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martes, 8 de septiembre de 2020

Las Benedictinas de San Plácido

 En la calle de San Roque conservamos en Madrid un convento e iglesia que, a pesar de sus sobrios muros nos hacen regresar, una vez dentro, al dinámico mundo del barroco del s. XVII. A ello se suman también sucesos que tuvieron lugar en él y que son dignos de tramas de película o novela, como ya realizó Torrente Ballester en su famoso "El Rey Pasmado". Aunque estos literatos y las leyendas populares falseen la realidad histórica en muchos momentos. La fundación del convento es anterior a la construcción de la actual iglesia, ya que se fundó en 1623 por Dª Teresa del Valle de la Cerda con monjas benedictinas bajo la advocación de la "Encarnación Benita". Esta iconografía es la que vemos en el medallón situado a la entrada de la iglesia: una sencilla puerta adintelada que sostiene un rectángulo enmarcado por pilastras toscanas con la hornacina de la Encarnación esculpida por Pereira. Encima las bolas Austrias y, sobre ellas, las espadañas para las campanas. También se representa la Encarnación en el lienzo del altar mayor. El protonotario de Aragón, Jerónimo de Villanueva, que había sido novio de Teresa, financió también la fundación, con la condición de que las monjas rezaran por su alma y tener su mausoleo en el interior (cosa que no llegó a suceder). Adaptaron entonces el caserío de este arrabal de Maravillas a la nueva fundación y todavía en el mapa de Texeira aparece esta iglesia y primitiva fundación, que aprovechó la existencia de una antigua ermita de la Virgen dependiente del convento benedictino de San Martín. 

Fachada central con el relieve de la Encarnación y espadaña 
de San Plácido (SIEMA Matritensis)

Era el año en que empezaba a reinar Felipe IV. Esas primeras monjas, organizadas por la priora y su capellán, Francisco García Calderón, protagonizaron unos sucesos relacionados con la secta de los alumbrados o iluminados. Las monjas se volvieron como histéricas, diciendo que les inspiraba el Espíritu Santo a todas horas. Sólo actuaban según esas "iluminaciones privadas". También se dieron casos de posesiones diabólicas al invocar a los espíritus en general. El asunto llegó a ser tan escandaloso que tuvo que intervenir la Inquisición. Se abrió proceso en 1628 por el tribunal de Toledo y, mediante sentencia de marzo de 1630, condenaron al capellán a encierro perpetuo en un convento toledano, abjuración de vehementi por alumbrado, privado también de sus servicios como sacerdote. Así mismo Teresa del Valle fue recluída junto a las monjas restantes en el convento de Sto. Domingo el Real de Toledo, condenada a abjurar de Levi, con cuatro años de reclusión en este convento, privada de sus votos y de regresar a la corte. En 1638 hubo una resolución en favor de las monjas inocentes, excepto la priora y el capellán. Después, en 1643, se abrió de nuevo el proceso, centrándose en los actos del protonotario, quien fallecería en 1653, poco antes de la construcción de la nueva iglesia. Estos sucesos fueron de tal calibre que determinaron la instalación de un Tribunal de la Inquisición en Madrid en 1650.

Vista de la estrecha calle de San Roque con los sobrios muros 
de la fachada del convento (SIEMA Matritensis)

Escudo de los Villanueva, puesto por el sobrino del protonotario en la fachada
(SIEMA Matritensis)


Hornacina con San Plácido en la calle San Roque (SIEMA Matritensis)

Detalle de la propia hornacina de San Plácido (SIEMA Matritensis)


Detalle de una esquina del convento de Sto.Domingo el Real de Toledo, donde
estuvo recluída por la Inquisición Dª Teresa del Valle de la Cerda (SIEMA Matritensis)

Seguimos con las historias referentes a la primera fundación. En tiempos del rey Felipe IV el monarca entraba a sus anchas al interior del convento. Se sabe de la existencia de un pasadizo entre la casa del protonotario de Aragón, situada frente al convento, y el convento. En casa de Jerónimo de Villanueva se reunían a menudo el rey, con políticos como el Conde Duque de Olivares y otros a jugar a las cartas o pasar buenos ratos. Se cuenta que el rey estaba enamorado de una joven monja, Sor Margarita, que le rechazaba e incluso tuvieron que simular las monjas su muerte para que el rey la dejara en paz. Es este hecho el que lleva al rey Felipe IV, arrepentido, encargar a Velázquez su famoso lienzo de Cristo Crucificado, en reparación de las faltas cometidas, y que colgaba del coro bajo del convento hasta que pasó a manos de Godoy.

