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jueves, 6 de junio de 2019

La Casa de Campo y la Guerra Civil (parte Oeste)

Hemos hablado en este blog otras veces de la Casa de Campo en cuanto sitio real, sobre todo para el Reservado y sus restos. Pero la semana pasada tuve la suerte de poder escaparme, guiada por Antonio Morcillo (Presidente de GEFREMA)  a la parte O de la Casa de Campo, para recorrer esas zonas ya muy conocidas por mí, que además viví mi infancia allí. Ahora se trataba de recorrerlas bajo otro punto de vista: ir con los ojos abiertos recordando las actuaciones militares ahí durante la Guerra Cívil y observar los restos que quedan de ellas. Por otra parte, desde aquí lanzo la voz para proteger de verdad esos restos, que también son patrimonio de nuestra historia. 

Actual puente sobre el arroyo Meaques, donde estaba la reja de Ventura 
Rodriguez (Foto SIEMA Matritensis)

Restos de la reja de Meaques con el cartel informativo
(SIEMA Matritensis)

Comenzamos el recorrido por uno de los puentes de la Casa de Campo, la reja sobre el arroyo Meaques, construída en el s. XVIII por Ventura Rodriguez y que separaba los términos municipales de Madrid y Pozuelo de Alarcón. La mayoría de los restos en este perímetro (desde Aravaca hasta Carabanchel) son de los nacionales. Un pequeño repaso de por qué es así sería el siguiente: cuando el General Varela, con tropas desde el S, se planteó la toma de Madrid encontró que el río Manzanares con sus puentes resultaba un obstáculo. Al otro lado del río se concentraban las defensas republicanas y, también, en las poblaciones cerca de la carretera de Extremadura. Los nacionales idearon pasar por la Casa de Campo, que era un espacio abierto y, desde allí, subir por el Parque del Oeste hacia Madrid centro, pero no resultó. En poco tiempo, sin embargo, habían tomado 3/4 de la Casa de Campo y así permanecieron durante toda la Guerra Civil. Así que esas trincheras, restos de casas, fortines, almacenes, etc, por esta zona Oeste pertenecen al avance que hicieron desde el primer momento los nacionales en ese punto. En otras zonas de la Casa de Campo sí quedan restos de la resistencia republicana (Cerro Águila, Garabitas, zona del Reservado, Pte Franceses o Casa Quemada), pero no en esta zona que recorrimos en su momento.

Vista exterior del Portillo del Zarzón (SIEMA Matritensis)

El portillo del Zarzón desde el interior de la Casa de Campo
(SIEMA Matritensis)

El Portillo del Zarzón fue durante la Guerra Civil lugar de entrada para casi todo. Se llama portillo y no puerta, porque no permitía el paso de carruajes. En cuanto se estabilizó el frente en ese punto, el 8 de Noviembre de 1936, los nacionales derribaron el muro por un punto a la derecha del portillo para hacer una puerta de ingreso más grande y por aquí entraban los transportes, servicios, comida, medicinas, armas y todo lo necesario para abastecer a esa población militar instalada en la Casa de Campo a lo largo de los años que duró el frente.

Vista lateral del puente de la Culebra (SIEMA Matritensis)

Detalle del puente de la Culebra, s. XVIII (SIEMA Matritensis)

El Puente de la Culebra es el más bonito de los que hay en la Casa de Campo, construido en la segunda mitad del s XVIII, se cree que por Sabatini. El serpenteante muro de piedra ha proporcionado el nombre con el que se le conoce. Durante la Guerra Civil derribaron la barandilla original para conseguir agrandarlo y facilitar así el paso de vehículos y usaron las albardillas de granito que cubrían el puente para cubrir fortines o depósitos. Cuando se celebraron los Mundiales del 92 se construyó el lago que lo rodea y se restauró el puente de la Culebra.

Restos de batería (SIEMA Matritensis)

Resulta que las piedras donde jugaba yo de pequeña son restos de polvorín  para  batería(del 7.5), construidas con granito y hormigón, con dos entradas en curvas y contrapuestas para evitar las ondas explosivas. Caminando se ven diferentes montículos artificiales que se hicieron para ocultar algún material. También pasamos por un horno de cal hecho con ladrillo y que se utilizó en estas construcciones de alrededor.

