MAPFRE compró a la familia Oriol su residencia ubicada en el monte del Pilar en el año 1987. El conjunto residencial dentro de la finca lo había diseñado el arquitecto José Luis Oriol en 1929. Ya tenían un palacete en Madrid, en la calle Alfonso XII, de 1914, del cual hablamos en una entrada anterior http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2015/04/mansion-de-los-oriol-en-la-calle.html . Como a Catalina de Urquijo, mujer de José Luís Oriol y Urigüen, le recomendaron por salud el aire puro del campo, decidieron edificar en esta zona del oeste de Madrid. Compraron el terreno a los herederos de Gaspar de la Remisa. Junto a la zona residencial, a la izquierda, situaron la capilla, y a la derecha el edificio para personal de servicio. Exteriormente no aparece tan decorado con arcos, molduras, decoración vegetal, forjados modernistas como lo era el de Madrid, ya que éste era más sencillo al estar en una finca de campo. Cuando MAPFRE lo compra llegó a un acuerdo con los propietarios para que el conjunto tuviera un fin social (Centro de Formación Mapfre) y la capilla un fin religioso. Es decir, donde se ubiquen obras de escultura religiosa, encargadas al escultor salmantino Venancio Blanco. Este museo de arte religioso de MAPFRE Venancio Blanco se inauguró en el 2001. Más tarde, en el 2008, se creó la Fundación Venancio Blanco, con la misión de mantener el legado del escultor y promover el arte. La preside su propio hijo, Francisco Blanco. Además de esta sala del Plantío, hay otra sede de la Fundación Venancio Blanco en Salamanca, en Santo Domingo de la Cruz, desde el 2014 (mediante un convenio entre el Ayuntamiento de Salamanca, la Fundación MAPFRE y la Fundación Venancio Blanco).

Mansión de los Oriol en la calle Alfonso XII (SIEMA Matritensis)
Detalles decorativos de la esquina de la mansión Oriol, con su escudo (SIEMA Matritensis)
Antigua casa de los Oriol en el Plantío, con la capilla a la izquierda (SIEMA Matritensis)
Fachada de la capilla, con el pequeño pórtico (SIEMA Matritensis)
A la capilla se entra por una puerta de madera, bajo un arco de medio punto de granito, junto a columnas clásicas de granito. Un pequeño pórtico con cubierta de teja nos cubre. Una vez dentro llama la atención un mini nártex separado por una bonita y elaborada reja de forja En los extremos nos dan la bienvenida unos ángeles con instrumentos musicales. Fueron las últimas esculturas en añadirse a la capilla en el 2001. En los dibujos preparatorios no llevaban instrumentos musicales. El tratamiento de las alas es muy interesante, donde conservan la forma de los moldes. Llevan una pátina dorada. En el centro se sitúa una obra de gran tamaño en bronce que representa la Música Barroca, un homenaje a la Gran Misa de Bach, donde conjuga planchas, elementos lineales, curvos y huecos. Con un gran sentido vertical y dinamismo, así como el abstraccionismo del "tiempo lento" en horizontal.
Ángel músico con acordeón y la patina dorada (SIEMA Matritensis)
Verja de hierro muy elaborada, con decoración en espirales y la cruz sobre el arco central (SIEMA Matritensis)
Vidrieras con decoración floral y espirales. En el centro la paloma con el fuego del Espíritu Santo (SIEMA Matritensis)
Vista general de la capilla desde los piés de la misma. En ella se mezcla el neorománico con el arte bizantino (SIEMA Matritensis)La capilla es de planta centralizada, cubierta con una cúpula sobre pechinas. En los pies combina amplios zócalos de mármol dorado y color arena, con franjas en color negro. Dos arquerías simétricas a base de tres arcos clásicos románicos sobre pequeñas columnas de mármol oscuro, se sitúan en la parte superior. Cerradas por vidrieras con los colores del cielo y el campo. En el centro vemos la paloma del Espíritu Santo y mucho más color rojo. Ya en el interior nos envuelven los arcos y pinturas inspiradas en el Bizancio medieval. Este tipo de arte ecléctico es propio de los comienzos del s XX. Todas las esculturas están realizadas en bronce, excepto el Cristo de madera que ocupa el centro y es el eje de la composición.
Venancio Blanco trabajando en el Cristo que vuelve a la vida (Fundación Venancio Blanco)
Antes de empezar a hacer un recorrido por las esculturas que se exponen en esta capilla y en el jardín adyacente, me gustaría escribir una breve semblanza biográfica de nuestro artista: Venancio nace en 1923 en Matilla de los Caños del Río (Salamanca). Pasa su infancia observando este medio rural. Su padre era mayoral de un ganadero importante de la zona. Se pasan a vivir al pueblo de Robliza de Cojos, donde Venancio, aparte de pasar horas en el campo, también visitaba el taller de ebanistería y forja. En 1939 se trasladó a Salamanca. Estudió Artes y Oficios. En 1941 consiguió un premio en una exposición, lo que le permitió conocer Italia: Pisa, Milán, Orvieto, Roma, Florencia. No pudo llegar al Sur de Italia porque esa zona estaba todavía bajo bombardeos de aliados. En 1943 continuó su formación el la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Además, su familia se trasladó a vivir al Escorial y al Espinar, en el ambiente de ganaderías de toros bravos. Consiguió numerosos premios. En 1957 se casa con MªPilar Quintana e irá de viaje de estudios a Italia de nuevo. En 1959 la Fundación March le otorgó una beca para mejorar la formación en esculpir bronce en Roma. Allí nació su hijo Francisco de Asís, santo al que le tenía mucha devoción.

