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viernes, 8 de julio de 2016

Cuartel de la Guardia Real de El Pardo

Durante el mes de junio, SIEMA& Madrid con Encanto tuvo la oportunidad de conocer el Cuartel de la Guardia Real de El Pardo. Desde aquí quiero agradecer la amabilidad del guía y de todo el personal, incluido el capellán. El acercamiento al patrimonio histórico de El Pardo, que también es Madrid, quedaría muy incompleto si no cocemos este lugar. Ya dedicamos anteriormente dos entradas a El Pardo, que recomiendo repasar: http://madridconencanto-siema.blogspot.com.es/2013/11/el-palacio-del-pardo.html
o  la de http://madridconencanto-siema.blogspot.com.es/2014/01/la-casita-del-principe-de-el-pardo.html. Hoy nos centraremos en el Cuartel de la Guardia Real. Situado en el Pº del Pardo nº 43, cuya web www.guardiareal.com nos proporciona información útil. También está permitido visitar la sala de la Guardia Mora y las salas históricas ( Telf 917407010). Nosotros, a través de esta entrada, tenemos la intención de ambientar y darles una visión global del sitio, que espero os guste.

Cartel indicativo del cuartel en el gran muro exterior (Foto SIEMA)

Fuente de granito circular, con piña central surtidor, en uno de los patios
(Foto SIEMA)

Disposición en dos alturas de las alas del cuartel y sala Capilla
(Foto SIEMA)

Sitios de interés en El Pardo (Foto SIEMA)

Situado en el Pº del Pardo, a espaldas del Palacio y en el camino que se dirige a la Casita del Príncipe, encontramos las diferentes alas que forman el Cuartel de la Guardia Real, distribuidas en torno a grandes patios de diferente tamaño: no sólo están las zonas residenciales, el bar, las caballerizas, el Museo, sino que constan de muchas más dependencias que forman una organización regular en edificios de dos alturas. Por fuera un muro lo separa del Paseo, pero en los laterales y en el interior encontramos unos muros más bajos, elegantes, de piedra y ladrillo estucado, adornados con jarrones, que separan unos frondosos jardines.

Vallas de separación de los jardines (Foto SIEMA)

Detalle de esos muretes y jardines (Foto SIEMA)

El cuerpo de la Guardia Real tiene su origen en la búsqueda de una mayor protección a los monarcas. Lo creó Fernando, el Católico, el 1504 como alabarderos. Después de haber sufrido un atentado en la puerta del palacio real de Barcelona, que casi le costó la vida, cuando un campesino perturbado le clavó un puñal en el cuello, el 7 de diciembre de 1492. Decidió el monarca crear un cuerpo de 50 hombres al mando del capitán D. Gonzalo de Ayora y organizándoles con alabardas y un uniforme específico para ellos. Constituyen la primera guardia de alabarderos o "guardia de Ayora". Carlos I introdujo algunos cambios, cuando llega en 1517  y permite una guardia de alabarderos alemana o tudesca, que conservaba los propios fueros de la orden militar tudesca a la que pertenecían. a esa guardia se la conocía como "guardia blanca" por el color de sus uniformes, mientras que a la española se la llamaba "guardia amarilla". Luego, basándonos en los frescos de las batallas de El Escorial, reproducimos los alabarderos en la época de Felipe II. Servían de guardia del rey a pié de tierra, dentro de los palacios, o lo escoltaban a caballo cuando viajaba. El uniforme cambió algo, pero la forma y organización sería la misma que introdujo el Emperador Carlos V hasta Felipe IV. 

