sábado, 24 de noviembre de 2012

NUEVO BAZTAN

Solo la mera visión del palacio e iglesia de Nuevo Baztán, así como de su diseño urbanístico, nos adentran en la importancia histórica que tuvo este lugar en otras épocas. Juan de Goyeneche fué un aristócrata y financiero navarro, que nació en Arizcum (Valle de Baztán) en 1656. Vino a Madrid a formarse en el famoso Colegio de la Compañía de Jesús donde entró en contacto con influyentes intelectuales. Durante el reinado de Carlos II desempeñó importantes tesorerías y desarrolló sus ideas de reformas industriales. En 1697 compra el periódico de La Gaceta de Madrid, con corresponsales en el extranjero que estaban en contacto con las novedades que se producían, sobre todo en el país vecino. Hizo suyas Goyeneche las ideas reformistas en el campo político y económico de Colbert, ministro de Luís XIV

Juan de Goyeneche, escultura en bronce de 2.5ms realizada por Gonzalo de Lossada, por 
encargo de la Asoc. Patrimonio Histórico de Nuevo Baztan (SIEMA Matritensis)

Esta escultura de bronce de nuestro protagonista, situada junto al Centro de Interpretación de Nuevo Baztán, que aconsejo visitar por el estupendo montaje audiovisual de que disponen, nos da pie para seguir conociendo cosas de Goyeneche. Durante la Guerra de Sucesión los aristócratas navarros apoyaron la causa de Felipe V, por eso el Rey mantendría después los privilegios a esta comunidad. Ayudó como prestamista a los reyes y tuvo varios cargos en la administración del Estado. Llegó a ser tesorero de reinas como Isabel de Farnesio( en el centro del cuadro "La Familia de Felipe V", de Van Loo) y, entre otros muchos títulos, era Marqués de Almenara y Marqués de Ugena. Para él José Benito de Churriguera no solo diseñó el Palacio de Nuevo Baztán, sino el de la calle Alcalá nº 13 ( Hoy Academia de Bellas Artes de S. Fernando) y el de la calle del Príncipe. Juan de Goyeneche murió en 1735 en su palacio de Nuevo Baztán y fué enterrado en una cripta de cerámica justo debajo de la cúpula de la Iglesia de San Francisco Javier.

"La familia de Felipe V" , de Van Loo, 1743 (Museo del Prado)

Gracias a su ascenso en la corte desde finales del s.XVII y su ayuda financiera a Felipe V Juan de Goyeneche va adquiriendo derechos señoriales (en la Olmeda de la Cebolla) y de hábitos de órdenes militares, concesiones relaes que le permitieron comprar terrenos en 1705 en las proximidades de Madrid. La nueva población de Nuevo Baztán se situaba en un páramo con algo de bosque y cauces de arroyos (Valmores y río Tajuña), además comunicaba con la capital, Alcalá de Henares y el camino a Valencia. Debido a que el abuelo de Felipe V, Luís XIV, dejó de abastecer a las tropas de éste, Goyeneche pensó en hacer fábricas para uso militar. En 1710 se crea la fábrica de paños en Olmeda con un gran equipo de 800 personas(tejidos, antes y gamuzas para el ejército). En Valmores estaba la de tintes y batanes. En 1713 tiene el poder real para acotar los territorios adquiridos y fundar Nuevo Baztán, donde, en 1715, instala las fábricas de textiles, sombreros y munición. Luego, hacia 1720, dispuso otras de productos de lujo como vidrios finos, medias de seda, pañuelos o papel. La de vidríos sería el germen de la que se instalaría luego en La Granja. Desarrollo un conjunto urbanístico a cordel con la disposición exacta de las calles y las casas, cuyo centro era la plaza ante la Iglesia.  Había explotaciones agrícolas, hospital, mesón, cárcel y seminario. Todo ello enmarcado dentro de las ideas enciclopedistas de la Ilustración, a veces utópicas para llevarlas a la práctica. En 1728 dejó de funcionar la fábrica de cristales. En el resto había problemas de aprovisionamiento de agua y madera que, junto al cese definitivo de exenciones fiscales en 1767, determinó el continuado proceso de decadencia. En 1778 se cerraron definitivamente las de sombreros, papel y aguardientes.

Iglesia de San Francisco Javier (SIEMA Matritensis)

La magnifica Iglesia de San Francisco Javier es de 1723. Fué construída por José Benito Churriguera dentro del estilo barroco que le caracteriza. La foto de arriba es la fachada encuadrada por dos esbeltas torres con movidos chapiteles de pizarra. Las torres tienen una altura en cubos decrecientes y las grandes ventanas rectangulares están rematadas con diferentes molduras de piedra barrocas.

Detalle de la fachada (SIEMA Matritensis)

La portada barroca con remate triangular y sus espectaculares juegos de claroscuro y líneas que se rompen está rematada con la imagen en piedra blanca de S. Francisco Javier, como no podía ser de otra manera viniendo de un navarro.

Hornacina con el santo (SIEMA Matritensis)

Torre campanario a base de cubos decrecientes (SIEMA Matritensis)

Detalle de los remates (SIEMA Matritensis)


Obsérvese la originalidad de la torre campanario y su chapitel. Estos dan a una pequeña plaza lateral que se usaba como plaza del mercado.

