaría mucho de ellos la Condesa de Santamarca, gran amante de los niños.

Niños jugando a pídola (Arteypaisaje, blogspot.com)

Niños jugando a los toros (Arteypaisaje, blogspot.com)

Niños jugando a soldados (Arteypaisaje, blogspot.com)

En la actualidad los fondos de la colección Santamarca se integran en las instalaciones de dos colegios concertados, situados muy cerca el uno del otro. El que ya vimos de Santamarca y el de San Ramón y San Antonio. También tienen residencia para niñas. La educación sigue siendo el eje de la fundación actual que integra ambos colegios, residencia y colecciones artísticas. Se conoce como Fundación Fusara y su principal misión es mantener íntegra la colección, cuidar la formación de los niños y jóvenes que acuden a sus colegios y organizar cursos de calidad para mejorar la educación que reciben. Desde aquí agradecemos a la Fundación Fusara y, en concreto a su gerente, Ignacio Olmos, toda la atención recibida y las facilidades para recorrer los diferentes edificios que la integran. Fusara tiene su sede en el edificio de la calle Barquillo nº 22, que fueron las viviendas para la marquesa de Eguarás, construidas por Jesús Carrasco-Muñóz Encina en 1899, sobre un solar rectangular muy alargado que también extendía una gran fachada a lo largo de la calle Prim. Maneja a la perfección los adornos neomudéjares, sobre todo en la decoración de la esquina achaflanada con sus diferentes miradores. La planta baja se dejó más vacía para dedicarla a locales comerciales, pero en Barquillo 22 destaca en el hall el trabajo modernista de los talleres de Daniel Zuloaga, con esos azulejos de cerámica en tonos azules y los curiosos plafones. En el interior de la vivienda se conservan los suelos de madera, los estucos de las paredes y las maravillosas vidrieras de la casa Maumejan. Espero haber dado a conocer algo más de ese patrimonio que tiene este Madrid con encanto que tanto nos gusta. Recordar que podéis seguirnos en twitter e instagram @siemamadencanto o facebook Siema Matritensis y la web www.siema.es. Ya sabéis que hasta mediados de septiembre sólo realizaremos las visitas culturales que nos piden grupos privados en info@siema.es.

Maribel Piqueras
Edificio de 1899 para la marquesa de Eguarás (SIEMA Matritensis)

Detalle de las elegantes molduras de las ventanas (SIEMA Matritensis)

Adornos del portal Barquillo 22 realizados por talleres Zuloaga en cerámica
(SIEMA Matritensis)

Detalle de los suelos del portal (SIEMA Matritensis)

Trabajos modernistas en los herrajes del ascensor original
(SIEMA Matritensis)

Rotonda con vidriera de la casa Maumejan en la segunda planta de 
Barquillo 22 (SIEMA Matritensis)

Detalle del diseño de la vidriera con los medallones (SIEMA Matritensis)

Firma Maumejan en la base de la vidriera (SIEMA Matritensis)

Parquet original de la vivienda (SIEMA Matritensis)




lunes, 22 de junio de 2020

Iglesia de Montserrat en Madrid

La iglesia de Santa María la Real de Montserrat tiene su origen en las revueltas de 1640 en Cataluña contra Felipe IV. A los monjes benedictinos castellanos que fueron expulsados entonces de Montserrat el rey les proporcionó unos terrenos en la calle ancha de San Bernardo, muy próximos a la cerca de Felipe IV. Con el último rey Austria el arquitecto de palacio, Sebastián Herrera Barnuevo, realizó un proyecto que quedó inacabado. Si se hubiera realizado completo tendríamos ante nosotros una de las iglesias más grandes de Madrid, ya que el proyecto original de 1671 constaba de dos torres, una gran cúpula con tambor y linterna, amplio crucero y girola. Pero con Herrera Barnuevo sólo quedó proyectada la fachada y un ligero esbozo de la nave central y capillas laterales. Con los Borbones se continuaron las obras, alargándose en el tiempo y encargándose de ellas Pedro de Ribera (entre 1716-1740), es decir, casi un siglo después del origen de las revueltas en Cataluña.

