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martes, 2 de junio de 2026

Aranjuez, el real sitio de las fiestas de primavera

 Aranjuez tiene su época de esplendor durante la primavera y de ello ya se dieron cuenta los reyes, eligiendo este real sitio para pasar la primavera y quedarse allí hasta que llegaran los rigores de los calores del verano. Desde siempre le dieron fama sus fiestas. Durante Felipe II se iniciaron esos eventos, pero de carácter cortesano y más privado. Este rey había prohibido el poblamiento del real sitio. Con él se hicieron conciertos y bailes, representaciones teatrales y alguna exhibición ecuestre, taurina o, incluso, las curiosas carreras de gamos. Estos últimos juegos (ecuestres, corridas o carreras de gamos) se solían celebrar en la explanada situada en la fachada sur del palacio. Donde, después, durante el s XVIII, tendría lugar el juego ecuestre de las "parejas reales". Felipe II dejaba el jardín del rey o el de la Isla para los otros eventos. Felipe IV también disfrutaba mucho en Aranjuez. Por ejemplo, para su cumpleaños en 1622, se representó la obra teatral titulada "La gloria de Niquea" en el jardín de la Isla con maravillosos decorados. Felipe IV enriqueció este jardín de la isla con fuentes y esculturas barrocas. Para saber más de este jardín de la isla os recomiendo volver a esta entrada http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2017/05/jardin-de-la-isla-en-aranjuez.html

                                               Jardín del rey (SIEMA Matritensis)

               Juegos de agua en el jardín de la isla, con quien Felipe II sorprendía a sus invitados 
                                                            (SIEMA Matritensis)

Fuente de Hércules e Hidra al comienzo del jardín de la isla 
(SIEMA Matritensis)

Fernando VI y Bárbara de Braganza disfrutaron de lo lindo en las diversiones que se organizaban en Aranjuez. Tenemos un manuscrito escrito por D. Carlos Broschi para Su Majestad en el año de 1758 titulado "Diversiones que anualmente tienen los reyes Nrs Sers en el Real Sitio de Aranjuez" ,traducido y editado por Patrimonio Nacional como "Fiestas Reales en el reinado de Fernando VII" (Madrid, 1987). A mí me encanta porque Farinelli trabajaba a la perfección. No sólo organizando las fiestas, música, escenografías teatrales, sino para llevar las cuentas del personal que contrataba, así como de los diferentes materiales que utilizaba. Farinelli llegó a las fiestas de Aranjuez ya con una amplia experiencia. Debutó en el Teatro Alberti de Roma con sólo 17 años, en 1722. Pasando por Viena y Londres (aquí desde 1734-37), en que temporalmente vino a España por encargo personal de la reina Isabel de Farnesio al embajador en Londres, Conde de Montijo. El 25 de agosto de 1737 escuchó su música el rey Felipe V en la Granja y le hizo mucho bien a su salud, así que los reyes, en vez de otorgarle el título de músico de cámara, le dieron el de familiar criado, para así depender únicamente de los reyes. En Madrid organizó con éxito representaciones en el nuevo Teatro de los Caños del Peral y en el Coliseo del Retiro. Cuando llegó Fernando VI al trono la reina Isabel de Farnesio quiso llevarse a Farinelli a la Granja con ella, pero Fernando VI le nombró Director de Entretenimientos Teatrales y se quedó con él en la corte. Ya con Carlos III Farinelli saldría de España y se mandó construir un suntuoso palacio en Bolonia, donde fallecería en 1782.

                     Busto anónimo de Carlo Broschi o Farinelli en el museo de la RABASF 
                                                                    (SIEMA Matritensis)

Fernando VI hacia 1750, por Michael Van Loo en galería de las colecciones
reales (SIEMA Matritensis)

Fernando VI y Bárbara de Braganza en los jardines de Aranjuez, por Bataglioni,
1756 en el museo del Prado actualmente (SIEMA Matritensis)

Farinelli organizaba óperas en el teatro del palacio, también música al aire libre, o la música del juego de parejas en la explanada junto al muro S del palacio de Aranjuez. Los caballos bailaban al son de la música.También preparaba la música para acompañar en los atardeceres a la escuadra del Tajo, que eran como "noches venecianas" con una escuadra que a veces simulaban las góndolas venecianas.

