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viernes, 13 de septiembre de 2024

Teatro Calderón y teatros de la calle Doctor Cortezo

 De vuelta de vacaciones quería ambientaros en la vida teatral de Madrid, recorriendo los teatros concentrados en torno a la calle Doctor Cortezo. Esta calle se trazó a fines del s XIX y llevaba el nombre de Calle Nueva de la Trinidad, que hacía mención al convento de la Trinidad en Atocha (derribado en 1897). Siempre estuvo muy relacionada con el mundo de la cultura. El inmenso convento se había fundado en 1562. Aguantó hasta que José Bonaparte lo convirtió en real biblioteca pública, Fernando VII volvió a autorizar su apertura como convento. Pero duró poco tiempo, hasta la desamortización de Mendizábal. Después sería sede del Museo Nacional de Pinturas, con obras de arte de los conventos desamortizados, en 1847, instalado en la que fuera iglesia del convento. Otras partes del mismo se usaron como Ministerio de Fomento. Pero en 1897 se derribó el conjunto.

Convento de la Trinidad en Texeira, inmensa extensión marcada arriba con VII (SIEMA Matritensis)

En cuanto al Doctor Cortezo, que da nombre a la calle, fue un médico y político liberal. Se doctoró en San Carlos en 1870 y ejerció labores políticas como senador, director de sanidad o ministro de instrucción pública (este cargo en 1906). Creó el Instituto de Higiene Alfonso XIII, a cuyo frente puso a Ramón y Cajal. Desarrolló avanzados estudios de higiene y bacteriología. En el parque del Retiro podemos ver una escultura de este médico que da nombre a la pequeña calle que va desde la plaza de Jacinto Benavente a la de Tirso de Molina (ambos, por cierto, dos grandes creadores teatrales)

                                        Teatro Calderón, vista general (SIEMA Matritensis)

El Calderón entre Atocha y Doctor Cortezo (SIEMA Matritensis)

Teatro del Centro, 1918. Foto Zapata  en la Esfera (Historia urbana de Madrid)

Conozcamos ahora la historia del Teatro Calderón. Este gran teatro, situado en la calle Atocha nº 16, esquina con Doctor Cortezo, se inauguró en 1917 como Teatro Odeón, como sede de una sociedad lírica. Lo diseñó el arquitecto Eduardo Sánchez Eznarriaga y pronto cambió el nombre como Teatro del Centro (con el que aparece en la fotografía que muestro de 1918), ya que perteneció a la sociedad Centro de Hijos de Madrid hasta 1927, en que pasó a llamarse Calderón y cambiar de dueño. Percibimos un estilo ecléctico, donde se aprecia cierto barroco y arte modernista o art decó también. Destaca el torreón esquinado, con su remate circular, rodeado de columnas acanaladas y reloj central con decoración de hojarasca y remate final de hierro. También vemos mucha decoración floral y molduras curvas en ese torreón junto a las ventanas del segundo piso. El edificio presenta tres alturas más el torreón. En la parte baja destacan las rejas y vidrieras modernistas del hall de entrada. Los frontones decorados de la primera planta llaman la atención, así como la segunda planta, con sus ventanales y ménsulas decoradas de las que pare la cornisa que recorre la parte superior. Es verdad que hoy en día se ve simplificada su decoración escultórica y desaparecieron las esculturas originales que remataban la fachada de la calle Atocha que se ve en la fotografía de 1918. 

Fantásticas vidrieras de la casa Maumejan en el hall de entrada del teatro Calderón
(SIEMA Matritensis)

Interior del Teatro Calderón, donde se aprecia el neobarroquismo original
(Jacksonvil)

Cuando el teatro pasó a llamarse Calderón, Joaquín de Arteaga y Echague, XVII Duque del Infantado, era el principal accionista. Luego pasará a través de muchos propietarios a lo largo de su historia, así como de reformas en su fachada e interiores. Durante los años 80  le dieron fama los musicales ("Evita" con Paloma San Basilio, "Mamá quiero ser artista", con Concha Velasco, por ejemplo). En los 90 del s XX incluso hubo óperas, con José Luís Moreno. Hoy se mantiene gracias al género del musical. Con capacidad para 1000 espectadores.

