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jueves, 13 de agosto de 2020

Monasterio de Santa María del Paular

 Hemos aprovechado hace unos días para visitar el Monasterio de Santa María del Paular. Entre sus muros se palpa la historia de España y un inmenso patrimonio artístico que cuidan los benedictinos y Patrimonio Nacional. Para sus orígenes tenemos que remontarnos a la fecha del 29 de agosto de 1390, cuando Juan I de Castilla donó a la orden cartuja sus residencias y capilla de Santa María del Poblar. Terrenos usados como cazaderos por la corona de Castilla desde tiempos de Alfonso XI y situados en el valle del Lozoya, con vistas a la sierra. El testamento de este rey Trastámara benefició a D.Lope Martínez, monje de la cartuja de Scala Dei y que era natural de Segovia. Se fundó así la primera cartuja de Castilla y la sexta dentro de España. En aquel entonces estos terrenos pertenecían a Segovia y así seguirá siendo hasta que, en 1834, pasen administrativamente a depender de Madrid. Por orden de Enrique III de Castilla se empezó a construir una nueva iglesia, en 1406, en la que trabajó el arquitecto Gil Fernández y también vemos artesanos moriscos segovianos que dejarían huella en ella, como en la decoración del púlpito del refectorio. Reinando los Reyes Católicos se le dió una gran impulso a las obras de la iglesia, bajo la dirección de Juan Guas. Su estilo de transición entre el gótico y el plateresco nos recuerda mucho al desarrollado en el monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo. De esta época quedan las rejas, el retablo plateresco y el atrio de la iglesia con sus bóvedas.

Arco plateresco de entrada a la iglesia, realizado por Juan Guas. Uniendo la labor de arquitectura y escultura, con esa minuciosa talla de relieve. En el tímpano una Piedad policromada (SIEMA Matritensis)

Antiguas bóvedas de crucería del s. XV, también en la entrada a la iglesia (SIEMA Matritensis)

La iglesia es de una sola nave, con presbiterio en alto, cabecera plana y toda ella abovedada. Aunque ha perdido parte de su decoración original debido a la guerra de Independencia, desamortización y guerra civil, todavía es de admirar y se nos queda la boca abierta nada más entrar y contemplar, por ejemplo, su reja de Francisco de Salamanca. Realizada a mitad del s XV, muestra un medallón con la imagen de San Juan Bautista, a quien estaba también dedicada la iglesia, por ser la advocación de los reyes trastámaras Juan I y Juan II. También, en el lado izquierdo, aparece los escudos trastámaras.


Reja de final del gótico, con fino trabajo en hierro y remates con escudos, coronas y espirales. Se ve al fondo el retablo plateresco y las cubiertas de las bóvedas de época más tardía (SIEMA Matritensis)

Medallón con el busto de San Juan Bautista (SIEMA Matritensis)

Escudo de los Trastámara en la reja (SIEMA Matritensis)

El retablo mayor, de autor anónimo, sigue un estilo hispano-flamenco y está esculpido en alabastro por los seguidores de la escuela de Juan Guas. Dividido en dos partes: la parte inferior está dedicada a la Virgen, cuya imagen se nos muestra en el centro rodeada de ángeles. Encima, pequeñas escenas en formato rectangular nos reflejan la vida de María, desde su nacimiento, pasando por su matrimonio con San José, la adoración de los magos. Como en el gótico, puestas sin orden cronológico. La talla es minuciosa y aparecen multitud de detalles y ambientación en cada una de las escenas. Las cuatro calles de la parte superior reflejan la vida de Jesús (presentación en el templo, su bautizo, flagelación, muerte y, terminan, con escenas de Cristo glorioso y resucitado). Está rematado por un Calvario, también realizado en alabastro policromado. En las esquinas de arriba, San Juan Bautista y San Bruno. La fina tracería gótica enmarca todas las escenas. La sillería del coro, tallada en madera de nogal por Bartolomé Fernández (s.XVI) se ha recuperado recientemente para el Paular, pues con la desamortización de 1835 se había trasladado a la Basílica de San Francisco, el Grande. Pero, desde el 2003, luce de nuevo aquí. Con su friso de dragones alados, conchas, centauros de corte renacentista y sus numerosos santos y profetas.

