lunes, 25 de enero de 2021

De Hospital General a Museo: el Reina Sofía

 El edificio más antiguo que ocupaba el solar donde se levanta el actual museo Reina Sofía fue el albergue y hospital de pobres, que estuvo a cargo de fray Bernardino de Obregón al final del reinado de Felipe II. Madrid disponía entonces de un gran número de albergues y hospitales menores, la mayoría a cargo de órdenes religiosas. Los más grandes se situaban en esta zona E de las afueras de la ciudad. Recordemos el de Antón Martín o San Juan de Dios, el de Montserrat, San Pedro, el general antiguo o el de la Pasión. En 1603 se trasladó el general a ese hospital de pobres. Con los avances del Madrid ilustrado el rey Fernando VI y sus ministros notificaron que ese hospital tenía un estado lamentable: "habiéndome informado del lamentable estado a que se ha reducido el Hospital General de esta Corte, con evidente y público detrimento de la salud y vida de los pobres que solicitan en él la curación de sus enfermedades" ( R.Decreto del 24 de dic de 1748). Mandó pues hacer un nuevo hospital. Le encargan el nuevo proyecto a Hermosilla en 1756. Hermosilla trabajó también en el salón del Prado y en este nuevo hospital dirigirá las obras hasta 1769. Para hacernos una idea de su planta y grandes dimensiones podemos ver lo que aparece del mismo en el plano de 1769 realizado por Espinosa de los Monteros. Pero ojo, que aparece lo proyectado, porque en realidad no se había avanzado casi nada. 

                              Hospital General de Hermosilla, planimetría de Espinosa de los Monteros
                                                                         (scielo.isciii.es)   

En esa planimetría de Espinosa se ven los 5 patios enmarcados en un rectángulo, donde se incluye la iglesia de cruz griega, con fachada principal a la calle Atocha y el gran patio trasero. Las obras avanzaban muy lentamente y cansaban a Hermosilla. Carlos III aplicó el impuesto sobre el tabaco a estas obras. También tenían que adaptarse al terreno de diferente altura. En 1769 ya estaban construídas las fachadas E y S de la crujía trasera con sus tres puertas de arcos de medio punto de acceso. En 1769 Carlos III nombró a Sabatini nuevo director de obras del Hospital General, llamado San Carlos. Sabatini trabajará allí hasta 1781.  

Fachada principal del Hospital, que daba a la calle Atocha
(scielo.isciii.es)

En la fachada del proyecto de Sabatini, que daba a la calle Atocha, se pueden observar las grandes dimensiones y la gran cúpula de la iglesia en la parte central. A la muerte del rey Carlos III sólo se había cerrado uno de los patios (el grande trasero, actual patio del museo Reina Sofía) y dos crujías que enlazaban el edificio con Atocha (actual edificio del Real Conservatorio de Música). En este hospital  se localizaba el Real Colegio de Cirujanos de San Carlos, antecedente de la facultad de Medicina. Se pudo inaugurar con Carlos III ya con 1561 camas. Su arquitectura se inspira en el barroco italiano y el renacimiento escurialiense. Esto se puede observar todavía hoy en el patio de tres pisos con arcadas clásicas, las cuatro escaleras y las galerías abovedadas. 

Vista general del patio central del museo, que se correspondería con el patio trasero del Hospital General. Con las tres alturas originales (dos galerías con arcos de medio punto grandes y una última de arcos rebajados). La cuarta planta la añadieron al proyecto original en los años 30 (SIEMA Matritensis)

Galería abovedada de la planta baja (SIEMA Matritensis)

Esta hoy muy cambiado de lo que hubiera sido. No se realizó el proyecto completo, perdió su extensión, se subieron en altura los pisos. Es muy difícil, por tanto, hacernos una idea de lo que fueron sus fachadas. El hospital fue ocupado por las tropas francesas durante la guerra de Independencia. También sufrió cambios a lo largo del s XIX. Por ejemplo, en 1861, el Ayuntamiento compró la mayor parte del solar que daba hacia Atocha para construcción de viviendas y una plaza. A principios del siglo XX, sobre el ala derecha, Cesareo Iradier acometió una reforma para adaptar el edificio a la facultad de Medicina, ya que el Hospital estaba unido a la facultad por unos pasadizos sobre calle santa Isabel. Construyen entonces la fachada completa a la calle Santa Isabel, se elevan otras fachadas y se adapta el interior para nuevos usos.