Guardia de Ayora (Foto SIEMA)

Alabardero en la época de Felipe II, que recuerda al uniforme de la
 actual Guardia Suiza del Vaticano (Foto SIEMA)

Traje posterior de alabarderos, s XVII (Foto SIEMA)

Toda la evolución, organización, composición y misión de estos regimientos está muy bien explicado en las diferentes vitrinas del Museo de Historia. Con la nueva dinastía de Felipe V se introdujeron cambios a modo de los Borbones franceses. En 1702 Felipe V crea las Reales Guardias de Infantería Walona junto con otro regimiento de Reales Guardias de Infantería Española. Eran una unidad de élite, que constituían las fuerzas de choque. También ese rey creó en 1704 las regulares Guardias de Corps en sustitución de las Guardias de la dinastía Austria. Fernando VII llegó a cambiar ese nombre, por Guardia de la Real Persona. Durante la Guerra de la Independencia la Guardia Real se integró en las diferentes unidades que combatían al ejército francés.

Uniforme con el cambio de los Borbones 
(Foto SIEMA)

Guardia Real en tiempos de Fernando VII
(Foto SIEMA)

A través de las vitrinas del Museo podemos conocer libros sobre material u organización de la Guardia Real, banderas y símbolos, armas, incluso imágenes y características de la Guardia Real en la actualidad. También hay una sala donde se puede observar guardias reales de países extranjeros. Muy interesantes la suiza (con el uniforme tan antiguo e incómodo), la italiana (con la importancia de la estética: 1.90 y ser guapos es obligatorio) o la griega (de espectaculares piernas). Entonces ¿Cuándo había República qué sucedió con la Guardia Real?. Durante la II República cambia a lo que se llamó Guardia Presidencial y cambian algunos de sus símbolos. Por ejemplo, en vez de corona tradicional hay una corona de almenas. 

Coraza de la Guardia Presidencial en la II República
(Foto SIEMA)

Libro de artillería en el expositor de libros antiguos. Además, cuentan con una importante biblioteca  y también vitrinas que muestran regalos recibidos o uniformes llevados por personajes ilustres
(Foto SIEMA)

Maniquís con guardias reales en la actualidad (Foto SIEMA)

Guardia Real especifica para montaña (Foto SIEMA)

Gorra actual, mucho más cómoda que las anteriormente usadas
(Foto SIEMA)

Vista general del Museo de Carruajes (Foto SIEMA)

Una de las salas más impactantes por su originalidad es la de la Guardia Mora. Mandada construir por Franco en los años 40 para la guardia mora que se trajo de África. Franco conocía muy bien África y sus costumbres. Sabía que era mejor disponer para esos militares norteafricanos de una sala decorada por ellos mismos, donde realmente estuvieran a gusto. Consta de un cuerpo rectangular central amplio y, dos laterales más estrechos, a cada lado tras las arquerías. En el centro una fuente árabe baja. También encontramos lámparas típicas con velas aromáticas, cachimbas, mobiliario de madera labrada y pintada como las mesas para el te, trabajos en estuco y madera pintada a estilo árabe. Incluso contemplamos curiosas inscripciones como: " alá es grande", Tetuán..o " que te mejores", esta última junto al espejo.En los laterales, sillas de montar que eran muy valoradas y fueron regalo de jefes de estado o personajes ilustres.  

Detalle de labrado y mocárabes de la Sala Guardia Mora
(Foto SIEMA)

Detalle capitel con inscripción (Foto SIEMA)

Fuente central y lámparas aromáticas de la Guardia Mora
(Foto SIEMA)

Foto que representa a las fuerzas indígenas regulares de Tetuán
en la Plaza Mayor de Salamanca,  1937 (Foto SIEMA)

Mesa y farol (Foto SIEMA)

Visión general de la sala, con los arcos de separación y la techumbre de madera
(Foto SIEMA)

Merece la pena darse una vuelta por el jardín y caballerizas. También por el patio de las batallas: con su fuente central, su galería con arcos en la parte de abajo y la decoración en pilastras y azulejos. Todo ello está organizado a base de amplios patios, con decoración en azulejos o ladrillo muy bonita. En el jardín principal, una escalinata nos conduce hacía la parte posterior, dejando en medio pequeños espacios abiertos con fuentes . 
Curioso azulejo con las virtudes de la Guardia Real, según poema de Calderón de la Barca
(Foto SIEMA)

