La Casita del Labrador está considerada como el casino de campo mejor de todas las cortes europeas. Es la más impresionante casa de campo en cuanto al número de salas, ya que tiene muchas, también en cuanto a la variedad y riquezas artísticas que encontramos en ellas. Se puede visitar ahora en todo su esplendor tras la última restauración. La mandó construir Carlos IV en la parte más oriental del Jardín del Príncipe de Aranjuez. La idea era dedicársela al entonces príncipe de Asturias, Fernando, y usarla como divertimento, sin tener que hacer noche ahí, ya que se dormía en el palacio cercano de Aranjuez. El nombre le viene dado porque se hizo a partir de una antigua casa de labranza que se usaba como apeadero en las partidas de caza. La construcción se hizo en varias fases. Se empezó la construcción en 1794 por Juan de Villanueva, quien la planteó de forma rectangular. Esa primera forma de la Casita del Labrador la conocemos por los dibujos que hizo en 1798 el arquitecto Isidro González Velázquez. Isidro González Velázquez la amplió con dos alas perpendiculares, al E y O, entre 1801-1803 y habilitó una nueva escalera de honor, quedando terminada en 1804. Esa fecha es la que aparece en la inscripción de la fachada principal, bajo del escudo de Carlos IV.

Vista de la Casa del Labrador en 1798, aguada con colores, por Isidro González Velázquez (Colección Particular)
Fachada principal con el escudo de Carlos IV y la inscripción de la fecha y rey con que se terminó
(SIEMA Matritensis)
La planta pues presenta dos alas perpendiculares al cuerpo principal. Entrando en ella por la escalera principal del lado O. Al exterior vemos tres pisos. En la planta baja se sitúan el vestíbulo, una saleta y siete pequeñas salas. En el ala más oriental está el control, taquillas y recepción de visitantes. En la planta principal encontramos 18 salas. La parte alta contiene algunos cuartos más pequeños para servicio o algunas camas para poder reposar después de comer. Los sillares y los pocos huecos de la planta baja, dan paso a unos balcones en la parte superior, separados por nichos con esculturas de dioses mitológicos. La parte superior vemos adornos como guirnaldas y angelotes. Sobre los pilares de granito entre las verjas y sobre los pórticos de granito representaron emperadores romanos. El tejado es de pizarra. Al exterior es de un gusto totalmente neoclásico, donde alternan los colores gris del granito con el blanco de la caliza o el revoco amarillo.

Vista general de la Casita del Labrador (SIEMA Matritensis)
Lateral este, con la terraza que sale de la primera planta y crea soportales
(SIEMA Matritensis)
Conjunto escultórico de la Caridad en la fachada principal, bajo la inscripción (SIEMA Matritensis)
La Envidia, también en la fachada principal que da al patio de honor (SIEMA Matritensis)
El propio rey Carlos IV supervisó toda la decoración interior de la Casita y para ello contrató a los mejores artistas de la época. Por ejemplo el ebanista José López, el maestro ensamblador Manuel de Monjas, el dorador José Cherou, el broncista Domingo de Urquiza, pintores italianos como Japelli, españoles de la talla de Maella o Zacarías González Velázquez (hermano del arquitecto constructor Isidro),estuquistas italianos y españoles, decoradores franceses, bordadores, marmolistas, relojeros, escultores. Todo un equipo de lujo trabajando en esa decoración tan rica y elaborada en el interior. Entrando por el vestíbulo, percibimos muchos juegos ópticos para crear espacio donde no lo hay, como los trampantojos de arquitecturas fingidas en la parte que da al jardín. Desde los soportales vemos al entrar que nos recibe un busto del dios Marte . La escalera es de mármoles y estucos, con barandilla de bronce dorado, nos gira subiendo hacia la planta principal. El techo todo lleno de casetones con flores de estuco. Antes de entrar en recibidor de la planta principal, están tallados los rostros de los reyes Carlos IV y Maria Luisa sobre la sobrepuerta.

