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martes, 17 de noviembre de 2020

Museo de Artes y Tradiciones Populares en el Corralón

 Madrid cuenta en el Rastro con uno de sus museos más desconodicos. El Museo de Artes y Tradiciones Populares se aloja en lo que fue una corrala de 1860, llamada "el corralón" por su gran tamaño y patio central para las zonas comunes. Este patio estuvo muy vinculado al carácter comercial de la zona del Rastro y en sus bajos llegó a haber casa de postas y comercios de muebles. Hasta los años 90 del siglo XX funcionó como corrala. Después estuvo bastante abandonado el edificio hasta que se decidió reformarlo e instalar aquí el Museo de Artes y Tradiciones Populares en el año 2012. En las obras de rehabilitación se respetaron todas las antiguas vigas de madera y muros de ladrillo de la antigua corrala.

                         El corralón cuando se usaba como viviendas de corrala, con los bajos utilizados                                         como locales comerciales vinculados al mobiliario (SIEMA Matritensis)

El corralón en la actualidad. Se mantienen las estructuras de las vigas, pero 
en los bajos se han reformado las puertas y cierres originales. Tampoco el pilón y abrevadero es el original (SIEMA Matritensis)

Fachada exterior del corralón, con sus dos alturas y ventanas abuhardilladas
(SIEMA Matritensis)

Esta fuente de granito del patio del corralón es un añadido posterior, no estaba en 
la corrala original (SIEMA Matritensis)

La creación de las variadas colecciones que alberga el museo se la debemos a una gran mujer, Guadalupe González Hontoria. Ella tenía mucha inquietud por conocer las tradiciones de los pueblos de España. Cuando tenía 34 años le tocó un coche en un sorteo y decidió recorrer España en él, reuniendo más de 2.800 piezas de la cultura popular. El 24 de mayo de 1975 se inauguró el Museo de Artes y Tradiciones Populares en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAM de Madrid, donde los objetos expuestos estaban un poco más apelmazados. Al año siguiente, en 1976, se creó en la UAM la asignatura "artes y tradiciones populares", que contó ese año con 100 alumnos. Después se fundaría la revista Narria, se crearía una verdadera hemeroteca, también hubo intercambio de materiales con otros centros, y la colección fue creciendo. Para darle más visibilidad y acondicionar los espacios expositivos se pensó trasladar ese museo de la UAM a este corralón del Rastro, cosa que se hizo efectivo sólo dos años antes de que falleciera Guadalupe. Paneles explicativos te introducen al principio del recorrido en los orígenes del museo y sus variadas colecciones (cestería, alimentación, indumentarias, metales, cerámica, música, temática relacionada con la religión, las fiestas o las etapas de la vida). Después encontramos la pieza del mes y un video con algunas curiosas fiestas populares. 

Uno de los paneles explicativos donde nos cuentan la labor desarrollada
por Guadalupe (SIEMA Matritensis)

El recorrido está organizado de tal forma que se empieza por conocer objetos populares relacionados con los ciclos de la vida: nacimiento, bautismo, matrimonio, juegos de niños, amuletos, la muerte. A mí en concreto me llamaron mucho la atención las sillas parteras de madera procedentes del País Vasco o las rosas de Jericó que se usaban en los partos. Así como los trajes del matrimonio maragato. 

Silla de parturienta de madera, con la parte inferior móvil, procedente del 
País Vasco (SIEMA Matritensis)

Recipientes de cerámica para el momento del parto y rosas de Jericó, que 
se utilizaban como amuletos para ayudar a la dilatación (SIEMA Matritensis)

Traje de gala para la celebración de un matrimonio
maragato (SIEMA Matritensis)

Lo que fueron los bajos del corralón, utilizados como locales comerciales, se 
han transformado ahora en amplios espacios expositivos. Junto al matrimonio maragato divisamos los trajes de Carnaval (SIEMA Matritensis)

Pasaríamos después del ciclo privado de la vida, al ciclo de las fiestas públicas. Empezando por las fiestas de Otoño e Invierno (día de difuntos, Carnaval) o las de Primavera y Verano, mucho más variadas (los toros, fallas, Semana Santa, Corpus Christi, fiestas marianas, las mayas, gigantes y cabezudos). Muy curiosas las "pantallas" y su ruido característico de Xinzo de Limia en Orense; el "cucurrumacho" que asusta con los pelos, cuernos y cencerros; las "botargas y mascaritas" de Almiruete, en Guadalajara, que también se ven en el video; las "jarramplas" de Piornal, en Cáceres; las "tamborradas" de Calanda; los "coliblanco y colinegro" de Baena en Semana Santa; las mayas de Colmenar Viejo; tarascas o gigantes y cabezudos. Realmente un resumen muy vistoso y didáctico.

