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lunes, 29 de octubre de 2018

Calle del Espíritu Santo


Hoy vamos a adentrarnos en la calle del Espíritu Santo, en pleno barrio de Malasaña. Esta calle ya aparecía en el plano de Gómez Texeira (1656), con su empinamiento característico y el ángulo a mitad de la calle, que produce un pequeño ensanchamiento en ese punto, como se aprecia en el detalle de la foto. Corre paralela a la calle La Palma y termina en la calle de San Bernardo. El origen del nombre viene de la época del rey Felipe III. En esta zona se situaba un caserío de gente humilde, muchos moriscos, artesanos y ,también prostitutas y ladrones. Cuentan que un día, tercer domingo de Pascua, cayó un rayo  en este área. Los ciudadanos lo percibieron como un castigo por su mal comportamiento y la gente atribuyó este hecho al Espíritu Santo, así que colocaron en su honor una cruz de piedra con una paloma en el centro. Cruz que aguantó hasta 1820.



Desde siempre me llamó la atención cuando la recorría. Si empezamos en sentido descendente, desde el comienzo de la calle, percibimos una calle estrecha, llena de mucha vida. Tabernas, restaurantes y tiendas vintage llenan la calle en su comienzo y en el entorno de la plaza Juan Pujol (que ocupa el requiebro que aparece en el plano de Texeira), donde se colocan hoy unas sencillas terrazas. Pero no todo es gastronomía o decoración, sino que encontramos muchas librerías y cafés literarios curiosos. Por ejemplo, en el número 12 de la calle entramos en Tres Rosas Amarillas. José Luís, su dueño, empezó con el negocio en el 2008 en la calle Vicente Ferrer, pero lleva cinco años en esta otra ubicación. Nos admiramos con sus libros dentro del estilo pop-art o sus libros troquelados, sus teatrillos y marionetas. Tiene mucho material de importación y un esmerado diseño de imágenes (www.tresrosasamarillas.com) 

Interior de Tres Rosas Amarillas, que parece un mundo de 
ensueño (Foto SIEMA)

Libros famosos como Harry Potter y Star War (Foto SIEMA)

Estante con literatura infantil, también en Tres Rosas Amarillas
(Foto SIEMA)

Justo en frente, en el nº 13 encontramos Libros para un mundo mejor, dirigida por Fernando Acero Campos. Empezó como una proyecto social de donación de bibliotecas a gente necesitada en Brasil y en Madrid sigue con ese espíritu de recoger donaciones de libros y bibliotecas enteras, que luego sirven en centros públicos que lo necesiten (centros de salud mental, colegios, residencias de ancianos, etc..). Fernando y su gata han conseguido crear un espacio abierto y terapéutica con libros de narrativa, arte, psicología o espiritualidad sobre todo (www.librosparaunmundomejor.es)

Entrada de Libros para un mundo mejor (Foto SIEMA)

Parte alta de la librería, donde se ven las vigas antiguas (Foto SIEMA)

Otro rincón de la parte alta de Libros para un mundo mejor, donde
se puede tener un alto en el camino (Foto SIEMA)

Fernando y su gata Preta (Foto SIEMA)

Libro escrito por Fernando Ocampo 
(Foto SIEMA)

Esta calle del Espíritu Santo, por desgracia, es famosa por aparecer en la crónica negra, cuando en el nº 23 de la misma apareció el cuerpo sin vida de Enrique Urquijo, lider de Los Secretos, que había fallecido por sobredosis, el 17 de Nov de 1999. En la época de la movida madrileña no era extraño ese ambiente en esta zona, que dista mucho de ser el ambiente bohemio y, a la vez, sencillo, que encontramos actualmente.

Espacio cultural y gastronómico junto al nº 23 
donde falleció el líder de Los Secretos (Foto SIEMA)

Continuando por los números pares encontramos los muros que bordean el gran jardín posterior del Palacio de Parcent. Palacio del s XVIII, edificado por Gabriel Valenciano en 1728 para la Marquesa de Breña. La fachada principal da a San Bernardo 62 y es donde más se nota la influencia de la decoración de Pedro de Ribera, ya que Valenciano era su discípulo. Estuvo habitado por María Isidra Guzmán y de la Cerda (Marquesa de la Breña) y el Marqués de Guadalcazar. Ella es famosa por ser la primera mujer que reciba el título de doctor en una universidad española, en este caso la de  Alcalá de Henares, en 1784. Y tuvo que tener un permiso especial del rey Carlos III. En el s. XIX lo reformó Manuel Seco, en 1860. Durante el s XX fue hotel de los Iturbe y, luego, de los Parcent, cuyo nombre es el que conserva todavía y que encargaron las reformas de la decoración.  En 1945 lo adquirió el Estado y  en los 80 pasa a ser Ministerio de Justicia, sufriendo muchas reformas interiores. Conserva un gran jardín protegido por altos muros al exterior. ¡Con razón llamaban a la calle San Vicente Ferrer en el s. XVII la calle de los 7 jardines!.