Vista general de esta obra maestra del retablo del Paular (wikipedia)

El conjunto del Monasterio del Paular presenta añadidos de diversas épocas. Su sobrio exterior de estilo herreriano puede ocultarnos el plateresco y barroco que observamos luego en algunas estancias de su interior. En el siglo XVI trabajó en el monasterio Rodrigo Gil de Hontañón, que era natural de la propia Rascafría y había ejercido como maestro en las catedrales cercanas de Segovia, Salamanca, así como en palacios o edificios civiles de esas provincias y en la fachada de la universidad de Alcalá de Henares. Dejó su huella en la portada del patio del Ave María. El Renacimiento supuso una época de esplendor para los cartujos en Europa. Desde el Paular se apoyó y ayudó a financiar otros conjuntos cartujos, como el famoso de Granada. Ya que el Monasterio del Paular contaba con ingresos que le proporcionaban las inmensas cabañas de ovejas merinas de la zona y otros campos (con los beneficios de la pesca y de las maderas de sus bosques), así como dos batanes, uno usado para fabricar papel. Desde el exterior se observa el muro rectangular con contrafuertes que cubre la iglesia de planta basilical de una sola nave y la capilla del sagrario con su forma octogonal.

Vista general del Paular, con sus sobrios muros de piedra y alternancia de cubiertas de teja o chapiteles de pizarra (SIEMA Matritensis)

Del interior destaca el refectorio, con su púlpito de decoración mudéjar para el monje que realiza las lecturas mientras comen. Estancia rectangular, con sillería y mesas en los laterales y cubiertas de bóvedas de crucería góticas. El púlpito está casi en la esquina donde aparecen un lienzo de la Santa Cena (copia que realizó Eugenio de Orozco del original pintado por Tiziano para el refectorio del Escorial)y un relieve del Calvario que se adaptan perfectamente al marco arquitectónico. La sala capitular contiene un retablo barroco de Churriguera, en madera dorada, con seis columnas gigantes salomónicas. En la hornacina central está la Inmaculada y, arriba el Calvario. En los laterales de la parte de abajo aparecen dos santos cartujos. Las bóvedas ojivales son del siglo XV. En la capilla de los apostóles nos llaman la atención unos azulejos de Talavera del s. XVIII. La Biblioteca  está abovedada y pintada con unos frescos inspirados en la biblioteca del Escorial. Un crucificado de Juan de Juni (s. XVI) preside la Sacristía.  En el Claustro el prior Juan de Baez encargó a Vicente Carducho 56 cuadros para cubrir los huecos entre arcos. En esas pinturas, realizadas con maestría por este pintor napolitano, se narra la vida del fundador de la orden cartuja, San Bruno de Colonia, así como los hechos más sobresalientes de la historia de los cartujos. 

Vista general del refectorio, con el lienzo y calvario en uno de sus lados. Los gruesos muros de piedra sujetan bóvedas de crucería (unpaísenmiblog)

Entrada al claustro donde se muestran exposiciones temporales y los cuadros de 
Vicente Carducho. La realizó, en estilo plateresco, Juan Guas, en la época de los 
Reyes Católicos, combinando arcos polilobulados y mixtilíneos (SIEMA Matritensis)

Durante el s. XVIII se añadió la capilla octogonal del Sagrario y el Transparente. Comenzó a construirse en 1718, dentro de un estilo rococó por Francisco Hurtado Izquierdo, que había trabajado en las catedrales de Córdoba y Granada, realizando también el sagrario de la famosa cartuja de Granada. Todo en ella es movimiento, luz y color. Dispuso de dos recintos separados por una especie de cancel calado. En uno se coloca el tabernáculo, dentro de una estructura hexagonal,  realizado en mármoles y jaspes de diferentes colores, pero donde destacan los tonos rojizos. Sus muros laterales, al igual que la cartuja de Granada, se cubren de decoración a base de yeserías. Un auténtico de transparente de luz y color. Albergaba una custodia barroca de plata que los franceses robaron durante la guerra de Independencia. Después, la capilla anexa octogonal contiene esculturas barrocas y de principios de siglo XVIII, como Sta. Inés, Sta. Catalina o San Bruno, esculpidas por Pedro Duque Cornejo, la primera, y otras por el sobrino de la Roldana o el escultor Pedro Alonso de los Ríos. Pequeños altares en los laterales para celebrar misa en recogimiento y privacidad cada uno de los monjes cartujos.

Vista exterior de la capilla octogonal del Sagrario o transparente (SIEMA Matritensis)

Transparente de la cartuja del Paular, con la cancela que lo separa de la capilla 
(Glosario ilustrado del arte arquitectónico)

No pudo librarse el Paular del devenir de la historia y sus odios contra el patrimonio religioso. La guerra de la independencia saqueó sus pertenencias. Con la desamortización se produjo la secularización del monasterio y la dispersión por España de su patrimonio. Las pinturas de la serie cartujana entraron a formar parte del Museo de la Trinidad en 1836. Al rezar el estado dicho museo, en 1872, sus obras se integraron en el Museo del Prado, pero como no disponía de sitio suficiente para albergar tantos fondos, se distribuyeron por las diferentes provincias de España, de manera aleatoria y sin atender a temas o series. Pasaron por la catedral de Córdoba, la escuela de Bellas Artes de la Coruña, palacios arzobispales de Valladolid o Jaca, universidad de Sevilla o monasterios de Miraflores y Poblet. En el 2001 el Museo del Prado comenzó a reunificar los lienzos para restaurarlos y, así, en el 2011 se inició el proceso de reintegración de las obras que forman el claustro cartujano. Pero no así del resto. Todo este proceso está muy bien explicado por Patrimonio Nacional en la exposición dentro del monasterio donde he podido tomar estas notas.

