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lunes, 20 de junio de 2016

Los misterios del Bosco en Madrid

Querido lector, el Bosco siempre estuvo presente en las colecciones reales españolas y, siempre contamos con importantes obras suyas en Madrid. Pero a raíz de la exposición del V Centenario de su muerte, el Museo del Prado nos lo redescubre. Por eso os animamos a hacer con SIEMA Matritense-Madrid con Encanto  un recorrido por su personalidad y obras a través de la disposición en estas salas de la exposición.

EL BOSCO Y HERTOGENBOSCH

Hieronymus Van Aeken Bosch nació y murió en la ciudad holandesa de Hertogenbosch. El misterio que envuelve toda su vida afecta también a la fecha exacta de su nacimiento, que no conocemos. Se sitúa entre 1450-53. No así la fecha de su muerte, 1516 Ya que existe documentación acerca de su funeral, el 9 de agosto de 1516, en la Cofradía de Nra Señora de Hertogenbosch. Casi todo lo que sabemos del Bosco se lo debemos a los archivos de esa cofradía. Pertenece a una tercera generación de una familia de pintores, pero no heredó el taller de su padre, ya que no era el primogénito. El origen de su apellido, Van Aeken, indica la procedencia de Aquitania de sus antepasados. Realmente conocemos muy pocos datos sobre él. Consta que estuvo casado con Aleyt, de familia acomodada, pero no llegaron a tener hijos. También conocemos que, desde 1486, formaba parte de la Cofradía de Nra Señora de la iglesia de San Juan de Hertogenbosch y que pasó casi toda su vida en esta ciudad, salvo unos años que estuvo en Venecia.

Retrato del Bosco (aguafuerte de Cornelius Cort)

El retrato más fidedigno del Bosco es el grabado de Cornelius Cort con el que se abre la exposición. Nos muestra a un artista ya maduro, de unos 50 años, donde lo que más destaca son sus ojos: grandes, muy abiertos y como salidos de las órbitas. Hertogenbosch está situada en el sur de Holanda, cercana a la ciudad de Breda. Pertenecía entonces al gran ducado de Brabante, de ahí el nombre francés, Bois-le-Duc (bosque del Duque). Una ciudad muy rica, que vivía del comercio de telas y de la agricultura. Ambas cosas aparecen reflejadas en las obras del Bosco: conoce a la perfección los elementos de la naturaleza, disfruta con todo detalle al dibujar plantas, flores, frutas o  verduras. Sabe del trabajo del campesino y todo tipo de utensilios para trabajar en el campo. También conoce el Bosco los diferentes tintes para las telas, los tejidos a la perfección: tanto ropas populares o disfraces usados en diferentes festejos, como elegantes ropas de los nobles. Gusta enormemente de reflejar su ciudad en las obras: las murallas, la plaza del mercado (donde él mismo residía ) con la iglesia de San Juan y la torre del ayuntamiento. 

Artistas que trabajaron con él en Hertogenbosch nos sitúan en la época y la ciudad: como un "Ecce Homo" del taller del Bosco, que lo encargó otro hermano de la Cofradía (Peter Van Os), relieves del escultor Adriaen Van Wessel para decorar la iglesia de San Juan en 1475-77 o el precioso "Mercado de paños de Hertogenbossh".

INFANCIA Y VIDA PÚBLICA DE CRISTO

A diferencia de la mayoría de sus compañeros pintores contemporáneos, el Bosco apenas trata Natividades o Vírgenes con Niños. Pero, además del Nacimiento del Metropolitan, que es mucho más parecido al resto de nacimientos de la pintura holandesa, podemos contemplar el original "Tríptico de la Adoración de los Magos" que cuenta el Museo del Prado. Nuestro artista divide la escena en tres partes: la superior con el horizonte, los edificios y murallas de su ciudad de Hertogenbosch, las suaves colinas y paisaje. El del medio donde aparece una escena de batalla, como si quisiera hacernos ver que el nacimiento de Cristo no ha traído la paz al mundo. Y, por último, la escena principal. Una Virgen flamenca con el Niño en sus brazos, ante quien se postran los tres Reyes Magos de ricas vestiduras y símbolos  (Baltasar con el ave fenix, Gaspar con la esclavina de la reina de Saba y Salomón, Melchor detrás de la escultura del sacrificio de Isaac). Todos esos símbolos serían como antecedentes de la figura de Jesucrísto. Un Herodes cariturizado como lujurioso y rodeado de personajes horribles aparece asomando dentro de la choza. En la escena de la izquierda, un ausente San José, lavando y secando los pañales al fuego.

Tríptico de la Adoración de los Magos, el Bosco (Museo del Prado)

LOS SANTOS

En el mundo católico los santos tienen mucha importancia. Se les da un tipo de culto diferente al dado a Dios o la Virgen, son protectores e intercesores de los hombres ante Dios. La iconografía más representada por el Bosco es San Juan, advocación de la iglesia y, después catedral, de Hertogenbosch y también el nombre de su propio abuelo. San Antonio, como su padre, santo eremita que estuvo sometido en vida a fuertes tentaciones del demonio. Otro santo que vivió solitario en el desierto, gran defensor de la austeridad, como S. Juan Bautista. San Cristobal, o el caminante por el camino de la vida, sorteando todo tipo de dificultades. O la rara Santa Wilgefortis, que algunos piensan que sea sólo una leyenda y no existiese en la realidad: esa santa martirizada en la cruz, que pidió al cielo tener barba para así estar lejos de su marido con el que le obligaron a casarse. Llama la atención la finura y delicadeza del rostro de San Juan en Patmos, la composición triangular, los fondos difuminados y su gran colorido.

