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martes, 28 de mayo de 2019

Palacio Bauer

El Palacio Bauer, hoy Escuela Superior de Canto, nos traslada a otra época, la del esplendor de la restauración monárquica a fines del s. XIX y es de los pocos palacetes que quedan en la antigua calle ancha de San Bernardo. Durante el s. XVII, apenas vuelta a Madrid la capitalidad de Valladolid, los jesuitas comenzaron a adquirir terrenos de esta zona, construyendo diversas casas, entre ellas su noviciado (Por eso se denomina así la boca de metro ).La capital crecía por el N, teniendo que ampliar la cerca Felipe IV y colocando la Puerta de Fuencarral en lo que actualmente sería la Glorieta de S. Bernardo. En el nº 44 de la calle San Bernardo se levanta el Palacio Bauer, que ha pasado por varias etapas y dueños. Después de la expulsión de los jesuitas no se sabe a quien perteneció el solar y caserío. No se han encontrado documentos al respecto. Pero el exterior nos recuerda a las casas nobiliarias del Madrid del s XVIII.

Fachada del palacio a la calle San Bernardo, con gran zócalo de granito, muros de ladrillo
con grandes ventanas rectangulares enmarcadas en sencillas molduras de granito. Estilo 
de mitad s. XVIII (SIEMA Matritensis)

Detalle de la entrada principal, con el óculo típico dieciochesco
(SIEMA Matritensis)

Esquina del palacio con la calle Pez (SIEMA Matritensis)

A principios del s.XIX parte de la vivienda pertenecía a la Marquesa de Valparaiso, Ana Agapita, y la otra parte de la casa parece ser que a Godoy. Al morir Ana Agapita pasa a sus herederos, quien deciden alquilarla a Ignacio Salomón Bauer Landahuer, el patriarca del clan en Madrid. Ignacio Salomón Bauer era un judío húngaro, dedicado a las finanzas y negocios, que se formó con los Morpurgo en Trieste y vino a España en 1855 como agente de la banca Rotchild. Durante el reinado de Isabel II tienen negocios con los ferrocarriles, las minas de mercurio de Almadén y otras inversiones. En la parte baja del palacete había una sucursal de la banca Rotchild, con quien tenían hipoteca los propietarios del edificio (dichos descendientes de la marquesa que hemos comentado). Al no poder pagarla, Ignacio Salomón Bauer compró todo el edificio.

Mausoleo de los Bauer en el cementerio inglés de Madrid
(SIEMA Matritensis)

A veces encontramos en los Bauer muchos nombres parecidos y resulta complicado diferenciarlos y descubrir qué llegó a realizar cada uno. Este hecho se debe al carácter endogámico de las relaciones de los judíos, que además imponían su religión, haber sido formado por ellos. Por eso se casan entre primos, por ejemplo, lo que da lugar a la repetición de apellidos. El patriarca se casó con su prima y tuvo 5 hijos. Al fallecer en 1895 Ignacio Salomón Bauer Landauer, su hijo, Gustavo Bauer Morpurgo, encargó a Arturo Melida la reforma y decoración del palacete familiar. Arturo Melida no sólo diseñó la reforma arquitectónica (ampliaciones, uniones con las diferentes casas que integraban el conjunto del palacete, salones, etc), el jardín, sino toda la decoración y mobiliario en un estilo ecléctico, con evocaciones del Barroco y Renacimiento. Alguna decoración original se ha perdido, como el llamado "Saloncito Bauer", que era un homenaje al patriarca de la familia y a las Bellas Artes. Para el mismo se encargó a Benlliure una serie de esculturas. Entre las que destacaban el busto de Ignacio Salomón Bauer (1895), "El Idilio" (1896), "Canto de Amor" (1897). El comedor de gala, el baño árabe, o la cámara acorazada también se han perdido.

Techos de estuco sobre la escalera de entrada al edificio
(SIEMA Matritensis)

Detalles en bronce en la barandilla de la escalera de acceso desde la 
calle (SIEMA Matritensis)

El Salón de Baile es una obra maestra de Mélida. Hoy se usa como salón de actos de la Escuela Superior de Canto. Por la parte del escenario se situaba el comedor de gala y un ala que comunicaba con la otra parte del edificio. Se decoró entre los años 1895-96 con pinturas al fresco que recuerdan la temática barroca, hornacinas con cerámica vidriada, mármoles, esculturas de bronce. Los palcos y el órgano son posteriores, de los años 40, cuando el Estado situó en el edificio el Real Conservatorio de Música y Declamación.

