martes, 22 de septiembre de 2026

Palacio Real de Madrid: el cuarto real

 Hoy me quiero detener en el llamado "Cuarto real" del palacio de los borbones en Madrid. De este palacio real nuevo ya comentamos su historia y nuevo protocolo en otras entradas anteriores https://madridconencanto-siema.blogspot.com/2015/11/palacio-real-de-madrid-un-nuevo.html. En el protocolo de los Borbones se incluye en el término "cuarto real" una serie de salas que están dentro del ala correspondiente al uso especial del rey. Irían desde el Salón de Trono hasta donde comenzaban las habitaciones de la reina, que sería hoy la Sala Amarilla. El Salón del Trono constituye el espacio más importante. Por eso es el más grande y ancho, orientado al Sur, haciendo eje con la capilla al N. Dios y el Rey. Al Sur además recibía toda la luz del sol, como especificaba el protocolo creado por Luis XIV, el rey Sol. Antes de crearse el salón comedor y baile en tiempos de Alfonso XII, uniendo varias estancias, este Salón del Trono era el espacio más grande. Carlos III fue el último rey en nacer en el antiguo palacio real y, curiosamente, también el primer rey en habitar este nuevo palacio real de los Borbones. La decoración del Salón de Trono se conserva tal y como era en tiempos de este rey. Percibimos un aire muy barroco en los frescos, consolas, etc. El techo fue pintado por Tiépolo, ya mayor, al que ayudaron sus hijos. En él representa "la glorificación de la monarquía española" (con figuras diferentes según la variedad de provincias y continentes que había en la monarquía española de entonces). Para la decoración pensaron en un aristócrata italiano, Felipe Gazola, y éste contrató a los artesanos que trabajaron para él en Nápoles. Aunque cubrió las paredes de terciopelo rojo genovés, lo mandó bordar en Nápoles con plata sobredorada. También las consolas y espejos las hicieron ebanistas napolitanos. En los sillones dorados están en relieve los medallones de los reyes de España. Los reyes actuales no se suelen sentar en las recepciones del 6 de enero a los embajadores ni en la del día de la Hispanidad. 

                               Fachada del Salón del Trono al exterior (SIEMA Matritensis)

                                         Vista general del Salón del Trono (wikipedia)

Carlos III, el primer rey que habitó el palacio,  como gran maestre de su orden,
por Salvador Maella (PN)

En cuanto a las esculturas del Salón de Trono habría mucho que decir. Los leones de bronce dorado son las más antiguas, traídas por Velázquez desde Italia, presidían también el salón de los espejos del antigua palacio real y no se destruyeron en el incendio de 1734. También están aquí algunas de las esculturas de bronce de los siete planetas que se salvaron del incendio (otras se disponen en el Salón de columnas). Por último, las cuatro esculturas de bronce de más tamaño, que representan las virtudes cardinales, las realizó el francés René Fremin, en tiempos de Felipe V para el salón del trono del palacio de la Granja. Única nota francesa en todo el estilo barroco italiano que se da en este salón.

                                 Júpiter, de la serie de los siete planetas, en el salón del trono. Al fondo se perciben las filigranas de plata sobredorada en el terciopelo (SIEMA Matritensis)

La siguiente sala, llamada Saleta o pieza de comer de Carlos III, presenta una decoración en el techo de estucos diseñados por Sabatini y realizados por Andreoli entre 1761-63 (vemos palmas, conchas y símbolos relativos a las cuatro estaciones). El fresco ya es posterior, de Mengs, pintor que había trabajado ya para el padre de Mª Amalia de Sajonia. Representa la "Apoteosis de Trajano", y ya es un estilo neoclásico, que huye de todo barroquismo anterior. Los cuadros son de Lucas Jordán. Las sedas se colocaron en el s XIX. Al inicio iban cubiertas de tapices más barrocos.

                        Fresco con la Apoteosis de Trajano de Mengs rodeados de los estucos de Andreoli 
                                                (SIEMA Matritensis)

Vista de esta saleta, con los cuadros de Lucas Jordán y las sedas que se colocaron 
posteriormente, en el s XIX, sobre las paredes (SIEMA Matritensis)

La llamada Antecámara de Carlos III era una pieza usada para conversar o cenar el rey. En tiempos de Carlos III estaba decorada con tapices de la historia de José, realizados en la Real Fábrica de Tapices según cartones de José del Castillo. También colgaban cuadros de retratos ecuestres de Felipe III o Felipe IV, Carlos V a caballo de Tiziano, las reinas Margarita o Mariana de Austria. En el techo el fresco de la Apoteosis de Hércules por Mengs. En el siglo XIX se cambió la decoración de las paredes y se añadieron sedas en la época de Fernando VII. Ahora cuelgan los retratos de Carlos IV y Mª Luisa de Parma pintados por Goya, los bustos de mármol de esos reyes realizados por Juan Adam en 1797. También destacan en esta antecámara el reloj sobre la chimenea imitando un jarrón o el gran reloj de Cronos. Este alto reloj se montó allí mismo con las piezas que llegaron de París, por Dugourc en 1801. Vemos una estructura de columnas de caoba con apliques de bronce, en cuyo interior se encuentra Cronos, el dios del tiempo griego labrado en mármol y que porta una guadaña. Ni que decir tiene que toda la mitología hace referencia a la monarquía española ( la glorificación en el salón del Trono, la fuerza con Trajano y Hércules, etc)

                           Reloj de Dogour con el templete de Cronos (SIEMA Matritensis)

