jueves, 2 de agosto de 2018

Cripta de la Almudena

En 1868 el  ayuntamiento de Madrid decidió derribar la iglesia de Sta.María la Real de la Almudena, cuyos cimientos se pueden contemplar todavía hoy en día entre la calle Mayor y el Instituto Italiano de Cultura. Fue la primera mujer del rey Alfonso XII, Mªde las Mercedes, quien recogió el sentir de los madrileños por esa imagen tan antigua y querida de la Virgen y decidió apoyar la construcción de una nueva iglesia real de la Almudena. Desgraciadamente la reina falleció antes de empezarse el proyecto. De la catedral ya nos ocupamos en un post anterior http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2018/06/la-catedral-de-la-almudena-y-su-museo.html . En este nos centraremos en la cripta. El arquitecto Francisco de Cubas fue el encargado de realizar el grandioso proyecto en 1879. Pero los trabajos era muy lentos y difíciles, debido a las grandes dimensiones de la construcción prevista y al estar situada sobre las terrazas del Manzanares. El 4 de abril de 1883 consiguieron poner la primera piedra. A la muerte de Cubas continuarían sus discípulos y también el arquitecto de los sitios reales, Repullés y Vargas. La orientación de la catedral, en eje N-S como el propio Palacio Real, la decidió el rey Alfonso XII. Buscaba un sitio cercano a palacio donde colocar una cripta para poder rezar ante la tumba de su mujer. Algo así como un panteón real, además de Iglesia de la Almudena. Todavía no se pensaba en catedral para Madrid, ya que nuestra capital dependía de Toledo y no se constituyó como diócesis hasta 1885, por tanto Madrid no tenía obispo ni catedral en esa época.

Maqueta de la derribada iglesia de Sta. María la Real de la Almudena, 
en el Museo de San Isidro. En ella se puede ver la fachada que da a la calle Mayor con el diseño realizado por Ventura Rodriguez en el s XVIII (Foto SIEMA)

Recreación del despacho del Marqués de Cubas en el Museo de la 
Catedral de la Almudena (Foto SIEMA)

Planta de la cripta, en los planos originales del Marqués
de Cubas (Foto SIEMA)

El Marqués de Cubas proyectó una cripta inmensa, con 5 naves, amplia girola y un crucero muy ancho. Presenta 10 capillas a cada lado, de diversa decoración y siempre se pensó como cripta funeraria, incluso hoy en día tiene más de 1000 enterramientos y continúa creciendo. Llama la atención este hecho, así como la luz dorada, el silencio y recogimiento. También impresiona el bosque de columnas y la decoración típica del s XIX. Encontramos en la cripta más de 400 columnas, de diferentes basas y capiteles. Las 50 que se sitúan en la nave central están realizadas en un solo bloque de piedra. Las columnas son de poca altura y muy gruesas, inspiradas en el Románico. La cripta está toda ella cubierta de bóveda de cañón. Existen muchos símbolos en la iconografía de la cripta.

Bosque de columnas en la cripta. Estas primeras de la nave principal presentan el fuste liso y realizado en una sola pieza de piedra. En las naves laterales las columnas se adosan a los pilares.
(Foto SIEMA)

Detalles de los variados capiteles (Foto SIEMA)

Capiteles y pequeñas bóvedas de las naves laterales (Foto SIEMA)

Diferentes niveles: muralla árabe, entrada neorománica de la cripta y ábside de la catedral 
de la Almudena con la cúpula (Foto SIEMA)

Una vez que subes la escalinata de piedra exterior accedes a la cripta neorománica por medio de una llamativa decoración. Te topas con las vidrieras del altar, que luego comentaremos, e iniciamos el recorrido por las majestuosas capillas más antiguas del principio, muy grandes y que se adaptan a la forma circular de la parte del ábside. Es una inmersión en el arte ecléctico del s XIX, donde intervinieron los mejores arquitectos, escultores, broncistas y artesanos del mosaico de finales del s XIX y principios del s XX. Un estilo que ahora nos parece demasiado recargado, pero que era el que se llevaba entonces. Este es el orden que he elegido para el recorrido interior:
Capilla de Nra Sra de Vallivana o enterramiento de la familia Pallarés-González: el proyecto lo hizo Repullés, aunque lo terminaron Algueró e hijo. Además de los sepulcros decorados en mármol destaca todo el trabajo de bronce en lámparas, esculturas, ángeles de Benlliure y las maravillosas rejas tan elaboradas.
Capilla de S. José o de la familia Prats Eguía: San José es elegido como patrón de la buena muerte. Los relieves en mármol blancó los diseñó Benlliure. 