Escultura de San Francisco de Asís en esta capilla. Realizada en 1997, con la técnica de bronce fundido a la cera perdida. De 1.70 ms de altura, es muy curiosa la forma de representar los pajaritos vivos junto a las manos del santo (SIEMA Matritensis)
A partir de los años 60 inicia muchos viajes por Europa, incluso a los países nórdicos. Los temas que más trabaja son arte religioso, tauromaquias, animales y escenas de campo, escultura más clásica en Italia, maternidades y retratos. Destaca en su concepción de escultura religiosa contemporánea, como la de San Pedro de Alcántara, con una idea muy moderna y sobria que, aunque no gustó en un principio al que se la encargó, así como el Nazareno, sí que consiguieron premios. El propio Papa Pablo VI le felicitó en 1973 con ocasión de inaugurar las salas de arte moderno de los museos vaticanos. Se unió al grupo de los 6 escultores (Venancio Blanco, Carrilero, García Donaire, Mustieles y Cesar Montaño) y expusieron juntos en 1964. Enseñaban por las escuelas de Artes y Oficios de Madrid. En 1981 le ofrecieron dirigir la Academia de Bellas Artes de Roma. Allí empezaría los bocetos para un Cristo yacente de un paso procesional. Cuando se despidió de Italia le harían exposiciones antológicas en Caserta, en el Colegio español de Bolonia y en la Academia de Roma. En 1992 la ciudad de Salamanca fue la sede de una gran exposición antológica. La catedral nueva de Salamanca tiene obra suya. Y, ahora, en las Edades del Hombre de Zamora, con la temática de la Esperanza, un modelo de su Cristo que vuelve a la vida es punto clave de la misma. Obra suya se encuentra en museos como el Reina Sofía ,la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Bellas Artes de Amberes, Museo Nacional de Oslo, Museos Vaticanos, Museo Taurino de Córdoba, catedral de la Almudena y otras instituciones. Venancio Blanco falleció en Madrid en febrero del 2018, siendo uno de los grandes en escultura religiosa contemporánea.

Santa Teresa, de bronce fundido a la cera perdida, también expuesta en la capilla. A la izquierda muestra la paloma del Espíritu Santo que la inspira y a la derecha sostiene un libro con fuerza. La solidez de los ropajes muestran la fuerte personalidad de la santa (SIEMA Matritensis)En la disposición de las esculturas dentro de la capilla se sigue todo un programa teológico e iconográfico de gran significado. Forman el conjunto de la capilla de la Salvación. Todo empezó con la Anunciación a María y el Nacimiento del hijo de Dios. Por eso en el altar mayor se disponen dos pequeñas obras mariana en alto: a la derecha la Anunciación y, a la izquierda, la Virgen con el Niño. las dos de 1997 y realizadas con la técnica del bronce a la cera perdida, que es la más utilizada por Venancio y que permite realizar más detalles en la escultura. En la Anunciación percibimos planchas de diferentes gruesos y texturas, inspirada en el carácter estilizado del Gótico. El original ángel cae del cielo como si fuera la paloma del Espíritu Santo. En la alegre Virgen con Niño hay espacios abiertos en esa verticalidad, justo en el útero de donde nace Jesús. La Virgen nos vuelve a aparecer en la Piedad, situada en un lateral bajo la cúpula. Una gran obra de las últimas que se colocaron en el 2001, fundida sobre escayola, mucho más sintética. En ella María aparece en un segundo plano, ocultando su dolor entre esas planchas de bronce, para mostrarnos el cuerpo de su hijo, que entregó su vida por nosotros. Justo frente a la Piedad, al otro lado, se sitúa el conjunto del Calvario.

La imagen de la Anunciación en una hornacina del altar mayor (SIEMA Matritensis)
Virgen con Niño (SIEMA Matritensis)
La piedad (SIEMA Matritensis)Cuatro santos de tamaño natural en bronce rodean al Cristo que vuelve a la vida. Son San Juan de la Cruz, Santa Teresa, San Francisco de Asís y San Sebastián. San Juan de la Cruz muy estilizado, con la mano derecha en el pecho (por su carácter de místico) y enarbolando una cruz. San Sebastián con forma de arco curvado, dinámico, como bailando para demostrar la alegría del martirio. También podemos apreciar el cuerpo de soldado atlético donde se clavan las flechas. Estos cuatro santos eran muy queridos e inspiradores para el propio escultor.
