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jueves, 27 de marzo de 2014

El Jardín de Parque Florido (Museo Lázaro Galdiano)

Siguiendo con nuestra visita al Museo Lázaro Galdiano habría que decir que ésta quedaría muy incompleta sino se visitara también el jardín. La mayoría de las veces los visitantes acceden directamente por Serrano a la puerta de entrada principal al Museo y no ven, para mi lo más bonito, la escalera de bajada desde el pórtico principal a la calle Claudio Coello. Por eso con esta entrada y sus imágenes pretendo completar la entrada anterior publicada sobre dicho museo
Entrada del Museo Lázaro Galdiano por la calle Serrano, donde ya se divisan los grandes árboles que nos hablan de su jardín (SIEMA Matritensis)

Es un auténtico jardín escondido que rodea todo el palacete. En la construcción de la vivienda se mezclan elementos del plateresco, muy visibles en la decoración interior de la planta noble, pero también en los remates de la torre, y del neoclasicismo. En el diseño paisajístico, los Spalla de Turín trabajaron dos concepciones muy distintas de jardín, siguiendo ese eclecticismo tan propio del Madrid de finales s.XIX y comienzos del sXX. Por un lado el clasicismo francés, con sus puntos de vista alto, sus simetrías y parterres. Este tipo de jardín es el que se divisa desde la escalera y pórtico. También se sitúan en ese lado dos entradas simétricas junto a la verja de hierro para uso de carruajes, salida y entrada a la vivienda, y peatones.

                               Entrada para coches desde la calle Claudio Coello (SIEMA Matritensis)

Jardín simétrico francés frente al pórtico de entrada (SIEMA Matritensis)


Bella, elegante y simétrica escalera de granito que, con una forma ondulante (en gradas y balaustrada)desciende desde el pórtico de entrada.(SIEMA Matritensis)




Puerta de hierro, con diseño modernista, y las iniciales de los apellidos de los 
dueños, L por Lázaro y F por Florido, en la parte superior (SIEMA Matritensis)


                                       Vista general del pórtico clásico de entrada (SIEMA Matritensis)


Las imágenes de arriba corresponden a la entrada original de la familia, que daba a la calle Claudio Coello. Para verla hoy recomiendo ir a la parte de atrás del Museo Lázaro Galdiano y subir las escaleras. Todo en este pórtico es clasicismo: la arquitectura y el jardín situado delante. Tiene planta cuadrada y cubierta plana con terraza y balaustrada. En los laterales se abren dos grandes puertas con arco de medio punto y verja de hierro, una de las cuales comunica con la escalera de bajada, como se aprecia en el lado izquierdo de la fotografía de abajo. La puerta central está flanqueada por dos nichos clásicos, rematados con frontón semicircular, que contienen dos esculturas clásicas femeninas, una simboliza la agricultura y otra el agua. 

                                                   Hornacina con la tinaja (SIEMA Matritensis)

                                                       Esta otra con las espigas (SIEMA Matritensis)

La bajada al jardín de la parte trasera, encontramos rocalla al final de la escalera de caracol. Por donde se entra en la actualidad el jardín tiene un estilo diferente: se hace por medio de caminos sinuosos, cedros, palmeras, un almez, praderas, bojs, rosales y decoración floral. Es decir un diseño más inglés y romántico. Se completa con esculturas de bustos de emperadores o la Galatea, frente al edificio que aloja la biblioteca y salón de actos. En las partes altas, se asoma un camino sinuoso junto al muro de cerramiento. 