El Dios Marte nos recibe en el vestíbulo de abajo (SIEMA Matritensis)
Trampantojos arquitectónicos al fondo del vestíbulo (SIEMA Matritensis)
Barandilla y techos de la escalera principal (SIEMA Matritensis)
Perspectiva desde la escalera. Al fondo, la subida a la última planta, donde es un ligero óvalo y no gira tanto la escalera (SIEMA Matritensis)
Dos puttis sujetando los medallones de Carlos IV y Maria Luisa (SIEMA Matritensis)
La saleta de entrada presenta un suelo de porcelana con dibujos geométricos neoclásicos, mobiliario de Carlos IV, sedas con temática floral, como casi todas las colgaduras de esta casa de campo, y techos pintados al oleo por Zacarías González Velázquez con escenas mitológicas. Hay otras dos saletas a continuación que siguen maravillando por las sedas. Luego pasamos a la saleta de la reina, que se llama así porque la propia reina Mª Luisa colaboró con algunos de los bordados de seda. En este caso sedas españolas de Valencia realizadas por Juan López de Robredo.
Saleta de entrada, con suelo de porcelana y mobiliario neoclásico de Carlos IV (SIEMA Matritensis)
Detalle de las paredes cubiertas de sedas bordadas en esa primera saleta de entrada (SIEMA Matritensis)
Saleta de la Reina, con maravillosas sedas españolas, con bordados de Juan López de Robredo (SIEMA Matritensis)
La galería de estatuas es una sala alargada en el lado oeste de la Casita del Labrador que nos transporta a una casa noble romana con pavimento que de ricos mármoles y decoración corintia en escayola. En el suelo hay mosaicos de peces traídos desde Mérida. En los laterales dos falsas chimeneas. En las paredes trabajó el estuquista José Ginés. De las escenas pintadas del techo se encargó Zacarías González Velázquez y desarrolló las cuatro estaciones y escenas relacionadas con la agricultura -muy propias para esta casita de campo-. Toda ella está rodeada de esculturas de dioses o de bustos de filósofos griegos, éstos de la colección de José Nicolás de Azara, hallados en las excavaciones de Tívoli de 1779. En el centro un reloj de columna de Trajano, francés, de Jean Simón Boudier (1804) que, originalmente tenía una estrella con un rubí que se movía marcando las horas. Pero desapareció el rubí.
Vista general de la galería de estatuas (SIEMA Matritensis)
Pinturas de las bóvedas por Zacarías González Velázquez (SIEMA Matritensis)
Mosaicos romanos procedentes de Mérida (SIEMA Matritensis)
Bustos de filósofos clásicos en la galería de estatuas. Además viene su nombre en griego (SIEMA Matritensis)
Reloj de Trajano (SIEMA Matritensis)
Reloj de Trajano, con el detalle de la estrella en la parte baja (SIEMA Matritensis)
La gran sala de la esquina de este ala perpendicular occidental es el llamado salón del rey o de billar. De amplia planta cuadrada con motivo de la mesa de billar ricamente tallada que ocupa el centro. Incluso los tacos son de madera de calidad con incrustaciones y talladuras de lujo. Las sedas provienen de las manufacturas lionesas de Camille Pernon, con diseños del decorador Demosthenes Dugourc. El gran salón de recepciones o el de MªLuisa (que se usó como comedor) también está decorado con ese tipo de sedas bordadas francesas. A destacar también en la sala de billar el marco del espejo y el reloj francés.
Vista general de la sala billar (SIEMA Matritensis)
Elaborados trabajos en la decoración de los tacos de billar o palos (SIEMA Matritensis)
Diseños de los suelos de mármoles de colores españoles en la sala billar (SIEMA Matritensis)
Lámpara de la Granja y techos de la sala billar (SIEMA Matritensis)
Reloj de madera, bronce y cristal en la sala billar (SIEMA Matritensis)
En estas sedas de la sala billar, además de la decoración floral, hay paisajes del sitio real de Aranjuez, como el parterre y palacio real al fondo en este caso (SIEMA Matritensis)
Y en la sobrepuerta los bordados de la propia Casita del Labrador (SIEMA Matritensis)
Maravilloso espejo de la sala billar (SIEMA Matritensis)
Detalle del marco del espejo (SIEMA Matritensis)Dos grandes salas ocupan el cuerpo principal. La primera viniendo del ala oeste es el salón de la reina Mª Luisa, que se usó como comedor. De pavimento hecho con porcelanas del Buen Retiro y bóveda pintada por Maella, representando a la diosa Cibeles en un lado y a los ríos Tajo y Jarama en el otro. Las sedas de hilo de oro y plata con bordados representan escenas de 93 cuadritos de paisajes entre las iniciales de los reyes.