Dispersión por España de las obras (SIEMA Matritensis)

Como he comentado, en 1835 se interrumpió la vida monástica. En el año de 1844 el estado vendió a Rafael Sánchez Merino la propiedad, con la condición de que mantuviera en buenas condiciones dicho patrimonio. Ante el incumplimiento de lo acordado, el estado la recupera en 1864. En 1876 es declarado el conjunto del monasterio del Paular como monumento histórico. la Institución Libre de Enseñanz, con Giner de los Ríos, le dará importancia y organizará excursiones en el sitio. Desde 1911-1953, la dirección de Bellas Artes organizó una beca para pintores paisajistas y residían allí mismo. Rascafría se convirtió en lugar de veraneo de familias importantes de Madrid e intelectuales de la talla de Menéndez Pidal o Ibañez Marín. La familia Muguruza, a instancias del Marqués de Comillas, ayudó a la restauración . Franco propuso a los cartujos regresar al Paular , pero éstos lo rechazaron. Desde 1954 hasta nuestros días, es un monasterio perteneciente a los benedictinos. Pertenece también a Patrimonio Nacional, al ser una fundación integrada en los sitios reales. La iglesia celebra eucaristías abiertas al público y los benedictinos tienen una pequeña hospedería dentro del propio monasterio, donde participar de lo mismo que hace la comunidad monástica. Para más información: monasteriodeelpaular.es ( Telf 918691958) o info@monasteriodeelpaular.com. No quería terminar sin recomendar dos sitios para tomar algo en vuestra visita al Paular. Por un lado, el restaurante Hotel rural Marcos, muy cercano al monasterio, con precios asequibles y una terraza enorme donde estar muy a gusto. Además, con aparcamiento amplio. O el restaurante los Claveles con vistas al parque natural Peñalara, también con amplios espacios y terraza y comida local de calidad. Espero que disfrutéis del verano y podáis acercaros a conocer el lugar. Ya sabéis que podéis seguirnos en twitter o instagram @siemamadencanto; facebook Siema Matritensis o www.siema.es (en la web sólo información muy general). Así como conectar por esas redes, el mismo blog o info@siema.es 

Maribel Piqueras 

Hotel rural Marcos (forkweb)

Entrada a los claveles en invierno (Los claveles restaurante)

Los Claveles, terraza (Los claveles restaurante)

martes, 18 de junio de 2013

El Palacio del Infante D. Luís en Boadilla del Monte

Este Palacio del Infante D. Luís de Borbón, situado en la localidad madrileña de Boadilla del Monte es mucho más que un mero monumento. Representa todo un conjunto arquitectónico de un verdadero príncipe ilustrado. Pero ¿ quién es este personaje? ¿por qué resulta tan desconocida para los madrileños su historia y la de los dos monumentos que hay en Madrid que hacen referencia a su persona?. No nos daría esta entrada  del blog para explicarlo. Habrá que esperarse a la publicación de un libro que ya está en marcha. Hoy solo nos detendremos en el Palacio, sin olvidar que Boadilla tiene otros monumentos importantes anteriores a la construcción de esta residencia palaciega y que también veremos más adelante. 
"Infante D. Luis de Borbón"( 1775, Mengs)
Es un retrato previo a su matrimonio y que, seguramente,
colgaría de las paredes de su palacio en Boadilla.

El Infante es hijo de Felipe V y su segunda mujer, Isabel de Farnesio. Había nacido en el Palacio del Buen Retiro el 25 de julio de 1727. Vivió siempre muy unido a su madre y, también pasó algo de su tiempo en el castillo de Villaviciosa de Odón mientras duraba la locura de los últimos momentos de Fernando VI, hermanastro con el que se llevaba muy bien. Luego residiría junto a su hermano mayor, ya rey Carlos III, en el Palacio Real de Madrid antes de trasladarse a la residencia de Boadilla. Por injerencia de su madre, al ser el varón menor y no tener territorios que heredar, le fue concedido el cargo de cardenal-arzobispo de Toledo en 1739, y más tarde, al fallecer el cardenal de Sevilla, también éste último en 1742. Aunque él mismo renunció, por convicciones morales y coherencia de vida, a sus títulos eclesiásticos en 1754.
" El Infante-cardenal D. Luis Antonio de Borbón" (1742, Antonio González Ruíz)
Meadows Museum. Dallas ( Texas. EEUU)

