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domingo, 23 de junio de 2019

Fundación Fernando de Castro en la calle San Mateo

En la calle San Mateo 15 de Madrid encontramos un edificio histórico de final del s. XIX que, su sobriedad exterior, oculta la belleza que esconde en su interior. A la par que representa una figura clave para lo que ha sido la educación de la mujer en España. Esta Fundación Fernando de Castro existe desde 1870, aunque se alojaba en otras sedes hasta que, en 1890, compran este solar de la calle San Mateo donde Pablo Sánchez Alonso-Gasco realizó este edificio que se inauguró en 1893. El nombre, Fernando de Castro, se refiere a este filósofoy pedagogo que nació en 1814 en Sahagún. Contaré a breves rasgos su biografía. Con 12 años queda huérfano y, con 15, entra en el convento franciscano de San Diego (Valladolid), de donde es exclaustrado por los decretos de 1837 sin haber recibido las órdenes sacerdotales todavía. En 1845 inicia su carrera docente en el Colegio de San Isidro, además, se doctora en Teología. En 1848 es nombrado predicador de la reina Isabel II y, en 1850 capellán. En 1852 es catedrático de Filosofía. En educación desarrolla posturas próximas al kraussismo. Pidió su secularización, abandonando los hábitos religiosos tras el Vaticano I. Los años 60 reflejan la época de su ascenso en la universidad. Defiende la libertad de cátedra, crea la revista complutense, escuelas para institutrices, conferencias dominicales para la mujer o escuelas nocturnas para obreros. Se le apartó de la enseñanza universitaria en 1868, por no querer  firmar un manifiesto de apoyo a la reina, porque él pensaba que la universidad tenía que ser algo independiente a la política. Tras el triunfo de la revolución de 1869 volvió a ser rector de la universidad por dos años. Dedicándose desde 1870 a las tareas de la Fundación. No la llegó a ver en este edificio, porque falleció en su casa de la calle Leganitos en Mayo de 1874. Mucho más completa la información en la propia web de la Fundación (www.fernandodecastro.org)

 Fachada de la Fundación Fernando de Castro. Edificio de tres alturas, en piedra y ladrillo, con 
elaborados trabajos de hierro (Foto SIEMA Matritensis)

Retrato de Fernando de Castro que se encuentra en la Sala
de Presidentes ( SIEMA Matritensis)

El grupo de SIEMA Matritensis a la salida de la visita a la Fundación
(SIEMA Matritensis)

Una vez dentro, en el hall mismo, ya encontramos propiamente el ambiente de finales del s XIX, como si no hubiera pasado el tiempo. En la pared placas de agradecimiento a los bienhechores de la Fundación, especialmente a la reina MªCristina. De frente el patio. A los lados las escaleras de subida a la parte de arriba, a través de un pórtico con columnas de hierro, al que posteriormente se añadieron las maderas y cristales.
Hall con la escalera original y finas columnas de hierro del s XIX
(SIEMA Matritensis)

Placas antiguas de agradecimiento (SIEMA Matritensis)

En esta Fundación, por un precio muy módico, se daba una enseñanza de calidad a las mujeres. Todos los tipos sociales convivían aquí y eran iguales de puertas adentro: la chica hija de costurera, como la hija de marquesa. Los mismos profesores que impartían clases en los colegios o universidades dedicaban parte de su tiempo a enseñar aquí. Ya empezó en 1869 impartiendo en el paraninfo de San Bernardo un ciclo de conferencias para todos, pero donde iban mayormente mujeres de las clases medias. Después se crearía la escuela de institutrices y la de comerciales. Benito Pérez Galdós comentaba que de las pocas cosas que se salvaban de la enseñanza en España eran las clases que impartía Castro. Funcionó con gran éxito entre mujeres hasta 1910, cuando la mujer ya fue admitida en la enseñanza universitaria. Por ejemplo, Concepción Arena y Pardo Bazán eran socias. Durante la Guerra Civil fue saqueada varias veces, perdiendo parte de su mobiliario y objetos de arte. En 1955 sufrió una fuerte crisis. Finalmente la Asociación para la Enseñanza de la Mujer consigue rehacerse y lo mismo la Fundación que actualmente sigue con su labor educativa, cultural y social pero por otros derroteros. Conferencias, revistas, alquiler de espacios para diferentes actos culturales, incluso ha sido escenario para películas. A continuación muestro fotos de diferentes alumnas (diversos cursos y años desde final s. XIX)




