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martes, 9 de septiembre de 2014

El Palacio de Linares

Este palacio que hace esquina justo al comienzo del Paseo de Recoletos nos ofrece una majestuosa imagen, sólo superada por el posterior edificio del Palacio de Correos y Comunicaciones ( hoy Palacio de Cibeles). Pero por muchos años la imagen que se veía en esta plaza era la mole del Palacio de Linares. Siguió la moda de residencias palaciegas para banqueros que se instalaron en esta zona durante  la segunda mitad del s.XIX. Dentro de sus muros atesora grandes riquezas artísticas y, también, innumerables leyendas que han dejado una huella trágica o de terror hasta nuestros días. El financiero José Murga compró a la Hacienda Pública tres grandes parcelas, que ocupaban lo que anteriormente había sido parte del Pósito Real, para edificar su vivienda. Más tarde conseguiría el título de I Marqués de Linares por parte de Amadeo de Saboya y en esa ciudad andaluza está enterrado. Cuenta la leyenda que se casó, sin ser consciente de ello, con la hija de la amante de su padre. El padre de José Murga, que vivía en Londres, no revelaría la verdad hasta poco antes de su muerte, en 1857. Entonces se dice que el Papa León XIII les aplicó una bula especial en 1858, llamada "Casti Convivere", para que aún casados convivieran como hermanos viviendo la castidad, dadas las circunstancias en que se había celebrado su matrimonio. Lo cierto es que no tuvieron hijos, dividieron en dos las estancias del palacio, quedando la planta baja para el marqués y la noble para la marquesa, y siempre las desgracias han rodeado a esta familia y su entorno como veremos a lo largo de esta entrada. 
"El I Marqués de Linares, José Murga, y su mujer Raimunda Osorio"(wikipedia)

Se creó una leyenda sobre los dueños diciendo que tuvieron una hija en secreto, Raimunda, a quien asesinaron para evitar el escándalo y esta es una de los muchos fantasmas que dicen había por la casa cuando se hicieron obras en los años 80 e, incluso se gravaron cacofonías que resultaron ser falsas. La verdad es que los hechos parecen desmentir esas leyendas. Nombraron heredera a una ahijada suya, Raimunda Avecilla, hija del administrador de las obras del palacio. Se casó con el Conde de Villapadierna, quien se termina suicidando añadiendo más leyenda negra a esta genealogía. Raimunda Avecilla murió en 1901 y su hijo José heredó el Palacio, la otra hija llamada María fue asesinada por las milicias en Madrid durante la Guerra Cívil. Pero José, y con razón, consideraba tétrico el palacio y lo vendió a la Compañía Transmediterránea. Fué pasando de mano en mano, por las Cajas de ahorro, por Emiliano Revilla y por un consorcio institucional que puso en marcha la Casa deAmérica. Hoy el Palacio de Linares forma parte de esta institución que realizó grandes obras para su restauración entre 1988-1992. Se hizo coincidir la inauguración con 1992, centenario del Descubrimiento de América y es hoy un punto de encuentro entre España y América, con numerosos debates, presentaciones, conferencias, ciclos de cine y actividades.

"Palacio de Linares"(Ramón Gerra de la Vega en Palacios de Madrid)

Tanto en el proyecto arquitectónico como en la decoración intervienen muchos artistas diferentes. Sus líneas generales se las debemos a Carlos Colubi, quien comenzaría las obras en 1872. Sigue modelos arquitectónicos franceses y ésto se aprecia muy bien en la espectacular fachada, cuya parte central es convexa para adaptarse a la disposición creada por el Salón de Baile. El retranqueo con la verja le da cierta privacidad. No tiene puerta central, sino dos laterales que se corresponden con la entrada y salida de carrruajes. La decoración escultórica sobre las puertas del balcón central son relieves alusivos a la música y ,siguiendo un eje simétrico, las tres ventanas del segundo piso  se corresponderían a los lunetos de las sala por donde entraría la luz en las bóvedas, aunque al final están cegadas en su interior y cubiertas con pinturas de Francisco Padilla. Está organizado en cuatro pisos: sótano, que abre las ventanas a ras de suelo, planta baja, planta noble y segunda. Se remata el conjunto con una balaustrada enorme así como el gran escudo de los Marqueses de Linares.

"Detalle rostros femeninos en las ménsulas que soportan la balconada del Salón de Baile" (Ramón Guerra de la Vega en Palacios de Madrid) 
Mientras que para el exterior se empleó una piedra fácil de trabajar, pero también muy propensa a desgastarse por los efectos de la erosión y la polución, en las obras del jardín se emplearán otros materiales. Todos los elementos decorativos de la fachada los modeló Jerónimo Suñol entre 1878 y 1879. ¡Menos mal que no derribaron la fachada por el mal estado que tenía en 1971, cuando la Academia de Bellas Artes llegó a autorizar la demolición! Manuel Anibal Álvarez trabajó en las obras del interior del Jardín, como la Casa de Muñecas o el Pabellón de Caballerizas, utilizando otro tipo de materiales, con la alternancia de muros de ladrillo rojo y encadenados de piedra afrancesados, dándoles más colorido a esas paredes. En este jardín interior se sitúa la terraza del restaurante 100 Llaves que recomiendo no dejar de ir en estos días que todavía quedan de buen tiempo. Dispone de dos recintos, la terraza jardín junto a la escalera monumental de bajada al mismo, rodeada de plantas, y la terraza superior junto al Pabellón de Caballerizas, que se usa más como coctelería. Buena cocina gracias al trabajo e inspiración del chef López Bedma, con platos muy originales, copas y excelente servicio. El nombre del restaurante hace mención a las muchas llaves que fueron necesarias para mantener cerrado este palacio durante casi todo el s.XX.
"Fachada del Palacio que da al jardín, mucho más sobria y con juego de volúmenes e piedra y ladrillo" (foto de SIEMA)
"Escalera en mármol de bajada al jardín, con la elegancia de Aníbal Álvarez"(Foto de SIEMA)
"La Casa de Muñecas", también de Anibal Álvarez, edificada como lugar de juegos para Raimunda Avecilla en el interior del jardín, con ladrillo y madera y todo pequeñas habitaciones. (Foto de SIEMA)
"Vista de la terraza 100 llaves" (Foto de SIEMA)