Retablo mayor (SIEMA Matritensis)

Para visitar el pueblo y su iglesia recomiendo acercarse un domingo por la mañana, antes o después de la misa de 13h para poder verla abierta. La iglesia consta de una sola nave, amplio crucero rematado con cúpula y presbiterio y coro en alto. Es espectacular el retablo de mármol del altar mayor esculpido por J Benito de Churriguera. Ocupa todo el fondo, siguiendo la escenografía barroca de desplegar unos cortinajes sujetos por ángeles que nos introducen en la escena principal. Mármoles grises, rojos, blancos, dorados. Resaltado por el juego de columnas pareadas de orden compuesto aparece la hornacina con San Francisco Javier y, encima de ella, el gran medallón con la escena del bautizo de indígenas.

Detalle del medallón y parte alta del retablo (SIEMA Matritensis)

Los otros cuatro retablos colaterales son de madera imitando mármol: con las tallas del Cristo del Socorro (márfil filipino de principios s.XVIII), San José, Immaculada, óleo de la Virgen de Guadalupe procedente de México. Las pechinas originales de la cúpula fueron pintadas por Palomino con imágenes de S. Juan Bautista, San Fermín, San Francisco de Asís y San Ignacio; pero las que se contemplan hoy son restauradas y representan a San Francisco Javier, San Ignacio de Loyola, San Isidro y Sta. Teresa de Jesús.

Cúpula con las pechinas restauradas en la actualidad (SIEMA Matritensis)

Detalle de la balconada a los pies de la iglesia y púlpito a la izquierda. 
(SIEMA Matritensis)

Debajo de la misma se pueden contemplar una vitrina de marfíles filipinos del s.XVIII y otra con el cáliz, arqueta e incensarios originarios. Interesantes también la pila bautismal, el aguamanil de mármoles diferentes muy elaborado de la sacristía y la cripta. 


Detalle de las molduras en una de las puertas con la balconada y escudo de palacio encima (este último no se ve en la fotografía). SIEMA Matritensis.

El palacio está a la izquierda de la iglesia y tiene unos remates de balaustrada de piedra y bolas realizados por Churriguera. De dos alturas, con una escalera monumental en su interior por donde se accede a la segunda planta o piso noble. Los espacios son amplios y, durante el sXIX, incluso se situó un teatro en una de sus salas. En este lado se sitúan también las casas de oficios. En la plaza frente a palacio se sitúa la fuente restaurada de los Tritones. Bordeando estas fachadas se puede observar el patio de fiestas  y caballerizas con su entrada de arco, pero ya  edificado con materiales menos vistosos. Nuevo Baztán necesita una importante restauración y están en ello. Pero merece conocerlo, así que dense una vuelta y paren a reponer fuerza en el mesón. Con estas imágenes del patio de fiestas y caballerizas realizadas por SIEMA Matritensis me despido. Ya sabéis que podéis seguirnos en facebook como Siema Matritensis o en Twitter @siemamadencanto.

Maribel Piqueras




viernes, 9 de noviembre de 2012

Plaza Mayor de Madrid

Situada en un entorno céntrico y de una gran importancia histórica esta plaza sigue manteniendo hoy en día el bullicio de siglos de vida. Era la antigua plaza del Arrabal, a extramuros de la ciudad, por eso está situada tras las cavas o fosos de la antigua muralla. Durante el s.XV la llamada Plaza del Arrabal era el centro comercial de la villa. Al establecerse en Madrid la capital, la ciudad creció rápidamente y el rey Felipe II consideró oportuno que Madrid tuviese un espacio público amplio y apropiado donde poder celebrarse actos solemnes (como paradas militares, recibimientos de reyes, actos de la monarquía), así como relacionados con la justicia (ejecuciones públicas) o con la diversión (toros, música). Decidió encargar a su arquitecto Juan de Herrera, en 1581, la transformación de esa plaza del Arrabal en una gran plaza mayor para la ciudad. Basándose en los planos de Herrera, Diego Sillero construyó la Casa de la Panadería en 1590 y esta edificación sirvió de modelo para el resto de la plaza.

Vista del lado de la Casa de la Panadería (SIEMA Matritensis)

Detalle de la Casa de la Panadería ( SIEMA Matritensis)

La Casa de la Panadería era como la tahona de la villa. Edificación abovedada en los bajos, de tres pisos y con torres chapiteles en las esquinas (típico pérfil austria), construída toda ella a base de ladrillo y madera. Los soportales son arcadas de piedra, de arcos clásicos de medio punto levantados sobre pilares con columnas toscanas adosadas. Durante el reinado de Carlos II se recargó la decoración, con los remates de guirnaldas de las ventanas y los diferentes escudos, especialmente tras el incendio de 1672. El impresionante escudo central es de esa época. También en 1670 se decoró el interior con frescos de Claudio Coello y José Jiménez Donoso. Esta edificación ha pasado por diferentes usos. Por ejemplo fué Academia de Bellas Artes de San Fernando entre 1745 y 1774, cuando se creó la Academia aprovechando los artistas y obras del Palacio Real, y se mantuvo en este lugar hasta que la Academia pasó a la actual sede en la calle Alcalá. En el año 1774 Carlos III la usó como Academia de Historia hasta que ésta se trasladó en 1781 a su actual sede. También se usó como Biblioteca y Archivo. Hoy en día tienen ahí su sede una fusión de empresas de Promoción Madrid y el Patronato de Turismo. En el año de 1992 Cesar Franco pintó esos frescos con escenas mitológicas, madrileñas o de su propia invención, para recordar a los madrileños que la Casa de la Panadería también estaba decorada en su exterior por frescos barrocos.

