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lunes, 3 de agosto de 2020

Casas de la Marquesa de Eguarás, de los Duques de Sueca y edificio de viviendas en San Marcos 43

Siempre me han llamado la atención las casas señoriales que te encuentras cuando enseñas el barrio de Chueca o la calle Barquillo. Elegantes edificios de finales s XIX, algunos con uso de viviendas particulares desde el principio y otros pertenecientes a familias nobles. Hoy me detendré en tres de ellos. El de la Marquesa de Eguarás y el de los Duques de Sueca, ambos en la calle Barquillo, y el de la calle San Marcos 43. El magnífico edificio de la calle Barquillo 22 fueron las viviendas para la Marquesa de Egarás, construídas en 1899 por Jesús Carrasco Muñoz Encina. Hacen esquina, ya que el solar era muy alargado y ocupaba también una fachada a lo largo de la calle Prim. En la parte de abajo situaban locales comerciales y, la vivienda noble se extendía en la segunda planta. El arquitecto manejó a la perfección los adornos mudéjares, sobre todo en la decoración de la esquina achaflanada. Combinó también con nuevas técnicas de hierro y cristal en los miradores y un elaborado trabajo de estucos y falsa piedra para remates de ventanas y balcones. En el hall de la vivienda destaca el trabajo modernistas del taller de Zuloaga, en los azulejos de cerámica con tonos azules y la iluminación. También el ascensor es el original. 

El edificio de la Marquesa de Eguarás se adentra como un barco en la calle
Barquillo (SIEMA Matritensis)

Detalle de las elegantes molduras de las ventanas y balcones (SIEMA Matritensis)

Lateral de la calle Prim, con su esquina mirador (SIEMA Matritensis)

Decoración modernista del portal de Barquillo 22 realizado por los talleres Zuloaga, en azulejos florales, igual que los capiteles de las pilastras (SIEMA Matritensis)

Detalle greca de los suelos del portal (SIEMA Matritensis)

Ascensor con detalles modernistas (SIEMA Matritensis)

En la vivienda noble se mantienen los suelos originales del parquet, las molduras de las paredes y la vidriera de la casa maumejean que da a uno de los patios interiores, justo en el recibidor. Ahora la ocupa la Fundación Fusara, a quien agradecemos el permitirnos acceder a ella. 

Vista general de la vidriera en el vestíbulo de la planta noble (SIEMA Matritensis)

Detalle con los medallones renacentistas (SIEMA Matritensis)

El escudo de los dueños de la vivienda (SIEMA Matritensis)

Firma de la casa Maumejean en una esquina (SIEMA Matritensis)

Parquet original (SIEMA Matritensis)

El edificio para el Duque de Sueca y Alcudia , Adolfo Rúspoli y Godoy, es de 1904. El hijo mayor de Carlota Rúspoli (hija de la famosa Condesa de Chinchón y de Godoy)) se lo había encargado a José Urioste y Velada. Urioste había realizado el pabellón español en la exposición de París de 1900, utilizando el estilo plateresco que luego le van a requerir en otros palacetes de Madrid. Planteó en una planta cuadrada dos viviendas independientes, pero unidas a un patio rectangular. La parte de atrás da a los jardines del Palacio de Buena Vista. Palacio que, curiosamente, cedió el Ayuntamiento a Godoy y éste lo decoró con elegantes frescos y muebles de lujosa marquetería de madera, pero nunca lo llegaría a usar. Así que a los jardines del palacio de su abuelo daban las viviendas. Destacan sus elegantes miradores en las esquinas con minuciosa decoración neoplateresca y se percibe la estructura de dos edificios de fachada rectangular, con el medio estrecho donde iría el patio detrás. Medallones, grutescos, relieves renacentistas abundan en la fachada recién restaurada que brilla con todo su esplendor.