D. Luís de Borbón no contaba pues con estados propios, pero si con un gran patrimonio, no solo por ser hijo de reyes, sino porque administraba rentas importantes, sobre todo de encomiendas militares. Así pudo adquirir, en 1761, nuevos señoríos, como el de Boadilla que se lo compró a la Marquesa de Mirabel y el extenso de Chinchón, a su hermano Felipe de Parma. El nuevo palacio se levantó sobre un antiguo palacete llamado " de las dos torres", que Ventura quiso recordar haciendo también dos torres. El arquitecto es Ventura Rodríguez y las obras duraron desde 1763-1765, como bien dice una placa situada sobre un frontón semicircular de la puerta principal que expresa la fecha de terminación de los trabajos "A.D. MDCCLXV". Tanto en el diseño de los espacios interiores y cubiertas, como en el jardín, percibimos la mano de este gran arquitecto formado por Giovanni Battista Sachetti en las obras del Palacio Real de Madrid. Es un espectacular dibujante y conocía a la perfección la arquitectura barroca romana sin haber pisado jamás suelo italiano. Desarrolla aquí una arquitectura propia de un príncipe ilustrado como era su amigo, el infante D. Luís. Integra a la perfección el edificio con la naturaleza que lo rodea. Al infante le encantaba la caza, afición que solía realizar junto a su hermano Carlos III. También coleccionaba todo tipo de animales disecados y vivos( llegó a tener incluso un pequeño zoo en los jardines de palacio); recuérdese por ejemplo la acuarela de la cebra del Infante pintada por Paret. Ese afán científico le llevó a albergar en el Palacio de Boadilla un extenso gabinete con objetos como microscopios, telescopios, cámaras oscuras, así como minerales y demás elementos curiosos de la naturaleza. Tenía también unos jardines llenos de plantas medicinales, aromáticas, florales, frutales, huerto y vides. Con prensa y molino incluídos. La cámara del Infante está situada en la torre de la derecha, con las mejores vistas al jardín y a Boadilla y, justo debajo, se encuentra la capilla y en el sótano la bodega.
"Baile de Máscaras" (1767. Paret. Museo del Prado)

" El hombre del tricornio" (1758. Francesco Sasso. Louvre)

El Infante disfrutaba de su soltería en este palacio. Organizaba numerosas fiestas. D. Luis de Borbón coleccionaba y fabricaba él mismo instrumentos musicales. Tocaba el piano y el violín. Además, disponía de una orquesta de cámara que organizaba numerosos conciertos. Aquí trabajaba para él el violinista boloñés Francesco Landini y también el virtuoso del violonchelo, Luigi Boccherini. Este último compuso en Boadilla, entre 1771 y 1772, su famoso minueto. Muy propio del afán enciclopédico del s.XVIII era el coleccionismo. Ya hemos mencionado el de carácter científico, pero mucho más importante era el artístico. Por las estancias, hoy vacías, del palacio, colgaron numerosos cuadros de pintura flamenca, italiana, francesa, española (bodegones de Meléndez, cuadros de Paret como el de la foto, Ribera o Zurbarán).  Cuadros cuya temática estaba muy relacionada con la naturaleza( escenas de caza, paisajes, bodegones) o pintura religiosa, de historia, o galantea. El genovés Francesco Sasso era su profesor de pintura y el conservador de las obras de arte del infante. Muchos de ellos heredados de las colecciones de su madre, tras su muerte en 1766. Tenía una gran sensibilidad y era un hombre adelantado a su época en cuanto a apreciar el talento innovador de algunos artistas, como Paret o Goya, esos genios del s.XVIII que fueron descubiertos por D. Luis. Además de las pinturas, tenía esculturas, planos, grabados, jarrones, libros, monedas. El mobiliario también era de lujo e incluso algunas de las sillas, mesas y consolas fueron diseñadas por el propio Ventura.

Palacio y perspectiva en ángulo de la plaza 
semicircular con la fuente de Ventura

La planta del edificio es rectangular y se organiza por medio de tres cuerpos, con recorridos interiores horizontales que siguen el eje de las dos fachadas, la principal y la del jardín. Estamos ante un Ventura de gran fama por esos años, que se muestra cómodo con un aire neoclásico en la fachada, pero no en el interior. El palacio presenta una fachada alargada en horizontal, geométrica, de líneas muy sobrias. Sin apenas decoración, salvo las dos columnas toscanas exentas de la puerta principal y las molduras de piedra de los balcones de la planta noble. Consigue que no haya monotonía separando los cuerpos con esas bandas verticales de estuco y esos zócalos de falsos sillares. . Los antepechos con adornos de bolas ocultan elegantemente el tejado. También encontramos dos cuerpos de una sola planta que alargan la fachada del palacio por los dos lados, sus cubiertas sirven como terraza para los dormitorios y, de ellos parten los muros de cerramiento del conjunto arquitectónico. Sobre el antepecho que da justo en la entrada principal Ventura colocó originariamente un escudo Borbón. Ese escudo de piedra y las dos torres proporcionan la nota de verticalidad. Frente a la fachada una plaza semicircular de aire barroco italiano, lo mismo que la gran fuente de piedra con mascarones. Es perfecta la perspectiva creada.