El Cristo Crucificado de Velázquez, realizado por encargo del rey para reparar sus faltas contra las monjas benedictinas de este convento (Museo del Prado en wikipedia)

Copia del Cristo de Velázquez en el coro bajo de las monjas. A su lado, los lienzos originales de Juan Rizzi, que representan a San Benito y Sta.Escolástica (SIEMA Matritensis)


Restos de lo que fueron las casas del protonotario de Aragón, situadas frente a la fachada
principal de la iglesia (SIEMA Matritensis)

La iglesia nueva fue diseñada por Fray Lorenzo de San Nicolás, entre 1655-1658. En los magníficos herrajes originales de las puertas está tallada la fecha de 1661. Este gran tratadista (era el autor del famoso manual "Arte y uso de la arquitectura") y pensó en una planta de cruz latina, con los brazos apenas señalados, lo cual crea sensación de mayor centralidad y unidad. Está cubierta por cúpula encamonada y es algo oscura. Los muros interiores se articulan por medio de pilastras y entablamentos dóricos. La decoración es algo posterior, 1668, cuando Francisco Rizzi realiza los frescos de la cúpula divida en ocho gajos separados por filigranas con decoración vegetal y donde aparecen las veneras de las órdenes militares. En las pechinas pintó a cuatro importantes abadesas de la orden benedictina con sus símbolos (Sta. Hildegarda, Sta Isabel de Schonangia, Sta. Francisca Romana y Sta. Juliana de Mont-Cornillón). Todas ellas excelentes retratos barrocos muy coloristas. También realizó en la bóveda del crucero la Inmaculada Concepción.

Frescos de la cúpula central realizados por el artista madrileño Francisco Rizzi (SIEMA Matritensis)

Delicado relieve de la Encarnación realizado en el propio herraje de la puerta, de 1661
(SIEMA Matritensis)

      Francisco Rizzi realizó también los otros frescos de las bóvedas: el de la Inmaculada, sobre el altar mayor, y éste del "Éxtasis de San Benito ante la Santísima Trinidad" a los pies de la Iglesia. En ambos utiliza la técnica rápida y abocetada (SIEMA Matritensis)



Por su parte, Claudio Coello, con sólo 20 años realizó el famoso lienzo de la Encarnación o Anunciación del retablo central. En él realiza un auténtico tratado teológico. Situando en la parte baja los profetas y sibilas del Antiguo Testamento que profetizaron el feliz acontecimiento, como Isaías (lleva una tabla con las siguientes palabras en latín. "Aquí una Virgen que concebirá y dará a luz a un hijo que pondréis por nombre Enmanuel"). En la parte central de esta composición teatral, como en estrado, la Virgen (recogida en oración y con la caja de costura a sus piés) recibe la anunciación del arcángel Gabriel. En la parte superior aparecen el Espíritu Santo y ángeles de la corte celestiál. Todo ello realizado en una composición movida y compleja, con numerosos personajes, y de gran colorido. Claudio Coello trabajó también en los lienzos de los retablos laterales (como en "San Benito y su hermana Sta. Escolástica" o el de "Santa Gertrudis")

Lienzo central de la Encarnación realizado por Claudio Coello (Manuel de Blas)

Vista del retablo en su parte central (SIEMA Matritensis)

                                       Escultura de San Roque, junto a uno de los machones del 
                             crucero. Patrono sanador de la peste y epidemias, a quien las monjas
                             y el barrio tienen mucha devoción (SIEMA Matritensis)