Muros con bloques de hormigón (SIEMA Matritensis)

Restos de otro polvorín hecho con ladrillos y hormigón
(SIEMA Matritensis)

Paseando junto al arroyo nos encontramos unos muros con bloques de hormigón que pudieron ser casa durante la guerra o depósito para las partes delicadas de las municiones. Siempre para baterías del 7.5. En el suelo todavía se ven losas de barro (así evitaban la humedad y el calor). En estos depósitos o polvorín no podía haber cables, ni partes metálicas, ni siquiera clavos en botas de soldados, por eso el personal que trabajaba allí usaba más bien zapatillas de esparto. Para prevenir que saltase cualquier chispa o atraer rayos en las tormentas.

Ermita de San Pedro (SIEMA Matritensis)

Placa en la ermita (SIEMA Matritensis)

Altar desde donde se celebraba Misa (SIEMA Matritensis)

José Finat y Escrivá de Romaní, Conde de Mayalde y alcalde de Madrid, había participado como militar en este frente de la Casa de Campo y mandó edificar esta Ermita de San Pedro, en estilo neoherreriano, con su torre chapitel para celebrar una romería de los Carabancheles, que organizaba la Hermandad 18 de julio, con altar de piedra fuera para hacer una misa de Campaña. El interior está vacío, las ventanas y accesos cegados y se encuentra bastante deteriorada.

Restos de otro polvorín (SIEMA Matritensis)

Restos de polvorín para el que se utilizaron albardillas del Puente de 
la Culebra (SIEMA Matritensis)

Subiendo por el extremo del muro del Zoo nos encontramos el arroyo de Prado del Rey, que es afluente del Meaques. Junto a él restos de otra batería y varios  polvorines cubiertos por albardillas de granito procedentes del puente de la Culebra, también se adivinan restos de refugios bajo los árboles. En  nuestro recorrido divisamos carreteras antiguas, de la época de la república o de la Guerra Civil,  con su característico empedrado y asfalto. Pasada la Glorieta de los Caños, donde era más fácil obtener agua por los pozos, acceso a viajes de agua y arroyos, encontramos muros con alicatado propio de cocinas para las tropas. También pozos antiguos de ladrillo y nuevos. Cerca de la llamada "Vaguada de la zorra" había restos de casas y zonas como de residencia. Se han encontrado cimientos de las mismas.También más trincheras y restos de almacenes.

Restos de cocina alicatada con azulejos (SIEMA Matritensis)

Pozo antiguo (SIEMA Matritensis)

Este recorrido tan interesante terminó en el monumento al Sagrado Corazón, escondido en el interior de la Casa de Campo y rodeado de árboles y flores. Encontramos un pequeño Sagrado Corazón de metal (procedente de arte funerario), que Mayalde colocó en el 37, dicen algunos, otros después de la Guerra, como agradecimiento a salvarse del ataque con proyectiles republicanos de artillería pesada caídos en su puesto de batería. Dos de esos proyectiles se conservan en la base del monumento. Junto a se celebraban misas de campaña para el cuerpo de artilleros. Con estas imágenes terminamos esta entrada para recordar ese otro patrimonio que guarda la Casa de Campo. Recordar que podéis seguirnos en Twitter@siemamadencanto, Facebook Siema Matritensis o las visitas en agenda de www.siema.es.

Maribel Piqueras

Monumento al Sagrado Corazón con proyectiles abajo
(SIEMA Matritensis)

Vista frontal (SIEMA Matritensis)





martes, 28 de mayo de 2019

Palacio Bauer

El Palacio Bauer, hoy Escuela Superior de Canto, nos traslada a otra época, la del esplendor de la restauración monárquica a fines del s. XIX y es de los pocos palacetes que quedan en la antigua calle ancha de San Bernardo. Durante el s. XVII, apenas vuelta a Madrid la capitalidad de Valladolid, los jesuitas comenzaron a adquirir terrenos de esta zona, construyendo diversas casas, entre ellas su noviciado (Por eso se denomina así la boca de metro ).La capital crecía por el N, teniendo que ampliar la cerca Felipe IV y colocando la Puerta de Fuencarral en lo que actualmente sería la Glorieta de S. Bernardo. En el nº 44 de la calle San Bernardo se levanta el Palacio Bauer, que ha pasado por varias etapas y dueños. Después de la expulsión de los jesuitas no se sabe a quien perteneció el solar y caserío. No se han encontrado documentos al respecto. Pero el exterior nos recuerda a las casas nobiliarias del Madrid del s XVIII.

