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viernes, 18 de septiembre de 2020

Antigua Casa de Cerámica Talavera en c/Isabel la Católica

 Hoy quiero rendir homenaje a un negocio centenario de nuestro querido Madrid. Es todo un auténtico museo de arte, centrado en diferentes variedades de cerámica española, con casas de más de 300 años de existencia. Un verdadero patrimonio artístico que tenemos escondido en la capital. La Antigua Casa de Cerámica Talavera lleva más de 100 años instalada en la calle Isabel, la Católica nº 2 (llamada antes de 1855 calle de la Inquisición). El negocio comenzó en 1904 y son ya cuatro generaciones, amantes del arte ceramista, las que han pasado por aquí. El dueño actual, José Senespleda, nos atiende estupendamente. Hay que decir que no sólo conoce su oficio, los materiales y diseños que vende, así como la historia de la cerámica, sino que ama lo que hace y se nota. Llama la atención la fachada horizontal repleta de cerámica, donde vemos el rótulo de Talavera. Enmarcan un San Fernando varios recuadros con escenas del Quijote. A los pies la placa de negocio centenario instalada por el Ayuntamiento. La puerta original de madera es ahora una puerta artística de hierro, pero todo el interior del local conserva el sabor de antaño. Los suelos de loza y cerámica de principios de siglo, los muebles sevillanos de la misma época, la cartelería de 1929 que cuelga de la techumbre. La artesanía, el colorido y la luminosidad de la cerámica nos invaden nada más entrar.

                                 Fachada de la tienda de cerámica Talavera (SIEMA Matritensis)

Detalle del San Fernando del centro de la fachada (SIEMA Matritensis)

Detalle de los azulejos talaveranos con escenas del Quijote y Cervantes
(SIEMA Matritensis)

Suelo original de la tienda, de 1904 (SIEMA Matritensis)

Mueble original de madera, sevillano de principios s. XX, usado para mostrador 
de soperas, cuencos, jarras  de cerámica granadina y de Talavera(SIEMA Matritensis)

Techumbre decorada con los carteles originales de 1929
(SIEMA Matritensis)

Detalle de uno de los carteles del Patronato Nacional de 
Turismo antiguos (SIEMA Matritensis)

Antonio Queipo con otro socio empezó este negocio en 1904, centrado en cerámica de Talavera y Puente del Arzobispo, aunque en seguida trabajaron también cerámica de Granada o Valencia. El buen hacer de esta familia ha hecho que, después de más de un siglo, la cuarta generación siga manteniéndolo. Las tres primeras generaciones están retratadas al fondo de la tienda. Nos llama la atención la gran variedad de formas y diseños que se trabajan aquí: platos, fuentes, tazas, ánforas, jarrones, velas, benditeros, azulejos de diferentes tamaños, cuencos, soperas. Cerámicas de Talavera de casas tan antiguas como la Cruz (con esos diseños florales tan finos y que nos recuerdan al estilo más decimonónico) o la cerámica Niveiro también centenaria. Cerámica valenciana como Manises o azulejos de estilo socarrat abundan en esta tienda. También la cerámica granadina de impronta morisca. 

Cerámica de la casa Cruz de Talavera, de más de 300
años, con ese diseño floral característico (SIEMA Matritensis)

                                        Gran variedad de cerámica granadina (SIEMA Matritensis)

Mantienen esta placa original que estaba en la tienda anunciando
la cerámica Niveiro (SIEMA Matritensis)

Platos donde están retratados las tres generaciones anteriores
(SIEMA Matritensis)

En esta antigua Casa Talavera también encontramos cerámica de Alcora, Sevilla, Onda, Andujar, Ribesalbes y la Bisbal. Podemos ver cacharrería regional de varias funciones y diseños. Lo mismo arte de estilo tradicional, diseños renacentistas en azúl y amarillo, que modernos diseños. Incluso pueden reproducirte todo tipo de imágenes en azulejos. Para más información y contacto os paso sus datos: info@antiguacasatalavera.com o telf 915473417 (mejor en horario de mañana). Nosotros comenzamos el 15 de sept las visitas culturales guiada por Madrid, adaptándonos a las nuevas circunstancias. Ya sabéis que en las redes o web sólo publicamos las que son libres, es decir, con posibilidad de inscripción individual. Las de grupos privados, amigos o empresas se contactan directamente y no se publicitan. Podéis seguirnos en Twitter o Instagram @siemamadencanto; Facebook Siema Matritensis o la web www.siema.es (agenda). Hasta pronto!