Salón de la reina Mª Luisa, cubierto por pinturas de Maella y con esa gran lámpara de cristal y bronce (SIEMA Matritensis)
Detalle de las cubiertas del salón reina M ª Luisa, con las pinturas del Tajo por Maella (SIEMA Matritensis)
La Cibeles , por Maella (SIEMA Matritensis)
Esquina del salón reina Mª Luisa, donde se ven los muebles estilo Carlos IV, bordados con iniciales de los reyes, el suelo de porcelana y los estucos imitando mármol en los zócalos (SIEMA Matritensis)
Detalles de los bordados de seda de las paredes en el salón Reina Mª Luisa, con hilos de oro y plata, donde marcan las iniciales y en octógonos representan diferentes paisajes (SIEMA Matritensis)
Reloj neoclásico de bronce dorado en el salón de la reina Mª Luisa (SIEMA Matritensis)
El gran salón de recepciones o de baile es el de mayor proporciones de toda la casita del Labrador. En el techo, inspirado en los frescos de Tiépolo en el salón del trono del palacio real de Madrid, Maella representó la exaltación de la monarquía española, con todos los virreinatos que tenía incluso en otros continentes. Aquí se sigue una decoración pompeyana en las sedas que cubren las paredes. El suelo original lo cambió a maderas el rey Alfonso XII. Muy interesante el mobiliario neoclásico, el dessert de las "glorias de España" (con un elaborado trabajo en maderas, bronces y estucos) donde, en una esquina vemos a Carlos IV a caballo. Curiosa la mesa y silla de malaquitas (regalo a la reina Isabel II). También a destacar los relojes, la chimenea o los jarrones de Sevres.
Lámpara del salón de recepciones, donde en los bronces representa símbolos de la monarquía hispana (SIEMA Matritensis)
Detalles de las pinturas del techo (SIEMA Matritensis)
Detalles de las pinturas del techo donde aparece el exotismo africano (SIEMA Matritensis)
Dessert en el salón de recepciones. En la misma imagen se aprecian el suelo de parqué, las sedas pompeyanas y el mobiliario (SIEMA Matritensis)
Detalle de Carlos IV a caballo en la esquina del dessert (SIEMA Matritensis)
Bancos y consolas en el salón de recepciones (SIEMA Matritensis)
Reloj formado por un mueble abatible con música (órgano y timbales), realizado en madera de caoba y bronces y diseñado por Ferroni (SIEMA Matritensis)
Silla y mesa de malaquita originarias de Rusia y que fue un conjunto que regalaron a Isabel II (SIEMA Matritensis)
Reloj de bronce dorado, representando a Diana cazadora, en la sala de recepciones En las siguientes salas vemos trabajos de Zacarías González Velázquez, como las pinturas de la sala de la yeguada (con los reyes en el campo y los caballos típicos de Aranjuez. En otro de los lados vemos el trabajo de recoger las pajas para los caballos. También la pintura mitológica del techo es de Zacarías). Carlos III desarrolló en Aranjuez el trabajo científico ilustrado relacionado con la agricultura y ganadería. Creó la casa de Monta para la cría y cuidado de los caballos. Su hijo coge esa pasión también. El mobiliario neoclásico de esta sala, estilo Carlos IV, en madera pintada de blanca y dorado. En la escalera de este lado pintó en las paredes escenas ilusionistas de personas de su familia - mujer e hijos- asomados a una barandilla. En la alargada sala que daría paso a la sucesión de salitas del lado oriental pintó en el techo un curioso tapiz que se desenrollaba para mostrarnos escenas mitológicas relacionadas con el mar.

