jueves, 6 de mayo de 2021

Quinta de recreo del Duque de Arco o Quinta del Pardo

 La llamada Quinta del Pardo sigue siendo una gran desconocida hoy en día. El pasado fin de semana tuve la suerte de repetir una visita que no hacía desde final de los 90 y me llevé gratas sorpresas. Esta quinta de recreo está a 3km del Pardo, antes de llegar al palacio. En verdad, nada más pasar el club Somontes ya viene el desvío hacia la puerta de entrada desde Madrid. En plenos bosques del Pardo existía una antigua finca agrícola, llamada Quinta de Valderodrigo, que fue adquirida en 1717 por el Duque de Arco, D. Alonso Manrique de Lara, cuando desempeñaba los cargos de montero de Felipe V y alcaide del Pardo. Al fallecer el Duque, su viuda decidió donarla en propiedad a los reyes Felipe V e Isabel de Farnesio, en 1745, formando parte del real sitio del Pardo. Le encargaron a Francois Carlier la reconstrucción de la quinta. Nunca se ha permitido visitar el interior del palacete, sino nada más que los jardines, cosa que no entiendo, cuando podían seguir el mismo ritmo de visitas que las diferentes casitas del príncipe tanto en el Pardo, Escorial o Aranjuez. Los jardines se extienden por el lateral del palacio, adaptándose a una serie de desniveles. En ellos se combinó el diseño francés (simetrías, parterres) con el  italiano renacentista (grutas, cascadas, división en cuatro partes,  esculturas y fuentes).

                           Puerta de entrada a la Quinta viniendo desde Madrid (SIEMA Matritensis)

Terraza central vista desde arriba, con la fuente ochavada en medio
(SIEMA Matritensis)

Paseo lateral junto al palacio, desde el que se ven los tres jardines desde 
arriba (SIEMA Matritensis)

La Quinta del Duque de Arco consta de cinco partes. Estaba pensada como finca de recreo y con los avances posibles para su uso agrícola también, así que la mayor extensión está ocupada por la vega de frutales, donde hemos podido ver olivos, encinas, almendros, cerezos, naranjos y otros árboles frutales diferentes. Luego estaría el palacio propiamente dicho, que tiene un jardín moderno frente a él y, lo que fue una casa de labor, ahora es un CEP. Después vendrían los jardines artísticos con influencias italianas y francesas. Del palacio hablaremos al final de esta entrada.

Puerta de entrada a la quinta, que nos conduce a través de campos agrícolas 
o "vega de frutales" (SIEMA Matritensis)

Otra vista general desde la parte más baja (SIEMA Matritensis)

Vista del palacio desde el jardín artístico con rosales (SIEMA Matritensis)

En el jardín inferior está la fuente de los cuatro delfines en un extremo y en el otro la preciosa cascada. Con todo un sistema de muros abovedados en ladrillo a ambos lados de la cascada.  Os dejo una imagen del plano, aunque no había manera de hacerla sin reflejos, ya lo siento. Cascada fantástica, que arranca con puttis renacentistas en la parte alta y en el estanque de abajo vemos animales en los lados. Toda ella rodeada de rocalla. 
Vista general de la cascada (SIEMA Matritensis)

Detalla de la concha y puttis renacentistas en la parte superior de la cascada, que es donde comienza la última terraza (SIEMA Matritensis)

Vista lateral, donde se ven las hornacinas con bustos romanos
(SIEMA Matritensis)


Bóvedas originales a los lados de la cascada (SIEMA Matritensis)

Fuente de los cuatro delfines (SIEMA Matritensis)

Plano general de la Quinta del Duque de Arco (SIEMA Matritensis)

Desde la puerta de Madrid, por donde se entra, se iría a la llamada puerta de Fuencarral, en el extremo contrario. Luego, junto al palacio, está la puerta del Pardo. Todas, menos la de Madrid se hayan cerradas. Está lleno de rincones románticos, como el de las esquina de los muros de subida. Numerosos jarrones con máscaras rodean los muros. Aunque la base es de piedra, el jarrón está realizado en plomo, como los de los jardines de la Granja. Juegos de fuentes simétricas, o la de la alcachofa con toda su simbología en medicina. ¡ Qué diferencia verlas funcionando a verlas apagadas como el finde anterior!

