jueves, 20 de febrero de 2025

Las Comendadoras de Santiago o Real Monasterio de Santiago el Mayor

 El Real Monasterio de Santiago el Mayor, conocido popularmente como las Comendadoras, es el único monasterio santiaguista en la capital que, además, está habitado desde mitad del siglo XVII hasta ahora por religiosas comendadoras de Santiago. Su fundación se debe a la última voluntad de D. Íñigo de Cárdenas Zapata, expresada en su testamento y con la que estuvo de acuerdo su mujer, Dª .Isabel de Avellaneda. Proveniente del linaje medieval de los Zapata, D. Íñigo, con estudios de leyes, ejerció importantes cargos (oidor en la Audiencia y Chancillería de Valladolid, presidente del Real Consejo de Órdenes Militares y miembro del Real Consejo del Rey, además fue Comendador de la Orden de Santiago). Dejó dicho en su testamento que si sus hijos falleciesen sin descendencia legítima se fundara dicho monasterio con sus bienes. Así sucedió, pero tuvieron lugar algunas luchas por la herencia que retrasaron algo su idea. Hasta que en 1631 se creó un patronato formado por los dos más antiguos del Consejo de Órdenes Militares y los dos más antiguos del Real Consejo del Rey y se pusieron a trabajar siguiendo las instrucciones dejadas por D. Íñigo. Tras pasar años de gestiones consiguieron firmar el acta fundacional en Madrid en 1651, apoyados también por el rey Felipe IV, obteniendo para ello unos terrenos en el N de Madrid, muy cerca de la puerta de Fuencarral. En unas casas en la zona habilitadas para ello, se alojó a la primera comunidad, llegada de monasterios santiaguistas de fuera de la capital, como el de Valladolid, de donde procedía la primera comendadora mayor del nuevo de Madrid, Dª María Manrique. El número máximo de religiosas que habitarían el convento sería de 25, aparte podrían residir seglares de manera puntual, como era costumbre desde los inicios de esta orden.

                    Retrato de la Comendadora mayor con el hábito característico (SIEMA Matritensis)

Vista general de la fachada de la iglesia (SIEMA Matritensis)

Plano completo del conjunto de las Comendadoras (SIEMA Matritensis)

En 1667, tras más de una década pidiendo mejorar sus condiciones las propias comendadoras, se firmó el contrato para la construcción de una nueva iglesia y convento, a cargo de los hermanos del Olmo, José y Manuel. La iglesia se inauguró finalmente en 1696. La reina viuda Mariana de Austria ayudó dotándola también. En la fachada notamos diversas influencias: de un lado, la típica arquitectura religiosa barroca madrileña que sigue las líneas de la fachada de la iglesia de la Encarnación, con los tres grandes arcos clásicos inferiores de granito sujetos sobre pilares, que se alargan también en el cuerpo de en medio, donde vemos grandes ventanales; también la iglesia Gesú con los remates de alerones laterales del frontón; por último, la arquitectura civil Austria, con muros de ladrillo, torres laterales cubiertas de chapiteles de pizarra, pequeñas buhardillas, etc..).

Remates de la fachada de la iglesia, frontón cuadrado con la hornacina de la escultura de Santiago a caballo en el centro. Con remate barroco semicircular y alerones curvos que lo unen a las torres con chapitel de pizarra de los laterales. (SIEMA Matritensis)

Fachada compuesta de tres cuerpos. El inferior son esos tres arcos de piedra de entrada, siendo el central mayor. (SIEMA Matritensis)

Las líneas arquitectónicas de la iglesia nos conducen a un espacio muy dinámico y colorista, lleno de decoración. Realmente no te lo imaginas al atravesar primero el nartex. Su planta centralizada, de cruz griega, con sus lados acabados con muros cóncavos, como ábsides, sobre la cual se instala una gran cúpula encamonada sobre pechinas. No encontramos columnas, sino grandes pilares corintios dispuestos en parejas, que siguen el modelo creado por el jesuita Francisco Bautista. Los grandes machones son achaflanados, lo que genera que aumente la sensación espacial. Muy importante también la decoración realizada por los yeseros madrileños, con los contrastes entre zonas vacías y decoradas con flores, vegetales o frutos. Las pechinas presentan grandes hojarascas que enmarcan los escudos de la orden. Igualmente destaca la decoración bajo las celosías o en el anillo de la cúpula y otras partes de la misma. 