Meditaciones de San Juan Bautista (Museo Lázaro Galdiano)

Tentaciones de San Antonio (Museo del Prado)

San Juan en Patmos (Berlín, Staatliche Museen)

DEL PARAÍSO AL INFIERNO

Para ser un pintor de transición al Renacimiento, el Bosco se nos muestra, en muchos aspectos como un pintor medievalista, sobre todo en la temática recurrente del pecado y el juicio final. En el mundo del Románico si se representaban mucho estos temas, con todo el bestiario que acompañaba a este tipo de escenas. Pero en el gótico, sobre todo en los siglos  XIV y XV se prefería recurrir a la figura de Jesús como salvador,  tanto en Natividades o Vírgenes con Niño, como el la cruz. Eso es lo que hacían sus contemporáneos. Uno de los grandes misterios del Bosco es por qué recurre a esta iconografía ya pasada de moda, por qué se muestra tan pesimista e insistente en el pecado y el mal en el hombre. Se han dado muchas respuestas: el hecho de vivir en el cambio de siglo y participar de cierto milenarismo; también la extensión por Holanda y ciertas regiones centroeuropeas de una mentalidad preprotestante sobre la fe, en la que el hombre estaría corrompido por naturaleza y las obras de los hombres no servirían para nada, sino que sólo la fe bastaría para salvarse. Es verdad que la situación de parte de la iglesia católica y algunas costumbres escandalizaban al pueblo. Y, mientras que en algunos países, como España, se buscaba reformar esa iglesia desde dentro, en otros, como los estados alemanes, GB u Holanda, preferían reformarla rompiendo con ella. Por tanto al Bosco, en relación con estos temas, hay que contemplarlo dentro del contexto histórico y espiritual de la época en que se mueve, de esa búsqueda generalizada de una vida más ascética y austera. Otros piensan que con estos temas escabrosos trataría de ilustrar los llamados "exempla contraria" o ejemplos a evitar.

Aquí se enmarcaría el famoso "Carro del Heno", del cual existen dos versiones . La de mayor calidad es la del Museo del Prado y luego existe otra en el Escorial, que parece ser una copia. Esta obra es fácil de interpretar. Sigue el proverbio flamenco de que la vida es como un carro de heno del cual cada uno va cogiendo lo que puede. La presentación de las escenas en el tríptico es muy original, ya que en vez de situar en la tabla central el Juicio Final y, en la laterales, el Paraíso y el Infierno, coloca en la central este carro de heno de gran tamaño. Por la izquierda se acercan al carro, a caballo y a pié los poderosos de la tierra: nobles, reyes, el Papa, el Emperador. Debajo del carro y delante aparece todo tipo de gente, peleándose por coger algo de heno. Encima del carro dos enamorados con símbolos de la lujuría y un ángel desesperado. En la parte de abajo una dama a la que la están robando, un médico, un fraile mandando a monjas recoger heno. Muy importante en el Bosco son también los reversos de los trípticos, en grisalla. En este caso el Bosco pintó el camino de la vida, tema que también repite mucho.

 Visiones del Más Allá (Venecia, galleria dell´Academia)

En cuanto a las interesantes "Visiones del Más Allá", que se encontraron en 1521 en las posesiones del cardenal veneciano Domenico Grimani, no sabemos cuál pudo ser la estructura original del retablo. Percibimos los intensos colores venecianos, sobre todo en la escena del Paraíso. En la del Infierno nos recuerda al Dante de la Divina Comedia. Ahora la técnica no es tan minuciosa, mete menos personajes y pintados a modo más general. La más llamativa es la es la llamada Ascensión al Empíreo, donde los ángeles de la guarda llevan a las almas a la visión de Dios. Van como por un tunel, de dónde sale la luz. Difumina los contornos de los que van por el tunel, debido a la intensidad de la luz. Es muy original. A lo mejor el mismo pasó por esa experiencia o alguien muy enfermo se lo contaría después de recuperarse. Lo que todos hemos oído de que sienten las personas a punto de morir y que luego se recuperan, eso de que hay una luz al final de un tunel. 

EL JARDÍN DE LAS DELICIAS

Este gran tríptico es el que más público atráe y el que más diferentes interpretaciones sugiere. Encargado por Elgelbert II de Nassau. Pasaría después por diferentes manos, como Enrique de Nassau, Guillermo de Orange. A este último se lo confiscó en 1568 el prior de la orden de San Juan, Fernando de Toledo. Cuando falleció, en 1591, el rey Felipe II, lo adquirió en su almoneda y lo llevó a El Escorial. En esta residencia ya disponía Felipe II de otras obras de El Bosco. En cada una de las tablas hay cuatro niveles de altura y, también niveles de interconexión. Las tablas del Paraíso y del Jardín son muy parecidas en colores y disposición. El Paraíso, según el Bosco, no es todo amor y ausencia de mal, sino que el demonio está ya ampliamente presente en forma de roca antropormorfa ( marcando los ojos y boca ) que Dalí imitaría. Dios, con forma de Jesucristo crea a Adan y Eva y nos está mirando fijamente. En la parte superior de ambos personajes unos animales, que simbolizan los elementos masculinos, a la izquierda, y las características femeninas, a la derecha. 