PLANTA BAJA
En ella un gran vestíbulo conduce, por la derecha hasta la capilla. A la izquierda, la escalera de honor sencilla que lleva a las habitaciones del piso noble. Justo en la esquina izquierda, y mucho más pequeña, la escalera que conduce a los salones, cocina y estancias de la planta semisótano. Esta planta apenas se aprecia desde la fachada, pero si desde el jardín, ya que desde esta parte se accedería a los jardines. Como la Capilla es la joya del palacio y la que mejor se conserva, nos vamos a detener más en ella. Es de planta rectangular y en el crucero están los cuatro arcos que sostienen la cúpula, adonde le llega toda la luz de la torre de la derecha. La cúpula está decorada con lineas muy movidas y casetones con flores. Predomina la decoración barroca: arcos, cornisas, pechinas y bóvedas se decoran con profusión de guirnaldas, ángeles, uvas y flores. Destacan en el ábside los órdenes gigantes de columnas corintias acanaladas y, las columnas jónicas en las puertas. El retablo es todo de mármoles de colores vivos. Sabemos que con los Rúspoli colgaba un lienzo de la Immaculada, pero no sabemos qué pintura colgaría en tiempos del Infante D. Luis. 




"Sepulcro de la Condesa de Chinchón"

De frente al altar está la Tribuna del Infante, de madera y bronce dorado, desde donde D. Luis asistía a Misa nada más salir de su cámara. Esta capilla es un panteón familiar, incluso el propio D. Luís de Borbón dejó escrito en 1782, tres años antes de morir, que quería ser enterrado en la capilla de su palacio de Boadilla. Pero Carlos III no lo permitió y su cuerpo quedó en Arenas de San Pedro hasta que fué trasladado por Carlos IV al panteón de Infantes del Escorial. Sí están aquí las tumbas de sus dos hijas, la Condesa de Chinchón y la Duquesa de San Fernando. Mª Teresa Borbón y Vallabriga está enterrada justo a la derecha del altar. El sepulcro lo realizó en 1828 el escultor preferido de Fernando VII, Salvatierra. Presenta una composición piramidal entre las dos columnas jónicas. Todo él de mármol de diferentes tonalidades. Encima del sepulcro de mármol rojo una escultura de mármol blanco representa el busto de pérfil de la Condesa de Chinchón, sobre una columna. Un joven la rodea con su brazo y hay una antorcha caída. No se hace mención a su desgraciada vida ni al martirio que resultó su matrimonio con Godoy. Esta condesa, con solo 5 años, tras la muerte de su padre, ingresó junto a su hermana en el convento de San Clemente de Toledo, para salir jovencísima a casarse con Godoy por orden de la reina MªLuisa, quien quería emparentar a Godoy con alguien de sangre Borbón. Godoy no la respetó ni amó nunca. Su amante, Pepita Tudó, vivía en la misma casa y cenaban juntos. Hecho que presenció el mismo Jovellanos y quedaría escandalizado. Aprovechando la guerra de la Independencia, la Condesa de Chinchón   se separó de Godoy, marcharía a Toledo junto a su hermano y, luego, a Andalucía. Al morir su hermano Luis en 1823 y triunfar el absolutismo fernandino, marcha a París junto a su hermana MªLuisa, donde fallecería en 1828. Su epitafío dice lo siguiente " D.O.M.S. A María Teresa de Borbón, Condesa de Chinchón, hija de Luis Infante de las Españas, a los 48 años murió en París a 8 días de las calendas de diciembre de 1828. Carolina Luisa, esposa del príncipe Camilo Rúspoli, llena de tristeza lo puso para su piadosísima madre. ¡ Te saludo alma santa!".