Vista general de la Iglesia de Montserrat (SIEMA Matritensis)

En el exterior se perciben los restos que quedan del clasicismo de Herrera Barnuevo: los tres grandes cuerpos con entrecuerpos estrechos entre ellos, la influencia de la iglesia Gesú y la sobriedad de líneas que muestra la ventana del coro. Todo ello contrasta con el dinamismo de los añadidos posteriores por Ribera: molduras decorativas en el resto de puertas y ventanas o la propia torre (de terminaciones bulbosas y que queda unida a la fachada por el alerón). Sólo se terminó una de las torres que se ve a lo largo de la calle de San Bernardo.

Torre de Ribera con su característica decoración de estípites, baquetones, flores, frutas, 
conchas o cabezas de ángeles (SIEMA Matritensis)

Portada principal con las molduras barrocas de Ribera (SIEMA Matritensis)

Tanto la iglesia como el convento sufrieron numerosas vicisitudes hasta nuestros días, propias de la historia de Madrid. Muy cercana a la de Maravillas y los sucesos del dos de mayo en Madrid. En 1836 les afectó la desamortización de Mendizábal, por la que se suprimió el convento, partes del cual se convertirían en cárcel de mujeres (más conocida como "La Galera"). Especialmente la zona que da a la calle Quiñones, aunque Victoria Kent trasladaría esa cárcel de mujeres a Ventas. Desde 1923 funcionaba el culto como priorato dependiente de la Abadía de Sto. Domingo de Silos. En la entrada a la residencia tienen incluso un pequeño puesto donde venden productos de Silos (libros, rosarios, mieles, cantos gregorianos, etc..). En 1936 el frente popular asesinó a monjes y uso la iglesia como salón de baile. En 1939 regresaron los monjes, terminando de ocupar todas las estancias en 1953. También hay una residencia para personas mayores, la Fundación Nuestra Señora de Montserrat.

Parte del conjunto de Montserrat, que da a la calle Quiñones, y fue ocupado por la cárcel de 
mujeres, conocida como "la galera" (SIEMA Matritensis)

Entrada a la residencia, en c/San Bernardo 79 (SIEMA Matritensis)

Armario donde se exponen productos de Silos para la venta
(SIEMA Matritensis)


La nave central se divide por medio de pilastras colosales de capitel compuesto, arcos de medio punto  en cuyas bases vemos pilastras dóricas y balcones tribuna con sus rejas. Ribera decidió dar amplitud a las capillas laterales y las transformó en naves también cubiertas por bóvedas. También diseñó la preciosa tribuna a los pies o cantoría para niños.

  Vista general de la Iglesia (SIEMA Matritensis)

Transformación en naves laterales de donde parten las capillas
(SIEMA Matritensis)

Detalle de la cornisa que recorre toda la iglesia, capiteles compuestos de las pilastras colosales y ventanas tribunas (SIEMA Matritensis)

 Cantoría (SIEMA Matritensis)

Detalle del arranque del coro bajo en la parte de la cantoría infantil (SIEMA Matritensis)

Coro bajo sobre el arco rebajado de la cantoría infantil, a los pies de 
la nave central (SIEMA Matritensis)

Escudo real con el toisón de oro, pintado al fresco sobre el coro alto a los 
pies de la iglesia (SIEMA Matritensis)

Recorriendo el interior se percibe como quedó inacabada, por eso esa planta rectangular que termina en recto, sin acabarse la cabecera. Además, sufrió mucho durante la guerra de independencia y la guerra civil (hay mártires benedictinos de este convento ya canonizados). Entramos bajo el nartex sotacoro que es muy amplio. Después encontramos diversas capillas interesantes:
  • La de San José con el Niño (elegante talla de Roberto Font, de 1929)
  • San Antonio de Padua
  • Capilla de Sta. Teresa de Jesús
  • Capilla del Santísimo Sacramento, con un sagrario realizado en plata y que está inspirado en la torre de Ribera
  • Altar Mayor, con la talla de Nra Señora de Montserrat de Pereira (s XVII) y esculturas del s XVIII que representan a los fundadores de la orden benedictina. La sillería de nogal también es del s XVII y procede de la iglesia palentina de San Salvador del Moral.