Fachada neoclásica que da a la calle Santa Isabel, donde se aprecia el último piso como
remate añadido en los años 30 del s. XX (SIEMA Matritensis)

Sobria entrada principal al museo por la calle Santa Isabel
(SIEMA Matritensis)



Crujía del Hospital de San Carlos, que hoy es Real Conservatorio. En la misma, en la parte del sótano, todavía se conservan las piscinas donde se lavaban los cadáveres (SIEMA Matritensis)

Obsérvese debajo del rótulo actual el antiguo de San Carlos por el hospital
(SIEMA Matritensis)

Se conoció también como Hospital Provincial en el siglo XX. Por él pasaron enfermos de todas las epidemias que hubo en Madrid: cólera, tuberculosis, gripe. En los años 60 estaba bastante deteriorado y se pensó en su completa destrucción. Pero se declaró en 1977 monumento histórico-artístico, encargándose las obras de restauración del mismo, para convertirlo en museo, al arquitecto Antonio Fernández Alba. En 1988 ya se abrió para exposiciones temporales de arte contemporáneo y, de esa misma fecha, fue la instalación de los novedosos ascensores de hierro y cristal diseñados por Ian Ritchie. En 1992 los Reyes de España, D. Juan Carlos y Dª Sofía inauguran ya el edificio completo con su exposición permanente. Recorriendo el interior, nos acordamos de su época pasada como hospital, donde tanto dolor y sufrimiento tuvo que pasar, así como aprendizaje de los alumnos de medicina: sus patios, galerías abovedadas y salas nos lo recuerdan constantemente. Incluso hay en los sótanos salas abovedadas de ladrillo donde ponían a los enfermos más peligrosos. 

Real Colegio de Médicos en la calle Sta Isabel, en lo que fue el solar del 
Hospital de la Pasión (SIEMA Matritensis)

Salas del antiguo hospital en la planta baja, ahora para exposiciones temporales 
(SIEMA Matritensis)


Salas abovedadas que se usaron para enfermos psiquiátricos peligrosos
en los sótanos (exhuberanciadehades)

En el 2005 se inauguró otra ampliación, conocida como edificio Nouvel, donde se encuentra la tienda del grupo la Central y el restaurante Nouvel. Por el edificio original del Reina Sofía, que se inauguró en 1992 se baja al restaurante de estilo vasco Arzábal, con su atractiva terraza.

                    Lateral del Reina Sofía, escultura de Alberto (copia de la que estaba en el pabellón de España de la exposición de 1936) y, al fondo el ala del hospital que hoy 
          es Real Conservatorio de Música (SIEMA Matritensis)

Detalle del ascensor de Ian Ritchie que da a la 
plaza (SIEMA Matritensis)

Patio del edificio Nouvel (SIEMA Matritensis)

Vista general del conjunto del Reina Sofía desde la estación de 
Atocha (SIEMA Matritensis)

Barra del Arzábal que da a la salida a la terraza (SIEMA Matritensis)



Terraza Jardín del Arzábal (SIEMA Matritensis)


Me encanta el contraste de la estructura neoclásica del patio central del museo Reina Sofía, con el arte contemporáneo de las esculturas que lo integran, aparte de las elegantes fuentes. Podemos contemplar el "pajaro lunar" de Joan Miró (1966), el móvil de acero titulado "Carmen" de Alexander Calder (1974) o el "Toki Egin" de Chillida (1989). Estos días pasados además, con los grupos que he llevado, hemos tenido la experiencia única de contemplar el patio muy nevado. Y, por supuesto os animo a disfrutar de la visita a la Exposición de Mondrián. Una retrospectiva muy didáctica y bonita con la que hemos aprendido mucho con este gran artista y su novedosa estética. Además considero que su arte abstracto, esencial y universal es muy alegre y viene bien contemplarlo con la tristeza actual que invade el ambiente. Con las siguientes imágenes de las esculturas y de Mondrián me despido.