El conjunto palaciego consta de tres partes: palacio, casa de muñecas y pabellón de caballerizas, todo ello rodeado por una alta verja de hierro. Durante el s.XX se hicieron excavaciones en el jardín para poner en comunicación el pabellón de caballerizas con el palacio. Debajo del pabellón se encuentra la sala de exposiciones y el auditorio. En lo que fue el palacio se mantiene las partes más espectaculares para visitas turísticas, así como para celebración de algunos eventos. También se sitúan ahí las oficinas de la Casa de América y el restaurante (en los bajos).  Presenta una curiosa planta en ángulo, con un vestíbulo oval donde la escalera actúa como eje de la circulación en cada una de las plantas del palacio. Adolphe Ombrecht dirigió las obras de decoración interior del palacio entre 1880-1888. Los marqueses se mudaron a vivir aquí en 1884, todavía sin terminar la minuciosa y rica decoración, cuyas obras no se finalizarían hasta 1900. El marqués no tenía prisa,  ni tampoco le importó invertir grandes cantidades en la decoración del palacio, contratando a los mejores artistas del momento, como los más famosos pintores españoles de fines del s. XIX (Casto Plasencia, Francisco Pradilla, Alejandro Ferrant, Manuel Dominguez), broncistas, decoradores parisinos, marmolistas italianos, sedas y paneles traídos de China.

"Planta con las distintas dependencias del conjunto palaciego de Linares"

RECORRIDO INTERIOR

En la Planta Sótano, con las ventanas situadas a ras del suelo, se encontraban las cocinas, dependencias para todo el servicio y las oficinas para los empleados. Las 100 llaves ocupa estas dependencias. En la Planta Baja nada más entrar nos impresiona el zaguán ovalado, con ese suelo de maderas muy duras procedentes de América. A primera vista parecen piedras, las eligieron por la dureza para soportar el peso de carruajes. Luego viene la gran escalera imperial con una decoración que recuerda al Teatro de la Ópera de París, ya que las figuras de bronce del decorador Cruchet vinieron de la capital francesa. Es de mármol de Carrara, y la decoración escultórica corresponde al español Suñol, pero los decoradores que la montaron en 1882 venían de Francia e Italia.Las pinturas son de Manuel Dominguez y recuerdan al simbolismo, realizando 12 musas para las pechinas, como Talia, Caliope, Urania, Clío, Euterpe, etc...En la bóveda trabajó las estaciones. En los muros de la escalera, también usando imágenes femeninas, representan la Industria, la Ciencia, la Agricultura o las Bellas Artes.
"Arranque de la escalera imperial, con las figuras de bronce parisinas" (Guerra de la Vega en Palacios de Madrid)
"Escalera del Palacio, donde se aprecian las pinturas del muro oval y los elementos heráldicos del marquesado" (Guerra de la Vega en Palacios de Madrid)

También en esta planta podemos ver el despacho, la biblioteca (muy modificada actualmente con ordenadores, etc..Aquí colgaban los retratos de los marqueses que pintó Francisco Padilla en 1888 y Manuel Dominguez la decoró con imágenes relacionadas con el mundo cultural y literario), el fumoir, sala de billar, salón de música, comedor de diario(donde Sebastián Gessa pintó una balaustrada fingida con decoración de vegetación tropical y aves exóticas), office, baño y boudoir( Alejandro Ferrant lo decoró para Raimunda con el tema de la "Alegoría de la Poesía", utilizando para ello imágenes de la guerra de Troya y de los Viajes de Ulises)  y dormitorio del marqués ( con impresionantes mosaicos)

Recorriendo la Planta Noble encontramos el salón de baile con sus respectivas antesalas. Está situado justo encima del zaguán y sus balcones dan a la fachada principal. De exagerada decoración. Las pinturas en el techo fueron realizadas en Roma por Francisco Padilla en 1886 y representan "Las travesuras del amor". Las parejas de cariátides que sujetan el anillo de la bóveda son de estuco dorado y vinieron de París. Las lámparas de bronce se pensaron inicialmente para la iluminación de gas. Con la idea de ocultar los cuatro lunetos que servían de palcos en el proyecto original se pintaron escenas como "Niñas en el palco", "Mujeres con abanicos" "Mirando entre tapices" y "El trovador". Este último se podía retirar desde la galería alta para que ahí se colocaran los músicos. Por la otra cara Alejandro Ferrant pintó "El baño pompeyano". Merecen la pena las antesalas del salón de baile. Por ejemplo, en la primera trabajó el decorador francés Cruchet y colocó figuras de bronce de tamaño natural adornando la chimenea y un artesonado neogótico dorado en el techo para enmarcar el lienzo de la "Ninfa columpiándose" de Francisco Pradilla. También Pradilla pintó el techo de la segunda antesala con las "Ninfas y Cupido". Estos desnudos femeninos sensuales que provienen del simbolismo le encantaban al marqués y estaban muy de moda a fines del s.XIX.
"Baño pompeyano situado en la galería sur del piso segundo y, como se aprecia en la imagen, desmontable" (Guerra de la Vega en Palacios de Madrid)
"Vista general del Salón de Baile" (Foto Guerra de la Vega)

