domingo, 24 de noviembre de 2019

Monasterio de las Descalzas Reales: historia, patrimonio y curiosidades

Los orígenes del famoso convento de las Descalzas Reales de Madrid se remontan a la época de Carlos V. Ya que era la casa-palacio de su tesorero, Alonso Gutierrez, y estaba situada en las afueras del Madrid de aquel entonces, en el arrabal de San Martín. A este lugar se trasladó la emperatriz Isabel de Portugal, buscando un sitio más fresco y acogedor que el Alcázar, para dar a luz a la princesa Juana en 1535. Dispuso se unas habitaciones que daban a los jardines situados en el ala norte del palacio. La princesa Juana de Austria con los años será la fundadora del convento. Era la hermana de Felipe II. Considerada como mujer piadosa, enérgica, inteligente y gran amante del arte. En política seguía los mandatos de su padre y hermano. Con 17 años se había casado con el heredero de Portugal, el príncipe D. Juan Manuel, quedando viuda al año y medio de la boda, y con un hijo, el futuro rey Sebastián de Portugal. Al poco tiempo volvió a España para ejercer de regente en ausencia de su padre y de su hermano, dejando a su hijo en Portugal, hecho que le apenó enormemente. En cuanto los deberes políticos la dejan, al regreso de Felipe II a España y a la muerte del Emperador, decide traerse de Gandía a un grupo de franciscanas descalzas, encomendadas por Francisco de Borja. En esa primera comunidad que toma posesión del monasterio el 15 de agosto de 1559 estaba sor Juana de la Cruz, hermana de San Francisco de Borja, que fue la primera abadesa de las Descalzas. Al convento se le dió el nombre de Nuestra Señora de la Consolación, pero el pueblo lo llamaba "descalzas reales" por la procedencia de sus novicias y monjas. Todavía se contempla en una vitrina la talla original de la Virgen que trajeron de Gandía, la Virgen de Puig, en madera de boj del s.XV.


Fachada de las Descalzas Reales a la plaza del mismo nombre
(SIEMA Matritensis)

Virgen de Puig, traída por las primeras monjas
(Patrimonio Nacional)

Plano de Texeira donde se ve el monasterio de las Descalzas en el sXVII, con los diferentes patios, jardines y edificios que integraban el gran conjunto 


Todavía hoy en día se pueden observar algunas partes del primitivo palacio del tesorero: la estructura de las escaleras de entrada, el patio, la "portería reglar" y algunos salones, como el llamado de Reyes. Durante el reinado de Felipe II se llevaron a cabo grandes reformas por sus arquitectos Antonio Sillero y Juan Bautista de Toledo, entre 1559 y 1564. Como la fachada, de gran sencillez y elegancia, que muestra trazas del mudejar toledano. Sobresale en ella la puerta adintelada de granito, con columnas, arco de medio punto y el escudo de la fundadora. Por este zaguán entraban los carruajes y, a la derecha estaría la portería reglar de entrada al convento. Este conjunto de las Descalzas tiene la importancia de ser uno de los pocos ejemplos de arquitectura renacentista que se puede ver en Madrid. El convento era el lugar de residencia de las reinas de la dinastía Austria en temporadas, como si fuera una prolongación del Alcázar. También acogía a los hijos de reyes en ausencia de sus padres, como las princesas Isabel Clara Eugenia y Micaela, las hijas de Felipe II, que también se alojaron aquí de pequeñas y están retratadas en las salas de abajo. Por eso la existencia de una capilla de niñas, como una casita de muñecas, con objetos de plata en miniatura para que las infantitas o niñas se encargaran de ella. Al ser las novicias de sangre real o nobles ingresaban en el convento con dotes de enorme riqueza. Cada una solía tener a su cargo una capilla. Algunas de las residentes ilustres, además de Juana y las hijas de Felipe II que pasaban temporadas de pequeñas, eran la Emperatriz María de Austria (tras enviudar del Emperador Maximiliano residió en el convento, sin profesar como religiosa, hasta su muerte en 1603), y su hija,  la archiduquesa Margarita que sí que fue monja. Ambas están enterradas en el coro alto, en tumbas de mármol y bronce realizadas por Crescensi, el mismo que realizó el panteón de reyes de El Escorial en el s.XVII. Muy importante para la decoración del convento fue el mecenazgo de sor Ana Dorotea, hija natural del Emperador Rodolfo. También residieron aquí las hijas naturales del cardenal infante D. Fernando, o la de D. Juan José de Austria. Recalaron entre sus muros la reina Margarita, esposa de Felipe III, Sor María de Agreda (monja consejera de Felipe IV) y muchísimas más. También fue residencia temporal de Sta. Teresa de Jesús, en 1569, cuando iba hacia la fundación de Pastrana, y pasó una semana en las Descalzas, viéndose con Juana de Austria y con la otra Juana, hermana de San Francisco de Borja. No hay que olvidarnos tampoco de los capellanes que residían aquí, en casas separadas, como el capellán personal que estaba a cargo de la Emperatríz María, el famoso Tomás Luís de Victoria (desde 1586 hasta 1611, año en que falleció dentro de estos muros). Compuso aquí importantes obras musicales, piezas maravillosas y muy avanzadas para la época. La verdad es que hasta el s.XIX el monasterio contaba con una extensión mucho mayor. La planta es laberíntica, debido a que los Austrias aprovechaban todos los elementos y edificios anteriores. No sólo era convento, sino palacio o residencia de reyes, residencia para niñas, iglesia, tahona y casa de misericordia.