Antecámara con las sedas en azul y dorado y los retratos de Goya
(SIEMA Matritensis)

La Cámara de Carlos III o Salón Gasparini es uno de mis espacios preferidos de este ala del rey. Su elaborada decoración tardó cincuenta años en realizarse. Lleva el nombre del decorador Mattia Gasparini, pintor de cámara de Carlos III que vino a España en 1760 procedente de Nápoles. Se hizo cargo de organizar la decoración de esta sala y la de los pequeños gabinetes contiguos, los "despachos de maderas de Indias" que no se enseñan al público. Realizó todos los bocetos, en un estilo rococó, para los mármoles del suelo, las sedas que cubren paredes y tapicerías de muebles, siguiendo todo el mismo estilo floral y en espirales de colores. En la bóveda imita una escena oriental con pájaros y flores en estuco, pero con apariencia de porcelana. Los bordados de las sedas los hacía su mujer, Luisa Bergonzini, quien se encargó de organizar la decoración a la muerte de su marido en 1774. Pero se terminarían muy tarde los bordados y bronces, ya en 1803. Esta era la sala en la que el rey Carlos III se vestía y desayunaba. A ella sólo tenían acceso el Ayuda de Cámara y el Sumiller de Corps. 

Detalle de las tapicerías del sillón y paredes del salón Gasparini, con hilos de seda en oro, plata 
y colores diversos (SIEMA Matritensis)

Los trabajos de madera se llevaron a cabo por el ebanista flamenco Josef Canops y merece la pena detenerse a contemplar las diferentes entalladuras y marquetería en maderas rosas y violetas de los marcos de espejos y demás muebles de esta sala. La lámpara de cristal y bronce es un homenaje a Fernando VII, posterior, y es de las más grandes de palacio. Tampoco desmerece el trabajo de la mesita velador, ni del reloj del pastor con autómata.

Detalle de las entalladuras de los marcos de espejos por Josep Canops (SIEMA Matritensis)

Velador en el centro de la sala (SIEMA Matritensis)

Reloj de pastor, donde se utilizan autómatas (SIEMA Matritensis)

Lámpara de cristal y bronce de Fernando VII (SIEMA Matritensis)

Desde la sala Gasparini accedía el rey Carlos II a sus despachos de maderas finas
(SIEMA Matritensis)

Por la pequeña sala de paso alargada o sala tranvía se pasaría a lo que fue el dormitorio de Carlos III, donde falleció el monarca. Por supuesto no estaba decorado así, sino que tapices barrocos cubrían las paredes, había también lienzos de Mengs o Maella con temática religiosa y un mobiliario de estilo barroco. Fue su nieto Fernando VII quien quiso hacer aquí un Dormitorio homenaje a su abuelo en 1828. Encargó sedas azules y plateadas con los emblemas de la orden de Carlos III (el castillo, el número romano III, las estrellas y el león). Vicente López pintó en el techo la "Creación de la orden de Carlos II". Y en el retrato de Maella, también aparece Carlos III con el hábito de la orden ( imagen de 1784 que os he metido anteriormente). Los sillones de madera pintada de blanco con adornos de cisnes y talla dorada son de estilo fernandino y también están tapizados con sedas bordadas con los anagramas de la orden de Carlos III. La lámpara de bronce y cristal representa la flor de lis de los Borbones.

                    Frescos de Vicente López en el dormitorio que representan las creación de la 
                    la orden de Carlos III en 1771 ( SIEMA Matritensis)

Sedas bordadas con el símbolo de la Inmaculada de la orden de Carlos III (SIEMA Matritensis)


Sillones de estilo fernandino en el dormitorio de Carlos III (SIEMA Matritensis)

                        Lámpara con la flor de lis en el dormitorio de Carlos III (SIEMA Matritensis)

                                Montaje de lo que sería el dormitorio de Carlos III  de la exposición 
                                            que hubo en las salas del palacio real 

Para terminar esta entrada del cuarto real o ala del rey quedaría la Sala de Porcelana. Era utilizada como cuarto de aseo del monarca Carlos III. Este rey creó en el Buen Retiro la real fábrica de porcelana, trayéndose de Capodimonte (Nápoles) la maquinaria y operarios en 1759. Como curiosidad diré que el traslado de la fábrica desde Nápoles necesito usar tres barcos donde iban 225 personas. La pasta era fabricada en la del Buen Retiro por Gaetano Schepers siguiendo la fórmula secreta de Capodimonte. El pintor Giussepe Gricci se encargaba de la decoración de la sala y modelado de figuras que luego pintarían su taller. Las porcelanas van sobre placas de madera que se clavan unas a otras y se pueden desmontar. Las escenas se inspiran en la mitología clásica y el mundo renacentista.. Se realizó después de la de Aranjuez y es más pequeña. Las placas van firmadas por Schepers. Espero que os haya gustado. Poco a poco iré mostrándoos más curiosidades de nuestro palacio real, único en Europa, no solo por el tamaño, sino por haber conservado la decoración original y, además, enseñarla al público. Otros palacios reales como los de Austria, Italia o Francia, ya no tienen la decoración original y, los ingleses, que sí la mantienen, no los muestran al público. Así que tenemos mucho que agradecer a nuestro Patrimonio Nacional.

Maribel Piqueras

                                         Vista general de la sala de porcelana (SIEMA Matritensis)

                      Detalle del reloj de la sala de porcelana, al fondo el hueco para el retrete
                                                             (SIEMA Matritensis)



No hay comentarios:

Publicar un comentario