        Rocalla que nos encontramos al final de la escalera de bajada desde el pórtico principal
                     hacia el jardín que conduce a la entrada al museo (SIEMA Matritensis)

Detalle del jardín con la escultura de la galatea (SIEMA Matritensis)

Edificio de la España Moderna, que aloja hoy la Biblioteca, archivo, oficinas y
salón de actos, a la izquierda de la entrada por Serrano (SIEMA Matritensis)

Enlace del pórtico con esta esquina del palacete, visto desde el jardín (SIEMA Matritensis)

Desde el pórtico y jardín se aprecian detalles como el de la imagen superior. El enlace de la terraza del pórtico con esta esquina del palacete. Se aprecia la combinación de muros de ladrillo rojo, con piedra en las esquinas y remates o adornos de los balcones y ventanas. Como las ménsulas clásicas que sostienen el balcón, su remate con frontón semicircular partido. el remate de molduras rectas de las ventanas de arriba. La línea de piedra blanca que recorre y separa los diferentes pisos. En el piso principal, hay balconadas continuas a donde dan los salones más grandes y en ese piso los frontones que rematan los balcones son triangulares.

Jardín inglés que recorre los muros laterales del edificio, donde se sitúan algunas esculturas de la colección de Lázaro Galdiano (SIEMA Matritensis)

Torreón del Lázaro Galdiano (SIEMA Matritensis)

Bonita vista desde el camino superior (SIEMA Matritensis)

Para saber más recomiendo visitar la revista especializada de la Fundación Lázaro Galdiano, Goya, en el número 261, de 1997, hay un artículo sobre el "Jardín de Parque Florido" (escrito por C. Añón y M. Luengo). Espero que os haya gustado conocer el palacete de Parque Florido desde el jardín. está actualizado en enero del 2023

Maribel Piqueras


lunes, 24 de marzo de 2014

Museo Lázaro Galdiano

El Museo Lázaro Galdiano alberga una de las más importantes colecciones privadas del conjunto español. Está situado en la calle Serrano 122 y un día entero no es suficiente para conocer su historia y adentrarnos en su patrimonio. Con esta entrada pretendo dar al lector una visión general del personaje, de su palacio y de la disposición de las colecciones, pero recomiendo dividir la visita a la sede de la Fundación Lázaro Galdiano en varios días para aprovecharlo mejor.

José Lázaro Galdiano nació en 1862 en la aldea de Beire, cerca de Olite(Navarra). Cuando contaba sólo 14 años adquirió su primera pieza de colección, un marco dorado italiano que transformó más tarde en espejo. Estudió Derecho y ejerció como periodista en el periódico barcelonés La Vanguardia. Al llegar de nuevo a Madrid- después de pasar por Valladolid, Barcelona y Santiago- fundó su famosa editorial "La España Moderna" en 1888, donde publicaría libros de calidad, facsímiles y una prestigiosa revista. Como también desarrolló un gran talento para las finanzas, esto le permitió comprar gran número de obras de arte. Dentro de ese mundillo de anticuarios y subastas conoció a su gran amor, Paula Florido, una dama de Buenos Aires que, curiosamente, había enviudado tres veces. Mala suerte la de esta bella y rica mujer que, con tres hijos de sus anteriores matrimonios, se casó en Roma con J. Lázaro Galdiano en 1903. Ella tenía entonces 47 años y él 41. Es justo reconocer también la importante labor de Paula en la organización de la decoración del palacio y en la compra de las colecciones ( sobre todo la de miniaturas y joyas )

Fachada con la puerta principal de entrada al Museo
(Foto SIEMA Matritensis)

                                       Torre de esquina del palacete de Parque Florido (SIEMA Matritensis)

A raíz de su matrimonio encargó al arquitecto José Urioste la realización del conjunto palaciego de la calle Serrano, que llamó "Parque Florido" en honor a su mujer. Urioste tenía ya mucha fama, pues en 1900 había realizado el pabellón español de la exposición de París en estilo plateresco, el mismo que empleó en los interiores y fachada de aquí. Aunque se reformaría haciéndose más clásico según la dirección de obras va pasando por otras manos, como las del barcelonés F. Borrás, que había trabajado también en el edificio de la "La España Moderna" situado a la izquierda del palacio. Este edifico anexo al palacio fue reformado en los años 50 por Chueca Goitia, dotándolo de biblioteca, auditoria y oficinas para la revista Goya y Fernando Borrego lo volvería a reformar a principios s XXI. El palacete es bastante clásico al exterior, con muros de ladrillo y piedra para los adornos y remates en frontones clásicos de las ventanas. Para el jardín que rodea la mansión se trajo a los paisajistas Spalla de Turín, que desarrollaron un jardín donde se mezcla la simetría y clasicismo francés con el naturalismo y romanticismo inglés