Gigantes y cabezudos (don Carnal y dñª Cuaresma, Quevedo, la Calderona, Sor Patrocinio, Mari Barbola y Sebastián de Morra, el diablo cojuelo -personajes populares sacados de nuestra literatura, arte  y tradiciones- (SIEMA Matritensis)

Estando en el Rastro no podía faltar una mención a los oficios tradicionales de la zona, como curtidores, herreros o joyeros. Estos talleres que se muestran con todo detalle todavía están en funcionamiento. El de herrero muy utilizado para los carruajes que transportaban ganado al Matadero, alimentos a los mercados cercanos, etc. Curtidores que eran los más populares en el Rastro, por eso el nombre de su calle más ancha y larga como Ribera de Curtidores y todos los cobertizos donde se trabajaban esas pieles o se vendían cueros, sillas, zapatos, aldarbas. Se finaliza esta parte de abajo con una zona donde vemos dos carruajes de madera para transporte de mercancías, uno de ellos pintado con delicadeza y escenas de campo o paisajes detallados.

Detalle del taller de curtidor (SIEMA Matritensis)

Carruajes y  paja para los animales (SIEMA Matritensis)

Carreta de madera pintada con cuadritos de paisajes, procedente de Ávila
(SIEMA Matritensis)

Detalle de los cuadritos de paisajes de esta última carreta (SIEMA Matritensis)

En los pasillos de la parte superior vemos vitrinas expositivas que comienzan por los textiles: bolillos, ligas de matrimonio, cintas de pelo, caminos de mesa). Luego metales y útiles de cocina y casa: planchas, ostiario, flaneras, moldes de repostería, la curiosa jarra con pinchos para recoger el agua de la fuente agría en Puerto Llano. Cerámicas (calentadores, chocolateras, vasijas, fuentes), cestería (como alpargatas, sombreros, chichoneras) o instrumentos musicales. La parte izquierda de la corrala es  utilizada como centro cultural. 

Vitrina expositiva de textiles, con los bolillos, caminos de mesa, etc
(SIEMA Matritensis)

Pasillo con vitrinas expositivas. En primer término la de útiles del hogar y
cocinas (SIEMA Matritensis)

Calentadores de cerámica (SIEMA Matritensis)

Chocolatera de cerámica de Teruel (SIEMA Matritensis)

Vitrina con instrumentos musicales populares (SIEMA Matritensis)

En las visitas culturales de Siema Matritensis, en concreto en la ruta Rastro 2, nos gusta difundir y mostraros este museo. De lunes a viernes abren a las 12 y sábados a las 11h. Está en la calle Carlos Arniches nº 3-5 y podéis contactar en telf 914976500 o mail museoatp@uam.es. Su personal siempre nos ha dado un excelente trato. No quería terminar sin antes mencionar un negocio centenario con encanto situado muy cerca del museo, me refiero al Restaurante Malacatín en la calle de la Ruda nº 5. Fundado en 1895 por el conquense Julián Díaz como una taberna de vinos, los "vinos Díaz", que se completaron con el cocido que su mujer, María, hacía para criar a sus doce hijos y atender el local. La fama del cocido creció e hizo famoso el local. El nombre viene por un mendigo que se ponía a pedir limosna en la puerta cantando la melodía de "tin, tin, tin, malacatín, tin, tin, tin". Tan pegadizo que en los años 50 dió nombre a la segunda generación. Nosotros hemos probado el caldito en días de frío, el cocido, sus croquetas caseras, la leche frita y damos fe de lo rico que está todo. El local es pequeño, pero tiene todavía ese sabor castizo que le caracteriza. Con estas imágenes del mismo os dejo buen sabor de boca.