Detalle de una de las tumbas de la Capilla Pallarés Gonzalez, en piedra, mámol y
bronces dorados muy repujados (Foto SIEMA)

Cubierta en colores vivos de una de las primeras capillas
(Foto SIEMA)

Detalle de las rejas en forja de hierro y decoración 
floral (Foto SIEMA)

Capilla de S. Antonio, para la familia Alonso de Santeiro, mucho más pequeña y sencilla. 
Sacristía con la pila neorománica. A continuación dos altares con obras muy antiguas, procedentes de la primitiva iglesia de Sta. María la Real, como el "Cristo del Buen Camino"(1540)  o "Nra Señora de la Flor de lis"( s XIII). Esta última dicen que es una copia de la que mandó pintar Alfonso VI mientras se localizaba la escultura de la imagen de la Almudena. Los rasgos serían de su mujer Constanza y la flor de lis como símbolo francés o también con la iconografía de la virginidad de la Virgen en los tres momentos (antes, durante y después del parto).

Altar con el lienzo de Nra Señora de la Flor de lis
(Foto SIEMA)

Capilla de los señores Ruíz Senén y Capilla de Nra Sra del Rosario.
Capilla de los Marqueses de Cubas: monumentos funerarios colocados en arcos en la pared, muy decorados con pan de oro y bronce. Francisco, marqués de Cubas y arquitecto del proyecto original. A su lado su mujer Matilde. En la pared de enfrente mosaicos que representan a San Francisco y Sta. Matilde. Espectaculares vidrieras de la casa Maumejan en la pared del fondo. 

Detalle de las tumbas de los Marqueses de Cubas 
(Foto SIEMA)

Vidrieras de la Casa Maumejan en la capilla de los 
Marqueses de Cubas (Foto SIEMA)

Mosaicos que representan la resurrección de Cristo y a S. Franciso y
Sta. Matilde. Capilla de los Marqueses de Cubas (Foto SIEMA)

Cartela de los Marqueses de Cubas que cuelga en las rejas 
de su capilla (Foto SIEMA)

Capilla de los Condes de la Almudena: son los hijos del Marqués de Cubas, que reciben ese título nobiliario nuevo. Se sigue el estilo de la capilla de sus padres, con la misma colocación de sepulcros, vidrieras y altar con mosaicos detallistas, pero la decoración es algo más sencilla.
Capilla de la Virgen de los Dolores o de los Marqueses de Urquijo, con el mismo estilo majestuoso de decoración que las anteriores.
Capilla del Cristo Crucificado o de la familia Trueba Barquín.

Detalle del interior de la Capilla del Conde de la 
Almudena (Foto SIEMA)

Capilla de los Urquijo, que sigue con enormes lámparas de bronce, vidrieras, arcosolios con arcos polilobulados muy decorados en la pared (Foto SIEMA)

Estilo de mosaicos en arcos, vidrieras y lámparas de una de las 
importantes capillas (Foto SIEMA)

Dos puertas situadas a los pies de la cripta sirven de acceso a grandes espacios para colocación de columbarios con cenizas de los difuntos. En medio de ellas se localiza el fastuoso monumento funerario de la familia Soto y Alba. Sobre una gran base rectangular cerrada por balaustradas, columnas y rejas (todas recubiertas con abundante pan de oro) se dispone en el centro la tumba como si fuese un sepulcro de un caballero renacentista sostenido por ángeles (también recubiertos de pan de oro). Destacan también los grandes murales laterales de colores vivos. Todo ello lo hace demasiado ostentoso. 