Precioso zócalo de azulejos de generales importantes, antes 
de llegar al Patio de las Batallas (Foto SIEMA)

Patio de las Batallas , restaurado en 1997(Foto SIEMA)

Otro de los rincones más bonitos con elegantes jarrones, bancadas y maceteros con azulejos, así como la fuente (Foto SIEMA)

En la parte más elevada de los jardines disponen de un pequeño mesón y dependencias de uso público para eventos. Claro que supongo que tienes que estar vinculado con la Guardia Real. De esa parte y jardines son las únicas imágenes de que dispongo. Como este es un blog para difundir patrimonio de Madrid, si ya tienen más interés en conocer la historia militar les aconsejo acercarse al sitio web de la guardia o al propio museo. Espero haberos descubierto otro rinconcito de El Pardo. Para cualquier cosa, ya sabéis que estamos abiertos a comentarios o contactar por mail (info@siema.es) facebook  SIEMA Matritensis o Twitter @siemamadencanto . 

Maribel Piqueras

Fuentes decorativas de tritones en los jardines 
(Foto SIEMA)

Mesón (Foto SIEMA)

Salida del famoso Cristo de los alabarderos del Palacio Real
(Foto tomada en la capilla de la Guardia Real Pardo por SIEMA)

martes, 19 de noviembre de 2013

El Palacio del Pardo

El Pardo es mucho más que un lugar con buenos restaurantes o la antigua residencia de Franco. Tiene detrás una interesante historia y monumentos dignos de visitar. Este real sitio estuvo desde siempre vinculado a la caza. Por primera vez se menciona la existencia de una casa en el Pardo en un antiguo libro de Montería de la época del rey Alfonso XI. Desde entonces era una de las zonas preferidas para cazar por los monarcas castellanos. Ya Enrique III, en 1405, dió las pautas para construir en este sitio un pequeño pabellón de caza. Será Enrique IV quien, en 1472, transforme ese viejo pabellón en un pequeño alcázar con puente levadizo y bella torre del homenaje. El Emperador Carlos V siguió con las mejoras del sitio. Decidió demoler el castillo hasta los cimientos para construir un palacio de nueva planta. Encargó a su arquitecto Luis de Vega la realización del nuevo proyecto y las obras duraron desde 1543-1558, así que Carlos V no llegaría a habitar esta nueva residencia
En la imagen podemos ver el plano del palacio original, que sigue la estructura general de todos los alcázares austrias. Sobre una base cuadrada trazó un palacio de dos plantas, la mitad sur se correspondía con el cuarto del Rey y, la mitad norte con el de la reina. Como se ve ambas desarrollaron dos galerías o loggias abiertas en esas fachadas, con lo cual se abría e integraba la arquitectura con el paisaje. También había cuatro torres en las esquinas, con las cubiertas en chapitel austria. Pero en el patio interior los lados porticados cambian, ahora son los lados este y oeste los que se construyen con arcos sobre columnas. De esas crujías porticadas surgían las dos escaleras principales, una para uso del rey y otra para la reina. De esa primitiva construcción carolina se conservan algunas cosas, como la portada con el puente sobre el foso con la inscripción del Emperador " Carolus I Romanorum Imperator Hispaniarum Rex 1547". Desde este punto es donde se accede hoy a las taquillas y al interior del palacio. También se conserva el llamado Patio de los Austrias, que puede verse en las siguiente imágenes:
Patio de los Austrias con el grupo de Siema Matritensis
(Foto SIEMA)

Miradores de Carlier en las esquinas (Foto SIEMA)

Vista general del patio de los Austrias con otro grupo de SIEMA Matritensis
(Foto SIEMA)

Detalle de la balaustrada del patio de los Austrias, donde aparece la cruz de S. Andrés 
y eslabones del toisón, de origen borgoñón y de la época del Emperador Carlos V
(Foto SIEMA)