Maribel Piqueras 
Fachada de Malacatín a la calle de la Ruda (SIEMA Matritensis)

Detalle de la barra en su parte alta (SIEMA Matritensis)

Zócalo de azulejos (SIEMA Matritensis)

Fila de jarras para decoración del techo (SIEMA Matritensis)






















jueves, 5 de noviembre de 2020

Cárcel de la corona en la calle La Cabeza

 Hay en Lavapies un Centro municipal de mayores que esconde tras de sí una trágica historia. En general, como comenta Galdós en sus Episodios Nacionales, en concreto en el titulado "Gran Oriente": "La calle de la Cabeza es una de las más tristes de Madrid. Compónese toda ella de casas viejas y feas(...). Toda ella tiene un aspecto sombrío, un tinte lúgubre, una mala sombra que no puede definirse, una atmósfera que abruma, un silencio que hiela". Aunque Galdós escribe sobre esta calle a final del s. XIX, recuerda perfectamente la leyenda que da nombre a la calle. En ella vivía en el s. XVII un clérigo acompañado de un criado. El criado decapitó al clérigo, robándole todo y huyendo a Portugal. Regresó a Madrid convertido en todo un caballero y estando en el Rastro comprando carne y una cabeza de carnero, un alguacil le preguntó por el paquete sospechoso que llevaba y del cual salía un rastro de sangre. Comentó el ex-criado que llevaba una cabeza de carnero y al verlo el alguacil vió asombrado la cabeza del clérigo. Detenido al instante, confesó y fue ahorcado en la Plaza Mayor, donde le llevaron en una bandeja de plata la cabeza del clérigo de nuevo. Nada más ser ajusticiado la cabeza humana se convirtió de nuevo en cabeza de ternero. Esta historia es la que da nombre a la calle y explica los dibujos de la azulejería de Ruíz de Luna.

                                     Rótulo explicativo de la calle La Cabeza (SIEMA Matritensis)

Sabemos que la Inquisición en Madrid utilizó varios tipos de cárceles, además de los propios calabozos en la parte baja de los tribunales de la Inquisición,  y uno se pensó específicamente para los presos de rango eclesiástico. Se conocían como cárcel de la corona o cárcel eclesiástica de la corona.  En el plano de Texeira aparece como un caserío normal, sin ninguna particularidad específica. Pero sí sabemos que ,durante el s.XVII, antes de establecerse el primer tribunal de la Inquisición en Madrid en 1650, existían cárceles de la corona para separar a los clérigos que cometían delitos de los seglares. Una de esas cárceles de la corona era esta de la calle de la Cabeza, que tuvo diferentes usos. Cárcel eclesiástica, cárcel para presos liberales cuando en 1814 se encarcelaron aquí diputados liberales al grito de "patria y religión" o cárcel para presos realistas cuando cambia el signo político de los que gobiernan. Éste último caso también lo describe muy bien Galdós cuando en 1821 turbas de liberales y populacho exaltadas entran en esta cárcel de la corona y asesinan a martillazos, sablazos y disparos al famoso cura realista Vinuesa porque consideraban que la pena de 10 años que le habían impuesto los tribunales eran pocos. Con la llegada al trono de Isabel II parece ser que el edificio perdió ese carácter de prisión y se utilizaron sus espacios como cuadras y cocheras. Eso es lo que comprobó en Madrid Galdós cuando llegó en 1862 y en adelante.

                                   Vista general de la antigua cárcel de la corona en la c/ de la Cabeza 
                                                                   (SIEMA Matritensis)

El edificio ocupa la esquina de la calle Lavapies con la de la Cabeza. Es una casa Austria de dos alturas, con patio interior y entrada principal por la calle de la Cabeza. Con zócalo de granito, muros de ladrillo y cornisa de madera sobresaliente con pequeñas buhardillas. Todo el edificio presenta un aspecto muy sobrio, sin ningún tipo de adorno exterior. Galdós la describe así en el "Gran Oriente": "la Cárcel eclesiástica o de la Corona, que estaba en la esquina de la calle Real de Lavapiés y que todavía existe, aunque destinada a cuadras y cocheras (...)Un portalón daba entrada al patio, que no había sufrido variaciones esenciales, y tenía en dos de sus lados columnas de piedra para sostener la crujía alta. Las prisiones estaban en el piso bajo y en los sótanos, y consistían en calabozos inmundos (...)dos puertecillas abiertas a un lado y a otro del zaguán indicaban el Cuerpo de guardia y las habitaciones de algunos empleados de la cárcel". 

