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viernes, 23 de mayo de 2025

Plaza de la Cruz Verde

 Una de las plazas del Madrid de los Austrias donde se respira un ambiente tranquilo, así como muchas historias escondidas en ella, es la conocida como Plaza de la Cruz Verde. Es una plaza irregular, abierta a lo que fue el antiguo arroyo de San Pedro -hoy Cuesta de Segovia-. El nombre tiene que ver con la historia de la Inquisición en Madrid, ya que la cruz verde era el blasón de la Inquisición (cruz verde con un ramo de olivo a la derecha y una espada a la izquierda). Esa cruz de madera solía salir en procesión la víspera del auto de fe desde el Tribunal, pasando por delante de los calabozos de los reos, hasta donde se celebrase el auto de fe. En la procesión iban "familiares", notarios, gente del Santo Oficio y representantes del clero. La cruz quedaba cubierta con un velo negro y velada por las monjas Bernardas del Santísimo Sacramento hasta que se dictase sentencia. Mesonero Romanos también hace mención a esa cruz verde de madera situada en los muros del convento. Ya que en esta plazuela se celebraron autos de fe en el s XVII. 

                                       Cartel de la plaza de la Cruz Verde  (SIEMA Matritensis)

El muro tras la fuente es donde daban los muros del antiguo convento de las Bernardas del Santísimo Sacramento, fundado junto a la iglesia del Santísimo Sacramento en 1615. El Duque de Uceda dispuso tener un palacio y convento anexo a imitación del Palacio de los Austrias con el convento de la Encarnación. Hoy en día queda la iglesia barroca del Santísimo Sacramento ( arzobispal castrense), pero el convento se rehabilitó en el s XVIII, por el arquitecto Pedro Hernández siguiendo modelos neoclásicos. Esa reforma de 1725, como se aprecia en el plano de Espinosa que os pongo a continuación, dejó el jardín rectangular, con un eje central en cruz y la fuente baja en el centro. Además de cuatro divisiones con recortes de boj y árboles variados. En 1830, las casas conventuales fueron compradas por la familia Lezcano, quienes encargaron la reforma al arquitecto Joaquín Roldán Pascual. Este arquitecto tuvo el acierto de recrear el huerto de las monjas, añadir la fuente actual y una farola. Aurora Lezcano se casó con el marqués de O´Reilly en 1936, por eso el nombre actual del palacete. Se vendieron otra vez en 1944 y en 1976 vino la gran remodelación, cogiendo parte el ayuntamiento y parte como solar para viviendas privadas. Por eso la calle se llama Sacramento. De la gran huerta que tuvieron las monjas se conserva un pequeño jardín integrado en la parte de atrás de las viviendas, tras el muro que da a la plaza de la Cruz Verde. Conocido popularmente como jardín de las monjas o de la priora, es uno de los jardines escondidos de nuestro Madrid. Al lado del solado y recortes de boj junto a algún arbolado, encontramos restos de muros barrocos junto al que fue palacio Lezcano, se dispone una fuente de bronce con cuatro puttis y caminos a su lado. Es conocida como la "fuente de la priora". Fue propiedad de los Duques de Montellano y estuvo colocada en su palacio de la Castellana, de donde pasaría a los almacenes municipales.

                      Plano de Espinosa donde se aprecia el jardín de las monjas, que prácticamente tiene 
                      el diseño actual, pero con más vegetación (SIEMA Matritensis)


                      Vista del jardín de las monjas en la parte de atrás de la plaza de la Cruz Verde
                                                    (SIEMA Matritensis)

Detalle de la Fuente de la Priora en bronce (SIEMA Matritensis)

Al fondo el muro de las Bernardas que da sobre la plaza de la Cruz Verde 
(SIEMA Matritensis)

Restos de muros antiguos en el jardín de las monjas (SIEMA Matritensis)

Farola de la puerta del Sol que se trajo aquí en una de las remodelaciones, 
junto a la fuente (SIEMA Matritensis)

Otro elemento fundamental de la plaza de la Cruz Verde es la Fuente. Conocida como Fuente de la Cruz Verde, se dispone siguiendo el modelo de caños de pared que hubo en esa plaza siempre. La mandó hacer el marqués de Santa Cruz y se inauguró el 4 de octubre de 1850. Consta de diversos elementos traídos de otros sitios y dispuestos aquí por el arquitecto Martín López Aguado. El marqués de Sta. Cruz mandó suprimir la fuente de Puerta Cerrada, de donde proviene la escultura en mármol de Diana cazadora que está en la parte superior de la fuente. La Diana la esculpió Ludovico Turqui en 1620. Está colocada sobre dos delfines, pero ha perdido algún elemento original como el arco con flechas. Una placa en la parte central nos muestra la leyenda " Siendo corregidor el Exmo Marqués de Santa Cruz, año 1850". La fuente consta de cinco caños en la fachada frontal y uno en cada lado lateral, Separados por muros de ladrillo y pilares de piedra caliza, con pilón de granito. En la parte central vemos dos pilares más grandes rematados por una decoración de piñas. Esta fuente era una de las más concurridas por los aguadores de Madrid, aglutinando a 144 aguadores. Admiraban la gran cantidad de agua que se podía almacenar en su depósito ( situado en alto, bajo el jardín de las monjas). 1500 cubas procedentes del arroyo Abroñigal. El tumulto de aguadores con tinajas, burros o carros cargados era habitual en la plaza. 