En la parte baja los característicos arcos rebajados renacentistas sobre columnas jónicas (aquí no se siguen las reglas de superposición de órdenes) y un pequeño trozo de entablamento sobre el capitel. Arriba columnas dóricas con zapatas que sostienen la cubierta arquitrabada. Los pedestales de estas columnas llevan los eslabones del collar del Toisón de oro y cruces borgoñonas de San Andrés. En ángulo sobresalen los miradores que hizo Carlier para agilizar el recorrido de los séquitos reales por las habitaciones de la parte superior. 
Aquí se ve con más detalle la columna con la cruz de San Andrés en la base y la balaustrada de una de las escaleras. Las pinturas del techo las realizó Juan Gálvez en el reinado de Fernando VII 
( Fotos Ramón Guerra de la Vega)

Este fresco renacentista pertenece al aposento de la reina y es de la época de Felipe II. Lo pintó Gaspar Becerra y representa el triunfo de Perseo. Es de las pocas pinturas que se salvaron del s.XVI, y que acompañaban a la maravillosa decoración pictórica que encargó el rey Felipe II, con cuadros de Tiziano, el Bosco, Antonio Moro o Sánchez Coello. Recientemente han descubierto en esa habitación restos murales de ese tiempo que nos dan una idea de la decoración original de este palacio, mucho más delicados y bonitos que la foto, que es antigua. También se conserva algún suelo de cerámica del s. XVI. Con este monarca llegaron a España maestros pizarreros en 1562 a cubrir, primero la Casa de Oficios, y luego el Palacio del Pardo, con ese material. Es la primera vez que se sustituyó la teja árabe en los tejados de los sitios reales. Felipe II terminó la construcción del palacio en 1568 e inició immediatamente toda la labor decorativa del mismo. Pero, por desgracia, en 1604, un incendio destruyó todo el palacio desde el piso segundo, a excepción de las torres.

Antigua galería de la reina (Ramón Guerra de la Vega)


Felipe III encarga la reconstrucción a Francisco de Mora, a quien sucederá Gómez de Mora en 1610. Decidieron sustituir los techos de madera por bóvedas de ladrillo y cerrar las galerías norte y sur buscando un mayor espacio habitable. En la foto superior vemos la Galería de la Reina, donde Gómez de Mora sustituyó las ligeras columnas de la loggia por este sólido muro de 9 balcones. Vemos el zócalo de azulejos de Talavera como los que se usan en el Monasterio del Escorial, el suelo de cerámica y el precioso techo que Patricio Caxes realizó en el sXVII con pequeños frescos que relatan la historia de José, enmarcados por molduras. También a ese mismo siglo pertenece el gran lienzo de José de Ribera con el "Retrato ecuestre de Juan José de Austria" del fondo. Otros frescos barrocos que conserva el palacio son la "Aurora" de Vicente Carducho y "La historia de Esther" de Jerónimo Cabrera. Felipe IV también acudía numerosas veces a cazar por la zona, acompañado por el pintor Velázquez. Es una pena que la Torre de la Parada, donde colgaron tantas obras de Velázquez, se encuentre tan deteriorada y no se pueda visitar. Creo que merecería la pena invertir algo en su restauración.
Galería del rey (Foto Ramón Guerra de la Vega)

Esta sería la otra galería que cerró Gómez de Mora en tiempos de Felipe III, la Galería del Sur o del Rey. De sus paredes cuelgan numerosos tapices del s.XVIII (de Ginés de Aguirre, José del Castillo, Goya o Bayeu). La bóveda la pintó Juan Gálvez representando figuras femeninas con trajes típicos regionales en los lunetos. Aquí se conserva la mesa y sillas originales donde después Franco celebraba los consejos de ministros durante su gobierno.