Una de las fuentes simétricas de abajo (SIEMA Matritensis)

Un sapo que hacía las delicias de los más pequeños (SIEMA Matritensis)

Detalle de la fuente de la alcachofa (SIEMA Matritensis)

Un bonito rincón en la subida a la terraza central (SIEMA Matritensis)

La fuente ochavada marca el centro de la terraza central, a cuyos lados hay dos secuoyas rojas enormes. Recuadros con boj recortados y llenos de rosales nos conducen hacia la gruta y estanque de la parte superior. El estanque tiene a los lados cabezas de animales y en la parte alta diferentes grutas y nichos preparados para sostener esculturas. Una placa dedicada al rey Juan Carlos I se aprecia también. 

Terraza central con fuente ochavada en medio (SIEMA Matritensis)

Detalle de uno de los jarrones de plomo con el verde característico
 bajo la pintura (SIEMA Matritensis)

Una de las secuoyas rojas de estos jardines (SIEMA Matritensis)


Grutas y estanque de la parte superior (SIEMA Matritensis)

Esquina del estanque con los monstruos marinos (SIEMA Matritensis)

El mismo estanque con los chorros funcionando hace unos años 
(Fernan para SIEMA Matritensis)

El palacio de la Quinta del Duque de Arco consta de una sola altura, como también le pasa a la casita del Príncipe que diseñó Juan de Villanueva mucho después. Además, semisótanos y buhardillas. Recuerda al palacio de la Zarzuela y esa sobria arquitectura madrileña del s XVII. Pero esconde una increible  decoración interior a base de papeles pintados, algunos franceses y otros realizados en los sitios reales españoles. Se colocaron en 1820, ya con el rey Fernando VII. La mayor parte de la pintura, alfombras y lámparas pertenecen a los reinados de Fernando VII e Isabel II. Esa decoración y mobiliario del s XIX se ha ido cambiando y adaptando a los usos del palacio. Ya que curiosamente fue residencia del presidente Manuel Azaña y utilizada por Juan Carlos I para audiencias cuando era todavía príncipe. Los papeles pintados imitan muchas veces cortinajes a la moda, o escenas de paisajes. 

Vista general del palacete (SIEMA Matritensis)

Detalle del escudo sobre la cornisa (SIEMA Matritensis)

Sala encarnada, por el papel rojo con diseños de cortinajes
(Patrimonio Nacional)

Despacho, donde están los papeles con escenas más espectaculares
(Patrimonio Nacional)

Alrededor de esta Quinta del Pardo se pueden hacer largos paseos donde se ve a lo lejos Madrid, las cuatro torres u otras vistas, así como el club de tiro. Son bosques maravillosos llenos de encinas, fresnos, jaras. Como siempre, recordaros que tanto la información como fotografías las podéis utilizar, pero siempre indicando su procedencia. Para seguir nuestra actividad de difusión cultural de patrimonio de Madrid recomiendo la agenda en www.siema.es,  o twitter e instagram @siemamadencanto, así como Facebook Siema Matritensis. Pero como la mayoría de las visitas y conferencias son para grupos privados, os recordamos que ahí sólo publicamos las que se puede asistir libremente con inscripción individual. Si estuvierais interesados también os podemos hacer llegar mes a mes las visitas guiadas al correo que nos proporcionéis. ¡ A disfrutar!