                   Detalle de las decoración en uno de los brazos curvos de la cruz, con las pilastras de orden compuesto, la cornisa, la hojarasca de la pechina a la derecha con la cruz de Santiago en el centro, los gallones y arcos marcados, los estandartes de batallas donde participó la orden de Santiago a lo largo de su historia, las ventanas con celosía y su decorado soporte (SIEMA Matritensis)

Otro impresionante juego de arquitectura y decoración podemos contemplar en esta vista, donde incluye la cúpula central con su tambor iluminado, las pechinas, los machones achaflanados y el lateral de uno de los lados (SIEMA Matritensis)

Cúpula central encamonada sobre pechinas, con tambor y linterna (SIEMA Matritensis)

Brazo a la izquierda del altar mayor, con la característica decoración y unas placas de mármol que homenajean a los caballeros de Santiago asesinados en la guerra civil (SIEMA Matritensis)


En el altar mayor llama la atención el gran lienzo retablo de Luca Giordano, el "fa presto", representando a Santiago en su caballo blanco, en el plano celestial de arriba, ayudando a las huestes cristianas en su lucha contra los musulmanes, batalla que en realidad no tuvo lugar en Clavijo, pero sí en un paso cercano a esa localidad. En la parte inferior se refleja la lucha con todo tipo de escorzos y detalles. Vemos su firma de 1696. No podemos olvidar tampoco la calidad decorativa del marco-retablo realizado en madera policromada con pan de oro, de forma discontinua y con copete. El Sagrario barroco, rodeado de columnas, entablamento, decoración barroca y ángeles, presenta en su puerta una pintura del pelícano, como símbolo eucarístico. Las lámparas de bronce y el púlpito son añadidos posteriores.

Vista general del altar mayor (SIEMA Matritensis)

Vista del Sagrario detallada (SIEMA Matritensis)

Vista cercana de lienzo de Luca Giordano (SIEMA Matritensis)

                  Firma en el lienzo en el ángulo bajo a la izquierda y detalle del marco (SIEMA Matritensis)

Pendón de ¡Santiago cierra España! que cuelga del arco toral central sobre el altar (SIEMA Matritensis)


Detalles con la decoración e iluminación en el altar mayor (SIEMA Matritensis)

Púlpito de hierro lacado (SIEMA Matritensis)

Una vez que entramos en la iglesia encontramos dos capillas a ambos lados del ingreso. La de la izquierda sirve hoy en día como columbario y presenta las imágenes de un Crucificado y una Dolorosa (esta última de escuela madrileña del s XIX). En la capilla de la derecha, la de la Inmaculada, encontramos también a San Judas Tadeo. No hay que olvidar tampoco los elaborados herrajes barrocos de los cierres de las puertas de ingreso.

Cristo crucificado y Dolorosa del s XIX (SIEMA Matritensis)

Zona de columbario (SIEMA Matritensis)

Otros detalles del columbario (SIEMA Matritensis)


Capilla a la derecha del ingreso con la Inmaculada (SIEMA Matritensis)

San Judas Tadeo en la capilla de la Inmaculada (SIEMA Matritensis)



Herrajes barrocos en la puerta principal con el escudo (SIEMA Matritensis)

Dentro de la iglesia, vemos esculturas en hornacinas de los machones y, sobre ellas, bellos espejos de marco de madera rococó. Destacan la del Cristo atado a la columna,  San José, San Agustín (s XVIII), San Francisco de Borja (Robert Michel, s XVIII). También el Santiago Sedente de Manuel Virués (1742) o diversos altares, como el de la Eucaristía (de Jacinto Gómez Pastor), restaurado recientemente por la Fundación Cultura y Arte italiana.