El pan de oro impregna todo el conjunto funerario de la familia Soto
(Foto SIEMA)

Fastuoso monumento funerario de la familia Soto a los pies 
de la cripta (Foto SIEMA)

Seguimos recorriendo las capillas del otro lado desde los pies. Encontramos las capillas del Sagrado Corazón para la familia Peña Boeuff, o la de los Marqueses de San Juan con la Sagrada familia. 

Capilla de la Familia Lanuza, donde podemos contemplar la decoración de minuciosos y coloristas mosaicos.
Capilla de los Bernaldez con los mosaicos de San Isidro y Sta María de la Cabeza
Capilla de la Sagrada Familia para los Condes de Sta. María de Sisla, cuyos relieves fueron realizados por Benlliure
Capilla del Cabildo catedralicio
Vista de la Capilla de la Familia Lanuza, con sus mosaicos
y vidrieras (Foto SIEMA)

Capilla de la Sagrada Familia con los delicados relieves realizados por
Benlliure (Foto SIEMA)

Capilla de los Bernáldez con escenas referentes a la vida de 
San Isidro en los mosaicos (Foto SIEMA)

Gran Capilla del Santísimo. Diseñada por el Marqués de Cubas como enterramiento para las damas de la reina Mercedes, hoy están los Condes de San Esteban y otras tumbas y columbarios. Sobre el altar una escultura de San Fernando. En la entrada una bonita Inmaculada y un Cristo yacente a su lado. En general, toda la cripta es un gran panteón y llama la atención tener que ir sorteando floreros colocados también en las tumbas situadas sobre el pavimento. 

Tumbas por los pasillos con sus flores (Foto SIEMA)

Lienzo de la coronación de la Virgen en la Capilla del 
Santísimo (Foto SIEMA)

Inmaculada en la Capilla del 
Santísimo (Foto SIEMA)

San Fernando (Foto SIEMA)

Capilla de Nra Sra de las Cruces (patrona de Daimiel) y Nra Sra de la Encarnación
Capilla de Nra Sra del Carmen
Antigua Capilla bautismal
Capilla del Cristo de la Buena Muerte, para los Marqueses de Maestrana y Condes de Bustoredondo
Altar mayor: a los pies está colocada la pila bautismal original en estilo neorománico. Los capiteles de las columnas que rodean el altar representan las murallas donde fue encontrada la Virgen de la Almudena.  Una copia de la Virgen de la Almudena, el Sagrado Corazón de Jesús y San Isidro adornan el altar mayor. Unas vidrieras espectaculares de la casa Maumejan decoran el muro del altar por la girola. 

Capilla del Cristo de la Buena Muerte (Foto SIEMA)

Antigua pila bautismal (Foto SIEMA)

Esculturas encima del altar mayor (Foto SIEMA)

Lienzo que recuerda la que fue antigua capilla bautismal
(Foto SIEMA)

Capiteles con la simbología de las murallas (Foto SIEMA)

Vidrieras en los muros del altar mayor (Foto SIEMA)

Ya sabéis un poco más al recorrer esta gran cripta. Os recuerdo que podéis seguirnos en facebook Siema Matritensis, en twitter @siemamadencanto y en la web www.siema.es. A finales de septiembre volvemos con las visitas programadas por Madrid. Antes solo empresas y grupos privados que nos las pidan. Feliz verano