Todas las paredes del claustro aparecen profusamente decoradas con capillas, lienzos o esculturas, casi todas pertenecen al barroco. Aquí vemos la capilla de las niñas, justo a la derecha de la imagen, para uso y cuidado de las infantas y, junto a ella, la escultura del Ángel de la guarda realizada por la Roldana (Patrimonio Nacional)

Más al detalle esa capilla de las niñas, que es como una casita de muñecas, puesta a su altura y con objetos de miniatura (Patrimonio Nacional)

Las Infantas Isabel Clara Eugenia y Catalina Micaela, hijas de Felipe II, que pasaron temporadas en el convento. Aparecen retratadas por Alonso Sánchez Coello con la imagen del antiguo Alcázar Austria al fondo (Patrimonio Nacional)

Retrato de la Emperatriz María de Austria, tocada de viuda y con la corona imperial a la derecha. Podemos contemplar una copia de esa corona en la sala de Reyes de la parte de abajo. María residió en las Descalzas desde 1581 hasta su muerte en 1603 (Patrimonio Nacional)

Retrato fúnebre de Margarita de Austria, toda cubierta de flores como era costumbre. Está enterrada en el coro alto, bajo el túmulo de su madre (Patrimonio Nacional)

La visitas suelen esperar en el gran zaguán que pertenecía al viejo palacio del tesorero, utilizado para la entrada de carruajes. De él salen dos puertas. Una iba al palacio antiguo y otra al convento. Esta última es la llamada "portería reglar" con tallas originales de estilo plateresco. De sus paredes cuelgan lienzos de Bartolomé Román representando a los arcángeles. Al abrirnos el gran portón entramos a formar parte de siglos de historia, de un mundo único de arte y espiritualidad en la época de los Habsburgo. Recorremos el claustro procesional de clausura, que presenta altares en sus cuatro ángulos y grandes cuadros. Lo mandó cerrar el rey Carlos III, realizándolo Sabatini en 1773. La escalera es la misma que accedía al palacio del tesorero. Conserva la estructura original, con sus balaustradas de mármol con leones, sus arcos rebajados y peldaños. Pero la decoración pictórica es del s. XVII y en ella intervienen numerosos artistas. Podríamos distinguir tres etapas en su realización: la más antigua es la esquina situada abajo a la izquierda, representando a San Juan Bautista y la Aparición de Jesús a María Magdalena. Luego se decoraron los muros laterales, donde intervienen artistas como Dónoso Cortes o Pereda. En ellos destaca un gran Calvario donde los ángeles portan los instrumentos de la Pasión y recogen la sangre de Cristo. También hay una especie de balcón real fingido, donde el rey Felipe IV nos contempla en compañía de su segunda mujer, Mariana de Austria y dos de los primeros hijos habidos con ella: Felipe Próspero, que murió con dos añitos, y Margarita de Austria, la famosa Menina representada por Velázquez. Es en tiempos de este rey cuando se hizo el mayor trabajo de decoración, que se lo debemos al mecenazgo de Sor Ana Dorotea, por eso se colocó la imagen de la santa que le da el nombre en un medallón en la escalera. Por último, se decoraría la bóveda, con artistas que siguieron la escuela de fresquistas creada por Mitelli y Colonna, al más puro estilo de arquitecturas y esculturas fingidas del Barroco: medallones sostenidos por "putti", balaustradas, columnas o entablamentos. Además del rompimiento de gloria. Todo el programa decorativo ya estaba terminado en 1684.