Machón con la figura de San José (SIEMA Matritensis)

Crucificado de grandes dimensiones junto al machón de San José (SIEMA Matritensis)

Aunque pone San Jorge es un Santiago Matamoros (SIEMA Matritensis)

Machón con la hornacina de Cristo atado a la columna, que se supone trajeron las primeras
 monjas de Valladolid  (SIEMA Matritensis)

San Francisco de Borja, quien fue caballero y comendador de la orden de Santiago
 (SIEMA Matritensis)

San Agustín (SIEMA Matritensis)

Santiago sedente peregrino, de Manuel Virués, 1742 (SIEMA Matritensis)


Precioso altar mariano junto al Santiago sedente (SIEMA Matritensis)

Altar de la Eucaristía, alegórico, restaurado por la Fondazione italiana Cultura e Arte 
(SIEMA Matritensis)

Suelo de la iglesia en mármoles de colores , que se corresponde con las curvaturas y líneas de las cubiertas. Es un añadido en la última restauración ( SIEMA Matritensis)

Antes de acceder a la Sacristía de los Caballeros pasamos por un espacio rectangular con escaleras, de donde cuelgan algunas obras de arte, como la comendadora Dª Sancha Alfonso en oración (de Pedro Ruíz González, 1690). Dª Sancha era hija de los reyes castellanos y de esta monja se inició un proceso de beatificación en el s XVII. Luego, una espectacular puerta, en el ángulo NE de la manzana y siguiendo un eje N-S nos conduce a la Sacristía de los Caballeros. A ella se puede acceder desde el altar mayor o desde el altar del Santiago sedente. A mediados del s XVIII, Fernando VI decidió dotar a los caballeros de Santiago de un espacio de mayor dimensiones y decoración apropiada para poder realizar sus cultos privados, tomas de caballeros y capítulos. Se le encargo al joven arquitecto Moradillo, quien conocía las propuestas llegadas del N de Italia por la formación recibida en las obras del palacio real de Madrid. La planta es muy original: de tres tramos en un eje longitudinal, que evocan un plano oval, ya que el tramo central está separado por cabeceras con columnas corintias exentas. Hay un ritmo muy dinámico, con las pilastras, arcos, pequeñas hornacinas. Las obras duraron entre 1746-53. Las cubiertas también se corresponden a los tres tramos con nervaduras y luces propias. En una de las esquinas se alza un altar para celebraciones litúrgicas de la orden, con la escultura de Santiago a caballo. Detrás la pequeña sacristía para el sacerdote con un espectacular lavamanos de mármoles. La decoración es toda una exaltación de la monarquía. Desde el mascarón con trofeos militares a la entrada, hasta las ocho esculturas de los reyes que van de Carlos I a Fernando VI, además de dos bustos femeninos. Las ventanas siguen las líneas rococó de Cartier. Igual que las cajoneras y diversos muebles de maderas finas. De sus paredes cuelgan ocho cobres flamencos sobre la vida de la Virgen, realizados por diversos pintores que se inspiran en Rubens. Dicha colección es un legado de 1738 de una de las religiosas, Estefanía de Venegas.


                    Decoración de la sala rectangular, que es la antesala a la Sacristía de los Caballeros
                                                                  (SIEMA Matritensis)

Entrada a la Sacristía de los Caballeros por la c/ El Acuerdo. Está en desnivel la calle, hay que bajar unas escaleras una vez en el interior y la sacristía se sitúa a muy bajo nivel, lo que hace que coja humedades todavía no solucionadas(SIEMA Matritensis)


Retrato de Dª Sancha Alfonso en oración, comendadora pintada por Pedro Ruíz González 
en 1690 (SIEMA Matritensis)

Elegante puerta de entrada a la Sacristía de los Caballeros (SIEMA Matritensis)

Vista general de la Sacristía de los Caballeros, donde se aprecia el tramo central rectangular, separado de los extremos curvos, por esas columnas corintias (SIEMA Matritensis)