Maribel Piqueras

domingo, 22 de julio de 2018

El Tesoro del Delfín

El Museo del Prado exhibe en una nueva sala el llamado Tesoro del Delfín. Ahora lo podemos contemplar en la sala circular que rodea la cúpula de la rotonda de la parte alta de Goya. Os aclarareis mejor con el plano. Siempre se buscan salas algo escondidas para alojar esta muestra. Lo mismo que cuando se situó en la cámara acorazada de la planta sótano en 1989. Pero ¿cuál es el origen de esta magnífica colección?. Se la debemos a Luís, el Gran Delfín de Francia o heredero al trono francés de Luís XIV. Invertía el sueldo que le daba su padre en adquirir colecciones, como ésta de vasos de lujo, tallados en cristal de roca o piedras duras, sobre los que se añadía guarniciones de oro y plata, con esmaltes y piedras preciosas de gran valor. Los mismos talleres que trabajaban para el rey Sol lo hacían para su hijo. Cuando fallece el Gran Delfín, en 1711, esta herencia pasa a sus tres hijos. En 1715 sale desde París la parte correspondiente a Felipe de Anjou, ya Felipe V. En un primer momento se encargó a Carlier hacer un proyecto para ubicarlas en el Alcázar, pero Felipe V las terminó alojando en el palacio de la Granja en 1724. A España llegaron pocas piezas, 169 de un total de 698, pero las de mejor calidad. Estas piezas del Renacimiento y Barroco tienen un valor artístico incalculable.
Luis XIV, de Rigaud. Abuelo de Felipe V
 (Museo del Prado)

La familia de Felipe V, de Jan Ranc, presente en la
sala del tesoro. Todavían posan en el Alcázar de Madrid.
(Museo del Prado)

Felipe V a caballo, de Jan Ranc, de 1723, donde ya se 
rompe con el retrato cortesano de tipología habsburga
(Museo del Prado)
Palacio de la Granja de San Ildefonso, donde estuvo alojada la 
colección del tesoro del Delfín (Foto SIEMA)

Plano de la planta del Museo del Prado donde se exhibe ahora
la muestra (Foto SIEMA)

Esta colección sufrió muchas idas y venidas y, también, se hicieron diversos inventarios de la misma. En 1734 Juan Antonio Dávila realizó un inventario muy claro (tomado del de 1689 y decubierto sólo en 1998). Al fallecer Felipe V se hizo un nuevo inventario. Se trasladaron a la Casa de las Alhajas hasta 1776. Se las llamaba siempre "Las alhajas del Delfín" antiguamente. En 1776 Carlos III las trasladó al R.Gabinete de Historia Natural. En la corte ilustrada había mucho interés por el estudio de las piedras y sus propiedades. Por ejemplo, la turquesa iba bien para la circulación, el jade para la vesícula y riñones o el lapislázuli para remediar la melancolía. Los franceses saquearon la colección en 1813 y la recuperamos en 1815, pero ya con algunas piezas menos, en concreto 12, y mutiladas (faltando perlas, piedras preciosas o rotas). En 1839 la reina Isabel II las cede al Real Museo de Pinturas (Museo del Prado) a petición de José Madrazo, que era el director del mismo en esa época. Ya en 1867 se exhibían en dos grandes vitrinas en la galería central del museo. En septiembre de 1918 se descubrió que habían desaparecido 13 piezas y desmontado parte de otras. Robo realizado por un funcionario del museo, que fue descubierto. Durante la Guerra Civil se las trasladó a Suiza. En 1944 realizó otro catálogo, que se actualizó en 1989, al ser trasladadas a la cámara acorazada de abajo, donde SIEMA Matritensis ha guiado a numerosos grupos. De las 169 piezas originales se conservan 144 y 124 estuches. Los estuches se exponen ahora junto a la pieza que llevaban dentro. Están hechos de madera, piel, tela y metal, con los símbolos del delfinato y flor de lis. Ahora se ha organizado la muestra de manera más didáctica, aprovechando las nuevas tecnologías y con el apoyo de la Comunidad de Madrid, Iberdrola y Samsung. Hay pantallas interactivas que proporcionan información y un audiovisual que cuenta la historia de la colección.

Nuevas salas donde se expone en Tesoro del Delfín.
Museo del Prado.

Estuche adaptado a la forma del vaso que guarda, ya que son sumamente
frágiles (Museo del Prado)

El novedoso recorrido sería el siguiente. Un gran lienzo anónimo nos presenta al Gran Delfín de Francia y, en seguida, las vitrinas dedicadas al cristal de roca. Contemplamos verdaderas maravillas, además, muy difíciles de tallar por lo frágil que es este material. Cuanto más fino, más difícil de trabajar. La mayoría proceden de talleres milaneses, como la "Fuente con la historia de Hermafrodito y camafeos de los 12 césares"(de Sarrachi). Otra vitrina expone piezas vinculadas a personajes ilustres de la historia, como la "Góndola de tres sierpes aladas" que perteneció al Emperador Rodolfo II o la "fuente de cristal con águila", que pasó de Carlos V de Francia al Emperador Carlos V. También destaca en piedras duras el famoso cofre de Mazarino, que lo había adquirido Luis XIV en su afán de coleccionar piezas que hubieran pertenecido a gente importante. Está lleno de camafeos, donde se representan a personajes ilustres como San Carlos Borromeo o el rey Francisco. 