La otra gran sala de esta planta noble es el comedor de gala que mira al jardín y está decorado con pinturas de Alejandro Ferrant en 1888 con el tema del "Festín de los dioses" en el techo. Sobre las puertas escenas de Bacanal imitando bajorrelieves. Encima de la chimenea un bodegón y,sobre los muros, tapicerías francesas.El salón principal con las pinturas de Casto Plasencia que representan a "Psique conducida al Olimpo", el Boudoir estilo Luis XV de la marquesa  y dormitorio de invitados, salón de retratos. La capilla y sacristía. Desde la capilla se aprecia al fondo la puerta del salón del baile y el hueco de la escalera. En ella Alejandro Ferrant y Francisco Amérigo realizaron las grandes figuras de estilo bizantino que representan a 10 apóstoles. En los lunetos trabajan temas relacionados con los nombres de los marqueses, como el "Sueño de José" o "San Raimundo recibiendo a Alfonso VII". Es de un eclecticismo propio del s.XIX. Para el zócalo se utilizaron mosaicos realizados por artesanos italianos afincados en París. El suelo es de mármoles con diseños geométricos. Los mosaicos aparecen en muchas de las habitaciones de este palacio. En el salón chino se cubren las paredes con paneles de sedas pintadas y bordadas con paisajes exóticos. También se trajeron las puertas de maderas lacadas desde China. Los sofás y sillones presentan cabezas de dragones en su decoración para estar ambientados lo más posible con este mundo oriental tan de moda en la época de construcción del palacio. Este salón chino no tiene acceso desde el pasillo, ya que pertenecía a la privacidad del marqués, donde se relajaba con sus amigos íntimos.
"Capilla del Palacio"(Guerra de la Vega)
"Salón chino"( Guerra de la Vega)

La segunda planta es la última. Alberga las galerías pompeyanas, los invernaderos (que están a ambos lados de la escalera principal y comunican las galerías norte y sur), un comedor, pequeñas habitaciones para el servicio, el coro de la capilla, así como un dormitorio, baño y boudoir para invitados. En el propio palacio organizan visitas guiadas de 40min después de proyectarte un pequeño video introductorio. Nos parece poco tiempo para explicar la historia, leyendas y lo que supone este edificio en la evolución de Madrid, así como en el arte. La verdad es que se queda corta la explicación de tantos detalles como contienen sus dependencias. Tampoco explican el exterior( fachada o casa de muñecas, etc,  ni los jardines). Por ello, para saber más, os animo a acudir con SIEMA a los recorridos por estos palacios del Paseo de Recoletos que haremos durante el mes de octubre. Más información en www.siema. es o facebook Proyecto Siema. 

Maribel Piqueras



jueves, 24 de julio de 2014

Casa de las 7 chimeneas en la Plaza del Rey de Madrid

Esta Casa de las 7 chimeneas es una de las más enigmáticas construcciones de Madrid y ha dado lugar a numerosas leyendas. Encontramos muchos aspectos curiosos alrededor de la misma, como el no tener escudo de propietario (puede que éste desapareciera con las sucesivas reformas) o el estar situada tan lejos del centro de la villa en la época de su edificación. También llama la atención el número exagerado de chimeneas para el tamaño de la casa y la especie de maleficio que se cierne sobre todos sus habitantes. Las primeras noticias sobre esta casa tienen relación con un montero de Carlos V que, parece ser, la mandó construir para una hija suya, Elena, que algunos dicen fué amante de Felipe de joven. Felipe II organizó su boda con un capitán del ejército, llamado Zapata, que moriría pronto durante las campañas de Flandes. La joven viuda quedaría muy sola y desconsolada, dejando de comer y descuidando su aspecto. Elena falleció, aunque su cuerpo nunca salió de la casa para ser enterrado, ni se celebraron funerales por ella. Los sirvientes comenzaron a correr el rumor de que había sido asesinada, la justicia decidió interrogar al padre, que se declaró inocente (aunque al poco tiempo se ahorcó en una viga de la casa). Ahí empiezan las historias trágicas protagonizadas por sus inquilinos, aunque haya mucho de leyenda y poco de historia verdaderamente documentada. Con el correr de los años, algunos campesinos que regresaban a sus casas al anochecer, pues recordemos que esta casa estaba situada muy en las afueras del Madrid de entonces, dijeron haber visto una figura espectral femenina de cabellos largos, ataviada con un vestido blanco de seda y una antorcha. Se la distinguía golpeándose el pecho y dirigiendo su mano hacia donde estaba ubicado el Alcázar de los Austrias. Esta especie de fantasma fue visto por numerosos testigos.
"Dibujo de la Casa de las 7 chimeneas con la reforma del sXVIII" (de Masquemagia)