Maribel Piqueras

Preciosas fuentes con diseño renacentista en amarillo y azul o, la de abajo, estilo 
floral de la casa Cruz (SIEMA Matritensis)

Ánfora de Manises (SIEMA Matritensis)

Impactante ánfora de Talavera en estilo renacentista (SIEMA Matritensis)

Platos y reloj de cerámica talaverana (SIEMA Matritensis)

Vista general del muro y mesa lateral repletos de objetos
(SIEMA Matritensis)

Azulejo que representa la Catedral de Burgos, de la que celebramos 
el VIII centenario en el 2021 (SIEMA Matritensis)

















martes, 8 de septiembre de 2020

Las Benedictinas de San Plácido

 En la calle de San Roque conservamos en Madrid un convento e iglesia que, a pesar de sus sobrios muros nos hacen regresar, una vez dentro, al dinámico mundo del barroco del s. XVII. A ello se suman también sucesos que tuvieron lugar en él y que son dignos de tramas de película o novela, como ya realizó Torrente Ballester en su famoso "El Rey Pasmado". Aunque estos literatos y las leyendas populares falseen la realidad histórica en muchos momentos. La fundación del convento es anterior a la construcción de la actual iglesia, ya que se fundó en 1623 por Dª Teresa del Valle de la Cerda con monjas benedictinas bajo la advocación de la "Encarnación Benita". Esta iconografía es la que vemos en el medallón situado a la entrada de la iglesia: una sencilla puerta adintelada que sostiene un rectángulo enmarcado por pilastras toscanas con la hornacina de la Encarnación esculpida por Pereira. Encima las bolas Austrias y, sobre ellas, las espadañas para las campanas. También se representa la Encarnación en el lienzo del altar mayor. El protonotario de Aragón, Jerónimo de Villanueva, que había sido novio de Teresa, financió también la fundación, con la condición de que las monjas rezaran por su alma y tener su mausoleo en el interior (cosa que no llegó a suceder). Adaptaron entonces el caserío de este arrabal de Maravillas a la nueva fundación y todavía en el mapa de Texeira aparece esta iglesia y primitiva fundación, que aprovechó la existencia de una antigua ermita de la Virgen dependiente del convento benedictino de San Martín. 

Fachada central con el relieve de la Encarnación y espadaña 
de San Plácido (SIEMA Matritensis)

Era el año en que empezaba a reinar Felipe IV. Esas primeras monjas, organizadas por la priora y su capellán, Francisco García Calderón, protagonizaron unos sucesos relacionados con la secta de los alumbrados o iluminados. Las monjas se volvieron como histéricas, diciendo que les inspiraba el Espíritu Santo a todas horas. Sólo actuaban según esas "iluminaciones privadas". También se dieron casos de posesiones diabólicas al invocar a los espíritus en general. El asunto llegó a ser tan escandaloso que tuvo que intervenir la Inquisición. Se abrió proceso en 1628 por el tribunal de Toledo y, mediante sentencia de marzo de 1630, condenaron al capellán a encierro perpetuo en un convento toledano, abjuración de vehementi por alumbrado, privado también de sus servicios como sacerdote. Así mismo Teresa del Valle fue recluída junto a las monjas restantes en el convento de Sto. Domingo el Real de Toledo, condenada a abjurar de Levi, con cuatro años de reclusión en este convento, privada de sus votos y de regresar a la corte. En 1638 hubo una resolución en favor de las monjas inocentes, excepto la priora y el capellán. Después, en 1643, se abrió de nuevo el proceso, centrándose en los actos del protonotario, quien fallecería en 1653, poco antes de la construcción de la nueva iglesia. Estos sucesos fueron de tal calibre que determinaron la instalación de un Tribunal de la Inquisición en Madrid en 1650.