Cine Ideal, con sus vidrieras y remate de la fachada principal (SIEMA Matritensis)

Muy cercano al Teatro Calderón, en la calle Doctor Cortezo nº 6, se inauguró el 10 de mayo de 1916 el Cine Ideal. El proyecto se lo debemos al arquitecto José Espelius y las elaboradas vidrieras modernistas a la casa Maumejan. Tenía una capacidad para casi 3000 espectadores. Cuando se utilizó como teatro, como estaba situado entre dos importantes teatros decidió adaptarse y en vez de teatro hacer musicales y, en las últimas décadas, desarrolló una temática de terror. En 1990 fue adquirido por la empresa Yelmo Cines, la cual lo reformó para transformarlo en un complejo de ocho minisalas, más una novena abierta en 1996. Las vidrieras fueron restauradas en el 2002. Se trata de imágenes modernistas que representan una alegoría del cine, para el cual fue inaugurado: una persona misteriosa apoya su rostro en un proyector encendido, flanqueada por pavos reales y guirnaldas.

En el nº 5 de Doctor Cortezo se inauguró el 11 de noviembre de 1931 el Teatro Fígaro, diseñado por el arquitecto Felipe López Delgado. Se ha especializado en comedias. En el nº 13 de la calle una placa nos recuerda que ahí residió el cinéfilo Alfonso Sánchez Martínez. 

También mencionaré otros dos edificios interesantes que hubo en la calle. El antiguo Frontón de Madrid, inaugurado en 1929 y que sería remodelado como hotel recientemente. Así como la Capilla del Ave María, que funciona hoy como comedor social y contiene auténticas obras de arte barroco en su interior.

Bienvenidos al nuevo curso 2024-25. Todas las visitas guiadas por el patrimonio de Madrid y su comunidad, aquellas abiertas al público en general, además del listado por mail, serán publicadas en redes sociales: twitter e instagram @siemamadencanto; facebook Siema Matritensis. Empezamos a finales del mes.

Maribel Piqueras






miércoles, 26 de febrero de 2014

Palacio Longoria

El arquitecto de este maravilloso edificio es el catalán José Grasés Riera. Nació en Barcelona en 1850. Por supuesto debemos aclarar que, aunque si conocía a Gaudí, no era discípulo suyo ni se dedicó a trasladar a Madrid las propuestas modernistas del mismo. Cuando Grasés Riera viene a vivir a Madrid (1882)todavía Gaudí no había realizado sus grandes obras en la capital catalana. Aunque si se puede percibir en toda la obra de Grasés Riera un afán por la línea curva y la ornamentación escultórica en las fachadas. El éxito de su carrera profesional comienza en 1891 con el edificio de La Equitativa, en la calle Alcalá. Después, en 1901, ganó el concurso para el monumento de Alfonso XII en el estanque del Retiro, donde desarrollaría un amplio programa iconográfico que gustó mucho. Y al año siguiente, 1902, pertenece este palacio. El Palacio Longoria es el único edificio modernista en Madrid, reflejando todo él una unidad estilística en su totalidad. Desarrolla el concepto de arte global, ya que todo su diseño está inspirado en la estética modernista: desde las líneas y esculturas de la fachada, pasando por las galerías, la escalera y toda la decoración interior , así como el mobiliario.

                        Fachada del Palacio Longoria en la c/ Fernando VI (SIEMA Matritensis)

El Palacio Longoria debe su raro nombre a un apellido, el del banquero Javier González de Longoria, quien se lo encargaría con la idea de unificar en un mismo sitio el lugar de trabajo, es decir las oficinas, así como la vivienda particular. Grasés Riera aprovechó el solar esquinado comprado por Longoria y el jardín, pero decidió retranquear el edificio de la calle por medio de una verja con motivos florales buscando aislarlo y una mayor intimidad que, todavía hoy, conserva. La planta tiene forma de L  y se extiende un tramo por la calle Fernando VI y el otro por la calle Pelayo. Un torreón cilíndrico situado justo en el ángulo es la entrada al edificio y sirve como elemento integrador de las dos alas. 


El torreón cilíndrico y su terraza, visto desde abajo y desde más alto
(SIEMA Matritensis)

Cuando pasas por allí todas las miradas se centran en el torreón . En la imagen se aprecia el arranque del balcón del mismo por medio de hojas grandes y la delicada talla floral o con entrelazados de la verja de fuera y barandilla, también de hierro, del balcón. El arquitecto no se inspiró en Gaudí, sino en el francés Guimard (autor del metro de París) y Victor Horta, cuyas propuestas de edificios en Bruselas conocía Grasés por diversas publicaciones que llegaron a sus manos. Se inspira por tanto en formas de la naturaleza, donde no existen líneas completamente planas ni pura geometría, todo en la fachada son líneas curvas. Hay una continuidad entre las diferentes partes de la fachada, pero también percibimos como organiza la decoración y la distribución de huecos de modo simétrico.