Sobre esa primera casa el arquitecto Antonio Sillero realizó una construcción entre 1574-77 para Juan Ledesma, que era secretario de Antonio Pérez. Sillero estaba familiarizado con el estilo de Juan de Herrera que tanto gustaba a Felipe II y realizó importantes obras en Madrid como, por ejemplo, la Casa de la Panadería . La casa tenía una estructura rectangular y tres alturas con sótanos. El zócalo era de granito y los muros de ladrillo y mampostería. Para los muros utilizó restos de silex extraídos de la muralla medieval. Las ventanas del primer piso eran más pequeñas y tenían alrededor decoración realizada con el mismo ladrillo. Las del segundo piso, llevaban rejas y decoración también de ladrillo, pero más elaborada. El último piso lo constituían balconcillos en volandas decorados con bonita reja de hierro y decoración geométrica de ladrillo en los bordes. Estaba cubierta por teja. Toda esta estructura y exterior se ha mantenido hasta hoy.
"Vista de la Casa de las 7 chimeneas" (SIEMA)
"Detalle con reutilización de materiales de la antigua muralla" (SIEMA)

La casa la adquirió en 1583 el comerciante genovés Baltasar Cataneo que encargaría la construcción de las 7 chimeneas que la han hecho famosa. En 1590 vuelve a pasar a otros propietarios, como Baltasar de Rivera, luego a la familia de los Colmenares y los condes de Polentinos, a quienes perteneció la casa hasta el s.XIX. Durante los s XVI, XVII y XVIII la villa de Madrid la usó como residencia oficial o para embajadores. En el s.XVII está documentado que se alojaron ahí tanto el Duque de Buckinnghan como el príncipe Carlos, futuro Carlos I de GB. Estos ilustres invitados habían llegado a la corte de Madrid para cerrar un trato de matrimonio de la hermana de Felipe IV, María, con el príncipe Carlos y que al final no llegó a realizarse. Incluso Velázquez pintó un retrato al príncipe Carlos en esa ocasión. El escritor Pérez Reverte en su novela "Capitán Alatriste" se hace eco de este hecho histórico. Carlos I de GB, siguiendo con el maleficio de la casa, terminó sus días ejecutado en GB por revolucionarios. De su muerte se aprovecharía, entre otros, el rey Felipe IV, adquiriendo grandes obras de arte en las subasta pública de las colecciones del rey inglés.
"Sir George Villiers (Duque de Buckinnghan)  como Venus y Adonis" (Van Dyck)
"Carlos I de GB" (Van Dyck, 1636-40)

Durante el s.XVIII se amplió la casa con esa forma de L que ahora divisamos desde el exterior. Se cerro con muros y se hizo una entrada monumental lateral en estilo clásico.En esa centuria habita la casa el Marqués de Esquilache, ministro del rey Carlos III. En 1766 este político emprendió una serie de reformas para mejorar la vida en la capital del reino, como alumbrado, obras de saneamiento o conducción de aguas. Pero los madrileños no le reconocerán nunca esos méritos, sino que pasó a la historia por la revuelta popular que se organizó cuando quiso recortar los sombreros de ala ancha y las capas buscando una mayor seguridad en las calles y evitar que hombres embozados cometieran delitos ocultando su identidad y también armas entre tanto ropaje. Se tomó como una medida extranjera contra la tradición madrileña y hubo hordas de ciudadanos que entraron en la casa de las 7 chimeneas y la saquearon, obligando a dimitir al ministro con lo que se conoce como el Motín de Esquilache.
"Retrato del Marqués de Esquilache" (Giuseppe Bonito, sXVIII)
En el s XIX el Banco de Castilla compró la casa y la reformó por completo. Sigue sin tener propietario particular desde Elena, sino siempre vinculada al Estado, la Banca o algún organismo oficial. Durante las obras llevadas a cabo por el Banco se levantó el suelo del sótano para instalación de tuberías. ¡ Cuál sería la sorpresa de los obreros al encontrarse un esqueleto de mujer joven junto a monedas de oro del sXVI ! (suponemos que pertenecía a esa infeliz Elena, la cual nunca llegó a salir de la casa). También fué la sede del Banco de Urquijo en los años 80 y algunos todavía tenemos presentes el vil asesinato de los Marqueses de Urquijo, que permanece aún hoy sin resolver y rodeado de misterio, y  que no hace más que afirmar el destino trágico de los inquilinos o propietarios de dicha vivienda. Actualemente es la bonita sede del Ministerio de Cultura
"Fachada de la Casa de las 7 chimeneas y torre lateral de la ampliación con entrada principal"(SIEMA)
"Vista desde el otro lado de la torre"(SIEMA)