En esta explanada junto al muro S del palacio se organizaba el "juego de parejas de caballos"
(SIEMA Matritensis)

Juego de las parejas reales de caballos pintado por Paret en Aranjuez 
(SIEMA Matritensis)

Farinelli organizó la Escuadra del Tajo, que constaba de 15 embarcaciones. Solían salir del embarcadero del Sotillo e ir hasta el puente de la reina por el río Tajo. Como 6´4 km. Los paseos se comenzaron a hacer en 1752 y se iniciaban al atardecer, desde las 18.30-21h. Estas noches venecianas se organizaban desde el 15 de junio hasta los calores de mitad de julio. Y solían salir 10 o 15 veces cada temporada anual. La iluminación de estas noches venecianas en el río era digna de ver. Según narra el propio Farinelli  "en medio de la oscuridad de la noche se distinguían vistosamente con innumerables faroles, los palos, vergas, entenas y jarcías de las embarcaciones, sobresaliendo notablemente con arañas de cristal y varias luces sueltas, la Real, la falúa de Respeto, de modo que todo el conjunto con los varios reflejos que causaba en el agua, formaba el más bello objeto que pueda recrear la vista". Farinelli cantaba acompañado por músicos o por la clave que tocaba la propia reina Bárbara de Braganza. Incluso la reina cantaba también. A la vez solían pescar con caña o con redes. También cazaban desde las falúas, jabalíes o venados que los monteros llevaban hasta cerca del río. El embarcadero del Sotillo quedó bien acondicionado para la ocasión: una gran entrada de piedra del Colmenar con tres puertas de hierro daban acceso a un paseo arbolado. También ahí habían construido atarazanas para guardar los pertrechos de la escuadra, donde dormían en la parte de arriba los marineros. Incluía una capilla de Santa Cecilia con un cuadro del pintor napolitano Giaquinto.

Plano del real del Sotillo, donde embarcaban (SIEMA Matritensis)

Portada del manuscrito que Farinelli hizo sobre las fiestas reales en 1758
(SIEMA Matritensis)

La falúa real, que era la más vistosa, se construyó en 1753. Iba tallada la madera y dorada, contaba con pintura chinesca en el interior. Curiosamente llevaba un palo, pero sin vela, sino con un toldo de damasco carmesí. Iba preparada para 20 remos, 24 marineros y un contramaestre. Aquí, junto a los reyes, iban los caballerizos mayores, cuatro cadetes de guardia de corps, ocho músicos y Farinelli. 

Falúa real (SIEMA Matritensis)

En la Falúa de respeto no embarcaba nadie de la corte, servía para pasar por delante de la falúa real varias veces por respeto a los reyes. Era verde y llevaba flores de oro, también iba forrada de damasco verde. La Fragata de San Fernando y Santa Bárbara parecía una fragata de guerra, con 16 cañones de bronce. Llevaba 20 marineros y las damas de la reina, así como señoras de honor. También iban dentro músicos instrumentistas animando la velada.

Falúa de respeto (SIEMA Matritensis)

Fragata de San Fernando y Santa Bárbara (SIEMA Matritensis)

Jabeque Orfeo (SIEMA Matritensis)

Jabeque Tajo (SIEMA Matritensis)

Entre esas 15 embarcaciones destacaban también los jabeques. El Jabeque Orfeo era muy vistoso, muy largo y de poca borda. De color encarnado, poseía tres palos de velas latinas, 12 cañones de bronce, 12 remos. En él iban montados camaristas y dueñas de la reina. El Jabeque Tajo era de tonos verdes. Iban en él los mayordomos de los reyes y oficiales. También incluía la escuadra botes para poder remolcar, botes con figuras de pavo real o de venados a ambos lados de la embarcación real. Toda esta escuadra fue destruida por las tropas napoleónicas. Lo que hoy se visita en el museo de falúas son otras embarcaciones reales procedentes del Buen Retiro o de San Sebastián. La más antigua, la que se usó en el lago del Buen Retiro por Felipe IV me recuerda en el estilo barroco a la que podía haber sido la fragata real o la de respeto. Incluso hoy en día las fiestas de San Fernando en Aranjuez son las protagonistas. Espero que os haya refrescado un poquito. Con estas últimas imágenes termino.