Palacio de Parcent. Entrada por San Bernardo, donde se aprecia esa unidad entre balcón
principal y puerta rodeadas por molduras ribereñas (Foto SIEMA)

Detalle del balcón principal , con los herrajes del s. XIX(Foto SIEMA)

Fachada a lo largo de San Bernardo (Foto SIEMA)

Palacio Parcent y comienzo del muro del jardín por la
calle del Espíritu Santo (Foto SIEMA)

Llegando a la calle San Bernardo, frente a los muros del Palacio Parcent nos detenemos en J&JBooks. Es una librería especializada en literatura anglosajona. En la entrada los best-seller y, en la parte de abajo, muchas estanterías donde elegir. Todo son libros de segunda mano. Pero es mucho más: se puede hacer intercambio de idiomas, quiz night en la noche de los viernes o bagel brunch los fines de semana. Dave, el encargado, te atiende siempre con esmero(c/Espíritu Santo 47, jandjbooksandcoffe.es).

Maribel Piqueras

J&JBooks barra interior (Foto SIEMA)

Bagels (Foto SIEMA)

Libros recomendados en la entrada de J&JBooks (Foto SIEMA)

Fachada (Foto SIEMA)

Libros y estanterías de la parte de abajo, en J&JBooks (Foto SIEMA)









domingo, 14 de octubre de 2018

Palacio de Riofrío

Hemos aprovechado el día de la Hispanidad de este año para recorrer el bosque de Riofrío (Segovia) y su palacio. Visita muy recomendable para hacer en otoño. Estos terrenos reales el rey Felipe V los arrendó en 1724 al Marqués de Paredes, prefiriendo residir en el cercano Palacio de la Granja: mucho más grande, elegante y rodeado de jardines versallescos. El devenir de los acontecimientos en la casa real, tras la muerte del rey Felipe V y la sucesión en la persona de Fernando VI, que era hijo de su primera mujer, hizo que volviera a interesarse en ellos la segunda mujer de Felipe V, Isabel de Farnesio. Como reina viuda y muy distante de su hijastro, se consideraba ya alejada de la corte, así que decidió volver a prestar atención al sitio de Riofrío, comprándolo en 1751 con la idea de hacer un palacio para que sirviera de residencia para ella y su hijo, el infante D. Luís de Borbón. Virgilio Ravaglio, arquitecto italiano que ya había trabajado en las obras de Palacio Real, diseñó un amplio proyecto con un palacio de planta cuadrada, jardines y diversas dependencias junto al mismo. Trabajó en él hasta 1753. Luego continuarían su labor otros arquitectos como Pedro Sermini y José Díaz Gamones. En 1762 se terminó de hacer, pero al no llegarlo a habitar la reina Isabel de Farnesio, se dejó sin completar la decoración interior, las dependencias adyacentes y los jardines. Ya que la reina vivió con su hijo Carlos III en Madrid. Manuel Serrano, arquitecto de la época del rey Carlos III fue el que terminó el conjunto de edificios abiertos en la Plaza de Armas del palacio. 

Felipe V a caballo, de Van Loo (1737, Patrimonio Nacional, La Granja)

Isabel de Farnesio, de Jan Ranc (Museo del Prado)

El Palacio de Riofrío presenta una planta cuadrada, donde sobresalen algo sus cuatro ángulos. De tres pisos distribuidos en torno a un patio central. En el estilo se ve la influencia italiana: del Palacio Madama de Turín y del Palacio Real. También tiene un aire a la residencia temporal como palacete de caza del Palacio de Boadilla, construido prácticamente a la vez que éste. Un zócalo de piedra en la base, después vemos un enlucido rosa en toda la fachada. Ventanas más pequeñas y con molduras de piedra recta de remate en la primera planta. En el piso central balcones con remates alternativos de frontones triangular y semicircular. El ático con balaustrada de piedra y jarrones florales. En el centro el gran escudo de la reina Isabel de Farnesio.