Fachada del palacio a la calle San Bernardo, con gran zócalo de granito, muros de ladrillo
con grandes ventanas rectangulares enmarcadas en sencillas molduras de granito. Estilo 
de mitad s. XVIII (SIEMA Matritensis)

Detalle de la entrada principal, con el óculo típico dieciochesco
(SIEMA Matritensis)

Esquina del palacio con la calle Pez (SIEMA Matritensis)

A principios del s.XIX parte de la vivienda pertenecía a la Marquesa de Valparaiso, Ana Agapita, y la otra parte de la casa parece ser que a Godoy. Al morir Ana Agapita pasa a sus herederos, quien deciden alquilarla a Ignacio Salomón Bauer Landahuer, el patriarca del clan en Madrid. Ignacio Salomón Bauer era un judío húngaro, dedicado a las finanzas y negocios, que se formó con los Morpurgo en Trieste y vino a España en 1855 como agente de la banca Rotchild. Durante el reinado de Isabel II tienen negocios con los ferrocarriles, las minas de mercurio de Almadén y otras inversiones. En la parte baja del palacete había una sucursal de la banca Rotchild, con quien tenían hipoteca los propietarios del edificio (dichos descendientes de la marquesa que hemos comentado). Al no poder pagarla, Ignacio Salomón Bauer compró todo el edificio.

Mausoleo de los Bauer en el cementerio inglés de Madrid
(SIEMA Matritensis)

A veces encontramos en los Bauer muchos nombres parecidos y resulta complicado diferenciarlos y descubrir qué llegó a realizar cada uno. Este hecho se debe al carácter endogámico de las relaciones de los judíos, que además imponían su religión, haber sido formado por ellos. Por eso se casan entre primos, por ejemplo, lo que da lugar a la repetición de apellidos. El patriarca se casó con su prima y tuvo 5 hijos. Al fallecer en 1895 Ignacio Salomón Bauer Landauer, su hijo, Gustavo Bauer Morpurgo, encargó a Arturo Melida la reforma y decoración del palacete familiar. Arturo Melida no sólo diseñó la reforma arquitectónica (ampliaciones, uniones con las diferentes casas que integraban el conjunto del palacete, salones, etc), el jardín, sino toda la decoración y mobiliario en un estilo ecléctico, con evocaciones del Barroco y Renacimiento. Alguna decoración original se ha perdido, como el llamado "Saloncito Bauer", que era un homenaje al patriarca de la familia y a las Bellas Artes. Para el mismo se encargó a Benlliure una serie de esculturas. Entre las que destacaban el busto de Ignacio Salomón Bauer (1895), "El Idilio" (1896), "Canto de Amor" (1897). El comedor de gala, el baño árabe, o la cámara acorazada también se han perdido.

Techos de estuco sobre la escalera de entrada al edificio
(SIEMA Matritensis)

Detalles en bronce en la barandilla de la escalera de acceso desde la 
calle (SIEMA Matritensis)

El Salón de Baile es una obra maestra de Mélida. Hoy se usa como salón de actos de la Escuela Superior de Canto. Por la parte del escenario se situaba el comedor de gala y un ala que comunicaba con la otra parte del edificio. Se decoró entre los años 1895-96 con pinturas al fresco que recuerdan la temática barroca, hornacinas con cerámica vidriada, mármoles, esculturas de bronce. Los palcos y el órgano son posteriores, de los años 40, cuando el Estado situó en el edificio el Real Conservatorio de Música y Declamación.

Salón de Baile, con los detalles ornamentales en bronce y dorado de la 
parte alta (SIEMA Matritensis)

Salón de Baile, parte de arriba del escenario actualmente
(SIEMA Matritensis)

Techo del salón de Baile, en maderas, con adornos de estucos dorados y negros
(SIEMA Matritensis)

En esta misma planta visitamos el Salón de cueros y la Sala de tapices. El primero se llama así por la decoración ideada con cueros cordobanes; su suelo todavía es el parquet original, lo mismo que la chimenea de mármol (todo iba en tonos marrones, como el cuero, y verdes). En la Sala Tapices colgaban de sus paredes numerosos tapices y en el curioso techo vemos telas bordadas  y reposteros, todo realizado por A. Mélida, quien también sabía coser.