Lienzo del arcángel Rafael, de Bartolomé Román, que cuelga de 
la pared de la portería reglar (Patrimonio Nacional)


                             Frescos de la escalera, pintados en tres fases. Abajo a la izquierda
                          los más antiguos ( Fernando Piqueras para SIEMA Matritensis)

                           Vista general de la escalera (Fernando Piqueras para SIEMA Matritensis)


Balcón real, donde parte de la familia de Felipe IV se asoma entre arcángeles
(Fernando Piqueras para SIEMA Matritensis)

Calvario visto desde las balaustradas de la escalera original del palacete del tesorero
(Patrimonio Nacional)

Al recorrer los claustros se pueden observar todavía las finas columnas platerescas y arcadas de los mismos, que se corresponden con la época original del palacio del tesorero. Como nos alargaríamos mucho en este blog describiendo cada una de las capillas, todas con sus propias características e individualidad, nos detendremos sólo en algunas de ellas. En el claustro alto se sitúan la del Cristo Yacente, con la imagen de Gaspar Becerra (s.XVI) tallada en madera policromada y que por un privilegio especial puede portar la Sagrada Forma en el costado en una procesión maravillosa que realizan las monjas el viernes santo. También la Capilla de S. José, donde la techumbre es la original y tiene el escudo de Alonso Gutiérrez. Después vendrían la del Dulce Nombre de Jesús, la de San Miguel. En este claustro, en uno de sus ángulos, estuvo colgado el cuadro de la Anunciación de Fra Angélico, traído al convento por el Duque de Lerma y que hoy podemos ver en el Museo del Prado.

Cristo yacente de Gaspar Becerra, sXVI (F Piqueras para SIEMA Matritensis)

Capilla de San José, con el artesonado original (F Piqueras para SIEMA Matritensis)


El recorrido ahora nos mete en el Antecoro, a través de una gran puerta de tallas plateresca, y encontramos una gran sala donde encontramos  pequeñas capillas de la Virgen, una de ellas es la del Puig, ya comentada, y otra la de la Virgen de la Paz. También hay un gran cuadro de arcángeles. Pasamos al Coro alto donde destacan una serie de retratos y esculturas (como la magnífica Dolorosa de Pedro de Mena), así como las tumbas de la Emperatriz María y su hija Margarita. Salimos y continuamos por las diferentes capillas del claustro alto: la de la Inmaculada, el altarcito de niñas, la de Nra Señora de Guadalupe, que la fundó sor Ana Dorotea en 1653. Esta capilla está muy decorada, con abundante pan de oro y rematada por el águila imperial. La imagen es de plomo y las gradas del altar y las paredes están decoradas con espejos pintados con escenas de mujeres fuertes de la Biblia. Presenta también una reja de estilo barroco. Siguen las capillas del Ecce Homo, del Angel de la Guarda y de la Virgen de Monteagudo.

Capilla de Sor Ana Dorotea, con la Virgen de Guadalupe, profusamente decorada
(Patrimonio Nacional)

El conocido hoy como Salón de Tapices es un amplio espacio que, hasta 1960, se usaba como dormitorio de las monjas, en celdas muy pequeñas y austeras. Hoy cuelgan del techo algunos tapices de la serie que se hizo sobre cartones de Rubens dedicados a la Eucaristía. Los regaló al conventó, en 1627, Isabel Clara Eugenia, la hija de Felipe II que había pasado aquí parte de su infancia y que era gobernadora de los Países Bajos. Pidió un tema que combatiera las ideas de los protestantes tan contrarios a los sacramentos o a la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Podemos encontrar un grupo con prefiguraciones de la Eucaristía, otro con carros triunfales, otro con la Eucaristía instituida y, por último, adoraciones de la Eucaristía. Para protegerlos se conservan a oscuras. También de las paredes cuelgan retratos de sor Margarita de joven y otro de anciana, así como  de Isabel Clara Eugenia. Desde este salón se accede a la Capilla de la Dormición, una de las tres grandes capillas dedicadas a la vida de la Virgen que se instalaron en el convento. Al fondo vemos la urna con el cuerpo dormido de la Virgen. En las paredes hornacinas con esculturas de los apóstoles y, el techo, un lienzo de Lucas Jordán representa la Asunción de la Virgen. 