Maribel Piqueras

Vista de las cuatro torres desde el monte del Pardo cercano a la Quinta
(SIEMA Matritensis)

























martes, 27 de abril de 2021

La Colonia Moscardó y Usera

 Hoy nos vamos a trasladar del Madrid del centro histórico a una de las 36 colonias históricas que todavía podemos disfrutar en nuestro querido Madrid, me refiero a la conocida como Colonia Moscardó, en Usera. Su creador fue Marcelo Usera, militar proveniente de la clase media, empresario agropecuario y propietario de grandes terrenos por Carabanchel. Igualmente desarrolló estudios de abogacía y filosofía y letras. Un hombre pues, muy polifacético. El teniente coronel Marcelo Usera se casó dos veces, sin poder tener hijos con ninguna de sus dos mujeres. En los años 20 del s XX decidió parcelar y vender esos terrenos tan cercanos a Madrid, pero que en esa época pertenecían a Carabanchel. Hay que tener en cuenta que están situados al otro lado del río Manzanares, justo frente a lo que sería Matadero y Madrid Río. Su administrador trazó y diseñó las calles de ese barrio poniendo con naturalidad los nombres de la familia del coronel, por eso se llaman Gabriel Usera, Amparo Usera, Isabelita, Nicolás Usera, Nicolás Sánchez, o nombres de militares y algún botánico o personaje ilustre del s XVIII. Esta colonia Moscardó siguió las directrices del Instituto de Reformas Sociales, creado en 1908, con la idea de promover viviendas sociales para los trabajadores más desfavorecidos que llegaban a Madrid. Hubo varias "leyes de casas baratas" (1911,1924, 1931). Este primer proyecto de colonia promovido por Marcelo Usera data de 1929, aunque no se inició hasta los años 30 y se llamó primeramente "Colonia Salud y Ahorro". Está considerado como el primer proyecto de vivienda pública en Madrid, donde se podía alquilar y no era necesario ser propietario de la vivienda. Se las llamaba "casas ultrabaratas" y tuvieron varias fases de desarrollo a lo largo del tiempo. 

                            Colonia Moscardó. Vista general con los arcos que unen los diferentes 
                                bloques de tres alturas de la primera fase (SIEMA Matritensis)

Estas casas "ultrabaratas" no seguían la idea de hotelitos en las afueras, como el resto de colonias que se hacían en Madrid. Recordar que ya hablamos en el blog de la primera colonia histórica: Madrid Moderno, en la Guindalera (de fines s XIX), mucho antes de que se creara el Instituto de Reformas Sociales. La Guerra Civil supuso la interrupción de los trabajos y, finalmente, se pudo inaugurar en 1943, pero ya con otro nombre, el del general Moscardó. Moscardó era un militar al que admiraba Marcelo Usera, por su valentía al defender el alcázar de Toledo, así que la colonia se quedó con ese nombre, que también da nombre a este barrio del distrito Usera. Eran bloques de tres alturas con pisos muy pequeños (40m2) y donde el espacio estaba racionalizado con un uso práctico de manera muy matemática. En ese pequeño espacio metían 2 o 3 dormitorios, baños y comedor. Al exterior eran muy sobrias, de cemento liso, con sencillas ventanas de madera, y en los portales una decoración de ladrillo. Entremedias de los bloques un pequeño espacio ajardinado y arcos con pequeños torreones para unir los diferentes bloques. Bajo los arcos hay canales para el agua y pérgolas de hierro, menos en el arco central entre los bloques, que no es de medio punto, sino mucho más grande y rebajado. Bajo él se diseñó una calle.

                                        Colonia Moscardó, zona de los primeros pisos de 40 m2, 
                                            en bloques de tres   alturas ( SIEMA Matritensis)

                                        Todavía se pueden ver por la colonia algunas de las primitivas
                                                ventanas de madera (SIEMA Matritensis)

Antes de pasar a ver las otras fases y estilos de esta desconocida colonia, quería comentaros que su aspecto mejoró mucho a partir de 1982, cuando se unieron el diseñador Alberto Corazón y el profesor de matemáticas jubilado, Juan José Caurcel. Ambos la proporcionaron una aire más moderno y bonito. Alberto Corazón, tristemente fallecido este año del 2021, era un artista polifacético, siempre pendiente de las necesidades de la comunidad que le hacía los encargos. A lo largo de su vida creó muchos logos conocidos de entidades (como el de Paradores Nacionales, Caja Madrid, FEVE, Editorial Anaya y otros muchos). A los pocos años de pintar esta colonia, en 1989, le otorgaron el premio nacional de diseño gráfico. Aquí utilizó colores mates, con mucho gris en sus bases y sencillos diseños geométricos para decorar las fachadas. También colaboró con Caurcel en pintar el marco de 14 relojes de sol que se llegaron a finalizar en sus fachadas, cada uno diferente y orientados al Sur, con una precisión enorme en el aspecto gnomótico. 