Casa palacio de los Duques de Sueca (rutas pangea)

Por último, hacemos un alto en el edificio de viviendas de la cercana calle San Marcos 43, también recientemente restaurado con gran profesionalidad y acierto. Lo realizó el arquitecto Luís Aladrín Mendivil para Andrés Covarrubias a fines del s XIX . Sobre el patio de carruajes se eleva con ménsulas de piedra una fachada mirador donde se alterna la piedra y el hierro, con una decoración ecléctica decimonónica. De efecto muy colorista por la alternancia de paños de ladrillo de diferente color, con piedra blanca, barandillas de hierro con elaborado trabajo de forja modernista y frisos de pinturas.

Fachada principal y entrada de carruajes de San Marcos 43 (SIEMA Matritensis)

Detalle de los balcones con alternancia de materiales: hierro, ladrillo, piedra, frisos de estuco
pintados (SIEMA Matritensis)

Profusa decoración en el acceso de carruajes con columnas, capiteles floridos,
ménsulas, casetones, flores, frontones, etc (SIEMA Matritensis)

Techo con cuidada decoración en yeso (SIEMA Matritensis)

Entrada a la vivienda, con las iniciales del nombre y apellidos del propietario, A y C (Andrés Covarrubias). Decoración floral, espirales y palmetas, alternan con las columnas y ménsulas
(SIEMA Matritensis)

Para terminar recomiendo acercarse a G 69, local de decoración y diseño que ocupa los bajos de Barquillo 11 y que se inauguró en enero del 2020. Geraldine y Cyril, el matrimonio Boudarel, apostaron alto para exponer en los 350 ms del local una selección de mobiliario, con piezas únicas, de diseño, atendiendo a que sean productos que respeten la naturaleza. Además, son un encanto de personas, que te saben aconsejar bien. Pero no solo mobiliario, sino iluminación, vajillas (me encantan las de cerámica portuguesa), fragancias francesas, velas (las originales piramidales de Esther&Erik o las de Cicerie de Gascone de ceras naturales), cuadros, espejos y muchas cosas más. La reforma del local ha mantenido suelos originales del s XIX, así como las finas columnas de hierro o vigas antiguas. De verdad merece la pena. Con sus imágenes me despido.

Maribel Piqueras

Vista general de G69 con las columnas de hierro del s XIX (SIEMA Matritensis)

Capiteles y vigas antiguas (SIEMA Matritensis)

Vajillas únicas (SIEMA Matritensis)

Cerámica portuguesa (SIEMA Matritensis)

Mobiliario de diseño y cuadros (SIEMA Matritensis)

Velas francesas de cera natural (SIEMA Matritensis)

Vigas antiguas. Aquí se respeta lo natural (SIEMA Matritensis)

domingo, 22 de julio de 2018

El Tesoro del Delfín

El Museo del Prado exhibe en una nueva sala el llamado Tesoro del Delfín. Ahora lo podemos contemplar en la sala circular que rodea la cúpula de la rotonda de la parte alta de Goya. Os aclarareis mejor con el plano. Siempre se buscan salas algo escondidas para alojar esta muestra. Lo mismo que cuando se situó en la cámara acorazada de la planta sótano en 1989. Pero ¿cuál es el origen de esta magnífica colección?. Se la debemos a Luís, el Gran Delfín de Francia o heredero al trono francés de Luís XIV. Invertía el sueldo que le daba su padre en adquirir colecciones, como ésta de vasos de lujo, tallados en cristal de roca o piedras duras, sobre los que se añadía guarniciones de oro y plata, con esmaltes y piedras preciosas de gran valor. Los mismos talleres que trabajaban para el rey Sol lo hacían para su hijo. Cuando fallece el Gran Delfín, en 1711, esta herencia pasa a sus tres hijos. En 1715 sale desde París la parte correspondiente a Felipe de Anjou, ya Felipe V. En un primer momento se encargó a Carlier hacer un proyecto para ubicarlas en el Alcázar, pero Felipe V las terminó alojando en el palacio de la Granja en 1724. A España llegaron pocas piezas, 169 de un total de 698, pero las de mejor calidad. Estas piezas del Renacimiento y Barroco tienen un valor artístico incalculable.
Luis XIV, de Rigaud. Abuelo de Felipe V
 (Museo del Prado)