Maribel Piqueras

Restos de la impresionante nevada en el patio más de una semana después de la misma
(SIEMA Matritensis)

Pájaro lunar de Joan Miro, entre los restos de nevada (SIEMA Matritensis)

Toki Egin de Chillida en primer plano, como homenaje a San Juan de la Cruz,
 representó esas dos cruces que se abrazan (SIEMA Matritensis)


Detalle de la fuente central (SIEMA Matritensis)

Composición II de Mondrián (Kroller Muller Museum, Otterloo, Paises Bajos)
(SIEMA Matritensis)

Composición III, en rojo, amarillo y azul,1935. Colección particular 
(SIEMA Matritensis)

Pintura II en rojo, amarillo y azul, 1935-43, en Moderna Museet, Stokholm
(SIEMA Matritensis)






viernes, 8 de enero de 2021

Edificios de Tomás Allende y de Meneses en la Plaza Canalejas

 La Plaza de Canalejas está quedando muy atractiva y elegante. Hoy me quiero detener en dos de sus edificios emblemáticos. Cuando paseas por la Carrera de San Jerónimo te sorprenden al fondo de la plaza, en el lado derecho, dos edificios unidos que adaptan su fachada a la curvatura de la propia plaza. El más antiguo de los dos, es el de la derecha, es el que ocupa el solar que mandó comprar la viuda de Meneses para hacer locales comerciales y vivienda de lujo en este elegante punto cercano a la calle Alcalá. Recordar que la calle Alcalá a principios del s XX se convierte en centro político, cultural y económico de Madrid, donde se situarán importantes edificios. Los arquitectos que diseñaron el edificio fueron José María Mendoza y José de Aragón. Trabajaron en el mismo entre 1914-1915. La planta es triangular, donde la fachada principal es curva y viene rematada por una especie de torreón curvo justo en la esquina. Encima de él un templete circular de dos alturas. E aire clásico lo proporcionan esas columnas gigantes, la balaustrada sobre los locales comerciales, los escudos y esculturas. El estilismo modernista lo dan los miradores de hierro, con elaborada decoración. Ese aire vertical se corta en horizontal en la pequeña galería con pilastras que remata el edificio antes de la cornisa.

                         Fachada curva del edificio Meneses, en la esquina sobresaliente destaca ese 
                         torreón cubierto por templete circular (SIEMA Matritensis)

Miradores de hierro y cristal entre columnas gigantes con capitel 
modernista. Mezcla el clasicismo con el modernismo (SIEMA Matritensis)

Vista de los dos edificios juntos: Meneses con su templete circular a la derecha
y el de Tomás Allende con su torreón de ladrillo y cerámicas a la izquierda 
(SIEMA Matritensis)

Vista desde abajo de los remates de los dos edificios (SIEMA Matritensis)

Contrastando con cierto aire clásico del edificio Meneses encontramos el colorista y decorado en estilo regionalista  edificio de Tomás Allende. Esta Casa de Tomás Allende se construyó cuando el otro ya estaba edificado, así que tuvo que adaptarse a la planta esquinada y curva de que disponían. Tomás Allende le encargó un edificio de viviendas al arquitecto Leonardo Rucabado. Resulta una mezcla de estilos: regionalista cántabro, plateresco y clásico. El torreón es la pieza más destacada, con su alternancia de ladrillo rojo y piedra blanca. Además de los adornos platerescos que nos recuerdan a la casa de las conchas de Salamanca. El balcón de hierro del piso principal de la torre va flanqueado por columnas jónicas de fuste estriado y gran entablamento, uniendo el balcón a la ventana superior. Las ventanas van disminuyendo en tamaño según la altura, y el ladrillo tomando más espacio. La parte circular de arriba, con los arcos clásicos y coloristas cerámicas de la escuela de Zuloaga, está rematada por cornisa y chapitel.

Detalle del torreón de esquina de T. Allende (SIEMA Matritensis)

La impactante puerta de hierro en la fachada principal del edificio de Tomás Allende nos conduce al portal de entrada a las viviendas de la misma. Todo lleno de mármoles veteados en tonos arena, marrones y granates, adornos de bronce dorado con medallones renacentistas y maderas nobles. A la derecha la puerta que nos conduce a las dependencias del portero. De frente un arco rebajado que nos deja ver el ascensor de principios de siglo y la escalinata de mármol.