Vistas del jardín que rodea al museo Lázaro Galdiano. Al fondo la escalera que baja desde 
la entrada principal al jardín (SIEMA Matritensis)


            Pórtico principal de entrada al palacete. Da a la calle de Claudio Coello (SIEMA Matritensis)

La imagen de arriba representa el pórtico clásico de entrada, con puerta de hierro que recuerda al modernismo. Por aquí se hacía la entrada de los dueños e invitados a la vivienda. Tiene también dos puertas a la calle Claudio Coello para entrada y salida de carruajes y otra para peatones. Una vez traspasada esta entrada los invitados se encontraban con un amplio espacio ambientado con armaduras

Entrada principal en vida de Lázaro Galdiano, por 
Claudio Coello (Foto SIEMA Matritensis)

Lázaro Galdiano continúa la tradición de los grandes coleccionistas del s.XIX español. Durante la Guerra Cívil española residió en París y, en 1940 se trasladó a los EEUU, regresando en 1945 a Madrid. Falleció en Madrid en el 47. Su mujer ya había muerto en 1932. El Museo Lázaro Galdiano abrió sus puertas en 1951 tras haberse inventariado sus fondos. José Camón Aznar fué el primer director y colaboró estrechamente con Fernando Chueca Goitia, el arquitecto encargado de trasformar el palacio en Museo. Los que pudimos visitar el Museo antes del 2001 descubrimos otra distribución entonces diferente a la actual. Después vendría una segunda etapa de reformas, que culminó abriendo de nuevo al público ,totalmente cambiado, en el 2004. Araceli Pereda Alonso es la directora. Se rehabilitó primero el edificio de la España Moderna para usarlo como biblioteca, oficinas y auditorio. El arquitecto, Fernado Borrego, y el museógrafo, José Moreno y asociados son los responsables de la actual disposición. Se siguieron criterios más modernos para catalogar y exponer las colecciones, primando la calidad sobre la cantidad, según proyecto museológico ideado por la que fuera directora, Leticia Arbeteta. También se quiso mostrar la figura de Lázaro Galdiano y sus gustos coleccionistas. Hoy se exhiben 4820 piezas, de las 12.600 que se consevan. 

Esta planta baja por la que se inicia la visita se correspondía con la zona de servicio en tiempos de su uso como palacio. Hoy nos introducen en la figura de Lázaro Galdiano y sus múltiples facetas: coleccionista, editor y bibliófilo, en la sala 1. La sala 2 nos muestra su aportación a la historia del arte español (con jarros tartesos ,por ejemplo, o lienzos de Juan Hispalense, el Greco, Zurbarán o Cabezalero). La sala 3 nos adentra en la belleza como pretexto , como el retrato de MªLuisa Gabriela de Saboya de Miguel J. Meléndez o el de "Ana de Austria" de Sánchez Coello, así como el relieve de la "Madonna Cernazai.
                                           José Lázaro en 1895 por Franzen (SIEMA Matritensis)


"Comunión de Sta. Teresa"(Cabezalero), imagen del Lázaro Galdiano

MªLuisa Gabriela de Saboya" (Meléndez). Uno de los pocos retratos cortesanos de la primera mujer de Felipe V que, además, está pintado por un artista español(Foto SIEMA Matritensis)

Madonna Cernezai (SIEMA Matritensis)

En la planta baja también se sitúa la sala 4 o Cámara del Tesoro donde podemos admirar joyas arqueológicas antiguas de oro (fenicias, helenísticas) o también de la época medieval, así como orfebrería litúrgica, objetos de cristal de roca, piedras duras, joyas y armaduras. Por último, en la sala 5 lo mejor del arte europeo traído a España, pintura flamenca y especialmente pintura inglesa del s.XVIII y arte italiano.
                                                    Copa del Emperador Rodolfo (SIEMA Matritensis)