Decoración sobre la puerta con los símbolos de las comendadoras (SIEMA Matritensis)


Sacristía de los Caballeros, cubiertas (SIEMA Matritensis)

Escultura de Felipe IV (SIEMA Matritensis)

Carlos II  (SIEMA Matritensis)

Remates de la cornisa y busto femenino junto a las ventanas rococó (SIEMA Matritensis)


Mesa central de la Sacristía de los Caballeros en madera y mármol (SIEMA Matritensis)

Mesa de marquetería de maderas finas, carey y hueso (SIEMA Matritensis)


La Asunción, de Rubens y Wildens, óleo sobre cobre (SIEMA Matritensis)

La Virgen Niña, de A Goubau. También óleo sobre cobre (SIEMA Matritensis)

                       Presentación del Niño en el templo, por GV Herp, óleo sobre cobre (SIEMA Matritensis)

Altar con Santiago matamoros en la cabecera de la Sacristía de los Caballeros, escultura inaugurada por el rey Alfonso XIII (SIEMA Matritensis)


Vista de la "sacristía" dentro de la Sacristía de los Caballeros (SIEMA Matritensis)

Magnífica pila lavatorio de mármol en esa sacristía, con la cruz de Santiago y la corona, demás de decoración rococó (SIEMA Matritensis)

En 1774 se produjo la construcción del convento anexo, siguiendo trazas de Sabatini, que había realizado también el de las Comendadoras de Granada. Consta de dos pisos y un semisótano apreciable en la parte sur, debido al desnivel del terreno. De aire muy sobrio y neoclásico, a la vez que sólido, como todo lo que hacía Sabatini. Sus muros se extienden en longitudinal a una plaza. Es una pena el destrozo mediante pintadas que sufren sus puertas y muros. La uniformidad es su marca característica, organizando el interior mediante estancias en torno a un patio rectangular. En el exterior esa horizontalidad se rompe por el ritmo de las ventanas con dinteles clásicos y las pequeñas buhardillas.

               Contraste entre los muros del convento y la fachada de la iglesia (SIEMA Matritensis)

                      Plaza de las Comendadoras a los que da la fachad del convento (SIEMA Matritensis)

Consolidación de la iglesia, zaguán y torres del convento (Patrimonio Histórico)

Plano antiguo del conjunto 

Convento de las Comendadoras desde arriba (Patrimonio hco)

Desde la Sacristía de los Caballeros recorremos el interior de la clausura, la Sala de Visitas presidida por un Santiago de Pereda, s XVII. Después la Sala de la Inmaculada presidida por la Inmaculada y muy cambiada a cómo estaba anteriormente. En las paredes de los pequeños corredores interiores también encontramos obras de arte, como diferentes santos o pinturas de advocaciones marianas, como la Virgen de Atocha o la Guadalupana.

Sala capitular antes de la restauración actual, al fondo con la Inmaculada de Mateo Cerezo
(diario.es)

Capilla de la Inmaculada (SIEMA Matritensis)

                              Padre Dios en la capilla de la Inmaculada (SIEMA Matritensis)


Inmaculada de Murillo, creo que copia (SIEMA Matritensis)

Bellísima imagen también en esa capilla de la Inmaculada, representando a la Virgen de Belén 
(SIEMA Matritensis)

Virgen del rosario ante Sto. Domingo (SIEMA Matritensis)


Virgen de Atocha (SIEMA Matritensis)

Virgen de Guadalupe de Arellano (SIEMA Matritensis)

Una de las partes que más me impresionó es el Coro bajo de las monjas, situado en un gran espacio rectangular frente al altar mayor. Separado del resto de la iglesia por una bonita reja, soportes de cerámica y cristalera. Presenta muchos cambios del s XVIII y XIX. Encontramos un espectacular órgano rococó de madera junto a otros más modernos y pequeños. También esculturas sobre la sillería (Santiago, la Inmaculada) o junto a ella (La Dolorosa), vitrinas con las imágenes de Santa Teresa o la Virgen, cuadros representando escenas marianas y la lápida de bajada a los enterramientos de la cripta.