Detalle de la decoración del techo del Salón de Cueros
(SIEMA Matritensis)

Chimenea de mármol en tonos marrones, situada en el Salón de Cueros. Abajo el 
parquet original (SIEMA Matritensis)

Salón de Tapices con el curioso techo decorado con telas bordadas en relieves
(SIEMA Matritensis)

La decoración en estilo vegetal recuerda a grutescos renacentistas. En la imagen, el escudo
de los Reyes Católicos bordado en una de las partes del techo del Salón de Tapices
(SIEMA Matritensis)

Chimenea en mármol blanco en el Salón de Tapices (SIEMA Matritensis)

Este Palacio Bauer al principio sólo tenía el edificio del s.XVIII que se extendía formando un rectángulo por la calle San Bernardo, y no era una casa exenta, sino adosada a otros edificios que fue anexionando. Hasta llegar a tener dos fachadas: la de la calle San Bernardo y, luego, girando por la calle Pez, la de la calle Pozas. En medio un bonito jardín que se asoma desde el muro de la calle Pozas. Mélida decidió todos los detalles y, hasta llegó a cubrir las bajantes y decorarlas con motivos vegetales.

Fuente situada en el centro del jardín, con sus mascarones surtidores
(SIEMA Matritensis)

Los árboles del jardín Bauer se asoman por el muro 
de la calle Pozas (SIEMA Matritensis)

Pozo original en uno de los extremos del jardín interior (SIEMA Matritensis)

Mélida cubrió las bajantes con escayola decorada (SIEMA Matritensis)

Desde este patio interior ajardinado continuamos nuestro recorrido hacia el piso superior, donde se encontraban los dormitorios y habitaciones privadas en el otro edificio. Nos sorprende una escalera de madera labrada con motivos renacentistas. La firma de Mélida aparece tallada en el doncel.Destaca una de las Salas, conocida como Pompeyana por el diseño de las paredes, con techos de estilo neorenacentistas y puertas  y vidrieras en el mismo estilo. En el centro de las vidrieras de las ventanas se pueden identificar diversos medallones de artistas como Miguel Ángel o Rafael.
Escalera de madera que conducía a los dormitorios y salas privadas de la
parte superior (SIEMA Matritensis)

Techo neorrenacentista en casetones en esta Sala Pompeyana
(SIEMA Matritensis)

Vidrieras con medallones de Miguel Angel y
Rafael (SIEMA Matritensis)

Puertas con delicada decoración pompeyana
(SIEMA Matritensis)

Otra de las salas de arriba que es impresionante es la llamada Cuatro Estaciones, porque están representadas así en el techo, pintadas en óleo sobre lienzo y, además, Mélida conjugaba arquitectura, escultura y pintura en una misma sala. Firmaba todo y aquí se aprecia muy bien su firma en la decoración de una de las puertas.

Detalle con su firma ( SIEMA Matritensis)

Detalle del techo, con el oleo del verano y las espigas en relieve. Esta
decoración lleva mucho pan de oro (SIEMA Matritensis)

Puertas de maderas y espejos en la Sala Cuatro estaciones 
(SIEMA Matritensis)

La época de esplendor del palacio se vivió con el mecenas de las músicas y las bellas artes como era Gustavo Bauer Morpurgo, que fue el que encargó a Melida la reforma. Éste falleció en 1916. Su patrimonio quedó entre sus tres hijos: Ignacio , Alfredo y Eduardo, todos apellidados Bauer Landauer. Ignacio estaba muy interesado en la historia: viajó a Egipto, se trajo a Carter a dar conferencias en España, realizó estudios sefarditas, creó sinagogas, etc..algunos restos arqueológicos egipcios suyos pasaron al Museo Arqueológico Nacional. Eduardo quedó excluido de la agencia  financiera familiar al hacerse católico y casarse. La crisis del 29 les afectó en todos sus negocios, pero mantendrán la agencia hasta 1931, año en que se van a vivir a la finca del Capricho, que habían adquirido hace tiempo. En 1932 Ignacio publicó un catálogo de los bienes y esa comisión liquidadora que se formó entonces tardó 10 años en finalizar su trabajo. En 1936 las milicias ocupan sus posesiones, como este palacio. Después de la Guerra Civil, en 1940, el edificio fue adquirido por el Estado como sede del Real Conservatorio de Música y Declamación. En 1952 se instaló temporalmente la Escuela de Arte Dramático y Danza, antes de trasladarse ambas al Teatro Real en 1966. En 1972 se declaró monumento nacional al edificio y el arquitecto Manuel González Varcácel lo adaptó como Escuela Superior de Música y Canto.