La familia de Felipe V, de Jan Ranc, presente en la
sala del tesoro. Todavían posan en el Alcázar de Madrid.
(Museo del Prado)

Felipe V a caballo, de Jan Ranc, de 1723, donde ya se 
rompe con el retrato cortesano de tipología habsburga
(Museo del Prado)
Palacio de la Granja de San Ildefonso, donde estuvo alojada la 
colección del tesoro del Delfín (Foto SIEMA)

Plano de la planta del Museo del Prado donde se exhibe ahora
la muestra (Foto SIEMA)

Esta colección sufrió muchas idas y venidas y, también, se hicieron diversos inventarios de la misma. En 1734 Juan Antonio Dávila realizó un inventario muy claro (tomado del de 1689 y decubierto sólo en 1998). Al fallecer Felipe V se hizo un nuevo inventario. Se trasladaron a la Casa de las Alhajas hasta 1776. Se las llamaba siempre "Las alhajas del Delfín" antiguamente. En 1776 Carlos III las trasladó al R.Gabinete de Historia Natural. En la corte ilustrada había mucho interés por el estudio de las piedras y sus propiedades. Por ejemplo, la turquesa iba bien para la circulación, el jade para la vesícula y riñones o el lapislázuli para remediar la melancolía. Los franceses saquearon la colección en 1813 y la recuperamos en 1815, pero ya con algunas piezas menos, en concreto 12, y mutiladas (faltando perlas, piedras preciosas o rotas). En 1839 la reina Isabel II las cede al Real Museo de Pinturas (Museo del Prado) a petición de José Madrazo, que era el director del mismo en esa época. Ya en 1867 se exhibían en dos grandes vitrinas en la galería central del museo. En septiembre de 1918 se descubrió que habían desaparecido 13 piezas y desmontado parte de otras. Robo realizado por un funcionario del museo, que fue descubierto. Durante la Guerra Civil se las trasladó a Suiza. En 1944 realizó otro catálogo, que se actualizó en 1989, al ser trasladadas a la cámara acorazada de abajo, donde SIEMA Matritensis ha guiado a numerosos grupos. De las 169 piezas originales se conservan 144 y 124 estuches. Los estuches se exponen ahora junto a la pieza que llevaban dentro. Están hechos de madera, piel, tela y metal, con los símbolos del delfinato y flor de lis. Ahora se ha organizado la muestra de manera más didáctica, aprovechando las nuevas tecnologías y con el apoyo de la Comunidad de Madrid, Iberdrola y Samsung. Hay pantallas interactivas que proporcionan información y un audiovisual que cuenta la historia de la colección.

Nuevas salas donde se expone en Tesoro del Delfín.
Museo del Prado.

Estuche adaptado a la forma del vaso que guarda, ya que son sumamente
frágiles (Museo del Prado)

El novedoso recorrido sería el siguiente. Un gran lienzo anónimo nos presenta al Gran Delfín de Francia y, en seguida, las vitrinas dedicadas al cristal de roca. Contemplamos verdaderas maravillas, además, muy difíciles de tallar por lo frágil que es este material. Cuanto más fino, más difícil de trabajar. La mayoría proceden de talleres milaneses, como la "Fuente con la historia de Hermafrodito y camafeos de los 12 césares"(de Sarrachi). Otra vitrina expone piezas vinculadas a personajes ilustres de la historia, como la "Góndola de tres sierpes aladas" que perteneció al Emperador Rodolfo II o la "fuente de cristal con águila", que pasó de Carlos V de Francia al Emperador Carlos V. También destaca en piedras duras el famoso cofre de Mazarino, que lo había adquirido Luis XIV en su afán de coleccionar piezas que hubieran pertenecido a gente importante. Está lleno de camafeos, donde se representan a personajes ilustres como San Carlos Borromeo o el rey Francisco. 