Imagen de San José con el Niño (SIEMA Matritensis)

Talla de santa Teresa, de José Barbero, de 1989. (SIEMA Matritensis)

Lienzo de San Benito en el momento de su tránsito, de Luís San Martín, pintado 
en 1942 y  localizado también en la Capilla de Santa Teresa (SIEMA Matritensis)

Detalle del sagrario de plata en la Capilla del Sagrario (SIEMA Matritensis)

Vista general del altar mayor, con las esculturas laterales de San Benito y Sta.Escolástica
(SIEMA Matritensis)

Bonito detalle del rostro de la Virgen, que es tan pequeño que no se aprecia. Esta foto está 
sacada de una imagen que proporcionan los benedictinos (SIEMA Matritensis)

Tras el altar mayor recorremos las modernas capillas del lado izquierdo:
  • Capilla de Santo Domingo de Silos, monasterio del que dependen. En ella las esculturas que representan la aparición del titular a la beata Juana de Aza, inspirándole que el hijo que esperaba será el futuro santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos.
  • Capilla con el lienzo moderno de San José , de Luis San Martín (1942)
  • Capilla del Cristo de Burgos, con la piel de cuero, pelo natural y huevos de avestruz a sus pies. Aquí se mostraban impresionados los que lo conocían en la novela de Miau de Galdós. Con esta terminamos el recorrido. Ya sabéis que podéis seguirnos en la web www.siema.es, donde sólo publicamos las visitas libres o con posibilidad individual, no las privadas o de empresa. También en twitter e instagram @siemamadencanto y facebook Siemamatritensis. o el correo info@siema.es o los comentarios en el propio blog.
Maribel Piqueras

Esculturas de la Capilla de Santo Domingo (SIEMA Matritensis)

Lienzo de la gloria de San José, de 1942. En la parte superior izquierda la Virgen con Jesús. Debajo el Vaticano e instrumentos de la construcción repartidos (SIEMA Matritensis)

Capilla del Cristo de Burgos (SIEMA Matritensis)


jueves, 4 de junio de 2020

Iglesia de Nra Señora de Maravillas y Plaza del Dos de Mayo

La famosa Plaza del Dos de Mayo en Madrid tiene mucha historia. El arco conmemorativo es el único vestigio que queda de lo que fue el majestuoso palacio de los Duques de Monteleón. Este palacio fue construido en 1690 para servir de residencia a los marqueses del Valle o Duques de Monteleón y Terranova (eran descendientes de Hernán Cortés, quien ostentó el título de primer Marqués del Valle). Sus inquilinos ocuparon importantes puestos en relación a la corona española, por ejemplo, la Duquesa de Monteleón fue camarera mayor de la reina MªLuisa de Orleans, primera mujer de Carlos II. También pasaron temporadas en el mismo la reina Isabel de Farnesio y el infante D.Luís, siendo ya viuda de Felipe V. Pero esas portadas de piedra barrocas esculpidas por Churriguera, lo mismo que sus muros de ladrillo y cubiertas de teja sufrieron varios incendios, lo que decidió a Godoy, en 1807,  a cambiar el uso de esos edificios, reformarlos para que sirvieran como Parque, Museo y Armería del Cuerpo de Artillería. Conviene tener en cuenta que más de la mitad del solar estaba sin ocupar y en el resto sirvieron para viviendas de oficiales y suboficiales, oficinas auxiliares, almacenes, museo, armería, taller y zona de cuerpos de guardia. Además, sabemos que contaba con una gran huerta y, delante de la fachada principal, un cuidado jardín que daba al arco de entrada al recinto palaciego. 