Vista general del techo Sala Cuatro estaciones, restaurada en el 
2007 (SIEMA Matritensis)

Esta entrada ha sido posible gracias a las explicaciones y documentación recomendada por Conchita y Fernando Turina, nietos del compositor, profesores de esta escuela. Fernando también director durante décadas. Algunas de sus recomendaciones son: "La decoración del saloncito Bauer de Mariano Benlliure" (Enseñat Benlliure, L. 2000. Valencia Museo Siglo XX); "Arturo Mélida y Alinari: el arquitecto integrador de las artes en el s. XIX" (Mélida  Ardura, V. 2012. RAI); "La casa Rothschild en España, 1812-1941) (López Morrell, M.A; 2005. Marcial Pons Historia. Madrid). Nada más recordar que podéis seguirnos en Twitter@siemamadencanto, facebook Siema Matritensis o la web www.siema.es. Recordamos que las visitas que publicamos son solo las libres, es decir, las de posibilidad de inscripción individual, nunca las de empresa o grupos privados, que son la mayoría. También permitimos el uso de material del blog, pero indicando siempre su procedencia. Ahora, a disfrutar del palacio, también puede acudirse libremente como público en las audiciones de canto, que son maravillosas

Maribel Piqueras


martes, 21 de mayo de 2019

Real Academia de Bellas Artes de San Fernando

Me gustaría con esta entrada ensalzar el trabajo de los profesores y buenas colecciones que hay en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid. Situada en la calle Alcalá nº 13. La creación de esta R.Academia responde al modelo Borbón de las que ya habían sido creadas en Francia. Frente a los gremios y diferentes escuelas, ahora es el Estado el que dicta las normas a seguir por las diversas ramas de las Bellas Artes. Durante el reinado de Felipe V se originaron varios proyectos, pero no se llevarían finalmente a cabo. El más importante de los cuales fue la junta preparatoria originada en el camarín de artistas en torno al escultor Oliveri, mientras se trabajaba en el nuevo Palacio Real. Éste si sería un claro antecedente ya en 1744. Pero no será hasta el reinado de Fernando VI cuando se inaugure en la Casa de la Panaderia en 1752. En esta sede permanecería hasta 1773, año en el que Carlos III la trasladó al antiguo Palacio Goyeneche de la calle Alcalá.

Casa de la Panaderia, sede de la R.Academia de Bellas Artes, entre 1752
y 1773 (Foto SIEMA Matritensis)

Fernando VI, por Van Loo. Museo de la RABASF
(Foto SIEMA Matritensis)

El magnífico edificio, de gusto barroco y espacios imponentes, realizado por Churriguera en 1724 para los Goyeneche, se tuvo que adaptar al nuevo estilo neoclásico del momento. Reforma que se le encargó al arquitecto y académico Diego de Villanueva, quien fallecería en 1774. Así que terminaría su proyecto de reforma del edificio Mateo Guell. En un primer momento este edificio albergó también el Gabinete de Historia Natural, junto a las "Tres nobles artes" (arquitectura, escultura y pintura). De ahí la inscripción latina de la fachada: CAROLUS III REX NATURAM ET ARTE SUB UNO TECTO IN PUBLICAM UTILITATEM CONSOCIAVIT (El rey Carlos III unió bajo un mismo techo a la naturaleza y al arte en pública utilidad). La música se incorporó más tarde, en 1873. En este lugar se mantuvo la enseñanza de las disciplinas artísticas hasta mediados del s. XX, en que pasaron los estudios de Bellas Artes a la universidad.