Portalón principal de entrada (SIEMA Matritensis)

Fachada de la antigua cárcel de la corona que da a la calle Lavapies
(SIEMA Matritensis)

En este punto terminamos las visitas guiadas por SIEMA Matritensis al hacer la ruta de la Inquisición en Madrid y es muy interesante. Antes se podía entrar dentro del Centro de día sin problema, pero ahora está cerrado por el Covid. En la parte inferior de la fachada de la calle de la Cabeza se ven todavía los agujeros usados como respiraderos exteriores de los calabozos. En el sótano hay un espacio alargado de unos 33m2, dividido en 5 compartimentos con un pasillo que los comunica. Todo de ladrillo y abovedado. Aunque en la cimentación del edificio y en los muros de los calabozos vemos pedernal de la muralla medieval de Madrid. La disposición del pedernal recuerda a otros edificios antiguos de Madrid donde también se utilizaron restos de la muralla, como la casa de las 7 chimeneas, por ejemplo. También hay unos huecos con pequeñas rejas que comunican los diferentes calabozos entre sí, supongo que para ventilación, y se encontraron argoyas ancladas en las paredes de los mismos. En las puertas de madera, se abre una pequeña ventana con mirilla. Cuando Galdós escribe la segunda serie de los Episodios Nacionales, donde comenta este edificio, ya se utilizaban como cuadras y cocheras. Después hubo una taberna en los bajos con dos puertas, una por cada fachada. La puerta que daba a la calle Lavapiés se cegó. Se utilizó como plató de TVE para rodar en el patio algunas de las escenas de la serie Fortunata y Jacinta. Desde el 2012, ya reformado, se le dió uso para centro de día de esta zona, conocido como centro municipal de mayores Antón Martín, que tanto se le echa de menos en el barrio. Esperemos que pronto pueda abrir sus puertas y volver a reanudar la actividad con los mayores. Para terminar os mostraré unas interesantes fotografías del interior cedidas por mi amigo Rafael Martín Moyano, autor del blog La Muralla Reciclada, y a quien se lo agradezco de corazón. 

Maribel Piqueras
                                   Calabozo abovedado en los sótanos, dividido en cinco estancias. 
                          Se ven muy bien los muros con restos del pedernal (Rafael Martín Moyano)


Casa de las 7 chimeneas (SIEMA Matritensis)


Hueco respiradero entre  los compartimentos del sótano
(Rafael Martín Moyano)


jueves, 15 de octubre de 2020

Colegiata de San Isidro

Hoy me voy a detener en una de las iglesias más importantes de Madrid que, además, alberga el cuerpo incorrupto de nuestro santo patrón, San Isidro. Me refiero a la Colegiata de San Isidro. A pesar de los avatares históricos por los que ha pasado este monumento, aún mantiene todo su esplendor casi intacto. Sus orígenes van unidos a los orígenes de Madrid como capital del reino de España y a la veneración que los reyes de la dinastía Austria tuvieron por la orden Jesuita. En 1562 los jesuitas se asentaron en Madrid en unos terrenos situados en la calle Toledo, que les fueron cedidos por Leonor Mascareñas, el aya portuguesa de Felipe II. Edificaron entonces una iglesia dedicada a San Pedro y San Pablo y un sencillo colegio inaugurado en 1567. Al fallecer en 1603 la Emperatriz María de Austria, hermana de Felipe II, en el monasterio de las Descalzas Reales, dejó a los jesuitas sus bienes para mejorar esta primitiva edificación. Recordamos aquí que las Descalzas Reales fue una fundación de Juana de Austria, con el favor del jesuita San Francisco de Borja, cuya hermana organizó la primera comunidad en ese monasterio. Los jesuitas tenían entre sus propias filas importantes arquitectos formados en el barroco romano, como Pedro Sánchez, quien diseñó los planos de la nueva edificación en 1620. El rey Felipe IV puso la primera piedra en 1622. Pero las obras de esta grandiosa construcción en piedra y su posterior decoración se alargaron en el tiempo. Sánchez falleció en 1633 y continuó las obras Francisco Bautista. En 1651 quedó consagrada la iglesia por el nuncio Raspigliosi, aún quedando parte de ella que no se terminaría hasta 1680. 