Imagen antigua del cuartel de Monteleón destruido, con el arco de entrada al 
mismo todavía en pie (Fotografía histórica)

Cuando el 2 de Mayo estalló la revuelta en el Palacio Real, pronto se extendió por todo Madrid. Desde la calle de San Bernardo llegaron a este parque de artillería el capitán Daoiz, el teniente Arango y, más tarde, se les sumaría el capitán Velarde. Velarde estaba destinado en la Junta Superior de Artillería Económica, con sede en la esquina con la iglesia de Montserrat, desde allí partió al cercano Cuartel de Voluntarios de Estado para reclutar hombres y dirigirse al Parque de Monteleón. Consiguieron hacer frente a los soldados y oficiales franceses que estaban al cargo de Monteleón y decidieron repartir armas entre el pueblo. El primer batallón francés del cuarto regimiento fue derrotado por completo, consiguiendo hacer prisionero al conde de Montholon (que fue el que acompañaría a Napoleón en el destierro de Santa Elena y le ayudó como testamentario). Más tarde, Murat dió orden de aniquilar a los insurrectos. Ordenó al general Lagrange que se pusiera a la cabeza de la brigada Lefranc con 2000 hombres, frente a los 150 que defendían el Parque de Monteleón. El desigual combate duró sólo tres horas, entre las 10 y las 13h. Las monjas del cercano convento de Maravillas atendieron a muertos y heridos de ambos lados, como recuerda hoy una placa. No sólo murieron los del parque, sino vecinos y todo el que pasaba por allí. En este punto fallecieron Clara del Rey y Manuela Malasaña, que dió nombre al barrio. También los franceses fusilaron contra el muro del convento a bastantes hombres. Es muy difícil calcular, siendo tiempos de guerra, las cifras exactas. Incluso yo misma he investigado en las actas de defunción de los libros parroquiales, encontrando que están arrancadas las de estas jornadas. 

Muerte de Daoiz, por Alenza en 1835.Museo del Romanticismo
(SIEMA Matritensis)

La puerta de entrada al Parque de Monteleón, bajo el arco, es lo que aparece a la derecha de la pintura anterior, aunque corté la imagen original. En 1869 el ayuntamiento de Madrid derribó los restos del parque y también el convento de Maravillas con la idea de abrir la plaza. Desde entonces sólo quedó el arco como algo conmemorativo y la iglesia de Nra Señora de Maravillas. El grupo escultórico de Daoiz y Velarde, que es el monumento que preside la Plaza del Dos de Mayo, se lo debemos a una iniciativa de Fernando VII y se hizo con fondos aportados por el cuerpo de artillería. Lo realizó el escultor Solá desde Roma, utilizando mármol de Carrara (1822) y llegó a Madrid en 1831. Este conjunto escultórico pasó por varios puntos de Madrid hasta situarse finalmente aquí. Por ejemplo, conocemos que estuvo en el Museo del Prado, en el parterre del Retiro, en la calle Carranza (aquí desde 1869-79, justo cuando se hacían obras en la plaza) y en la Plaza de Moncloa. Desde este último punto se trasladó hasta el centro de la Plaza del Dos de Mayo en 1932. Situadas sobre un pedestal, ocupando el centro del arco de entrada y protegidas por una verja. Han perdido los dos héroes las armas que empuñaban en la escultura original.

Vista general de la Plaza, con el arco de Monteleón y el monumento
(SIEMA Matritensis)

Detalle de lo que fue el arco y puerta de entrada al Parque de artillería 
de Monteleón (SIEMA Matritensis)

Emotivas esculturas de Daoiz y Velarde, cogidos de la mano
(SIEMA Matritensis)

Placa que se colocó en los muros de la iglesia al celebrar el centenario
de los sucesos del 2 de mayo, encargada por el CBA (SIEMA Matritensis)