Vista de la estrecha calle de San Roque con los sobrios muros 
de la fachada del convento (SIEMA Matritensis)

Hornacina con San Plácido en la calle San Roque (SIEMA Matritensis)

Detalle de una esquina del convento de Sto.Domingo el Real de Toledo, donde
estuvo recluída por la Inquisición Dª Teresa del Valle de la Cerda (SIEMA Matritensis)

Seguimos con las historias referentes a la primera fundación. En tiempos del rey Felipe IV el monarca entraba a sus anchas al interior del convento. Se sabe de la existencia de un pasadizo entre la casa del protonotario de Aragón, situada frente al convento, y el convento. En casa de Jerónimo de Villanueva se reunían a menudo el rey, con políticos como el Conde Duque de Olivares y otros a jugar a las cartas o pasar buenos ratos. Se cuenta que el rey estaba enamorado de una joven monja, Sor Margarita, que le rechazaba e incluso tuvieron que simular las monjas su muerte para que el rey la dejara en paz. Es este hecho el que lleva al rey Felipe IV, arrepentido, encargar a Velázquez su famoso lienzo de Cristo Crucificado, en reparación de las faltas cometidas, y que colgaba del coro bajo del convento hasta que pasó a manos de Godoy.

El Cristo Crucificado de Velázquez, realizado por encargo del rey para reparar sus faltas contra las monjas benedictinas de este convento (Museo del Prado en wikipedia)

La iglesia nueva fue diseñada por Fray Lorenzo de San Nicolás, entre 1655-1658. En los magníficos herrajes originales de las puertas está tallada la fecha de 1661. Este gran tratadista (era el autor del famoso manual "Arte y uso de la arquitectura") y pensó en una planta de cruz latina, con los brazos apenas señalados, lo cual crea sensación de mayor centralidad y unidad. Está cubierta por cúpula encamonada y es algo oscura. Los muros interiores se articulan por medio de pilastras y entablamentos dóricos. La decoración es algo posterior, 1668, cuando Francisco Rizzi realiza los frescos de la cúpula divida en ocho gajos separados por filigranas con decoración vegetal y donde aparecen las veneras de las órdenes militares. En las pechinas pintó a cuatro importantes abadesas de la orden benedictina con sus símbolos (Sta. Hildegarda, Sta Isabel de Schonangia, Sta. Francisca Romana y Sta. Juliana de Mont-Cornillón). Todas ellas excelentes retratos barrocos muy coloristas. También realizó en la bóveda del crucero la Inmaculada Concepción.

Frescos de la cúpula central realizados por el artista madrileño Francisco Rizzi (SIEMA Matritensis)

Por su parte, Claudio Coello, con sólo 20 años realizó el famoso lienzo de la Encarnación o Anunciación del retablo central. En él realiza un auténtico tratado teológico. Situando en la parte baja los profetas y sibilas del Antiguo Testamento que profetizaron el feliz acontecimiento, como Isaías (lleva una tabla con las siguientes palabras en latín. "Aquí una Virgen que concebirá y dará a luz a un hijo que pondréis por nombre Enmanuel"). En la parte central de esta composición teatral, como en estrado, la Virgen (recogida en oración y con la caja de costura a sus piés) recibe la anunciación del arcángel Gabriel. En la parte superior aparecen el Espíritu Santo y ángeles de la corte celestiál. Todo ello realizado en una composición movida y compleja, con numerosos personajes, y de gran colorido. Claudio Coello trabajó también en los lienzos de los retablos laterales ( como en "San Benito y su hermana Sta. Escolástica" o el de "Santa Gertrudis")

Lienzo central de la Encarnación realizado por Claudio Coello (Manuel de Blas)