Proyecto de Diego de Villanueva, donde se ve a la izquierda la fachada churrigueresca y, 
a la derecha, su adaptación al gusto neoclásico. Museo RABASF (Foto SIEMA Matritensis)

Bóvedas de crucería sobre dobles pilares que permanecen del Palacio barroco de 
Goyeneche. Además de servir de soporte, genera un juego de cubiertas y luces muy 
dinámico (Foto SIEMA Matritensis)

Descanso en las escaleras de entreplanta
(Foto SIEMA Matritensis)

Proyecto de Diego Villanueva, donde se percibe la profundidad del edificio, sus diversos patios 
y recorrido un poco laberíntico. Museo RABASF (Foto SIEMA Matritensis)

Terraza al final de la escalera al último piso (Foto SIEMA Matritensis)

Arquerías clásicas y escalera de subida a la primera planta
(Foto SIEMA Matritensis)

Fernando Chueca Goitia remodeló el edificio en 1972, creando el gran salón de actos al cubrir uno de los patios. Los relieves y decoración escultórica de ese salón de actos son una maravilla. En él tienen lugar numerosos actos, no sólo académicos, sino conciertos y conferencias abiertas al público general.  La RABASF dispone de un importante museo inaugurado en 1986, con más de 1400 pinturas, 600 esculturas, 1500 dibujos y también una colección de artes decorativas. Ha pasado por un par de reformas más para modernizarlo y adaptarlo a las nuevas corrientes museísticas.

Vista general del salón de actos (Foto SIEMA Matritensis)

Órgano en el salón de actos (Foto SIEMA Matritensis)

Ahora me gustaría introduciros en sus colección permanente, que le convierte en uno de los museos claves de Madrid, aunque no sea tan conocido. En la Planta 1 encontraríamos:
- las Salas 2 y 3 que nos presentan la época histórica de la creación de la Real Academia de Bellas Artes y a sus protagonistas (obras de Ranc, Mengs, Van Loo y Antonio Joli)
- La Sala 6 nos lleva a contemplar obras de Zurbarán o Pedro de Mena. La 8 ocupa el lugar de la antigua capilla, donde se expone un interesante Crucifijo de Pompeo Leoni, procedente del convento de los Mínimos de la Victoria. En la Sala 9 obras de Morales y un "San Jerónimo" del Greco.

Vista general de la sala 6 con los frailes mercedarios de Zurbarán y una Dolorosa
de Mena en primer plano (Foto SIEMA Matritensis)

Capilla con el crucifijo de madera de Pompeo Leoni, 1605
(Foto SIEMA Matritensis)

S. Jerónimo del Greco (Foto SIEMA Matritensis)

- Las Salas 10, 11, 12 y 13 nos muestran más pintura del sXVII, como la "Cabeza del Bautista" de Domenichino, bodegones de Juan de Arellano, la obra maestra del "Sueño del caballero" de Pereda, la "Magdalena" de Murillo o "San Jerónimo" de Ribera.
- Hay una pequeña sala para cuadros de pequeño formato de Goya, que fue miembro de la Academia desde 1780 (por ejemplo su autorretrato de 1815, corrida en el pueblo, casa de locos, entierro de la sardina o el retrato de Juan de Villanueva)

Cabeza de Juan Bautista, de Domenichino (Foto SIEMA Matritensis)

El sueño del caballero, de Pereda (Memoria de arte)

Entierro de la sardina, de Goya, 1793
(Foto SIEMA Matritensis)

Detalle del retrato de Juan de Villanueva realizado por Goya
(Foto SIEMA Matritensis)

- Las Salas 17,18 y 19 nos muestran más pintura barroca, pero no solo de artistas españoles, sino de italianos o flamencos. Destacaríamos el "Éxtasis de S.Francisco" (Murillo), "Susana y los viejos" (Rubens), "La primavera" (único Arcimboldo conservado en España), la "Riva degli Schiavioni a Venezia" (Bassano).
- A lo largo de las Salas 20 y 21 contemplamos trece pinturas de Goya, así como cartas autógrafas suyas y aguafuertes pertenecientes a las series de Tauromaquia o Caprichos. Además es muy interesante un busto del pintor realizado por Benlliure como preparación a la escultura de cuerpo entero en bronce de Goya que se sitúa junto al Museo del Prado.