La más cercana a la puerta es la clase de primaria: armarios esquinados para aprovechar el espacio y pizarras colocadas a muy baja altura. La lámpara de cristal no era la original. Ahora preside la sala un retrato de Isabel II anónimo. 
Vista general de la clase de primaria (SIEMA Matritensis)

Retrato anónimo de Isabel II con la orden de Carlos III (SIEMA Matritensis)

Lámpara de cristal del s XIX (SIEMA Matritensis)


Todas las aulas tienen mucha iluminación natural, o dan al exterior o, como la mayoría de ellas, daban a un patio interior. Este patio rectangular disponía a los lados las clases y biblioteca. En los laterales sobresalen los pisos superiores, y bajo ellos un tipo de pórtico cubierto, por medio de finas columnas de hierro con fuste acanalado. Las galerías de arriba se alquilaron posteriormente a una Academia y, en la actualidad, a una agencia de publicidad. La tercera planta son viviendas que están vinculadas al personal de la Fundación.

Vista general del patio, rodeado de columnas de hierro fundido, y con plantas
en su interior (SIEMA Matritensis)

En la base de las columnas podemos ver la marca de la fundición: 
la madrileña Picazo (SIEMA Matritensis)

Aquí se ve muy bien las tres alturas del edificio y las terrazas-áticos 
sobre la zona de residencia (SIEMA Matritensis)

Detalle del lateral del patio (SIEMA Matritensis)

Aunque en muy mal estado y, sin restaurar, se han mantenido los frescos 
originales en las sobrepuertas del patio (SIEMA Matritensis)

A ese patio da también la Biblioteca. La utilizaban las profesoras y alumnas mayores. Conserva las estanterías originales, libros antiguos, tinteros del s. XIX, máquinas de escribir, pupitres y sillas de la época. Tiene material muy interesante y está abierta a investigadores.

Vista general de la Biblioteca (SIEMA Matritensis)

Escalera antigua articulada de madera para poder coger los
libros situados a más altura (SIEMA Matritensis)

Máquinas de escribir variadas porque tenían  la idea de que las alumnas se
manejaran con cualquier tipo de máquina (SIEMA Matritensis)

Juego de tinteros y plumas (SIEMA Matritensis)

Pupitres de tres con una bandeja que era donde se repartía la tinta
(SIEMA Matritensis)

Sillas con el respaldo bajo para poder sentarse bien con los trajes de
época (SIEMA Matritensis)

Interesante colección de revistas de moda, algunas incluso con patrones
(SIEMA Matritensis)

Vitrinas de condecoraciones recibidas (SIEMA Matritensis)

En la Sala de Música aprendían canto y a tocar el piano u otros instrumentos las alumnas. Esta aula es de las más elegantes en mobiliario. Cuadros de mujeres cuelgan en sus paredes, también un gran piano de cola y otro de pedales. Además de cerámica, lámparas, bonitos objetos decorativos y un original mueble para guardar partituras.

Calefacciones originales en metal y con decoración vegetal, que
se siguen usando (SIEMA Matritensis)

Vista general de la Sala de Música, con el piano de cola cubierto en un primer
término (SIEMA Matritensis)

El de pedales (SIEMA Matritensis)

Mueble para guardar partituras (SIEMA Matritensis)

Decoración del techo de la Sala de Música: con fresco, lámpara de cristal 
y estucos (SIEMA Matritensis)

La llamada Sala de Presidentes se usaba para la dirección y también para reuniones. Retratos de algunos de los presidentes cuelgan de sus muros. Encontramos varios muebles con yesos, realizados por las alumnas en sus prácticas de esculturas. Al ser obligatoria una salida de emergencia por la otra calle, subieron el suelo en una parte colocando una especie de estrado donde está la estantería.

Esquina elevada en la Sala de Presidentes
(SIEMA Matritensis)

Retrato de Azcárate, realizado por Cecilio Pla, en la Sala 
de Presidentes (SIEMA Matritensis)

En la Sala de Química o Laboratorio las alumnas realizaban sus prácticas de laboratorio. Sobre mesa protegida, todavía se pueden contemplar en las estanterías algunos útiles de cristal para laboratorio y pesas, etc..Hoy en día es la sala más cambiada respecto a la original. 