          Coro bajo de las monjas, cerramientos (SIEMA Matritensis)

Detalle de los azulejos que separan la cristalera interior de las rejas (SIEMA Matritensis)

                                                     Bajada a la cripta (SIEMA Matritensis)

Santiago con el hábito de las comendadoras, situado en alto, justo detrás de la silla de la 
                        comendadora mayor del convento (SIEMA Matritensis)

Silla de la comendadora mayor en el coro bajo (SIEMA Matritensis)

Órgano rococó en el coro bajo (SIEMA Matritensis)

Órgano pequeño  (SIEMA Matritensis)

Consola y hornacina vidriada con espejo de Santa Teresa, en un extremo 
del coro bajo (SIEMA Matritensis)

En el otro extremo vemos esta consola y hornacina con la imagen de la Virgen 
(SIEMA Matritensis)


Circuncisión de Jesús (SIEMA Matritensis)

Jesús encuentra a su madre en el camino del calvario (SIEMA Matritensis9

Sagrada Familia (SIEMA Matritensis)

                            Inmaculada sobre la sillería del coro bajo (SIEMA Matritensis)

Restos de papel pintado de la cercana Real Fábrica de Papel Pintado, que estuvo alojada en casas  cercanas alquiladas a las Comendadoras. La sala capitular y otras zonas de la clausura presentan restos originales de esos papeles pintados (SIEMA Matritensis)

Comulgatorio de las monjas, justo a la derecha del coro, frente al altar del Triunfo de la Eucaristía. Aquí aparece con la puerta cerrada, baja, porque las monjas reciben la Eucaristía de rodillas 
(SIEMA Matritensis)

Comulgatorio de las monjas con la puertecilla abierta (SIEMA Matritensis)


Todo el interior de la clausura también tiene copias de obras de famosos artistas, junto a originales del s XVIII o XIX. Antes del Coro vemos una escalera de subida a los pisos superiores, donde se muestra en un lateral el plano de todo el conjunto. A la salida del coro, la pequeña estancia como capilla relicario de San Vidal. También nos podemos encontrar tramos con muros originales. El convento pasó por muchas vicisitudes durante los siglos XIX y, sobre todo, durante la Guerra Civil y algunos años posteriores a la misma, ya que se uso como  checa y cárcel. Esto hizo que se perdieran muchas obras de arte originales. Ha pasado por una largo proceso de restauración empezando por el año 2000 en que se restauró la sillería del coro y se trajeron los restos de su fundadora desde Valladolid. En el 2008 comenzaron la restauración de la Sacristía de los caballeros, en el 2016 una primera restauración de sala capitular y otras estancias de la zona conventual. Y se han restaurado también cimientos, torres, la totalidad de la iglesia. Desde aquí damos las gracias a los quince años de trabajo de la arquitecta Enmanuela Gambini en esta obra de arte. Reabierta hace un mes la iglesia merece la pena su visita. Con estas últimas imágenes de la clausura termino la entrada.

Maribel Piqueras

Escaleras interiores de granito para acceder al patio (SIEMA Matritensis)

Escaleras de subida a celdas (SIEMA Matritensis)

Dolorosa acompañada por ángeles en la capilla de San Vidal (SIEMA Matritensis)

Urna con el cuerpo relicario de San Vidal (SIEMA Matritensis)

Pasillos parte baja (SIEMA Matritensis)

Restos de muros antiguos (SIEMA Matritensis)









martes, 4 de febrero de 2025

Museo Reina Sofía: un paseo por su colección permanente

 El museo Reina Sofía es una joya, no sólo por su colección de arte contemporáneo, sino también por el magnífico edificio de Sabatini en el cual se ubica. En este enlace conoceréis acerca de la historia del edificio, que antes fue hospital http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2021/01/de-hospital-general-museo-el-reina-sofia.html  