Arco de la entrada por calle / de julio a la Plaza Mayor (SIEMA Matritensis)

En este lado de la Plaza Mayor, donde se localiza la Casa de la Panadería, existen dos callejones interesantes, con sus respectivos arcos de entrada. El más bonito corresponde a la calle 7 de Julio, que ya mencionamos en otra de las entradas de este blog http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2014/07/curiosidades-de-la-calle-7-de-julio-de.html. Luego está otro más pequeño, el antiguo callejón del Infierno, que hoy se conoce como calle del Arco del Triunfo. Se le llamaba así por la cantidad de llamas acumuladas ahí durante uno de los incendios. Siempre se ha considerado como un callejón maldito. Incluso se sabe de dos sacerdotes asesinos que habitaron en sus portales: uno, el cura Merino, el que intentó asesinar a la reina Isabel II. Otro, el cura Galeote, quien asesinó al primer obispo de Madrid. Ambos son del s XIX.

                                       Fachada Casa de la Carnicería ( SIEMA Matritensis)

Escalera de granito en la entrada principal de la Casa de Carnicería. Arriba sala
de columnas. Hoy Hotel Pestana (SIEMA Matritensis)

Vista de la Plaza Mayor ( SIEMA Matritensis)

Justo en frente se levantó, también con soportales de arcadas, la llamada Casa de la Carnicería, para abastecer de carne a Madrid. Sufrió varios incendios, quedando muy dañada tras el de 1631. Luís Bellido restauró su interior que ha pasado por diferentes usos como, por ejemplo, hemeroteca o Junta Municipal del distrito Centro. Hoy en día es un hotel, que mantiene los muros originales de ladrillo, bóvedas y la gran escalera y balaustrada central de granito. Felipe III encargó a Gómez de Mora la tarea de cuadrar la plaza en 1617. La diseña como un rectángulo proporcionado, terraplanea las diferencias de altura con la cava, como se aprecia en el Arco de Cuchilleros ( Madrid funcionaba con gremios y ahí cerca se situaba ese gremio de los comerciantes y artesanos de cuchillos). Por atrás sitúa una gran fachada de viviendas. Esos siete pisos constituían la altura más elevada de la ciudad de entonces. Pero junto a las Casas de la Panadería y la Carnicería elevó unos soportales arquitrabados de piedra, rectos y, sobre ellos, de manera mucho más sencilla, con muros de ladrillo liso y pequeñas ventanas, el resto de la plaza. El "Auto de Fe" de Francisco Rizzi (1683) que se conserva en el Museo del Prado nos da una idea de como se desarrollaba en la plaza la escenografía para una ejecución pública. También la corrida de toros celebrada para el cumpleaños del rey. Esos montajes del mundo barroco siguen haciéndose hoy en día para conciertos, celebración de la Navidad u otro tipo de actos..
  

Auto de Fe de Francisco Rizzi , 1783 ( SIEMA Matritensis)

La Plaza Mayor con motivo del 17º cumpleaños del Rey Carlos II, 
en la colección Abelló (SIEMA Matritensis)


Durante el s.XVIII Juan de Villanueva cerró la plaza y le proporcionó la unidad neoclásica actual. Cerró con arcos todas las calles que accedían a la plaza, dándole una continuidad a todas las fachadas a la plaza. Yo misma he podido entrar a viviendas situadas encima de esos arcos y se tiene una curiosa sensación de cercanía vecinal con la plaza, aunque los techos sean pequeños. En otra de las viviendas a la que pude acceder, perteneciente a un embajador, el crujido de las maderas te hace retrotraerte a otra época. Han tenido que hacer reformas profundas para acondicionar estas viviendas del s.XVII plagadas de escaleras y espacios pequeños.

Vista de las calles antiguas abiertas, ya cerradas con arcos de unión (SIEMA Matritensis)

Junto al Arco de cuchilleros, se encuentra la calle Escalinata y el balconcito desde el que los frailes alentaban contra los franceses. Junto a esa entrada se situaban famosas tabernas donde poder esperar a los autobuses que conducían a Carabanchel, por ejemplo. Debajo, el restaurante Las Cuevas de Luis Candelas, conserva las bóvedas más antiguas que sirvieron de sustento para el peso de la plaza y de almacenes. 
             Cuevas de Luis Candelas (Bóvedas planas sobre una de las salas interiores)
                                                               (SIEMA Matritensis)

Bóveda interior de sujección del arco de cuchilleros en las Cuevas de 
Luis Candelas (SIEMA Matritensis)


En el centro de la plaza se sitúa la estatua ecuestre de Felipe III a caballo. Preside la plaza porque este rey fué el gran artífice de su diseño. La escultura la comenzó Juan de Bologna por encargo del Gran Duque de Toscana, Cosme de Médicis, para regalársela al rey de España. Se terminó en 1616 por el broncista italiano Pietro Tacca y muestra al rey vestido a la moda de principios del s XVII a caballo, en actitud de paseo, ya que este rey era muy tranquilo y pacífico, nada que ver con la personalidad de su hijo, que también está esculpido  a caballo en la plaza de Oriente, pero con otra actitud correspondiente a la vida pasional y con conflictos y luchas que tuvo(por eso se le representa con el caballo en corbeta, siguiendo el retrato que de él hizo Velázquez). La estatúa de Felipe III la trasladó aquí la reina Isabel II en 1848. La trajo del Reservado de la Casa de Campo, ´lugar para el que fué diseñada esta escultura. Esta reina pensó en una plaza que fuera un jardín romántico y en las estampas de la época así se percibe, con una valla elíptica de hierro que rodeaba la escultura, diversos tramos de arbolado y jardín, así como bancadas y farolas isabelinas por toda la plaza.