Los diferentes retablos de la iglesia fueron realizados por los hermanos de la Torre, Pedro y José de la Torre (con estructura barroca en dorado policromado, llenos de estípites, entablamentos barrocos, ángeles, guirnaldas, etc). Las esculturas de los santos benedictinos a gran tamaño se las debemos al escultor portugués Pereira. Muy bonita especialmente la del santo titular, San Plácido. También realizaron los hermanos de la Torre el retablo de la Inmaculada situado en una capilla lateral, con una talla anónima del siglo XVII de la Virgen Inmaculada . En esa misma capilla lateral, situada cerca del coro bajo de las monjas, vemos unos frescos con decoración de hojarasca barroca y una urna muy rococó donde encontramos un maravilloso Cristo yacente de Gregorio Fernández. En el siglo XVIII se colocaron unas pinturas de Vírgenes madrileñas realizadas por Meléndez y que representan a la Virgen de Atocha y a la Virgen del Milagro. Para visitar esta espectacular iglesia hay que pedir cita con las monjas de L-V. Los domingos hay misa a las 10h, así que también puede ser esta una oportunidad para asomarse a este monumento que tenemos en Madrid. Desde Siema Matritensis organizamos la visita conjunta a Benedictinas y San Antonio, como ya sabéis. Recuerdo que podéis seguirnos en Twitter e Instagram @siemamadencanto, facebook Siema Matritensis o la web www.siema.es donde sólo publicamos las visitas con posibilidad de inscripción individual. Buen inicio de curso.

Maribel Piqueras

                        Retablo lateral de San Benito y Sta. Escolástica (SIEMA Matritensis)

Detalles de los frescos de esa capilla lateral, donde vemos el remate del retablo realizado por los hermanos de la Torre, con el lienzo de la Virgen entre sus padres (SIEMA Matritensis)

Vista general de ese retablo de la Inmaculada 
(SIEMA Matritensis)

Sagrario de madera del s. XVII en cuya tapa aparece Cristo representado como 
pelícano (SIEMA Matritensis)


                                                         Inmaculada (SIEMA Matritensis)

                                    Vista general de la urna rococó con el Cristo yacente (SIEMA Matritensis)

Detalle del Cristo yacente de Gregorio Fernández (SIEMA Matritensis)







lunes, 13 de marzo de 2017

Tras las huellas de Velázquez en Sevilla

Hoy, desde Siema Matritense y Madrid con Encanto, nos vamos a alejar de la capital. El motivo es homenajear a un genio de nuestra pintura, Velázquez, quien un 14 de marzo de 1617 superó el examen ante el gremio de pintores de Sevilla. Ascendió tan rápidamente que ya en 1623 le tenemos trabajando para el rey Felipe IV en la corte de Madrid. Residió en Madrid la mayor parte de su vida, pero no queremos olvidar sus orígenes y formación sevillanos. Allá que nos fuimos para seguir esas huellas de Velázquez en la ciudad de Sevilla. En 1599, año en que nació Velázquez, Sevilla era la ciudad más rica y poblada de España. Ciudad abierta y cosmopolita. A pesar de que el rey Felipe II había fallecido el año anterior, España seguía ostentando el título de primera potencia mundial. El origen del apellido Silva es portugués, tenía antepasados judíos conversos por parte de su familia paterna. Su padre, Juan Rodriguez de Silva, vivía de sus rentas y propiedades y disfrutaba del privilegio de la hidalguía. Se casó en 1497 con la sevillana Jerónima Velázquez, con la que tuvo 7 hijos. El mayor era Velázquez, quien siempre ayudaría al resto de sus hermanos a tener mejores puestos laborales y mejor situación en la sociedad. Nuestro pintor adoptó desde el principio el apellido de su madre y, sólo en sus últimos años, utilizaría el del padre.Sus abuelos maternos eran gente sencilla, dedicada al comercio. Velázquez nació en la casa de su abuelo materno, Juan Velázquez Moreno. Una casa sencilla de dos plantas, situada en la antigua calle de la Gorgoja, hoy Padre Luis Mª Llops. Calle pequeña y estrecha, muestra de ese urbanismo medieval sevillano.

Casa natal de Velázquez (Foto SIEMA)

Placa conmemorativa en la fachada,bajo la ventana de la 
derecha, donde se puede leer "Velázquez, Casa Natal"
(Foto SIEMA)

La autora en la puerta antigua de entrada a la casa, actualmente cerrada
( Foto SIEMA)

Fue bautizado en la Parroquia de San Pedro. Las dos fachadas barrocas de esta antigua iglesia esconden la estructura de una iglesia gótico-mudejar, que se levantó sobre el solar de una antigua mezquita. San Pedro constituía una de las 24 parroquias en que el rey Fernando III había dividido la ciudad. Todavía se percibe el estilo gótico en el interior (muy retocado) y en la parte derecha de la fachada principal. La planta es de tres naves, con más altura la central, separadas por pilares con arcos apuntados góticos. En la capilla mayor y la del sagrario(ambas situadas en la parte de la derecha, se notan esas reminiscencias medievales góticas y mudéjares). Una placa de mármol, cercana a la pila bautismal (que no sabemos si es la original), nos recuerda que aquí fue bautizado Velázquez el 6 de junio de 1599. 

