martes, 7 de junio de 2022

El Jardín del Capricho de la Alameda de Osuna y sus secretos

Hoy nos adentraremos en la historia, ambiente y secretos que esconde este jadrín histórico. El nombre de Parque del Capricho con el que lo conocemos hoy es posterior, del romanticismo, ya que la Duquesa de Osuna lo llamaba el jardín de la alameda.  Pero es verdad que el nombre de "capricho", que se le dió popularmente, deja claro el uso que iban a tener esos jardines: servir de escenario de juegos y placeres para ella misma, su familia y amigos. Será la primera que ponga de moda en España el juego a ser campesinos, inventado por la reina Mª Antonieta. Esta reina francesa, que llegó al trono siendo muy niña decidió colocar, junto al lujo de Versalles, una pequeña aldea con casas tipo chozas donde sus damas se disfrazaban y jugaban a ser campesinas, coger huevos, ordeñar vacas, etc...Pero nuestra duquesa quería todavía más y aplicó la ciencia experimental tan propia del cientifismo ilustrado a su jardín, así como fueron un punto de encuentro para sus tertulias musicales o literarias y mucho más. Me gustaría acercar al lector a la figura de esta mujer antes de comenzar el recorrido por la historia de este parque y su descripción. Para ello nada mejor que adentrarnos en el "Retrato de los Duques de Osuna" pintado por Goya en 1788.

                                   Familia de los Duques de Osuna, por Goya (Museo del Prado)

En esta obra, dentro de un esquema piramidal que nos proporciona unidad, aparecen retratados con gran colorido, delicadeza y luminosidad. Usando de un fondo neutro, sencillo, para no distraernos con la decoración de la casa y centrarnos en los personajes. Él es Pedro Tellez de Girón, IX Duque de Osuna y tres años menor que ella, Josefa Alonso Pimentel, Condesa-Duquesa de Benavente. Se casaron en 1774. Aparecen junto a sus hijos: Joaquina, que será más tarde Marquesa de Sta. Cruz y a quien Goya retratará como tal en 1805, Josefa (futura Duquesa de Abrantes, también retratada por Goya en 1816), Francisco de Borja, que es el heredero y aparece cabalgando sobre el bastón de mando de su padre. Por último Pedro de Alcántara, uno de los primeros directores del Museo del Prado, príncipe de Anglona, que se mantendría siempre fiel a la constitución de 1812 y por eso le incautarían todos sus bienes. La Duquesa de Osuna tuvo una larga e intensa vida. Había nacido en 1752 y murió en 1834. Además de poseer innumerables títulos nobiliarios, es el prototipo de mujer liberal ilustrada y afrancesada. Le encantaba la música y solía organizar en su casa conciertos de cámara, también perteneció a una asociación que promovía la ópera en España y encargó a Hayden algunas composiciones. Apasionada del  teatro (Ramón de la Cruz estrenó con ella algunas piezas teatrales, Moratín era un asiduo contertulio). También era una gran amante de la pintura, como queda demostrado en el mecenazgo de Goya, que siempre permaneció fiel a esta familia y a cuyos hijos, como hemos visto, siguió retratando de mayores. Goya decoró el gabinete de la Duquesa en el Capricho. Seguía de cerca las últimas novedades y la economía de su país, fue admitida en la Real Sociedad Económica madrileña y presidía la Junta de Damas (desde este puesto se ocupaba, con gran sentido práctico, de la situación de las mujeres en las cárceles, la higiene, la justicia social y temas educativos). Era una gran lectora y debido a sus influencias consiguió permiso de la Inquisición para leer libros que estaban prohibidos en el Índice, como los de Rousseau o Voltaire. Su gran biblioteca competía en número de volúmenes con la del Escorial. Desarrolló labores políticas y diplomáticas junto a su marido. Lo mismo que la reina Mª Luisa, a la que no soportaba, y la Duquesa de Alba, la de Osuna era de las mujeres más importantes de España en esa época, pero ella no seguía las modas populares o españolas en el vestir, como las otras dos, sino que se hacía traer de Francia las sedas de los vestidos y su peluquero también seguía las tendencias francesas, como se aprecia en el retrato.

Entrada a lo que fue la parte más importante de esta finca de la Alameda, 
perteneciente a la Duquesa de Osuna (SIEMA Matritensis)

Plaza de toros del Capricho (SIEMA Matritensis)


Una vez conocido el personaje, su formación y gustos que va a poner en práctica en el jardín, nos situamos en el propio parque del Capricho. Se localiza en la Alameda de Osuna, al NE de Madrid y consta de una superficie de unas 14 hectáreas. Constituía una de las grandes fincas nobiliarias del siglo XVIII situadas hacia el E de Madrid, lo suficientemente lejos de la corte para estar tranquilos, pero también lo bastante cerca de la corte para llegar pronto si fuese necesario. La primera traza para los jardines la realizó Pablo Boutelou, autor del Jardín del Príncipe en Aranjuez. La continuó Jean Batiste Mulot, quien trabajaría en este jardín entre 1787-1790. El es el gran creador de este jardín, el primer jardín romántico de Madrid. La Duquesa tenía un contrato de exclusividad con estos paisajistas, que habían trabajado en el Petit Trianon de París, pero les pidió un jardín estilo inglés o romántico, en lugar del clasicismo francés, que solo se aprecia en la avenida principal y parterre en dirección al palacete. Pierre Provost continuaría los trabajos hasta 1810. Lo mantuvieron los invasores franceses, pero tuvo la mala fortuna de ser asesinado por bandidos, en presencia de sus hijos, dentro del propio jardín que tanto había cuidado. 