Al lado del cuerpo rectangular inicial con las 7 chimeneas y la gran cornisa de ladrillo, donde destaca la sobriedad Austria, hoy en día vemos colocadas unas columnas clásicas a modo de ornamentación. Destaca el gran torreón de la ampliación, con su galería clásica en la ladrillo en la parte superior, la balconada con decoración renacentista en piedra y el gran arco de entrada, de corte clásico, de medio punto con sillares almohadillados.
"Cartela de la Plaza del Rey en una esquina de la misma" (SIEMA)
La Casa de las 7 chimeneas domina la bonita y reformada Plaza del Rey. Con ese nombre se conoce a esta Plaza, pero  no antes de 1800, que se llamaba "Plaza del Almirante". En 1808 quisieron rendir honores al nuevo rey, Fernando VII y cambiaron al odiado almirante Godoy por el futuro rey. Es a partir de entonces cuando se la conoce con ese nombre. Por tanto, el azulejo con el rostro de Felipe II no sería el adecuado históricamente, ya que el nombre viene por Fernando VII. Las fachadas de los edificios que dan a la misma han sido remodeladas. Mantienen los zócalos de granito, pero el ladrillo de los muros se ha recubierto de estuco y pintado, lo mismo que las molduras de estuco de ventanales y balcones, lo que le proporciona mucha elegancia. Es una plaza pequeña, pero llena de encanto. Situada a un paso de las bulliciosas calles Barquillo y Alcalá. En el centro presenta una moderna fuente y, en uno de sus lados, la escultura en bronce sobre pedestal, del Teniente Ruíz. Héroe de la libertad, muerto en el asalto al cuartel de Monteleón (Plaza actual del 2 de Mayo) durante la guerra de la Independencia.

"Centro de la Plaza del Rey con la fuente" (SIEMA)
"Escultura del Teniente Ruíz" (SIEMA)
Recomiendo hacer un alto en el camino en el Sifón, situado en la esquina de la plaza. Una bodega con encanto, cuyo interior recuerda a las tiendas de ultramarinos de los años 60. Además de cervezas caseras y estupendos vinos, nos proporcionan bebidas con ese toque del característico sifón de toda la vida. Se puede comer y tapear a buen precio. Tiene estupendas conservas, tablas de quesos madrileños, minikebas y productos gourmets. Nosotros ya hemos tenido nuestro momento de descanso con las visitas de SIEMA ahí. Si quieres tener más información sobre esos programas con posibilidad de inscripción individual echa un ojo a nuestra web www.siema.es después del verano. También puedes seguirnos en facebook como Proyecto Siema. Ahora me despido con unas imágenes de El Sifón.

Maribel Piqueras


lunes, 7 de julio de 2014

Curiosidades de la calle 7 de Julio de Madrid

El otro día descubrí la calle del 7 de Julio en la capital. Fue por casualidad y, en realidad, corresponde más a un callejón de entrada a la Plaza Mayor que a una calle. Cuando uno pasa por este punto lo primero que le viene a la mente son los Sanfermines o, en mi caso, la ilusión que una calle de Madrid lleve la fecha de mi cumpleaños, el 7 de Julio. Como no me pegaba que la calle se llamase así por ninguna de esas dos razones investigué un poco y pregunté al Sr Luís Miguel Aparisi, del Instituto de Estudios Madrileños, que además es una de las personas que más sabe sobre la toponimia de Madrid y la historia de su patrimonio. A lo largo de esta entrada tü también descubrirás la bonita historia de libertad que da nombre a la calle.Te encuentras con ella paseando por la calle Mayor, justo en frente se sitúa el chaflán que divide la calle San Felipe Neri y Bordadores. Desde este punto se ve una preciosa vista lateral de la fachada original de San Ginés.


Los importantes acontecimientos que sucedieron en Madrid en esa fecha de 1822 están enmarcados en los cambios y tensiones generadas por el llamado "Trienio Liberal". De todos es sabido que la figura de Fernando VII muy pronto dejaría de ser "el Deseado", como se le conocía popularmente al principio de su reinado. Este rey, nada más ocupar el trono español después de la Guerra de Independencia, se dedicó a derogar la Constitución de las Cortes de Cádiz, organizó una represión contra los liberales, un gobierno lleno de camarillas y luchas por el poder, incoherencias, diversas crisis económicas, de identidad y de prestigio internacional. Dentro del férreo absolutismo hubo un pronunciamiento en 1820, el de Riego (que estaba al mando de las tropas encargadas de luchar contra la sublevación americana). Consiguió que el Rey volviera a jurar respeto a la Constitución de 1812 y comenzar un período liberal que duraría solo tres años.

"Fernando VII con manto real" (Goya, 1815)