Detalle de uno de los tapices representando la recogida del maná
(Patrimonio Nacional)

Interior de la capilla de la Dormición (Patrimonio Nacional)

La llamada Casita de Nazaret no se suele enseñar al público. Es una curiosa capilla en forma de capilla de Nazaret con cubierta a dos aguas de madera. Está dedicada a la Anunciación, primera etapa en el ciclo mariano. De las mismas dimensiones que la conservada en Loreto (Italia). En el exterior aparecen una serie de santos en grisalla que hacen mención a los de la orden franciscana, ya que se trata este de un convento de clarisas. Destacan también un cuadro de la Anunciación de Carducho.

Vista de la Casita de Nazaret, con el cuadro de la Anunciación al fondo
(Patrimonio Nacional)

Entre estos vericuetos y pasadizos del convento hay también otra curiosa capilla, la del Milagro. La mandó construir D. Juan José de Austria como regalo a una hija natural que residía como monja en el convento. Consta de dos partes: una pequeña antecapilla completamente decorada y la Capilla llamada del Milagro. Es la última de las grandes capillas marianas, dedicada al Nacimiento de Jesús. De planta cuadrada, pero se pasa a la forma circular de la bóveda por medio del sistema de trompas. Francisco Rizzi es el autor de los frescos con el tema de la coronación de la Virgen situados en la parte superior y en las pechinas colocó diferentes santos que tenían que ver con la orden clarisa o franciscana, como San Francisco de Asís, San Antonio de Padua o Sta. Clara. La decoración pictórica imita y juega con las perspectivas arquitectónicas. En cuanto a los ventanales de arriba, el de la derecha es auténtico, y en el de la izquierda encontramos la simulación de Carlos II y Juan José de Austria que se asoman a la capilla.

Vista lateral de la capilla del Milagro (Patrimonio Nacional)

Cúpula de la capilla del Milagro y ventana fingida donde aparecen Juan José de Austria y su hermano, el rey Carlos II. Recordamos que está capilla la encargó Juan José de Austria para su hija Margarita, que profesó como monja en las Descalzas (Patrimonio Nacional)

Las salas de la parte de abajo se utilizan hoy en día como salas museo. Aunque en las últimas visitas guiadas por SIEMA Matritensis este año las tenían cerradas al público por reforma. Se empezaba el recorrido por la sala capitular, donde se hacían las reuniones para los capítulos de la orden, se ha convertido en un museo de escultura del s XVII (con obras de Mena, Pereira o Gregorio Fernández ). En el siglo XVIII decoraron las paredes con la vida de San Francisco. En la parte de abajo estaría situado el cuarto llamado Candilón, que era el usado para calentarse en invierno y que también contiene una estructura rectangular donde velar a las monjas que fallecían. De sus paredes cuelgan ahora retratos de la realeza, especialmente niños. Como los maravillosos niños Diego y Felipe por Sánchez Coello o los de Isabel Clara Eugenia y su hermana Micaela, del mismo pintor. En el Salón de Reyes todavía se conserva la antigua yesería mudejar del palacio, así como la escalera de caracol que comunica con el coro alto. En realidad en todo el convento hay numerosas puertas y pasadizos que comunican las diferentes estancias. Aquí nos muestran las coronas de las reinas y Emperatriz, copia de las originales. De sus paredes suelen colgar importantes retratos de la familia Austria. Como, por ejemplo, D.Sebastián de Portugal de Morales, el archiduque Alberto de Pourbus, el cardenal Infante D Fernando a caballo. Muchos son copias de otros como Van Dyck. Aunque toda esta decoración se está reorganizando ahora, por el Museo de las Colecciones Reales, entre otras cosas, y habrá que realizar un nuevo catálogo.