                     Detalle del reloj en uno de los pasos entre viviendas con esas pérgolas metálicas 
características. Aquí en rosa y azúl, de forma rectangular y numeración árabe (SIEMA Matritensis)

Perspectiva de simétrica geometría en esos accesos entre
viviendas y con el suelo preparado para el agua
(SIEMA Matritensis)

Torre con reloj de sol, incluso con los cuartos marcados. Todo en 
números romanos, con el óculo de la torre incluido en la esfera. A destacar
el contraste del rosa y amarillo y el sol del centro. Así como el diseño geométrico que
enmarca la ventana de la parte inferior en rosa (SIEMA Matritensis)

Todos los relojes son diferentes, como este con el marco ondulado
(SIEMA Matritensis)

Puerta de hierro enmarcada con esa línea de ladrillo, bajo marquesina
de metal (SIEMA Matritensis)


Vista lateral con todas las marquesinas organizadas en fila y 
esa terraza en la planta baja con plantas que es un añadido 
posterior (SIEMA Matritensis)

La siguiente fase fueron casitas de una sola planta, con tejado de teja plana, patio posterior, y una ventana a cada lado de la puerta. Estas viviendas unifamiliares, recuerdan más al resto de colonias conocidas de Madrid, especialmente las viviendas militares por Colonia Jardín. Es una fase más cercana hacia la zona del río. Y tienen a los lados los parques y el estadio deportivo. En ese estadio sucedió una anécdota conocida como el "Motín de Moscardó". En 1980, durante un concierto de Lou Reed, se produjeron altercados motivados por el malestar del público. Hubo huelga de transportes en Madrid y el artista empezó con 1.30h de retraso, a las dos canciones alguien le arrojó una botella. Paró el concierto, se fue al camerino y dió orden de recoger instrumentales y todo el equipo. Ahí se armó la marimorena, ya que el público se lanzó al escenario a llevarse de todo: bafles, teclado, instrumentos, mesas (que curiosamente aparecieron más tarde en los bares de la Movida de Malasaña).

                            Viviendas unifamiliares de esta fase, también pintadas por A.Corazón
                                                            (SIEMA Matritensis)

Línea de casitas en la calle General Marván (SIEMA Matritensis)

Proyecto de vivienda en Colonia Moscardó en 1946
(Memoria de Madrid)

Por último, la última fase consta de bloques muy altos de viviendas, ya hacía la parte más cercana a Madrid. También con zonas traseras ajardinadas y pintadas por Alberto Corazón en amarillos, blancos, colores ocres. En ellas encontramos los relojes más grandes durante nuestra visita (algunos de 7ms). Volvemos a repetir la misma visita cultural, pero esta vez entre semana, el miércoles 12 de mayo, por si alguno se pudiera escapar. Espero haberos descubierto otro Madrid.

Maribel Piqueras

Mirar qué curios esté reloj entre líneas de puzzle en ocre, con la ventana 
y su persiana incluidas en la esfera. A la izquierda luce el sol pintado y todo enmarcado 
en modernas líneas y colores (SIEMA Matritensis)

Otro tipo de reloj en el lateral de estos bloques altos 
(SIEMA Matritensis)