Vista general de la sala de la Yeguada (SIEMA Matritensis)
El rey Carlos IV en una cacería en la sala de la Yeguada (SIEMA Matritensis)
Entrada a la casa de Monta por Carlos III (SIEMA Matritensis)
Escalera de servicio con el detalle de las barandillas donde están representadas también las iniciales de los reyes y los trampantojos de las paredes (SIEMA Matritensis)
Pinturas de Zacarías González Velázquez, imitando un tapiz que se desenrolla en el techo. Aquí representando a Neptuno (SIEMA Matritensis)
Hay ahora una perspectiva perfecta de la primera, segunda y tercera saletas, todas de planta cuadrada del mismo tamaño. La primera de ella tiene bóvedas de estilo pompeyano. Las otras son algo más románticas en el diseño. Todas ellas tienen mobiliario neoclásico y elaborado trabajo de estucos en puertas. En paralelo a ellas dos salas más grandes, una alargada y de pequeño tamaño, llamada de Carlos III por las pinturas en el techo representando la orden de Carlos III. El lienzo de este techo lo pintó Juan Mata al temple, entre 1807-1808. Aquí daba la caja de la primitiva escalera, antes de cancelarla. Otra llamada sala de Corina por tener en medio un reloj donde está representada esa poetisa griega. La sala corina era la sala de música. Después, en la sala del Cristo vemos unas pinturas en el techo realizadas por el boloñes Luigi Japelli con diferentes escenas festivas y un cristo encima de una consola, que le da nombre a la sala.

Sucesión de pequeñas salitas, donde destacan la decoración de suelos, techos y estucos en las puertas, así como las sedas (SIEMA Matritensis)
Detallados estucos pompeyanos en los marcos de las puertas del lado oriental
(SIEMA Matritensis)
Otros estucos junto a las puertas imitando ágatas y mármoles (SIEMA Matritensis)
Pinturas en las bóvedas de una de estas saletas por Manuel Pérez (SIEMA Matritensis)
Pinturas con una escena festiva de subida en globo (SIEMA Matritensis)
Otro de los techos de estas salitas (SIEMA Matritensis)
Otra variedad de sillas con respaldo decorado con flores y líneas geométricas, situada en una de estas saletas pequeñas (SIEMA Matritensis)
Pinturas con la orden de Carlos III realizadas al temple por Juan Mata y Duque en una de estas salitas del lado E (SIEMA Matritensis)
Curiosa decoración en madera, "Pájaro en nido con sus alas", por Jean Demontrevil (SIEMA Matritensis)
Una de las numerosas vistas de Brambilla sobre los sitios reales que decoran las paredes de esta casa (SIEMA Matritensis)
Otra vistas en estas saletas, lado E de Valsaín por Brambilla (SIEMA Matritensis)
Saleta alargada llamada del Cristo, con vistas de los sitios reales por Brambilla y bóveda pintada por Jalpelli con temple sobre mortero de cal, con escenas festivas (SIEMA Matritensis)
Reloj Corina en el centro de la sala Corina o de música (SIEMA Matritensis)Este lado oriental de la Casita del Labrador termina con el Gabinete de Platino y el retrete y tocador. El Gabinete de platino se contrató y realizó todo él en París, excepto la lámpara y los mármoles del pavimento. Charles Percier fue el arquitecto encargado. Va decorado con maderas de caoba, amaranto, naranjo o roble. Además tiras de bronce dorado al fuego y aplicaciones de platino. Esas las trabajó el broncista Pierre Auguste Forestier. Anne-Louis Girodet, discípulo de David, realizó los lienzos alargados representando las cuatro estaciones. A esta sala no dejan pasar por lo delicado de sus materiales, ni tampoco al tocador y retrete de dentro. Se ve a través de un espejo, pero así no se aprecian bien las pinturas y decoración pompeyanas que contiene. Con esta lujosa decoración termino la entrada y os animo a visitar esta preciosa Casita del Labrador, que tanto el nombre como el exterior, no indican la gran belleza que se aprecia en el interior. Agradezco también a Patrimonio Nacional la labor de restauración en grietas, cimientos y techumbre tan necesaria.
Maribel Piqueras
Gabinete de platino, con su decoración de maderas, bronces y platino, pinturas(SIEMA Matritensis)
Lámpara de bronce dorado y lienzos de Girodet al fondo (SIEMA Matritensis)
Puertas del gabinete de platino, con maderas nobles, incrustaciones de bronce y platino (SIEMA Matritensis)
Precioso diseño de los suelos del gabinete de platino (SIEMA Matritensis)
Puerta a la izquierda del gabinete de platino, para acceder al tocador y retrete, todo ello con decoración pompeyana en suelos y paredes (SIEMA Matritensis)
Espejo en el gabinete de platino, desde donde apreciar el retrete (SIEMA Matritensis)
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