Parte superior de la tabla central del Jardín de las Delicias

Detalle de la tabla de la izquierda, el Paraíso, con la roca antropomorfa que Dalí imitaría en el Gran Masturbador y los animales simbolizando al hombre y la mujer (foto abc.es)

En la escena del Paraíso la estructura que aparece en el agua puede recordar a alguna aguja de catedral, o también a instrumentos de la alquimia. La parte superior de la tabla central o Jardín de las Delicias aparecen cinco estructuras arquitectónicas de carácter surrealista. La esfera central, que puede simbolizar el mundo, está fracturada, dando a entender la enorme fragilidad humana. La fuente de la vida es otro símbolo alquimista. En el centro del lienzo aparece un estanque con mujeres de todo tipo de razas y, alrededor de ellas, cabalgan solamente hombres, en grupos, sobre animales que simbolizan los pecados capitales. Está todo el lienzo lleno de elementos sexuales: agujeros de la vagina, el movimiento de cabalgar. Las frutas que pintó el Bosco también están cargadas de elementos eróticos y afrodisíacos (cereza, madroño, fresas, moras). Las frutas y animales representados son de enorme tamaño. Como la imaginación del Bosco es tan maravillosa, a menudo el espectador no se fija en su cuidado dibujo, en la técnica, ni en el colorido o la composición. El Bosco era un hombre muy culto, gran lector (conocía la literatura religiosa y profana de su época, de la que da muchas citas y referencias). También conocedor de las miniaturas y grabados más famosos de su tiempo. Yo destacaría la manzana con la pareja y una pierna de un tercer personaje que aparece, símbolo del adulterio; o la torre de coral llena de chicos jóvenes, donde se simboliza la homosexualidad; también en la esquina inferior derecha de la tabla central aparece Adán mirándonos y señalando a Eva como culpable de todo. 

Detalle: la manzana flotante (Foto abc.es)

Detalle (abc.es)

Los cuerpos son blanquecinos, y parecen seguir todos el mismo modelo, no están individualizados. Imaginación desbordante, movimiento y colorido. La escena del infierno a la derecha produce verdadero pavor. No caben las almas, por eso los demonios siempre están construyendo torres. El hombre árbol parece ser un autoretrato, hueco por dentro, con los pies apoyados en barcas, pasa por diferentes colores del negro al gris,  terminando en rojo como el mercurio, tan usado por los alquimistas. Así como el agua, el azufre o los tubos, siempre presentes en el Bosco, son también elementos alquimistas. Las almas sufren castigos debidos a sus pecados: por el juego, la lujuria, la gula( el cerdo de abajo), la avaricia ( el curioso monstruo sentado en la letrina que se traga hombres, algunos de ellos echan a un agujero sus excrementos en forma de monedas)

EL MUNDO Y EL HOMBRE: PECADOS CAPITALES Y OBRAS PROFANAS.

La Tabla de los pecados capitales es una de las primeras obras que adquirió Felipe II y ya está documentada su presencia en el Escorial en 1574. El Bosco expresa con citas bíblicas su pintura: en el centro Cristo que resucita del sepulcro y letras en latín que significa "cuidado, cuidado, Dios todo lo ve". En torno a esa figura escenas que representan con todo lujo de detalles los siete pecados capitales. Incluso con guiños a proverbios holandeses, como el de "dos perros con un hueso nunca llegan a entenderse", al pintar dos perros peleándose por un hueso en una de las escenas. Cierran la escena cuatro tondos que representan las postrimerías.

Tabla de los pecados capitales (Museo del Prado)

La nave de los necios (Louvre)

Muy interesante la oportunidad de poder contemplar en esta exposición escenas del tríptico incompleto del Camino de la Vida, como el Vendedor Ambulante (Rotterdam), la Muerte y el Ávaro (Washington), la Nave de los Necios (Louvre)  o la Alegoría de la intemperancia (New Haven). Esta Nave de los Necios, pintada en la última década del s XV, se la relaciona con un poema satírico, titulado igual, y compuesto en 1494 en Estrasburgo por Sebastián Brandt, pero la imaginación del Bosco consigue superar la fuente literaria en al que se basó. 

LA PASIÓN DE CRISTO

Aunque en muchas grisallas de los reversos de las obras anteriores están representadas escenas de la Pasión, será sobre todo al final de su vida, cuando se centre en esta temática. Ya la composición es totalmente renacentista: pocas figuras y de carácter monumental en la mayoría de las obras. Como los Caminos al Calvario de el Escorial o de Viena, la Coronación de espinas de la National Gallery de Londres o el Tríptico de la Pasión de Valencia. 

Coronación de espinas (National Gallery de Londres)

En esta Coronación de Londres un Cristo de facciones dulces nos interpela con la mirada. Le corona el personaje de la izquierda, con el sombrero atravesado por la fecha (representa la autoridad civil). Tiene un guante metálico para no hacerse daño y la corona de espinas aparece colocada como una aureola de santidad. El otro personaje es el poder militar, abajo el pueblo ( representando la ira que agarra a Jesús por el pecho). Y debajo, a la izquierda, la autoridad religiosa, los rabinos, con el rollo de la ley en la mano. 