Fachada principal del Palacio de Riofrío (Foto SIEMA)

Palacio de Boadilla (Foto SIEMA)

El patio central recuerda al patio del Príncipe del Palacio Real. Un pórtico con arcos clásicos sobre pilares toscanos sostiene la galería superior con balcones rematados por arcos y ventanas de óculos diecioschescos entre pilastras adosadas.  A la planta noble se accede por una monumental escalera realizada con arcos clásicos de granito y balaustrada de piedra caliza, con adornos de putis en diferentes actitudes, muchas de ellas relacionadas con la caza.

Patio central del palacio (Foto SIEMA)

Esquina del patio (Foto SIEMA)

Escalera monumental (Foto SIEMA)

Detalle de puti sobre trofeos de caza en la escalera (Foto SIEMA)

La remodelación última permite ver la salas tal como eran en tiempos de Alfonso XII. Teniendo en cuenta que es una residencia real temporal, de uso para caza o para aislarse del trajín de la corte. También recordando que estuvo abandonado hasta que el rey consorte Francisco de Asís, marido de Isabel II, se refugiaba en él algunas temporadas o el rey Alfonso XII, cuando estuvo de duelo tras la muerte de Mª de las Mercedes. En fín, que ha tenido muy poco uso. Incluso hoy, tiene un uso turístico, ya que para actos oficiales prefieren la Granja. Eso incide en que no esté decorado ampliamente, ni con materiales de gran calidad. Sino mucha piedra y madera de la zona.

Sala de guardia, de gran sencillez (Foto SIEMA)

Frescos de la Sala de Guardia representando a Diana cazadora
(Foto SIEMA)

Tras la escalera de honor monumental se pasa a la Sala de Guardia, decorada con alfombras y tapices de patrimonio real y con unos grandes frescos con escenas de caza mitológicas.  Luego encontramos diversas salas de paso, como una Sala de Pintura s XVII. En ella vemos mobiliario del s XIX, como las rinconeras, la sillería capitoné tapizada en gris claro o el velador de mármol blanco de estilo neogótico. También lienzos o tablas de la escuela madrileña, toledana o andaluza del s XVII. Nos encantaron las pequeñas tablas de Vicente Carducho con escenas de la Virgen (Huída a Egipto, presentación en el templo, los apóstoles ante el sepulcro vacío de la Virgen y la coronación de la Virgen) o la "Circuncisión" de Zurbarán. 

Sala de pintura del s.XVII (Foto SIEMA)

Tabla de la presentación en el templo, de Vicente Carducho, que formaba parte
de un retablo desmontado (Foto SIEMA)

La Sala de pintura del s. XIX es otra moderna sala de paso. En ella el mobiliario pertenece a la época Alfonsina, como el velador de madera lacada y dorada filipino, el espejo con decoración oriental, así como de moda oriental es el tibor de principios s XVIII. Destaca también el escritorio con tapa abatible, la lámpara y chimenea. Obras de Luis Ferrant, Vicente López o Esquivel cuelgan de sus paredes. A continuación la sala de billar con la mesa, tacos y contador del s. XIX, así como una bonita vista del Palacio de Pardo realizada por Hoause en s. XVIII.

Sala pintura del s XIX (Foto SIEMA)

Lámpara de la Sala de pintura del s. XIX (Foto SIEMA)

Sala de billar con lámpara de quinqué isabelina (Foto SIEMA)

Detalle de tacos y contador de partidas (Foto SIEMA)

Vistas del Palacio del Pardo, Hoause, principios s XVIII
(Foto SIEMA)

En la Sala de servicio al comedor destaca el montaplatos de la empresa madrileña Munar y Guitart, una de las primeras en dedicarse a instalar ascensores en 1877. Sala austera por la función que tenía de prestar servicio al comedor. Destaca el juego de te de porcelana, la vajilla y cristalera de la época de Isabel II.

Detalle del montaplatos ( Foto SIEMA)

El Comedor tiene este uso desde el s. XIX. Siempre estuvo decorado con bodegones o cuadros de flores sobre papel pintado en tonalidades verdes. Pinturas hay fechadas desde el s. XVII de Giusseppe Recco, pasando por autores del s. XVIII y del s.XIX como Eugenio Lucas Velázquez. El mobiliario es fernandino, realizado en madera chapada en caoba. Se puede ver la vajilla y cristalería de gala de Isabel II. Destacan también el reloj de bronce dorado y las cortinas del s. XIX. Después se accede a una pequeña sala tranvía de llamadores, desde donde se centralizaban las llamadas que se recibían desde las habitaciones. Se percibe el cableado en lo alto de la pared. Las banquetas de esta sala son de estilo Carlos IV. Hay un lienzo de pescadoras napolitanas de Salvador Maella, que sirvió de boceto para un tapiz.

