viernes, 3 de enero de 2014

Los Reyes Magos en el Museo del Prado

Por las fechas en que estamos, quiero adelantarme a la Cabalgata de Reyes y ambientaros en las escenas que con esta temática se encuentran en mi querido Museo del Prado. Antes haremos una breve mención a las fuentes y a la evolución de la iconografía desde el Gótico hasta el mundo Barroco. Las fuentes de que disponemos, como todo lo que se refiere a la infancia de Jesús, son muy escasas. Este hecho solo aparece en el evangelista San Mateo (Mateo 2; 9-11): " Ellos, habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegando se detuvo donde estaba el Niño. Y al ver la estrella se regocijaron con muy grande gozo. Y al entrar en la casa, vieron al Niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra". De toda la historia de los Reyes Magos, la escena más representada en el Museo del Prado es la Adoración de los Magos. El Evangelio no nos proporciona ni el número de magos que eran, ni sus nombres, ni la fecha en que se produjo la visita. Si nos da otros datos presentes en casi todas las iconografías: como la estrella que siguen y se posa sobre el Niño, la posterior adoración con algunos postrados o de rodillas ante el Niño, el tipo de regalos que le ofrecen o que la adoración tuvo lugar ya en una casa y no en un establo. Aunque este último punto se concreta en las pinturas ya avanzado el siglo XVII y no en todas. Para completar esos datos se acudió posteriormente a un texto atribuído a Beda el Venerable, "Las Excerptiones", en donde se señala que "el primero de los magos fue Melchor, un anciano de larga caballera blanca y luenga barba, fue él quien ofreció el oro, símbolo de la realeza divina. El segundo, llamado Gaspar, joven imberbe, de tez blanca y rosada, honró a Jesús ofreciéndole incienso, símbolo de la divinidad. El tercero, llamado Baltasar, de tez morena, testimonió ofreciéndole mirra, que significa que el hijo del hombre debía de morir". 

"Retablo del Arzobispo D. Sancho de Rojas" (Juan Rodriguez de Toledo, 1415-1420)
En este Retablo de D. Sancho de Rojas contemplamos una de las representaciones más antiguas que hay en el Museo del Prado con el tema de la Adoración de los Magos. Siento que se vea tan mal en la imagen, pero nos da una idea. Este retablo procede del convento de San Benito, el Real, en Valladolid, y está ejecutado en temple sobre tabla. A la izquierda vemos la escena que comentamos. La disposición de las figuras y el colorido nos recuerdan al gótico florentino de Giotto. La Virgen "Teotokos", es decir sentada con el Niño Dios en brazos, la cabeza cubierta, aparece como una reina, madre de Dios, mostrando Jesús a los magos. Estos son tres y los representan ya en edades decrecientes como símbolo de toda la humanidad. Por eso hay uno joven, otro de edad madura y otro anciano, que suele ser el primero en colocarse de rodillas, postrado, adorando al Niño en primer plano. Como decía, simbolizan a todos los hombres de todos los tiempos, por eso las diferentes edades y, también, las tres razas. Aunque el rey Baltasar no aparecerá con la tez completamente negra hasta la pintura flamenca.

"Adoración de los Magos" (Hams Memling, 1470-72)
El Tríptico de la Adoración de los Magos de Hams Memling muestra un gran sentido de unidad en las tres escenas que representa. Esta obra le gustaba mucho a Carlos V, quien la colocó en un oratorio personal. La escena del Nacimiento y la posterior Adoración de los Magos tienen lugar en el mismo espacio, una casa como abandonada, de curiosa estructura circular. Aparecen los animales al fondo. Los tres reyes están con todo el séquito que les acompañan y los tres diferentes estandartes. Es una maravilla las calidades de los tejidos, joyas y rostros de los personajes. Están las tres edades representadas y son auténticos retratos reales de reyes. El más anciano ( sin barba, ya que es el rey Carlos el Temerario) está postrado de rodillas besando al Niño; el de edad madura, que simboliza a Gaspar, es el rey Felipe el Bueno y aparece también haciendo una genuflexión. Pero la figura que más llama la atención es la del rey más joven, como representante de una raza negra de Sudán, con su exótica vestimenta en terciopelo verde y oro. La Virgen sentada y cubierta por el velo azul. Justo detrás de la Virgen y el Niño aparece una columna y encima del tejado la estrella. La columna es un símbolo de Cristo como pilar o columna de la Iglesia y la encontramos en casi todas las adoraciones. El rostro de las Vírgenes de este artista suele ser muy dulce y juvenil.