Botes de la Sala de Química (SIEMA Matritensis)

Pesas antiguas (SIEMA Matritensis)

Cubiertas de la Sala de Química con lámparas más modernas, tipo 
art deco (SIEMA Matritensis)

La Sala Comedor es la más grande. De estructura rectangular, se extiende a lo largo del patio interior. Muebles de comedor, piano, grandes retratos, colecciones de cerámica y decoración algo ecléctica nos trasladan a otra época. Está adaptada para dar conferencias y, como el resto de las salas, se puede alquilar para celebrar cualquier evento. No quiero terminar sin agradecer a la Fundación su amabilidad y atención al recibirnos y explicarnos cada una de las partes del edificio y su historia. Ellos mismos guían de modo gratuito a las visitas. 

Maribel Piqueras

Comedor con zócalo de azulejos blancos (SIEMA Matritensis)

Piano con apliques para sujetar velas en el comedor (SIEMA Matritensis)

Otra vista del Comedor (SIEMA Matritensis)

Lámpara de cristal en el comedor (SIEMA Matritensis)




jueves, 6 de junio de 2019

La Casa de Campo y la Guerra Civil (parte Oeste)

Hemos hablado en este blog otras veces de la Casa de Campo en cuanto sitio real, sobre todo para el Reservado y sus restos. Pero la semana pasada tuve la suerte de poder escaparme, guiada por Antonio Morcillo (Presidente de GEFREMA)  a la parte O de la Casa de Campo, para recorrer esas zonas ya muy conocidas por mí, que además viví mi infancia allí. Ahora se trataba de recorrerlas bajo otro punto de vista: ir con los ojos abiertos recordando las actuaciones militares ahí durante la Guerra Cívil y observar los restos que quedan de ellas. Por otra parte, desde aquí lanzo la voz para proteger de verdad esos restos, que también son patrimonio de nuestra historia. 

Actual puente sobre el arroyo Meaques, donde estaba la reja de Ventura 
Rodriguez (Foto SIEMA Matritensis)

Restos de la reja de Meaques con el cartel informativo
(SIEMA Matritensis)

Comenzamos el recorrido por uno de los puentes de la Casa de Campo, la reja sobre el arroyo Meaques, construída en el s. XVIII por Ventura Rodriguez y que separaba los términos municipales de Madrid y Pozuelo de Alarcón. La mayoría de los restos en este perímetro (desde Aravaca hasta Carabanchel) son de los nacionales. Un pequeño repaso de por qué es así sería el siguiente: cuando el General Varela, con tropas desde el S, se planteó la toma de Madrid encontró que el río Manzanares con sus puentes resultaba un obstáculo. Al otro lado del río se concentraban las defensas republicanas y, también, en las poblaciones cerca de la carretera de Extremadura. Los nacionales idearon pasar por la Casa de Campo, que era un espacio abierto y, desde allí, subir por el Parque del Oeste hacia Madrid centro, pero no resultó. En poco tiempo, sin embargo, habían tomado 3/4 de la Casa de Campo y así permanecieron durante toda la Guerra Civil. Así que esas trincheras, restos de casas, fortines, almacenes, etc, por esta zona Oeste pertenecen al avance que hicieron desde el primer momento los nacionales en ese punto. En otras zonas de la Casa de Campo sí quedan restos de la resistencia republicana (Cerro Águila, Garabitas, zona del Reservado, Pte Franceses o Casa Quemada), pero no en esta zona que recorrimos en su momento.

Vista exterior del Portillo del Zarzón (SIEMA Matritensis)

El portillo del Zarzón desde el interior de la Casa de Campo
(SIEMA Matritensis)

El Portillo del Zarzón fue durante la Guerra Civil lugar de entrada para casi todo. Se llama portillo y no puerta, porque no permitía el paso de carruajes. En cuanto se estabilizó el frente en ese punto, el 8 de Noviembre de 1936, los nacionales derribaron el muro por un punto a la derecha del portillo para hacer una puerta de ingreso más grande y por aquí entraban los transportes, servicios, comida, medicinas, armas y todo lo necesario para abastecer a esa población militar instalada en la Casa de Campo a lo largo de los años que duró el frente.