Ecce Homo de Frankfort

En el Ecce Homo que viene de Frankfurt, cuya copia se expone al inicio de la muestra y, al final, esta otra original, nos muestra a Cristo desnudo, con la soga al cuello, la corona de espinas y la túnica, tirado por Pilatos, que lo enseña al pueblo con esas palabras: "Ecce Homo" (ahí tenéis al hombre). Junto a Jesús, aparecen de nuevo las autoridades civiles, religiosas y militares. Abajo el pueblo lleno de ira con gestos muy expresivos y las figuras desdibujadas de los donantes. Al fondo escenas de la ciudad del Bosco, Hertogenbosch, con la plaza del mercado o la iglesia de San Juan.

Con esta información os animo a conocer las obras in situ e ir con paciencia a contemplarlas, por la cantidad de detalles que tienen. Todavía hoy es un pintor que se nos muestra abierto a múltiples sugerencias e interpretaciones. Si quieres que te guiemos, no tienes más que contactar con nosotros en info@siema.es, aunque ya quedan pocos turnos por cubrir.

Hasta pronto:

Maribel Piqueras





jueves, 9 de junio de 2016

Casa-Museo Livia Zavagli en Aravaca

Uno de nuestros grandes descubrimientos en el 2016 fué la casa-museo de Livia Zavagli en Aravaca. Os contaré un poco de esta artista y nos adentraremos en su mundo. Livia Zavagli Ancilotti nació en Roma, pero reside en España desde 1966.  Estudió Ingeniería Técnica y, descubriendo su gran pasión por el arte, amplió con cursos de pintura acrílica, porcelana o pintura en cristal. Su obra está dotada de una gran originalidad. Es el arte primitivo italiano, el arte del Renacimiento Italiano o el Art Decó los que le proporcionan los motivos principales de sus creaciones. Sobre unas bases de buen dibujo, muy preciso, como de miniatura, va preparando el soporte con estucos, pan de oro o pintura. Sobre esos materiales realiza unos auténticos mosaicos, que sólo una italiana como ella sabe realizar a la perfección, incorporando una variedad de pedrería preciosa, diferentes abalorios o plumas. 

"Virgen de Tadeo de Bartolo". Con perlas, rubies, malaquitas, piedras del sol
(Foto SIEMA)

"Virgen rusa" ( Foto SIEMA)

En todas sus obras refleja, no sólo su gran creatividad y conocimiento del mundo artístico, sino también la investigación de texturas y materiales que le proporcionó esa formación como ingeniera. En las fotos no se aprecia el gran trabajo que lleva cada obra. Tiene que trabajar con mucha paciencia, con lupa para ver bien los diminutos abalorios. Por eso suelen ser obras de pequeño tamaño. En su taller dispone de abundante luz natural y  un armario donde están muy bien ordenados los diferentes materiales: por composición y tamaño. Da gusto ver las perlitas, rubíes, malaquitas, u otras piedras preciosas y corales que ella misma recoge en sus viajes por alguna isla.

Botecitos con materiales en su taller 
(Foto SIEMA)

Algunos corales (Foto SIEMA)

Más abalorios ordenados
(Foto SIEMA)

Última obra en la que está trabajando
(Foto SIEMA)

Se pueden recorrer diferentes estancias donde aparecen divididos por temas las obras. Primero pintura religiosas, ángeles, Art Deco y Por Art o cartelería publicitaria. Vírgenes y Nacimientos de pintores primitivos italianos, del Renacimiento y de escuela española (sobre todo valenciana). A modo de ejemplo de esa temática van las siguientes imágenes:
Adoración de los Reyes, de Escuela Valenciana del s XV
(Foto SIEMA)

Virgen con el Niño de Leonardo Da Vinci, con lapisdázulis y turquesas para ese toque azul
(Foto SIEMA)

Virgen del Perpetuo Socorro 
(Foto SIEMA)

Virgen de Guadalupe (Foto SIEMA)

La temática de los ángeles también está muy trabajada y es muy solicitada por el público en las diferentes exposiciones que ha realizado la artista. Una muestra de esas exposiciones sería: 
- Sudent Art Gallery de la Cornell University en Nueva York (1968)
- Pintua Naif sobre cristal en Spanske Kultur Institut, Copenhague (Dinamarca en 1977)
- Galería Leonardo en Viterbo, Italia (1984)
- Cuadros de pintura acrílica y oleo en el Hotel Gran Vía (1990)
- El abalorio hecho arte . Caja España. León (2008)
- El abalorio hecho arte. Caja España. Palencia (2009)
- El abalorio hecho arte. Ilustre Colegio de Abogados de Valencia (2010)
- El abalorio hecho arte. Madrid (2011)

Con esa muestra se percibe como Livia ha pasado por todas las técnicas como pintora, especializándose en estos pequeños cuadros, que son mosaicos de abalorios. 