San Juan de la Cruz (SIEMA Matritensis)
San Sebastián (SIEMA Matritensis)
Y qué decir del original Cristo que vuelve a la vida. No tengo palabras. De 1999. La muerte de su hermano Juan le inspiró para trabajar en este tipo de Cristo "yacente" diferente. Sigue una técnica más realista, para que parezca vivo y cercano y no tan frío como si lo realizara en bronce. Lo esculpió en madera de pino de Valsaín, uniendo diferentes piezas de madera -sin policromar, mostrando sus vetas-. Es justo la instantánea de Cristo volviendo a la vida. Una parte de su cuerpo todavía no ha resucitado, la parte derecha, que se nos muestra más rígida, con más sangre. La parte izquierda, sin embargo, está ya viva y en movimiento, lo notamos en la mano, en los ojos, los diferentes gestos.
El Cristo visto desde el lado izquierdo, el que se mueve porque está resucitando, volviendo a la vida. Se aprecia como el cuerpo se apoya en un solo punto (SIEMA Matritensis)
Aquí se ve con más detalle el ensamblado de diferentes piezas de madera (SIEMA Matritensis)
Detalle de su mano ya viva y moviéndose, con las llagas (SIEMA Matritensis)
Cabeza desde arriba del Cristo yacente (SIEMA Matritensis)
El Calvario, la Santa Cena y la Custodia, pertenecen también a las últimas obras en trabajarse para la capilla. En cuanto al conjunto del Calvario nos muestra tres figuras exentas. Ya estaba su boceto hecho en 1998. Cristo en medio, de mayor tamaño, adelantado y con patina dorada, para indicarnos su importancia y carácter divino. Inclina su cabeza hacia el mal ladrón -éste cae con su peso en la cruz- con la idea de intentar lograr en el último momento su conversión. Detrás del buen ladrón aparecen unas alas que le ayudan en su camino al Cielo.
El Calvario en la capilla de la izquierda (SIEMA Matritensis)
Detalle del Buen Ladrón con las modernas alas detrás (SIEMA Matritensis)
En el altar mayor se terminaron en el 2001 la Santa Cena y la Custodia. El bronce se fundió sobre moldes de escayola. La idea la tomó después de participar en el jubileo de los artistas en Roma y cenar con los frailes dominicos en Santa María Sopra Minerva. Cristo en el centro, con el joven Juan con melena a su izquierda, cerca del corazón de Jesús. Los apóstoles aparecen con rasgos diferenciados y en comunicación unos con otros. Judas no lleva bolsa, pero sale huyendo de la escena, escondiendo la cabeza en el manto y con grandes manos juntas. El mal había penetrado en su corazón hace tiempo. A la Santa Cena añadió la Custodia detrás, también sobre molde de escayola, con un diseño abstracto, cubista.
Vista general con la disposición de las figuras en el altar mayor (SIEMA Matritensis)
Detalle de la Santa Cena y la Custodia con Jesús en el momento de partir el pan (SIEMA Matritensis)
Judas Iscariote huyendo de la escena (SIEMA Matritensis)
De vuelta hacia la puerta de salida, nos encontramos pequeños bronces abstractos representando escenas musicales: Homenaje a Haendel o música acuática ( muy bien estructurada y armónica, que recuerda a un árbol), Homenaje a Mozart (donde se aprecian los diversos instrumentos que componen una orquesta). Ambas son de 1996. Junto a la capilla, en el jardín, se distribuyen copias en bronce de las esculturas ya vistas. También una versión de Cristo que vuelve a la vida diferente.
Otra versión de la Piedad, donde la Virgen se adelanta y saca más la cabeza(SIEMA Matritensis)
El Cristo a ratitos, volviendo a la vida junto al ángel (SIEMA Matritensis)
Detalle de este último Cristo viéndolo de frente (SIEMA Matritensis)
No se puede entender la escultura contemporánea española sin la aportación al arte religioso de Venancio Blanco. Su pasión por la escultura, donde el tiempo de fundir el bronce se convertía en toda una fiesta en su casa. La armonía de sus figuras, tanto en estilo abstracto como figurativo. En cuanto a la escultura religiosa tendía más al neofigurativo para que se entendieran mejor por el público. Cómo trabaja la materia, con fuerza expresiva, solidez o ligereza según lo requiera, creando espacios vacíos, silencios, o espacios con dinamismo. La combinación de las líneas verticales, horizontales, curvas, rectas, el dominio del espacio y movimiento. Agradezco especialmente a María Rodrigo, por parte de MAPFRE y a Francisco Blanco, de la Fundación Venancio Blanco, toda la ayuda prestada para realizar esta entrada y dar a conocer al público la obra de este gran escultor. Aquí podéis informaros más
https://fundacionvenancioblanco.org/descubrir_a_venancio/museo-religioso-2/. También en los catálogos Venancio Blanco (Fundación Cultural Mapfre Vida, 1992) o Museo Religioso Venancio Blanco en la capilla del Monte del Pilar (Mapfre, 2001). En Abril y Mayo la visitaremos con SIEMA Matritensis. Hasta pronto,
Maribel Piqueras