Podemos distinguir tres etapas en la ejecución del Parque. La primera dura hasta 1807, año en que fallece el Duque, y donde está prácticamente todo ya hecho. La segunda etapa iría desde la guerra de la Independencia hasta 1834, año en que muere la Duquesa. Ella tuvo que huir de Madrid en la guerra y estuvo en Cádiz. Aunque el parque lo ocuparon los franceses, estos permitieron a los jardineros el cuidado del mismo. La Duquesa siguió embelleciéndolo después de la guerra y así, en 1815, encargaría a López Aguado la construcción del Gran Casino para bailes. La última etapa en que su familia realizó trabajos en el parque fue su nieto, entre 1834-1844, adelantando la fachada con columnas del palacio y construyendo la exedra a su memoria. Tras la muerte del X Duque de Osuna la evolución del Parque iría de mal en peor. Su hermano Mariano no tenía las aptitudes y gusto artístico del anterior, llegando a convertir el Parque en un auténtico zoológico con camellos, pavos, águilas, faisanes, corzos, gansos y cisnes. Tras la revolución de 1868 entró en fase crítica de la que solo sobrevivieron los árboles y flora más fuerte. En 1896 la familia de Osuna entró en quiebra y se subastaron todos sus bienes. Pasó a pertenecer a los Bauver. Eduardo Bauver fue asesinado allí mismo por milicianos en 1936. Durante la Guerra Cívil fue cuartel general de defensa. Hasta 1943 no lo declararon Jardín Histórico Artístico. En 1974 el Ayuntamiento compró todo el conjunto, declarándolo en 1985 Bien de Interés Cultural. Cuando el Ayuntamiento lo compró, parte de la finca, que era mucho más extensa, pasó a ser suelo urbanizable.

Busto mitológico que representa a Mercurio a la entrada del paseo(SIEMA Matritensis)


Pasado el torno llegamos a una plaza redonda que sería el primer capricho de este parque, dedicado a plaza de toros (los Duques de Osuna tenían su propia ganadería y eran unos apasionados de las fiestas taurinas). Aunque dejaríamos fuera de nuestra visita las dos garitas de entrada a la finca, que quedan fueran del recinto de parque declarado jardín histórico, pero que pienso que deben ser protegidas como patrimonio de ese jardín. Por el paseo vemos a la derecha el segundo capricho, que serían los enfrentados o duelistas, sobre una base de rocalla están estas dos esculturas de bustos enfrentados, separados los 40ms que exigían las normas para hacer duelos. La figura mitológica femenina te saludaba a la entrada y mercurio, el masculino, te despedía a la salida del mismo. Dejamos el invernadero para plantas exóticas a la derecha (el invernadero más antiguo que aún queda en España) y llegamos a la exedra, mandada hacer por su nieto: junto a las columnas existió un busto de la duquesa, alrededor se sitúan las esfinges de plomo fundido del escultor Francisco de Elías y los bustos de los emperadores por toda la plaza. Muy curiosa la alternancia de esfinges egipcias y griegas, con sus distintos significados. Atravesamos el parterre francés con sus fuentes y clasicismo hasta llegar a la fuente central de los delfines. Desde las bonitas verjas de hierro se aprecia el gran laberinto donde jugaban a esconderse guiados desde arriba por sus pajes y damas. Este laberinto de hojas de laurel ha sufrido mucho a lo largo de la historia: en 1948 aterrizó en el mismo un avión de Iberia que tenía problemas, el temporal de Filomena lo destrozó y se ha podado actualmente.

La exedra en la actualidad, con el busto de bronce de la Duquesa y las figuras mitológicas 
colocadas de nuevo (SIEMA Matritensis)

Esfinges griegas y egipcias en la exedra (SIEMA Matritensis)

Foto aérea del laberinto ( Microsiervos.com)

El laberinto en otoño hace unos años (SIEMA Matritensis)

Granados en flor, junto a la verja que recorre el laberinto (SIEMA Matritensis)

El Palacete ya fue levantado por Mulot con sus dos torres en las esquinas, pero la bella columnata se la debemos al hijo de López Aguado, quien la colocaría ahí en 1838. Hoy en día está restaurado por fuera, pero no por dentro (Está planeado hacer un museo de la mujer en la época de la Ilustración). Destaca la maravillosa escalera. En la planta baja se sitúan el zaguán de entrada, el oratorio, cuarto de capellán, sala para criados, sala del turco o de fumar, comedor y cocina a la derecha. El comedor está cubierto de bóvedas rebajadas y tiene suelos con mosaicos fingidos, desde ahí por una escalera se sale al jardín de abajo a la derecha. En el piso principal se distribuyen los cuartos del Duque (despacho, gabinete de paisajes, pieza del reloj) y de la Duquesa (baño, gabinete redondo -donde estaban los cuadros de escenas campestres, de galanteo o brujería pintados por Goya- sala de compañía, dormitorio y antedormitorio), cuartos de invitados.