"Jura de la constitución por Fernando VII en 1820"(Autor anónimo)
Fernando VII siempre fue rey muy poco leal y muy poco de fiar, pensando sólo en sus propios intereses y no en el bien común de los españoles. La imagen superior refleja el momento en que el Rey jura la Constitución de Cádiz ante las Cortes del Trienio reunidas en el colegio de Santa María de Aragón en 1820. Unos años más tarde, el 30 de junio de 1822, el Rey cerraba la legislatura de las cortes ordinarias. Ese mismo día se produjeron algunos disturbios delante de Palacio Real: se insultaba a la guardia real, incluso se lanzaron contra ellos algunas piedras. Estos hechos provocaron que muchos guardias salieran de la formación y la emprendieran a cuchilladas y bayonetazos contra los agresores. Pero la cosa no quedó ahí. La noche del 1 al 2 de Julio de 1822 cuatro batallones de la guardia real abandonaron los cuarteles "sin orden para ello, en el mayor silencio y por diferentes puntos de la capital, salieron cuatro batallones de la guardia real" (actas secretas de la Diputación Permanente, 2 de Julio de 1822). La propia Diputación tomó medidas para pacificar la situación. Todos los indicios apuntaban a palacio como el origen de la revuelta, pero tuvieron mucho cuidado de dejar al rey al márgen de todo. Fernando VII no hacía más que dar largas.para no resolver rápidamente la situación. Pero la Diputación estableció una serie de medidas en caso de que el rey no actuase. El 7 de julio estaba profundamente preocupada por el devenir de los acontecimientos. Mientras tanto el rey estuvo custodiado en el Palacio Real  por tropas leales.
"Guardia real en 1830"(Blog miniaturas militares)
El 7 de Julio de 1822 se libró una gran batalla en defensa del orden constitucional en los alrededores de la Plaza Mayor de Madrid, entonces llamada "Plaza de la Constitución". La Milicia Nacional, formada entonces por burgueses liberales y a las órdenes de la Diputación y Ayuntamiento de Madrid, se organizó para defender la capital contra una especie de golpe de estado de carácter absolutista contra los liberales y la constitución de 1812. Hubo una dura batalla,  incluso con cañones o armamento pesado. Consiguieron poner a la fuga a los batallones de la guardia real que habían intentado tomar la Plaza Mayor. Y los sublevados terminaron acuchillados por caballerías reales, se dice que por orden del propio rey. Esta calle del 7 de Julio en 1822 no estaba con el arco cerrado, sino abierta, ya que el proyecto de cerramiento ideado por Juan de Villanueva no se completaría hasta tiempos de Isabel II. Por eso los grabados que se conservan en el Museo de Historia sobre estos acontecimientos muestran esta calle de la Amargura sin arco. 
"Entrada desde la calle 7 de julio a los soportales de la Plaza Mayor"
"Arco con el que cerró en 1854 este callejón. Arriba placa conmemorativa de los héroes del 7 de julio de 1822"
Esos hechos fueron tan importantes que el propio Benito Pérez Galdós les dedicó la 5ª novela de la 2ª serie de los Episodios Nacionales, titulada "El 7 de Julio". Está escrita en 1876 y en ella aparecen algunos de los personajes de novelas anteriores, como Salvador Monsalud o Solita. Algunos fragmentos de la misma serían:" Ya se sabe que la Plaza Mayor tiene dos grandes bocas, por las cuales respira, comunicándose con la calle del mismo nombre. Entre aquellas dos grandes bocas que se llamaban de Boteros y de la Amargura, había y hay un tercer conducto, una especie de intestino negro y oscuro: es el callejón del Infierno. Por una de estas tres bocas o por las tres a un tiempo, tenían los guardias forzosamente que intentar la ocupación de la plaza, de aquel sagrado capitolio de la Milicia Nacional, o alcázar del soberano pueblo armado". Esa calle de la Amargura que refleja Galdós, llamada así seguramente porque era el punto en que se despedían de sus seres queridos los prisioneros que iban a ejecutar en la Plaza Mayor, cambió de nombre a final del sXIX por la del 7 de Julio, nombre con el que se la conoce en la actualidad. 
"Casa de Panadería de la Plaza Mayor. El arco situado a la izquierda de la misma es el final de la calle 7 de julio que desemboca en la propia plaza"
Hoy en día se ha estudiado mucho esta conspiración y se sabe que realmente implicó a muchas personalidades del entorno del rey y al propio monarca. Además de familiares suyos, como sus hermanos Carlos y Francisco de Paula, o ministros como San Martín, que era jefe político de Madrid y Morillo (Capitán General de Madrid). Nos lo cuenta Gil Novales, autor de "El Trienio Liberal". Pero lo que no está tan claro son las motivaciones para organizar dicha revuelta, incluso por parte de ministros que eran liberales moderados. Quizás buscaban tensar más la cuerda para obtener posteriormente más poder.A los liberales el triunfo les duró poco, un año, ya que consiguieron que formaran gobierno los liberales más exaltados, como Evaristo San Miguel, pero no liquidaron la resistencia absolutista. Esta se reforzó aún más llegando, en agosto de 1823, la Santa Alianza con un ejército francés de 132.000 hombres (Los Cien Mil hijos de san Luís) en apoyo del rey Fernando VII.
"Detalle del relieve conmemorativo de los héroes del 7 de julio en la parte superior del arco"(Blog Madrid de los artesanos)
La Milicia Nacional ,autora de aquel triunfo liberal, subsiste aún hoy en forma de Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos y tiene dos misiones fundamentales para preservar la memoria de los heróes que dieron su vida por defender las libertades y el orden constitucional
a)Manteniendo el Cementerio de la Florida o del Tres de Mayo
b)Organizando todos los 7 de julio un acto en esta misma calle donde se recuerde a esos otros héroes milicianos que defendieron la capital contra los absolutistas
La verdad es que la participación popular en la Guerra de la Independencia (1808-1814) hizo que también proliferaran las agrupaciones armadas de burgueses liberales-Milicia Nacional- que lucharon durante toda la centuria contra el Absolutismo. Cuando la situación no lo requería ,porque triunfaban los principios liberales ,se disolvía. En 1876, con la restauración monárquica se disolvió formalmente, quedando un simbólico batallón ceremonial que subsistió hasta la II República. En el día de hoy, 7 de julio del 2014, vuelven a rememorar esos hechos ocurridos en 1822 mediante un homenaje público. Durante el mismo el presidente actual de la Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales Veteranos, José Luís Sampedro, dedica unas palabras a esos milicianos que en 1822 defendieron la ciudad en este mismo punto. Nos ambienta metiéndonos un poco en la España de 1822 y la situación concreta de Madrid en esa época. También hace un resumen de la historia de la Milicia Nacional y afirma que los valores que entonces se defendieron son los mismos que hay que defender hoy en la sociedad: el respeto por el orden constitucional establecido, la convivencia entre los ciudadanos, la lucha por las libertades democráticas y por nuestra nación española.