Los diferentes retablos de la iglesia fueron realizados por los hermanos de la Torre, Pedro y José de la Torre (con estructura barroca en dorado policromado, llenos de estípites, entablamentos barrocos, ángeles, guirnaldas, etc). Las esculturas de los santos benedictinos a gran tamaño se las debemos al escultor portugués Pereira. Muy bonita especialmente la del santo titular, San Plácido. También realizaron los hermanos de la Torre el retablo de la Inmaculada situado en una capilla lateral, con una talla anónima del siglo XVII de la Virgen Inmaculada y un Cristo yacente de Gregorio Fernández. En el siglo XVIII se colocaron unas pinturas de Vírgenes madrileñas realizadas por Meléndez y que representan a la Virgen de Atocha y a la Virgen del Milagro. Para visitar esta espectacular iglesia hay que pedir cita con las monjas de L-V. Los domingos hay misa a las 10h, así que también puede ser esta una oportunidad para asomarse a este monumento que tenemos en Madrid. Desde Siema Matritensis organizamos la visita conjunta a Benedictinas y San Antonio, como ya sabéis. Recuerdo que podéis seguirnos en Twitter e Instagram @siemamadencanto, facebook Siema Matritensis o la web www.siema.es donde sólo publicamos las visitas con posibilidad de inscripción individual. Buen inicio de curso.

Maribel Piqueras

                        Retablo lateral de San Benito y Sta. Escolástica (SIEMA Matritensis)

                                                         Inmaculada (SIEMA Matritensis)






jueves, 13 de agosto de 2020

Monasterio de Santa María del Paular

 Hemos aprovechado hace unos días para visitar el Monasterio de Santa María del Paular. Entre sus muros se palpa la historia de España y un inmenso patrimonio artístico que cuidan los benedictinos y Patrimonio Nacional. Para sus orígenes tenemos que remontarnos a la fecha del 29 de agosto de 1390, cuando Juan I de Castilla donó a la orden cartuja sus residencias y capilla de Santa María del Poblar. Terrenos usados como cazaderos por la corona de Castilla desde tiempos de Alfonso XI y situados en el valle del Lozoya, con vistas a la sierra. El testamento de este rey Trastámara benefició a D.Lope Martínez, monje de la cartuja de Scala Dei y que era natural de Segovia. Se fundó así la primera cartuja de Castilla y la sexta dentro de España. En aquel entonces estos terrenos pertenecían a Segovia y así seguirá siendo hasta que, en 1834, pasen administrativamente a depender de Madrid. Por orden de Enrique III de Castilla se empezó a construir una nueva iglesia, en 1406, en la que trabajó el arquitecto Gil Fernández y también vemos artesanos moriscos segovianos que dejarían huella en ella, como en la decoración del púlpito del refectorio. Reinando los Reyes Católicos se le dió una gran impulso a las obras de la iglesia, bajo la dirección de Juan Guas. Su estilo de transición entre el gótico y el plateresco nos recuerda mucho al desarrollado en el monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo. De esta época quedan las rejas, el retablo plateresco y el atrio de la iglesia con sus bóvedas.

Arco plateresco de entrada a la iglesia, realizado por Juan Guas. Uniendo la labor de arquitectura y escultura, con esa minuciosa talla de relieve. En el tímpano una Piedad policromada (SIEMA Matritensis)

Antiguas bóvedas de crucería del s. XV, también en la entrada a la iglesia (SIEMA Matritensis)

La iglesia es de una sola nave, con presbiterio en alto, cabecera plana y toda ella abovedada. Aunque ha perdido parte de su decoración original debido a la guerra de Independencia, desamortización y guerra civil, todavía es de admirar y se nos queda la boca abierta nada más entrar y contemplar, por ejemplo, su reja de Francisco de Salamanca. Realizada a mitad del s XV, muestra un medallón con la imagen de San Juan Bautista, a quien estaba también dedicada la iglesia, por ser la advocación de los reyes trastámaras Juan I y Juan II. También, en el lado izquierdo, aparece los escudos trastámaras.