Fachada principal del Palacete (SIEMA Matritensis)



Gabinete redondo del Capricho 
(Catálogo Museo Municipal Jardines Clásicos Madrileños 1981)

"Aquelarre" de Goya, que decoraba el gabinete de la Duquesa. Original en el Museo
Lázaro Galdiano (SIEMA Matritensis)

A la izquierda podemos ver  el bunker de Miaja, que ya estaba construído en agosto de 1937, con alta tecnología de seguridad (para evitar ondas expansivas de bombas, disponer de agua y oxígeno), abovedado y con pasillos que conducen a pequeñas cámaras a los lados, cuatro a la derecha y tres a la izquierda. Eran despachos con los suelos diferentes, para que en caso de no tener luz, distinguir las estancias. También tiene cuatro salidas exteriores al parque y una galería de escape que va al subsuelo del palacete. La idea era disponer de este bunker cercano al aeropuerto, a 15 metros de profundidad, por seguridad, ya que se sabía que las bombas de Franco llegaban hasta los 12 metros. Aquí, en el parque del Capricho, se localizó la llamada Posición Jaca durante la guerra civil. Restaurado en el 2015. Tiene una gran extensión y se pueden ver los respiraderos al recorrer el parque.

Bunker, escalera de bajada en dos tramos esquinados, para evitar onda expansiva
(SIEMA Matritensis)

                              Bunker y última cámara al fondo del mismo (SIEMA Matritensis)

Gruesas puertas blindadas metálicas del bunker (SIEMA Matritensis)

                       Despacho del bunker con mejor suelo conservado (SIEMA Matritensis)

                         Vista de otra de las cámaras laterales del bunker (SIEMA Matritensis)

Otro de los despachos del bunker, todos con salida al exterior (SIEMA Matritensis)

Desde la plaza octogonal de la columna de Saturno parten caminos que podrían considerarse como la rueda de la vida, que llevarían a la ciencia (abejero), lujo (casino), religión (ermita), armada (fortín). Bueno, es sólo una hipótesis. El abejero es mi construcción preferida del parque: de estructura horizontal con tres espacios abovedados. La bóveda central , pintada con casetones de flores, todas diferentes,  y con la escultura de la Venus realizada por Juan Adam en 1793 en el centro. La escultura que hoy vemos es una copia perfecta de la original, que pertenece a las Koplovich, Destaca la guirnalda de flores que lleva la Venus y que sirven de alimento a las abejas, así como la delicadeza del paño que cubre sus senos y ombligo. En esta estancia investigaban y jugaban a observar el proceso de fabricación de la miel por las abejas. Estas entraban por las puertas metálicas laterales y se veían a través de cristales desde dentro. Salvo el suelo y columnas que son de mármol, el resto son  trampantojos de estuco realizados por Tadey. Junto al abejero campos de flor para las abejas. 

Vista del abejero y alrededores en primavera (SIEMA Matritensis)

Entrada principal al abejero (SIEMA Matritensis)

Detalles de los muros del cuerpo principal del abejero (SIEMA Matritensis)

Escultura de la Venus del interior (SIEMA Matritensis)

Detalle de las veladuras de los paños (SIEMA Matritensis)

Detalle del brazo y las flores (SIEMA Matritensis)

Firma de Juan Adam y fecha en la base de la Venus (SIEMA Matritensis)

Cubierta con casetones de flores diferentes, aunque se aprecia mal en la imagen
(SIEMA Matritensis)

Huecos para entrada de las abejas en el abejero (SIEMA Matritensis)

Trampantojo imitando mármol en la pared del cuerpo principal del abejero
(SIEMA Matritensis)

Vista general de la entrada principal del abejero (SIEMA Matritensis)


En lo alto de la colina, ya se divisa el templo circular clásico del dios Baco, aunque originariamente iba una Venus colocada en su interior. Fué la misma duquesa de Osuna la que decidió, después de la guerra de independencia, cambiarlo por Baco. 

Templo de Baco (SIEMA Matritensis)

Otros caprichos son el fortín para juegos a soldaditos (donde la duquesa de Osuna colocó autómatas)o la zona de columpios. El puente de hierro y el embarcadero de juncos, con pinturas en trampantojo realizadas por Tadey en 1792. Ya que la ría era navegable. El estanque con la isla donde se homenajea al III Duque de Osuna, que había fallecido en 1623 en el castillo de la Alameda (por cierto, material de este castillo se utilizó para el palacete y los muros de cerramiento del parque). Las vistas de este estanque son una verdadera preciosidad que hacen la delicia del visitante, con sus reflejos, su escenografía, sus patos, cisnes y otras aves, como el precioso ganso del Nilo.

Vista del estanque y sus reflejos en primavera (SIEMA Matritensis)

Interior del embarcadero con los trampantojos de Tadey (SIEMA Matritensis)

Isla en el centro del estanque (SIEMA Matritensis)

Ganso del Nilo en el borde del estanque con el empedrado original (SIEMA Matritensis)

Fortín (SIEMA Matritensis)


Los paseos para dar dentro de este jardín son maravillosos, además no son tantas hectáreas que nos cansen. Como estoy actualizando la famosa entrada al mismo que ya escribí en el 2012, podéis encontraros fotos de diferentes años. En 1815 la Duquesa mandó a López Aguado construir un Casino o Salón de Baile. Muy hábilmente cubrió con un cubo de ladrillo el pozo de agua utilizado para dar servicio a la ría navegable y regar los jardines. En el embarcadero del Casino nos recibía un jabalí que copiaba al de bronce del palacio Pitti, repetido también en la plaza de la Paja de la ciudad de Florencia. Por unas escaleras de tramos enfrentados y preciosa verja de hierro, recorreríamos la terraza que bordea el casino, desde donde se ven maravillosas vistas del jardín del Capricho. Al exterior tallaron escenas de las cuatro estaciones. Al interior de esta estructura irregular, octogonal, nos reciben muros cubiertos de espejos, ventanas con cristales tallados a base de diseños florales, suelo de madera (restaurado, que no es el original), y techo con escenas mitológicas al óleo, imitando frescos.