"Adoración de los Magos" (Luis Morales, 1570-75)Foto de Artehistoria
Ahora damos un salto al Renacimiento con esta fantástica Adoración de los Magos de Luís Morales. Este artista reduce al mínimo la composición, dándole a la escena un carácter intimista. Solo hace uso de los personajes claves: San Jose, figura que suele aparecer a un lado, representada por anciano con bastón y casi sin protagonismo. La Virgen de rojo y azul, cubierta con velo, muestra el Niño a los magos. Justo detrás la columna y la estrella. Los tres reyes magos, que representan, como hemos dicho, a toda la humanidad. Melchor, el más anciano, va el primero y está besando los pies a Jesús. Aquí no hay séquito, si un pequeño fondo de paisaje y la casa en ruinas.El pintor Luis de Morales tuvo mucho éxito en su tiempo. Sabe conjugar el gusto por el detalle, la delicadeza y calidades tomadas de la pintura flamenca, con el color, composición y sfumato italianos.
"Adoración de los Magos" (Velázquez, 1619)
La Adoración de los Magos de Diego Velázquez es una de las pocas obras que conserva el Museo del Prado perteneciente a la etapa sevillana del artista. Debajo de la Virgen, sobre la piedra, Velázquez, puso la fecha de ejecución del cuadro. Es una obra de carácter tenebrista, donde la Virgen y el Niño reciben toda la luz. La Virgen aparece sentada, con velo, mostrando a los reyes el Niño. Pero Velázquez es un genio que se permite muchas libertades a la hora de ejecución de la obra, que lo que verdaderamente representa es un retrato de familia. Su mujer, Juana, sostiene a su propia hija en brazos. Es decir, el Niño Jesús, no es tal niño, sino una niña que, además, va fajada como hacían en la época. También nos asombran las manos tan gruesas de la Virgen. El primer rey arrodillado no es, como correspondería a la iconografría con esta temática, el más anciano, sino el de mediana edad, Gaspar o Velázquez mismo, ya que es un autorretrato del pintor. Detrás aparece el busto del rey Melchor, que es su suegro y maestro, Francisco Pacheco. Los otros tres personajes son personal que sirven en el taller como modelos. Destaca el colorido de la capa de Velázquez (marrón anaranjado) y la túnica verdosa. Lo mismo que la capa roja del rey Baltasar y, sobre todo, su cuello blanco que rompe con el negro del fondo.

Para simplificar en la representación de los belenes en las casas o en las iglesias e, incluso, palacios y casas nobiliarias, se suele poner la escena de los magos casi a la vez que transcurre el nacimiento de Jesús. Los vemos acercarse a lo lejos en sus camellos. También en la iconografía gótica y renacentista se suele representar la escena  inmediatemente después a la de la adoración de los pastores o ángeles. Pero hay que matizar que con ésto mantenemos un grave error histórico. Entonces, ¿Cuándo llegaron a Belén los Reyes Magos?Tuvo que ser bastante después del Nacimiento y, como dice expresamente San Mateo, ya vivían en una casa. Además, antes de la llegada de los magos tuvieron lugar otras escenas relativas al Niño Jesús y que apenas aparecen representadas, como la circuncisión del Niño y, la posterior purificación de la madre y presentación de Jesús en el templo ( ésto, según la ley judía, se hacía a los 40 días de haber dado a luz la madre ). Entre el Nacimiento y la Adoración de los Magos le dió tiempo a San José a situarse mejor en la ciudad de Belén, a trabajar y poder alojarse en una casa. Hay que tener en cuenta que, nada más producirse la adoración por parte de los magos, Herodes mandaría matar a todos los niños que tuvieran 2 años para abajo en Belén y los alrededores, así que San José y la Virgen tendrían que huir hacia Egipto. Por tanto el Niño Jesús, cuando lo visitan los magos, debería estar algo crecidito,  suponemos que casi con dos años. Este detalle solo lo reflejan los pintores más cultos en esta materia y, sobre todo ya en el Barroco. En las representaciones más antiguas la escena del Nacimiento y la Adoración sucede en el mismo lugar. Con el tiempo, algunos artista, como Maino, las sitúan en espacios bien diferenciados. Otros artistas, aunque no diferencien el espacio, si marcarán la diferencia de edad en el Niño, apareciendo este mucho más mayor en la adoración de los reyes
"Adoración de los Reyes" (Juan Bautista Maino, 1612-1614)
Juan Bautista Maino  era un fraile dominico muy culto, no sólo en los aspectos de la teología católica, como se refleja en esta obra, donde la Adoración de los Magos tiene lugar en una casa de piedra, con paredes completas y bien construidas. Además, el Niño se nos muestra con casi dos años y cabello más largo y rizado que en la del Nacimiento en el establo. La Virgen está sentada en actitud muy natural, con el cabello recogido y el traje con los tonos azúl y rojo. Destaca el dibujo perfecto (no en vano fue maestro de dibujo del rey Felipe IV), la delicadeza y detalles de la calidad de las vestiduras y la gran luminosidad que impregna toda la obra. Maino había nacido en Pastrana, hijo de un comerciante de paños y una noble portuguesa al servicio de la princesa de Éboli. Su conocimiento de los pigmentos, tejidos y costuras queda patente en este lienzo. Maravillosa la capa, donde se ven hasta las costuras, del rey Melchor, arrodillado en primer término Así como  los ázules de lapisdázuli, los coloridos trajes y plumas del rey y pajes negritos. También nos llama la atención la figura de San José, un hombre joven y guapo, en actitud cariñosa y conversadora. Ahora el padre de Jesús sí se integra en la escena. Es que ha tenido lugar el Concilio de Trento donde dejan a un lado las enseñanzas de los Evangelios apócrifos sobre San José (en ellos se decía que era viejo, que no estuvo presente en el momento del parto, et..) y se centran en las costumbres judías más realistas de la época, donde los esposorios se hacían en una muy temprana edad. También se defiende la idea de que Dios eligió como padre a un hombre joven, fuerte, vigoroso, justo y honesto. Esa idea la difundió muchísimo a lo largo del siglo XVII Sta. Teresa de Ávila.