Portada barroca y torre de San Pedro
(Foto SIEMA)

Exteriores góticos de la parroquia de S. Pedro
(Foto SIEMA)

bóvedas con crucería gótica cubren el ábside de San Pedro
(Foto SIEMA)

Capilla del Sagrario, con cubiertas mudéjares
(Foto SIEMA)

Placa  que indica en bautizo de Velázquez en la nave del Evangelio de la 
iglesia de San Pedro (Foto SIEMA)

Pila bautismal de San Pedro 
(Foto SIEMA)

En 1601 sus padres se mudaron al barrio de San Vicente. Hacia 1609, apenas cumplidos los 10 años, inicia sus estudios en el taller de Herrera, el Viejo. Pintor prestigioso en Sevilla, donde admiraban su novedosa técnica, pero que tenía muy mal carácter, así que aquí sólo duró algunos meses. Pues, en diciembre de 1610, su padre firmó un contrato de aprendizaje en el taller de Francisco Pacheco, situado en la antigua calle de San Miguel,  no en la actual. Actualmente, en la calle Trajano, en la fachada del Hotel Venecia, hay una placa que recuerda donde estuvo situado el taller sevillano de Pacheco donde se formó Velázquez. Francisco Pacheco era sobrino de de un prestigioso canónigo de la catedral de Sevilla. Era un artista culto, conocedor de la literatura clásica y muy bien relacionado con las élites religiosas y nobiliarias de Sevilla. Ha terminado pasando a la historia más como maestro de Velázquez y escritor (por su libro "el arte de la pintura"), que como gran artista. Está claro que quedó rezagado respecto a las nuevas tendencias naturalistas de la pintura italiana y flamenca de la época, que si supo captar Diego Velázquez. En esa calle se examinó Velázquez ante el gremio de pintores de la ciudad de Sevilla, el 14 de marzo de 1617. Pudiendo entonces ejercer su oficio de pintor libremente, abrir taller y coger oficiales. Al año siguiente se casó con Juana Pacheco en la iglesia de San Miguel, hoy derruida, que ocupaba un solar entre Trajano(antes Puerco) , Aponte (cambia a San Miguel en 1845) y el Gran Poder( antes Palmas). Para ser más exactos se casó el 23 de abril de 1618, con la propia hija de su maestro, quien también le ayudó a buscar alquileres de casas y contactarlo con la aristocracia sevillana.

Placa que recuerda el sitio donde estuvo el taller de Pacheco, en la 
actual calle Trajano (Foto SIEMA)

C San Miguel actual, que no se corresponde con la de la
época de Velázquez (Foto SIEMA)

Calle S. Miguel en la actualidad (Foto SIEMA)

Velázquez disfrutó de varias viviendas alquiladas por el barrio de San Lorenzo y era parroquiano de esa iglesia de San Lorenzo, que si que se conserva hoy en día. Vivió en la calle antigua del Potro, muy cerca de la actual plaza de San Lorenzo y, también,  por viviendas en la Alameda de Hércules, donde Pacheco disponía de muchas propiedades. Esta parroquia de San Lorenzo era una de las antiguas parroquias que fundó el rey Fernando III, el santo. Velázquez conoció las capillas más antiguas del s XV y XVI, como la de Ánimas con su zócalo de azulejos de Triana de 1599, o la de Sta Ana, que era la capilla bautismal antigua y donde el propio Pacheco realizó un óleo representando a la Virgen Inmaculada. Así como la Capilla de Nra Sra de Roca Amador (s XIV), situada en el testero sur del primitivo templo. en esta capilla, en 1609, se construyó una capilla cerrada con una reja. La portada barroca que da a la plaza de San Lorenzo también estaba ya construída en la época de Velázquez en Sevilla. Impresiona aún hoy las dimensiones de esta iglesia de 5 naves, su decoración tan antigua, la reforma barroca y los colores de la fachada con sus portadas barrocas. 