Vista lateral del puente de la Culebra (SIEMA Matritensis)

Detalle del puente de la Culebra, s. XVIII (SIEMA Matritensis)

El Puente de la Culebra es el más bonito de los que hay en la Casa de Campo, construido en la segunda mitad del s XVIII, se cree que por Sabatini. El serpenteante muro de piedra ha proporcionado el nombre con el que se le conoce. Durante la Guerra Civil derribaron la barandilla original para conseguir agrandarlo y facilitar así el paso de vehículos y usaron las albardillas de granito que cubrían el puente para cubrir fortines o depósitos. Cuando se celebraron los Mundiales del 92 se construyó el lago que lo rodea y se restauró el puente de la Culebra.

Restos de batería (SIEMA Matritensis)

Resulta que las piedras donde jugaba yo de pequeña son restos de polvorín  para  batería(del 7.5), construidas con granito y hormigón, con dos entradas en curvas y contrapuestas para evitar las ondas explosivas. Caminando se ven diferentes montículos artificiales que se hicieron para ocultar algún material. También pasamos por un horno de cal hecho con ladrillo y que se utilizó en estas construcciones de alrededor.

Muros con bloques de hormigón (SIEMA Matritensis)

Restos de otro polvorín hecho con ladrillos y hormigón
(SIEMA Matritensis)

Paseando junto al arroyo nos encontramos unos muros con bloques de hormigón que pudieron ser casa durante la guerra o depósito para las partes delicadas de las municiones. Siempre para baterías del 7.5. En el suelo todavía se ven losas de barro (así evitaban la humedad y el calor). En estos depósitos o polvorín no podía haber cables, ni partes metálicas, ni siquiera clavos en botas de soldados, por eso el personal que trabajaba allí usaba más bien zapatillas de esparto. Para prevenir que saltase cualquier chispa o atraer rayos en las tormentas.

Ermita de San Pedro (SIEMA Matritensis)

Placa en la ermita (SIEMA Matritensis)

Altar desde donde se celebraba Misa (SIEMA Matritensis)

José Finat y Escrivá de Romaní, Conde de Mayalde y alcalde de Madrid, había participado como militar en este frente de la Casa de Campo y mandó edificar esta Ermita de San Pedro, en estilo neoherreriano, con su torre chapitel para celebrar una romería de los Carabancheles, que organizaba la Hermandad 18 de julio, con altar de piedra fuera para hacer una misa de Campaña. El interior está vacío, las ventanas y accesos cegados y se encuentra bastante deteriorada.

Restos de otro polvorín (SIEMA Matritensis)

Restos de polvorín para el que se utilizaron albardillas del Puente de 
la Culebra (SIEMA Matritensis)

Subiendo por el extremo del muro del Zoo nos encontramos el arroyo de Prado del Rey, que es afluente del Meaques. Junto a él restos de otra batería y varios  polvorines cubiertos por albardillas de granito procedentes del puente de la Culebra, también se adivinan restos de refugios bajo los árboles. En  nuestro recorrido divisamos carreteras antiguas, de la época de la república o de la Guerra Civil,  con su característico empedrado y asfalto. Pasada la Glorieta de los Caños, donde era más fácil obtener agua por los pozos, acceso a viajes de agua y arroyos, encontramos muros con alicatado propio de cocinas para las tropas. También pozos antiguos de ladrillo y nuevos. Cerca de la llamada "Vaguada de la zorra" había restos de casas y zonas como de residencia. Se han encontrado cimientos de las mismas.También más trincheras y restos de almacenes.

Restos de cocina alicatada con azulejos (SIEMA Matritensis)

Pozo antiguo (SIEMA Matritensis)

Este recorrido tan interesante terminó en el monumento al Sagrado Corazón, escondido en el interior de la Casa de Campo y rodeado de árboles y flores. Encontramos un pequeño Sagrado Corazón de metal (procedente de arte funerario), que Mayalde colocó en el 37, dicen algunos, otros después de la Guerra, como agradecimiento a salvarse del ataque con proyectiles republicanos de artillería pesada caídos en su puesto de batería. Dos de esos proyectiles se conservan en la base del monumento. Junto a se celebraban misas de campaña para el cuerpo de artilleros. Con estas imágenes terminamos esta entrada para recordar ese otro patrimonio que guarda la Casa de Campo. Recordar que podéis seguirnos en Twitter@siemamadencanto, Facebook Siema Matritensis o las visitas en agenda de www.siema.es.

Maribel Piqueras

Monumento al Sagrado Corazón con proyectiles abajo
(SIEMA Matritensis)

Vista frontal (SIEMA Matritensis)