Salón de Baile, con los detalles ornamentales en bronce y dorado de la 
parte alta (SIEMA Matritensis)

Salón de Baile, parte de arriba del escenario actualmente
(SIEMA Matritensis)

Techo del salón de Baile, en maderas, con adornos de estucos dorados y negros
(SIEMA Matritensis)

En esta misma planta visitamos el Salón de cueros y la Sala de tapices. El primero se llama así por la decoración ideada con cueros cordobanes; su suelo todavía es el parquet original, lo mismo que la chimenea de mármol (todo iba en tonos marrones, como el cuero, y verdes). En la Sala Tapices colgaban de sus paredes numerosos tapices y en el curioso techo vemos telas bordadas  y reposteros, todo realizado por A. Mélida, quien también sabía coser.

Detalle de la decoración del techo del Salón de Cueros
(SIEMA Matritensis)

Chimenea de mármol en tonos marrones, situada en el Salón de Cueros. Abajo el 
parquet original (SIEMA Matritensis)

Salón de Tapices con el curioso techo decorado con telas bordadas en relieves
(SIEMA Matritensis)

La decoración en estilo vegetal recuerda a grutescos renacentistas. En la imagen, el escudo
de los Reyes Católicos bordado en una de las partes del techo del Salón de Tapices
(SIEMA Matritensis)

Chimenea en mármol blanco en el Salón de Tapices (SIEMA Matritensis)

Este Palacio Bauer al principio sólo tenía el edificio del s.XVIII que se extendía formando un rectángulo por la calle San Bernardo, y no era una casa exenta, sino adosada a otros edificios que fue anexionando. Hasta llegar a tener dos fachadas: la de la calle San Bernardo y, luego, girando por la calle Pez, la de la calle Pozas. En medio un bonito jardín que se asoma desde el muro de la calle Pozas. Mélida decidió todos los detalles y, hasta llegó a cubrir las bajantes y decorarlas con motivos vegetales.

Fuente situada en el centro del jardín, con sus mascarones surtidores
(SIEMA Matritensis)

Los árboles del jardín Bauer se asoman por el muro 
de la calle Pozas (SIEMA Matritensis)

Pozo original en uno de los extremos del jardín interior (SIEMA Matritensis)

Mélida cubrió las bajantes con escayola decorada (SIEMA Matritensis)

Desde este patio interior ajardinado continuamos nuestro recorrido hacia el piso superior, donde se encontraban los dormitorios y habitaciones privadas en el otro edificio. Nos sorprende una escalera de madera labrada con motivos renacentistas. La firma de Mélida aparece tallada en el doncel.Destaca una de las Salas, conocida como Pompeyana por el diseño de las paredes, con techos de estilo neorenacentistas y puertas  y vidrieras en el mismo estilo. En el centro de las vidrieras de las ventanas se pueden identificar diversos medallones de artistas como Miguel Ángel o Rafael.
Escalera de madera que conducía a los dormitorios y salas privadas de la
parte superior (SIEMA Matritensis)

Techo neorrenacentista en casetones en esta Sala Pompeyana
(SIEMA Matritensis)

Vidrieras con medallones de Miguel Angel y
Rafael (SIEMA Matritensis)

Puertas con delicada decoración pompeyana
(SIEMA Matritensis)

Otra de las salas de arriba que es impresionante es la llamada Cuatro Estaciones, porque están representadas así en el techo, pintadas en óleo sobre lienzo y, además, Mélida conjugaba arquitectura, escultura y pintura en una misma sala. Firmaba todo y aquí se aprecia muy bien su firma en la decoración de una de las puertas.

