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martes, 7 de abril de 2020

MADRID y su pasión simbólica

Perdonad mi atrevimiento, pero he pensado esta Semana Santa tan especial redactar una entrada algo simbólica. Como amante y conocedora de la historia y patrimonio de nuestra capital, madrileña de nacimiento, así como ciudadana sufridora de esta situación, me gustaría unirme desde los monumentos de Madrid a todas aquellas personas que viven en mi ciudad y que están enfermas, solas o abandonadas. También a todos aquellos que con su generosidad hacen que la vida siga adelante: médicos y personal sanitario, personal de limpieza, policía y fuerzas armadas, transportistas, supermercados, farmaceúticos, padres y madres teletrabajando, familias unidas, voluntarios, artistas, sacerdotes y algún que otro político servicial. Para ello he echado la imaginación a volar y he pensado una comparativa entre escenas de la Pasión de Jesúcristo e imágenes de Madrid que puedan seguir esos pasos. Aquí os las presento: 

ORACIÓN EN EL HUERTO. SOLEDAD EN LOS PARQUES Y JARDINES MADRILEÑOS.

Un pequeño huerto, el de los Olivos, es el lugar elegido por Jesús para recogerse en oración íntima con su padre. Le acompañan tres de sus discípulos más queridos, a quienes les puede el sueño y la pena. Jesús se siente solo, abandonado, su angustia le hace hasta sudar gotas de sangre, pero sigue adelante con el plan propuesto por su padre Dios y se entrega a él libremente. También en Madrid se siente estos días la soledad en sus parques, jardines y huertos. Imágenes bellísimas primaverales de una Casa de Campo con caminos solitarios entre pinares, el Parque del Retiro sin gente, el jardín del Capricho, la gran extensión de Madrid Río donde no se ven corredores ni bicicletas, el romántico parque del Oeste vacío y muchos otros. Con estas imágenes en el recuerdo nos acercamos a esa sensación:

Paseo central del Jardín del Campo del Moro (SIEMA Matritensis)

El Capricho, entrada (SIEMA Matritensis)

El Capricho, estanque (SIEMA Matritensis)


Molino de la Quinta de los Molinos (SIEMA Matritensis)

Parte de arriba del palacete de la Quinta Torre Arias (SIEMA Matritensis)

Detalle del Palacio de Cristal del Retiro (SIEMA Matritensis)

Fuente de las gaviotas en los jardines de Cecilio Rodriguez en 
el Retiro (SIEMA Matritensis)

CORONACIÓN DE ESPINAS ( LA "CORONA DE ESPINAS" DE HIGUERAS). FLAGELACIÓN Y LA  CÁRCEL DE CORTE.

Después de prenderle en el huerto de los olivos y hacerle un juicio rápido, de madrugada, con falsos testigos, ante las máximas autoridades judías (Anás y Caifás), Jesús es conducido ante Pilatos. Conocido es su famoso lavado de manos ante inocencia de Jesús. Después vendrá la coronación de espinas y burlas de los soldados, la dura flagelación romana con esos látigos, en cuyas cintas de cuero van incrustados cristales, piedras, metales punzantes. La sede del Patrimonio Cultural de España, realizada por el arquitecto Fernando Higueras, es su obra más conocida en Madrid. Las obras comenzaron en 1967 y se alargaron en el tiempo. Se la conoce como "corona de espinas" debido a su planta circular de 4 alturas y su especial manera de resolver la iluminación por medio de lucernarios puntiagudos. Se divide en 30 gajos al interior, que se duplican en los muros exteriores. Esta arquitectura orgánica de anillos cilíndricos y completa simetría no se inauguró hasta 1988. 

Patio central de la "Corona de espinas" de Higueras (SIEMA Matritensis)

Cúpula central del mismo edificio, vista desde el interior (SIEMA Matritensis)

Detalle de las estructuras puntiagudas exteriores
(SIEMA Matritensis)

Jesús en prisión me recuerda a los prisioneros que estuvieron en la que fue Cárcel de Corte de Madrid, hoy Ministerio de Asuntos Exteriores. A Gómez de Mora se le considera el arquitecto que diseñó el proyecto en 1629. Terminó de construirse y alojar a los primeros presos en 1638. Fue una de las obras públicas de más renombre del reinado de Felipe IV. Más información de la misma podréis localizarla en http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2018/01/carcel-de-corte-o-palacio-de-la-stacruz.html