"Adoración de los Magos" (Rubens, 1609)Foto Guiarte
"Adoración de los Magos" (Rubens). Detalle
Con esta imagen de Rubens queremos terminar nuestro recorrido. Este oleo de gran formato que puede contemplarse en la galería central del Museo del Prado  se lo encargó al pintor la ciudad de Amberes en 1609. El motivo era conmemorar la tregua entre España y las Provincias Unidas. estuvo colgado durante muchos años en las paredes de su ayuntamiento. En 1621 era ya propiedad del rey Felipe IV y, cuando Rubens visitó Madrid (entre 1628-29),trabajó rápidamente añadiendo la franja superior y la de la derecha, donde aparece el mismo autoretratado, a lomos de un caballo y mirando para atrás. Intentó aligerar la composición detallista y abigarrada que había en la obra original, introduciendo ahora más espacio y movimiento, con todo el séquito de camellos, porteadores y guerreros.También añadió el cielo con los dos angelitos. La escena tiene lugar de noche. Encima de la Virgen y la cuna está la columna de nuevo, como símbolo de pilar o columna de la Iglesia que ya mencionamos. La Virgen de rojo y azúl (colores que simbolizan el misterio de la Encarnación) levanta al Niño, que está jugando con las monedas de oro ofrecidas por el Rey. Un soldado mira en actitud cariñosa. Justo encima de la capa del Rey Mago, vemos el detalle de un pequeño paje negrito que sopla el incienso. La cuna es de madera rícamente tallada y con balancín en los pies. Es una obra cargada de personajes y detalles. Al fondo se ve el puerto de Amberes, ciudad que muestra toda su riqueza en las mercancías y tejidos que se exponen en las obras

Espero que os haya gustado y nos meta en el ambiente de los próximos días. Nada más desearos un Féliz 2016 y que nos sigáis como hasta ahora, tanto en el blog como en las visitas de SIEMA. Ya sabéis que estamos en www.siema.es , donde, lo mismo que en el facebook (aquí como Proyecto SIEMA) aparecerán solo las visitas con posibilidad de inscripción individual. Para las de empresa consultarnos para personalizar los programas. ¡Un cariñoso saludo!


lunes, 23 de diciembre de 2013

Casa de Lope de Vega en Madrid

La Casa de Lope de Vega, situada en la calle Cervantes nº 11(curiosamente la calle lleva el nombre de su gran oponente, que también vivió en la misma calle), es una de las viviendas con más duende que hay  en Madrid. Félix Lope de Vega Carpio nació en 1562 y cuando compró esta vivienda ya era un escritor mayor y de reconocida fama. Vivirá aquí desde 1610 hasta el año de su muerte, 1635. Dentro de esas paredes, en su escritorio, escribió obras como "La dama boba", "el perro del hortelano", "el caballero de Olmedo" o "Fuenteovejuna". Después de una juventud muy movida, llena de acción y pasión, como los héroes que protagonizan sus comedias teatrales, empezó a cosechar grandes éxitos con su arte, que le trajeron la fama a muy temprana edad. En este punto se diferencia también de Cervantes, a quien la fama le llegó bastante tarde. Aunque Lope menciona que había escrito "1500 obras", las que se conservan de atribución segura  a él están en torno a 300. No sólo compuso obras teatrales, sino poemas épicos, mitológicos, obras religiosas y prosa. Habiéndose casado varias veces aquí residió con algunos de sus hijos y con su última mujer, Juana Guardo, con que se había casado en 1598. Al morir Juana, en 1613, ya viviendo aquí, decidió ordenarse sacerdote. El cortejo fúnebre que se organizó desde su casa hasta la Iglesia de San Sebastián fué de los más espectaculares que se organizaron en Madrid, según cuentan las crónicas de la época.
Fachada de La Casa de Lope de Vega (SIEMA Matritensis)