                   Felipe III a caballo, en el centro de la Plaza Mayor (SIEMA Matritensis)

Plaza Mayor ajardinada (1910)



Nuestros mayores y ,algunos de nosotros, todavía tenemos en la retina la imagen de la Plaza Mayor que muestra la fotografía, con coches aparcados dentro. Durante los años de 1967-69 se construyó el aparcamiento subterráneo que obligó a subir el pavimento y a hacer el adoquinado actual que, aunque tenga su encanto, tanto molesta al andar.



Entre las dos imágenes de arriba han pasado siglos, pero mantienen el mismo esplendor. Se trata de la Posada del León de Oro, establecimiento situado en el número 12 de la Cava Baja. En esta zona tan comercial y céntrica de Madrid no podían faltar las posadas para alojamiento de la gente que viniera de fuera para hacer negocio. Una de las de más fama en el Madrid de los Austrias es esta del León de Oro. La fotografía de arriba es de 1897. Actualmente la encontramos totalmente remodelada desde hace dos años. Mantiene el título e imponente escudo de piedra de la entrada. En el interior, en torno al patio, se suceden los dos pisos con las habitaciones. Podemos apreciar las vigas de madera, los sillares de granito y los restos de la muralla medieval justo debajo de las mesas, como muestra la fotografía del comedor para los que se alojan en la posada. Justo a la entrada también hay restos de muralla que se pueden admirar a través de los cristales y una pequeña barra y mesas para degustar productos castellanos con una gran carta de vino.
Os animo a terminar la visita descansando en este espacio con encanto.


Maribel Piqueras


.

domingo, 21 de octubre de 2012

Plaza de Chueca y Mercado de San Antón

La pintoresca Plaza de Chueca recibe el nombre del compositor de zarzuelas Federico Chueca y es el centro de este curioso barrio que se extiende entre la calle Hortaleza y la calle Barquillo. Entre su entramado de calles, pequeños callejones y rincones, bulle una oferta de ocio, cultura y comercio muy rica y de plena actualidad. Esta zona todavía era inexistente en 1861, cuando Mesonero Romanos publicó sus paseos histórico-anecdóticos por las calles y casas de esta villa. En el entorno de la plaza lo que existía era la Galera y la residencia palaciega del Duque de Frías. La zona creció rápidamente con el desarrollo industrial y se estableció por el área una población proletaria, de casas pobres, pero de ambiente muy castizo. Los habitantes más conocidos eran los llamados "chisperos": fabricantes y mercaderes de utensilios de hierro, de ahí el nombre con que les apodaron los madrileños. Más tarde se abriría la calle S. Gregorio hasta Augusto Figueróa y se ensancharía la de Gravina. Como dato curioso, en 1802, se casó en esta última calle, donde entonces se situaba la parroquia de San José, Simón Bolivar con su novia madrileña, MªTeresa, antes de que fuera derruida esa iglesia y traslada a la calle Alcalá. La Plaza estaba situada en una zona decadente y marginal en los años 70 y 80 que, después, supo superar el ser considerada nada más que "barrio gay" de Madrid para aportar a los madrileños una serie de vivencias cosmopolitas y vanguardistas en el ocio que merecen la pena.  Es un barrio bastante completo y lleno de contrastes. Ya hablamos en una entrada anterior de la maravilla del conjunto de las Góngoras, para ahora centrarnos en dos puntos comerciales.

Plaza de Chueca (Foto SIEMA)

Plaza de San Gregorio en 1895, antecedente de la plaza de Chueca
(Foto wikipedia)


Plaza de Chueca, terraza junto a la salida del metro (SIEMA)

Lateral de la plaza, donde se aprecian las rejas y decoración de
estucos del s XIX (Foto SIEMA)

A partir de los 90 el Ayuntamiento y los vecinos empezaron a invertir en la zona. Se remodeló la plaza como está hoy en día, restaurando las fachadas que dan a ella. Se percibe mejor la calidad del trabajo de rejería en las balconadas y la labor del estucado de finales del s.XIX y principios del s.XX. Destacan en una esquina (calle Gravina nº 11) la Taberna de Ángel Sierra, con la decoración pictórica y paneles de madera  tan característicos del s.XIX y principios del XX, para hacer un parón y tomar cerveza, vermuth de grifo o cualquier pincho. Esta taberna ya es centenaria, pues aunque se creó en 1908, desde 1917 pertenece a Angel Sierra y a sus herederos. A la plaza da la barra y, por detrás, el comedor. En el interior destacan las maderas de Cuba y la decoración de azulejos de la cartuja. También en su interior recordamos que Almodovar situó algunas escenas de "La Flor de mi secreto". En frente se sitúa L´Habilleur, una tienda de ropa elegante a buen precio. Y para reponer fuerzas a cualquier hora nada mejor que entrar en cualquiera de los bares con terrazas o restaurantes que dan a la propia plaza. 