Salón de Reyes donde se aprecia la escalera de caracol que comunica con el claustro alto y el friso de yeserías del palacete original del tesorero (Patrimonio Nacional)

Detalle de un ángulo de ese salón de Reyes con toda las colecciones de arte que cuelgan de sus paredes (Patrimonio Nacional)

Preciosa Dolorosa de Mena (Patrimonio Nacional)

Tras el ábside de la iglesia se localiza la famosa sala Relicario, donde se atesoran muchas reliquias, importantes también por las esculturas o cofres que las guardan. Desde fines del sXVI en adelante. Muy curioso ver relicarios realizados por los propios emperadores Maximiliano o Matias, que trabajaban la orfebrería como hobby. Después, dos salas museo nos conducen por las obras pictóricas más importantes que guarda el monasterio. La primera es sobre pintura flamenca ( "San Lucas" de Van der Weyden, "Adoración de los magos" de Brueghel el Viejo, "La Virgen del papagayo" de Isembrandt y que Juana de Austria llevaba como oratorio portátil en sus viajes). En la segunda sala museo se reune la pintura española e italiana (autores como Zurbarán, Tiziano, Morales o Lucas Jordán).

Sala relicario (Patrimonio Nacional)

Monumento funerario de Pompeo Leoni a Juana de Austria, como 
princesa de Portugal (Patrimonio Nacional)

Fachada de la Iglesia de las Descalzas (SIEMA Matritensis)

Altar y retablo mayor de la iglesia de las Descalzas Reales
(Patrimonio Nacional)

La Iglesia de las Descalzas Reales se construyó en tiempos de Felipe II por su arquitecto Bautista de Toledo. Presenta la característica fachada Austria, sobria, vertical de tres cuerpos, rematada con  frontón triangular, al que se añade la bola y cruz. Es de planta de cruz latina, con una sola nave y cubiertas abovedadas. Debido a varios incendios ocurridos durante los siglos XVIII y XIX sufrió varias remodelaciones. Diego de Villanueva le dió un aire más neoclásico y la reformó tras el incendio de 1755. Se terminó perdiendo el retablo original de madera realizado por Gaspar Becerra. El retablo mayor actual, en mármoles y bronces dorados, se labró en Italia por encargo de Felipe V y procede del noviciado de los jesuitas. Durante el sXIX se añadieron en el Noviciado las escenas laterales en recuadros y en las Descalzas se colocó tras el incendio de 1872.  En un lateral de la iglesia, donde la tradición dice que es el punto exacto donde nació la princesa Juana, Giacome Trezzo realizó en 1574, al año de fallecer Juana, una pequeña cámara toda decorada de mármol, donde se sitúa el monumento funerario de Juana de Austria esculpido por Pompeo Leoni y que recuerda a los de su padre y hermano de el Escorial.

No quiero terminar sin hacer un alto en el camino en un negocio con mucho encanto situado justo en frente. También recordando que podéis seguirnos en Twitter @siemamadencanto, Facebook Siema Matritensis, Instagram (más reciente) siemamadencanto o agenda en web www.siema.es. Sólo publicitamos las visitas libres o de acceso individual, porque la mayoría de las veces son grupos cerrados, privados o empresas. Si estuvierais interesados en recibir nuestro mail de visitas guiadas mensuales no tenéis más que decirlo a info@siema.es. Bueno, pues esa sorpresa se llama Chocolateria 1902 ( www.chocolateria1902.com), situada en la c/ San Martín nº 2. Más de cien años de tradición chocolatera y churrera les avalan, desde que empezaron el negocio en la calle Ave María con D. Florencio. Ahora la gestiona la 5ª generación, J Gabriel. Hacen unos churros que saben muy bien y, además, no tienen nada de grasa. El chocolate lo han mejorado con una mezcla de tres tipos de chocolates de calidad procedentes de América del Sur. Se pueden también adquirir productos tradicionales como pestiños o las tan cotizadas floretas. Además, piensan en todo tipo de público, con lo cual hay productos sin lactosa y sin gluten. ¡Qué más podemos pedir para saborear unos buenos churros con chocolate!