Remate de la fachada de la cárcel de corte con el ángel y capitel
Austria en la esquina (SIEMA Matritensis)

Majestuosa fachada barroca de la antigua
cárcel de corte (SIEMA Matritensis)

Entrada a la antigua capilla de los ajusticiados, dependiente de la que fue Iglesia de la 
Santa Cruz (hoy derruida). Aquí estuvo la cofradía que se encargaba de la atención espiritual 
de los presos de la cercana cárcel de corte (SIEMA Matritensis)

JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS CAMINO DEL CALVARIO. MUSEO DEL PRADO.

De las paredes del museo más famoso de España cuelgan obras maestras que representan a Jesús camino del Calvario. Jesús carga los males de toda la humanidad, también está presente en las calles vacías de la capital por el miedo al coronavirus. Igualmente está presente y sufre en los pasillos de nuestros hospitales, en las casas donde mueren personas queridas, en la impotencia de la gente. Yo he seleccionado a tres autores: Tiziano, Goya y Rafael (En 1920 se celebra el V Centenario de su muerte). Tiziano, pintor veneciano nacido en una pequeña localidad de los Alpes meridionales italianos, Pieve di Cadore, fue el pintor más importante de la escuela veneciana durante 60 años. Retratista preferido de muchos reyes renacentistas, entre ellos el emperador Carlos V. Tiziano no sólo creó modelos de retratos cortesanos que se repetirían durante siglos, sino también nueva iconografía religiosa, donde el sentimiento, la luz y el color eran lo primordial. Prueba de ello es su impresionante "Cristo camino del Calvario" (1560). En ella nos muestra los personajes de manera cercana y monumental, con gran sencillez. El Cirineo mira a Jesús y le ayuda con el peso de la cruz. Cristo nos interpela con esa mirada melancólica y rostro cansado. Las manos idealizadas de Jesús nos hablan de su divinidad y su rostro, en cambio,  de su humanidad. Perfecto dominio de las calidades de los materiales se perciben en la madera y cabellos, por ejemplo.

Cristo camino del Calvario, Tiziano, 1560 (Museo del Prado)

En Goya, puede verse en los "Fusilamientos de la madrugada del 3 de Mayo" un auténtico Calvario. También con la simbología del personaje central de camisa blanca y brazos en cruz, imagen de la inocencia del pueblo de Madrid. Puede considerarse una subida al Calvario, ya que era una colina conocida como "montaña" de Príncipe Pío. La "Caída camino del Calvario "(1515-1516) de Rafael y su taller muestra una composición muy compleja, donde las diagonales convergen en la figura de Cristo y el pintor nos muestra los sentimientos y sufrimientos de los personajes. Incluso la Virgen está dolorida, llorosa, de rodillas junto a su hijo con la idea de ayudarle o abrazarle, pero bastante serena y no desmayada de dolor. Esta obra de Rafael se hizo por encargo de un monasterio en Palermo. Pasados los años, el virrey de Sicilia se la cedió para las colecciones del rey Felipe IV. 

Detalle de los  Fusilaminentos de Goya (Museo del Prado)

Caída de Jesús camino del Calvario, de Rafael y su
taller (Museo del Prado)

JESÚS MUERE EN LA CRUZ. IGLESIA DE LA SANTA CRUZ. CRUCIFICADOS DE MADRID.

Después de una agonía de 3 horas Jesús muere en la cruz por todos nosotros. Sangre y agua es lo que salió de su corazón tras la lanzada: lo había dado todo. Si hay una iglesia dedicada íntegramente a la cruz en Madrid esa es la de la Santa Cruz, situada en la calle Atocha. Conserva una reliquia de la Sta.Cruz o lignum crucis expuesta en el altar mayor, así como un bonito retablo del s. XX con escenas sobre la cruz de Jesús y su descubrimiento en Jerusalem por Santa Elena, madre del Emperador Constantino. El proyecto se debe al marqués de Cubas y se inauguró en 1902 siguiendo un estilo neogótico. Aquí más información de la misma http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2017/12/iglesia-de-la-sta-cruz.html.