"Descendimiento" , del Maestro de la Sagrada Sangre
(Foto SIEMA Matritensis)

"Lady Sondes" de Reynolds, 1764 (Foto SIEMA Matritensis)

Subimos a la planta primera, que es el ala noble del palacio, donde todavía conserva su decoración original: techos pintados por Eugenio Lucas Villamil, al oleo sobre lienzo, con escenas relativas al uso que se hacía en cada época de la sala y la decoración escultórica de Manuel Castaños(en estucos, madera o mármol ). Ha cambiado el mobiliario y el uso de las estancias, ya que ahora el fin principal es el de Museo. Pero la Fundación Lázaro Galdiano dispone de fichas donde cataloga las obras que se ven y donde muestra cómo era la sala en tiempos de uso por su dueño, lo cual es de agradecer. También se utiliza el ascensor original. Aconsejamos subir en él y contemplar el tapizado del sillón original y las maderas. Lázaro Galdiano fué también de los primeros en instalar moderna calefacción en su palacio.

" Vista de la sala 7 o antiguo salón de honor" (Foto SIEMA Matritensis)

Techo de la sala 7 (Foto SIEMA Matritensis)

Tabla de la Visitación. No sé si se aprecia, pero San Juan Bautista está 
de rodillas (SIEMA Matritensis)

Iniciamos el recorrido por la sala 7 o antiguo salón de honor, con una maravillosa decoración de estucos imitando maderas y en el techo "las cuatro estaciones". Aquí se inicia la colección española de pintura de los s.XV y XVI, así como de escultura y orfebrería, marcando muy bien las diferencias entre la escuela aragonesa y la castellana. Con obras como " Virgen de Mosen Esperandeu de Santa Fe" (Blasco de Grañen, 1438) o la bellísima "San Jerónimo en el scriptorium"( Maestro del Parral, 1480). La sala 8 o sala de música sigue con el arte español de esos siglos. En el techo se representan los gustos musicales de la familia. A la dueña de la casa la rodean Wagner, Chopin, Verdi, Bethoven, Rossini o Mozart. En la sala 9 encontramos la imagen femenina en los sXVI y XVII. Era el vestíbulo principal de acceso a la casa, por eso la decoración está muy elaborada en estucos renacentistas. Las pinturas de su techo son de 1906 y rinden homenaje a Goya. A destacar el "Retrato de una joven dama" (Sofonisba Anguissola, 1573)
Techo del vestíbulo con escenas goyescas (Foto SIEMA Matritensis)

La Sala 10 o de comedias y tertulias literarias nos muestra el arte español del siglo de oro, por eso la pintura que la cubre representa a Lope de Vega junto a otros literatos famosos, como Dante, Calderón de la Barca o Shakespeare. En ella destacan una "Sta. Rosa de Lima" de Murillo (1670) y "San Francisco de Asís" del Greco, pintado cuando éste llevaba poco tiempo en España, en 1579.

S. Francisco, pintado por el Greco (Foto SIEMA Matritensis)

En la sala 11 o comedor de gala continuamos con el arte español del siglo de oro. Es una de las estancias más grandes, ya que en ella se situaba el comedor de gala con los muebles auxiliares originales, así como la puerta que comunica con el servicio y se abre por abajo, para que los invitados no vieran como salían los diferentes manjares. Toda la decoración es de madera. En el techo deidades clásicas que aluden a los manjares que tomaban. Aquí hay obras de Velázquez ("Cabeza de muchacha", 1624) o de Claudio Coello y Carreño de Miranda. Varias imágenes del comedor, aunque algo oscuras, son las siguientes:
Puertas y mesas auxiliares pegadas a la pared(Foto SIEMA Matritensis)

La Sala 12 o salón de Baile es una amplia sala decorada con mobiliario y cuadros de la época del romanticismo, con artistas tan representativos como Zacarías González Velázquez, Federico Madrazo o Vicente López.
Encima de un mueble de palo de rosa se sitúa el retrato de "Manuela González Velázquez tocando el piano" ( Zacarías González Velázquez, 1821). Salón de Baile.Foto SIEMA Matritensis