Animadas terrazas en la Plaza (Foto SIEMA)

Vista general de la Taberna de Ángel Sierra (Foto SIEMA)

Interior de la Taberna de Ángel Sierra (Foto SIEMA)

Justo detrás de la Plaza se sitúa el Mercado de San Antón. El origen era un importante mercado de barrio en esta zona que creció a lo largo del s.XIX con población emigrante. La novela de Galdós, "Fortunata y Jacinta", es una crónica social de ese Madrid y en su segunda parte aparece citado el mercado. Dice textualmente "La casa estaba en una de las muchas rinconadas de la antigua calle de San Antón. En el portal había una relojería entre cristales, quedando tan poco espacio para la entrada, que los gordos tenían que pasar de medio lado; en el piso bajo y tienda una bollería que inundaba la casa de préstamos de farolón a la calle, y en ciertos días había en los balcones ventilación de capas empeñadas. Más arriba los pisos estaban divididos en viviendas estrechas y de poco precio. Había derecha, izquierda y dos interiores. Los vecinos eran de dos clases: mujeres sueltas, o familias que tenían su comercio en el próximo mercado de San Antón. Hueveras y verduleras poblaban aquellos reducidos aposentos, echando sus hijos a la escalera para que jugasen. En uno de los segundos exteriores vivía Feliciana, y Fortunata en un tercero interior".

Exterior del Mercado de San Antón

En tiempos de Franco, año 1945, se construyó un gran mercado con materiales muy baratos de posguerra: grandes pilares y hormigón. Pero este mercado, al igual que el resto del barrio, se vió afectado por la crisis y la decadencia de los años 70 en adelante. En el 2002 se incluyó en el plan de modernización y empezaron las obras en el 2008. Habiendo presentado el proyecto de remodelación los propios comerciantes del mercado al alcalde. Situado en la calle Augusto Figueroa nº 24, ocupa una enorme superficie, de 7.354 m2. Se inuguró en el 2011. Como he dicho anteriormente el promotor era la propia Asociación de Comerciantes del Mercado de San Antón y el proyecto lo realizó el estudio QVE, de Ana Mª Montiel y José García del Monte. Exteriormente el edificio es una moderna mole compacta de ladrillo. Hormigón, ladrillo y acero es lo que vemos también en el interior.

Interior de las diversas plantas (web del mercado)

Ahora es mucho más accesible y funcional. Incluso sus puestos y diseño se adaptan al carácter cosmopolita y vanguardista del barrio. Y, por supuesto, respetando el medio ambiente, con los techos acristalados cubiertos de placas solares o las alimentaciones para recargar baterias de coches electrícos con los que cuenta el aparcamiento. Esa austeridad de formas no va pareja al estilo gourmet de cada uno de los puestos. El mercado se organiza de la siguiente manera: un supermercado abajo, puestos "tradicionales" de mercado en su planta primera (no una gran variedad del mismo género para elegir, sino un puesto de cada, más o menos; por ejemplo de carnes, charcutería, pescado, mariscos, fruta, panadería, etc..).Este mercado tiene un amplio horario hasta las 22h.

Puesto de foie (Pituca para SIEMA)

En la segunda planta están los puestos de comida para llevar, tapeo, show cooking y la sala de exposición. Los pasillos son amplios y disponen de mesas y taburetes para poder descansar, aunque las noches de los fines de semana no hay quien quepa. Esta segunda planta abre hasta las 24h. La presentación es de lujo (como puede apreciarse en esta foto de Pituca del puesto del foie) y podemos encontrar cocina del mundo entero: tapas y vinos españoles junto a sushi japonés o cocina griega. 
En la tercera planta se sitúa el restaurante y la terraza, que los sábados y festivos abren hasta la 1.30h. En fín creo que todo esto también forma parte de ese patrimonio que hay que enseñar en Madrid.
Muy cerca del Mercado de San Antón encontramos otro negocio centenario: la Tienda de Vinos de Augusto Figueróa nº 35. Este local se fundó en 1890 por Francisco Gómez y Jacinta Pinto como despacho de vinos modesto de la época, donde se ofrecía vino de Valdepeñas, aguardiente y licores. También se le conocía como la taberna del guitarrista por que su hijo acompañaba con veladas musicales de guitarra a los clientes. En los años 50 pasó a ser también casa de comidas y sus dueños actuales son la cuarta generación de la familia. Esta tienda de vinos estaba muy vinculada al mundo literario, pues eran asiduos Rafael Alberti, Machado, Azorín o Benavente. También en los 50 se la conocía con el sobrenombre de Comunista, porque asistían a jugar al mus y tomar algo muchos socialistas de la vecina Casa del Pueblo de la c /Piamonte ( derruida en 1953) y que siguieron yendo por ella.

Tienda de vinos y comidas (Foto SIEMA)

Uno de los laterales del Mercado de San Antón es la calle Barbieri, que lleva el nombre de otro famoso músico amigo de Federico Chueca. Y seguimos hablando de cante, porque ahí se situaba el tablao que montó en 1963 Manolo Caracol, "Los canasteros", en el nº 10 de Barbieri. Hoy es la discoteca Polana, pero todavía conserva ese tablao en su interior. También en Barbieri hay fachadas muy decoradas y una curiosa tienda, Picnic, en el número 9, donde se encuentra ropa muy de uso diario, caracterizada por sus bonitos diseños y colores llamativos. Lleva situada aquí casi 8 años y sigue en auge. El teléfono de Picnic es 915218317. 