Vaso con minuciosa talla en cristal de roca con asas de bichas, 
talleres Miseroni
(Foto SIEMA)

Cofre de Mazarino, cuando estaba
 expuesto en la Cámara acorazada
(Foto SIEMA)

En una extensa vitrina se exhiben ahora las piezas de arte clásico, medieval u oriental. Desde la antiguedad se tallaban las piedras duras y la figura en relieve tallada en una piedra dura (camafeo) también se puso de moda ya en época de los romanos. Se seleccionaban las piedras por la belleza de su color y vetas. Tallan lapislázulis, ágatas, jades, turquesas, etc. Luego otro entallador les daba las formas precisas. Las terminaba de decorar el maestro orfebre que engarzaba las ricas guarniciones (sobre oro alternan piedras preciosas, esmaltes o camafeos). Suelen ser talleres familiares. Se ve la evolución en el tiempo de los añadidos, por ejemplo, en la "Copa de sardónice con cabeza de águila": la copa es de talla helenística, del s IV a.C, pero el pié y guarniciones de ágata, rubies y esmeraldas pertenecen a talleres parisinos del sXVII. Lo mismo la "Copa gallonada de sardónice con cabeza de águila" (la copa gallonada sería bizantina y el pié parisino). Podemos contemplar vasos medievales como la jarra cilíndrica. También hay obras procedentes de talleres otómanos, hindúes o japoneses, como la "taza de turquesas y rubíes".  

Luego pasaríamos a ver las obras maestras de talleres milaneses. Milán, que pertenecía  a la corona española en la segunda mitad del s. XVI, desarrolla unas importantes manufacturas que venden a las cortes europeas(siendo muy famosas sus intervenciones en Madrid y en la de Praga), como son las familias Miseroni o Sarrachi, con diseños de Aníbale Fontana. "Copa de las cuatro estaciones" o "Vaso en forma de gallo", ambas de los Sarrachi. "Salero en forma de delfín" de Mettelino. "Vaso de dragón", de los Sarrachi, que seguramente proporcionaba iluminación. Los Miseroni tienen un estilo algo más geométrico en sus diseños, destacando la "Copa de Rodolfo II" o el "Vaso de jade con forma de barco"(cuyo pié de oro se labró más tarde en la corte de Versalles).

Vaso de jade en forma de barco, del taller Miseroni
(Museo del Prado)

Dragón en cristal de roca de los Sarrachi (RTVE)

Muy importante también la vitrina donde se habla de los talleres franceses. Allí añadían unas lujosas guarniciones de oro y piedras preciosas o delicados esmaltes en blanco que se producían en Fontanebleau. Para poder costear los gastos militares, Luís XIV, mandó fundir muchas guarniciones y metales, reduciendo así la colección. Destacan la "Taza de jaspe con una mujer en el pié", la "Taza de jaspe y calcedonia con guirnalda" o la "Copa abarquillada de cupido".

Copa abarquillada de ágata con cupido. La copa viene de Roma o Bizancio y retocaron la talla en Francia en el s XVI. La rica guarnición es parisina del s XVII ( con oro, ágatas, esmeraldas, rubies y diamantes). En la parte superior Cupido con el característica esmalte blanco 
(Foto Absolutemadrid)

Taza gallonada de lapislázuli con dragones y niños. Pié de oro, piedras preciosas y esmalte
(Foto Conocer Madrid)