La Marquesa de Roncali" , de Luis Madrazo,1858,
(SIEMA Matritensis)

Panorámica del salón de baile, que ocupa el patio central, desde la balconada
del piso segundo ( SIEMA Matritensis)


Salón de Baile con el suelo, zócalos y puertas originales. Al fondo se divisa vestíbulo y pórtico
(SIEMA Matritensis)

La sala 13 es la de Goya y sus contemporáneos. Este espacio hacía de vestíbulo para las visitas que venían a hablar con Lázaro Galdiano, así podían esperar aquí hasta ser recibidas por él. Se corresponde con el llamado Salón Gótico. En el techo Lucas Villaamil pintó "Las artes reunidas". La habitación pequeñita de al lado era un tocador. Goya es uno de los preferidos por nuestro coleccionista. Incluso la Fundación tiene una revista especializada, que lleva por título Goya. La verdad es que no se puede estudiar la obra de Goya sin contemplar los lienzos que conserva el Lázaro Galdiano: "El entierro de Cristo", "La Era", "Magdalena penitente", "Sta. Isabel de Portugal curando las llagas a un enfermo", "S. Hermenegildo en prisión", "Aquelarre", "El conjuro" (estos dos últimos los realizó Goya para la Duquesa de Osuna y su gabinete en el Capricho). A estos habría que añadir obras de Paret o Luis Menéndez
"Aquelarre de Goya" (1797) (SIEMA Matritensis)

En la sala 14 o su despacho encontramos arte español del s.XIX, como seguidores de Goya a Alenza y Lucas Velázquez, con su pintura de crítica social. Pero también paisajes románticos como Lameyer o Pérez Villaamil,  o retratos del mismo estilo de Emilio Sala, Ribera o Esquivel

Vista del despacho con sus zócalos de madera y parquet original y 
la pintura romántica en las paredes (SIEMA Matritensis)

Obra de estilo goyesco de Eugenio Lucas  (SIEMA Matritensis)

Subimos ahora a la Segunda Planta, que es una de las más reformadas, ya que aquí se disponían las habitaciones privadas. La primera estancia era el comedor de diario y en ella L. Villaamil pintó la diosa Flora en el techo. Esta sala, la 15 y la 16 contienen obras y muebles de la escuela italiana ( como los preciosos escritorios florentinos del s.XVII en maderas y piedras duras). También es muy interesante asomarse a la galería que recorre esta planta y que da al salón de baile. Impresionan sus oleos pintados en la parte superior y toda su decoración dorada.

                Detalle de las pinturas con escenas galanteas al óleo y los estucos dorados vegetales que 
                    cubren la parte superior de la galería corrida en el museo (SIEMA Matritensis)

                                          Vidriera del patio central o salón de baile (SIEMA Matritensis)


"El Salvador adolescente" (Giovanni Antonio Boltrafio, del taller de Leonardo, 1490-95) . 
Sala 15. (SIEMA Matritensis).

La G-II es un gabinete de miniaturas donde podemos contemplar resaltadas en la penumbra con luces especiales las diferentes iluminaciones para libros, pequeños retratos y miniaturas que tanto gustaban a la esposa de José Lázaro Galdiano. A continuación, la sala 17 es la escuela flamenca de los sXV-XVII con obras del Bosco, Metsys, Isembrandt o Van Orley. La sala 18 representa la escuela alemana y holandesa desde XV-XVIII, destacando la obra de Lucas Cranach "El Niño Jesús, vencedor del demonio, la muerte y el pecado" (1530). Por último, la sala 19, con las escuelas inglesa y francesa y su mobiliario. Hay, por ejemplo, un paisaje de Constable.