Detalle con su firma ( SIEMA Matritensis)

Detalle del techo, con el oleo del verano y las espigas en relieve. Esta
decoración lleva mucho pan de oro (SIEMA Matritensis)

Puertas de maderas y espejos en la Sala Cuatro estaciones 
(SIEMA Matritensis)

La época de esplendor del palacio se vivió con el mecenas de las músicas y las bellas artes como era Gustavo Bauer Morpurgo, que fue el que encargó a Melida la reforma. Éste falleció en 1916. Su patrimonio quedó entre sus tres hijos: Ignacio , Alfredo y Eduardo, todos apellidados Bauer Landauer. Ignacio estaba muy interesado en la historia: viajó a Egipto, se trajo a Carter a dar conferencias en España, realizó estudios sefarditas, creó sinagogas, etc..algunos restos arqueológicos egipcios suyos pasaron al Museo Arqueológico Nacional. Eduardo quedó excluido de la agencia  financiera familiar al hacerse católico y casarse. La crisis del 29 les afectó en todos sus negocios, pero mantendrán la agencia hasta 1931, año en que se van a vivir a la finca del Capricho, que habían adquirido hace tiempo. En 1932 Ignacio publicó un catálogo de los bienes y esa comisión liquidadora que se formó entonces tardó 10 años en finalizar su trabajo. En 1936 las milicias ocupan sus posesiones, como este palacio. Después de la Guerra Civil, en 1940, el edificio fue adquirido por el Estado como sede del Real Conservatorio de Música y Declamación. En 1952 se instaló temporalmente la Escuela de Arte Dramático y Danza, antes de trasladarse ambas al Teatro Real en 1966. En 1972 se declaró monumento nacional al edificio y el arquitecto Manuel González Varcácel lo adaptó como Escuela Superior de Música y Canto.

Vista general del techo Sala Cuatro estaciones, restaurada en el 
2007 (SIEMA Matritensis)

Esta entrada ha sido posible gracias a las explicaciones y documentación recomendada por Conchita y Fernando Turina, nietos del compositor, profesores de esta escuela. Fernando también director durante décadas. Algunas de sus recomendaciones son: "La decoración del saloncito Bauer de Mariano Benlliure" (Enseñat Benlliure, L. 2000. Valencia Museo Siglo XX); "Arturo Mélida y Alinari: el arquitecto integrador de las artes en el s. XIX" (Mélida  Ardura, V. 2012. RAI); "La casa Rothschild en España, 1812-1941) (López Morrell, M.A; 2005. Marcial Pons Historia. Madrid). Nada más recordar que podéis seguirnos en Twitter@siemamadencanto, facebook Siema Matritensis o la web www.siema.es. Recordamos que las visitas que publicamos son solo las libres, es decir, las de posibilidad de inscripción individual, nunca las de empresa o grupos privados, que son la mayoría. También permitimos el uso de material del blog, pero indicando siempre su procedencia. Ahora, a disfrutar del palacio, también puede acudirse libremente como público en las audiciones de canto, que son maravillosas

Maribel Piqueras


jueves, 12 de julio de 2018

Instituto Geográfico Nacional: Casa del Mapa (de Iberia a España)

He tenido la agradable sorpresa de descubrir la Casa del Mapa y la magnífica exposición "De Iberia a España" desarrollada en la sala de exposiciones del IGN. El Instituto Geográfico Español es bastante desconocido por los madrileños. Su sede actual está en la calle General Ibáñez Íbero nº 3 (desde 1930). Se había fundado en 1870, dependiente de Fomento, por el ingeniero militar Ibañez Íbero. En unos años de gran desarrollo científico e industrial, con la importancia debida dada a la ingeniería y geografía. Originalmente el edificio donde se alojaba estaba en Jorge Juan nº 8. Unos años después, en 1873, empezó a funcionar como centro independiente. Hoy en día dispone de una completa web www.ign.es  donde aclara la cantidad de servicios que ofrece: vigilancia volcánica, cartoteca, biblioteca, archivo, atlas nacional de España, astronomía, geodesia, geomagnetismo, recursos educativos, tienda, exposiciones, colección de instrumentos o laboratorio de control de calidad.