Fachada de la Parroquia de San Lorenzo
(Foto SIEMA)

Gran zócalo de azulejo de Triana de 1599 en una de las capillas de 
San Lorenzo (Foto SIEMA)

Pintura mural de la Presentación en el templo y zócalos de azulejos
de Triana del s XVI, junto a la Capilla de Nra Sra de Roca-Amador
(Foto SIEMA)

Inmaculada de Pacheco
(Foto SIEMA)

Alameda de Hércules, cercana a la colación de San Lorenzo, donde 
también se alojó Velázquez (Foto SIEMA)

En esta primera etapa sevillana de Velázquez, desde 1610-1623, Pacheco opinaba de él que "pintaba a lo valentón", por lo novedoso que resultaba seguir el naturalismo de Caravaggio. Tenía un gran dominio del claroscuro, del dibujo y de las calidades de los objetos. En sus inicios el pintor se muestra más interesado en los efectos plásticos que en los pictóricos. De ahí la pequeña gama de colores, dentro del grupo de los colores que llamamos terrosos. Cuadros como :"La Mulata", "el aguador de Sevilla", " Vieja friendo huevos", "Sta. Rufina", " La Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso", " Los tres músicos", "San Pablo", " La Adoración de los magos", "el poeta Luis de Góngora" o "la venerable madre Jerónima de la Fuente" pertenecen a esta etapa. Sólo dos de ellos se muestran en la colección permanente del Museo del Prado. El resto, casi todos, se hayan fuera de España. Pero estos días hemos tenido el gusto de contemplar muchos de esos lienzos de los inicios en la Exposición temporal sobre Velázquez y Murillo que tiene lugar en las salas del Hospital de los Venerables. La temática era de retratos y mucha pintura religiosa y de género. Incluso hay todo un retrato de familia en la obra "Adoración de los Reyes" (1619), donde aparecen como reyes magos, tanto Velázquez, como su suegro Pacheco. Ese naturalismo caravaggesco aplicado al nacimiento de Jesús. Su mujer Juana representa a la Virgen y su primera hija, Ignacia, fajada como era habitual en la época, hace de Jesús.


"El aguador" (1620) Londres, Museum Wellington

La Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso
(Ayuntamiento de Sevilla)

Adoración de los Reyes , 1619 (Museo del Prado)

Exposición en el Hospital de  los Venerables
(Foto SIEMA)

Desde aquí me gustaría agradacer a Ramón Cañizares su colaboración para entender lo que era el barrio de San Lorenzo que vivió Velázquez, del cual sacará en breve un libro. También pediría al Ayuntamiento de la ciudad de Sevilla que se ayudase, desde Turismo, cuidando más el patrimonio relacionado con la ciudad, o con esta figura del genial Velázquez y difundieran folletos históricos sobre el tema. Se necesita más información para el gran público. Agradecer también el trato recibido en Casa Ricardo: local muy popular en la zona, justo detrás de la parroquia de San Lorenzo ( C/ Hernán Cortés, 2) donde se degustan unas magníficas tapas, rodeados de ambiente cofrade.  Espero que os haya gustado. En seguida volveremos con temática madrileña.

Maribel Piqueras

Vista general de Casa Ricardo 
(Foto SIEMA)



miércoles, 16 de octubre de 2013

Exposición Velázquez y la familia de Felipe IV

Hoy me gustaría hablar de Velázquez y su relación con Felipe IV, un "Austria Menor" que, sin embargo resultó un gran monarca para la ciudad de Madrid y el desarrollo de las artes. Felicito al Museo del Prado por esta nueva visión que se nos da con la reciente exposición sobre Velázquez y la familia de Felipe IV. Son pocas obras, treinta, con las que recorremos los últimos diez años de su vida y la influencia de su legado en otros dos pintores que le sucedieron en palacio, como su yerno Juan Bautista Martínez de Mazo y el pintor Juan Carreño de Miranda. Descubriremos muchos cuadros que están fuera de nuestras fronteras y que son una auténtica maravilla. Para Velázquez el rey Felipe IV no solo fue su mecenas, sino un gran amigo. Ambos van a convivir en el Alcázar de los Austrias casi el mismo tiempo. Nuestro artista llega a Madrid un par de años después de que empiece a reinar Felipe IV y morirá cinco años antes que el rey. Desde el año de 1623 hasta 1660 están juntos ambos. El rey y el pintor son bastante diferentes de carácter: Felipe es muy activo, pasional, hablador, inquieto. Velázquez, pintor de pocas palabras, le transmite paz y orden. El rey es su principal, casi único cliente. El artista desbancó rápidamente a otros pintores de cámara y se hizo con el favor real, ascendiendo puestos cortesanos y logrando muchos privilegios. Seguiremos brevemente la distribución por salas:

1. DE ROMA A MADRID
Velázquez ya había estado en Italia anteriormente, recorriendo muchas de las ciudades importante, en una especie de  viaje de formación o estudio. Pero la exposición arranca con el segundo viaje a Italia. El pintor ya llevaba tiempo deseando volver a ir, le encantaba la libertad que gozaba allí y el esplendor de su arte. Ahora va con el encargo de comprar esculturas, bronces, pinturas y traerse fresquistas para palacio. Para mayor comodidad realiza el viaje con un cortejo oficial. Sale en octubre de 1648 de Madrid para embarcar en Málaga (enero de 1649). Irá con el Duque de Maqueda y Nájera, que iba a Trento a recoger a la archiduquesa Mariana de Austria, prometida del rey Felipe IV y tan representada en estas salas. Pasará por Génova, Milan, Venecia ( sabemos que aquí está en abril de 1649 y que adquirió obras del Veronés y Tintoretto), Boloña, Módena, Parma, Roma y Nápoles (en esta última ciudad hizo efectivos unos cobros por orden real y se encontró con Ribera, que ya estaba muy enfermo)

"Retrato del Papa Inocencio" (Velázquez, 1650. Londres, Wellington collection)

Impresionantes todos los retratos que realizó viviendo en Roma. Hay una frescura, una luminosidad, un oleo tan ligero. Además los rostros son muy expresivos y comunicativos. Muy diferentes estos retratos de la corte papal a los de expresión fría y distante de la corte en Madrid. Los Austrias expresaban así su majestad a través de las artes y era la norma de retrato cortesano establecida por Tiziano. No se nos olvide que en este periodo de estancia en Roma Velázquez pintó las dos vistas de Villa Médicis, donde la primacía está en el juego de luces, adelantándose dos siglos al impresionismo.

"Felipe IV" (Velázquez, 1656. Londres, National Gallery)
En este retrato del rey se centra en la psicología del rostro, con un rey envejecido y melancólico por no tener todavía un heredero. Velázquez no tiene interés en los detalles del traje, solo aparecen esbozados en dorado los símbolos de la realeza, como el toisón de oro.

2. LAS DOS PRIMAS
La reina Mariana de Austria y la infanta MªTeresa eran primas y más o menos de la misma edad. La primera era hija de una hermana  del rey, por tanto sobrina y con una diferencia muy grande de edad con el rey Felipe. En esta segunda mitad del s.XVII Velázquez sabe reflejarnos el cambio en la vestimenta femenina, ya ahora hay más suntuosidad en los trajes, alfombras, cortinas y adornos de pelo, como las maripositas sin acabar que adornan los cabellos de la bella Mª Teresa, Velázquez participó en 1660y organizó, como aposentador mayor de palacio, la ceremonia de entrega de la princesa MªTeresa a su prometido, el futuro Luis XIV, en la frontera con los Pirineos y falleció en Madrid a los pocos meses de regresar de allí.

"La Infanta MªTeresa" (Velázquez, 1653. N. York. Metropolitan Museum of Arts)

"Mariana de Austria" (Velázquez, 1653-56. Dallas Meadown Museum)