Reja de final del gótico, con fino trabajo en hierro y remates con escudos, coronas y espirales. Se ve al fondo el retablo plateresco y las cubiertas de las bóvedas de época más tardía (SIEMA Matritensis)

Medallón con el busto de San Juan Bautista (SIEMA Matritensis)

Escudo de los Trastámara en la reja (SIEMA Matritensis)

El retablo mayor, de autor anónimo, sigue un estilo hispano-flamenco y está esculpido en alabastro por los seguidores de la escuela de Juan Guas. Dividido en dos partes: la parte inferior está dedicada a la Virgen, cuya imagen se nos muestra en el centro rodeada de ángeles. Encima, pequeñas escenas en formato rectangular nos reflejan la vida de María, desde su nacimiento, pasando por su matrimonio con San José, la adoración de los magos. Como en el gótico, puestas sin orden cronológico. La talla es minuciosa y aparecen multitud de detalles y ambientación en cada una de las escenas. Las cuatro calles de la parte superior reflejan la vida de Jesús (presentación en el templo, su bautizo, flagelación, muerte y, terminan, con escenas de Cristo glorioso y resucitado). Está rematado por un Calvario, también realizado en alabastro policromado. En las esquinas de arriba, San Juan Bautista y San Bruno. La fina tracería gótica enmarca todas las escenas. La sillería del coro, tallada en madera de nogal por Bartolomé Fernández (s.XVI) se ha recuperado recientemente para el Paular, pues con la desamortización de 1835 se había trasladado a la Basílica de San Francisco, el Grande. Pero, desde el 2003, luce de nuevo aquí. Con su friso de dragones alados, conchas, centauros de corte renacentista y sus numerosos santos y profetas.

Vista general de esta obra maestra del retablo del Paular (wikipedia)

El conjunto del Monasterio del Paular presenta añadidos de diversas épocas. Su sobrio exterior de estilo herreriano puede ocultarnos el plateresco y barroco que observamos luego en algunas estancias de su interior. En el siglo XVI trabajó en el monasterio Rodrigo Gil de Hontañón, que era natural de la propia Rascafría y había ejercido como maestro en las catedrales cercanas de Segovia, Salamanca, así como en palacios o edificios civiles de esas provincias y en la fachada de la universidad de Alcalá de Henares. Dejó su huella en la portada del patio del Ave María. El Renacimiento supuso una época de esplendor para los cartujos en Europa. Desde el Paular se apoyó y ayudó a financiar otros conjuntos cartujos, como el famoso de Granada. Ya que el Monasterio del Paular contaba con ingresos que le proporcionaban las inmensas cabañas de ovejas merinas de la zona y otros campos (con los beneficios de la pesca y de las maderas de sus bosques), así como dos batanes, uno usado para fabricar papel. Desde el exterior se observa el muro rectangular con contrafuertes que cubre la iglesia de planta basilical de una sola nave y la capilla del sagrario con su forma octogonal.

Vista general del Paular, con sus sobrios muros de piedra y alternancia de cubiertas de teja o chapiteles de pizarra (SIEMA Matritensis)

Del interior destaca el refectorio, con su púlpito de decoración mudéjar para el monje que realiza las lecturas mientras comen. Estancia rectangular, con sillería y mesas en los laterales y cubiertas de bóvedas de crucería góticas. El púlpito está casi en la esquina donde aparecen un lienzo de la Santa Cena (copia que realizó Eugenio de Orozco del original pintado por Tiziano para el refectorio del Escorial)y un relieve del Calvario que se adaptan perfectamente al marco arquitectónico. La sala capitular contiene un retablo barroco de Churriguera, en madera dorada, con seis columnas gigantes salomónicas. En la hornacina central está la Inmaculada y, arriba el Calvario. En los laterales de la parte de abajo aparecen dos santos cartujos. Las bóvedas ojivales son del siglo XV. En la capilla de los apostóles nos llaman la atención unos azulejos de Talavera del s. XVIII. La Biblioteca  está abovedada y pintada con unos frescos inspirados en la biblioteca del Escorial. Un crucificado de Juan de Juni (s. XVI) preside la Sacristía.  En el Claustro el prior Juan de Baez encargó a Vicente Carducho 56 cuadros para cubrir los huecos entre arcos. En esas pinturas, realizadas con maestría por este pintor napolitano, se narra la vida del fundador de la orden cartuja, San Bruno de Colonia, así como los hechos más sobresalientes de la historia de los cartujos. 