Maribel Piqueras

Antiguo Tablao de Manolo Caracol (Foto SIEMA)

Fachada del antiguo tablao, hoy discoteca (Foto SIEMA)

PICNIC, camisetas (Foto SIEMA)

PICNIC, vista interior (Foto SIEMA)


martes, 2 de octubre de 2012

El  Parque del Retiro de Madrid, un pulmón verde de 118 hectáreas en pleno centro de la ciudad, daría mucho para hablar en un blog, así que he preferido dividirlo en dos entradas. En esta primera parte recorreremos sus orígenes, parte de su historia y evolución y nos centraremos en la zona E del Parque. Para los orígenes históricos de esta zona habría que remontarse a finales del s.XV, cuando el rey Enrique IV fundó un monasterio jerónimo en lo que era una zona boscosa muy saludable situada a las afueras del Madrid de entonces, hacía el E. Esa primera fundación jerónima se convirtió en el monasterio mandado hacer por Isabel la Católica, hoy en día muy restaurado durante el s.XIX y en adelante. En él disponían los reyes de Castilla un cuarto real donde retirarse en determinadas temporadas (por ejemplo tras la muerte de un cónyugue o durante la Semana Santa). Pero serán el Conde Duque de Olivares y Felipe IV los artífices del Palacio del Buen Retiro y sus jardines que, más tarde, darían lugar a este parque. El motivo de construir un palacio en esta zona se lo debemos a la personalidad de Felipe IV: un rey muy pasional, amante de todas las artes, del teatro, de los espectáculos diversos y de los jardines y espacios abiertos. El llamado Alcazar de los Austrias( situado donde hoy está el Palacio Real) era una residencia muy pequeña para él, que carecía de espacios grandes y abiertos, así como de jardines. El rey se sentía bastante agobiado en dicho edificio. Le apremiaba disponer pronto de una residencia nueva para recrearse en su tiempo libre y de eso se daba cuenta el Conde Duque de Olivares. La obra se hizo muy rápida, en tres años estaba prácticamente terminada (1630-33), encargándose Carbonell de ella. En 1636 se añade la Plaza Grande y poco despues la decoración pictórica encargada a Velázquez y Zurbarán, entre otros. Los materiales empleados eran poco costosos y fáciles de manejar como el ladrillo y la madera. No se empleó la piedra en este palacio real, por eso resistió tan poco. Una vista general de como era se aprecia en este lienzo de Leonardi de abajo

                                 Vista del Buen Retiro ,por Leonardi (SIEMA Matritensis)


A la derecha de la misma aparecen los Jerónimos y el Palacio se construyó ampliando hacia el N el cuarto real ya existente. Los escenógrafos y jardineros eran florentinos, contratados por el Conde Duque de Olivares y desarrollaron unos jardines bastante geométricos, pero llenos de fuentes, esculturas y ermitas. Ahí estaba colocada la estatúa ecuestre de Felipe IV que hoy preside la Plaza de Oriente. Felipe V encargó el parterre con un gusto muy afrancesado. Carlos III cerró el jardín e instaló diferentes puertas, además de colocar muy cerca la famosa puerta de Alcalá. Este rey lo reconvirtió en jardín ilustrado, situando en él la fábrica de porcelanas (con la fórmula secreta que se trajo de Sajonia con su mujer Mª Amalia, gran amante de las porcelanas) y organizando cerca, en el Prado Viejo, el Gabiente de Ciencias, la casa de fieras y el Jardín Botánico. Con Carlos IV tuvo lugar, desde el parterre, la primera ascensión en globo de Vicente Lunardi. Pero durante la ocupación francesa de Madrid sufrió numerosos destrozos: los soldados franceses usaron las maderas del palacio, la fábrica de porcelana se convirtió en polvorín, que fué asaltado por los ingleses (aliados de España y que fueron los que volaron la fábrica provocando graves pérdidas en el parque). De todo ese esplendor no queda más que una ala del palacio y el Casón del Buen Retiro. Menos mal que de la época de Fernando VII conservamos lo que empezó a ser el jardín romántico como se le conoce actualmente. Este rey se propuso restaurar la zona en 1815. Levanta la colina artificial de los gatos o montaña rusa, construye el embarcadero, promueve la instalación de la llamada Casa de Fieras y varios pabellones de reposo como la Casita del Pecador. Es por esta zona NE del parque donde propongo iniciar el recorrido. Entrando por la bonita y esbelta Puerta de Madrid (último tercio del s.XIX), a la izquierda podemos divisar la Colina de los Gatos ( llamada así por la cantidad de gatos que cobijaba) o Montaña rusa: colina artificial con su cascada, sus efigies orientales tan al gusto del s.XIX en la parte de abajo. Justo al lado los restos de la ermita de San Pelayo de Ávila, siguiendo la moda romántica de colocar ruinas en los paisajes. Se trata de una iglesia románica donde estuvieron los restos de S. Isidoro durante su traslado desde Sevilla a León. En frente el pabellón de recreo y reposo conocido como Casita del Pescador


                                  Romántica Casita del Pescador (SIEMA Matritensis)


                                        Montaña artificial. Ilustración, Madrid 1849

Arcos de entrada a la montaña artificial y cerámica de los años 20 (SIEMA Matritensis)

Todo denota romanticismo: el juego de diversos volúmenes, su tejado en chapitel con las bolas, los contrastes de colores rojo, azul y blanco, las pinturas, la base del estanque irregular sobre el que se asienta. Es el punto de información del parque actualmente. Cruzando el Paseo de Carros, donde se instala la Feria del Libro por su amplitud, nos adentramos en una boscosa bajada, siempre húmeda, ya que no debemos olvidarnos que paseamos por la parte N del parque, para descubrir el Monumento a los hermanos Álvarez Quintero