Frondoso camino del Capricho (SIEMA Matritensis)

Primavera de mayo del 2013 en este jardín (SIEMA Matritensis)



Paseo hasta la plaza de Saturno en primavera (SIEMA Matritensis)

Jabalí que cierra el cubo del pozo por uno de los lados. Sobre él,
las escaleras al Casino (SIEMA Matritensis)

Vista exterior de la estructura irregular del Casino en alto (SIEMA Matritensis)

Salón de baile al interior del casino, con espejos en los lados y estucos para decoración 
de zócalos o techos (casetones con flores dentro de rombos). (SIEMA Matritensis)

Cristales tallados en el interior de las ventanas del casino (SIEMA Matritensis)

Escenas al óleo, imitando frescos, en las cubiertas del Casino (SIEMA Matritensis)

Vistas de los planos de flor y arbolado desde la terraza trasera del Casino (SIEMA Matritensis)

Escalera principal de subida al Casino, con vistas a la ría (SIEMA Matritensis)

Muy importante y curiosa la Ermita que mandó construir la Duquesa de Osuna. Mujer con sentimientos religiosos, encargó el cuidado de la ermita a un ermitaño como los de antaño (delgado, cubierto por piel de animal y con largas barbas). Este ermitaño decía misas y rezaba por la familia de la duquesa a diario. Se llamaba fray Arsenio y, cuando falleció, lo enterraron bajo una tumba con forma de pirámide junto a la propia ermita. Los franceses saquearon la tumba. Hoy su cuerpo no se encuentra ahí. De nuevo será el escenógrafo milanés, Ángel María Tadey y Borghini, el encargado de decorarla con los mejores trampantojos. En el interior imita columnas, grietas de antigüedad, huecos en el altar para las vinagreras, techos con profundidad, un lienzo con cruz y un San Antonio de Durero que, incluso lleva la firma del pintor alemán. Encontramos muchos símbolos masónicos que la hacen muy enigmática (columnas, pirámides y otras geometrías o signos astronómicos, así como la cruz). Hay que recordar al lector que la masonería del siglo XVIII no se apartaba de la ortodoxia católica tanto como lo hará después, así que no resulta muy raro. Esta ermita presenta al exterior extrañas formas medievales junto a columnas clásicas.

Vista de la ermita. Bajo el pórtico derecho se encuentra la tumba piramidal 
(SIEMA Matritensis)

Explicando a este grupo se percibe el empedrado original a la entrada
de la misma  (SIEMA Matritensis)

Trampantojos arquitectónicos, con grietas incluídas (SIEMA Matritensis)

Falso hueco para vinagreras en la pared (SIEMA Matritensis)

Altar mayor con la cruz y S. Antonio Abad (SIEMA Matritensis)

Detalle de la firma de Durero a los pies de San Antonio Abad (SIEMA Matritensis)

Trampantojos de las cubiertas de la ermita (SIEMA Matritensis)

En la llamada Casa de la Vieja, donde también había una figura autómata trabajando, nos encontramos con una construcción rural de cuento que, en su parte trasera presenta una auténtica huerta. Aquí también hay técnicas de trampantojo y, como curiosidad, las primeras "rosas de pitimini" amarillas que se plantaron en España. Traídas de China y que plantó la propia Duquesa en el Capricho, antes de que se plantaran en otros lugares, como por ejemplo los sitios reales españoles.


Casa rural o casa de la vieja (SIEMA Matritensis)

Os voy a contar ahora dos de las novedades más recientes del parque. Al igual que en el reservado del Retiro durante Fernando VII o que en el jardín del Príncipe de Aranjuez, aquí también se diseño una montaña artificial o montaña rusa, con sus veredas, rocalla y cascada. Estuvo bastante abandonada y cubierta de vegetación, pero actualmente la están limpiando y acondicionando. ¡Todo un descubrimiento que agradecemos al ayuntamiento de Madrid!. Este jardín sigue muy vivo y, como homenaje a la inteligencia y curiosidad científica de esta duquesa, la dirección de jardines históricos del ayuntamiento de Madrid, ha decidido plantar aquí la fantástica wollemia nobilis. Se trata de una planta extinguida que descubrieron quedaban algunas en Australia y aquí la podemos ver. ¡Ojalá se de bien!. Recordaros que tanto la información como las fotos de este artículo las podéis usar, pero siempre indicando su procedencia. Ya siento que, al copiar mis propios textos de la entrada del 2012 de este blog, para actualizarlo y crear esta nueva, quizás encontréis formatos o colores distintos Seguirnos también las visitas y actividad cultural en redes Twitter o Instagram @siemamadencanto o facebook Siema Matritensis, así como en agenda www.siema.es . Estamos terminando el curso y apenas nos quedan visitas programadas, sino que sobre todo, como siempre, las de grupos privados que las soliciten. Espero disfrutéis de este jardín con tanto encanto.