Puerta exterior de entrada al edificio de Tomás Allende, con medallones renacentistas, 
como este de Cervantes en hierro (SIEMA Matritensis)

Vista general del lujoso portal del edificio T. Allende (SIEMA Matritensis)

Portería, con maderas nobles, marcos de mármol con decoraciones 
en hierro y bronces (SIEMA Matritensis)


                           Zócalos de mármol del portal con medallones renacentistas en bronce
                                                               (SIEMA Matritensis)

Ascensor original de hierro y escaleras de mármol tras el arco del portal
de entrada en la casa de T Allende (SIEMA Matritensis)

Rucabado era cántabro por eso las cornisas sobresalientes y la balconada de madera que da a la fachada por la calle de los Jerónimos. Al fallecer este arquitecto regionalistas continuaron las obras Ramiro Sainz Martínez y Pedro Cabello, terminándose en 1920. En la planta baja estuvieron durante mucho tiempo las oficinas del banco Credit Lyonnais. 

                        Vista general del edificio T Allende por la carrera de San Jerónimo, con su 
                      balconada cántabra, balconcitos barrocos y miradores de esquina.
                                                         (SIEMA Matritensis)

Columnas pareadas, ménsulas, alternancia de balcón rectangular con balcones pequeños semicirculares, frontones, miradores de hierro. Decoración muy colorista y dinámica(SIEMA Matritensis)

Escudos llamativos en la fachada (SIEMA Matritensis)

Para terminar añadir un cercano negocio que no pasa desapercibido en esta zona. Me refiero a la tienda centenaria de la Violeta, de 1915. Continuaba en esta zona cercana a Alcalá la venta de caramelos de violeta que ya había iniciado en 1850 la Pajarita, en la puerta del Sol. Los rótulos y fachada de madera con grandes cristaleras son los originales. Aquí podemos degustar unos caramelos de violeta excelentes, realizados con la técnica y troqueles tradicionales. Además La Violeta te ofrece una serie de artículos complementarios  y todos relacionados con la flor de la violeta: tés de violeta, esencia de violeta, jabones, violetas escarchadas, platos con diseños florales. Un gusto para la vista y el gusto. Espero que tengáis un 2012 lleno de belleza y a ello me gustaría contribuir con mi granito de arena. Como siempre añadir que podéis seguir nuestra actividad cultural en Twitter @siemamadencanto , Facebook Siema Matritensis, agenda de www.siema.es, además de las entradas del blog. Encantada también de que utilicéis nuestra información e imágenes, pero indicando por favor su procedencia.

Maribel Piqueras

                       Vitrina de La Violeta con platos, tazas o cajitas para regalo (SIEMA Matritensis)

Mueble con esencias, tes, pétalos, mermeladas (SIEMA Matritensis)

Diversos platos (SIEMA Matritensis)






lunes, 28 de diciembre de 2020

La Plaza de Ramales

 La Plaza de Ramales que conocemos hoy responde a un diseño decimonónico a raíz de los derrumbes ordenados por José Bonaparte en esta zona cercana al Palacio Real. En este punto se ubicaba la antigua plazuela de San Juan, en torno a la iglesia del mismo nombre, que aparecía ya en el fuero de 1202 como una de las diez iglesias más antiguas de Madrid. La estructura medieval de la misma, con la torre mudéjar, se fue modificando con los siglos. Hubo reformas en el Renacimiento y, sobre todo, se hicieron muchos cambios durante el s. XVII, al que corresponde la mayor parte de los restos decorativos que conocemos. Esta antigua iglesia de San Juan estuvo muy vinculada a la corte, por eso la frecuentaban para diversas ceremonias religiosas el personal que trabajaba en Palacio Real. Sabemos, con certeza, que el arquitecto turinés Filippo Iuvara, artífice de la primera maqueta del Palacio Real nuevo, y fallecido en la Granja en 1736, fue enterrado en esta iglesia de San Juan. También se dijo que Velázquez encontró sepultura aquí el 6 de agosto de 1660. Al realizar unas obras para el aparcamiento subterráneo en 1999 se excavó con minuciosidad en los restos de la iglesia buscando el cuerpo de Velázquez, pero sin ningún resultado. Luego se encontró un escrito de Juan de Fuensalida, donde expresaba que pagó el traslado de Velázquez a San Plácido. Pero lo cierto es que, aún hoy, no se ha encontrado la sepultura de este genial pintor. Un monolito con la cruz de hierro de Santiago en lo alto nos recuerda la figura de Velázquez. La leyenda a sus pies menciona que "aunque aquí se enterró a D.Diego, su fama no fue enterrada con él". De la iglesia de San Juan quedan dos importantes obras de arte recogidas en la cercana Iglesia de Santiago, que también lleva la advocación de San Juan Bautista. Me refiero a la escultura de San Juanito de Roldán y al lienzo del Bautismo de Cristo de Carreño de Miranda, ambos del s. XVII.