Vista de la Fuente de la plaza de la Cruz Verde (SIEMA Matritensis)

Detalle de la Diana cazadora, mármol s XVII, procedente de la fuente de 
Puerta Cerrada (SIEMA Matritensis)


La casa de esquina perteneció en el s XVIII a Sebastián de Flores, maestro herrero de la casa real, con cuya hija, Josefa, estuvo casado el arquitecto Ventura Rodríguez, a quien le permitieron poseer la mitad de la vivienda. Aunque posteriormente se mudaría a otras en Madrid. En frente de esa casa, el 6 de febrero de 1992, hubo un atentado de ETA por el que fallecieron cuatro militares y un civil. Una placa en la fachada rinde homenaje a las víctimas. También el la restauración de las puertas y ventanas que se destruyeron, dejaron restos de metralla que todavía hoy en día nos recuerdan esas historias trágicas en Madrid. 

Viviendas reformadas en el s XVIII, sobre caserío anterior del s XVII, y compradas 
por Sebastián Flores, suegro de Ventura Rodríguez (SIEMA Matritensis)

Restos de metralla de ETA en esta típica puerta de granito del Madrid Austria 
(SIEMA Matritensis)

Placa que recuerda las víctimas del atentado de ETA en este lugar 
(SIEMA Matritensis)

El entorno de la plaza de la Cruz Verde tiene mucho encanto. Por uno de los lados se divisan unas escaleras por callejones del Madrid Austria, la calle del Rollo. Frente a ella, al otro lado de la Cuesta de Segovia, se divisa el jardín colgante del palacio del príncipe de Anglona. Con estas últimas imágenes me despido. Espero haberte descubierto una plaza con encanto de nuestro viejo Madrid.

Maribel Piqueras

Subida de la plaza de la Cruz Verde por la calle del Rollo y caserío Austria
(SIEMA Matritensis)

Vista del jardín colgante del Príncipe de Anglona y subida a la plaza de la Paja, 
justo en frente de la plaza de la Cruz Verde (SIEMA Matritensis)








jueves, 5 de noviembre de 2020

Cárcel de la corona en la calle La Cabeza

 Hay en Lavapies un Centro municipal de mayores que esconde tras de sí una trágica historia. En general, como comenta Galdós en sus Episodios Nacionales, en concreto en el titulado "Gran Oriente": "La calle de la Cabeza es una de las más tristes de Madrid. Compónese toda ella de casas viejas y feas(...). Toda ella tiene un aspecto sombrío, un tinte lúgubre, una mala sombra que no puede definirse, una atmósfera que abruma, un silencio que hiela". Aunque Galdós escribe sobre esta calle a final del s. XIX, recuerda perfectamente la leyenda que da nombre a la calle. En ella vivía en el s. XVII un clérigo acompañado de un criado. El criado decapitó al clérigo, robándole todo y huyendo a Portugal. Regresó a Madrid convertido en todo un caballero y estando en el Rastro comprando carne y una cabeza de carnero, un alguacil le preguntó por el paquete sospechoso que llevaba y del cual salía un rastro de sangre. Comentó el ex-criado que llevaba una cabeza de carnero y al verlo el alguacil vió asombrado la cabeza del clérigo. Detenido al instante, confesó y fue ahorcado en la Plaza Mayor, donde le llevaron en una bandeja de plata la cabeza del clérigo de nuevo. Nada más ser ajusticiado la cabeza humana se convirtió de nuevo en cabeza de ternero. Esta historia es la que da nombre a la calle y explica los dibujos de la azulejería de Ruíz de Luna.