Vista general del refectorio, con el lienzo y calvario en uno de sus lados. Los gruesos muros de piedra sujetan bóvedas de crucería (unpaísenmiblog)

Entrada al claustro donde se muestran exposiciones temporales y los cuadros de 
Vicente Carducho. La realizó, en estilo plateresco, Juan Guas, en la época de los 
Reyes Católicos, combinando arcos polilobulados y mixtilíneos (SIEMA Matritensis)

Durante el s. XVIII se añadió la capilla octogonal del Sagrario y el Transparente. Comenzó a construirse en 1718, dentro de un estilo rococó por Francisco Hurtado Izquierdo, que había trabajado en las catedrales de Córdoba y Granada, realizando también el sagrario de la famosa cartuja de Granada. Todo en ella es movimiento, luz y color. Dispuso de dos recintos separados por una especie de cancel calado. En uno se coloca el tabernáculo, dentro de una estructura hexagonal,  realizado en mármoles y jaspes de diferentes colores, pero donde destacan los tonos rojizos. Sus muros laterales, al igual que la cartuja de Granada, se cubren de decoración a base de yeserías. Un auténtico de transparente de luz y color. Albergaba una custodia barroca de plata que los franceses robaron durante la guerra de Independencia. Después, la capilla anexa octogonal contiene esculturas barrocas y de principios de siglo XVIII, como Sta. Inés, Sta. Catalina o San Bruno, esculpidas por Pedro Duque Cornejo, la primera, y otras por el sobrino de la Roldana o el escultor Pedro Alonso de los Ríos. Pequeños altares en los laterales para celebrar misa en recogimiento y privacidad cada uno de los monjes cartujos.

Vista exterior de la capilla octogonal del Sagrario o transparente (SIEMA Matritensis)

Transparente de la cartuja del Paular, con la cancela que lo separa de la capilla 
(Glosario ilustrado del arte arquitectónico)

No pudo librarse el Paular del devenir de la historia y sus odios contra el patrimonio religioso. La guerra de la independencia saqueó sus pertenencias. Con la desamortización se produjo la secularización del monasterio y la dispersión por España de su patrimonio. Las pinturas de la serie cartujana entraron a formar parte del Museo de la Trinidad en 1836. Al rezar el estado dicho museo, en 1872, sus obras se integraron en el Museo del Prado, pero como no disponía de sitio suficiente para albergar tantos fondos, se distribuyeron por las diferentes provincias de España, de manera aleatoria y sin atender a temas o series. Pasaron por la catedral de Córdoba, la escuela de Bellas Artes de la Coruña, palacios arzobispales de Valladolid o Jaca, universidad de Sevilla o monasterios de Miraflores y Poblet. En el 2001 el Museo del Prado comenzó a reunificar los lienzos para restaurarlos y, así, en el 2011 se inició el proceso de reintegración de las obras que forman el claustro cartujano. Pero no así del resto. Todo este proceso está muy bien explicado por Patrimonio Nacional en la exposición dentro del monasterio donde he podido tomar estas notas.

Dispersión por España de las obras (SIEMA Matritensis)