Otros talleres europeos trabajaron el cristal de roca y las piedras duras, como el de Johann Daniel Mayer en Augsburgo durante el s XVII o el de Hans Kohenhauvpt en Stugart y París. Termina la exposición con la gran vitrina donde se explica la importancia del aparador. Muchas veces son fuentes de lujo y gran calidad que se colocan en aparadores de comedores o banquetes para mostrar la majestad del monarca sin más, es decir, de decoración porque no se usan. Otras ese rico aparador si se utiliza en determinados banquetes. Aquí veríamos la "Bandeja oval de heliotropo" (con perlas y cobre dorado). Los franceses se quedaron con muchas perlas auténticas de sus adornos y otras ricas guarniciones, así que algunas piezas no lucen en todo su esplendor. En vitrinas sueltas podemos contemplar la "Taza de lapislázuli con dragones y niños", "Cofre de Mazarino",el "Barco con pié de tortuga"de Anibale Fontana (1570) o el impresionante "Salero de ónice", que es la última vitrina suelta que cierra la sala. Ya sabéis que nos podéis seguir en facebook, Siema Matritensis, o en Twitter @siemamadencanto y la web www.siema.es 

Vaso de la vitrina de aparador, con engarces de oro, rubies 
y perlas (Museo del Prado)

Salero de Ónice, que es un ágata especial. El pié es de oro 
macizo cincelado con guarnición de piedras preciosas, como rubiés o 
diamantes  (Museo del Prado)

Para combinar con esta joya del Tesoro del Delfín nada mejor que hacer un parón luego en el restaurante Estado Puro, situado en los bajos del Hotel NH, junto a la Plaza de Neptuno. Goza, pues, de maravillosas vistas, tanto en su terraza, como en su vistoso interior decorado con gigantescas peinetas españolas. Disfrutamos con la luminosidad que desprende y la rica carta que ofrecen. Por ejemplo los boquerones rebozados con vinagre, la paella de mariscos, croquetas. Comida tradicional española con el toque de vanguardia y productos de gran calidad que le da Paco Roncero. 

Maribel Piqueras

Fachada del restaurante (Foto SIEMA)

Decoración del techo a base de peinetas (Foto SIEMA)

Barra (Foto SIEMA)

Otro rincón interior (Foto SIEMA)






lunes, 13 de marzo de 2017

Tras las huellas de Velázquez en Sevilla

Hoy, desde Siema Matritense y Madrid con Encanto, nos vamos a alejar de la capital. El motivo es homenajear a un genio de nuestra pintura, Velázquez, quien un 14 de marzo de 1617 superó el examen ante el gremio de pintores de Sevilla. Ascendió tan rápidamente que ya en 1623 le tenemos trabajando para el rey Felipe IV en la corte de Madrid. Residió en Madrid la mayor parte de su vida, pero no queremos olvidar sus orígenes y formación sevillanos. Allá que nos fuimos para seguir esas huellas de Velázquez en la ciudad de Sevilla. En 1599, año en que nació Velázquez, Sevilla era la ciudad más rica y poblada de España. Ciudad abierta y cosmopolita. A pesar de que el rey Felipe II había fallecido el año anterior, España seguía ostentando el título de primera potencia mundial. El origen del apellido Silva es portugués, tenía antepasados judíos conversos por parte de su familia paterna. Su padre, Juan Rodriguez de Silva, vivía de sus rentas y propiedades y disfrutaba del privilegio de la hidalguía. Se casó en 1497 con la sevillana Jerónima Velázquez, con la que tuvo 7 hijos. El mayor era Velázquez, quien siempre ayudaría al resto de sus hermanos a tener mejores puestos laborales y mejor situación en la sociedad. Nuestro pintor adoptó desde el principio el apellido de su madre y, sólo en sus últimos años, utilizaría el del padre.Sus abuelos maternos eran gente sencilla, dedicada al comercio. Velázquez nació en la casa de su abuelo materno, Juan Velázquez Moreno. Una casa sencilla de dos plantas, situada en la antigua calle de la Gorgoja, hoy Padre Luis Mª Llops. Calle pequeña y estrecha, muestra de ese urbanismo medieval sevillano.