Ángel, obsérvese como resalta sobre el fondo de estuco
(Foto SIEMA)

Ángel de la Guarda (Foto SIEMA)

El Art Decó también le apasiona y sus obras están incluídas en la página web de www.mariapestanaartgallery.com. Ejemplos de ese arte son los siguientes:

Papel de Fumar (Foto SIEMA)

Señora años 20 con perrito (Foto SIEMA)

Portada de la revista Blanco y Negro
(Foto SIEMA)

No dejó de lado los llamativos carteles publicitarios: bebidas alcohólicas, chocolates, cosas de bebes, etc..
Anis el Mono (Foto SIEMA)

Campari (Foto SIEMA)

Suchard (Foto SIEMA)

Livia ha sabido crear un ambiente muy acogedor en su casa, rodeada del amplio jardín, que ella misma ha diseñado y cuida. La naturaleza está presente en toda la casa: rincones de flores, despensa natural con materiales rústicos para cuidado de frutas y verduras. Y del arte todo lo que mencionemos aquí se queda corto. Livia Zavagli es única en su categoría y siempre está innovando e ideando proyectos novedosos. Agradezco desde aquí a la artista su simpatía y la disponibilidad que siempre ha tenido con nostros. Para saber más contactar con Madrid con Encanto o Proyecto SIEMA ( este último en facebook ). Después del verano tenemos programadas visitas. Espero que os guste tanto como a mi. Con estas últimas imágenes de su casa y jardín me despido.

Maribel Piqueras

Jardín interior (Foto SIEMA)

Jardin anterior (Foto SIEMA)

Almacén para fruta y verdura diseñado por Livia Zavagli
(Foto SIEMA)

Rincón del salón (Foto SIEMA)


jueves, 26 de mayo de 2016

Monasterio y Colegio de Santa Isabel

El Monasterio que hoy nos ocupa, situado en la calle Santa Isabel de Madrid, se construyó en el mismo punto donde se localizaba la famosa "Casilla" de Antonio Pérez. Este secretario de Felipe II, del cual hablaremos más en otra entrada que dedicaremos a él y a la Éboli en Madrid, tenía en la Plaza del Cordón su residencia y despacho, decorado con gran lujo. Pero es en las afueras de Madrid, donde mandó hacerse una enorme finca: casa grande con cuatro torres, rodeada de enormes jardines, huertas y soto. En ellos dicen que cazaban sus huéspedes. La llamaba, con falsa modestia, la "Casilla", y en ella empleó grandes sumas de dinero para decorarla como palacio de gran príncipe, con todo lujo de detalles y sirvientes vestidos con ostentación. Conviene echar un ojo a la descripción que de ella realizó Zapata y que Gregorio Marañón transcribió en la biografía sobre Antonio Pérez. Sólo recojo unas frases para ambientarnos: "tan rico que con la espuma de sus riquezas hizo la más amena casa que en Madrid hay, hospedándose en ella el señor D. Juan de Austria; que tenía camas y sillas, braseros, arcas y mesas de plata y un sólo brasero se apreció en 60.000 ducados; que cada día de los que el señor D. Juan pasó en su casa le daba nuevos servicios de plata, cama y ropa blanca, y nuevas colgaduras de brocado...". Pero Antonio Pérez cayó en desgracia tras el asesinato del secretario de D. Juan de Austria, Escobedo, el 31 de marzo de 1578. Sólo unos meses después falleció D. Juan de Austria en los Países Bajos, el 9 de Octubre de 1578. Al llegar el cardenal Granvella a Madrid con todas las pertenencias y documentos originales de D. Juan, se estudiaron estos y se descubrió que no correspondía con lo que decían Antonio Pérez y la Princesa de Éboli. A Antonio Pérez le tienen como en arresto domiciliario. Empezándose a descubrir ahora las falsedades que  éstos  habían montado, e incluso convencido al Rey, contra la actividad de Escobedo. Llegando al culmen cuando, en 1584, localizan a uno de los asesinos a sueldo de Escobedo, que confesó todo, echando la mayor parte de las culpas a las intrigas de la Pricesa de Éboli. Por eso, en 1585, Antonio Pérez ingresa en prisión y se le confiscan todos sus bienes. Logra huir a Aragón, y después a Francia (siendo el primer español que empieza una campaña de desprestigio contra España, alimentando la Leyenda Negra más allá de nuestras fronteras). Es en esos años cuando Felipe II decidió actuar sobre esas posesiones de Antonio Pérez y construir un colegio en la antigua Casilla. 

EL COLEGIO DE SANTA ISABEL 

Fundado por el rey Felipe II al final de su reinado, en 1595 como casa de recogimiento para niños y niñas pobres, huérfanos y desamparados. Hay que pensar que en el último tercio del s. XVI España pasó por dos bancarrotas(1563 y 1574) más las deudas por las numerosas guerras, como la de al Armada Invencible en 1588. Madrid, desde que se estableció la corte aquí, se empezó a llenar de mendigos, huérfanos y gente que venía a buscarse cualquier tipo de sustento aquí. El rey se lo encomendó a su capellán, Juan Bautista de Acevedo, quien fué el primer administrador del colegio y lo inauguró con una misa el 18 de Diciembre de 1595 ( festividad de Nra Sra de la Esperanza). Por tanto, de todo el complejo de Santa Isabel, es lo primero que se hizo, así que le dedicaremos a él los primeros comentarios.