Fachada principal de la Iglesia de la Santa Cruz, donde se muestra
la exaltación de la Cruz en el tímpano (SIEMA Matritensis)


Retablo del altar mayor con el lignum crucis bajo el baldaquino central, dentro de 
una cruz ornamentada ( SIEMA Matritensis)

A destacar también la Capilla del Cristo de la Real Parroquia de San Ginés, con entrada independiente a la misma. Se llevó a cabo por encargo de la Real Cofradía del Cristo de la Redención, cuyo hermano mayor era el rey Felipe IV. También dedicada a la Pasión de Jesús, recogía en su decoración las mayores joyas de esta parroquia. Felipe IV regaló las esculturas de bronce dorado de los Leoni, que representan ángeles con los atributos de la Pasíon. Magníficos cuadros como "La humildad" de Alonso Cano, "Lamentación sobre Cristo muerto" de Coxcie o "El Salvador" de Pereda nos invitan al recogimiento junto al sufrimiento de Jesús en su pasión. Una pena que no dejen hacer fotos en ella.  Más en http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2016/01/real-parroquia-de-san-gines.html

Capilla del Cristo en San Ginés (wikipedia)

En todo Madrid encontramos impresionantes Cristos crucificados, a veces situados en el altar mayor, como el de la Catedral de Madrid (Juan de Mesa, 1621) , otras veces en capillas a la entrada de las iglesias o cerca del retablo mayor. 

Cristo de la Buena Muerte, Juan de Mesa en 1621. En el centro del altar mayor en la catedral
de la Almudena (Yolanda Pérez Cruz)

Cristo de Alonso de Mena, padre del famoso escultor, 
situado en la Iglesia de San José ( SIEMA Matritensis)

Cristo de la Agonía, s XVII, a la entrada del Real Oratorio
de Caballero de Gracia (SIEMA Matritensis)

DESCENDIMIENTO Y SANTO ENTIERRO

En Madrid tenemos la escena más famosa sobre el descendimiento de Cristo en la cruz. Es la tabla realizada por Van der Weyden (1435) y conservada en el Museo del Prado. Desde otras salas ya dirigimos la atención hacia esta obra cuando la divisamos. Eso se debe a la luminosidad que desprende, sus intensos colores y buenas calidades flamencas, la fuerza plástica y monumentalidad de las figuras. Encargada por el gremio de ballesteros de la ciudad de Lovaina, cuyos símbolos aparecen pintados en las esquinas como si fuesen relieve. Las figuras en curva de San Juan y la Magdalena cierran la composición en los laterales. Muy expresiva la Virgen, llorosa, con la cara demacrada y desmayada. Llaman la atención la riqueza de las vestimentas que usan los judíos pudientes que ayudan a Jesús, como Nicodemo.


El Museo del Prado, edificio neoclásico del s XVIII que contiene obras de arte fundamentales
sobre la Pasión (SIEMA Matritensis)


Descendimiento de Van Der Weyden (Museo del Prado)

También en Madrid disponemos de muchas esculturas y pinturas que representan a Cristo yacente, Piedades o el santo entierro. Famosos son los Cristos yacentes de Gregorio Fernández, por ejemplo el del Pardo. También los situados en las Benedictinas o en el Monasterio de la Encarnación. Gaspar Becerra, anterior a Fernández, esculpió en madera con una abertura en el costado el Cristo yacente de las Descalzas, de estilo renacentista y muy desgastado, que sale en procesión el jueves santo.

Urna con el Cristo yacente del Pardo (SIEMA Matritensis)

Cristo- custodia de Gaspar Becerra para el monasterio
de las Descalzas Reales . Siglo XVI (Patrimonio Nacional)

LA RESURRECCIÓN. 