Bayesta (SIEMA Matritensis)

Vitrina de marfiles (SIEMA Matritensis)

En la Tercera Planta encontramos salas donde exponen en vitrinas, como las de las imágenes, un maravilloso conjunto de armas, esmaltes, hierros, bronces, marfiles, maderas, piedras, téxtil, plata y cerámica. También algunos cajones, como los de la fotografía de arriba, se pueden abrir para mostrarnos más colecciones. Desde aquí doy las gracias a todo el personal del Museo  por su acogida y atención esmerada con el público que los visita. Y mis más sinceras felicitaciones por la reforma. También comunico que todas las fotografías, salvo que se indique otra cosa, son de SIEMA. Texto y fotos se pueden utilizar, indicando siempre su procedencia. Los jardines del palacio los podéis leer en otra entrada de Madrid con encanto http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2014/03/el-jardin-de-parque-florido-museo.html

Os animamos a visitarlo y echar un par de días para su mejor asimilación. Podéis seguirnos en  Matritensis (www.siema.es; Siema Matritensis en facebook; siemamadencanto en Twitter o Instagram). Entrada actualizada en enero 2023. 

Maribel Piqueras






lunes, 11 de febrero de 2013

Casa Museo de Sorolla

Uno de los lugares más bonitos, entrañables y con más luminosidad que hay en Madrid es la Casa Museo del Pintor Sorolla, situada en la calle Martínez Campos nº 37. El pintor empieza a construir esta casa en 1910 y la habitará a finales de 1911. Llega a esta vivienda como un pintor ya de fama mundial y gran reconocimiento, sobre todo a raíz de las exposiciones en Nueva York , pero hay que recordar que Sorolla nunca fue un pintor burgués. Se crió huérfano, junto a su hermana Concha, en casa de su tío que era artesano cerrajero. El percibió las aptitudes de su sobrino para la pintura y le facilitó el acceso a la Escuela de Bellas Artes de San Carlos, en Valencia. Sorolla pintaba bien y consiguió ser becado en Roma, donde permaneció bastantes años (los dos últimos ya casado con Clotilde). Era un trabajador incansable y,como fruto de una vida repleta de esfuerzo, trabajo llegó a poder disponer de esta vivienda. Aunque el arquitecto fuera el también famoso Repullés, el pintor controlaba todo el proceso de construcción y le daba indicaciones continuas sobre el diseño. En aquellos años su casa emergía en una zona tranquila y llena de luz. Nada que ver con los ruidos de la calle actual ni con las altas edificaciones construidas posteriormente alrededor
Entrada  a la casa de Sorolla
La entrada de la familia a la vivienda se realizaba a través del primer jardín, inspirado en el Jardín del Laberinto de los Reales Alcázares de Sevilla, sobre todo la fuente y la parte inferior de la fachada que se la hizo modificar al arquitecto para incluir ese pórtico columnado. Hay un naranjo y un gran laurel que quedan todavía de las plantas pensadas por el pintor. Todos los jardines los diseñó Sorolla, son de inspiración andaluza y él mismo plantaba las plantas y flores, se traía semillas e indicaba su colocación. Hoy en día es lo peor conservado de la casa, por la falta de luz actual a como era en sus orígenes. Para poder realizar las visitas a la casa hay que atravesar los otros dos jardines. Este primero que es de 1911 y el segundo, realizado entre 1915-16 que recuerda al Generalife, incluso tiene arrayanes traídos de la Alhambra y un pilar granadino, aunque también muchos elementos italianos (como el togado, las columnas o las pequeñas esculturas)

lienzo pintado por Sorolla de esta fachada y entrada a su casa. Obsérvese lo florida que estaba.
Segundo jardín o de los arrayanes
El tercer jardín se plantó hacia 1912, pero se reformó hacia 1917, una vez que se habían terminado los anteriores. El saliente del mirador circular y la escalera de azulejería crean una planta irregular que le impidió trazar un jardín totalmente árabe. Por eso es el más ecléctico de todos: la pérgola resulta muy italiana, la alberca sin embargo es de reminiscencias sevillanas. Presenta también unas figuras alegóricas en la llamada "Fuente de la confidencia". Bajo está pérgola le dió una hemiplejía mientras pintaba en 1920. Toda esta parte de los jardines que rodean la casa está abierta al público libremente, incluso se pueden alquilar para hacer algún tipo de acto.