                                Fachada, gran cornisa y torres en la actualidad (SIEMA Matritensis)

Vista de la torre situada a la izquierda de la fachada, rehecha tras la 
Guerra Civil (SIEMA Matritensis)

Detalle de la hornacina sobre la puerta central, con San Isidro y Sta.María de la 
Cabeza (SIEMA Matritensis)

Colegiata de San Isidro en 1885, recién establecida la diócesis de Madrid 
(Postal antigua)

En el exterior muestra una fachada grandiosa, que luce poco al no dejar separación con la calle Toledo. La fachada se divide en cinco calles verticales, siendo las de los dos extremos laterales las que corresponden con las torres campanario. Esos cuerpos laterales llevan pilastras de orden gigante y compuesto en las esquina, mientras que los cuerpos centrales están divididos por columnas. En la parte inferior las puertas de entrada: laterales adinteladas y central con un gran arco, sobre el que se abre la hornacina en la que se colocó al matrimonio formado por San Isidro y Sta. María de la Cabeza, cuando se cambió la advocación de la misma. Diferente decoración de molduras barrocas y frontones remata las ventanas. Tanto el entablamento como los capiteles siguen la misma línea y tipo de decoración ideada por Bautista para el interior. Destaca el gran entablamento de la cornisa, sobre el que van una balaustrada y las torres. Torres diferentes del original que se aprecia en la postal de 1885, donde terminaban con esa cubierta a dos aguas que ahora se ha modificado y terminado en recto, con un cuerpo final de menor tamaño. En su momento sobresalía sobre el resto de edificios e iglesias de Madrid por el empleo de la piedra, ya que todas las iglesias de la capital se construyeron en ladrillo. Ponz comentó que su fachada era la más grandiosa de Madrid. 

Vista general del interior (SIEMA Matritensis)

Placa situada en el nartex para agradecer los trabajos de iluminación de la colegiata a la generosidad de los fieles y a Endesa (SIEMA Matritensis)

Lateral del crucero, donde se percibe la amplia línea de cornisa y el luneto que 
da iluminación (SIEMA Matritensis)

En la disposición interior se siguió el modelo de la iglesia Gesú de Roma: una gran nave abovedada que presenta un crucero de brazos muy cortos. Sin embargo, las capillas laterales son muy amplias y están comunicadas entre sí. Bautista utilizó bóvedas y cúpulas encamonadas y, también ideó un nuevo tipo de capitel, conocido como "capitel Bautista" (donde combina hojas de acanto del orden corintio, con óvulos del jónico y equino procedente del dórico). El entablamento se decora con modillones pareados. La línea de cornisa es muy clara y, como escribí anteriormente, coincide con la que se sigue por la fachada exterior. Toda esta disposición arquitectónica nos sumerge en el mundo del barroco con su amplitud, movimiento, volúmenes y molduras decorativas de carácter vegetal, resaltadas en dorado. Alterna las líneas curvas y rectas buscando dinamismo. La iglesia es bastante oscura, faltan ventanales y vidrieras que la iluminen lo suficientemente. Además, aunque los jesuitas idearon en el proyecto original un gran ventanal a los pies de la iglesia, después se anularía colocando el coro ahí. Así que es de agradecer todo lo invertido en lograr una mayor iluminación interior.

Detalle de entablamento y línea de cornisa. Debajo de ellos, los llamados 
"capiteles Bautista" (SIEMA Matritensis).

Siguiendo con la historia que afecta a nuestro monumento diremos que formaba parte de un conjunto con el Colegio Imperial de los Jesuitas y cuando se terminó la iglesia estaba dedicada a San Francisco Javier, el santo jesuita navarro. Aunque realmente lo primero que se terminó y funcionó ya como iglesia es la capilla del Sagrario o Buen Consejo, diseñada por Sebastián Herrera Barnuevo. Por eso ésta tiene planta de cruz latina, abovedada y con cúpula sobre el crucero. En realidad, es como una pequeña iglesia dentro de otra más grande. Rezando el joven S. Luis Gonzaga aquí se le apareció la Virgen en el s XVI inspirándole para que se hiciera jesuita, aconsejándole a tomar esa decisión, por eso la advocación que lleva la Virgen. La talla actual no es la original, que quemaron en 1936, sino una bonita imagen de la casa Granda. También celebró su primera misa en esta capilla el padre Rubio. 