Ninfas (SIEMA Matritensis)

En estos detalles se aprecia el esmerado trabajo escultórico. El material parece piedra, pero no lo es. Los muros son de ladrillo, pero van recubiertos por "piedra artificial" que es lo que le da ese color amarillo característico y esa luz. La ornamentación simulando piedra se creaba en moldes vaciados en escayola con esas formas sobre los que se echaba una mezcla de cal, cemento y algo de marmolina, usando también una especie de armadura interior de hierro. Este modo de actuar facilita la simetría y armonía que se da en la fachada, a pesar de esa exuberante decoración a base de hojas, flores, tallos, lianas, algas, capullos. Incluso el cabello de las figuras femeninas, como ninfas, se mueve ondulante.

Escalera (Foto de Luis Camacho, SGAE)

Cúpula del palacio Longoria: toda una explosión de luz con el sol central en amarillos y dorados, más los colores de hojas, pétalos y flores que parecen representar el resto (SIEMA Matritensis)

Aquí se ve parte de la decoración de la cúpula y las escenas de ninfas y pájaros con flores,
que se sitúan debajo en estuco (SIEMA Matritensis)

Las dos puertas de la verja junto a la entrada principal se deben a la organización de entrada y salida de coches. Nada más pasar la entrada debajo del torreón cilíndrico, se abre un pequeño zaguán desde donde parte la escalera. Esta es muy curiosa, de corte imperial, pero dentro de un perímetro circular. La barandilla está decorada con hojas de arce y flores. Tiene dos tonalidades, porque la barandilla y las hojas son de latón, pero las flores están realizadas en cristal emplomado y unas llevan los bordes dorados y otras no para contrastar. Esos círculos de cristales de colores con emplomado son maravillosos y se puede comprobar que cada círculo central de cristal es de un color. Todo en la escalera es luz y movimiento, además la rodean los ventanales de los pisos y la cúpula de cristal que se aprecia en la imagen inferior. En lo que es la estrella central de la cúpula se unen los seis vértices de un hexágono que llevan sus nervios hasta las seis columnillas dispuestas en la escalera.

                        Un detalle de la barandilla bajo el arco y la cúpula que asoma (SIEMA Matritensis)

                        Detalle de la decoración de cristales emplomados, cada uno con un círculo
                         central   de colores diferentes (SIEMA Matritensis)

Capiteles modernistas con hojarascas junto a la escalera principal
(SIEMA Matritensis)

Otro detalle de la barandilla con la decoración en latón (SIEMA Matritensis)

En la planta baja se abren dos galerías en forma de L que dan al jardín. Oríginariamente se disponían como pórticos abiertos, pero hoy están cerrados con cristal. El mobiliario es moderno, pero destacan los pilares con forma de palmeras que se disponen en torno a la balaustrada. Ese jardín es un verdadero remanso de paz, organizado con plantas y arbolado variado, decoración de columnas, esculturas, bustos al gusto romántico, incluso con pajareras antiguas. 

                            Detalles de los remates del palacio Longoria vistos desde el jardín interior
                                                        (SIEMA Matritensis)

Curiosa palmera utilizada de pilar en la lonja (SIEMA Matritensis)

Un rincón del jardín interior (SIEMA Matritensis)

Otra vista del jardín interior del palacio (SIEMA Matritensis)

Adornos de cerámica (SIEMA Matritensis)

Estas imágenes se corresponden al jardín interior, que hoy se usa como terraza y está enlosado. Esta fachada posterior del edificio se terminó de construir en 1912. Después, la Compañía Dental Española se hace con el edificio. Floristan Aguilar compró el edificio anexo de la calle Pelayo con el fin de ampliar consultas y tener garaje. Ese garaje sería ocupado por su amigo Julio Romero de Torres que lo utilizaría como estudio de pintor hasta 1929. Una placa lo recuerda.

Placa que recuerda a la ocupación por el pintor Julio Romero de Torres
(SIEMA Matritensis)

Vista de la fachada que da a la calle Pelayo, donde se repiten los mismos motivos decorativos que en el otro lateral de Fernando VI (SIEMA Matritensis)

Lateral del palacio y unión con la casa anexa donde se situó el estudio de Julio Romero de Torres
(SIEMA Matritensis)

Torreón derecho en la calle Fernando VI (SIEMA Matritensis)

Con los torreones y las líneas verticales de las puertas de los balcones se rompe el sentido horizontal de la construcción. Actualmente es la sede de la Sociedad General de Autores Españoles, SGAE, y los interiores se han transformado en oficinas. Agradezco a Clara, de prensa, la imagen general de la escalera. ¡A qué impresiona el edificio de Grasés Riera! Esta entrada se actualizó en sept del 2022. Podéis seguir nuestra actividad cultural en Twitter e instagram @siemamadencanto, Facebook Siema Matritensis o para cualquier información adicional dirigiros a info@siema.es. 

Maribel Piqueras