Maribel Piqueras 

Chocolatería con el logotipo al fondo (SIEMA Matritensis)

Ricos churros (SIEMA Matritensis)

Flores (Chocolateria 1902)




miércoles, 13 de noviembre de 2019

Antonio Palacios y el Banco español del Río de la Plata

Seguimos recorriendo en noviembre, con SIEMA Matritensis, la arquitectura de Antonio Palacios en Madrid. Este entorno de la calle Alcalá, en su cruce con el Pº del Prado se convirtió entonces en un eje importante en la capital. Varias entidades financieras se trasladarán a este área. Como el entonces llamado Banco Español del Río de la Plata. Ocupó el solar del antiguo palacio del II Marqués de Casa-Irujo, Carlos Martínez de Irujo y McKean, quien alquiló algunas de las viviendas del palacete y también los bajos, para locales comerciales, como el famoso Café Cervantes. Este Café se inauguró en 1868. Curiosamente el Instituto Cervantes, con el mismo nombre,  se aloja actualmente en este punto. Unos años después de haber comenzado las obras del Palacio de Comunicaciones se iniciaron las de este edificio situado en frente del Banco de España. Habiendo empezado a trabajar en ellas en 1911, finalmente se pudo inaugurar en 1918, plena época de apogeo del arquitecto Antonio Palacios. La fachada estaba inspirada en formas clásicas que Palacios había observado durante un reciente viaje al Acrópolis. Por eso se diferencia más del resto de arquitecturas de Antonio Palacios que la rodéan. Aunque mantiene el inconfundible juego de volúmenes, monumentalidad y luminosidad que el resto.
(Antiguo Palacete del II Marqués Casa Irujo, quien ocupaba toda la 
planta noble del edificio (BNE)

Vista del Banco español del Río de la Plata con su entrada en chaflán
(SIEMA Matritensis)

En esta foto del Banco del Río de la Plata desde las cubiertas del CBA se percibe 
la planta cuadrada inicial y la ampliación por la calle Barquillo (SIEMA Matritensis)

Palacios ideó una planta cuadrada, con una entrada principal achaflanada hacia la calle Alcalá. En ella situó parejas de cariátides colosales a los lados, sosteniendo un gran entablamento clásico y protegiendo la entrada monumental de hierro.A los lados seis columnas gigantes con un capitel característico, que incluye ovas, volutas y hojas de acanto, aparte de la cabeza de Minerva. Encima de los capiteles la línea de otro entablamento unifica el conjunto. En la parte superior pequeños huecos rectangulares y, sobre ellos una cornisa clásica rematada con escudos. El piso superior, en posición retranqueada, presenta huecos más grandes, también de líneas rectas y rodea la luminosa cubierta interior.

Chaflán donde se inserta la puerta principal
(SIEMA Matritensis)

Detalle de las parejas de cariátides (SIEMA Matritensis)

Aquí vemos los tres tipos de remates superiores: los pilares con capiteles en el ático, la parte de cornisa con huecos pequeños rectangulares y el cierre de forma cuadrada en la parte superior, con columnas y líneas rectas (SIEMA Matritensis)

Palacios diseñó en esa planta cuadrada 4 niveles, a los que habría que añadir el sótano y el semi-sótano. Lo remataba todo un ático diáfano que cubría la cúpula de la vidriera interior. Con ella conseguía gran iluminación para el patio central. En este edificio Palacios no emplea sucesión de arcos, sino que todo son líneas rectas y clásicas al exterior. En la planta baja sitúa a la administración en la parte central y al público alrededor. Usa de materiales lujosos y duraderos para los suelos, pilares, puertas, como maderas finas o mármoles de diversos colores. Un eje diagonal lleva desde el chaflán del acceso al despacho del gerente, desde donde se veían los jardines del palacio anexo de Buena Vista. En los pisos superiores invirtió el orden de usos: los corredores del público dan al interior y las oficinas o salones del banco dan a la calle.

Majestuosa entrada que todavía se conserva, con su suelo de mármoles y pilares gigantes revestidos de mármol verde. El patio se cubrió con la reforma posterior y se tapo la vista de la vidriera (SIEMA Matritensis)

Mostradores laterales en curva ( SIEMA Matritensis)


Cúpula  decorada con vidriera en el Banco del Río de la Plata
(Mirador de Madrid)

Hall central del banco (Wikipedia)


Curiosa barandilla en madera y bronce (SIEMA Matritensis)

En 1947 pasa a funcionar como Banco Central y le encargaron la reforma para adecuarlo a los nuevos tiempos y usos al arquitecto Manuel de Cabanyes. En el sótano metió la cámara acorazada de tapa redonda, que todavía se puede ver. Unificó el hall a la misma cota y ya no se distinguen entre el público y la administración los recorridos. Se cubrió el patio hasta el piso principal. En 1991, cuando hubo otra fusión de bancos, ahora Banco Hispano Americano, también renovaron el antiguo salón de juntas en el semisótano de la ampliación. En 1999 lo cogió el grupo Santander y, desde el 2010, lo adquirió el Instituto Cervantes.