Instituto Geográfico Nacional, fachada principal 
(Foto SIEMA)

Fachada de la Casa del Mapa (Foto SIEMA)

La Casa del Mapa dispone en sus armarios de miles de mapas, los de color azul están realizados a escala 1-50.000 y los rojos a 1-25.000. En su sala de exposiciones se puede disfrutar, hasta abril del 2019, de la muestra "De Iberia a España". A través de mapas originales y facsímiles o alguna copia conoceremos la imagen que de nuestra tierra han tenido desde la antiguedad hasta 1834. Utilizando para ello los mapas de marineros, de comerciantes o de geógrafos. Nuestra península representaba el límite a lo desconocido, así la veían los antiguos griegos más allá de las columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar). De la Hispania Romana destaca el trabajo de Claudio Ptolomeo ( s II), que ya desarrolló unos cálculos científicos. A su visión cartográfica se remitirán en los siglos venideros. Me impresionó que, durante la visita guiada por Marcos, se nos permitiera acceder y tocar los facsímiles. Por ejemplo la copia conservada del realizado por Pietro del Massaio, en 1472, para la Biblioteca Vaticana, donde incluía el mapamundi de la Cosmografía de Claudio Ptolomeo. Impresionante su encuadernación de piel, los pigmentos utilizados en la coloración de sus láminas y el abundante pan de oro. Además, en los mapas de Ptolomeo se siguen manteniendo la división administrativa de Roma para Hispania en tres provincias ( Bética, Lusitania y Tarraconense)

Mapamundi abierto que representa la Cosmografía de Ptolomeo. Facsímil de la 
Biblioteca apostólica romana, realizado por Pietro di Massaio en 1472.
(Foto SIEMA)

Del mismo facsímil, el mapa de España según Ptolomeo. Se aprecia el pan de oro en la fotografía. Ptolomeo le daba esa característica forma trapezoidal, y ya incluía las Canarias, pero situándolas junto a la silueta de España. (Foto SIEMA)

Otra imagen donde se marcan los ríos españoles. Pertenece al mismo facsímil.
(Foto SIEMA)

Durante la Edad Media coexisten mapas de tipo religioso, como los Beatos, con otros más realistas realizados por marineros o comerciantes. La imagen de España y del resto del mundo se hacía siguiendo la tradición bíblica, dando mucha importancia a Jerusalem o a los ríos del paraiso, que solían centrar el resto de las tierras conocidas, dibujadas con contornos imaginarios. Muestra de ellos son los beatos que están expuestos aquí. Junto a ellos se expone una de las cartas naúticas más antiguas donde ya aparecen contornos fiables de la Península española y, en la parte inferior, imágenes simbólicas que representan monumentos o reyes del N de África. Me refiero al Atlas Catalán, de Abraham Cresques, de 1375 en magnífica reproducción facsímil.

Carta naútica del Atlas Catalán, de Abraham Cresques,
1375 (Foto SIEMA)

Durante el Renacimiento, como ya vimos con el facsímil de la Biblioteca Vaticana, se adaptó la cartografía de Ptolomeo, se vuelve a la visión clásica. Añadiendo los grandes descubrimientos e las costas americanas y de África. Se muestran interesantes mapas con la imagen que tenían de la situación de América, muy lejana a la real. Son cartógrafos italianos y flamencos los más adelantados y los que trabajan para la corte española. Como, por ejemplo, Sebastián Munster o Fernando Bartelli en el s. XVI y otros de los que pondré imágenes curiosas, en el s XVII, como Van Keulen o Vicenzo María Coronelli. Del primero se expone la Carta Naútica que comprende la costa entre Málaga y Cádiz (se ve Cádiz como una isla), el estrecho de Gibraltar y el N de Marruecos. Del segundo es un mapa de España coloreado y con dibujos adornando los bordes como el león de la esquina con los escudos de las provincias. En él apreciamos la costa muy detallada.

Carta naútica de la costa entre Málaga y Cádiz, estrello de Gibraltar y algo 
del N de Africa. Van Keulen, 1695.De los últimos de la época Austria (Foto SIEMA)

Mapa de España de Vicenzo María Coronelli, 1691. 
(Foto SIEMA)

La exposición continúa con las innovaciones que trajo la Ilustración y la nueva dinastía de los Borbones, a imitación de Francia. Por ejemplo la creación de una institución científica para lograr un mejor conocimiento del territorio español: Academia de Guardamarinas de Cádiz. Jorge Juan o Antonio de Ulloa formaron parte de expediciones para medir el arco del meridiano. Tomás López y Juan de la Cruz fueron enviados a París con la idea de formarse en el grabado y dibujos de mapas. De Tomás López, los amantes de Madrid, conocen un famoso plano que no está expuesto en esta muestra. La exposición termina con el mapa de la división provincial de España en 1833, que estableció Javier de Burgos, entonces ministro  de Fomento, justo unas décadas antes de inaugurarse el Instituto Geográfico Nacional. Os animo a recorrerla viendo con todo detalle los mapas para conocer algo más de la imagen que se va teniendo de la realidad del territorio español a través de la historia. Para más información www.ing.es. También organizan visitas a las exposiciones, previa cita a mail documentacion@fomento.es