                      Plazuelas de San Juan y de Santiago en el plano de Texeira (SIEMA Matritensis)

Monolito homenaje a Velázquez (SIEMA Matritensis)

Leyenda en la parte baja del monolito homenaje a Velázquez
(SIEMA Matritensis)

San Juanito del escultor Roldán, padre de la Roldana, en la iglesia de Santiago ahora
(SIEMA Matritensis)

El Bautismo de Cristo, de Carreño de Miranda, que estaba en la antigua iglesia de san Juan, podemos contemplarlo ahora en la de Santiago, junto a la pila bautismal (SIEMA Matritensis)

El nombre de la plaza se puso en el siglo XIX para recordar la batalla de Ramales (un pueblo cántabro) durante la primera Guerra Carlista de 1839. Esta plaza es una de mis preferidas en Madrid, por el entorno tan elegante y bonito, además de cierta tranquilidad alejada de las multitudes de Opera o Arenal. Lo que más llama la atención, sin duda, es la espectacular arquitectura del edificio de esquina con la calle Vergara, el Palacete de Ricardo Augustín y Ortega. Ricardo Augustín nació en Ciudad Real en 1875, se casó en Vitoria en 1905 y murió en esta casa de Madrid en 1965. Ostentaba el título de Conde de Dávila. Le encargó la completa reforma de su casa al arquitecto Cayo Redón Tapiz, quien siguió un estilo ecléctico, tan propio de principios de siglo XX. Entre los años 1920-23 realizó esta joya. Destaca el ritmo de huecos, sabiendo pasar de pares a impares de manera espectacular, sobre todo en la fachada que da a la propia plaza, donde enlaza con 1 hueco de la torre, haciendo salir los tres huecos de abajo y resaltando esas tres ventanas en un solo balcón. Recurre a los adornos decorativos del mundo del barroco en ventanas, balcones y entrada principal a la vivienda por la calle Amnistía. En el torreón y cornisas sobresalientes vemos la influencia de la arquitectura regionalista vasca. Además, en toda la parte superior podemos contemplar las pinturas de Agustín Espí Carbonel. Como dato curioso vemos una Virgen esquinera en una hornacina que da a la calle Vergara. Es una bella imagen de Nuestra Señora de la Soledad. Este tipo de Vírgenes esquineras se dan mucho en Italia, Austria o Alemania, pero no en Madrid. En esta plaza de Ramales hubo un atentado de ETA el 29 de julio de 1994, que ocasionó la muerte del teniente general Veguillas y su chofer, así como la de un trabajador del Ballet Nacional Clásico y más de 20 heridos. También resultaron dañadas las fachadas de los dos palacetes y restaurantes, así como el resto de mobiliario. Aunque se cayeron los cristales de todas la ventanas, el que protege a la Virgen en la esquina resultó intacto.