Casa natal de Velázquez (Foto SIEMA)

Placa conmemorativa en la fachada,bajo la ventana de la 
derecha, donde se puede leer "Velázquez, Casa Natal"
(Foto SIEMA)

La autora en la puerta antigua de entrada a la casa, actualmente cerrada
( Foto SIEMA)

Fue bautizado en la Parroquia de San Pedro. Las dos fachadas barrocas de esta antigua iglesia esconden la estructura de una iglesia gótico-mudejar, que se levantó sobre el solar de una antigua mezquita. San Pedro constituía una de las 24 parroquias en que el rey Fernando III había dividido la ciudad. Todavía se percibe el estilo gótico en el interior (muy retocado) y en la parte derecha de la fachada principal. La planta es de tres naves, con más altura la central, separadas por pilares con arcos apuntados góticos. En la capilla mayor y la del sagrario(ambas situadas en la parte de la derecha, se notan esas reminiscencias medievales góticas y mudéjares). Una placa de mármol, cercana a la pila bautismal (que no sabemos si es la original), nos recuerda que aquí fue bautizado Velázquez el 6 de junio de 1599. 

Portada barroca y torre de San Pedro
(Foto SIEMA)

Exteriores góticos de la parroquia de S. Pedro
(Foto SIEMA)

bóvedas con crucería gótica cubren el ábside de San Pedro
(Foto SIEMA)

Capilla del Sagrario, con cubiertas mudéjares
(Foto SIEMA)

Placa  que indica en bautizo de Velázquez en la nave del Evangelio de la 
iglesia de San Pedro (Foto SIEMA)

Pila bautismal de San Pedro 
(Foto SIEMA)

En 1601 sus padres se mudaron al barrio de San Vicente. Hacia 1609, apenas cumplidos los 10 años, inicia sus estudios en el taller de Herrera, el Viejo. Pintor prestigioso en Sevilla, donde admiraban su novedosa técnica, pero que tenía muy mal carácter, así que aquí sólo duró algunos meses. Pues, en diciembre de 1610, su padre firmó un contrato de aprendizaje en el taller de Francisco Pacheco, situado en la antigua calle de San Miguel,  no en la actual. Actualmente, en la calle Trajano, en la fachada del Hotel Venecia, hay una placa que recuerda donde estuvo situado el taller sevillano de Pacheco donde se formó Velázquez. Francisco Pacheco era sobrino de de un prestigioso canónigo de la catedral de Sevilla. Era un artista culto, conocedor de la literatura clásica y muy bien relacionado con las élites religiosas y nobiliarias de Sevilla. Ha terminado pasando a la historia más como maestro de Velázquez y escritor (por su libro "el arte de la pintura"), que como gran artista. Está claro que quedó rezagado respecto a las nuevas tendencias naturalistas de la pintura italiana y flamenca de la época, que si supo captar Diego Velázquez. En esa calle se examinó Velázquez ante el gremio de pintores de la ciudad de Sevilla, el 14 de marzo de 1617. Pudiendo entonces ejercer su oficio de pintor libremente, abrir taller y coger oficiales. Al año siguiente se casó con Juana Pacheco en la iglesia de San Miguel, hoy derruida, que ocupaba un solar entre Trajano(antes Puerco) , Aponte (cambia a San Miguel en 1845) y el Gran Poder( antes Palmas). Para ser más exactos se casó el 23 de abril de 1618, con la propia hija de su maestro, quien también le ayudó a buscar alquileres de casas y contactarlo con la aristocracia sevillana.

Placa que recuerda el sitio donde estuvo el taller de Pacheco, en la 
actual calle Trajano (Foto SIEMA)

C San Miguel actual, que no se corresponde con la de la
época de Velázquez (Foto SIEMA)

Calle S. Miguel en la actualidad (Foto SIEMA)