Maribel Piqueras
Orden de marcha de la escuadra del Tajo (SIEMA Matritensis)

Falúa de Felipe IV en el retiro (You tube)





martes, 8 de septiembre de 2020

Las Benedictinas de San Plácido

 En la calle de San Roque conservamos en Madrid un convento e iglesia que, a pesar de sus sobrios muros nos hacen regresar, una vez dentro, al dinámico mundo del barroco del s. XVII. A ello se suman también sucesos que tuvieron lugar en él y que son dignos de tramas de película o novela, como ya realizó Torrente Ballester en su famoso "El Rey Pasmado". Aunque estos literatos y las leyendas populares falseen la realidad histórica en muchos momentos. La fundación del convento es anterior a la construcción de la actual iglesia, ya que se fundó en 1623 por Dª Teresa del Valle de la Cerda con monjas benedictinas bajo la advocación de la "Encarnación Benita". Esta iconografía es la que vemos en el medallón situado a la entrada de la iglesia: una sencilla puerta adintelada que sostiene un rectángulo enmarcado por pilastras toscanas con la hornacina de la Encarnación esculpida por Pereira. Encima las bolas Austrias y, sobre ellas, las espadañas para las campanas. También se representa la Encarnación en el lienzo del altar mayor. El protonotario de Aragón, Jerónimo de Villanueva, que había sido novio de Teresa, financió también la fundación, con la condición de que las monjas rezaran por su alma y tener su mausoleo en el interior (cosa que no llegó a suceder). Adaptaron entonces el caserío de este arrabal de Maravillas a la nueva fundación y todavía en el mapa de Texeira aparece esta iglesia y primitiva fundación, que aprovechó la existencia de una antigua ermita de la Virgen dependiente del convento benedictino de San Martín. 

Fachada central con el relieve de la Encarnación y espadaña 
de San Plácido (SIEMA Matritensis)

Era el año en que empezaba a reinar Felipe IV. Esas primeras monjas, organizadas por la priora y su capellán, Francisco García Calderón, protagonizaron unos sucesos relacionados con la secta de los alumbrados o iluminados. Las monjas se volvieron como histéricas, diciendo que les inspiraba el Espíritu Santo a todas horas. Sólo actuaban según esas "iluminaciones privadas". También se dieron casos de posesiones diabólicas al invocar a los espíritus en general. El asunto llegó a ser tan escandaloso que tuvo que intervenir la Inquisición. Se abrió proceso en 1628 por el tribunal de Toledo y, mediante sentencia de marzo de 1630, condenaron al capellán a encierro perpetuo en un convento toledano, abjuración de vehementi por alumbrado, privado también de sus servicios como sacerdote. Así mismo Teresa del Valle fue recluída junto a las monjas restantes en el convento de Sto. Domingo el Real de Toledo, condenada a abjurar de Levi, con cuatro años de reclusión en este convento, privada de sus votos y de regresar a la corte. En 1638 hubo una resolución en favor de las monjas inocentes, excepto la priora y el capellán. Después, en 1643, se abrió de nuevo el proceso, centrándose en los actos del protonotario, quien fallecería en 1653, poco antes de la construcción de la nueva iglesia. Estos sucesos fueron de tal calibre que determinaron la instalación de un Tribunal de la Inquisición en Madrid en 1650.

Vista de la estrecha calle de San Roque con los sobrios muros 
de la fachada del convento (SIEMA Matritensis)

Escudo de los Villanueva, puesto por el sobrino del protonotario en la fachada
(SIEMA Matritensis)


Hornacina con San Plácido en la calle San Roque (SIEMA Matritensis)

Detalle de la propia hornacina de San Plácido (SIEMA Matritensis)


Detalle de una esquina del convento de Sto.Domingo el Real de Toledo, donde
estuvo recluída por la Inquisición Dª Teresa del Valle de la Cerda (SIEMA Matritensis)

Seguimos con las historias referentes a la primera fundación. En tiempos del rey Felipe IV el monarca entraba a sus anchas al interior del convento. Se sabe de la existencia de un pasadizo entre la casa del protonotario de Aragón, situada frente al convento, y el convento. En casa de Jerónimo de Villanueva se reunían a menudo el rey, con políticos como el Conde Duque de Olivares y otros a jugar a las cartas o pasar buenos ratos. Se cuenta que el rey estaba enamorado de una joven monja, Sor Margarita, que le rechazaba e incluso tuvieron que simular las monjas su muerte para que el rey la dejara en paz. Es este hecho el que lleva al rey Felipe IV, arrepentido, encargar a Velázquez su famoso lienzo de Cristo Crucificado, en reparación de las faltas cometidas, y que colgaba del coro bajo del convento hasta que pasó a manos de Godoy.