Al mundo latino le gusta mucho más celebrar la muerte que la resurrección. Aquí apenas tenemos vacaciones de Pascua de Resurrección, como en Alemania o los países nórdicos. Pero celebramos mucho la pasión y muerte de Jesús. En el arte se recurría a expresar con todo detalle esos sufrimientos reales de Cristo para así mover más a la conversión de los fieles. Entonces, ¿Cómo expresan los artistas en Madrid el triunfo de Cristo en la muerte? Aparte de las obras de arte que representan la resurrección de Jesús, o la aparición de Cristo resucitado a la Magdalena, encontramos el tema de la Gloria. También una manera de expresar la alegría de la Resurrección es toda la exhuberante decoración de las capillas mayores o altar mayor en las iglesias, utilizando el orden corintio, gran profusión de decoración a base de flores, guirnaldas y ángeles y muchos huecos de luz. A mí particularmente me encantan el Real Oratorio de Caballero de Gracia, tan luminoso y exaltando el triunfo de Cristo en la Eucaristía, donde también hay un lienzo de 1796 representando la aparición de Cristo resucitado a la Magdalena. O el altar mayor de la Iglesia de San Marcos con la Profusión de ángeles, arcángeles y querubines. También el lienzo de la Gloria de Tiziano en el Museo del Prado. Y qué decir de la capilla del Palacio del Infante Don Luis en Boadilla, toda un exagerado triunfo barroco de la Resurrección y la luz, en sus formas curvas, decoración floral,de ángeles y capiteles corintios. Tanto San Marcos como el Palacio de Boadilla fueron diseñados por Ventura Rodriguez siguiendo el barroco romano, pero en el caso de Boadilla siguió el dinamismo y decoración barroca sólo en el interior de la capilla. Para terminar con un símbolo de triunfo por excelencia me gustaría recurrir a la Victoria que corona la cúpula del edificio Metrópolis, otra imagen de nuestro actual Madrid. Con estas últimas imágenes me despido. ¡Fuerza Madrid! ¡De ésto salimos unidos entre todos!

Maribel Piqueras
Interior del Real Oratorio de Caballero de Gracia (SIEMA Matritensis)

Aparición de Jesús resucitado a María Magdalena, en el muro lateral
de Caballero de Gracia (SIEMA Matritensis)

San Marcos, parte central del retablo, donde se ve el llamado
Ángel del Silencio (SIEMA Matritensis)

San Marcos, corte de ángeles rodéan el retablo mayor (SIEMA Matritensis)

Cubiertas de la capilla del palacio Infante Don Luís de Boadilla
(SIEMA Matritensis)

Cúpula del Edificio Metrópolis con la Victoria alada (SIEMA Matritensis)



domingo, 22 de julio de 2018

El Tesoro del Delfín

El Museo del Prado exhibe en una nueva sala el llamado Tesoro del Delfín. Ahora lo podemos contemplar en la sala circular que rodea la cúpula de la rotonda de la parte alta de Goya. Os aclarareis mejor con el plano. Siempre se buscan salas algo escondidas para alojar esta muestra. Lo mismo que cuando se situó en la cámara acorazada de la planta sótano en 1989. Pero ¿cuál es el origen de esta magnífica colección?. Se la debemos a Luís, el Gran Delfín de Francia o heredero al trono francés de Luís XIV. Invertía el sueldo que le daba su padre en adquirir colecciones, como ésta de vasos de lujo, tallados en cristal de roca o piedras duras, sobre los que se añadía guarniciones de oro y plata, con esmaltes y piedras preciosas de gran valor. Los mismos talleres que trabajaban para el rey Sol lo hacían para su hijo. Cuando fallece el Gran Delfín, en 1711, esta herencia pasa a sus tres hijos. En 1715 sale desde París la parte correspondiente a Felipe de Anjou, ya Felipe V. En un primer momento se encargó a Carlier hacer un proyecto para ubicarlas en el Alcázar, pero Felipe V las terminó alojando en el palacio de la Granja en 1724. A España llegaron pocas piezas, 169 de un total de 698, pero las de mejor calidad. Estas piezas del Renacimiento y Barroco tienen un valor artístico incalculable.
Luis XIV, de Rigaud. Abuelo de Felipe V
 (Museo del Prado)

La familia de Felipe V, de Jan Ranc, presente en la
sala del tesoro. Todavían posan en el Alcázar de Madrid.
(Museo del Prado)

Felipe V a caballo, de Jan Ranc, de 1723, donde ya se 
rompe con el retrato cortesano de tipología habsburga
(Museo del Prado)
Palacio de la Granja de San Ildefonso, donde estuvo alojada la 
colección del tesoro del Delfín (Foto SIEMA)

Plano de la planta del Museo del Prado donde se exhibe ahora
la muestra (Foto SIEMA)