"José Luis Sampedro, presidente actual de la Sociedad Filantrópica de Milicianos Nacionales, junto a la policía Municipal de Gala en el acto celebrado el 7 de julio 2014"

"Lateral de la calle del 7 de julio"

Existen dos locales de joyas en la calle 7 de julio, uno es de diseño propio y otro de compraventa. Pero el local con encanto que desde SIEMA hemos seleccionado para esta entrada es Taste Gallery, situado en la Plaza de San Miguel nº 8. No sólo es un bar o restaurante al uso, sino que su dueño, el italiano Lucca, ha sabido transmitir su alegría y buen hacer a través de la cocina y las relaciones humanas. Goza de gran éxito en estos dos años de funcionamiento. La filosofía es mantener la tradición de siempre, pero modernizándola un poco. A la vez que adapta la decoración y las comidas y bebidas a las diferentes estaciones.
"Fachada de la Taste en la Plaza de San Miguel"
"Interior del restaurante"
Como bien dice en su web, quieren dar alegría a la cocina, pero sin abusar de los precios" porque un pepino es un pepino por mucho que lo cortes en bolitas en forma de caviar". Tanto el bar como el restaurante presenta una carta muy variada donde encontrar las tapas más famososas, junto a exquisitos raviolis, risottos, ensaladas, hamburguesas o steaks, tartar de salmón y diversos pescados. Además de los estupendos postres, batidos o cócteles. De todo ello damos fe porque lo hemos probado en más de una ocasión después de alguna visita por la zona.
"Barra interior"

" Secret garden" ( web Taste Gallery)
A destacar los diversos ambientes del local: la barra, el jardín interior en la parte de abajo que es como un remanso de frescura y paz en este jaleoso Madrid, el restaurante, la terraza de la propia plaza. También se puede alquilar para eventos. En fin, no me queda más que añadir que sigáis disfrutando de Madrid tanto como yo

Maribel Piqueras (SIEMA www.siema.es)

P.D. Los textos y fotos de este blog son origininales, en caso contrario solemos indicar los archivos de donde proceden. Si utilizas material de este blog haz lo mismo. 




viernes, 27 de junio de 2014

Palacete y Jardines Marqués Casa Riera

Este tramo de la calle Alcalá tan cercano a la Gran Vía y a la Plaza de Cibeles es el que más cambios ha sufrido a principios del s. XX y lo hacen irreconocible a los que investigan la historia de los edificios de la zona.En el caso del  Palacio del Marqués Casa Riera y el solar que ocupa vemos que ha pasado por grandes cambios ya desde el sXVII, pero queda uno de los maravillosos jardines escondidos de Madrid, un verdadero remanso de paz en esta bulliciosa zona de la capital. Ya en el planos antiguos del s.XVII que reflejaban estos edificios, frente a la Iglesia actual de San José, descubrimos que se alzaba el convento de las Baronesas. En realidad su verdadero nombre era Convento de la Natividad de Nra Señora y de San José, perteneciente a la orden de carmelitas recoletas descalzas, fundado en 1650 por la baronesa Beatriz de Silveira y conocido popularmente por el nombre de "Las Baronesas". La iglesia del mismo convento se iniciaría más tarde, en 1675, así que la baronesa fallecería sin verla terminada. El arquitecto que la llevó a cabo fue Juan Lobera, dentro del estilo barroco religioso madrileño, sobrio al exterior, de fachada rectangular de ladrillo y remate en frontón triangular. En el interior estaba mucho más decorada e, incluso, llego a albergar grandes obras de arte.
"Vista de la calle Alcalá( Antonio Joly)"