Edificio de Ricardo Augustín con las animadas terrazas
(SIEMA Matritensis)

Vista general de la Plaza de Ramales (SIEMA Matritensis)

Virgen Dolorosa de esquina (SIEMA Matritensis)

Parte superior del edificio de Ricardo Augustín por la calle Amnistía, donde se
observan mejor las pinturas de la parte superior (SIEMA Matritensis)

Entrada principal al palacete vivienda de Ricardo Augustín, con los adornos barrocos de baquetones, modillones, frontones curvos y decoración floral (SIEMA Matritensis)

En el lateral derecho de la plaza, junto a los cimientos de la antigua iglesia de San Juan, destaca el palacete de Domingo Trespalacios, realizado en 1768 por Andrés Díaz Carnicero, con tres fachadas que se adaptan perfectamente a las irregularidades del terreno. Presenta un gran zócalo de granito con pequeños ventanales y luego tres alturas con muros de ladrillo (pintados posteriormente como falsos sillares), donde el piso principal presenta elegantes balcones con sinuosas curvas. La entrada a este palacete se realiza por la calle de la cruzada. Por el lado de la calle de San Nicolás, vemos fuerte contrafuertes en la base y un escudo. Domingo Trespalacios tenía un puesto importante en la corte y fue oidor de Nueva España. Sus herederos mantuvieron la propiedad de la vivienda hasta 1829. Luego pasaría al marqués de Revilla y, finalmente, después de la Guerra Civil, a un uso para viviendas y oficinas. También habitó en uno de esos pisos el escritor Gaspar de Arce.

Juego de alternancia de balconcitos curvos en la fachada del palacete de 
Trespalacios que da a la Plaza de Ramales (SIEMA Matritensis)

Esquina del palacete por la calle de la Cruzada, en la planta principal el 
escudo (SIEMA Matritensis)

Entrada principal a la vivienda de Trespalacios con los pilares llenos de adornos vegetales, lo mismo que el friso superior con el león y la decoración vegetal (SIEMA Matritensis)

Placa alusiva al escritor Gaspar de Arce que habitó en esta vivienda
(SIEMA Matritensis)

Antes de terminar esta entrada con un negocio con encanto, diferente de las terrazas a las que estamos habituados, comentaros que podéis utilizar tanto el texto como las fotografías de este blog, pero siempre indicando su procedencia. Así mismo tenéis la información de nuestra actividad cultural en twitter @siemamadencanto , Facebook Siema Matritensis, agenda de www.siema,es o info@siema.es. A la Plaza de Ramales, en la calle Vergara, destaca un negocio llamado Zúccaru, jugando con la palabra azúcar en italiano. Es un pequeño espacio regentado por italianos donde encontrar un buen café italiano, helados artesanales y dulces típicos italianos. En estas fechas muchos panetones y pan d´oro. De verdad que merece la pena llevarse algo de allí. Hace esquina entre Vergara y Lepanto. Con este final espero endulzaros un poco estos días. ¡Os deseo una Feliz Navidad a todos los amantes de Madrid!

Maribel Piqueras


Zúccaru, fachada por la calle Lepanto (SIEMA Matritensis)

Interior de Zúccaru (SIEMA Matritensis)














martes, 15 de diciembre de 2020

El Riojano, pastelería centenaria con encanto

 Durante el siglo XIX llega a Madrid la influencia de la fina repostería francesa y es cuando se abren en la capital la mayoría de las famosas pastelerías históricas. Hoy me dispongo a endulzaros un poco de cara a la Navidad con esta entrada sobre la Pastelería El Riojano. Esta pastelería fue fundada en 1855 por el pastelero de la casa real, Dámaso de la Maza, natural de Cameros (La Rioja), de ahí el nombre que lleva el local. Desde sus inicios contó con el favor de la reina Isabel II, quien venía de incógnito a la pastelería y, además, ayudó a la decoración de la misma. Los ebanistas que trabajaban en palacio se encargaron de labrar los muebles vitrinas y mostradores de buenas maderas, lo mismo que los bronces de lámparas, apliques y demás decoración, así como mármoles italianos empleados en esta pastelería. Decoración del s. XIX que se mantiene intacta hoy en día. Únicamente el suelo de mármol no es el original. El Riojano fue proveedor de la casa real durante más de un siglo.