Como he comentado, en 1835 se interrumpió la vida monástica. En el año de 1844 el estado vendió a Rafael Sánchez Merino la propiedad, con la condición de que mantuviera en buenas condiciones dicho patrimonio. Ante el incumplimiento de lo acordado, el estado la recupera en 1864. En 1876 es declarado el conjunto del monasterio del Paular como monumento histórico. la Institución Libre de Enseñanz, con Giner de los Ríos, le dará importancia y organizará excursiones en el sitio. Desde 1911-1953, la dirección de Bellas Artes organizó una beca para pintores paisajistas y residían allí mismo. Rascafría se convirtió en lugar de veraneo de familias importantes de Madrid e intelectuales de la talla de Menéndez Pidal o Ibañez Marín. La familia Muguruza, a instancias del Marqués de Comillas, ayudó a la restauración . Franco propuso a los cartujos regresar al Paular , pero éstos lo rechazaron. Desde 1954 hasta nuestros días, es un monasterio perteneciente a los benedictinos. Pertenece también a Patrimonio Nacional, al ser una fundación integrada en los sitios reales. La iglesia celebra eucaristías abiertas al público y los benedictinos tienen una pequeña hospedería dentro del propio monasterio, donde participar de lo mismo que hace la comunidad monástica. Para más información: monasteriodeelpaular.es ( Telf 918691958) o info@monasteriodeelpaular.com. No quería terminar sin recomendar dos sitios para tomar algo en vuestra visita al Paular. Por un lado, el restaurante Hotel rural Marcos, muy cercano al monasterio, con precios asequibles y una terraza enorme donde estar muy a gusto. Además, con aparcamiento amplio. O el restaurante los Claveles con vistas al parque natural Peñalara, también con amplios espacios y terraza y comida local de calidad. Espero que disfrutéis del verano y podáis acercaros a conocer el lugar. Ya sabéis que podéis seguirnos en twitter o instagram @siemamadencanto; facebook Siema Matritensis o www.siema.es (en la web sólo información muy general). Así como conectar por esas redes, el mismo blog o info@siema.es 

Maribel Piqueras 

Hotel rural Marcos (forkweb)

Entrada a los claveles en invierno (Los claveles restaurante)

Los Claveles, terraza (Los claveles restaurante)

lunes, 3 de agosto de 2020

Casas de la Marquesa de Eguarás, de los Duques de Sueca y edificio de viviendas en San Marcos 43

Siempre me han llamado la atención las casas señoriales que te encuentras cuando enseñas el barrio de Chueca o la calle Barquillo. Elegantes edificios de finales s XIX, algunos con uso de viviendas particulares desde el principio y otros pertenecientes a familias nobles. Hoy me detendré en tres de ellos. El de la Marquesa de Eguarás y el de los Duques de Sueca, ambos en la calle Barquillo, y el de la calle San Marcos 43. El magnífico edificio de la calle Barquillo 22 fueron las viviendas para la Marquesa de Egarás, construídas en 1899 por Jesús Carrasco Muñoz Encina. Hacen esquina, ya que el solar era muy alargado y ocupaba también una fachada a lo largo de la calle Prim. En la parte de abajo situaban locales comerciales y, la vivienda noble se extendía en la segunda planta. El arquitecto manejó a la perfección los adornos mudéjares, sobre todo en la decoración de la esquina achaflanada. Combinó también con nuevas técnicas de hierro y cristal en los miradores y un elaborado trabajo de estucos y falsa piedra para remates de ventanas y balcones. En el hall de la vivienda destaca el trabajo modernistas del taller de Zuloaga, en los azulejos de cerámica con tonos azules y la iluminación. También el ascensor es el original. 

El edificio de la Marquesa de Eguarás se adentra como un barco en la calle
Barquillo (SIEMA Matritensis)

Detalle de las elegantes molduras de las ventanas y balcones (SIEMA Matritensis)

Lateral de la calle Prim, con su esquina mirador (SIEMA Matritensis)

Decoración modernista del portal de Barquillo 22 realizado por los talleres Zuloaga, en azulejos florales, igual que los capiteles de las pilastras (SIEMA Matritensis)

Detalle greca de los suelos del portal (SIEMA Matritensis)

Ascensor con detalles modernistas (SIEMA Matritensis)

En la vivienda noble se mantienen los suelos originales del parquet, las molduras de las paredes y la vidriera de la casa maumejean que da a uno de los patios interiores, justo en el recibidor. Ahora la ocupa la Fundación Fusara, a quien agradecemos el permitirnos acceder a ella. 