miércoles, 14 de abril de 2021

Pretil de los Consejos

 La calle Pretil de los Consejos es uno de los callejones más llamativos de Madrid. Estrecho, en curva serpenteante, conduce desde la calle Mayor hasta la calle de la Villa, con una amplía inclinación del terreno, ya que estamos bordeando el barranco del antiguo arroyo de San Pedro, hoy calle Segovia. Lo primero que nos encontramos son los gruesos muros del Palacio de los Consejos, que da nombre a este callejón. Este edificio se construyó como residencia nobiliaria para los Duques de Uceda, Cristóbal de Sandoval y Rojas, así como su mujer, Mariana Manrique de Padilla. Cristóbal de Sandoval y Rojas, hijo del Duque de Lerma, lo mandó construir nada más ser nombrado Duque de Uceda (1610). Pero las obras se iniciaron en 1613, finalizando las mismas en 1625. Todavía no hay certeza sobre quien fue el autor del primer diseño, si Francisco de Mora (discípulo de Juan de Herrera) o el capitán Alonso Trujillo (quien había trabajado ya en la villa de Lerma). El Duque de Lerma estaba en su época de máximo esplendor cuando lo encargó y se inspiró en el propio Alcázar de los Austrias de la época. Por tanto pidió un palacete de tres alturas en la parte principal, con cuatro torres chapiteles en las esquinas, organizado en torno a dos patios y con un convento anexo. Como la Encarnación con respecto al Real Alcázar. El estilo también seguía la arquitectura herreriana para edificios civiles del s XVII. Pero los Duques de Uceda no lo vieron concluido porque, al morir el rey Felipe III, embargaron sus bienes y fueron desterrados de la corte, falleciendo al poco tiempo el Duque de Uceda en Alcalá de Henares.

                             Inicio de la calle en cuesta de Pretil de los Consejos, con el antiguo palacete del                                               Duque de Uceda en la esquina derecha (SIEMA Matritensis)

                                      Vista del Palacio del Duque de Uceda desde la calle Bailén, esquina 
                                                    con calle Mayor (SIEMA Matritensis)

Escalinatas que bordean el antiguo Palacio del Duque de 
Uceda por Bailén y bajan hasta el viaducto adaptándose al 
barranco y desnivel. Aquí se hicieron muchas reformas en 1900 
y en los años 60 del siglo XX (SIEMA Matritensis)

Puerta principal de entrada a la parte de Capitanía General, con un barroco que utiliza grandes columnas dóricas con fuste estriado en la parte inferior y, en el balcón, el orden dórico, escudos y frontón partido (SIEMA Matritensis)

Durante el s XVII se siguió usando como residencia nobiliaria. En él vivió Luis Méndez de Haro, marqués de Carpio, favorito del rey Felipe IV tras la caída de Olivares. También la reina regente Mariana de Austria, viuda ya de Felipe IV, lo habitaría hasta su muerte (el 16 de mayo de 1696). Una placa en la fachada principal indica este hecho. El rey Felipe V cambiaría el nombre del palacete por Palacio de los Consejos en 1717, trasladándose ahí varios consejos con sus tribunales y administraciones. Así se siguió llamando hasta poco después de fallecer Fernando VII. Todavía en 1854, con Isabel II, era la sede del Consejo Real, más tarde Consejo de Estado. Desde 1893 comparte edificio con la Capitanía General. Cada uno de los dos organismos tiene su puerta de entrada principal que da a la calle Mayor y, luego, unas puertas laterales mucho más sencillas. Este inmenso edificio presenta la característica arquitectura herreriana del Madrid barroco: zócalo de granito, muros de ladrillo con adornos en las ventanas y puertas a base de granito. En los pisos principales la decoración de los huecos es con frontones clásicos. En las esquinas del edificio encadenados de granito. Cuatro torres chapiteles de pizarra enmarcan el edificio rectangular.

Dª Mariana de Austria por Carreño de Miranda, ejerciendo la regencia en 1675
(Patrimonio Nacional)


Azulejos y cartel del Pretil de los Consejos, donde aparecen los consejeros con traje de época
asomados al muro con pretil al desnivel (SIEMA Matritensis)

En la parte del antiguo murete con pretil que mira a la calle Mayor se localiza el monumento a las víctimas del atentado contra Alfonso XIII y Mª Victoria de Battemberrg (SIEMA Matritensis)