Vaso con minuciosa talla en cristal de roca con asas de bichas, 
talleres Miseroni
(Foto SIEMA)

Cofre de Mazarino, cuando estaba
 expuesto en la Cámara acorazada
(Foto SIEMA)

En una extensa vitrina se exhiben ahora las piezas de arte clásico, medieval u oriental. Desde la antiguedad se tallaban las piedras duras y la figura en relieve tallada en una piedra dura (camafeo) también se puso de moda ya en época de los romanos. Se seleccionaban las piedras por la belleza de su color y vetas. Tallan lapislázulis, ágatas, jades, turquesas, etc. Luego otro entallador les daba las formas precisas. Las terminaba de decorar el maestro orfebre que engarzaba las ricas guarniciones (sobre oro alternan piedras preciosas, esmaltes o camafeos). Suelen ser talleres familiares. Se ve la evolución en el tiempo de los añadidos, por ejemplo, en la "Copa de sardónice con cabeza de águila": la copa es de talla helenística, del s IV a.C, pero el pié y guarniciones de ágata, rubies y esmeraldas pertenecen a talleres parisinos del sXVII. Lo mismo la "Copa gallonada de sardónice con cabeza de águila" (la copa gallonada sería bizantina y el pié parisino). Podemos contemplar vasos medievales como la jarra cilíndrica. También hay obras procedentes de talleres otómanos, hindúes o japoneses, como la "taza de turquesas y rubíes".  

Luego pasaríamos a ver las obras maestras de talleres milaneses. Milán, que pertenecía  a la corona española en la segunda mitad del s. XVI, desarrolla unas importantes manufacturas que venden a las cortes europeas(siendo muy famosas sus intervenciones en Madrid y en la de Praga), como son las familias Miseroni o Sarrachi, con diseños de Aníbale Fontana. "Copa de las cuatro estaciones" o "Vaso en forma de gallo", ambas de los Sarrachi. "Salero en forma de delfín" de Mettelino. "Vaso de dragón", de los Sarrachi, que seguramente proporcionaba iluminación. Los Miseroni tienen un estilo algo más geométrico en sus diseños, destacando la "Copa de Rodolfo II" o el "Vaso de jade con forma de barco"(cuyo pié de oro se labró más tarde en la corte de Versalles).

Vaso de jade en forma de barco, del taller Miseroni
(Museo del Prado)

Dragón en cristal de roca de los Sarrachi (RTVE)

Muy importante también la vitrina donde se habla de los talleres franceses. Allí añadían unas lujosas guarniciones de oro y piedras preciosas o delicados esmaltes en blanco que se producían en Fontanebleau. Para poder costear los gastos militares, Luís XIV, mandó fundir muchas guarniciones y metales, reduciendo así la colección. Destacan la "Taza de jaspe con una mujer en el pié", la "Taza de jaspe y calcedonia con guirnalda" o la "Copa abarquillada de cupido".

Copa abarquillada de ágata con cupido. La copa viene de Roma o Bizancio y retocaron la talla en Francia en el s XVI. La rica guarnición es parisina del s XVII ( con oro, ágatas, esmeraldas, rubies y diamantes). En la parte superior Cupido con el característica esmalte blanco 
(Foto Absolutemadrid)

Taza gallonada de lapislázuli con dragones y niños. Pié de oro, piedras preciosas y esmalte
(Foto Conocer Madrid)