Ahora, antes de describir la vivienda por dentro, vamos a contar un poco la historia del edificio y su posterior restauración. Durante el s.XVIII, más en concreto en 1751, el historiador Álvarez Baena localizó la casa. Mesonero Romanos menciona esa vivienda en su obra "El antiguo Madrid" y dice que ya estaba construida en 1587 cuando se realizó su compra por Lope en 1610. Posteriormente residieron en la vivienda de Lope diferentes familias. Su última dueña, viuda de Cabrejo, estableció la Fundación docente García Cabrejo con el fin de hacer un museo ya en 1929. Después, la Real Academia de la Lengua se hizo con el patronato de esa fundación y en 1935 se declaró Monumento Histórico Artístico. Durante los años 40 del s.XX la restauró el arquitecto Pedro Muguruza  y, en los 60 Chueca Goitia realizó una restauración con la mayor fidelidad posible al edificio original. Para ello utilizaron el inventario del testamento de Lope de 1627 y otros escritos del artista. A lo que sumaron referencias históricas que se encontraron en el Convento de las Trinitarias, donde había profesado su hija Marcela (que incluso llegó a ser abadesa del mismo ), y de este convento se trajeron varios objetos. También hay obras en depósito del Museo del Prado, del Museo Arqueólogico, de la Fundación Valencia Don Juan o García Cabrejo. Todos esos elementos ayudan a crear el ambiente que tendría la casa en el siglo de oro. Como se puede apreciar ya desde el exterior, representa una casa nobiliaria típica del s.XVII: edificio de ladrillo con zócalo de granito, de dos alturas, cubierta de teja y buhardillas austrias. El exterior es muy sobrio. Destaca el dintel de granito con inscripciones latinas que hay sobre la puerta de entrada y que traducido al castellano significa "que propio albergue es mucho, aún siendo poco, y mucho albergue es poco, siendo ajeno". 

La entrada conduce al zaguán con unas escaleras que suben al piso noble y, al fondo un gran huerto. La parte de la derecha del zaguán se condicionó para oficinas y dependencias de museo

Zaguan y escaleras de acceso con escalones de muy baja altura como era habitual
(SIEMA Matritensis)

Pozo en el comienzo del jardín (SIEMA Matritensis)

El florido jardín y huerto en primavera. Al fondo la puerta trasera de la 
vivienda (SIEMA Matritensis)

Esquina del jardín con el naranjo que le recordaba a su estancia en 
tierras valencianas (SIEMA Matritensis)

Estas fotografías que saqué nos ambientan en el huerto de la casa, donde a nuestro escritor le gustaba relajarse de su trabajo mientras cuidaba los tomates, fresas, uvas o naranjas y contemplaba el cielo azul de Madrid. Se ha hecho una fiel recreación con todos los elementos que el mismo Lope menciona en un poema donde habla de "mi guertecillo". Incluso hoy en día esta parte de la casa es un remanso de paz y nos parece increible en una urbe como Madrid. Lo primero que llama la atención es el pozo bajo un emparrado. Luego vemos un inmenso naranjo que recuerda los años que Lope pasó viviendo en Valencia. Al fondo, la puerta trasera del jardín en madera, el huerto propiamente dicho y una pequeña celda para animales (tipo gallinas o conejos)

            Despacho y mesa de trabajo de Lope de Vega, con su retrato al fondo (SIEMA Matritensis)

            En una esquina de su estudio o despacho encontramos este lugar para tertulias literarias
                                                      (SIEMA Matritensis)

Retrato homenaje a sor Marcela de San Felix, monja trinitaria en el convento de la calle
paralela a la casa de Lope (SIEMA Matritensis)


El Estudio de Lope en la primera planta, es la estancia más grande y luminosa de toda la casa. Tiene numerosos ventanales a la calle y los techos con vigas de madera. Presenta todo muebles de la época, como el escritorio, aparadores, sillas, tintero. Aquí solía pasar Lope de Vega muchas horas para componer, pensar o también para reuniones con gente. En una esquina se sentaban junto al brasero a tener tertulias literarias. La Biblioteca Nacional ha dejado aquí un fondo bibliográfico del s. XVII, con tres manuscritos también. Además hay cuadros y objetos traídos de las Trinitarias (como el de su hija Sor Marcela ) y del Museo del Prado para completar la decoración. A destacar también la sala llamada Estrado, por el pequeño estrado que preside la estancia, cubierto por alfombras, cojines, etc..que seguía la costumbre árabe de sentarse en el suelo para celebrar tertulias o debates. La decoración de esa habitación se completa con bargueños y espejos.