Vista general de la vidriera en el vestíbulo de la planta noble (SIEMA Matritensis)

Detalle con los medallones renacentistas (SIEMA Matritensis)

El escudo de los dueños de la vivienda (SIEMA Matritensis)

Firma de la casa Maumejean en una esquina (SIEMA Matritensis)

Parquet original (SIEMA Matritensis)

El edificio para el Duque de Sueca y Alcudia , Adolfo Rúspoli y Godoy, es de 1904. El hijo mayor de Carlota Rúspoli (hija de la famosa Condesa de Chinchón y de Godoy)) se lo había encargado a José Urioste y Velada. Urioste había realizado el pabellón español en la exposición de París de 1900, utilizando el estilo plateresco que luego le van a requerir en otros palacetes de Madrid. Planteó en una planta cuadrada dos viviendas independientes, pero unidas a un patio rectangular. La parte de atrás da a los jardines del Palacio de Buena Vista. Palacio que, curiosamente, cedió el Ayuntamiento a Godoy y éste lo decoró con elegantes frescos y muebles de lujosa marquetería de madera, pero nunca lo llegaría a usar. Así que a los jardines del palacio de su abuelo daban las viviendas. Destacan sus elegantes miradores en las esquinas con minuciosa decoración neoplateresca y se percibe la estructura de dos edificios de fachada rectangular, con el medio estrecho donde iría el patio detrás. Medallones, grutescos, relieves renacentistas abundan en la fachada recién restaurada que brilla con todo su esplendor.

Casa palacio de los Duques de Sueca (rutas pangea)

Por último, hacemos un alto en el edificio de viviendas de la cercana calle San Marcos 43, también recientemente restaurado con gran profesionalidad y acierto. Lo realizó el arquitecto Luís Aladrín Mendivil para Andrés Covarrubias a fines del s XIX . Sobre el patio de carruajes se eleva con ménsulas de piedra una fachada mirador donde se alterna la piedra y el hierro, con una decoración ecléctica decimonónica. De efecto muy colorista por la alternancia de paños de ladrillo de diferente color, con piedra blanca, barandillas de hierro con elaborado trabajo de forja modernista y frisos de pinturas.

Fachada principal y entrada de carruajes de San Marcos 43 (SIEMA Matritensis)

Detalle de los balcones con alternancia de materiales: hierro, ladrillo, piedra, frisos de estuco
pintados (SIEMA Matritensis)

Profusa decoración en el acceso de carruajes con columnas, capiteles floridos,
ménsulas, casetones, flores, frontones, etc (SIEMA Matritensis)

Techo con cuidada decoración en yeso (SIEMA Matritensis)

Entrada a la vivienda, con las iniciales del nombre y apellidos del propietario, A y C (Andrés Covarrubias). Decoración floral, espirales y palmetas, alternan con las columnas y ménsulas
(SIEMA Matritensis)

Para terminar recomiendo acercarse a G 69, local de decoración y diseño que ocupa los bajos de Barquillo 11 y que se inauguró en enero del 2020. Geraldine y Cyril, el matrimonio Boudarel, apostaron alto para exponer en los 350 ms del local una selección de mobiliario, con piezas únicas, de diseño, atendiendo a que sean productos que respeten la naturaleza. Además, son un encanto de personas, que te saben aconsejar bien. Pero no solo mobiliario, sino iluminación, vajillas (me encantan las de cerámica portuguesa), fragancias francesas, velas (las originales piramidales de Esther&Erik o las de Cicerie de Gascone de ceras naturales), cuadros, espejos y muchas cosas más. La reforma del local ha mantenido suelos originales del s XIX, así como las finas columnas de hierro o vigas antiguas. De verdad merece la pena. Con sus imágenes me despido.

Maribel Piqueras

Vista general de G69 con las columnas de hierro del s XIX (SIEMA Matritensis)

Capiteles y vigas antiguas (SIEMA Matritensis)

Vajillas únicas (SIEMA Matritensis)

Cerámica portuguesa (SIEMA Matritensis)

Mobiliario de diseño y cuadros (SIEMA Matritensis)

Velas francesas de cera natural (SIEMA Matritensis)

Vigas antiguas. Aquí se respeta lo natural (SIEMA Matritensis)