Centrándonos ahora en la Iglesia de Maravillas tenemos que decir que sus orígenes recaen en un beaterio creado en 1613 en la calle Fuencarral. En 1624 se trasladaron a esta zona situada en el N de Madrid, próxima a la cerca de Felipe IV. Se alojaron junto a una pequeña ermita de San Antonio, que utilizaban como capilla. En 1627 Dª Ana María Carpió regaló a la comunidad una pequeña imagen de la Virgen que su marido, el escultor Francisco Albornoz, había restaurado. Desde 1630 la comunidad decidió profesar la orden del Carmelo como carmelitas calzadas. Añadieron a la imagen de la Virgen un Niño Jesús encontrado entre las flores del huerto llamadas "maravillas". Con ese nombre se conoció a este barrio hasta que se cambió después por el de Malasaña. 

Fachada principal de la iglesia, cuya puerta se remata con 
el escudo real (SIEMA Matritensis)

Nra Señora de Maravillas (Somos Malasaña)

La imagen de la Virgen tenía fama de ser muy milagrosa, hasta el mismo rey Felipe IV se curó por intercesión de la misma. Este hecho le movió a encargar una iglesia y convento nuevo a Juan Gómez de Mora , realizando las trazas del retablo mayor Pedro de la Torre. Las obras duraron entre 1628 y 1646, año en que fue inaugurada por la familia real, pasando a formar parte de las fundaciones de patrimonio real. La fachada principal sigue el esquema de la arquitectura religiosa carmelitiana del s. XVII, al que se añaden toques de la iglesia Gesú de Roma: cuerpo vertical dividido en dos plantas, rematado por frontón vertical y cruz. El frontón se une por dos alerones barrocos a los estrechos cuerpos laterales. Un gran arco de granito sobre pilastras toscanas nos abre la puerta principal. En en lateral derecho de la misma todavía se conserva un curioso pórtico alargado, constituido por cinco arcos clásicos de granito. Hoy en día es un caso único en Madrid, aunque en el Madrid medieval o renacentista pudiera haber habido más casos. Reinando Carlos III encargó su reforma al arquitecto Miguel Fernandez, quien respetó la organización de los espacios interiores, pero no la decoración. 

Vistq general de la Iglesia desde la calle Palma, donde se ve el contraste entre las líneas verticales de la fachada y la horizontalidad del pórtico lateral con su arquería de granito (SIEMA Matritensis)

Detalle de un arco de ese pórtico, con la simétrica ventana-balcón en la parte superior y el alerón de madera en la cornisa (SIEMA Matritensis)

Juego de cubiertas en la iglesia, donde no hay huecos con luz, por eso el interior 
es tan oscuro (SIEMA Matritensis)

Entrada a la iglesia desde el pórtico lateral (SIEMA Matritensis)

Detalle de la puerta que comunica pórtico con el interior, s XVIII
(SIEMA Matritensis)



Parte trasera de la iglesia. Al fondo, en el lado opuesto al pórtico, estaba la zona conventual que hoy no existe y se comunicaba por el interior de la iglesia, desde la parte izquierda del altar, por medio del coro bajo de las monjas (SIEMA Matritensis)

En planta se sigue la arquitectura religiosa del barroco madrileño: de cruz latina, con una sola nave, cabecera plana y presbiterio en alto; con capillas laterales abiertas por medio de arco de medio punto, crucero corto cubierto por una cúpula sin tambor. Miguel Fernández sustituyó el primitivo retablo mayor barroco realizado por De la Torre, por el actual neoclásico a base de mármoles de colores, de impresionante calidad y variedad de gamas. En su lateral las esculturas neoclásicas que esculpió Francisco Gutierrez, en yeso blanco vidriado, y que representan a San Elías y Sta. Teresa (iconografía muy importante para las carmelitas). Sobre el altar mayor luce el bonito sagrario, en cuya puerta está pintada Nra Señora de Belén. Tiene forma de templo circular con columnas pareadas de mármol negro, que sostienen una cúpula de color mármol ocre con una cruz encima. Encima un icono del Santo rostro (Ucrania, 2017). Presidiendo todo el altar mayor, la imagen de Nra Señora de las Maravillas, de talla muy pequeña para apreciar su gran belleza. En la pared se puede ver el escudo real de Fernando VI. 