Ya en el patio del edificio Sabatini nos encontramos un conjunto de esculturas entre jardines y fuentes históricas. Como "Carmen" de Alexander Calder (artista norteamericano que tiene varias obras en el museo, todas ellas son esculturas de varias piezas en movimiento, como ésta, realizada en varios materiales de colores y que nos recuerda a Miró). También el simpático "Pájaro lunar" (Miró, 1966, realizado en bronce pulido) . "Toki-Egin"(1989-90) de Chillida es un homenaje a San Juan de la Cruz, realizado con dos cruces en acero cortén que se abrazan. Sus 9 toneladas se colocaron aquí en el 2010 desde la cuarta planta, que era donde estaba. Las esculturas de Chillida se pensaron generalmente para exteriores y en contacto con la naturaleza.

                                         Carmen, de Alexander Calder (SIEMA Matritensis)

Toki.Egin de Chillida (SIEMA Matritensis)

Pájaro lunar, de Miró (SIEMA Matritensis)

En esta primera planta, en la sala 102, encontramos a Richard Serra y su "Equal parallel: Guernica-Bengasi". Es una copia del original de 1986, que se le había encargado para este museo y que se "perdió" en los almacenes donde se encontraba o fueron robadas sus 38 toneladas de acero cortén. Nunca aparecieron, así que en el 2005 se le encargó esta copia que fue colocada en esta sala en 2009. Estos bloques paralelos de acero corten se inspiran en el paralelismo, según el artista, entre la acción violenta contra la población civil en el bombardeo del Guernica, y la acción nortemericana contra civiles en Bengasí en 1986,respondiendo a un ataque que personas de esa ciudad hicieron contra militares norteamericanos en una discoteca de Berlín.

Equal Parallel de Richard Serra (SIEMA Matritensis)

Cogiendo el ascensor subimos a la planta 2 donde seleccionamos en la sala 201, que trata de las bohemias en París y Barcelona, dos obras. De José Gutiérrez Solana la "Tertulia del Café Pombo" (1920).Esta famosa tertulia fue promovida por Ramón Gómez de la Serna, quien aparece de pie hablando, y se mantuvo desde 1912 a 1942 en los bajos de ese café situado en la calle Carretas nº 4. Reunía a literatos y periodistas con los típicos trajes de los años 20 y sus bebidas, tabacos y papeles. En las fotografías de la sala se percibe el ambiente en esa tertulia. El característico estilo de Gutiérrez Solana se ve en esta obra que colgó en las paredes del café Pombo: técnica de poner muchas capas, muy empastado el óleo, la utilización de colores oscuros y mucho negro. Todo un auténtico bodegón de objetos y personajes incluido el propio pintor. Cuando se hizo su restauración, en el 2009, aparecieron debajo personajes de una pintura de carácter religioso.

Tertulia del Café Pombo, de Gutiérrez Solana ( El Mundo )

El café el Pombo antes de su desaparición (Foto histórica)


La "Mujer en azul" de Picasso (1901) nos remite a su etapa azul antes del Cubismo. Picasso la pintó en Madrid, después de pasar por Barcelona y París. Pintó de memoria esas mujeres de los cabarets de Paris, con influencia de Tolousse-Lautrec. Lo presentó a una exposición del Museo Nacional de Bellas Artes, donde incluso obtuvo una mención especial, y allí quedó abandonada la obra, porque salió velozmente de la capital cuando le avisaron del suicidio de su amigo Casagemas. Los azules son la base de sus diferentes tonos (verde, azul claro, azul intenso o azul grisaceo). También vemos el interés en la vestimenta femenina.