El Museo se creó por expreso deseo de su viuda y musa, Clotilde. Ya en 1925 dictó testamento donando todos sus bienes al Estado español para fundar un museo en memoria de su marido. Se aceptó el legado en 1931 y, desde 1945 es un museo abierto al público, siendo el primer director su único hijo varón- Joaquín Sorolla García-. En el año 1951 se integran los fondos en la Fundación Sorolla, donde siempre tiene que haber algún descendiente de la familia. Desde 1973 es Museo estatal y depende del Ministerio de Cultura. Junto a la gran colección de pintura y dibujo reunida, también podemos ver colecciones de cerámica, mobiliario, archivo de cartas, fotografías antiguas, joyería popular, piezas textiles y metales.

En la planta baja se sitúa el patio andaluz, que recuerda a los patios cordobeses y está organizado en torno a una fuente con azulejos de Triana. Los estantes que contienen las colecciones de cerámicas muestran  la afición del pintor por coleccionar este tipo de artesanía. El zócalo es de cerámica de Talavera, pero predomina la cerámica andaluza y la de Manises. En 1981 se acristalaron las galerías.Por aquí se accede a la tienda y compra de billetes.

Ahora, por la escalera de la derecha del último jardín, entraremos en la casa como lo hacían los lienzos, ya que se recorren primero las tres salas que corresponden a los antiguos estudios del pintor. La Sala I es la que usaba para preparar marcos y lienzos y no estaba provista de decoración. Ahora nos introduce en la vida y obra del pintor a modo de resumen. Podemos ver su autorretrato, retratos de su mujer e hijos. Se casó en 1888 con Clotilde Garcia, hija de un amigo fotógrafo. Sorolla siempre fue un apasionado de la fotografía, en sus obras introduce la técnica fotográfica en los encuadres de las composiciones, los enfoques y desenfoques, etc...Sus tres hijos: María, Joaquin y Elena. Observamos la evolución de su pintura desde obras dentro de la temática de realismo social, pasando por escenas íntimas como Clotilde en el momento de dar a luz a su hija pequeña, un cuadro lleno de finura y maestría en el manejo de los blancos, malvas, grises.La verdad es que no le gustaba hacer retratos, sino era de los miembros de su familia, que son los que más vemos aquí. Tanto Sorolla como Clotilde y toda la familia les gusta aparecer con toda elegancia en los retratos. Él era un amante de la moda y le compraba a su mujer vestidos a la última en sus viajes, con los cuales luego la retrataba
"Madre" (1895)
"Autorretrato" (1909)
"Mis hijos"
"Niños en la playa"(1910. Museo del Prado)
En la Sala II era donde se exponían los cuadros ya terminados o a la venta, como un despacho en donde apenas se ha modificado la decoración. Hay una curiosa fotografía de la pareja recién casados y viviendo en Roma. Hoy se exponen los cuadros de playa, que Sorolla empezó a pintar a partir de 1899. Pero desde 1904 se consolidaron como temática independiente. La mayoría están pintados en las playas del Mediterráneo entre 1904 y 1916. Pero también hay alguno del Norte, como esta "Instantánea en Biarrtiz" de 1906 donde aparece su hija María haciendo fotografías y elegantemente vestida con esos trajes blancos y sombreros movidos por el viento.
En general la pintura de playa de Sorolla sigue unas características: suelen ser grandes lienzos pintados directamente a la luz de la playa, el punto de vista es alto y muy próximo, en la jerarquización de los motivos utiliza recursos de la fotografía. La técnica es fluida, de pincelada larga y como astillada. La luz es fundamental, es la energía que transforma todo. Se mueve en un plano más emotivo que el cientifismo de los impresionistas. La modernidad para Sorolla suponía una renovación de la tradición pictórica, pero no rupturas. A pesar de ser un pintor de transición al s XX y conocer los grandes cambios aportados por el cubismo, el surrealismo o el impresionismo él no participa de esos movimientos. Es como un costumbrismo moderno, como el pintor de la luz que se manifestará más en los cuadros de playas y jardines.
Sorolla retratando a Clotilde (1906)