Colegio y Monasterio de Sta. Isabel en el plano de Texeira

Fachada del Colegio actual de Santa Isabel-LaAsunción
(Foto SIEMA)

Puerta del Colegio con sillares de granito y escudo Austria encima
(Foto SIEMA)

Las edades de los niños iban de 7 a 12 años. Allí hacían sus prácticas piadosas y estudio de la doctrina cristiana, su aprendizaje de lectura y escritura, además de labores manuales. El nombre de Santa Isabel se lo puso Felipe II debido al gran cariño que tenía a su hija, Isabel Clara Eugenia que, además, fue gobernadora de los Países Bajos. Y se cambió el nombre de la calle, de Antonio Pérez, a Santa Isabel (por la reina de Hungría , que había sido en vida muy solícita con los pobres). Con su hijo Felipe III pasaría a ser sólo Colegio femenino. En 1738, se redactan las nuevas constituciones, por las que prefieren a las huérfanas de empleados de la Casa Real, Estado o Ejército fente a otras solicitudes. Siempre fue patronato real. Hoy es un centro educativo concertado católico. Aunque muy reconstruido conserva todavía las amplias estancias de la casilla, los muros antiguos de mampostería, incluso con restos de silex de al antigua muralla de Madrid, patios y columnas de la Casilla. De finales del s XIX es la mayor reforma del colegio, que se aprecia en sus muros de ladrillo e interiores. 

Foto antigua de la Capilla del Colegio de Sta. Isabel


Patio actual del colegio (Blog hanganadolosmalos)

CONVENTO E IGLESIA

El convento, que tiene entrada por la calle Sta. Isabel 48 bis, es de estricta clausura. Antes de hacer el recorrido por la maravillosa iglesia, que pudimos ver con diferentes grupos de Siema Matritense, gracias a Patrimonio Nacional, nos adentraremos un poco en la historia del Convento y la iglesia del mismo. Los orígenes del convento se los debemos a una dama cortesana llamada Prudencia Grillo que, después de una fuerte conversión de una vida muy frívola, decidió dejar todos sus bienes y casas en la calle del Príncipe, para fundar allí mismo un convento en 1589. Si, en pleno centro de artistas, músicos, junto al corral de comedias del Príncipe. Le encomendó la organización del convento a San Alonso Orozco, el llamado "Santo de San Felipe". Esta sería la primera fundación de Agustinas Recoletas Reformadas en Madrid, según lo establecido después del Concilio de Trento. Orozco hizo venir a cuatro religiosas agustinas del convento de Nra Sra de Gracia de Ávila. Curiosamente en ese convento estuvo Sta. Teresa adolescente, recibiendo formación. 
Convento de Nra Sra de Gracia, en Ávila, a las afueras de la muralla
(Foto SIEMA)

A la reina Margarita, mujer de Felipe III, cuando fue a visitarlas, no le gustó nada la ruidosa y poco recogida zona en la que estaban esas primeras monjas. Así que decidió su traslado a la zona de la casa de campo de Antonio Pérez en 1610, dotándolas de nuevas constituciones. Ahora, en vez de depender de la iglesia de San Felipe Neri, pasaron a depender directamente del capellán del palacio. Así que el convento, lo mismo que había sucedido con el colegio, pasa a ser patronato real. Las obras para acondicionar la antigua Casilla como convento se inician en 1611. Anteriormente habían trabajado reformando la Casilla, tanto Francisco de Mora (discípulo de Juan de Herrera), como Fray Alberto de la Madre de Dios. Pero ahora será Juan Gómez de Mora el encargado de las reformas y del proyecto de la iglesia, cuya construcción se inició en 1640. Pero las obras se alargaron mucho en el tiempo, continuándolas Jerónimo Lázaro Goiti  y su hijo, Pedro Lázaro Goiti, que las terminó en 1667. En el plano de Texeira aparece la primitiva capilla, no la iglesia nueva, que es la actual. Pero también a través de ese plano se percibe la gran extensión de todo el conjunto, monasterio y colegio, con sus fachadas y grandes muros a lo largo de la calle Sta. Isabel. Así como los numerosos patios y gran extensión de huertos y jardines hacia el interior. Como están todavía hoy en día. 
Vista exterior del conjunto de Santa Isabel, que se extiende a lo largo de 
la calle del mismo nombre . Primero los muros del convento, la iglesia luego y, 
por último, el colegio(Foto SIEMA)

Entrada al convento, de enorme sobriedad (Foto SIEMA)

Otra de las entradas al convento y sus huertas (Foto SIEMA)

Vista desde el Museo Reina Sofía, con la torre octogonal de la iglesia al fondo
(Foto SIEMA)

A lo largo de los siglos las monjas y el enorme conjunto histórico pasaron por muchos avatares. Un aparatoso incendio en el s.XVIII determinó que se remodelara la iglesia con la lujosa tribuna y frescos de González Velázquez. Con la ocupación francesa del mismo se expulsó a las monjas, que regresarían en 1816. Debido a la protección real no les afectó la desamortización. En 1876 se amplió el complejo con la casa del rector, dos viviendas para capellanes y escuelas a cargo del arquitecto de palacio, José Segundo de Lema. En 1890, Repullés, realizaría también algunas reformas. La Guerra Civil supuso muchos destrozos al Monasterio de Sta. Isabel. Las monjas y objetos de arte que se salvaron lo hicieron con la ayuda de los vecinos, escondidas entre ellos. Lo mismo que el rector en 1936, San José María Escrivá de Balaguer. Grupos violentos anticlericales le prendieron fuego y saquearon todo lo que pudieron, desapareciendo obras de arte importantes como el famoso lienzo de Ribera del altar mayor y todo el retablo de madera policromada que lo rodeaba. En esa obra Ribera pintó en el rostro de la Virgen el de su propia hija, amante de D. Juan José de Austria. Cuando se colocó en el convento, en 1672, las monjas hicieron que Claudio Coello repintara ese rostro porque, según ellas, no se parecía a la Virgen. Es decir, sabemos los objetos de arte que había y que luego se perderían durante la guerra, por las descripciones de Palomino y Ponz. Aún así, el Real Monasterio de Santa Isabel alberga un toral de 1272 piezas pertenecientes a Patrimonio Nacional, es decir, al estado español. Estas se reparten en colecciones de pintura (191 piezas), escultura (64), plata (44), metales (20), ornamentos litúrgicos (653), cerámica (4), muebles (135), retablos (14), relicarios (64), estampas (36). Inventariadas por Patrimonio Nacional. Muchas de ellas pudimos contemplarlas en la exposición que se celebró en 1990 con motivo del IV Centenario de la Fundación del Convento. 
Puerta interior del convento con los horarios de atención de las monjas
(Foto SIEMA)