Maribel Piqueras



lunes, 9 de octubre de 2017

Librería Pérez Galdós

La pequeña entrada de hoy está pensada para todos los amantes de Madrid. A veces tenemos dificultades en encontrar libros antiguos sobre Madrid, libros ya descatalogados o agotados. Pero tenemos la solución y queremos que conozcáis la historia de esta antigua Librería Pérez Galdós. En la misma calle de Hortaleza donde el escritor Benito Pérez Galdós había abierto una editorial, con el nombre "Obras de Pérez Galdós", encontramos una antigua librería que perteneció a los herederos de Pérez Galdós. Benito Pérez Galdós, después de tener problemas económicos con su primer editor, decidió separase y fundar una casa editorial, para publicar sus obras, dirigida por él mismo. Estaba situada en los bajos de la calle Hortaleza 132 y continuó abierta ahí mismo hasta 1904, año en que cambiaría de editor.

Editorial de Benito Pérez Galdós en la calle Hortaleza
132 (Foto Franzen)

Nuestro gran escritor falleció el 4 de enero de 1920 en su casa de la calle Hilarión Eslava, pero la pasión por los libros la siguieron teniendo sus herederos. En 1942, su hija y yerno montaron una librería en la misma calle Hortaleza nº 5, ya muy cercano a Gran Vía. Conserva todavía ese sabor de antaño con los rótulos de madera originales, así como las estanterías y mostrador. Los actuales propietarios se la compraron hace 30 años al nieto de Benito Pérez Galdós, de nombre Benito Pérez- Verde. Justo cuando pensaba jubilarse y dejar el negocio. Es una librería familiar donde Nieves, una de las propietarias, me atendió estupendamente. Desde el exterior ya nos llama la atención, pues sobresale su pérfíl desde el lateral  y contrastan las maderas oscuras y rótulos antiguos con la modernidad de los edificios de al lado. Una imagen del escritor, Benito Pérez Galdós, nos recibe a la derecha de la puerta principal

Escaparate exterior (Foto SIEMA)

Esquina de la librería
(Foto SIEMA)

Nada más entrar huele a años de historia, de saber acumulado, de libros únicos. Un estrecho pasillo separa el mostrador antiguo (ya que también era papelería y vendían al público desde ese punto, situado a la izquierda del local) del resto de la librería. Estanterías de madera sirven de soporte a los innumerables libros que ofrecen. Mantienen todo el mobiliario original. Presenta 5 km de estanterías, teniendo en cuenta también el almacén interior de la misma. Su web www.perezgaldos.com proporciona más información. Hoy en día encontramos todo el sabor antiguo, la historia, el patrimonio original, unido a las modernas tecnologías para localizar las obras que nos interesen. Además forman parte de la red de libros especializados de Madrid. Para mí todo un monumento y por eso lo he incluido en este blog.

Mostrador de atención al público de la parte antigua 
papelería (Foto SIEMA)

Muebles estanterías originales
(Foto SIEMA)

Interior de la librería (Foto SIEMA)

Hoy como negocio con encanto os proponemos el situado junto a la Librería Pérez Galdós, en la calle Hortaleza n 3. Se trata de la pastelería Celicioso  www.celicioso.com . Aquí llevan 5 años elaborando riquísimas tartas, cupcakes, cookies, galletas, pasteles, roscones, salados y tartas personalizadas. Con la peculiaridad de que sus productos no contienen gluten. Muchos de ellos tampoco llevan lactosa ni azúcares. La pastelería dispone de una amplía oferta y una cafetería muy acogedora en el interior. Con esta dulce recomendación  me despido por hoy.

Maribel Piqueras 

Pastelería Celicioso, escaparate (Foto SIEMA)

Celicioso, detalle del mostrador (Foto SIEMA)

Interior de la cafetería (Foto SIEMA)