Maribel Piqueras

Vista general de la montaña rusa (SIEMA Matritensis)

Escaleras y cascada de la montaña rusa (SIEMA Matritensis)

Veredas a la montaña rusa (SIEMA Matritensis)

Montaña rusa, lateral y puente (SIEMA Matritensis)

Wollemia nobilis (SIEMA Matritensis)











































lunes, 30 de mayo de 2022

Monumento a Alfonso XII en el Retiro

 Una de las imágenes más fotografiadas del Parque del Retiro es el estanque con el monumento de Alfonso XII al fondo. Con esta entrada contaré un poco de su historia y me adelantaré a la celebración del primer centenario de su inauguración, el próximo 3 de junio del 2022. Se enmarca dentro de los homenajes que la reina María Cristina quiso hacer a la memoria de su difunto marido, el rey Alfonso XII. Muy cercana a la fecha del fallecimiento de dicho monarca, que fue el 25 de noviembre de 1885, el senador José Polo Bernabé presentó el llamado "Proyecto de ley para exigir una escultura ecuestre al monarca Alfonso XII" (que lleva la fecha del 31 de mayo de 1886). Sólo tardó un mes en que el Congreso lo aprobara. Sin embargo, a partir de entonces, todo fueron retrasos en lo referente a ese proyecto. Primero porque no se ponían de acuerdo en su ubicación, ya que se barajaron muchos puntos de Madrid: desde la propia plaza de la armería junto al palacio real, hasta la plaza de Ópera y otros espacios. Se le iba a encargar a Benlliure y pensaron en suscripción popular. Al ser Benlliure escultor y no pensar en un concurso público esa primera idea contó con la férrea oposición de la Asociación Nacional de Arquitectos, de la RABASF y de otras muchas instituciones y artistas a nivel particular. Por fin se convocó un concurso público en 1901 que ganó Grasés Riera, arquitecto catalán de la misma promoción que Gaudí y familiarizado con las nuevas aportaciones decorativas del modernismo. Grasés Riera se inspiró en el monumento al Emperador Guillermo que ya estaba construído en Alemania: sobre una meseta en alto y rodeado de columnata, aparecía la escultura ecuestre del Emperador. Ese modelo de conjunto escultórico en torno a esculturas ecuestres de reyes se repetirá también en el monumento al rey Victor Manuel en Roma. Todos siguen líneas muy parecidas, aunque creo que el de Madrid es más proporcionado en su conjunto y con ese aire modernista del que los otros carecen.

                                Vista general del monumento a Alfonso XII (SIEMA Matritensis)

Monumento al Emperador Guillermo en Alemania (Denkmal Deutches)

Monumento a Victor Manuel II en Roma (Romaciudad.com)

La primera piedra del monumento la colocó el propio hijo de Alfonso XII, un jovencísimo Alfonso XIII apenas proclamado rey, el 18 de mayo de 1902. Pero las obras se alargaron en el tiempo y hasta el 3 de junio de 1922 no se inauguraría este conjunto monumental. Aunque la escultura ecuestre de Benlliure sería lo último en colocarse (enero de 1923). En esta colosal obra, aparte del arquitecto Grasés Riera, intervinieron 24 escultores, muchos de ellos catalanes, como José Clará, Ricardo Bellver, Pedro Estany, Bofill, Juan Vancell Puigcerdós, Vallmitjana o  Alsina . Como el que ideó el proyecto falleció en 1919, continuó su labor Anasagasti. Sobre el estanque proyectaron una gran escalinata que conduce a una explanada sobre la que se abre, en semicírculo una enorme columnata. En realidad es doble columnata, rematada con los 49 escudos de las provincias españolas. Por la parte de atrás del monumento, un camino conduce hasta la escultura ecuestre y divide la columnata en dos partes, colocando a la izquierda un grupo de marineros y, a la derecha, un grupo de soldados. Ambos grupos nos introducen en la escenografía. No se hicieron la Fama (de Ricardo Bellver) y la Gloria que remataria los pilarones de la entrada al conjunto desde el parque. Ahí  tuvo lugar la anécdota del enfado de Ricardo Bellver con el modelo que había creado para la Fama, entre que no le gustaba y que tardaban en hacer efectivos los pagos, cogió una rabieta y lanzó la escultura al estanque en pleno invierno. Arrempentido de esta acción se tiró al agua para recuperarla y cogió una pulmonía de la que no se recuperaría y le llevó a la muerte en diciembre de 1924. Junto a la columnata vemos las esculturas en bronce que representan las Artes, la Industria, la Agricultura y las Ciencias. Todas ellas como símbolo de los avances en la España de principios del s XX. Merece la pena contemplar de cerca todas las esculturas de este monumento, pues están cargadas de detalles simbólicos y referencias históricas. 

Grupos de soldados por la entrada derecha de la columnata (SIEMA Matritensis)

Grupo de marineros justo al lado opuesto del anterior (SIEMA Matritensis)

También encontramos estos leones de bronce sobre los que montan niños
(SIEMA Matritensis)

Detalles de la decoración de la columnata: escudos,coronas, toisón de oro, puttis, guirnaldas, jarrones, cornisas con volutas, capiteles clásicos jónicos, fustes estriados de las pilastras de esquina
(SIEMA Matritensis)

Sobre estos pilarones de acceso se pensó colocar la Fama (de Bellver) y la Gloria, que finalmente fueron desechadas ( SIEMA Matritensis)

La Agricultura ,de José Alcoverro. Vemos la rueda, espigas y canastos con flores (SIEMA Matritensis)

La Ciencia, de Manuel Fuxá, representada por esa mujer que lee libros científicos, con el globo terráqueo y compás (SIEMA Matritensis)

Las Artes, de Joaquín Bilbao. Con una mano sujeta la Victoria de Samotracia y con la otra una paleta. Está sentada sobre un capitel (SIEMA Matritensis)

La Industria, de José Clará. Una mujer desnuda en diagonal, se cubre con la tela que simboliza los avances industriales. Se trata de una moderna visión que desarrolló Clará (SIEMA Matritensis)