Torno protegido por medidas se seguridad(Foto SIEMA)

Curioso cáliz de coral, a juego con patena y otros elementos litúrgicos, que se conserva en el interior del convento ( Foto José Luis Saenz. Las Agustinas Recoletas de Sta. Isabel la Real de Madrid)

Sor Ana de Santa Inés, sucesora de la venerable madre Mariana de San José en el priorato. En este lienzo que se conserva en el convento, se aprecia las costumbres funerarias que tenían las monjas. Como las coronaban de flores, las situaban entre candelas para velarlas  (Foto José Luís Saenz)


Una de las cosas que más llaman la atención es la extensión y cuidado del jardín y huertas. Un alto muro por Doctor Fourquet separa las huertas de la calle. Las viviendas construidas presentan muros cerrados en el lado de las huertas de las monjas. El jardín se organiza primero con amplios claustros, luego se extiende dividido en zona para plantas ornamentales, como rosaleda, estanques; pero también presenta una parte dedicada a árboles frutales y huerta tradicional. Todo ello atendido por jardineros de Patrimonio. Os adjunto algunas fotos actuales conseguidas gracias a Cristina Mur, de Patrimonio. Desde aquí agradecemos toda la atención prestada.
Límites del convento con la calle Doctor Fourquet y las casas que rodean a la gran huerta
(Foto SIEMA)

Estanque de los jardines (Foto Cristina Mur)

Parte ornamental, con la pérgola, rosales y demás flores 
(Foto Cristina Mur)

Vista general del huerto, con la cúpula y la parte posterior del Monasterio
(Patrimonio Nacional)

Otra vista del huerto con los muros del convento
(Cristina Mur)

Más árboles de la zona del huerto y los muros de Doctor Fourquet
(Cristina Mur)

Huerto tradicional (Foto Cristina Mur)

IGLESIA ACTUAL Y SU PATRIMONIO

Desde el exterior nos encontramos con la característica fachada de la arquitectura barroca madrileña de la época de los Austrias: forma rectangular vertical, rematado con frontón triangular en cruz. En la parte inferior, en lugar de arcadas, aparecen tres puertas adinteladas, siendo mayor la principal. Encima de ella un escudo real entre las impostas y un gran ventanal arriba.

 Fachada de la iglesia de Sta. Isabel, retocada en el s.XVIII
(Foto SIEMA)

Tambor octogonal, linterna y campanario de la iglesia de Sta. Isabel
(Foto José Luis Saenz)

La planta es de cruz latina, con unos tramos muy cortos, donde se disponen pilastras cajeadas de orden toscano en las paredes. Un gran entablamento recorre la iglesia, con modillones muy sobrios. En el crucero es donde percibimos más el conocimiento del barroco por Gómez de Mora. El arquitecto logra crear movimiento e unidad espacial diseñando un crucero ancho, pero corto, con machones achaflanados dispuestos en un espacio octogonal (que queda marcado más al exterior de la cúpula) . En su parte baja se retranquean hacia dentro, logrando unas capillitas. La iglesia resulta muy luminosa, cubierta por una gran cúpula con tambor en el que se abren ventanas y una gran cúpula. La decoración original la quemaron en 1936 los extremistas, pero se exhiben las mejores obras que se pudieron salvar entonces. En vez del retablo original de 1664 con el lienzo de la Inmaculada de Ribera que comentamos anteriormente, el actual es de madera policromada, del s XVII, y procede de la catedral de Pamplona. En su parte superior la copia del lienzo de "San Agustín y Sta. Mónica" (Antonio Arias, 1656), que se encuentra a los piés. Un relieve moderno representa la escena de la advocación del convento y la iglesia, la Visitación de la Virgen a su prima Isabel. Destacan las imágenes escultóricas labradas en el sagrario, todas ellas del s.XVII. Junto al altar mayor, a la izquierda, la reja que comunica con el coro bajo de las monjas, donde también se exponen maravillosas obras de arte, como la "Inmaculada"de Alonso Cano. Sobre el coro la placa conmemorativa de la inauguración de la iglesia en tiempos de Felipe IV. Justo en frente, otra de la conmemoración del IV Centenario de la fundación del convento, junto a un bello púlpito. 