Retablo mayor de la Capilla del Buen Consejo o del Sagrario
(SIEMA Matritensis)

Fachada lateral del entrada a la Capilla del Buen Consejo, la primera que empezó a funcionar como iglesia en este monumento (SIEMA Matritensis)

Los jesuitas fueron expulsados de España en 1767, por orden de Carlos III. Entonces se dedicó el conjunto a San Isidro y se dividió: templo, estudios reales de San Isidro y viviendas. Desde la iglesia de San Andrés se trasladaron los restos de San Isidro hasta el altar mayor. En 1885 el Papa León XIII creó la diócesis de Madrid que, hasta entonces no tenía obispo propio ni catedral porque dependía de Toledo. Así que por un tiempo, hasta que se inauguró en 1993 la catedral de la Almudena, la colegiata tuvo categoría de catedral y también albergaba a la Virgen de la Almudena.  En los orígenes de la diócesis de Madrid su primer obispo, Narciso Martínez-Vallejo,  falleció a consecuencia de las heridas producidas por los disparos de un cura loco, el domingo de ramos de 1886, en las propias gradas del templo. Lo colocaron en la portería de la colegiata, donde murió a los pocos días del atentado. También sucesos trágicos vivió el templo durante la Guerra Civil. En el verano de 1936 extremistas anticlericales incendiaron las capillas de la parte izquierda, que no eran colindantes con los muros del colegio,  así como la sacristía y altar mayor. Por eso en esas capillas contemplamos una decoración menos elaborada y más moderna. Por desgracia se perdieron parte de los archivos también, además de mucho patrimonio artístico. 

Bula de creación de la diócesis de Madrid que se conserva en el Museo
de la Catedral de la Almudena (SIEMA Matritensis)

Recorriendo las capillas interiores nos podemos encontrar, siguiendo por la derecha:
  • Capilla de la Virgen de los Reyes. Con imagen moderna inspirada en la capilla real de la catedral de Sevilla.
  • Capilla de la Macarena, acompañada por talla moderna del apóstol San Juan. Estas cofradías fueron fundadas en la posguerra por sevillanos residentes en Madrid. La Virgen acompaña a la imagen del Gran Poder en la tarde-noche del jueves santo.
  • Capilla del Gran Poder. Preciosa talla de imaginería andaluza que sustituye al Cristo de la Buena Muerte de Juan de Mesa, que era el Crucifijo que presidía esta capilla en su origen y que ahora se encuentra en la catedral de la Almudena. Menos mal que conserva toda su exhuberante decoración barroca original. Esta capilla dedicada a la Pasión fue pagada por el consejero de Castilla, reinando Felipe IV, Francisco de Tejada y Mendoza, para tener un panteón familiar en esta iglesia de los jesuitas. Años más tarde, en 1670, la cedieron a familias del Colegio Imperial. El magnífico crucifijo de Juan de Mesa  se inspiraba en un famoso crucifijo de los jesuitas sevillanos. El aire andaluz de la capilla es total. Incluso se completó esa talla con las esculturas de María, San Juan y la Magdalena que se perdieron. Claudio Coello y Rizzi intervinieron en la decoración barroca de esta capilla, que todavía conservamos: cúpula y profetas en las pechinas -Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel- fueron realizadas por Claudio Coello. Mientras que Rizzi intervino en el resto de decoraciones barrocas y en los cuadros laterales de la Pasión: Cristo ante Caifás y Cristo ante Pilatos.
                                       Capilla de la Virgen de los Reyes (SIEMA Matritensis)

Capilla de la Macarena y San Juan (SIEMA Matritensis)

Así era la decoración original de la actual Capilla del Gran Poder, con el crucifijo de Juan de Mesa en el medio (Fotografía histórica)

Cubiertas barrocas de la Capilla del Gran Poder, con los profetas en grisalla
(SIEMA Matritensis)

Vista general de la Capilla del Gran Poder (SIEMA Matritensis)

Detalle del Cristo del Gran Poder y las columnas salomónicas del 
baldaquino (SIEMA Matritensis)

Molduras de decoración barroca en pan de oro representando elementos de la 
Pasión en esta capilla del Gran Poder (SIEMA Matritensis)

Lienzo de Rizzi representando a Jesús ante Caifás (SIEMA Matritensis)

Altar de la catedral de la Almudena, donde se ubica actualmente el Cristo de la 
Buena Muerte de Juan de Mesa (SIEMA Matritensis)

  • Capilla de San José: presenta un retablo barroco del s. XVII, enmarcando una escultura de San José del escultor Salvador Carmona (s. XVIII) y también unas interesantes pinturas de Herrera el Mozo, que representan a San Antón y San Antonio de Padua. También en los muros laterales contemplamos cuadros de santos pintados por Pablo Pernicharo y Juan Peña. 
  • Capilla de las Dos Trinidades o la Sagrada Familia. En el ático la pintura de los mártires jesuitas del Japón. Está cubierta por pinturas barrocas originales con espirales y decoración vegetal. 
  • En el crucero la Virgen de la Fuensanta, donde estuvo el altar dedicado a la Virgen de la Almudena antes de 1993. Y muchas imágenes de santos colocadas en los muros en fila y su nombre indicado en una placa inferior.