Estrado (Blog Una ventana desde Madrid)

Después recorremos la alcoba de Lope, muy sencilla, donde murió el escritor. Desde ahí podía escuchar Misa en el Oratorio, que está decorado con un retablo pequeño del s.XVII y varias imágenes religiosas, como la escultura de San Isidro, Vírgenes o Niño Jesús. Todo siguiendo fielmente los objetos que  aparecían en el inventario como parte de esa estancia. Por ejemplo, sabemos que un san Isidro presidía el altar. O que se trajeron dos relicarios del convento de las Trinitarias pertenecientes a su hija y aquí se exponen en muebles esquineros. Desde una ventana de la habitación de Lope, situada en frente, nuestro genio podía contemplar directamente el altar.

                                                                Oratorio (SIEMA Matritensis)

Uno de los relicarios pertenecientes a sor Marcela, traídos del 
convento de las Trinitarias (SIEMA Matritensis)

En el Comedor hay una gran mesa y sillas de la época, con los utensilios realizados en cerámica de Talavera (como una huevera con lañas) y cuelgan de sus paredes bodegones de escuela flamenca. La cocina con una gran chimenea y todos los elementos característicos se trasladó a esta planta tras la restauración, ya que estaba situada abajo, pero para la organización del Museo y visitas se prefirió instalarla aquí arriba. 

                            Vista del comedor, situado en una amplia habitación trasera que da 
                                                        al jardín (SIEMA Matritensis)

Cocina (SIEMA Matritensis)

El dormitorio de las hijas nos recrea una cama con dosel característica, con mesita, sillas-costureros de niñas, aguamanos y espejo. Luego pasaríamos a la segunda planta, donde se sitúan solo dos cámaras: el cuarto de huéspedes ( donde, como venía muchas veces el capitán Contreras como invitado, han dejado la espada, su cama y sillas) y el cuarto de la criada.

Cuarto de las niñas (SIEMA Matritensis)

Os animo a visitarla. La entrada es gratuita y lo explican muy bien, pero hay que reservar con tiempo. 
Me despido deseando a todo el que lea este blog una muy Féliz Navidad y entrada de año 2014.

Maribel Piqueras









martes, 26 de noviembre de 2013

Iglesia de San Sebastián y Palacio Tepa

En este recorrido de Madrid con encanto nos vamos a centrar hoy en la pequeña, pero muy sustanciosa, calle de San Sebastián. Es una calle que arranca en Atocha y desemboca en la Plaza del Ángel, en el Barrio de las Letras. El primer monumento que llama nuestra atención es el gran edificio de la Iglesia de San Sebastián. Esta iglesia es monumento nacional, no por las obras de arte atesoradas, sino por su impresionante archivo, ya que fue la parroquia de este Barrio de las Letras, por tanto la iglesia donde acudían todos esos escritores, compositores de teatro y artistas. Unas placas en la entrada recuerdan los famosos que se bautizaron aquí, los matrimonios celebrados(por ejemplo, Claudio Coello, José de Churriguera, Larra, Federico Madrazo, Zorrilla, Modesto la Fuente, Fortuny, Canalejas, Menéndez Pidal, Buero Vallejo, entre otros) y los funerales de literatos como Cervantes o Lope.

Matrimonios en la placa de la entrada (SIEMA Matritensis)

Funerales (SIEMA Matritensis)

Desde el s.XVI hasta la Guerra Civil fue la iglesia de moda, la preferida por los artistas, su parroquia, como queda reflejado en tantos documentos del archivo. El nombre se debe a una antigua ermita que existía en esta calle de Atocha y que estaba dedicada a San Sebastián. Durante el s.XVI la calle de Atocha consistía en una amplía avenida, apenas sin edificaciones, pero con grandes extensiones de huertas y arbolados que aprovechaban los conventos y hospitales que se construyeron por la zona. Además, era el camino utilizado para ir desde el centro de la ciudad hasta el venerado Santuario de Nra Señora de Atocha. Aquí se fundó una primitiva iglesia de San Sebastián en 1541, siendo demolida en 1550. Antonio Sillero será el encargado de construir otra nueva, cuyos trabajos duraron entre 1554-1578. A finales del s.XVI se realizaron algunas ampliaciones y,e n 1612, Lucas Hernández construiría la gran torre campanario que todavía se ve en las fotografías de antes de la reforma del s.XX

                              
En esta imagen se puede ver la iglesia de aspecto barroco, con sus cúpulas y gran torre y, enfrente, el Palacio de Tepa, con su rectangular fachada y sus dos pequeños patios. Pero durante la Guerra Civil sufrió mucho, en le verano del 36 unos grupos radicales y anticlericales la saquearon y quemaron su interior. Por si esto fuera poco, la aviación franquista soltó una bomba (en la curiosa fecha del 20 de Noviembre del 36 ) que la terminó de destrozar. Sólo quedó en pié la cabecera, la capilla de Belén o los arquitectos, la torre campanario y la fachada de Atocha, que es por donde se entra habitualmente: de aspecto muy sobrio, con un arco clásico de medio punto.. Desde el exterior se aprecia la diferencia entre la parte antigua original y la nueva de la reforma de los años 50, que es como una compacta mole donde se contraponen diversos volúmenes.