Esta colección sufrió muchas idas y venidas y, también, se hicieron diversos inventarios de la misma. En 1734 Juan Antonio Dávila realizó un inventario muy claro (tomado del de 1689 y decubierto sólo en 1998). Al fallecer Felipe V se hizo un nuevo inventario. Se trasladaron a la Casa de las Alhajas hasta 1776. Se las llamaba siempre "Las alhajas del Delfín" antiguamente. En 1776 Carlos III las trasladó al R.Gabinete de Historia Natural. En la corte ilustrada había mucho interés por el estudio de las piedras y sus propiedades. Por ejemplo, la turquesa iba bien para la circulación, el jade para la vesícula y riñones o el lapislázuli para remediar la melancolía. Los franceses saquearon la colección en 1813 y la recuperamos en 1815, pero ya con algunas piezas menos, en concreto 12, y mutiladas (faltando perlas, piedras preciosas o rotas). En 1839 la reina Isabel II las cede al Real Museo de Pinturas (Museo del Prado) a petición de José Madrazo, que era el director del mismo en esa época. Ya en 1867 se exhibían en dos grandes vitrinas en la galería central del museo. En septiembre de 1918 se descubrió que habían desaparecido 13 piezas y desmontado parte de otras. Robo realizado por un funcionario del museo, que fue descubierto. Durante la Guerra Civil se las trasladó a Suiza. En 1944 realizó otro catálogo, que se actualizó en 1989, al ser trasladadas a la cámara acorazada de abajo, donde SIEMA Matritensis ha guiado a numerosos grupos. De las 169 piezas originales se conservan 144 y 124 estuches. Los estuches se exponen ahora junto a la pieza que llevaban dentro. Están hechos de madera, piel, tela y metal, con los símbolos del delfinato y flor de lis. Ahora se ha organizado la muestra de manera más didáctica, aprovechando las nuevas tecnologías y con el apoyo de la Comunidad de Madrid, Iberdrola y Samsung. Hay pantallas interactivas que proporcionan información y un audiovisual que cuenta la historia de la colección.

Nuevas salas donde se expone en Tesoro del Delfín.
Museo del Prado.

Estuche adaptado a la forma del vaso que guarda, ya que son sumamente
frágiles (Museo del Prado)

El novedoso recorrido sería el siguiente. Un gran lienzo anónimo nos presenta al Gran Delfín de Francia y, en seguida, las vitrinas dedicadas al cristal de roca. Contemplamos verdaderas maravillas, además, muy difíciles de tallar por lo frágil que es este material. Cuanto más fino, más difícil de trabajar. La mayoría proceden de talleres milaneses, como la "Fuente con la historia de Hermafrodito y camafeos de los 12 césares"(de Sarrachi). Otra vitrina expone piezas vinculadas a personajes ilustres de la historia, como la "Góndola de tres sierpes aladas" que perteneció al Emperador Rodolfo II o la "fuente de cristal con águila", que pasó de Carlos V de Francia al Emperador Carlos V. También destaca en piedras duras el famoso cofre de Mazarino, que lo había adquirido Luis XIV en su afán de coleccionar piezas que hubieran pertenecido a gente importante. Está lleno de camafeos, donde se representan a personajes ilustres como San Carlos Borromeo o el rey Francisco. 

Vaso con minuciosa talla en cristal de roca con asas de bichas, 
talleres Miseroni
(Foto SIEMA)

Cofre de Mazarino, cuando estaba
 expuesto en la Cámara acorazada
(Foto SIEMA)

En una extensa vitrina se exhiben ahora las piezas de arte clásico, medieval u oriental. Desde la antiguedad se tallaban las piedras duras y la figura en relieve tallada en una piedra dura (camafeo) también se puso de moda ya en época de los romanos. Se seleccionaban las piedras por la belleza de su color y vetas. Tallan lapislázulis, ágatas, jades, turquesas, etc. Luego otro entallador les daba las formas precisas. Las terminaba de decorar el maestro orfebre que engarzaba las ricas guarniciones (sobre oro alternan piedras preciosas, esmaltes o camafeos). Suelen ser talleres familiares. Se ve la evolución en el tiempo de los añadidos, por ejemplo, en la "Copa de sardónice con cabeza de águila": la copa es de talla helenística, del s IV a.C, pero el pié y guarniciones de ágata, rubies y esmeraldas pertenecen a talleres parisinos del sXVII. Lo mismo la "Copa gallonada de sardónice con cabeza de águila" (la copa gallonada sería bizantina y el pié parisino). Podemos contemplar vasos medievales como la jarra cilíndrica. También hay obras procedentes de talleres otómanos, hindúes o japoneses, como la "taza de turquesas y rubíes".  