La Sala III constituía su estudio principal. Sorolla pidió al arquitecto que le proporcionase numerosas entradas de luz, también tenía otro ventanal abierto en el muro oeste, pero que se cegó en 1930. Aquí se exponen antiguedades, ya que le gustaba coleccionar muebles y esculturas antiguas, retratos, lienzos de playas, fotografías utilizadas para sus cuadros y también jardines. Aquí empieza hoy la Exposición Sorolla Jardin de Luz que tendremos la suerte de poder ver hasta mayo. Nuestro pintor disfrutaba con el colorido, reflejos de luz y composiciones de jardines. El primero que pintó fue el de su casa anterior, situada en Miguel Ángel en 1906; a esta le siguieron los de la Granja (1907) y, desde 1908 se hace un asiduo visitante de los jardines árabes en Sevilla y Granada. La Alhambra de Granada y los Reales Alcázares de Sevilla son sus preferidos. 

" Reflejos en una fuente" (1908)
Estas obras están la mayoría en colecciones privadas. es una gozada observar como trata la temática jardines, como pequeñas instantáneas o fotografías muy personales, donde la luz, los reflejos en el agua, las fuentes, el colorido, el aire que transmiten los patios. Hasta podemos percibir el murmullo del agua......
En la última planta, las habitaciones que antes eran los cuatro dormitorios los han acondicionado para seguir esta exposición: ahora son escenas de patios muy recogidas o rincones del propio jardín de su casa, temática esta preferida en los últimos años de su pintura. En esos cuadros del final la técnica se vuelve más sintética y la pincelada más rápida y esquemática, aproximándose más a las vanguardias.

"Rosal de la casa Sorolla" (1918)
Cuadro de sus años finales con técnica más sintética
La casa comunicaba los estudios del pintor con la propia vivienda, dado que para él la familia era lo más importante y quería tenerles cercanos a su lugar de trabajo. Pasando por la gran puerta se accede a un pequeño pasillo rodeado de antiguedades por el que se llega al luminoso salón con miradores acristalados. La rotonda la decoró Sorolla con una galería de retratos en escultura. De las paredes cuelgan retratos de la familia. Espectacular el mobiliario, las lámparas de Tiffany, la talla de madera del s XV representando a la Virgen con el Niño. Sorolla era un artista muy religioso y amante de las Vírgenes, que podemos ver en todas las estancias. Desde el tondo florentino de estilo Della Robia por el que se accedía a la vivienda, pasando por las de la escalera principal, a la la de Sta Ana con la Virgen y el Niño en su despacho, para terminar contemplando todas las del salón y las del comedor. En el antecomedor nos encontramos con el altísimo zócalo que reproduce azulejos de Talavera, muebles españoles nuevos y modernos y la cerámica de Manises con reflejos. En cuanto al Comedor podemos decir que es lo mejor conservado, ya que solo le falta la alfombra original. Es un homenaje a su Levante natal, con la guirnalda de frutos valencianos, laurel y flores que recogen entre su mujer y sus hijas. 
Justo en frente de la Casa Sorolla merece hacer un alto en el camino en dos negocios con encanto en este Madrid. Uno es La Alacena ( Martínez Campos 44),donde paramos a tomar algo después de la visita. Un local de lo más agradable donde nos trataron con primor. De mobiliario sencillo, pero acogedor, nos invita a tomar productos selectos extremeños: tapas y tostas de quesos variados, lomo, yemas de espárragos, ventresca con tomate y  todo tipo de ibéricos para seguir después paseando por Madrid. Con el otro salto a  la otra punta, a Oriente, pues se trata de Daisuky. Daisuky ( Martinez Campos 42) es una tienda de productos japoneses que lleva un año y medio abierta con gran éxito. Dispone de 300 metros cuadrados repletos de estanterías donde encontrar todo tipo de productos japoneses para llevarte, también un take away de comida ya preparada, un sushibar  e, incluso,un aula de cocina donde aprender estas técnicas culinarias. La decoración es minimalista, sencilla y muy luminosa y práctica. Si te gusta la comida japonesa no dejes de conocerlo