El Cristo Crucificado de Velázquez, realizado por encargo del rey para reparar sus faltas contra las monjas benedictinas de este convento (Museo del Prado en wikipedia)

Copia del Cristo de Velázquez en el coro bajo de las monjas. A su lado, los lienzos originales de Juan Rizzi, que representan a San Benito y Sta.Escolástica (SIEMA Matritensis)


Restos de lo que fueron las casas del protonotario de Aragón, situadas frente a la fachada
principal de la iglesia (SIEMA Matritensis)

La iglesia nueva fue diseñada por Fray Lorenzo de San Nicolás, entre 1655-1658. En los magníficos herrajes originales de las puertas está tallada la fecha de 1661. Este gran tratadista (era el autor del famoso manual "Arte y uso de la arquitectura") y pensó en una planta de cruz latina, con los brazos apenas señalados, lo cual crea sensación de mayor centralidad y unidad. Está cubierta por cúpula encamonada y es algo oscura. Los muros interiores se articulan por medio de pilastras y entablamentos dóricos. La decoración es algo posterior, 1668, cuando Francisco Rizzi realiza los frescos de la cúpula divida en ocho gajos separados por filigranas con decoración vegetal y donde aparecen las veneras de las órdenes militares. En las pechinas pintó a cuatro importantes abadesas de la orden benedictina con sus símbolos (Sta. Hildegarda, Sta Isabel de Schonangia, Sta. Francisca Romana y Sta. Juliana de Mont-Cornillón). Todas ellas excelentes retratos barrocos muy coloristas. También realizó en la bóveda del crucero la Inmaculada Concepción.

Frescos de la cúpula central realizados por el artista madrileño Francisco Rizzi (SIEMA Matritensis)

Delicado relieve de la Encarnación realizado en el propio herraje de la puerta, de 1661
(SIEMA Matritensis)

      Francisco Rizzi realizó también los otros frescos de las bóvedas: el de la Inmaculada, sobre el altar mayor, y éste del "Éxtasis de San Benito ante la Santísima Trinidad" a los pies de la Iglesia. En ambos utiliza la técnica rápida y abocetada (SIEMA Matritensis)



Por su parte, Claudio Coello, con sólo 20 años realizó el famoso lienzo de la Encarnación o Anunciación del retablo central. En él realiza un auténtico tratado teológico. Situando en la parte baja los profetas y sibilas del Antiguo Testamento que profetizaron el feliz acontecimiento, como Isaías (lleva una tabla con las siguientes palabras en latín. "Aquí una Virgen que concebirá y dará a luz a un hijo que pondréis por nombre Enmanuel"). En la parte central de esta composición teatral, como en estrado, la Virgen (recogida en oración y con la caja de costura a sus piés) recibe la anunciación del arcángel Gabriel. En la parte superior aparecen el Espíritu Santo y ángeles de la corte celestiál. Todo ello realizado en una composición movida y compleja, con numerosos personajes, y de gran colorido. Claudio Coello trabajó también en los lienzos de los retablos laterales (como en "San Benito y su hermana Sta. Escolástica" o el de "Santa Gertrudis")

Lienzo central de la Encarnación realizado por Claudio Coello (Manuel de Blas)

Vista del retablo en su parte central (SIEMA Matritensis)

                                       Escultura de San Roque, junto a uno de los machones del 
                             crucero. Patrono sanador de la peste y epidemias, a quien las monjas
                             y el barrio tienen mucha devoción (SIEMA Matritensis)

Los diferentes retablos de la iglesia fueron realizados por los hermanos de la Torre, Pedro y José de la Torre (con estructura barroca en dorado policromado, llenos de estípites, entablamentos barrocos, ángeles, guirnaldas, etc). Las esculturas de los santos benedictinos a gran tamaño se las debemos al escultor portugués Pereira. Muy bonita especialmente la del santo titular, San Plácido. También realizaron los hermanos de la Torre el retablo de la Inmaculada situado en una capilla lateral, con una talla anónima del siglo XVII de la Virgen Inmaculada . En esa misma capilla lateral, situada cerca del coro bajo de las monjas, vemos unos frescos con decoración de hojarasca barroca y una urna muy rococó donde encontramos un maravilloso Cristo yacente de Gregorio Fernández. En el siglo XVIII se colocaron unas pinturas de Vírgenes madrileñas realizadas por Meléndez y que representan a la Virgen de Atocha y a la Virgen del Milagro. Para visitar esta espectacular iglesia hay que pedir cita con las monjas de L-V. Los domingos hay misa a las 10h, así que también puede ser esta una oportunidad para asomarse a este monumento que tenemos en Madrid. Desde Siema Matritensis organizamos la visita conjunta a Benedictinas y San Antonio, como ya sabéis. Recuerdo que podéis seguirnos en Twitter e Instagram @siemamadencanto, facebook Siema Matritensis o la web www.siema.es donde sólo publicamos las visitas con posibilidad de inscripción individual. Buen inicio de curso.