Velázquez disfrutó de varias viviendas alquiladas por el barrio de San Lorenzo y era parroquiano de esa iglesia de San Lorenzo, que si que se conserva hoy en día. Vivió en la calle antigua del Potro, muy cerca de la actual plaza de San Lorenzo y, también,  por viviendas en la Alameda de Hércules, donde Pacheco disponía de muchas propiedades. Esta parroquia de San Lorenzo era una de las antiguas parroquias que fundó el rey Fernando III, el santo. Velázquez conoció las capillas más antiguas del s XV y XVI, como la de Ánimas con su zócalo de azulejos de Triana de 1599, o la de Sta Ana, que era la capilla bautismal antigua y donde el propio Pacheco realizó un óleo representando a la Virgen Inmaculada. Así como la Capilla de Nra Sra de Roca Amador (s XIV), situada en el testero sur del primitivo templo. en esta capilla, en 1609, se construyó una capilla cerrada con una reja. La portada barroca que da a la plaza de San Lorenzo también estaba ya construída en la época de Velázquez en Sevilla. Impresiona aún hoy las dimensiones de esta iglesia de 5 naves, su decoración tan antigua, la reforma barroca y los colores de la fachada con sus portadas barrocas. 

Fachada de la Parroquia de San Lorenzo
(Foto SIEMA)

Gran zócalo de azulejo de Triana de 1599 en una de las capillas de 
San Lorenzo (Foto SIEMA)

Pintura mural de la Presentación en el templo y zócalos de azulejos
de Triana del s XVI, junto a la Capilla de Nra Sra de Roca-Amador
(Foto SIEMA)

Inmaculada de Pacheco
(Foto SIEMA)

Alameda de Hércules, cercana a la colación de San Lorenzo, donde 
también se alojó Velázquez (Foto SIEMA)

En esta primera etapa sevillana de Velázquez, desde 1610-1623, Pacheco opinaba de él que "pintaba a lo valentón", por lo novedoso que resultaba seguir el naturalismo de Caravaggio. Tenía un gran dominio del claroscuro, del dibujo y de las calidades de los objetos. En sus inicios el pintor se muestra más interesado en los efectos plásticos que en los pictóricos. De ahí la pequeña gama de colores, dentro del grupo de los colores que llamamos terrosos. Cuadros como :"La Mulata", "el aguador de Sevilla", " Vieja friendo huevos", "Sta. Rufina", " La Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso", " Los tres músicos", "San Pablo", " La Adoración de los magos", "el poeta Luis de Góngora" o "la venerable madre Jerónima de la Fuente" pertenecen a esta etapa. Sólo dos de ellos se muestran en la colección permanente del Museo del Prado. El resto, casi todos, se hayan fuera de España. Pero estos días hemos tenido el gusto de contemplar muchos de esos lienzos de los inicios en la Exposición temporal sobre Velázquez y Murillo que tiene lugar en las salas del Hospital de los Venerables. La temática era de retratos y mucha pintura religiosa y de género. Incluso hay todo un retrato de familia en la obra "Adoración de los Reyes" (1619), donde aparecen como reyes magos, tanto Velázquez, como su suegro Pacheco. Ese naturalismo caravaggesco aplicado al nacimiento de Jesús. Su mujer Juana representa a la Virgen y su primera hija, Ignacia, fajada como era habitual en la época, hace de Jesús.


"El aguador" (1620) Londres, Museum Wellington

La Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso
(Ayuntamiento de Sevilla)

Adoración de los Reyes , 1619 (Museo del Prado)

Exposición en el Hospital de  los Venerables
(Foto SIEMA)

Desde aquí me gustaría agradacer a Ramón Cañizares su colaboración para entender lo que era el barrio de San Lorenzo que vivió Velázquez, del cual sacará en breve un libro. También pediría al Ayuntamiento de la ciudad de Sevilla que se ayudase, desde Turismo, cuidando más el patrimonio relacionado con la ciudad, o con esta figura del genial Velázquez y difundieran folletos históricos sobre el tema. Se necesita más información para el gran público. Agradecer también el trato recibido en Casa Ricardo: local muy popular en la zona, justo detrás de la parroquia de San Lorenzo ( C/ Hernán Cortés, 2) donde se degustan unas magníficas tapas, rodeados de ambiente cofrade.  Espero que os haya gustado. En seguida volveremos con temática madrileña.

Maribel Piqueras

Vista general de Casa Ricardo 
(Foto SIEMA)