Firma de Clará y fecha en la escultura anterior (SIEMA Matritensis)

En el centro de la explanada la alta escultura ecuestre del rey Alfonso XII (de Benlliure) rompe el sentido horizontal del monumento. El rey aparece vistiendo sus mejores galas y mirando hacia la ciudad de Madrid. A los pies del caballo, una caja rectangular, con ventanas para ejercer de mirador que, para algunos simula la caja mortuoria del monarca. El enorme pilaron de pedestal está decorado con relieves o conjuntos escultóricos que hacen referencia a virtudes o momentos de este monarca. Tres grandes conjuntos, dos en piedra en los laterales y uno en bronce en el centro, nos representan la Paz, el Progreso y la Libertad. Siguen la iconografía de fines del s XIX. El central en bronce, representa la Paz y fue diseñado por Miguel Blay (bajo la imagen femenina de la Paz, que sostiene ramas de olivo, dos soldados se abrazan ante un niño que corre hacia ellos sujetos por una madre que tiene detrás flores). En la Libertad, realizada en piedra, una figura alada cubre a dos hombres, uno de ellos con cadenas. En el otro conjunto de piedra, el Progreso, la iconografía es más avanzada, con ese joven desnudo alado delante de un caballo. Encima de los grandes grupos escultóricos aparecen tres grandes medallones que representan las virtudes cardinales que tuvo el monarca al desarrollar su labor: prudencia, justicia y templanza.

Conjunto central en bronce de Miguel Blay, que representa La Paz (SIEMA Matritensis)

Vista de la Libertad y la Paz desde abajo (SIEMA Matritensis)



El Progreso como ese joven alado delante de un caballo y que protege a dos jóvenes que portan libros o paletas ( SIEMA Matritensis)

Los relieves en bronce de la parte inferior, representan enmarcados en un rectángulo, escenas de la monarquía de Alfonso XII con todo tipo de detalles: la restauración monárquica, la caridad y la paz.

Escena del relieve de la restauración de la monarquía en la figura de Alfonso XII
(SIEMA Matritensis)

En el relieve anterior, abajo a la derecha aparece la fecha de la restauración 
efectiva de la monarquía (SIEMA Matritensis)

El relieve de la Paz con Alfonso XII a la izquierda (SIEMA Matritensis)

Cuatro enormes leones de bronce sustituyeron en el año 2000 a los originales de la piedra, que representan la fuerza de la monarquía española. Los dos laterales corresponden al escultor   Agapito Vallmitjana  y los del centro a Pedro Estany. Detrás de ellos, sirenas de bronce (de los escultores Alsina, Perera, Arteche y Coll) sobre animales marinos se sitúan justo ante el estanque y de ellos manan surtidores de agua.  En la parte del monumento ecuestre se encuentra un ascensor que lleva al mirador de la parte alta del monumento (a los pies del caballo) y que es visitable, reservando con antelación, pues no debe masificarse por seguridad, así que dejan solo 5 personas y de tarde en tarde. Para terminar comentar que los textos y fotos de este artículo pueden usarse siempre que indiquen su procedencia. Os animo a seguir disfrutando de estas maravillas que tenemos en Madrid y de otras partes del patrimonio de nuestra ciudad que ofrecemos, tanto a empresas y grupos privados, como abiertos a inscripciones individuales. Estas últimas visitas guiadas son las únicas que publicamos en redes: twiter e instagram @siemamadencanto , facebook Siema Matrietensis o agenda de www.siema.es. 

Maribel Piqueras

Sirena desde su parte posterior (SIEMA Matritensis)

Vista de la estatua ecuestre y su pedestal entrando desde el acceso andando por su parte posterior
(SIEMA Matritensis)






















viernes, 6 de mayo de 2022

calle San Bernardino y Palacio del Marqués de Santa Cruz

 Madrid nunca deja de sorprender. Estos días ha sido todo un descubrimiento recorrer en profundidad la calle San Bernardino y sus edificios emblemáticos. Esta calle se sitúa por la parte de atrás del Edificio España y va desde la plaza del Conde de Toreno hasta la plaza de Cristino Martos. Lleva el nombre de un convento que había en la zona con esta advocación de un fraile franciscano italiano de mediados s XV, que también dió lugar a denominar así el arroyo que bajaba hasta el actual parque del Oeste. Aunque no siempre se conoció con este nombre. Por ejemplo, en el plano de Texeira  aparece con el nombre de calle de San Joaquín. Aparte de encontrarnos con unas fachadas magníficas de edificios de fines s XIX, como los números 3, 11, 20 o 22, y de restaurantes de comida internacional con los que poder salir de España, al menos en la imaginación: mexicanos, hindues, chinos, marroquíes o persas, podemos dejarnos sorprender por tres monumentos centenarios que merecen la pena: el edificio Montano, la farmacia Arteaga y el Palacio de los Marqueses de Santa Cruz. Empecemos el recorrido por orden, según la numeración de la calle. El nº 3 lo ocupa el edificio Montano. Constaba de varios edificios que ocupaban toda la manzana. En la cercana calle Maestro Guerrero fundaron los Montano una fábrica de pianos (1838), unos años después que los Hazen. Pianos muy bonitos, elegantes y con una sonoridad de gran calidad. El edificio más antiguo, de ladrillo con toques de arquitectura industrial neomudéjar, da a la calle Dos Amigos nº 4. Consta de 4 pisos y un patio interior. Ahí se ubicaba la fábrica de pianos y tenían también un sistema moderno de elevadores para subir y bajar los mismos. El otro, más moderno y diseñado a fines del s XIX por uno de los hijos que era arquitecto (Ricardo Montano), se extiende por el lateral de la calle Dos Amigos, esquina con San Bernardino, quedando la fachada principal a San Bernardino. En este elegante edificio con fachada de piedra y elaborada rejería, especialmente en el chaflán de esquina, se ubicaron las oficinas, tiendas de pianos e, incluso, el salón Montano, donde se ofrecían conciertos y al cual acudía la aristocracia madrileña y la realeza. Del salón se mantienen todavía las  que fueron las taquillas y los murales que pintó Zuloaga. Al exterior se aprecian medallones con la M de las iniciales del apellido familiar. Después fue un edificio de viviendas de la familia o alquiladas por la misma. Desgraciadamente, quedó una hija única heredera, que enfermó de alzehimer y de síndrome de Diógenes y de la cual se aprovecharon sus propios abogados, que malvendieron el edificio. Por fuera se ve en estado ruinoso y desde aquí animo al ayuntamiento o algún ente cultural musical a hacer lo posible para limpiarlo y rehabilitarlo. 