Imagen antigua de San Sebastián, con un primer plano del cementerio, la cúpula que cubría el crucero y la torre campanario ( foto de Urbanity). Hoy por ese mismo lado de la calle San Sebastián se tiene esta otra imagen:
Imagen de SIEMA Matritensis

Es la nueva entrada que se colocó para su inauguración en 1959. A la derecha se mantiene el arranque en ladrillo de la torre barroca, donde colocaron luego una espadaña con campana. Imita una fachada-retablo de las que hacían Churriguera o Ribera con una escultura en hornacina representado a San Sebastián. Según nos adentramos en su interior, percibimos que la parte situada a la derecha es la más antigua. La joya arquitectónica de la iglesia es la Capilla de Belén o de los Arquitectos. La antigua cofradía de Belén era a la que pertenecían los arquitectos. La anterior Capilla de Belén de 1693 fue remodelada por Ventura Rodriguez entre 1766-68 y se conserva muy bien. Maravillosas líneas, movimiento y estucos barrocos aprendidos por Ventura de la mano de Sachetti en las obras del Palacio Real de Madrid, ya que Ventura Rodriguez conocía al dedillo las obras de Bernini y Borromini sin haber pisado nunca Italia. 

                                 Decoración de la cúpula de la capilla de los arquitectos (SIEMA Matritensis) 


Imágenes de los pilares y el frente de la Capilla de los Arquitectos (SIEMA Matritensis)
En estas dos imágenes se aprecia el interior de la Capilla de Belén o de los Arquitectos, que siempre está protegida por una reja y cristal. En ella la planta de cruz latina se cubre con cúpula con linterna sobre pechinas. También con un gran tambor donde se abren grandes ventanas. Las naves las recorren esos pilares de capitel compuesto y una gran cornisa clásica con líneas que se quiebran. Todas las bóvedas se cubren con casetones de flores y numerosos estucos, con guirnaldas, frutos o ángeles. Al fondo hay un mural moderno de José Vaquero, representando "La huída a Egipto". Aquí están las tumbas de Ventura Rodriguez (que se enterró primero en la Iglesia de San Marcos y luego lo trasladaron aquí) y de Juan de Villanueva.
Capilla del Sagrado Corazón o del Sagrario (SIEMA Matritenis)

Esta Capilla del Sagrado Corazón también responde a una estructura de Sillero del s.XVI, aunque con añadidos en el s.XVII y s XVIII. La preside una talla de Sagrado Corazón moderno y un original sagrario diseñado por el arquitecto Francisco Íñiguez Almech. De sus paredes cuelgan lienzos del s.XVII, como la "Immaculada" de Mateo Cerezo, un "San Jerónimo penitente" de Pereda, o una "Adoración de la Eucaristía" (también del s.XVII). Justo en frente de la Capilla de los Arquitectos se encuentra la bonita Capilla de Nra Sra de la Misericordia, como se puede ver en la imagen siguiente: 

                            Imagen de Nra Señora de la Misericordia (SIEMA Matritensis)

Esta capilla está presidida por un retablo y una escultura moderna (ya que la original la destrozaron en la Guerra Civil ), pero que conservan las vestimentas originales. Alrededor de la imagen cuelgan dos bonitos lienzos de Lucas Giordan, uno representa "La Presentación en el templo" y otro "La circuncisión de Jesús":
Presentación en el templo, Lucas Giordan (SIEMA Matritensis)

Circuncisión, Lucas Giordano (SIEMA Matritensis)

Dejamos esas capillas antiguas y nos metemos en la parte nueva, construida en los años 40 y 50, siguiendo el proyecto de Francisco Íñiguez Almech. La nueva iglesia tiene enormes proporciones y planta centralizada, con forma ochavada. A los pies sitúa el coro y órgano. El altar mayor hace juego con los cuatro pequeños altares que se sitúan en los grandes pilares. Todo el majestuoso altar mayor y sagrario es obra de los Talleres Granda:
Vista del altar mayor (SIEMA Matritensis)