                                     Rótulo explicativo de la calle La Cabeza (SIEMA Matritensis)

Sabemos que la Inquisición en Madrid utilizó varios tipos de cárceles, además de los propios calabozos en la parte baja de los tribunales de la Inquisición,  y uno se pensó específicamente para los presos de rango eclesiástico. Se conocían como cárcel de la corona o cárcel eclesiástica de la corona.  En el plano de Texeira aparece como un caserío normal, sin ninguna particularidad específica. Pero sí sabemos que ,durante el s.XVII, antes de establecerse el primer tribunal de la Inquisición en Madrid en 1650, existían cárceles de la corona para separar a los clérigos que cometían delitos de los seglares. Una de esas cárceles de la corona era esta de la calle de la Cabeza, que tuvo diferentes usos. Cárcel eclesiástica, cárcel para presos liberales cuando en 1814 se encarcelaron aquí diputados liberales al grito de "patria y religión" o cárcel para presos realistas cuando cambia el signo político de los que gobiernan. Éste último caso también lo describe muy bien Galdós cuando en 1821 turbas de liberales y populacho exaltadas entran en esta cárcel de la corona y asesinan a martillazos, sablazos y disparos al famoso cura realista Vinuesa porque consideraban que la pena de 10 años que le habían impuesto los tribunales eran pocos. Con la llegada al trono de Isabel II parece ser que el edificio perdió ese carácter de prisión y se utilizaron sus espacios como cuadras y cocheras. Eso es lo que comprobó en Madrid Galdós cuando llegó en 1862 y en adelante.

                                   Vista general de la antigua cárcel de la corona en la c/ de la Cabeza 
                                                                   (SIEMA Matritensis)

El edificio ocupa la esquina de la calle Lavapies con la de la Cabeza. Es una casa Austria de dos alturas, con patio interior y entrada principal por la calle de la Cabeza. Con zócalo de granito, muros de ladrillo y cornisa de madera sobresaliente con pequeñas buhardillas. Todo el edificio presenta un aspecto muy sobrio, sin ningún tipo de adorno exterior. Galdós la describe así en el "Gran Oriente": "la Cárcel eclesiástica o de la Corona, que estaba en la esquina de la calle Real de Lavapiés y que todavía existe, aunque destinada a cuadras y cocheras (...)Un portalón daba entrada al patio, que no había sufrido variaciones esenciales, y tenía en dos de sus lados columnas de piedra para sostener la crujía alta. Las prisiones estaban en el piso bajo y en los sótanos, y consistían en calabozos inmundos (...)dos puertecillas abiertas a un lado y a otro del zaguán indicaban el Cuerpo de guardia y las habitaciones de algunos empleados de la cárcel". 

Portalón principal de entrada (SIEMA Matritensis)

Fachada de la antigua cárcel de la corona que da a la calle Lavapies
(SIEMA Matritensis)

Patio con corrala en el edificio que fue cárcel de la calle de 
la Cabeza (SIEMA Matritensis)

Vigilados por la sala que fue usada por los guardias, se sube por una escalera de madera a la parte alta y por una, que es la original de granito, se baja desde ese mismo punto a los calabozos
(SIEMA Matritensis)

En este punto terminamos las visitas guiadas por SIEMA Matritensis al hacer la ruta de la Inquisición en Madrid y es muy interesante. Antes se podía entrar dentro del Centro de día sin problema, pero ahora está cerrado por el Covid. En la parte inferior de la fachada de la calle de la Cabeza se ven todavía los agujeros usados como respiraderos exteriores de los calabozos. En el sótano hay un espacio alargado de unos 33m2, dividido en 5 compartimentos con un pasillo que los comunica. Todo de ladrillo y abovedado. Aunque en la cimentación del edificio y en los muros de los calabozos vemos pedernal de la muralla medieval de Madrid. La disposición del pedernal recuerda a otros edificios antiguos de Madrid donde también se utilizaron restos de la muralla, como la casa de las 7 chimeneas, por ejemplo. También hay unos huecos con pequeñas rejas que comunican los diferentes calabozos entre sí, supongo que para ventilación, y se encontraron argollas ancladas en las paredes de los mismos. En las puertas de madera, se abre una pequeña ventana con mirilla. Cuando Galdós escribe la segunda serie de los Episodios Nacionales, donde comenta este edificio, ya se utilizaban como cuadras y cocheras. Después hubo una taberna en los bajos con dos puertas, una por cada fachada. La puerta que daba a la calle Lavapiés se cegó. Se utilizó como plató de TVE para rodar en el patio algunas de las escenas de la serie Fortunata y Jacinta. Desde el 2012, ya reformado, se le dió uso para centro de día de esta zona, conocido como centro municipal de mayores Antón Martín, que tanto se le echa de menos en el barrio. Esperemos que pronto pueda abrir sus puertas y volver a reanudar la actividad con los mayores. Para terminar os mostraré unas interesantes fotografías del interior sacadas por mi misma y que nos ambientan muy bien.

Maribel Piqueras
                                   Calabozo abovedado en los sótanos, dividido en cinco estancias. 
                          Se ven muy bien los muros con restos del pedernal (SIEMA Matritensis)


Casa de las 7 chimeneas (SIEMA Matritensis)


Huecos respiradero entre  los compartimentos del sótano
(SIEMA Matritensis)

Agujeros de respiración en los calabozos, que se aprecian también 
desde el exterior (SIEMA Matritensis)

Pasillo que separa las cinco cámaras (SIEMA Matritensis)