Cámara acorazada (ComunidaddeMadrid.es)

A Antonio Palacios le ampliaron su estructura original por la calle Barquillo, con una arquitectura más funcional y sobria, pero intentando que los remates no desentonaran mucho. Encontramos otra puerta de acceso, algo más decorada, en esa ampliación por Barquillo. Pero esos muros distan mucho del Palacios original. 

Enlace del edificio original con la ampliación por Barquillo, donde se aprecia
gran diferencia de estilo (SIEMA Matritensis)

Maribel Piqueras


jueves, 31 de octubre de 2019

Iglesia de San Pascual en el Paseo de Recoletos

En el Paseo de Recoletos, antes de la fama que le dieron los palacetes de la segunda mitad del s. XIX, existieron varios conventos construidos durante el s. XVII en esta amplia zona E de Madrid. La historia de uno de ellos es la que queremos difundir hoy. La verdad es que,cuando te mueves por este paseo, lo que más llama la atención son sus elegantes edificios (muchos convertidos en sedes de bancos o diversas fundaciones), además de la Biblioteca Nacional, algún café chic o el bulevar central. Pero escondido entre tanta magnificencia se levanta la humilde fachada de este convento de clarisas. No es fácil mostrároslo ya que no dan facilidades para hacer fotos, incluso por temas laborales. La razón se debe a que es un centro de adoración eucarística. 

Fachada de la Iglesia de San Pascual (SIEMA Matritensis)

Esta Iglesia y convento de San Pascual fue una fundación, en 1683, por D Juan Tomás Enriquez de Cabrera, almirante de Castilla, Duque de Medina de Rioseco y miembro del Consejo de Estado del último rey Austria, Carlos II. Originariamente se trajo a un pequeño grupo de monjas franciscanas provenientes de un pueblo de Guadalajara. El convento llevó la advocación de la Inmaculada Concepción. Más tarde se añadió el de San Pascual. El Duque dotó a esta fundación barroca de obras de arte de gran calidad. Pero con la desamortización de 1836 las monjas tuvieron que abandonar el lugar y se trasladaron al Monasterio de las Descalzas Reales hasta 1852, en que vuelven a su casa del Paseo de Recoletos. El entonces Duque de Medina de Rioseco, Mariano Tellez, que también ostentaba el título de  XII Duque de Osuna insistió por medios legales hasta obtener la recuperación de esa iglesia. Pero el gozo apenas les duró una década, ya que debido a las obras en el Paseo de Recoletos se tuvo que demoler el barroco edificio en 1861. Por tanto, la arquitectura que visitamos hoy en día responde al siglo XIX. Fue el propio arquitecto que trabajaba para los Duques de Osuna, Juan José Urquijo y Gómez, quien diseñó en 1866 la nueva construcción. La fachada es muy sobria, como casi todos los edificios conventuales de la orden franciscana durante el sXIX. Se extiende horizontalmente y se divide en tres partes. La central, con el arco y puerta de entrada, sobre el que se añade un dintel y, a los lados, dos pilares adosados con moderno diseño de  capitel compuesto. Encima la hornacina con la Inmaculada, flanqueada por dos escudos (el de la orden franciscana a la izquierda y el de la casa ducal que lo fundó a la derecha). Una ventana ilumina a los pies de la nave. Termina con remate triangular y cruz. Las dos extensiones laterales con ventanas altas presentan forma de arcos y llevan molduras alrededor.

Detalle de la parte principal de la fachada (SIEMA Matritensis)

Hornacina con la Inmaculada flaqueada por los escudos (SIEMA Matritensis)

En el interior se sigue el diseño de la arquitectura religiosa madrileña barroca: planta de cruz latina, de una sola nave y presbiterio en alto con terminación plana. A los lados una serie de arcos abren pequeñas capillas. El crucero es corto en extensión pero profundo. Una cúpula sobre pechinas y con linterna cubre ese crucero y da la poca luz que vemos en el interior de la iglesia. Los mismos pilares con capitel compuesto de la fachada, son los que recorren la nave interior. 