              Monumento a los hermanos Álvarez Quintero desde diversas perspectivas (SIEMA Matritensis)


Como casi todos los conjuntos escultóricos del parque este monumento también es anterior a la Guerra Cívil y fué inaugurado en 1934. Está dedicado a los autores de teatro andaluces, los hermanos Álvarez Quintero, y presenta una escena de galanteo andaluza que tiene lugar dentro de un pórtico con columnas semiciricular desde el que se asoma una dama a escuchar al jinete. La talla del jinete en bronce es espectacular. Detrás de la balconada hay una pequeña fuente y bancadas de piedra. Avanzando un poco más divisamos, ya más cerca del Pº de Carros el gran Monumento a Cuba. Este tardó muchos años en terminarse, por motivos históricos, políticos y económicos, desde los años veinte en que se inició, no se inauguraría hasta 1952. Se decidió como agradecimiento al monumento que en Cuba había dedicado a España el general Machado. Lo inició Benlliure, quien trabajó en la carabela y otros bronces. Arriba

Vista general del monumento a Cuba (SIEMA Matritensis)

Todos los elementos son alegóricos a esa nación americana. Aquí se ve la armonía y majestuosidad del monumento, con la alegoría femenina de Cuba en la cima, luego Isabel la Católica y abajo, la caravela de bronce. Al otro lado Cristobal Colón, escudos y animales exóticos de ese continente

Detalles de los animales exóticos en bronce por Benlliure (SIEMA Matritensis)

En nuestro blog no hablaremos de todas las esculturas y edificaciones que nos encontremos, si de las más bonitas y antiguas, como el gran Monumento al General Martínez Campos, el héroe que con su pronunciamiento militar determinó el fín de la I República y la restauración monárquica con un periodo largo de paz en 1874. Lo diseñó Mariano Benlliure, que tanto trabajó en este parque y se inauguró en 1907.

Monumento al General Martínez Campos, de Benlliure (SIEMA Matritensis)

En la base de la roca elementos militares e isncripciones en bronce, lo mismo que la escultura ecuestre del general enérgico. Todo ello situado sobre un gran estanque en una plaza con columnas y pérgolas alrededor.

                                    Pilares de ladrillo como entrada a la casa de fieras (SIEMA Matritensis)

Jardines Cecilio Rodríquez, fuente de las gaviotas (SIEMA Matritensis)

Siguiendo por nuestra visita en la zona E nos encontramos con la entrada a la Casa de Fieras, donde dos pilares de ladrillo con leones nos dan la bienvenida a una pequeña plazuela circular con bancadas de cerámica. Ahí, a nuestra izquierda el edificio con las jaulas para animales peligrosos, todo él de ladrillo con unas bonitas balconadas de cerámica ( con la curiosidad de ser todas diferentes), muy del estilo decimonónico. Como hasta que se creó el nuevo zoo en la Casa de Campo en 1972 este era el zoo donde todavía hoy en día se ve el foso, estanques y grutas, así como parte del jardín. Luego se enlaza con los jardines de Cecilio Rodríguez. Este jardinero mayor del Ayuntamiento de Madrid diseñó estos bellos y recogidos jardines, con sus paseos, cipreses, setos recortados de boj, fuentes, cascadas, pérgolas y esculturas, donde la Junta de Retiro celebra algunos actos hoy en día. Quedan separados por una trabajada reja de hierro. Muy cerca de este recorrido, al otro lado de la Puerta de Hernani, es decir, cruzando el subterráneo del metro Retiro en la calle Alcalá y dirigiéndonos hacia la Puerta de Alcalá, nos encontramos una pastelería fancesa para reponer fuerzas o, al menos, deleitarnos con los ojos. Me refiero a Moulin Chocolat. Aquí podemos encontrar los tradicionales macarronis franceses, las magdalenas de esa tierra, los croassanes y miles de pasteles o chocolates para todos los gustos con un toque de cocina innovadora y glamurosa. Y tenéis que perdonarme porque, aunque mi fuerte son los idiomas, no se francés y seguro que cometo algún que otro error de ortografía. Nada más animaros a pasear con detenimiento por esta parte E del parque, justo la que bordea la Avenida de Menéndez Pelayo.