Otros talleres europeos trabajaron el cristal de roca y las piedras duras, como el de Johann Daniel Mayer en Augsburgo durante el s XVII o el de Hans Kohenhauvpt en Stugart y París. Termina la exposición con la gran vitrina donde se explica la importancia del aparador. Muchas veces son fuentes de lujo y gran calidad que se colocan en aparadores de comedores o banquetes para mostrar la majestad del monarca sin más, es decir, de decoración porque no se usan. Otras ese rico aparador si se utiliza en determinados banquetes. Aquí veríamos la "Bandeja oval de heliotropo" (con perlas y cobre dorado). Los franceses se quedaron con muchas perlas auténticas de sus adornos y otras ricas guarniciones, así que algunas piezas no lucen en todo su esplendor. En vitrinas sueltas podemos contemplar la "Taza de lapislázuli con dragones y niños", "Cofre de Mazarino",el "Barco con pié de tortuga"de Anibale Fontana (1570) o el impresionante "Salero de ónice", que es la última vitrina suelta que cierra la sala. Ya sabéis que nos podéis seguir en facebook, Siema Matritensis, o en Twitter @siemamadencanto y la web www.siema.es 

Vaso de la vitrina de aparador, con engarces de oro, rubies 
y perlas (Museo del Prado)

Salero de Ónice, que es un ágata especial. El pié es de oro 
macizo cincelado con guarnición de piedras preciosas, como rubiés o 
diamantes  (Museo del Prado)

Para combinar con esta joya del Tesoro del Delfín nada mejor que hacer un parón luego en el restaurante Estado Puro, situado en los bajos del Hotel NH, junto a la Plaza de Neptuno. Goza, pues, de maravillosas vistas, tanto en su terraza, como en su vistoso interior decorado con gigantescas peinetas españolas. Disfrutamos con la luminosidad que desprende y la rica carta que ofrecen. Por ejemplo los boquerones rebozados con vinagre, la paella de mariscos, croquetas. Comida tradicional española con el toque de vanguardia y productos de gran calidad que le da Paco Roncero. 

Maribel Piqueras

Fachada del restaurante (Foto SIEMA)

Decoración del techo a base de peinetas (Foto SIEMA)

Barra (Foto SIEMA)

Otro rincón interior (Foto SIEMA)






jueves, 12 de julio de 2018

Instituto Geográfico Nacional: Casa del Mapa (de Iberia a España)

He tenido la agradable sorpresa de descubrir la Casa del Mapa y la magnífica exposición "De Iberia a España" desarrollada en la sala de exposiciones del IGN. El Instituto Geográfico Español es bastante desconocido por los madrileños. Su sede actual está en la calle General Ibáñez Íbero nº 3 (desde 1930). Se había fundado en 1870, dependiente de Fomento, por el ingeniero militar Ibañez Íbero. En unos años de gran desarrollo científico e industrial, con la importancia debida dada a la ingeniería y geografía. Originalmente el edificio donde se alojaba estaba en Jorge Juan nº 8. Unos años después, en 1873, empezó a funcionar como centro independiente. Hoy en día dispone de una completa web www.ign.es  donde aclara la cantidad de servicios que ofrece: vigilancia volcánica, cartoteca, biblioteca, archivo, atlas nacional de España, astronomía, geodesia, geomagnetismo, recursos educativos, tienda, exposiciones, colección de instrumentos o laboratorio de control de calidad.

Instituto Geográfico Nacional, fachada principal 
(Foto SIEMA)

Fachada de la Casa del Mapa (Foto SIEMA)

La Casa del Mapa dispone en sus armarios de miles de mapas, los de color azul están realizados a escala 1-50.000 y los rojos a 1-25.000. En su sala de exposiciones se puede disfrutar, hasta abril del 2019, de la muestra "De Iberia a España". A través de mapas originales y facsímiles o alguna copia conoceremos la imagen que de nuestra tierra han tenido desde la antiguedad hasta 1834. Utilizando para ello los mapas de marineros, de comerciantes o de geógrafos. Nuestra península representaba el límite a lo desconocido, así la veían los antiguos griegos más allá de las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar). De la Hispania Romana destaca el trabajo de Claudio Ptolomeo ( s II), que ya desarrolló unos cálculos científicos. A su visión cartográfica se remitirán en los siglos venideros. Me impresionó que, durante la visita guiada por Marcos, se nos permitiera acceder y tocar los facsímiles. Por ejemplo la copia conservada del realizado por Pietro del Massaio, en 1472, para la Biblioteca Vaticana, donde incluía el mapamundi de la Cosmografía de Claudio Ptolomeo. Impresionante su encuadernación de piel, los pigmentos utilizados en la coloración de sus láminas y el abundante pan de oro. Además, en los mapas de Ptolomeo se siguen manteniendo la división administrativa de Roma para Hispania en tres provincias ( Bética, Lusitania y Tarraconense)