Vista general del interior (SIEMA Matritensis)

Vista del retablo y altar mayor con iluminación 
(Inspiriroks)

El estilo ecléctico de final del s XIX lo percibimos en cada uno de los detalles decorativos. El retablo mayor se inspira en el Neoclasicismo, está tallado en madera imitando mármol. Dividido en tres cuerpos: el de abajo con el Sagrario  y, a los lados, modernas esculturas del Sagrado Corazón de Jesús y de María (ambas del taller de Olot). En la parte central, San Pascual Bailón en la gloria adorando la Eucaristía, con unas curiosas ovejas talladas a sus piés. A los lados, esculturas de San Francisco y Sta. Clara. Arriba la Inmaculada Concepción. Como remates una gran cruz que parece se choca con el techo y los mismos escudos que aparecían en la fachada. El hecho de las ovejas junto a San Pascual Bailón se debe a que este santo aragonés, cuando era niño ejercía de pastor de ovejas y se ponía muy contento, bailando, cada vez que oía las campanas de la iglesia cuando indicaban que se celebraba la Eucaristía. Otro famoso convento de San Pascual Bailón en la Comunidad de Madrid es el que mandó hacer Carlos III en Aranjuez y del que he sacado estas imágenes de su altar mayor, donde aparece una parecida iconografía de este santo pintada por Mengs.

Cuadro de Mengs sobre San Pascual Bailón
(SIEMA Matritensis)

Retablo de San Pascual Bailón del convento de Aranjuez (SIEMA Matritensis)

Son impresionantes las cubiertas abovedadas con sus frescos, realizados a principios del s XX, representando escenas relacionadas con san Francisco y Sta. Clara. La cúpula central representa hechos de la vida de Sta. Clara y, en las pechinas, los evangelistas. A los lados del crucero encontramos los retablos más bonitos: el de la Inmaculada con un lienzo en la parte de arriba de San Antonio de Padua. Al otro lado del crucero el de la Virgen del Carmen.

Cubiertas y frescos de la iglesia (luzycolor.2000. Proyecto iluminación)

Detalle de la cubierta del altar a la izquierda del crucero
(SIEMA Matritensis)

Altar de la Virgen del Carmen, en la parte derecha del crucero
(SIEMA Matritensis)

Las capillas a los pies de la iglesia representan a Cristo Crucificado, San Antonio de Padua y, a la derecha, la de la Virgen del Pilar. Toda la decoración interior de madera se restauró tras la Guerra Civil, que es la otra etapa crítica para las monjas. El convento fue ocupado por las Brigadas Internacionales y las monjas se tuvieron que refugiar en un piso en Madrid. Todas, menos dos de las monjas que prefirieron buscar refugio en un piso de unos familiares por la zona de Ventas. Alguien las delató y las asesinaron pegándolas unos tiros en plena calle. Posteriormente, en los años 80 se realizó otra restauración. Como bien dice una placa situada a la izquierda del altar mayor, el Papa León XIII, a instancias de la reina regente MªCristina, se ha dignado a conceder el jubileo perpétuo de 40 horas para esta Iglesia de San Pascual (firmado el 23 de enero de 1889, es decir, apenas 4 después de crearse la diócesis de Madrid). Esas 40 horas recuerdan las 40 horas que transcurrió Jesús desde que murió en la cruz hasta que resucito. Por tanto, en esta Iglesia se mantiene la Adoración Eucarística en silencio, todo a oscuras menos la Custodia y, para facilitar la oración, no están permitidas visitas, ni fotos, ni dada que pueda molestar. Del convento no hemos dicho nada, es de estricta clausura y se extiende por los laterales y parte trasera de la iglesia. Estas clarisas siempre han tenido mucha fama en el barrio. Su iglesia era frecuentada por la alta aristocracia que residía en la zona a fines del s XIX y principios del XX. Actualmente existe la costumbre de llevar huevos a estas Clarisas antes de la celebración de una boda, para pedir que no llueva ese día. No se si nuestros actuales reyes siguieron esa costumbre, porque en su boda llovió a cántaros. 

Maribel Piqueras
Retablo de San Antonio de Padua
(SIEMA Matritensis)