Luego pasaríamos a ver las obras maestras de talleres milaneses. Milán, que pertenecía  a la corona española en la segunda mitad del s. XVI, desarrolla unas importantes manufacturas que venden a las cortes europeas(siendo muy famosas sus intervenciones en Madrid y en la de Praga), como son las familias Miseroni o Sarrachi, con diseños de Aníbale Fontana. "Copa de las cuatro estaciones" o "Vaso en forma de gallo", ambas de los Sarrachi. "Salero en forma de delfín" de Mettelino. "Vaso de dragón", de los Sarrachi, que seguramente proporcionaba iluminación. Los Miseroni tienen un estilo algo más geométrico en sus diseños, destacando la "Copa de Rodolfo II" o el "Vaso de jade con forma de barco"(cuyo pié de oro se labró más tarde en la corte de Versalles).

Vaso de jade en forma de barco, del taller Miseroni
(Museo del Prado)

Dragón en cristal de roca de los Sarrachi (RTVE)

Muy importante también la vitrina donde se habla de los talleres franceses. Allí añadían unas lujosas guarniciones de oro y piedras preciosas o delicados esmaltes en blanco que se producían en Fontanebleau. Para poder costear los gastos militares, Luís XIV, mandó fundir muchas guarniciones y metales, reduciendo así la colección. Destacan la "Taza de jaspe con una mujer en el pié", la "Taza de jaspe y calcedonia con guirnalda" o la "Copa abarquillada de cupido".

Copa abarquillada de ágata con cupido. La copa viene de Roma o Bizancio y retocaron la talla en Francia en el s XVI. La rica guarnición es parisina del s XVII ( con oro, ágatas, esmeraldas, rubies y diamantes). En la parte superior Cupido con el característica esmalte blanco 
(Foto Absolutemadrid)

Taza gallonada de lapislázuli con dragones y niños. Pié de oro, piedras preciosas y esmalte
(Foto Conocer Madrid)

Otros talleres europeos trabajaron el cristal de roca y las piedras duras, como el de Johann Daniel Mayer en Augsburgo durante el s XVII o el de Hans Kohenhauvpt en Stugart y París. Termina la exposición con la gran vitrina donde se explica la importancia del aparador. Muchas veces son fuentes de lujo y gran calidad que se colocan en aparadores de comedores o banquetes para mostrar la majestad del monarca sin más, es decir, de decoración porque no se usan. Otras ese rico aparador si se utiliza en determinados banquetes. Aquí veríamos la "Bandeja oval de heliotropo" (con perlas y cobre dorado). Los franceses se quedaron con muchas perlas auténticas de sus adornos y otras ricas guarniciones, así que algunas piezas no lucen en todo su esplendor. En vitrinas sueltas podemos contemplar la "Taza de lapislázuli con dragones y niños", "Cofre de Mazarino",el "Barco con pié de tortuga"de Anibale Fontana (1570) o el impresionante "Salero de ónice", que es la última vitrina suelta que cierra la sala. Ya sabéis que nos podéis seguir en facebook, Siema Matritensis, o en Twitter @siemamadencanto y la web www.siema.es 

Vaso de la vitrina de aparador, con engarces de oro, rubies 
y perlas (Museo del Prado)

Salero de Ónice, que es un ágata especial. El pié es de oro 
macizo cincelado con guarnición de piedras preciosas, como rubiés o 
diamantes  (Museo del Prado)

Para combinar con esta joya del Tesoro del Delfín nada mejor que hacer un parón luego en el restaurante Estado Puro, situado en los bajos del Hotel NH, junto a la Plaza de Neptuno. Goza, pues, de maravillosas vistas, tanto en su terraza, como en su vistoso interior decorado con gigantescas peinetas españolas. Disfrutamos con la luminosidad que desprende y la rica carta que ofrecen. Por ejemplo los boquerones rebozados con vinagre, la paella de mariscos, croquetas. Comida tradicional española con el toque de vanguardia y productos de gran calidad que le da Paco Roncero. 

Maribel Piqueras

Fachada del restaurante (Foto SIEMA)

Decoración del techo a base de peinetas (Foto SIEMA)

Barra (Foto SIEMA)

Otro rincón interior (Foto SIEMA)