Maribel Piqueras

                        Retablo lateral de San Benito y Sta. Escolástica (SIEMA Matritensis)

Detalles de los frescos de esa capilla lateral, donde vemos el remate del retablo realizado por los hermanos de la Torre, con el lienzo de la Virgen entre sus padres (SIEMA Matritensis)

Vista general de ese retablo de la Inmaculada 
(SIEMA Matritensis)

Sagrario de madera del s. XVII en cuya tapa aparece Cristo representado como 
pelícano (SIEMA Matritensis)


                                                         Inmaculada (SIEMA Matritensis)

                                    Vista general de la urna rococó con el Cristo yacente (SIEMA Matritensis)

Detalle del Cristo yacente de Gregorio Fernández (SIEMA Matritensis)







lunes, 22 de junio de 2020

Iglesia de Montserrat en Madrid

La iglesia de Santa María la Real de Montserrat tiene su origen en las revueltas de 1640 en Cataluña contra Felipe IV. A los monjes benedictinos castellanos que fueron expulsados entonces de Montserrat el rey les proporcionó unos terrenos en la calle ancha de San Bernardo, muy próximos a la cerca de Felipe IV. Con el último rey Austria el arquitecto de palacio, Sebastián Herrera Barnuevo, realizó un proyecto que quedó inacabado. Si se hubiera realizado completo tendríamos ante nosotros una de las iglesias más grandes de Madrid, ya que el proyecto original de 1671 constaba de dos torres, una gran cúpula con tambor y linterna, amplio crucero y girola. Pero con Herrera Barnuevo sólo quedó proyectada la fachada y un ligero esbozo de la nave central y capillas laterales. Con los Borbones se continuaron las obras, alargándose en el tiempo y encargándose de ellas Pedro de Ribera (entre 1716-1740), es decir, casi un siglo después del origen de las revueltas en Cataluña.

Vista general de la Iglesia de Montserrat (SIEMA Matritensis)

En el exterior se perciben los restos que quedan del clasicismo de Herrera Barnuevo: los tres grandes cuerpos con entrecuerpos estrechos entre ellos, la influencia de la iglesia Gesú y la sobriedad de líneas que muestra la ventana del coro. Todo ello contrasta con el dinamismo de los añadidos posteriores por Ribera: molduras decorativas en el resto de puertas y ventanas o la propia torre (de terminaciones bulbosas y que queda unida a la fachada por el alerón). Sólo se terminó una de las torres que se ve a lo largo de la calle de San Bernardo.

Torre de Ribera con su característica decoración de estípites, baquetones, flores, frutas, 
conchas o cabezas de ángeles (SIEMA Matritensis)

Portada principal con las molduras barrocas de Ribera (SIEMA Matritensis)

Tanto la iglesia como el convento sufrieron numerosas vicisitudes hasta nuestros días, propias de la historia de Madrid. Muy cercana a la de Maravillas y los sucesos del dos de mayo en Madrid. En 1836 les afectó la desamortización de Mendizábal, por la que se suprimió el convento, partes del cual se convertirían en cárcel de mujeres (más conocida como "La Galera"). Especialmente la zona que da a la calle Quiñones, aunque Victoria Kent trasladaría esa cárcel de mujeres a Ventas. Desde 1923 funcionaba el culto como priorato dependiente de la Abadía de Sto. Domingo de Silos. En la entrada a la residencia tienen incluso un pequeño puesto donde venden productos de Silos (libros, rosarios, mieles, cantos gregorianos, etc..). En 1936 el frente popular asesinó a monjes y uso la iglesia como salón de baile. En 1939 regresaron los monjes, terminando de ocupar todas las estancias en 1953. También hay una residencia para personas mayores, la Fundación Nuestra Señora de Montserrat.