Maribel Piqueras 

martes, 11 de septiembre de 2012

LAS GONGORAS, Iglesia y convento

Esta iglesia y convento de las Mercedarias Descalzas de la Purísima Concepción, más conocido por el apelativo de "las Góngoras", tiene el encanto de conservar toda la pureza y ambiente original de finales del s.XVII. Más si tenemos en cuenta el barrio en que se ubica, Chueca, que hoy en día ha llegado a ser un área de auténtica fusión entre la tradición y las vanguardias más absolutas. En sus orígenes fue un beaterio fundado por Dº María de Mendoza en 1626 en la calle de San Oprobio. Allí se mantuvieron las religiosas hasta que se inundó en 1661. Al rey Felipe IV le debemos la advocación que tiene, ya que en 1663, lo dedicó a la Purísima Concepción en agradecimiento al nacimiento de su ansiado heredero el príncipe Carlos, futuro Carlos II. Felipe IV pasó los últimos años de su vida muy melancólico y triste, tal como lo retrata entonces Velázquez, no hacía más que dar vueltas a lo que había hecho mal en su pasado. Además, se le habían muerto anteriormente dos hijos varones. el príncipe Baltasar Carlos, hijo de Isabel de Borbón, y Felipe Próspero, hijo de su segunda mujer Mariana de Austria. Con lo cual, el nacimiento de este varón colmaba sus aspiraciones. Fray Manuel de San Juan Bautista y Villarreal realizó la primera iglesia que quedó inaugurada en 1665. El monarca había encomendado la tarea a dos importantes personajes. Uno era Juan Jiménez de Góngora, ministro del Consejo de Castilla y con un importante cargo en la orden de Alcántara. El otro, fray Juan de Sta. María, vicario general de los Mercedarios calzados. Al primero de ellos le debemos el apelativo de "Las Góngoras" con el que se le conoce, y no por el nombre del poeta Luis de Góngora que lleva la calle, que pienso sea un error del Ayuntamiento de Madrid, que no tuvo en cuenta la historia del convento al decidir el nombre de la calle y poner la cartela.
El edificio ocupa prácticamente toda la manzana, se alza sobre una gran extensión que era conocida entonces como las huertas del Duque de Frías. Se construyó en dos fases, la primera ya comentada, y la segunda corresponde a la remodelación interior realizada por Luis del Olmo en 1669. La fachada es neoclásica y nos oculta el movimiento y colorido del barroco interior. Se debe a los trabajos de restauración realizados en 1775 por el neoclásico Joseph de la Ballina. Por eso los grandes muros sobrios y lisos, así como la fachada neoclásica con frontón. Como únicos adornos destacan los escudos de los mercedarios que aparecen por todas partes, incluso en el muro de la derecha hay pintado uno a gran tamaño. La entrada a la iglesia es lateral y sobre el pavimento del ingreso nos encontramos de nuevo un gran escudo de la orden mercedaria, con la corona, la cruz blanca y las cincos bandas rojas abajo
La iglesia corresponde a la planta de cruz latina, de una sola nave, sin capillas laterales y presbiterio en alto. El crucero se cubre con una gran bóveda sobre pechinas con linterna. Sigue la tipología de iglesias del barroco madrileño del s.XVII. En los laterales de la nave aparecen dos cuadros-retablo. El de la izquierda es de mejor calidad y representa a S. Pedro Mártir junto a Catalina de Siena. Lo pintó Pedro Atanasio Bocanegra después de 1676, cuando ya se encuentra en Madrid trabajando para el rey. El de enfrente representa un fondo de Montserrat con la imagen de Jesús cautivo. En la imagen se puede apreciar la calidad de la talla de estuco que hay en los capiteles de las pilastras cajeadas ( estilo parecido al que hay en las Comendadoras), el entablamento que recorre toda la iglesia y la base de la cúpula con linterna. Las pinturas de las pechinas también son de 1688, realizadas por Andrés Fernández y Baltasar de Castejón. Todo ello proporciona al interior de la iglesia una gran luminosidad, movimiento y elegancia y debemos de agradecérselo a las reformas de el Olmo. El crucero es muy amplio y, en los machones del mismo encontramos cuatro retablitos de estilo rococó del s.XVIII: uno con la representación de San José, otro con la escultura de la Virgen del Carmen, el tercero con San Pedro Nolasco, fundador de los Mercedarios y el cuarto con la Virgen con las cadenas ante Dios Padre y Dios Hijo.. También son de destacar dos grandes tapices colgados en los extremos del crucero: el de la izquierda es un tema mariano y, junto a él , un bonito cuadro de San Nicolás; el de la izquierda repesenta el famoso tema de la redención de cautivos. Justo debajo de este último hay una urna de crsital con un Cristo esculpido en hojas de palma prensada, que suele pesar menos, y que podían sacar en procesión el viernes santo por el claustro.
Podemos apreciar ahora el impresionante retablo barroco, todo ello de madera imitando los colores y texturas del mármol y del bronce. Las cuatro columnas de orden gigante corintias que salen hacia afuera, contrastan con el interior cóncavo, donde se encuentra la Immaculada Concepción de Juan Pascual de Mena en colores pastel. Arriba,el frontón partido con los ángeles adorando y el símbolo del Espiritu Santo que coronan el conjunto manifestando la gloria y poder del Espíritu Santo sobre la Virgen y el sagrario. A los lados dos escudos reales que se adapatan al marco escultórico. Debajo las esculturas de dos santas mercedarias famosas: Santa María de Cervelló y la Beata María de Jesús. Las pinturas murales que cubren la bóveda del presbiterio y los lunetos son muy posteriores, de 1911. También se puede apreciar las rejas talladas que comunican con el convento y que aparecen en toda esta parte de la iglesia.
A un lado de la iglesia está el claustro central del convento, de forma cuadrada y bóvedas de cañón sencillas. La plaza que en su momento se situaba frente al gran convento de las Góngoras se destruó en el s.XIX. Hoy en día, cuando sales, puedes darte un agradable paseo mañanero por este barrio de Chueca, acceder desde la calle Luís de Góngora a la calle Libertad, donde se encuentran restos del entramado bohemio y cultural de esta zona, así como importantes restaurantes. Por ejemplo, en el nº 23 estaba el estudio del pintor Rosales y conserva su señorío decimonónico en la fachada y forja de las blaconadas. Junto a él la famosa "La Panza es lo primero" y, haciendo esquina, el vanguardista restaurante Baazar, de espacios amplios y blancos, con la alta barra central, que nos recuerda a Nueva York.