Vista general del altar y machones achaflanados del crucero
(Foto SIEMA)

Vista de la parte izquierda de la cabecera de la iglesia, con el coro bajo y
 la placa encima del mismo(Foto SIEMA)

Detalle de los relieves del altar mayor 
(Foto SIEMA)

Detalle del relieve moderno de la Visitación
(Foto Esperanza Moreno para SIEMA)

Coro bajo de las monjas con la sillería y obras de arte
(Foto Esperanza Moreno para SIEMA)

Puerta frontal con la escena de la Resurrección en el Sagrario
(Foto SIEMA)

Detalle de la parte superior del sagrario
(Foto SIEMA)

Púlpito (Foto SIEMA)

Placa encima del coro donde recuerda la consagración de la iglesia por Felipe IV
(Foto SIEMA)

Placa conmemorativa del IV Centenario, en la pared que da 
a la parte del colegio (Foto SIEMA)

Los frescos y la decoración de estucos original de la cúpula quedaron muy dañados y, por encima de la línea de cornisa, se realizaron trabajos de restauración tras la Guerra Civil. Las dos tribunas laterales son posteriores, del sXVIII. Lo que si se conservó intacto son los altares de mármol rosado laterales, dentro de las capillitas. Uno, el de la entrada a la Sacristía, sirve para exponer un magnífico lienzo barroco de San Leandro, de autor anónimo. El otro, sostiene la bella "Inmaculada" de Claudio Coello, entre las tablas de san Ildefonso y San Eugenio (ambos de escuela madrileña). 

Vista de una de las tribunas, la de la izquierda
(Foto SIEMA)

Cúpula de Sta. Isabel (Foto SIEMA)

Detalles del altar de mármol rosa veteado 
(Foto SIEMA)

San Leandro (Foto SIEMA)

Altar de la Inmaculada de Claudio Coello 
(Foto SIEMA)

Talla del s XXI de S. Alonso Orozco, a los piés de uno de los machones
(Foto SIEMA)

Encima de esos altares laterales de mármol las monjas de Sta. Isabel organizan en Navidad dos preciosos belenes, uno popular y otro napolitano. Es de las pocas veces que se puede visitar la iglesia, entre el 8 de Diciembre y el 6 de Enero. Habitualmente sólo se puede ver la iglesia en horario de culto y son horas demasiado tempranas para el público normal ( misa de 8h de diario o de 10h los domingos). En el primer tramo encontramos los lienzos de "San Agustín y Sta. Mónica" , de Antonio Arias,  y el de "San Antonio Abad y S. Jerónimo"(escuela madrileña del s XVII), también una "Inmaculada" de Palomino y el "Arcángel S. Jeudiel" de Bartolomé Román, que era un pintor y retratista de la corte de Felipe III. La verdad es que el Monasterio de Santa Isabel resume todo lo que fué un Real Patronato durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Un R. Patronato vinculado a las Agustinas, de ahí la temática encontrada: muchos belenes, niños Jesús, Inmaculadas, S. Agustín o visitaciones de la Virgen a su prima Isabel. De palacio se traen a los mejores artistas, que son los mismos que trabajan aquí, como Gómez de Mora, Bartolomé Román, Arias, Claudio Coello, etc...También son los capellanes de palacio los que dirigen a las monjas. Por eso en el suelo, a los piés del altar mayor, están enterrados dos de estos capellanes ( que tenían el título honorífico de patriarcas de Indias), como Antonio de Sentmenat y Jacobo Cardona.

Arcángel Jeudiel, de Bartolomé Román
(Foto SIEMA)

Inmaculada de Palomino 
(Foto SIEMA)

S. Antonio Abad y San Jerónimo
(Foto SIEMA)

S. Agustín y Sta. Mónica, de Arias
(Foto SIEMA)

Tumba del capellán de palacio y patriarca de Indias, Cardona
(Foto SIEMA)

A los pies de la iglesia, a la izda, hay un cuadro moderno colgado hace un par de años, que representa a S. José María Escriva de Balaguer, el fundador del Opus Dei, porque fué rector de Sta. Isabel y capellán en 1936. Le encantaba rezar y cantar a un niño Jesús que tenían las monjas, de madera policromada, con el que aparece en el lienzo y que todavía se conserva en la clausura.

Niño Jesús que se conoce como Niño de Escrivá
(Foto José Luis Saenz)

San José María con el Niño Jesús
(Foto SIEMA)

No quería terminar, a pesar de que esta entrada se está alargando, sin recomendar un negocio con encanto situado en los propios bajos del Monasterio de Santa Isabel. También comentar que se pueden informar de las visitas por Madrid en programas  libres, o con posibilidad de inscripción individual, en la agenda de www.siema.es o el facebook Proyecto Siema y el twitter @siemamadencanto. Pero las cerradas con empresa o grupos privados no se publican. Dentro de lo que fueron los muros del Monasterio encontramos en Sta.Isabel 48c CENTRAL DE CINE (www.centraldecine.com), que es el negocio con encanto elegido para este post. Es un espacio de formación para actores de cine e interpretación. Pero no sólo actores, ya que es un espacio mucho más abierto y con numerosos cursos. Una especie de puente entre la formación de la escuela y la industria audiovisual. Hay cursos para iniciados y , también para profesionales que quieran perfeccionar técnica o innovar. Además de los cursos habituales disponen de talleres en verano para saber hablar ante una cámara o de técnicas para presentadores y reporteros. Todo lo que ofrecen es muy atractivo.

Espero que os haya gustado. ¡Hasta pronto!

Maribel Piqueras
Vista general de la entrada a Central de Cine (Foto Central de Cine)