En cuanto al monumento funerario de los Duques de San Fernando representan a la otra hermana, MªLuisa, completamente enamorada y féliz con su marido. Lo esculpió Antonio Sola. Por un lado recuerda a los sepulcros romanos y etruscos con esa decoración geométrica abajo y la difunta recostada vestida con vestimenta clásica. Por otro lado tiene ese aire romántico en el gesto de mirada enamorada a su marido y abrazo al busto donde está este representado. Contando un poco de la historia de esta hermana hay que recordar que solo tenía 2 años cuando falleció su padre y  tuvo que acompañar a su hermana a Toledo. Siempre estuvieron muy unidos los tres hermanos. Durante la guerra de la Independencia se refugió en Palma de Mallorca junto a su madre y regresaría a Zaragoza en 1814. Al poco tiempo, en 1817,  se casó con Joaquín Melgarejo y Ávalos, hijo del que fuera mayordomo mayor del Infante. Por los servicios prestados a Fernando VII éste le concedió el título de Duque de San Fernando. Pero como por esta familia corría sangre muy liberal, también se exiliaron a París en 1824. Allí fallecería primero su marido, en 1835, y luego ella, en 1846. Su tumba no está a los lados del altar, como su hermana, sino dentro de la sacristía. En él está escrita la siguiente inscripción" A Joaquín Melgarejo y Ávalos, Duque de San Fernando de Quiroga, miembro de primer orden de los grandes de España, honrado con el vellocino de oro y con los ornamentos de los caballeros de la orden de Calatrava. Poseedor de la gran cruz de caballero de la orden de Carlos III. Consejero del Reino y Ministro del Rey Fernando VII y General de la Guardia Real. Fue varón de altísima dignidad, gran ejemplo de piedad y de religión de los pobres, creyente fervientísimo, cautivó a todos con su alegría y su amor al estudio. Vivió 55 años. Murió a los cinco días de los idus de abril del año de 1835/  
Mª Luisa de Borbón, hija de Luís, Infante de las Españas, su esposa afligida por la defunción de su dulce y amado esposo, en su memoria mandó hacer este monumento para guardar sus cenizas y que del mismo modo se una a las almas de aquellos que yacen en la tierra".

"MªLuisa de Borbón, Duquesa de San Fernando" 
aquí retratada por Goya en 1800, año en que recuperan 
el apellido Borbón. (Florenzia. Uffizzi)

Escalera de honor llegando a la planta noble. Se aprecian las molduras pintadas de las puertas, que son las originales.
Arranque de ese tamo de la escalera.
PLANTA NOBLE O PRIMERA
Cuando salimos de esa escalera lo primero que encontramos es un gran vestíbulo que conduce al salón de guardias, con un balcón justo encima de la puerta principal de la fachada. Luego se sitúan tres salones con vistas a los jardines, salones de uso más íntimo. A ambos extremos los dormitorios: el del Infante y el de la Condesa de Chinchón, con pinturas y columnas ya del s.XIX este último.

PLANTA ALTA
Aquí irían las pequeñas habitaciones de servicio, pero hoy en día hay un espacio libre ya que tiraron los tabiques para hacer los dormitorios que había cuando era residencia de señoritas en la época de Franco.

PLANTA SEMISÓTANO
Aquí la organización del espacio es mucho más interesante. Sería una planta baja si la miramos desde el jardín interior. En la torre de la derecha, donde se sitúa la cámara del Infante, está la bodega. 


Destaca en esta planta la gran cocina con techo alto abovedado que ocupa por su altura parte de la planta baja. Presenta una inmensa campana, horno y encimera de piedra, como se aprecia en las fotos siguientes.

Esta cocina está al lado de una escalera de servicio muy curiosa que sube a la torre izquierda. Presenta un original abovedamiento y va decreciendo en altura

La cocina estaría situada en la esquina, pero en la parte central de esta planta semisótano hay un gran salón utilizado para recepciones, bailes o conciertos y tiene salida directa al jardín. ¡ Con una luz natural increible!

JARDINES 

El jardín presenta una gran extensión cuadrada y una sucesión de tres terrazas con escalinatas de piedra, muro de contención de ladrillo y nichos para colocar esculturas. En la primera terraza, la parte central más pegada al palacio, tenía un diseño geométrico de boj a la italiana con árboles ( lilos, cipreses, acacias, árbol del amor, moreras) y flores como pensamientos, rosales, etc..En su centro se situaba la famosa fuente de las Conchas que diseñó Ventura Rodríguez  en concreto para este jardín del Infante. Rodeaban a este tramo del jardín una preciosa balaustrada de piedra. Por los lados se sitúan simétricamente dos portones de acceso hoy muy deteriorados: tienen planta cuadrada y están abovedados. Ambos presentan una cubierta de frontón con líneas de granito al exterior. Ambos son uno de los elementos que más pronto van a arreglar con la reforma.
Arriba la gran escalinata clásica de bajada a la segunda terraza. De nuevo el clasicismo también en este pórtico de columnas toscanas por donde, desde el salón de recepciones, se accede al jardín.

En el segundo jardín habría plantado, además de más boj, almendros, higueras y otros árboles frutales. En tercer jardín es el más extenso. En él estarían los espacios situados bajo la terraza anterior, que son galerías abovedadas y se aprovechaban como almacenes, molino, presa, establos; desde aquí salen algún pasadizo subterráneo. Estos jardines son un verdadero milagro que quede algo, después de las guerras e incendios. Los Rúspoli se trajeron de Italia a la familia de jardineros italianos Seisi para que los cuidaran. Todavía hoy en día sus descendientes viven en Boadilla. A través de la sucesión de fotos siguientes se aprecian los muros exteriores de los jardines si bajamos por el lado de la iglesia de San Cristobal, los portones pequeños de la parte de abajo y la gran extensión de los mismos. También en la primera se ve las galerías abovedadas al fondo.