Detalle del altar mayor con el retablo de mármol, la Virgen, el sagrario , el icono y 
las esculturas de San Elías y Sta.Teresa (SIEMA Matritensis)

El expresivo San Elías, de Francisco Gutierrez, s XVIII (SIEMA Matritensis)

Exquisita Virgen de Belén pintada en el Sagrario ( SIEMA Matritensis)

Detalle para ver la calidad y variedad de mármoles del retablo del s XVIII. En ese 
punto estaban los bustos de los santos Justo y Pastor (SIEMA Matritensis)

Línea de cornisa y cubiertas abovedadas con los lunetos (SIEMA Matritensis)

Cubierta sin tambor, lo que hace el interior algo oscuro (SIEMA Matritensis)

Muchas de las obras de arte barrocas que poseían las monjas se encuentran hoy en el nuevo convento carmelita de Maravillas (c/Príncipe de Vergara), en la catedral de la Almudena o desaparecieron durante la Guerra Civil. Como obras maestras que aún permanecen en la iglesia destacaré las siguientes:
- Cristo de la Buena Muerte. Es un Cristo de madera de estilo gótico s XV, que proviene de la desaparecida parroquia de San Miguel. Lo podemos contemplar en la segunda capilla a la izquierda, entrando por la puerta principal. Hoy el marco decorativo es mucho más sencillo.

Cristo de la Buena Muerte (SIEMA Matritensis, antes de 2016)

Detalle del Cristo gótico en la actualidad (SIEMA Matritensis)

- Cristo barroco del Perdón en la primera capilla a la derecha. 
- Cuadros en los laterales del presbiterio, que representan a Santa Catalina y San Elías (de Antonio Frías Escalante, s XVII)
- De la parte izquierda del crucero cuelgan San Diego de Alcalá y San Francisco, copias de Zurbarán. También vemos el Cristo de la luz.
- En el acceso a la sacristía vemos una Inmaculada (anónimo, escuela madrileña del s. XVII) y el colorista Niño de la Pasión de Pereda.

Santa Catalina, de Antonio Frias Escalante, s XVII (SIEMA Matritensis)

Inmaculada  y Niño de la Pasión (SIEMA Matritensis)

Puerta de granito original de entrada a la sacristía desde el crucero
(SIEMA Matritensis)

San Diego de Alcalá, copia de Zurbarán (SIEMA Matritensis)

Las monjas del convento de Maravillas no pararon de atender a heridos y moribundos en los sucesos del 2 de Mayo, tanto españoles como franceses, arriesgando su propia vida esas valientes mujeres. Otro dato curioso de esta iglesia es que fue el lugar de encuentros entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdos, tal como reconocen ambos, que se conocieron en 1887 en el Ateneo y mantuvieron una relación hasta 1890. En el 2016, el arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, trasladó la advocación de los Santos Justo y Pastor, que existía en esta iglesia desde 1890 (cuando se dedicó la basílica de San Miguel a este santo y a labores de la nunciatura), a la iglesia de San Ildefonso. Desde entonces entregó la labor de la iglesia de Maravillas a la Comunidad de San Egidio. San Egidio es un movimiento de laicos, fundado en Roma en 1968, que se dedica a la oración, difusión del Evangelio y solidaridad con los más necesitados. Siguiendo un espíritu ecuménico y de diálogo respetuoso. Su labor social tras la pandemia ha crecido enormemente. Agradezco a la comunidad de Sant´Egidio su amabilidad y el permiso para renovar las fotografías del interior. Como veis, la iglesia de Maravillas está unida a una historia de héroes, incluso hoy mismo. Seguimos en Facebook Siema Matritensis, Twitter@siemamadencanto o Instagram con el mismo nombre. 

Maribel Piqueras 

Calle la Palma decorada por banderines, restos de las
fiestas del dos de mayo, que este año no tuvieron lugar
(SIEMA Matritensis)