"Convento de las Baronesas en la calle Alcalá"
Ocupando el gran solar junto al convento se construyeron varios palacetes, por ejemplo una casa que el Marqués de Auñón edificó para un hijo suyo natural, dramaturgo, llamado Rodrigo de Herrera. Más tarde, en 1757, el Conde de Miranda, compra esa esquina de la calle Alcalá con la actual calle de Marqués de Cubas y construye una casa-palacio de estilo neoclásico. Ese palacete sufre derribos y reformas a principios del sXIX y pasarán por el mismo diferentes inquilinos: la marquesa de Ariza, el francés Ouvrad, la embajada de Rusia, hasta que, ya en época de Fernando VII, lo adquiere el Marqués de Casa Riera.
"Zona ocupada por Palacio Marqués Casa Riera donde trabajó Anibal Alvarez Bouquel"(E.T.S.A.M)
"Plano del General Ibañez de Ibero" (artedemadrid)
¿Quién era este Marqués de Casa Riera que, además, nunca llegó a habitar el palacio al que dió nombre?.Felipe Riera nació en Barcelona el 20-dic-1790 y, por los servicios prestados a Fernando VII, éste le concedió el título de marqués en 1834. Compró la casa que había sido del conde de Miranda(la puso a nombre de su esposa, Raimunda Gibert) y también el gran solar situado a la izquierda de la misma, que era el convento de las Baronesas y que fué demolido en 1836 a causa de la desamortización de Mendizabal. En este último plano se ve la extensión que ocupaba la casa y jardines del Marqués de Casa Riera. La fachada daba a la calle Alcalá y los jardines eran enormes, extendiéndose por la calle Alcalá, actual calle del Marqués de Casa Riera y parte del Círculo de Bellas Artes y, también, recorrían la calle del Turco (hoy Marqués de Cubas). Seguían el diseño de jardín romántico del siglo XIX: combinan boj recortados, con senderos tortuosos, praderas, espirales y decoración floral. El arquitecto Anibal Álvarez Bouquel trabajó en la fachada de este palacio a la vez que hacía el Palacio de Gaviria en 1846. Vemos, pues, como el Marqués eligió para su palacio uno de los más famosos arquitectos del momento, discípulo de Isidro González Velázquez (importante arquitecto romántico muy vinculado a los sitios reales). En esa época Anibal Álvarez era el Tesorero de la Academia de San Fernando y ejercía como profesor de la Escuela de Arquitectura impartiendo la asignatura de "Teorías generales del Arte y la Decoración". Siempre prestaba atención a todo lo ornamental y así quedó reflejado en el palacio, con un lujo de decoración exterior e interior, ya que el Marqués no escatimó en medios para enriquecerlo. Por otro lado, el Marqués de Casa Riera y su mujer se fueron a vivir a París, ciudad donde murieron y nunca llegaron a habitar este palacio. También consta que los muros del jardín son de Anibal Álvarez, quien los terminó en 1847
"Restos de muro original en la calle Marqués de Cubas. Se puede ver parte del jardín y, al fondo, el lateral del Círculo de Bellas Artes"
"Vista lateral del pórtico por el que se accede al jardín y parte del muro, desde la calle Marqués de Cubas, muy cerca del punto donde fue asesinado el General Prim"
El palacio original fue demolido en 1893 y, su sobrino, Alejandro Mora y Riera mandó construir un nuevo palacete al arquitecto Rodriguez Avial, siguiendo la moda francesa: de muros de piedra, ladrillo y techumbre de pizarra con buhardilla afrancesada, como muestra la siguiente fotografía y ese aire afrancesado se ha querido mantener en el pórtico del jardín

Parte del gran jardín de la izquierda lo adquieren para trabajar en el Círculo de Bellas Artes (de Antonio Palacios) en 1917 y el resto lo derriban a fines de los años 20. Después de la Guerra Civil el solar del palacio es ocupado por un edificio que será la Secretaría General del Movimiento hasta 1977 y en cuya fachada de la calle Alcalá destacaban el yugo y flechas de gran tamaño que era su símbolo. El jardín se utilizaba entonces como aparcamiento. Después se pasó al actual edificio de oficinas de la calle Alcalá nº 44, que también se puede acceder por el jardín desde la calle Marqués Casa Riera. El edificio de oficinas refleja una estructura sencilla, elegante y moderna, con piedra, mármoles y metales. En su interior encontramos toques de vegetación y agua, como continuación de los jardines originales, así como una fuente de diseño contemporáneo en el centro del patio
En los bajos que dan a la calle Alcalá se sitúa el centro cultural y librería catalana, llamado Blanquerna, como homenaje a los orígenes catalanes del Marqués que da nombre a la calle y del que nos ocupamos anteriormente.

El pórtico clásico de tres grandes arcadas da al jardín escondido, donde hace unos meses se ha abierto una terraza con mucho encanto para disfrutar de un remanso de paz en este Madrid. Os recomiendo visitarla y cenar ahí en las noches de verano, se llama Club Pale y se entra por la c/ Marqués de Cubas nº 2, aunque también se puede acceder directamente por el jardín. Tenemos la suerte de poder disfrutar de la terraza también en invierno y primavera. Además de la terraza, el restaurante dispone de grandes espacios interiores con varios ambientes para comer, cenar o celebrar cualquier evento. Club Pale ha querido seguir un estilo clásico con espacios amplios, varias barras, sofás de piel o terciopelo. Disponen de un amplio horario para comer y cenar a cualquier hora y la carta es buena y asequible a todos los bolsillos. 
"Rincón de la terraza del Club Pale"
Las paisajistas Carmen Añón y Myriam Silber son las responsables de la rehabilitación del jardín interior en los años 90. Idearon un espacio que recordara a los jardines modernos de principios del s.XX, la época del Cubismo y Surrealismo, con grandes espacios libres, zona de diseño geométrico, recuadres de boj simétricos y recortados, pérgolas con hierro modernistas, rincones ocultos por la vegetación, fuentes bajas. Consiguieron la maravillosa sensación de encontrarte en un pequeño paraíso al acceder a su interior. 

Hay una famosa leyenda que cuenta un hecho sucedido en el jardín y hace referencia al Marqués de Casa Riera. En el siglo XIX, en vida  del Marqués, aparecieron en los jardines dos muertos: un hombre joven que había fallecido  a estoque y una mujer con un vestido blanco a su lado. Parecía un asunto pasional. En ese mismo punto mandó el propietario plantar un ciprés y que mientras no se secase el árbol ordenó el Marqués que el jardín permaneciera cerrado y el palacio que se había hecho construir se mantuviese deshabitado.

No dejéis de visitarlo. Nosotros lo hacemos a menudo.