Parte del conjunto de Montserrat, que da a la calle Quiñones, y fue ocupado por la cárcel de 
mujeres, conocida como "la galera" (SIEMA Matritensis)

Entrada a la residencia, en c/San Bernardo 79 (SIEMA Matritensis)

Armario donde se exponen productos de Silos para la venta
(SIEMA Matritensis)


La nave central se divide por medio de pilastras colosales de capitel compuesto, arcos de medio punto  en cuyas bases vemos pilastras dóricas y balcones tribuna con sus rejas. Ribera decidió dar amplitud a las capillas laterales y las transformó en naves también cubiertas por bóvedas. También diseñó la preciosa tribuna a los pies o cantoría para niños.

  Vista general de la Iglesia (SIEMA Matritensis)

Transformación en naves laterales de donde parten las capillas
(SIEMA Matritensis)

Detalle de la cornisa que recorre toda la iglesia, capiteles compuestos de las pilastras colosales y ventanas tribunas (SIEMA Matritensis)

 Cantoría (SIEMA Matritensis)

Detalle del arranque del coro bajo en la parte de la cantoría infantil (SIEMA Matritensis)

Coro bajo sobre el arco rebajado de la cantoría infantil, a los pies de 
la nave central (SIEMA Matritensis)

Escudo real con el toisón de oro, pintado al fresco sobre el coro alto a los 
pies de la iglesia (SIEMA Matritensis)

Recorriendo el interior se percibe como quedó inacabada, por eso esa planta rectangular que termina en recto, sin acabarse la cabecera. Además, sufrió mucho durante la guerra de independencia y la guerra civil (hay mártires benedictinos de este convento ya canonizados). Entramos bajo el nartex sotacoro que es muy amplio. Después encontramos diversas capillas interesantes:
  • La de San José con el Niño (elegante talla de Roberto Font, de 1929)
  • San Antonio de Padua
  • Capilla de Sta. Teresa de Jesús
  • Capilla del Santísimo Sacramento, con un sagrario realizado en plata y que está inspirado en la torre de Ribera
  • Altar Mayor, con la talla de Nra Señora de Montserrat de Pereira (s XVII) y esculturas del s XVIII que representan a los fundadores de la orden benedictina. La sillería de nogal también es del s XVII y procede de la iglesia palentina de San Salvador del Moral.

Imagen de San José con el Niño (SIEMA Matritensis)

Talla de santa Teresa, de José Barbero, de 1989. (SIEMA Matritensis)

Lienzo de San Benito en el momento de su tránsito, de Luís San Martín, pintado 
en 1942 y  localizado también en la Capilla de Santa Teresa (SIEMA Matritensis)

Detalle del sagrario de plata en la Capilla del Sagrario (SIEMA Matritensis)

Vista general del altar mayor, con las esculturas laterales de San Benito y Sta.Escolástica
(SIEMA Matritensis)

Bonito detalle del rostro de la Virgen, que es tan pequeño que no se aprecia. Esta foto está 
sacada de una imagen que proporcionan los benedictinos (SIEMA Matritensis)

Tras el altar mayor recorremos las modernas capillas del lado izquierdo:
  • Capilla de Santo Domingo de Silos, monasterio del que dependen. En ella las esculturas que representan la aparición del titular a la beata Juana de Aza, inspirándole que el hijo que esperaba será el futuro santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos.
  • Capilla con el lienzo moderno de San José , de Luis San Martín (1942)
  • Capilla del Cristo de Burgos, con la piel de cuero, pelo natural y huevos de avestruz a sus pies. Aquí se mostraban impresionados los que lo conocían en la novela de Miau de Galdós. Con esta terminamos el recorrido. Ya sabéis que podéis seguirnos en la web www.siema.es, donde sólo publicamos las visitas libres o con posibilidad individual, no las privadas o de empresa. También en twitter e instagram @siemamadencanto y facebook Siemamatritensis. o el correo info@siema.es o los comentarios en el propio blog.
Maribel Piqueras

Esculturas de la Capilla de Santo Domingo (SIEMA Matritensis)

Lienzo de la gloria de San José, de 1942. En la parte superior izquierda la Virgen con Jesús. Debajo el Vaticano e instrumentos de la construcción repartidos (SIEMA Matritensis)

Capilla del Cristo de Burgos (SIEMA Matritensis)