                                         Fachada del Riojano, en calle Mayor nº 10 (SIEMA Matritensis)

Detalles del cartel y trabajos de madera en la fachada (SIEMA Matritensis)

Dámaso de la Maza no sólo elaboraba dulces tradicionales (polvorones, bartolillos,etc), sino que innovaba con las novedades francesas y creó él también las pastas del consejo: unas pastas duras para entretener a Alfonso XII niño mientras se celebraban las largas sesiones del Consejo. Por falta de descendencia pasó el negocio a los maestros pasteleros que le ayudaban. Eso mismo ha vuelto a suceder después de siete generaciones, así que los actuales propietarios la recibieron de sus jefes por falta de descendencia. 
Tejas y las famosas "pastas del consejo" en el mostrador (SIEMA Matritensis)

Mostrador original con mármoles, maderas y bronces de calidad
(SIEMA Matritensis)

Vista general del interior donde destacan las finas columnas decimonónicas, los techos con el friso decorado y el mobiliario de madera (SIEMA Matritensis)

Lámpara de bronce en donde despachan (SIEMA Matritensis)

Detalle de mueble expositor lateral, con finas maderas, bronces y dorados. Nos llaman la atención los dragones laterales, que recuerdan a los del escudo antiguo de Madrid (SIEMA Matritensis)

En El Riojano todos sus productos son de excelente calidad. Se hizo famoso por sus polvorones y mantecados artesanos. También son extraordinarios sus bartolillos, torteles de hojaldre, pastas variadas, tejas, panecillos de San Antón, buñuelos, roscones de reyes. O los famosos azucarillos, que disueltos en agua y junto a una copita de aguardiente, refrescaba a los madrileños en las verbenas. Junto a la pastelería tradicional ha sabido evolucionar y está a la última en cuanto a técnicas para repostería actual. Desde el principio contó con un pequeño salón de té en la parte del fondo donde acudían personalidades selectas del siglo XIX: reyes, políticos o literatos. Como Jacinto Benavente, quien comentaba que la "gente que no le gusta el dulce no es de fiar". Ese antiguo salón de té está ahora ampliado y más cómodo, con unas vidrieras de ventanales y manteniendo la fina decoración, pero más moderna. En él se localiza una vitrina con excelentes tartas y pasteles. Desde esta trastienda se baja al horno y también se guardan los útiles antiguos que ahora no se utilizan, pero que sería muy interesante encontrar un hueco donde exponerlos como museo del propio Riojano. Me refiero al horno de leña original, a los moldes de troquelar o a las vasijas de cobre donde llegaron a trabajar decenas de mujeres confitando fruta para meter en ellas. También conserva el local el peso y la caja registradora antigua.

Espacio cuadrado que servía de primitivo salón de te (SIEMA Matritensis)

Salón de te ampliado, ocupando lo que fue la trastienda (SIEMA Matritensis)

Candelabro de cristal iluminando el Salón de te (SIEMA Matritensis)

Expositor en frío de pasteles en el salón de te (SIEMA Matritensis)

El Riojano es una pastelería histórica galardonada con varios premios de prestigio y de fama internacional. Como ya he comentado, fue proveedor de la casa real hasta hace poco y el escudo real figuraba en sus documentos. Todavía conserva facturas de la reina María Cristina encargándole productos, también cuando ya ejercía de reina madre durante el reinado de Alfonso XIII. Nada más añadir que podéis seguir al actividad cultural y las visitas de SIEMA Matritensis en twitter @siemamadencanto, facebook Siema Matritensis o en agenda en la web www.siema.es. Recordando que sólo publicitamos las visitas libres o con posibilidad de inscripción individual (nunca las de grupos privados o empresas, que son la mayoría). Para cualquier duda o información seguir contactando en info@siema.es. Esta semana toca conocer las pastelerías históricas de Madrid y agradezco la amable colaboración de Roberto Martín Comontes, gerente del Riojano, para la elaboración de este reportaje. Con estas imágenes de la pastelería y de una factura de 1923, donde aparece el nombre de la reina madre MªCristina de Habsburgo, me despido.

Maribel Piqueras

                     Tinaja de cobre original donde guardaban la fruta confitada (SIEMA Matritensis)

Peso antiguo expuesto en el Salón de Te (Siema Matritensis)

Caja registradora original (SIEMA Matritensis)


                       Pastel de mango y maracuyá probado por la autora (SIEMA Matritensis)

Factura de 1923 con el encargo que le hizo la reina madre
MªCristina (SIEMA Matritensis).