Junto a este pequeño portón de cerramiento de la parte de abajo encontramos el Puente de Ventura Rodríguez, realizado para salvar un pequeño arroyo junto a los cazaderos del palacio. Es muy sencillo, de un solo arco hecho con ladrillo en espiga y con pretil de granito. Estaba decorado con grandes piñas de piedra, de las cuales nos quedan muy pocas. Hoy por encima de él pasa la carretera. Existe otro puente del s.XVIII , que salvaba un arroyo y desnivel mayor a la hora de ir a cazar por el monte y este se encuentra antes de llegar al club Las Encinas de Boadilla viendo desde Pozuelo. Es muy coqueto y elegante, todo él de piedra labrada, pero no está comprobada la autoría de Ventura.



Nada mejor que terminar el recorrido tomando algo en la terraza del restaurante La Lonja, situada a los pies del Palacio del Infante, tanto de día como de noche, con unas vistas insuperables al edificio, acompañados por bebida o raciones de calidad. ¡ Hasta pronto Boadilla! ¡ Hasta pronto queridos lectores!

Maribel Piqueras

sábado, 24 de noviembre de 2012

NUEVO BAZTAN

Solo la mera visión del palacio e iglesia de Nuevo Baztán, así como de su diseño urbanístico, nos adentran en la importancia histórica que tuvo este lugar en otras épocas. Juan de Goyeneche fué un aristócrata y financiero navarro, que nació en Arizcum (Valle de Baztán) en 1656. Vino a Madrid a formarse en el famoso Colegio de la Compañía de Jesús donde entró en contacto con influyentes intelectuales. Durante el reinado de Carlos II desempeñó importantes tesorerías y desarrolló sus ideas de reformas industriales. En 1697 compra el periódico de La Gaceta de Madrid, con corresponsales en el extranjero que estaban en contacto con las novedades que se producían, sobre todo en el país vecino. Hizo suyas Goyeneche las ideas reformistas en el campo político y económico de Colbert, ministro de Luís XIV

Juan de Goyeneche, escultura en bronce de 2.5ms realizada por Gonzalo de Lossada, por 
encargo de la Asoc. Patrimonio Histórico de Nuevo Baztan (SIEMA Matritensis)

Esta escultura de bronce de nuestro protagonista, situada junto al Centro de Interpretación de Nuevo Baztán, que aconsejo visitar por el estupendo montaje audiovisual de que disponen, nos da pie para seguir conociendo cosas de Goyeneche. Durante la Guerra de Sucesión los aristócratas navarros apoyaron la causa de Felipe V, por eso el Rey mantendría después los privilegios a esta comunidad. Ayudó como prestamista a los reyes y tuvo varios cargos en la administración del Estado. Llegó a ser tesorero de reinas como Isabel de Farnesio( en el centro del cuadro "La Familia de Felipe V", de Van Loo) y, entre otros muchos títulos, era Marqués de Almenara y Marqués de Ugena. Para él José Benito de Churriguera no solo diseñó el Palacio de Nuevo Baztán, sino el de la calle Alcalá nº 13 ( Hoy Academia de Bellas Artes de S. Fernando) y el de la calle del Príncipe. Juan de Goyeneche murió en 1735 en su palacio de Nuevo Baztán y fué enterrado en una cripta de cerámica justo debajo de la cúpula de la Iglesia de San Francisco Javier.

"La familia de Felipe V" , de Van Loo, 1743 (Museo del Prado)

Gracias a su ascenso en la corte desde finales del s.XVII y su ayuda financiera a Felipe V Juan de Goyeneche va adquiriendo derechos señoriales (en la Olmeda de la Cebolla) y de hábitos de órdenes militares, concesiones relaes que le permitieron comprar terrenos en 1705 en las proximidades de Madrid. La nueva población de Nuevo Baztán se situaba en un páramo con algo de bosque y cauces de arroyos (Valmores y río Tajuña), además comunicaba con la capital, Alcalá de Henares y el camino a Valencia. Debido a que el abuelo de Felipe V, Luís XIV, dejó de abastecer a las tropas de éste, Goyeneche pensó en hacer fábricas para uso militar. En 1710 se crea la fábrica de paños en Olmeda con un gran equipo de 800 personas(tejidos, antes y gamuzas para el ejército). En Valmores estaba la de tintes y batanes. En 1713 tiene el poder real para acotar los territorios adquiridos y fundar Nuevo Baztán, donde, en 1715, instala las fábricas de textiles, sombreros y munición. Luego, hacia 1720, dispuso otras de productos de lujo como vidrios finos, medias de seda, pañuelos o papel. La de vidríos sería el germen de la que se instalaría luego en La Granja. Desarrollo un conjunto urbanístico a cordel con la disposición exacta de las calles y las casas, cuyo centro era la plaza ante la Iglesia.  Había explotaciones agrícolas, hospital, mesón, cárcel y seminario. Todo ello enmarcado dentro de las ideas enciclopedistas de la Ilustración, a veces utópicas para llevarlas a la práctica. En 1728 dejó de funcionar la fábrica de cristales. En el resto había problemas de aprovisionamiento de agua y madera que, junto al cese definitivo de exenciones fiscales en 1767, determinó el continuado proceso de decadencia. En 1778 se cerraron definitivamente las de sombreros, papel y aguardientes.