3. LA INFANTA MARGARITA
Esta infanta, famosa por protagonizar la escena de "Las Meninas", es la más retratada por Velázquez en estos años. Podemos ver su evolución desde que tenía 3 añitos hasta que marcha a Viena a casarse con el emperador. La infanta había nacido en julio de 1651 y desde muy pequeña se nos muestra como una niña espontánea, simpática y muy bonita. El rey dirá de ella en 1653 "va estando ya famosa bufona". Al año siguiente Velázquez pintó este retrato para enviarlo a la corte de Viena. En ella la niña lleva un traje color salmón bordado en plata, con cuello y puños de encaje negro. Aparece un jarrón con margaritas y otras flores lleno de simbología.
"La infanta Margarita" (Velázquez, 1654. Viena. Kunsthistorisches Museum)
"El príncipe Felipe Próspero" (Velázquez, 1659. Viena,Kunsthistoriches Museum)
Son dos modelos de retratos infantiles, con la diferencia que el segundo no es un tipo de retrato de heredero, sino hecho por gusto, por eso aparece el perrito en la silla y el niño cargado de amuletos para la salud. Este Felipe es el segundo hijo de Mariana de Austria y Felipe IV. Como era varón se le apodó "próspero" porque pensaban que traería la prosperidad y la salvación al reino. Murió muy pronto. En el cuadro llama la atención la excesiva blancura de la mano derecha, casi igual que el mandilito.
"La Infanta Margarita"( Velázquez y Bautista de Mazo, 1663. Museo del Prado)

4 LAS MENINAS
En esta sala hay copias de las Meninas. Se ven estudios de composición con los diferentes personajes del cuadro y como influyen en otros retratos más complejos de tipo cortesano

5.MAZO Y CARREÑO: CONTINUIDAD Y RENOVACIÓN
A la muerte de Velázquez se suceden tres pintores de cámara: Juan Bautista Martínez de Mazo hasta 1667, Sebastián Herrera Barnuevo (1667-71) y Juan Carreño de Miranda. El primero es yerno de Velázquez, casado con su hija Francisca y de la que tuvo 4 hijos, que aparecen retratados a la izquierda en el lienzo titulado "La familia del pintor". Este pintor terminaría muchos cuadros de Velázquez que quedaron inacabados tras su muerte. En sus cuadros se centra mucho en la visión de conjunto, la complejidad de la composición, pero no es tan expresivo en los retratos como lo será Carreño de Miranda.
"La familia del pintor"(J.Bautista Martínez de Mazo, 1665. Viena. Kunsthistoisches Nuseum)
"Carlos II" (Carreño de Miranda, 1671. Oviedo. Museo de Bellas Artes)
"La reina Mariana de Austria"( Carreño de Miranda, 1671. Museo del Prado)
Estos dos retratos de Carreño formaban pareja. El pintor refleja la situación política del momento. La reina es regente y va con el tocado de viuda. está en la mesa de gobierno con papeles. Carlos II todavía no tiene edad para reinar, pero es que aparece de pié, con traje de gala en el salón de los espejos con las mesas sobre los leones de bronce que había traído Velázquez de Italia. A pesar del traje y la postura, no pueden ocultar al espectador el aspecto contrahecho de este príncipe, con las piernas cortas y finas, y la espalda curvada.

6. UNA HISTORIA CIRCULAR
Ya que existen lazos que unen a los tres pintores y que mantienen cierta homogeneidad a la hora de retratar a la realeza española. Aunque ahora el fondo tiene más importancia, así como la complejidad de la composición, donde suelen aparecer varias escenas en el mismo cuadro, se sigue manteniendo una enorme sobriedad y distancia en las formas del retratado
" La reina Mariana de Austria" (taller de Velázquez, 1652. Museo de Louvre)
"Dª Margarita de Austria " (Juan Bautista Martinez de Mazo, 1665-66. Museo del Prado)
El cuadro de Velázquez de arriba es un retrato cortesano impresionante de la reina de cuerpo entero, con el traje de época repleto de bordados de plata y encajes, con los toques últimos que daba el pintor, donde sugiere más que poner materia en el pincel. Pose soberbia austria, distante, con la mano derecha apoyada en el respaldo de la silla y el reloj al fondo como símbolo de cumplimiento de sus deberes de gobierno.En el de Bautista Martinez de Mazo están mucho más sintetizados los toques de color y las formas. Representa a la infanta Margarita de luto, tras la muerte de su padre en 1665 y apunto de salir a casarse con Leopoldo en 1666. Al fondo una escena que recuerda a las Meninas, donde se ve a Carlos niño y a la enana Maribarbola. Esta princesa murió en Viena muy pronto, en 1673, y está enterrada en la cripta de los Capuchinos.
Así no me queda más que animar a visitar la exposición y cualquier cosa que desees me puedes comentar. Recuerdo que también estamos en facebook (Proyecto Siema). Hasta pronto