                        Espectacular chaflán del edificio Montano, con sus miradores de hierro y cristal,
                   así como la torre que remata el final con el medallón del dueño (SIEMA Matritensis)

Detalles del elaborado trabajo de encajes de hierro en esos balcones (SIEMA Matritensis)

Medallones con la M de Montano en el lateral que da a Dos Amigos (SIEMA Matritensis)

Puertas antiguas de madera del edificio Montano (SIEMA Matritensis)

El rey de los Tallarines tiene fama y está pasado el edificio Montano, muy al comienzo de la calle
(SIEMA Matritensis)

También este original restaurante persa está cerca de la plaza de Conde de Toreno
 y del edificio Montano (SIEMA Matritensis)

La Farmacia Arteaga o de "la Beata", en San Bernardino 11, es un negocio centenario que conviene conocer en profundidad. Está aquí desde 1888, en que la inaugurara el farmaceútico Ricardo Moragás Ucelay. Se la conoce como de "la beata" por su hija, Elvira Moragás Cantarero, que fue la primera mujer farmaceútica de la universidad de Madrid y la primera mujer que regentó su propia farmacia en España. Ella terminó la carrera en 1905 y, al morir su padre en 1909, se hizo cargo de la farmacia. Pero tenía vocación para monja y, con tal motivo, esperó a que su hermano Ricardo  obtuviera el título en farmacia en 1915. En ese año se la pasó a él y se fue a vivir al monasterio carmelita de Sta.Ana y San José (en la actual Conde Peñalver). Incluso sería elegida priora del mismo en 1927. Durante la guerra civil fue asesinada. El Papa Juan Pablo II la beatificó en 1998. En Polonia es patrona de los farmaceúticos y aquí copatrona. Después de pasar el negocio por las manos de varios propietarios, en 1974, la adquirió MªCarmen Arteaga, quien tiene actualmente la propiedad. Agradezco que mantenga el patrimonio original y que luzca tan bonito. La estantería original, de madera lacada en blanco con adornos dorados, recorre todas las paredes de arriba a abajo. En su parte superior vemos los botes y recipientes originales de cerámica francesa de fin s. XIX. También el gran fresco del pintor y ceramista Zuloaga, que representa una Alegoría de la Farmacia. En él aparece en el centro Higia, la diosa griega de la salud y de la higiene, con la copa y la serpiente, así como plantas medicinales. A sus pies, vemos a siete angelitos que portan elementos relacionados con el mundo de la farmacia. 

Interior de la farmacia con las estanterías originales en las paredes y las finas
 columnas de hierro en el centro (SIEMA Matritensis)

Detalle del mueble estantería y de los botes (SIEMA Matritensis)

Frescos murales en el techo de la Farmacia de c/ San Bernardino 11 (SIEMA Matritensis)

Detalle de la pintura de Zuloaga (Farmacia Arteaga)



Otra elegante fachada de piedra que hace esquina con San Leonardo y que lleva leones en sus molduras, como el símbolo de San Marcos, iglesia que está en esta calle (SIEMA Matritensis)

Detalles de las molduras de las ventanas, las ménsulas y la rejería de los balcones
 de ese mismo edificio anterior (SIEMA Matritensis)

En San Bernadino 22-20 encontramos esta otra arquitectura tan cuidada y elaborada en sus trabajo de rejería y molduras de adorno, combinando ladrillo, piedra, hierro y cristal (SIEMA Matritensis)

Dejo para el final el monumento más impresionante de todos: el palacio del Marqués de Sta.Cruz, en la c/ San Bernardino nº 14. No confundir con el llamado Palacio de Santa Cruz o cárcel de Corte en la plaza de las provincias (cuyo nombre se relaciona con la iglesia de la Santa Cruz y el barrio que llevaba ese mismo nombre). En este caso se refiere al Marquesado de Sta.Cruz de Mudela, título que Felipe II otorgó en 1561 a D. Álvaro de Bazán por los servicios prestados. El edificio que aloja la actual residencia de los marqueses de la Santa Cruz ha pasado por diferentes usos a lo largo de la historia. En los remotos orígenes del mismo estarían dos solares que vendió un caballero de Santiago, unidos a otros dos, y que compró en 1639 DªCatalina Pérez del Castillo, haciendo una vivienda noble ya unificada. Durante el s XVIII, la adquirió el II Conde de Superunda, en 1767, mandando realizar una reforma al arquitecto Antonio Plo y Camín. Destacando el sobrio exterior, con la portada neoclásica con dos columnas de granito de orden toscano. Siguió usándose como residencia nobiliaria, incluso fue embajada francesa en 1799 y residencia de Luciano Bonaparte en 1800.