Iglesia de San Francisco Javier (SIEMA Matritensis)

La magnifica Iglesia de San Francisco Javier es de 1723. Fué construída por José Benito Churriguera dentro del estilo barroco que le caracteriza. La foto de arriba es la fachada encuadrada por dos esbeltas torres con movidos chapiteles de pizarra. Las torres tienen una altura en cubos decrecientes y las grandes ventanas rectangulares están rematadas con diferentes molduras de piedra barrocas.

Detalle de la fachada (SIEMA Matritensis)

La portada barroca con remate triangular y sus espectaculares juegos de claroscuro y líneas que se rompen está rematada con la imagen en piedra blanca de S. Francisco Javier, como no podía ser de otra manera viniendo de un navarro.

Hornacina con el santo (SIEMA Matritensis)

Torre campanario a base de cubos decrecientes (SIEMA Matritensis)

Detalle de los remates (SIEMA Matritensis)


Obsérvese la originalidad de la torre campanario y su chapitel. Estos dan a una pequeña plaza lateral que se usaba como plaza del mercado.

Retablo mayor (SIEMA Matritensis)

Para visitar el pueblo y su iglesia recomiendo acercarse un domingo por la mañana, antes o después de la misa de 13h para poder verla abierta. La iglesia consta de una sola nave, amplio crucero rematado con cúpula y presbiterio y coro en alto. Es espectacular el retablo de mármol del altar mayor esculpido por J Benito de Churriguera. Ocupa todo el fondo, siguiendo la escenografía barroca de desplegar unos cortinajes sujetos por ángeles que nos introducen en la escena principal. Mármoles grises, rojos, blancos, dorados. Resaltado por el juego de columnas pareadas de orden compuesto aparece la hornacina con San Francisco Javier y, encima de ella, el gran medallón con la escena del bautizo de indígenas.

Detalle del medallón y parte alta del retablo (SIEMA Matritensis)

Los otros cuatro retablos colaterales son de madera imitando mármol: con las tallas del Cristo del Socorro (márfil filipino de principios s.XVIII), San José, Immaculada, óleo de la Virgen de Guadalupe procedente de México. Las pechinas originales de la cúpula fueron pintadas por Palomino con imágenes de S. Juan Bautista, San Fermín, San Francisco de Asís y San Ignacio; pero las que se contemplan hoy son restauradas y representan a San Francisco Javier, San Ignacio de Loyola, San Isidro y Sta. Teresa de Jesús.

Cúpula con las pechinas restauradas en la actualidad (SIEMA Matritensis)

Detalle de la balconada a los pies de la iglesia y púlpito a la izquierda. 
(SIEMA Matritensis)

Debajo de la misma se pueden contemplar una vitrina de marfíles filipinos del s.XVIII y otra con el cáliz, arqueta e incensarios originarios. Interesantes también la pila bautismal, el aguamanil de mármoles diferentes muy elaborado de la sacristía y la cripta. 


Detalle de las molduras en una de las puertas con la balconada y escudo de palacio encima (este último no se ve en la fotografía). SIEMA Matritensis.

El palacio está a la izquierda de la iglesia y tiene unos remates de balaustrada de piedra y bolas realizados por Churriguera. De dos alturas, con una escalera monumental en su interior por donde se accede a la segunda planta o piso noble. Los espacios son amplios y, durante el sXIX, incluso se situó un teatro en una de sus salas. En este lado se sitúan también las casas de oficios. En la plaza frente a palacio se sitúa la fuente restaurada de los Tritones. Bordeando estas fachadas se puede observar el patio de fiestas  y caballerizas con su entrada de arco, pero ya  edificado con materiales menos vistosos. Nuevo Baztán necesita una importante restauración y están en ello. Pero merece conocerlo, así que dense una vuelta y paren a reponer fuerza en el mesón. Con estas imágenes del patio de fiestas y caballerizas realizadas por SIEMA Matritensis me despido. Ya sabéis que podéis seguirnos en facebook como Siema Matritensis o en Twitter @siemamadencanto.

Maribel Piqueras