Felipe V e Isabel de Farnesio encargaron a Francois Carlier unas modificaciones para hacerlo apto a su enorme familia. Ampliaron las estancias a consta de ocupar las habitaciones abiertas al patio y dividir las galerias y grandes salas austrias en pequeñas habitaciones. Carlier construyó los miradores al patio austria que ya hemos mencionado, también modificó el perfil exterior de las torres, sustituyendo los antiguos chapiteles de forma piramidal por los actuales más rococó, con curvas invertidas. Se construyó el puente que unía el palacio con la capilla real situada fuera de él (1743). Durante la época de los Austrias había dos capillas, una en el interior del palacio, junto a una de las escaleras y, otra para servicio de la casa de oficios. La de Carlier se incendió en 1806 y  Juan de Villanueva la reformó con el aspecto más neoclásico que presenta ahora, continuando los trabajos su discípulo predilecto, Isidro González Velázquez. Aquí se casó la hija de Franco, pero hoy no se utiliza como parroquia, sino con un uso turístico o más cultural de conciertos. En la fachada más alejada de palacio se aprecian todavía las formas rococó de Carlier, especialmente en las molduras circulares de la parte de arriba de la puerta lateral:

Capilla Real (SIEMA)

Torre neoclásica de la capilla (Foto SIEMA)

La torre de la capilla es más neoclásica, lo mismo que el interior, de planta de cruz latina con una sola nave. En el altar cuelga el lienzo de la "Immaculada  Concepción" ( de Juan Bautista de la Peña, s.XVII) y en los laterales de la nave obras de Andrea Procaccini representando escenas de la vida de la Virgen.

Para acceder al Real Sitio del Pardo Fernando VI mandó construir la famosa " Puerta de Hierro" con sus tres entradas y el espectacular escudo real. Con el rey Carlos III tendrán lugar grandes reformas en todos los sitios reales y, el Pardo, no se librará de ese programa renovador llevado a cabo por Sabatini. En 1772 Sabatini amplía el palacio duplicándolo hacia el E. Los artistas que decoran el Pardo en esta época son los mismos que intervienen en el Palacio Real, fresquistas como Bayeu o Maella, estucos de Robert Mitchel y muchos tapices de cartones de Goya, Bayeu, Ginés, del Castillo, etc...Carlos IV introduce una decoración más neoclásica en el mobiliario.
Exterior del palacio donde se encuentra el llamado Patio de los Austrias, con las curiosas chimeneas que cubren todo el palacio( Foto SIEMA)

Pasadizo exterior para comunicar el palacio con la capilla real de Carlier
(Foto SIEMA)


El estucado de la fachada sobre el zócalo de granito se lo debemos a Sabatini y durante el s.XVIII se creó el aspecto que hoy conocemos, tan diferente al que presentaba el Pardo durante la época de Felipe IV, como se aprecia en la siguiente imagen:
Vista del sitio del Pardo en sXVII (Giusseppe Leonardo)

Esta es una garita justo delante del arco de unión de las dos partes que hizo Sabatini, al más puro estilo neoclásico, rematado por escudo y frontón triangular. Por aquí dejan los carruajes o coches en la entrada principal. Encima de esta unión de lo dos patios se sitúan el dormitorio y despacho de Franco (Foto SIEMA)

Antiguo comedor de Carlos III y, posteriormente, despacho
de Franco (Ramón Guerra de la Vega)