Mujer en azul, de Picasso (Museo Reina Sofía)

Por las salas 204.01, 204.02 y 204.03 encontramos muchas obras cubistas, pero prefiero dirigirme directamente hasta la sala 205.10 donde se encuentra el Guernica y todo su proceso de producción. El Guernica de Picasso es la obra más visitada de este museo. No siempre estuvo aquí expuesta: desde el MOMA de Nueva York, regresó tras la muerte de Franco, llegando en 1981 a Madrid y siendo expuesta en el Casón del Buen Retiro hasta 1992, que pasó al Reina Sofía. Fue un encargo del gobierno de la II República a Picasso (que, además, era director del Museo del Prado) para decorar el Pabellón de España en la Exposición Universal de París de 1937. Otras obras que fueron realizadas para ese pabellón se exponen en estas salas y también hay una copia de la escultura vertical que se colocó en la puerta del pabellón (el Pueblo español se dirige a la estrella, copia que hay en la entrada del propio museo) y maquetas o revistas referentes a ese mismo pabellón. El Guernica es un gran mural (3.5 ms de alto por 7.82 ms de largo) todo él pintado en blanco, negro y gris. Picasso lo realizó en los talleres de la calle Agustinos de París y llevó un gran trabajo preparatorio con muchas fotos (que hizo Dora) y dibujos. Es de estilo completamente cubista y con un gran simbolismo contra la guerra y los daños que ésta hace a la población civil. La luz viene de arriba (el ojo, la electricidad, los avances técnicos que crean las bombas). La obra se organiza en triángulos y, salvo el soldado que yace en la parte inferior despedazado y el toro(representación de la fuerza y autobiográfico del propio Picasso), que son los únicos elementos masculinos, el resto de personas son mujeres huyendo. Picasso en esos momentos vivía una especie de triángulo amoroso, que está también representado en la obra. Todavía no ha culminado su divorcio con Olga, vive don Dora Maar, pero sigue haciendo viajes con Mª Therese hasta 1942 - ésta mujer rubia y su hija Maya son las que aparecen en el extremo izquierdo de la obra-. El caballo blanco simboliza la inocencia, junto a su cabeza una paloma blanca de la paz, aparece insinuada porque no le permiten salir. La flor en la mano del soldado es un indicio de esperanza. Picasso pintó esta obra entre mayo y junio de 1937, justo un año después del bombardeo de Guernica. Picasso fue un artista muy comprometido con la causa comunista. Algunas de sus palabras fueron " siempre he creído (...) que los artistas que viven y trabajan según los valores espirituales no pueden, ni deben, permanecer indiferentes al conflicto en que están en juego los más altos valores de la humanidad y la civilización".

El Guernica de Picasso (SIEMA Matritensis)

En la sala 205.11 encontramos más obras del movimiento cubista, como María Blanchard  y su preciosa "Mujer con abanico"(1916). María nació en 1881 en Santander con una deformación en la espalda por una caída que tuvo su madre embarazada de ella. Después de formarse en el Bellas Artes de Madrid se fue a París, donde conoció las vanguardias y el cubismo y donde moriría tuberculosa. En esta obra los elementos se descomponen como un cubismo analítico, pero se aprecia la cara y cuerpo de la mujer, el abanico, los volantes de la falda. El color nos recuerda a Diego Ribera. Blanchard es la mujer cubista por excelencia. También vemos obras cubistas de Picasso y de Juan Gris. Gris es el pseudónimo de José Victoriano González. Madrileño que también se va a vivir y morir a París. Es una figura clave en el movimiento cubista y el Cubismo representa el eje en el que gira toda su vida y su obra.

Mujer con abanico, de María Blanchard (SIEMA Matritensis)

En la Sala 205.6 encontramos pintores Surrealistas y algunas etapas de formación de esos pintores. Me encanta la jovencísima Ángeles Santos y su obra "El mundo" (1929) que, sin conocer las vanguardias, se inspiró en lo que manifestaba su subconsciente tras leer unos versos de Juan Ramón Jiménez. Un globo terráqueo de forma cúbica (donde representa todo lo que puedes encontrar en una ciudad y se ven cantidad de detalles si te acercas a la obra), rodeado de ángeles con estrellas, esas figuras son mujeres, lo mismo que las que bajan la escalera o suben a la derecha. En el extremo inferior del ángulo derecho hay otro planeta con seres misteriosos: mujeres extrañas con niñas e instrumentos musicales (puede ser una referencia a su madre, con la que no se llevaba nada bien). De esta pintora hay mucha obra en el Reina Sofía. Esta obra la presentó en el Salón de Otoño que se organizó ese año en el Parque del Retiro. Le dió tanta fama que, al año siguiente, le dejaron una sala sólo para sus obras. 