Mapamundi abierto que representa la Cosmografía de Ptolomeo. Facsímil de la 
Biblioteca apostólica romana, realizado por Pietro di Massaio en 1472.
(Foto SIEMA)

Del mismo facsímil, el mapa de España según Ptolomeo. Se aprecia el pan de oro en la fotografía. Ptolomeo le daba esa característica forma trapezoidal, y ya incluía las Canarias, pero situándolas junto a la silueta de España. (Foto SIEMA)

Otra imagen donde se marcan los ríos españoles. Pertenece al mismo facsímil.
(Foto SIEMA)

Durante la Edad Media coexisten mapas de tipo religioso, como los Beatos, con otros más realistas realizados por marineros o comerciantes. La imagen de España y del resto del mundo se hacía siguiendo la tradición bíblica, dando mucha importancia a Jerusalem o a los ríos del paraiso, que solían centrar el resto de las tierras conocidas, dibujadas con contornos imaginarios. Muestra de ellos son los beatos que están expuestos aquí. Junto a ellos se expone una de las cartas naúticas más antiguas donde ya aparecen contornos fiables de la Península española y, en la parte inferior, imágenes simbólicas que representan monumentos o reyes del N de África. Me refiero al Atlas Catalán, de Abraham Cresques, de 1375 en magnífica reproducción facsímil.

Carta naútica del Atlas Catalán, de Abraham Cresques,
1375 (Foto SIEMA)

Durante el Renacimiento, como ya vimos con el facsímil de la Biblioteca Vaticana, se adaptó la cartografía de Ptolomeo, se vuelve a la visión clásica. Añadiendo los grandes descubrimientos e las costas americanas y de África. Se muestran interesantes mapas con la imagen que tenían de la situación de América, muy lejana a la real. Son cartógrafos italianos y flamencos los más adelantados y los que trabajan para la corte española. Como, por ejemplo, Sebastián Munster o Fernando Bartelli en el s. XVI y otros de los que pondré imágenes curiosas, en el s XVII, como Van Keulen o Vicenzo María Coronelli. Del primero se expone la Carta Naútica que comprende la costa entre Málaga y Cádiz (se ve Cádiz como una isla), el estrecho de Gibraltar y el N de Marruecos. Del segundo es un mapa de España coloreado y con dibujos adornando los bordes como el león de la esquina con los escudos de las provincias. En él apreciamos la costa muy detallada.

Carta naútica de la costa entre Málaga y Cádiz, estrello de Gibraltar y algo 
del N de Africa. Van Keulen, 1695.De los últimos de la época Austria (Foto SIEMA)

Mapa de España de Vicenzo María Coronelli, 1691. 
(Foto SIEMA)

La exposición continúa con las innovaciones que trajo la Ilustración y la nueva dinastía de los Borbones, a imitación de Francia. Por ejemplo la creación de una institución científica para lograr un mejor conocimiento del territorio español: Academia de Guardamarinas de Cádiz. Jorge Juan o Antonio de Ulloa formaron parte de expediciones para medir el arco del meridiano. Tomás López y Juan de la Cruz fueron enviados a París con la idea de formarse en el grabado y dibujos de mapas. De Tomás López, los amantes de Madrid, conocen un famoso plano que no está expuesto en esta muestra. La exposición termina con el mapa de la división provincial de España en 1833, que estableció Javier de Burgos, entonces ministro  de Fomento, justo unas décadas antes de inaugurarse el Instituto Geográfico Nacional. Os animo a recorrerla viendo con todo detalle los mapas para conocer algo más de la imagen que se va teniendo de la realidad del territorio español a través de la historia. Para más información www.ing.es. También organizan visitas a las exposiciones, previa cita a mail documentacion@fomento.es