Vista general del Palacio del Marqués de Santa Cruz, en calle San Bernardino
 esquina con calle Limón. Se aprecia el zócalo de granito antiguo y los característicos
 ventanales del s XVIII que dan al suelo de la calle (SIEMA Matritensis)

Entrada principal del palacio, con las columnas de granito toscanas y las molduras de piedra
(SIEMA Matritensis)

En 1827 lo compró D. Bernardo Tomé Peñaranda, quién reorganizó los espacios interiores que daban a tres patios, de los que actualmente quedan dos. Sus descendientes vendieron la propiedad, en 1845, al XI Marqués de Santa Cruz de Mudela, D. Francisco de Borja Silva Bazán y Tellez de Girón. Desde entonces hasta hoy, salvo algunos años de expropiación durante la guerra civil, por ejemplo, ha pertenecido a esta familia nobiliaria. En 1845 cambiaron su palacio en la calle de las Rejas (cercano a Palacio Real) por éste. En 1870 el arquitecto Juan José Sánchez Pescador emprendió grandes reformas: elevó su volumen construyendo un piso supletorio (hecho que se aprecia desde la calle Limón y, también, desde el patio acristalado interior), modificó la fachada que da a la calle Limón con otra puerta de acceso junto a la casa de los guardeses. También transformó el patio principal cerrando los pisos superiores con galerías acristaladas. Hoy este patio contiene un bello jardín interior.

                       Fachada a la calle Limón, las ventanitas de arriba llevan rejería floral 
                        del s XIX  y responden a la ampliación posterior  (SIEMA Matritensis)

Traseras y casa de los guardeses, realizada en ladrillo visto en estilo neomudéjar
(SIEMA Matritensis)

Al atravesar el gran zaguán para los carruajes, cogemos a la derecha y accedemos por la escalera de granito original al interior del palacio. Es impactante, con su bóveda octogonal con adornos de grandes veneras. Al lado del cuadro del Marqués de Sta.Cruz, se exponen dos fanales de las naves del marqués y reposteros con el escudo de armas de la familia. No está permitido hacer fotos en el interior. Justo en la entrada los dos fanales pertenecientes a naves turcas tomadas en la batalla de Lepanto. En el vestíbulo empieza el recorrido de la planta principal, donde se sitúan los salones más importantes. En la planta superior, a la que se accede por una escalera de madera y donde se muestra un plano antiguo de la ciudad de Santa Cruz de Mudela, es la residencia privada de los marqueses y no se visita.

Bóveda de la escalera principal con los fanales antiguos de las naves (Comunidad Madrid)

Recorremos los principales salones, que dan a la fachada de la calle San Bernardino. Su decoración corresponde a la restauración que se hizo en 1997 para la marquesa de Santa Cruz, Dª Casilda, madre del actual propietario. Tapicerías, mobiliario, cuadros, estanterías, lámparas de bronce y cristal, nos recuerdan a la disposición de un palacio de fines del XIX, con algún toque moderno en decoración o fotografías. Se les llama a cada uno por el color dominante que tienen. El comedor da al patio interior. Y el Gabinete de Dª Casilda también da a un patio interior. En la Sala Álvaro de Bazán conocemos los inicios de este linaje, donde se nos muestra un gran cuadro de Pantoja de la Cruz, sobre una vitrina con la espada de D.Álvaro  y dos fanales de barcos de este almirante, que participó, junto a D. Juan de Austria, en la batalla de Lepanto. En la llamada Sala Verde contemplamos magníficos retratos de Federico de Madrazo a los marqueses. También vemos en otras salas retratos de Sorolla (uno muy delicado de la reina Victoria de Battemberg, esposa de Alfonso XIII, que regaló la reina a la familia), de Vicente López, cuadros de paisaje romántico del catalán Urgel. En el salón rosa se exponen pequeñas obras de Goya (.bocetos para cartones de tapices de su taller o unos cuadritos de san Francisco de Borja que realizó a petición de la Duquesa de Osuna). Antes de llegar a la capilla, pasamos por un pasillo con una espléndida librería y un cuadro de Vicente Carducho a San Isidro y Santa María de la Cabeza. La capilla abovedada es muy coqueta y tiene hasta viacrucis en las paredes, además de objetos de arte litúrgico o cuadros devocionales. En el altar una copia de calidad de una piedad de Van Dyck y restos de impactos de bala que recuerdan lo acaecido en la guerra civil. Tras fallecer D ª Casilda y, por expreso deseo de ella, se creó en el 2009 la fundación de Álvaro de Bazán, para mantener unido el patrimonio. En Tavera tienen el archivo y en el Viso del Marqués otro magnífico palacio de la armada. Con estas imágenes termino y agradezco a Ana y la fundación la visita al interior del mismo. Para seguir nuestras visitas guiadas y actividad cultural os recomiendo twitter o instagram @siemamadencanto , Facebook Siema Matritensis o la agenda de la web siema.es. 

Maribel Piqueras

Patio acristalado central, donde se aprecia la ampliación de finales s XIX 
(Javier Plans)

Salón Amarillo, con el retrato ovalado a la derecha. Al fondo la sala rosa o de Goya
(Pinterest)


La marquesa de Santa Cruz, hija de los Duques de Osuna, mecenas de las
 artes y que así la retrató Goya en 1805 (Museo del Prado)