Comedor (Foto SIEMA)

Lámpara del comedor (Foto SIEMA)

Reloj de bronce del comedor (Foto SIEMA)

Vajilla y cristalería de gala de Isabel II (Foto SIEMA)

Sala tranvía de llamadores, donde se ve el cableado
(Foto SIEMA)

Llamadores en otra sala (Foto SIEMA)

En la Antecámara destaca el retrato de Alfonso XII como capitán general, que es una copia realizada por Ricardo Madrazo (1906) del original de Casado. Cuelgan también lienzos con escenas religiosas de Lucas Giordano y Carlo Maratta. En la esquina un busto de la reina Isabel II. Hay un mobiliario del s XVIII tapizado en raso junto a un velador. Las bonitas cortinas con ramilletes también son del s. XIX. El Despacho del rey está en la esquina, desde donde se percibe por la puerta la sucesión perfecta de habitaciones en perspectiva. Hoy en día cuelgan de sus paredes retratos como el de Fernando VII, del taller de Vicente López, o pequeños cuadros de paisajes realizados por el propio Francisco de Asís, a quien le encantaba todo lo relacionado con el arte. Los dos  escritorio de madera y con incrustaciones de bronce son isabelinos y de fabricación francesa. En la tapicería de las sillas el escudo real y cifras del rey consorte Francisco de Asís, adornado con guirnaldas florales. Me maravilló la estufa de bronce decorada con escudos y corona en su parte superior y que contiene el habitual cajón abajo para recoger la ceniza. El papel pintado también se colocó en el s. XIX.

Antecámara (Foto SIEMA)

Retrato de Alfonso XII, de Ricardo Madrazo (Foto SIEMA)

 Despacho (Foto SIEMA)

Detalle sillas de despacho con los símbolos de Francisco
de Asís (Foto SIEMA)

Estufa (Foto SIEMA)

Lámpara y espejo en el despacho (Fot SIEMA)

Pasamos a la zona de dormitorios, primero por el de Francisco de Asís. Cuando él muere pasó a usarse como zona de vestir. Todo el ambiente es del s. XIX: la cama, mesita de noche, butaca de terciopelo, cómoda y tocador francés realizados en madera de palosanto. El dormitorio de Alfonso XII no está tan recargado y la decoración no ha cambiado desde su venida en 1878. El llamativo papel pintado en azúl y marrón, la cama con baldaquino y dosel de fines s XVIII, la mesita de noche, lavabo, espejo de pie, la cómoda. Interesante el cuadro donde se ve a la pareja real el día de su boda.

Dormitorio de Francisco de Asís (Foto SIEMA)

Dormitorio de Alfonso XII (Foto SIEMA)

Terminamos mencionando el Oratorio y la Capilla. Al primero se le ha dado el uso y disposición original, con los 149 cuadritos del ciclo sobre la vida de Jesús que pintó en 1729 Giovani del Cinque. La Capilla, situada en la planta baja, se ve también desde el pasillo del piso noble por dos amplios balcones, destacando su ábside curvo que está recorrido por pilastras compuestas de orden gigante y el gran lienzo del retablo mayor. Después se pasaría al Museo de la caza, con vitrinas expositivas con la historia de la caza desde la cueva de Altamira, pasando por griegos y romanos, hasta representaciones de animales que se cazaban por estos contornos realizadas por una taxidermista en los años 60 con todo detalle  y lujo de explicaciones sobre esa fauna (gamos, jabalíes, faisanes, patos, zorros, conejos, garzas, etc..). Siempre de agradecer la amabilidad de todo el personal de patrimonio en palacio y en el bosque de Riofrío, que está muy bien preparado con merenderos y mirador en su parte posterior. Recuerdo que nos podéis seguir en facebook SIEMA Matritensis, Twitter@siemamadencanto o web www.siema.es (que es de información muy general). También se pueden utilizar texto y fotos de este blog indicando siempre su procedencia.

Maribel Piqueras

Oratorio (Foto SIEMA)

Parte de arriba de la capilla (Foto SIEMA)

Primeras salas del museo de caza (Foto SIEMA)

Más del Museo de la caza, que hace las delicias de los pequeños
(Foto SIEMA)