La Primavera, de Arcimboldo (Foto SIEMA Matritensis)

Susana y los viejos, de Rubens (Foto SIEMA Matritensis)

Detalle de la Riva degli Schiavioni, de Bassano (Foto SIEMA Matritensis)

Vista general de una sala con pintura flamenca del s XVII (Foto SIEMA Matritensis)

Magnífico busto de Goya realizado por Benlliure
(Foto SIEMA Matritensis)

Retrato de Moratín, por Goya (Foto SIEMA Matritensis)

Autorretrato de Goya, 1785 (Foto SIEMA Matritensis)

Antes de subir a la planta segunda descansaríamos en el espacio distribuidor diseñado por Churriguera, donde se expone la escultura original del Ángel caído en bronce (R. Bellever). En la Planta 2 descubriremos la Real Academia y sus aportes al Madrid ilustrado, así como a la Música y al siglo XIX. 
- La Sala 22 muestra obras de Maella y detallistas relieves en cera, provenientes de la corte de Augusto III (padre de MªAmalia, mujer de Carlos III). Interesante sala dedicada a la música: junto a instrumentos podemos ver un retrato de Andrés Segovia, obras decimonónicas de Gallego o el busto anónimo de Carlo Broschi Farinelli.
Ángel caído original de Bellver
(Foto SIEMA Matritensis)

Vista general del distribuidor de la parte alta (Foto SIEMA Matritensis)

Busto anónimo de Farinelli (Foto SIEMA Matritensis)

Coro de niños en Sevilla, de Gallego, 1889 (Foto SIEMA Matritensis)

-La Sala 25 está dedicada a Vicente López y en la sala 28 contemplamos obras de los  Madrazo, como un curioso retrato realizado en 1816 en Roma a Godoy. 
- Las Salas 29 y 30 recorren más el plano arquitectónico. Nos muestran dibujos, planos, maquetas de Diego Villanueva, Juan de Villanueva o Ventura Rodriguez. Ellos contribuyeron a la remodelación del Madrid en el s. XVIII, así como los sitios reales. También formaron a futuros arquitectos en la Real Academia.
Isabel de Braganza, de Vicente López (Foto SIEMA Matritensis)

Amador de los Ríos, por Federico Madrazo (Foto SIEMA Matritensis)

Godoy como príncipe de la Paz, por José de Madrazo, 1816. Curiosa representación de Godoy como mecenas de las artes cuando residía en Roma, en Villa Mattei. Muestra la escultura doble con cabezas de Hércules y Séneca que descubrió y tiene el rostro muy rejuvenecido (Foto SIEMA Matritensis)

Alzado de la iglesia de San Francisco, por Ventura Rodriguez. La remodelación de esta iglesia le 
llevó a disputas con Diego de Villanueva (Foto SIEMA Matritensis)

Retrato de Ventura Rodriguez realizado por Goya
(Foto SIEMA Matritensis)

Plano de Ventura sobre el peristilo del Paseo del Prado, con sus anotaciones explicativas
(Foto SIEMA Matritensis)

Maqueta del primer proyecto para el Museo del Prado
(Foto SIEMA Matritensis)

- Terminamos el recorrido de esta planta con las esculturas de las Salas 31, 32 y 33. Vaciados originales traídos de Roma por Velázquez, urnas funerarias romanas, vaciado de las puertas del Paraiso del Baptisterio de Florencia de Ghiberti, que se había traído Mengs y son espectaculares. Los alumnos las pudieron contemplar estas últimas desde 1779 en la Academia.

Vaciado de la copia de la Ariadna dormida que trajo Velázquez y q está en el
Museo del Prado (Foto SIEMA Matritensis)

Puertas de Ghiberti traídas por Mengs (Foto SIEMA Matritensis)

En la Planta 3 contemplamos obras desde finales del sXIX, las vanguardias del s. XX y salas donde hay obras contemporáneas de los académicos actuales. Por ejemplo cartelería y fotografía, obras de pintura histórica del s. XIX, como Moreno Carbonero. En la Sala 41 obras de Benlliure y Sorolla. Esquivel y Haess en la 52. Picasso o Juan Gris en la 56.

Fotografía del edificio de la Equitativa de 1895, por Mariano Moreno
(Foto SIEMA Matritensis)

Comida de pescadores, Sorolla, 1898 (Foto SIEMA Matritensis)

Con todo lo visto comprobaréis que bien merece más de una visita esta joya de edificio y museo. Más información en www.rabasf.org.

Maribel Piqueras