La sala que utilizaba Franco como despacho era la que utilizó como comedor Carlos III. En el techo Bayeu pintó el fresco del "Triunfo de la Monarquía española", en 1774, rodeados de estucos dorados por Robert Mitchel. A los pies la alfombra de la Real Fábrica de Tapices y la lámpara que cubre es francesa. En las paredes destacan los tapices de la colección de batallas del archiduque Alberto, tejidos por Reymbouts muy a comienzos del s.XVII, y unos tapices circulares del s:XVI de Franz Raes que narran la historia de Tobías. El conjunto de tapices de esta sala, al llevar hilos de oro y, sobre todo, mucha plata, están muy oscurecidos. No destacan tanto como la maravillosa colección de tapices, en torno a 300, que presenta el palacio, donde se conservan los intensos colores estupendamente. El mobiliario, de estilo imperio, perteneció a Fernando VII y los veladores etruscos con cabezas de ternero fueron diseñados por Dugourc. Detrás de la mesa de despacho se pueden ver dos elaborados escritorios del ebanista Duchen. El juego escribanía de plata perteneció a la reina Isabel II. Nada más acceder a esta sala la vista se nos va hacia un pequeño retrato de Juan de Flandes que representa a la reina Isabel, la Católica, y que es el tesoro pictórico que guarda el palacio. 
Pasaríamos luego al comedor de diario, que también utilizaba Franco, decorado con lienzos de bodegones. La tapicería de seda de las paredes va a juego con las sillas, Robert Mitchel lo decoró con sus estucos. Las consolas de caoba y el resto de muebles pertenecían a Fernando VII. Esta sala fue la pieza de vestir del príncipe de Asturias en tiempos de Carlos III. Llama la atención lo bien disimulados que están en el palacio, las salidas de aire acondicionado, por debajo de florones dorados de estuco, y las calefacciones.
Teatro (Foto SIEMA)

Muchos palacios españoles tenían pequeños teatros en su interior. Este del Pardo es uno de los mejores conservados. Del s.XVIII es muy neoclásico en su estructura, con la media cúpula de casetones y las columnas jónicas. 

Detalle de las cubiertas del Palacio del Pardo en el Patio de los Austrias
(Foto SIEMA)

El Patio de los Borbones, donde se cerró, al duplicarse con Sabatini, la galería superior. Se usa mucho para recepciones y actos oficiales. También aparece con una estructura de cristal y metal para aprovecharlo mejor en esas ocasiones. Este Palacio Real del Pardo también se utilizó mucho en el s.XIX por Isabel II y, sobre todo, por Alfonso XII. Alfonso XII falleció aquí y su mujer, la reina Mª Cristina construyó a modo de homenaje un gran oratorio neogótico en la sala donde falleció. Después, Franco, mantuvo el oratorio neogótico solo donde estaba situada la cama en donde había muerto el rey y dividió la habitación. En el oratorio se pueden ver un Cristo y una Immaculada de márfil espectaculares. Actualmente se mantienen modernas habitaciones en el interior para residencia de jefes de estado en visita por Madrid.

Vista lateral del Palacio, con la ampliación de Sabatini al fondo
(Foto SIEMA)

Entrada principal, es paso de carruajes y, sobre ella, la unión de la parte antigua 
con la ampliación de Sabatini (Foto SIEMA)

Bonitos jardines recortados delante del palacio (SIEMA)

Como se aprecia en el cuadro del s.XVII, el Palacio del Pardo presentaba hacia el O la llamada Casa de Oficios, para residencia de la servidumbre real. Desde Carlos V contaba con varios patios que luego se irían ampliando(como con Gómez de Mora en 1626 o con Felipe V en 1740). Los más viejos del lugar recuerdan todavía las viviendas y patios de la Casa de Oficios y existían unos baños comunitarios para todos. Eran un poco incómodas. Digo esto porque se conservó tal cual hasta los años 60. 
Patios contiguos (Foto SIEMA)

Detrás de las paredes de este patio, frente a la entrada al Palacio que hizo Carlos V, y de la Capilla Real, estaba la antigua Casa de Oficios, con sus patios, fuente, galerías abiertas con zapatas y techumbre de teja,  como esta fotografía antigua de uno de los patios de la antigua Casa de Oficios:
La vista actual de la misma con los nuevos patios y viviendas es la siguiente:

Patio de la antigua casa de oficios (Foto SIEMA)

En las visitas libres que hacemos con SIEMA Matritensis(que anunciamos en el facebook Siema Matritensis o Twitter@siemamadencanto, además de al listado que profesionales que ya tenemos, ya que la web www.siema.es solo damos información muy general) disfrutamos mucho del Pardo y tenemos pendientes varias entradas sobre sus monumentos y negocios con encanto. 

Maribel Piqueras