Arriba una vitrina con el Espíritu Santo, después el original Calvario, con la Virgen y San Juan sedentes, adaptándose a la forma del arco. En la hornacina la escultura de San Sebastián, copia de la que Berruguete había realizado para el convento de San Benito en Valladolid. La verdad es que no entiendo la vinculación de San Sebastián con el mundo de los artistas, quizás la razón hay que buscarla en que es considerado como el "Apolo cristiano" y, así como Apolo representa la belleza y las artes, pues también San Sebastián. Querría contaros ahora algunas notas biográficas sobre este santo. Nació en el año 256 en Narbona (Francia), pero se educó en Milán. Era muy guapo y de buena constitución física, además de inteligente y bondadoso. En seguida adquirió un cargo importante en el ejército romano como Tribuno de la primera cohorte de la guardia pretoriana, aunque nunca participaba en los sacrificios paganos. Comenzó a animar a sus amigos militares a hacerse cristianos como él y buscar al Dios verdadero, así que le denunciaron y fue condenado a morir a saetazos. Ese sería su primer intento de martirio y la imagen iconográfica que tenemos de él: joven, imberbe, de bello cuerpo, atado a un árbol, en posición de escorzo, desnudo y cubierto de flechas. Los soldados le dieron por muerto y le abandonaron, curándole Sta. Irene(noble y esposa de Cástulo) y otras santas mujeres. San Sebastián siguió con su labor de apostolado y le volvieron a detener para matarle a latigazos romanos en el 288. Fue enterrado en la Vía Apia, en la catacumba de su mismo nombre. En esta parte nueva de la iglesia cuelgan muchas obras sobre el martirio de San Sebastián, como los lienzos de Lucas Giordan (" Preparación del martirio de San Sebastián" y "Martirio de San Sebastián").

" Preparación del martirio de San Sebastián" (SIEMA Matritensis)

Cúpula con modernos evangelistas en las pechinas del escultor Cruz Collado(SIEMA Matritensis)

La gran cúpula de la iglesia nos recuerda a las de nervios estrellados árabes, pero aquí se abre un óculo en el punto donde se cruzan. Proporciona mucha luz. En las pechinas esculturas de los evangelistas, realizadas por Cruz Collado. Artista muy premiado, que realizó las esculturas de San Sebastián de la fachada, así como los evangelistas de las pechinas. Encima de cada una de ellas, su símbolo en estuco rodeado de alas. 

Retablo de la pasión y los siete dolores de María (SIEMA Matritensis)

Hay cuatro pequeños retablos, junto al altar mayor estarían este, con un crucificado moderno y una Soledad, escultura del s.XIX de las de vestir, y otro de un San José (copia del de Adan en San Ginés). Hacía los pies, el de la madre Maravillas de Jesús, que se bautizó en esta iglesia y el de la Cofradía de la Novena, en el que me detendré más:

Placa que recuerda la congregación de la Virgen de la Novena, cuya capilla como tal no existe
en la actualidad, pero si un retablo y recuerdo (SIEMA Matritensis)


Lienzo con de la Virgen de la Novena, llamado así por la curación de la madre de una actriz tras una novena al lienzo original, cuando estuvo colocado en la calle de Santa María (SIEMA Matritensis)

Estas dos imágenes pertenecen a la Congregación de la Virgen de la Novena: un bonito Nacimiento en un bello marco y con columnas donde aparecen un santo y un obispo portando sendas máscaras. Es la patrona de los actores españoles y esta congregación se fundó ya en el s.XVII. Además, en la iglesia de San Sebastián también tuvieron su sede las cofradías de la Soledad y de la Pasión, encargadas de las representaciones en los corrales de comedias y antiguos teatros. 

Otras obras que se pueden contemplar aquí son el cuadro del "Ángel de la Guarda" (1890), un bello Nacimiento y un San Fernando. Así como el bonito crucifijo de márfil que hay en la sacristía. Respecto al ángel de la guarda hay que recordar la vecina plaza del Ángel, que debe su nombre a un lienzo que representaba al ángel de la guarda y que procedía de la derruida Iglesia de San Felipe Neri. Una vecina lo tuvo en su casa muchos años.
Angel de la Guarda, 1890 (SIEMA Matritensis)


Crucifijo de marfil en la sacristía (SIEMA Matritensis)

Vista del coro alto y los retablos a los pies de la iglesia (SIEMA Matritensis)

A la calle de San Sebastián daba el antiguo cementerio de la iglesia, donde estuvieron enterrados famosos escritores, como Lope de Vega, según recuerda también esta placa en el interior de la iglesia
Recuerdo de la tumba de Lope de Vega (SIEMA Matritensis)

Por eso se le conocía como "el cementerio de los cómicos". Cerrado el camposanto y trasladados los cuerpos a la iglesia, en su lugar se creó en 1889 la actual floristería del Jardín del Ángel. La familia Martín la regentó y hoy la lleva Pilar Vigara. Es un local de mucho encanto, que conserva sus antiguas puertas de finas columnas de hierro y cristal, con techumbre de madera, una original fuente. Además, la belleza de sus plantas y flores enmarcadas con bisutería, pañuelos, cuadros y bellas leyendas escritas. Aquí os añado algunas imágenes que sacamos de su interior:


Imágenes de la floristeria (SIEMA Matritensis)