En la parte trasera del murete donde se situaba el pretil hoy podemos ver el monumento de bronce realizado por Coullant Valera (1963), que sustituyó al anterior de Algueró. Un ángel de rodillas, con los símbolos reales detrás, desenrosca la firma y fecha. En la parte inferior vemos la placa que explica el homenaje a las víctimas del atentado contra los reyes el propio día de su boda, cuando retornaba a palacio la comitiva real desde los Jerónimos, el 31 de mayo de 1906. Un anarquista, Mateo Morral, les arrojó una bomba disimulada con rosas que, al estallar, mató a 25 personas e hirió a un centenar. Detrás del monumento descendemos el pretil, dejando a un lado los sobrios muros de la iglesia de las Bernardas y a otro el palacio de los Consejos. Este último con muros de inmensa altura, incluido el amplio zócalo de granito que se adapta al desnivel. Pero las puertas laterales del entrada al edificio son mucho más  pequeñas, y en ellas las columnas dóricas tienen el fuste liso, no con estrías como las altas columnas dóricas de la fachada principal.

Vista de bajada del Pretil de los Consejos (SIEMA Matritensis)

Vista de subida desde la calle la Villa por el Pretil de los Consejos
(SIEMA Matritensis)

Muro lateral del palacio de los Consejos adaptándose al desnivel con el 
gran zócalo de granito ( SIEMA Matritensis)

Detalle de una de las puertas laterales del Palacio, la que da al pretil
(SIEMA Matritensis)

En unas casas anexas al palacio el Duque de Uceda fundó, en 1615, el convento de las Bernardas del Santísimo Sacramento. Para ello se trajo una comunidad de monjas desde el convento de Sta. Ana de Valladolid. Con los avatares pasados por el Duque y su marcha de la corte, quedaron paralizadas las obras de la iglesia, que tardaría en construirse (entre los años 1671-1744). Iniciada en el barroco por Francisco Bautista, luego la continuaron Bartolomé Hurtado y Andrés Esteban. Destaca la majestuosa fachada barroca en piedra con el relieve de San Benito y San Bernardo adorando la Eucaristía. En el interior vemos también trazas del barroco, frescos de los hermanos González Velázquez y un retablo neoclásico. El convento rodeaba por detrás a la iglesia, pero se derribó en 1970 para edificar en su solar edificios de viviendas, manteniéndose el llamado "huerto de las monjas".

Muros laterales de la Iglesia actual arzobispal castrense que 
dan al Pretil de los Consejos (SIEMA Matritensis)

Como dato curioso, en el nº 5 de este pretil estuvo la residencia social del gran maestre de la masonería española o sede del Gran Oriente Español en 1889. Una placa lo recuerda. Los masones se infiltraron en los órganos de poder: la política y el ejército, sobre todo, a fines del s XIX. El episodio nacional titulado "Gran Oriente" de Galdós te pone muy bien en ambiente. Les interesaba localizar sus sedes cerca del palacio y del consejo de Estado.

Placa que recuerda la sede del Gran Oriente en el Pretil de los Consejos
(SIEMA Matritensis)

El pretil, al llegar a la curva de la parte de abajo, cambia de nombre por una pequeña calle, de la villa, con solo tres números a ambos lados. Ya sale con ese nombre en el plano de Texeira y se debe a que en ese lugar se localizaba el Estudio de la Villa de Madrid, regentado por Juan López de Hoyos. Madrid no tenía universidad en el s XVI, al instalarse la corte. Estaba la más cercana de Alcalá de Henares. Pero la villa de Madrid disponía de dos estudios humanistas importantes: el de los jesuitas y su colegio en la calle Toledo y éste junto al Pretil de los Consejos. Unas lápidas colocadas en la pared en 1870 nos lo recuerdan. Este estudio también es famoso por formarse Cervantes en él. El mismo López de Hoyos le llama "Miguel de Cervantes, nuestro caro y amado discípulo", en la obra que en 1569 escribió sobre la "Enfermedad, muerte y exequias de la reina Isabel de Valois", donde añadió tres poemas de Cervantes. Sabemos también que Cervantes, aunque muy viajero siempre, estuvo desde 1566 residiendo en Madrid con su familia. En fin, todo un callejón con mucha historia para recordar.

Maribel Piqueras 

                            Placas que recuerdan donde se ubicaba el Estudio de la Villa de Madrid
                                                           (SIEMA Matritensis)

El de la derecha, en azul y blanco, el cartel de la calle con el antiguo escudo
(SIEMA Matritensis)