jueves, 22 de enero de 2026

Casa Batlló

 A pesar de ser un blog sobre los monumentos de Madrid, alguna vez me gusta escaparme, como ahora, para rendir un pequeño homenaje a Gaudí en el centenario de su muerte. Esta Casa Batlló y la Sagrada Familia me parecen sus obras magistrales. Dentro de la zona del Ensanche de Barcelona, la preferida por la burguesía catalana para hacer sus viviendas, ya se levantó en 1877 un edificio residencial, en el Pº de Gracia, el industrial Joseph Batlló y Casanovas. Se dedicaba a la industria textil (sobre todo sedas y muselinas). Una cosa que me fascina es que cuando Gaudí coge el edificio, lo transforma completamente sin derruirlo. Mantiene la planta rectangular, el pequeño patio, los cuatro huecos rectangulares de las ventanas de la fachada, el remate escalonado. Todos ellos eran elementos de la vivienda anterior. En el proyecto del arquitecto vemos un esbozo general, pero ningún plano más concreto. Se deja llevar por su sentido práctico, por sus investigaciones, por su amor a la luz, al color, a la naturaleza, a Cataluña. Es un edificio que denota toda la fantasía y vanguardismo de Gaudí. Todo en ella nos muestra líneas ondulantes, suaves, sin ángulos rectos. Presenta un sótano, los bajos- que tenían un uso comercial- y cinco alturas. La fachada está llena de balconcillos curvos de piedra y cubierta con discos cerámicos de colores (que cambian según les de la luz del día). La casa original que tuvo que rehacer Gaudí presentaba un tejado de forma escalonada. Nuestro artista lo aprovechó y diseñó la ondulante espina dorsal de un dragón, su cabeza y remate con la cruz típica gaudiana. También supo integrar en los muros de la fachada los huecos de las ventanas originales y las antiguas barandillas de hierro fundido.

          Fachada de Casa Batlló con la luz del final de la tarde. Se ven claramente los remates con la columna dorsal (mediante el uso de cerámicas de forma cilíndrica y redonda). También apreciamos la torrecilla con al cruz gaudiana y las ventanas ya transformadas (SIEMA Matritensis)

Detalle de los miradores del piso principal. Con las formas ondulantes que parecen piedras erosionadas por el mar, así como las columnillas-huesos de separación de las cristaleras
(SIEMA Matritensis)

Detalle de los discos de cerámica y trecandís utilizados en la decoración de la fachada
(SIEMA Matritensis)

En el interior encontramos que también desaparecen los ángulos y líneas rectas y todo parece fluir como el agua. Los colores son también los del mar, en las formas redondeadas de las vidrieras y cristales. Incluso talla las maderas con formas ondulantes, espuma de olas, etc. Se preocupa por la globalidad del edificio, algo muy característico de Gaudí. No sólo la decoración y piezas menores como puedan ser la chimenea del salón o lámparas. Sino que desarrolla una máxima atención por espacios que no se ven, pero que él sabe que Dios sí que los ve, y trabaja con esmero porque es una obra que ofrece al Creador del universo. Por ejemplo, como maneja los espacios, colores y luces en el minúsculo patio interior es de verdadera admiración. Tiene en cuenta que apenas llegaba luz a la parte inferior del patio, así que decide agrandar el tamaño de las ventanas desde la parte superior hasta la inferior, siendo mucho más grandes las de abajo para captar más luz. También aclara el color de los azulejos azules que cubren las paredes de ese patio interior. Arriba son mucho más oscuros que abajo, siendo cada vez más blanquecinos.
Mirador desde dentro del piso principal (SIEMA Matritensis)

Ritmo ondulante de los interiores: en las maderas, columnas, cristales redondos, cubiertas
(SIEMA Matritensis)

Detalles de los marcos de las puertas y su parte superior que recuerdan a las olas del mar
(SIEMA Matritensis)

Detalle de una de las ventanas del patio (SIEMA Matritensis)

Vista general hacia arriba del patio interior (SIEMA Matritensis)

Detalle de los azulejos, de color más blanquecino, en la parte inferior del patio
(SIEMA Matritensis)

También cuida mucho la decoración de las torres de ventilación del tejado, con azulejos cerámicos. Los hijos de Batlló se hicieron cargo de esta vivienda familiar hasta 1954. Pasó luego por una época de distintos propietarios, hasta 1990 que la cogió la familia Bernat. Hoy en día es una atracción turística en Barcelona. Doy desde aquí las gracias a mi hijo, Nacho Nistal, también artista, que es el que me ha dejado usar la mayoría de las fotos. 

Maribel Piqueras


No hay comentarios:

Publicar un comentario