Maribel Piqueras



martes, 26 de junio de 2018

Farmacia de la Reina Madre, la más antigua de Madrid

Hoy me voy a detener en la farmacia más antigua de Madrid, todavía en funcionamiento como farmacia. Me refiero a la Farmacia de la Reina Madre, situada en la c/ Mayor nº 59. Comercio fundado en 1578, es decir, en la época de Felipe II y poco más de una década de que se estableciera la capital en Madrid. Esa fecha pone la placa metálica conmemorativa que el Ayuntamiento colocó en la entrada. En un primer momento estaba situada en la calle Sacramento y ahí se mantuvo hasta su traslado a la calle Mayor en 1914. De ahí que esté ahora en los bajos de un elegante edificio de principios del s XX y, también, cercana a la casa de Calderón de la Barca. Los propietarios mantuvieron todo el mobiliario y estructura de la farmacia antigua, lo que hace que sea una verdadera recreación a los ojos. El farmacéutico que la creó era un alquimista veneciano, con buenas relaciones como boticario con otras casas reales de Europa.

Fachada de la Farmacia de la Reina Madre a la calle
Mayor (Foto SIEMA)

Detalle de la fachada (Foto SIEMA)

El nombre de Antigua Farmacia de la Reina Madre hace referencia a la reina Isabel de Farnesio, segunda mujer de Felipe V. Este primer Borbón les permitió usar el escudo real, tanto para los botes, como en el mostrador de la farmacia. Aunque los reyes tenían su propia botica real, se dice que la reina Isabel se fiaba más de los remedios que le proporcionaban en esta farmacia situada fuera del recinto del Palacio Real nuevo. Siempre temerosa de intrigas o posibles envenenamientos, especialmente durante el reinado de su hijastro, Fernando VI. Se conservan los botes de cerámica de Talavera, en azúl y blanco, con los dibujos del escudo real y el nombre del contenido. Incluso con remedios antiguos tan curiosos como el polvo de momia, utilizado para la gangrena. También encontramos antiguas fórmulas de la época, las cajoneras de madera de entonces e, incluso, máquinas antiguas, como un compresor.

Vitrina con botes antiguos (Foto SIEMA)

Detalle de los botes de cerámica de Talavera con el
escudo real (Foto SIEMA)

Detalle del mostrador antiguo con la flore de lys y otros 
símbolos reales (Foto SIEMA)

En la rebotica siempre fué una farmacia con mucho movimiento. Se organizaban reuniones de literatos, políticos o gente famosa. Tanto en su antiguo lugar de la calle Sacramento, como en el de ahora en la calle Mayor, disponía de pasadizos bajo sus cimientos. Algo que no sorprende en esta zona de Madrid. Todavía hoy en día se puede observar la entrada al pasadizo, cegado después de 5 ms. Los techos de madera con zapatas y vigas de época, la decoración geométrica y vegetal de esas maderas, los azulejos de Ruíz de Luna situados en los zócalos del hall, el mostrador antiguo con el escudo real, todo ello crea un ambiente especial. Eso no quiere decir que los actuales propietarios, joven generación descendiente de José Cid Guerrero (el que la compró en 1931), no estén a la última en medicinas, fórmulas magistrales y demás productos. Así pues sigue siendo un negocio histórico, pero de referencia en la actualidad en ese área del Madrid Austria. 

Maribel Piqueras
Zócalo cerámico de Ruíz de Luna, con ese contraste de colores
con la madera oscura de la farmacia, nos recuerda la fecha 
de la fundación de la misma, 1578. Realizado a comienzos s XX
(Foto SIEMA)

Pilastras con zapatas de madera laterales y arranque de la 
bonita decoración del techo (Foto SIEMA)

Entrada al pasadizo de la farmacia (Foto Foroparalelo)