Dejo para el final de la entrada la otra joya de esta calle, el Palacio Tepa. Donde hoy se levanta el esplendoroso Palacio Tepa, existió en el s.XVII una casa-palacio construida en este solar por Francisco González Heredia. En los bajos de esa casona se encontraba la Fonda de San Sebastián, lugar de reunión de escritores e ilustrados famosos como Moratín o Jovellanos. Estos terrenos fueron adquiridos por el Conde de Tepa, Francisco Leandro de Viana, que estaba casado con la Marquesa de Prado Alegre. Era un hombre rico, culto e ilustrado, con gran preocupación por las ciencias y las artes. Llegó a tener una de las mejores bibliotecas de la época. El Conde de Tepa adquirió fama desempeñando varios puestos en las provincias de Ultramar, como fiscal de la Audiencia de Manila y, posteriormente, Oidor de la Audiencia del Virreinato de México. A su regreso a la Península también ocupó el cargo de Primer Ministro del Consejo y Cámara de Indias. Ya en 1792 encargó al arquitecto y académico, Jorge Durán (seguidor de las ideas de Juan de Villanueva), la construcción de su nuevo palacio. Las obras se iniciaron en 1797 y se terminaron en 1808. También se sabe que Juan de Villanueva, que era entonces el arquitecto mayor de la Villa colaboró en el diseño de la fachada, que tanto nos recuerda al de la cercana Academia de la Historia, también realizado por Villanueva (con el nombre de antiguo Rezado):

Entrada principal neoclásica (SIEMA Matritensis)

El palacio presenta tres fachadas, que dan a la calle Atocha y Plaza del Ángel las más estrechas, y esta más larga a la calle de San Sebastián, donde se sitúa la entrada principal. Consta de planta rectangular con dos pequeños patios en su interior. La planta baja presenta esas grandes puertas, que hoy están cerradas con cristales, pero que originariamente eran soportales abiertos para locales comerciales u otros usos. Toda ella está recorrida por un zócalo de granito y luego muros de ladrillo con las puertas enmarcadas por piedra. La entrada principal se destaca con esos sillares de granito y modillones sujetando una gran balconada. El resto de la fachada presenta muros de ladrillo y solo piedra en el enmarque de los balcones de lo que era la planta noble. Arriba pequeñas ventanas nos limitan con la gran cornisa y cubiertas. Hoy en día es el Hotel NH Palacio Tepa, de cinco estrellas, con un ambiente íntimo, acogedor y de lujo. Dispone salas para eventos y reuniones de trabajo y anexo está el restaurante Estado Puro de esta cadena hotelera. Se inauguró en el 2010, después de un trabajo de restauración enorme llevado a cabo por los arquitectos Javier Feduchi Benlliure y Wermer Durel. Este equipo de arquitectos supo mantener el patrimonio decimonónico que encontraron, no solo en la fachada, sino en los patios y galerías superiores, como vemos en estas tres fotos cedidas por NH:




Gracias a la amabilidad de Juan José González, el guest relation manager, disponemos de más información sobre el palacio y de estas preciosas imágenes que hubiera sido imposible sacar por nosotros mismos. Corresponden al hall situado en el antiguo patio. Podemos contemplar una reforma realizada en el último tercio del s.XIX en el patio rectangular, donde se situaron esas finas columnas de hierro pintado con capiteles geométricos. Esas mismas columnas se continúan en las elaboradas galerías acristaladas de los pisos superiores.

Aquí tenemos el otro patio con columnas, que hoy es la zona de buffet para desayunos.
Restos arqueológicos del viaje del agua y de la fonda de San Sebastián 
(SIEMA Matritensis)

Al realizar las obras para construir el hotel se encontraron unos restos arqueológicos muy importantes que ahora se exponen de manera muy didáctica, bajo ese suelo de cristal y acompañados de paneles explicativos. Los restos que aparecen junto a la puerta corresponden a la antigua Fonda de San Sebastián, con unas escaleras de bajada, un pilón, una antigua bodega y cubiertas abovedadas de ladrillo:
Bóveda de ladrillo que cubría los sótanos de la fonda (SIEMA Matritensis)

Escalera y pilón de agua en la fonda (SIEMA Matritensis)

Después, la mayoría de los restos encontrados corresponden al "Viaje de agua de la Castellana"que surtía de agua a las casas de en frente de la parroquia en los siglos XVII y XVIII. Esas conducciones se empezaron a hacer en 1613 y llevaban agua a esta zona del Barrio de las Letras. Existían por tanto numerosas fuentes públicas y privadas. Sabemos que este palacio Tepa disponía de una fuente privada en su interior. Nada más añadir mi enhorabuena a la restauración del palacio como hotel y animar a los lectores a acceder al mismo para conocerlo por dentro, tanto el hotel y los servicios que ofrece, como los restos descubiertos y el restaurante. 

Maribel Piqueras