El Mundo, de Ángeles Santos (SIEMA Matritensis)


En las salas 205.9 y 205.13 vemos más obras surrealistas, como de Miró la obra de gran tamaño "Portreit" (1938), con su característico estilo de pintura de colores primarios, aplicados de manera plana y marcando los bordes con fuertes lineas, así como logrando movimiento y dinamismo en la obra. O la presentada junto al Segador en el pabellón de España de la Exposición de París en 1937, "Golondrina". En ella se ve un curioso fondo de paja del soporte, la palabra en francés y las insinuación de la golondrina con su vuelo. A Miró siempre le inspiraba la naturaleza. Junto a ella obras de Dalí, como "El Gran Masturbador" (1929). Pintada el año en que conoció a Gala en Cadaqués y de la que ya no se separaría, casándose en 1958 con ella por el rito católico. Obra surrealista autobiográfica, que representa todos los miedos y obsesiones sexuales del artista dentro del estilo de hiperrealismo característico. Hay que recordar que Dalí, por los años 20, llegó a escribir "cada mañana, al despertarme, experimento un placer supremo del que hasta hoy no me he dado del todo cuenta: el de ser Salvador Dalí, y me pregunto maravillado, qué cosa maravillosa le reserva el día a Salvador Dalí. Y se me hace siempre más difícil comprender , como los demás pueden vivir sin ser Gala o Salvador Dalí". En ella vemos símbolos recurrentes, como la figura femenina de Gala junto al símbolo del lirio blanco la pureza, las hormigas y el saltamontes que indican putrefacción, el huevo, los horizontes infinitos, la playa y rocas de Cadaqués. El rostro de Dalí aparece con los ojos cerrados y clavada su nariz en el suelo.

El Gran masturbador, de Dalí (SIEMA Matritensis)

En la sala 205.14 me gusta pararme en unas pequeñas obras que reflejan distintas visiones del arte abstracto, junto a algunas surrealistas. Como "Mujer y perro delante de la luna" (Miró, 1935), donde abandona su lirismo alegre debido a los devenires de la política internacional del momento, con el auge de los fascismos en Europa. Kandinsky en "Libre" (1927) refleja sus ideas escritas en su obra "Lo espiritual en el arte". Este artista ruso que triunfó en Alemania, experimentó ya el arte abstracto y además, comentaba que "el elemento estético reducido al mínimo debe ser reconocido como el elemento abstracto más poderoso" o "sentir la obra de arte con espíritu libre". Kandinsky componía con música y para el artista el color, las formas y la música iban unidas. Comentaba que "un color agudo como el amarillo, suena mejor en la forma de un triángulo". Los colores que se ven en la obra tenían pues cada uno su propio significado: el verde del fondo provoca calma y pasividad, le irían muy bien los tonos tranquilos de un violín. El azul de los márgenes superiores es un color puro e inmaterial, que sonaría como una flauta o un violonchelo. Los negros son silencios, pausas o el color de la tristeza. Del uruguallo Torres García destacamos su "Estructura abstracta con formas geométricas intercaladas" (1935)

Museo y perro delante de la luna (Museo Reina Sofía)

Libre de Kandinsky (Museo Reina Sofía)


Estructura abstracta con formas geométricas intercaladas, de Torres García
(Museo Reina Sofía)

Para terminar conviene echar un ojo a las sala 205.17, donde muestran la labor en la Residencia Libre de Estudiantes y su apertura a las novedades culturales universales de ese momento. Así como la obra de Buñuel. O la sala 207.02 con la producción juvenil de Dalí y Miro, entre otros. Con estas últimas imágenes termino la entrada. Mientras escribo están remodelando las plantas 3 y 4 del museo. 

Maribel Piqueras

La casa de la palmera, de Miro, 1918 (SIEMA Matritensis)

                                        Retrato, de Salvador Dalí, 1925 ( SIEMA Matritensis)