                                             Capilla de San José (SIEMA Matritensis)

Capilla de la Sagrada Familia o las Dos Trinidades (SIEMA Matritensis)

Pinturas originales del sXVII que cubren la Capilla de la Sagrada Familia
(SIEMA Matritensis)

El retablo mayor que había en 1936 era el que mandó realizar Carlos III a Ventura Rodriguez, justo al echar a los jesuitas y cambiar la advocación de la iglesia. Tenía en el cuerpo superior el lienzo de la Santísima Trinidad de Mengs. También trabajaron en él escultores del s. XVIII como Francisco Gutierrez, en la escultura que representa la Humildad o Pascual de Mena en la escenificación de la Gloria de San Isidro. LLevaba mármol en la parte inferior y luego añadía las tres calles con esculturas. Pero incendiaron a propósito ese retablo dedicado a San Isidro en 1936 y el actual es una fiel reproducción del mismo, aunque no del todo exacta, realizada por José Lapayese y con las esculturas de José Luís Vicent. Los plateros madrileños labraron la urna en plata para los restos de San Isidro.


                            Altar Mayor con la gloria de San Isidro en medio (SIEMA Matritensis)

A la izquierda del altar mayor se dispone la Capilla de San Isidro de los naturales. Sede de la congregación de dicho nombre y desde donde parten unas escaleras a venerar el cuerpo de San Isidro. Se realizó también en el s. XVIII, luego es posterior a la construcción de la iglesia. De planta ovalada, presenta un bonito retablo con la Virgen Inmaculada de José de Mora y, en los laterales, unas tallas de San Isidro y Sta. María de la Cabeza. Se construyó sobre un pozo, de los muchos que hay en esta zona y en los alrededores de la calle Toledo y Puerta de Moros antigua. No está comprobado que tenga nada que ver ese pozo con la vida de San Isidro.

Capilla ovalada de San Isidro (SIEMA Matritensis)

En el brazo izquierdo del crucero encontramos dos obras artísticas que a mí particularmente me gustan mucho. Una Dormición anónima, del s XVII, donde muestra la Virgen dormida en actitud orante con las manos que se dirigen hacia el cielo, y los 12 apóstoles alrededor, en técnica muy expresiva. La imagen de la Virgen la tallaron después de la Guerra Civil. Igualmente el gran lienzo del Rizzi, que estuvo tapado muchos años, y que representa la "Conversión del Duque de Gandía". El pintor juega con diferentes tiempos y lugares en el cuadro. Ya que aparece San Francisco de Borja en el momento de comprobar el féretro de la Emperatriz Isabel a su llegada a Granada. Como fondos, el panteón de los reyes del Escorial diseñado por Crescenzi e inaugurado por Felipe IV.

Dormición de la Virgen (SIEMA Matritensis)

Conversión del Duque de Gandía, de Rizzi  (SIEMA Matritensis)

Antes de pasar al resto de capillas del lado izquierdo de la nave y a los tesoros de la sacristía conviene pararse en el púlpito de mármol diseñado por Bautista y en el resto de imaginería que muestran las hornacinas de los paredes. Las capillas de este lado reflejan una decoración más pobre por los destrozos de la Guerra Civil. 
  • Capilla de la Virgen del Carmen. Muestra la curiosidad de que fue restaurada por católicos británicos durante la posguerra. De ahí el escudo inglés con símbolos de los Stuarts católicos y la inscripción en la parte superior de la pared de la capilla ("mandada reparar por la caridad de los británicos"). Quizás el Duque de Alba tuvo algo que ver. 
  • Capilla de la Soledad
  • Capilla de San Antonio
  • Capilla de San Cosme y San Damián. Son los patronos de los médicos. Aquí también el moderno crucifijo del Santo Cristo de las Siete Palabras, realizado por el escultor sevillano Manuel Santos Corona. 
                               Inscripción en la pared superior de la Capilla de la Virgen del Carmen
                                                                         (SIEMA Matritensis)

Detalle del escudo inglés sobre el retablo de la Virgen del Carmen
(SIEMA Matritensis)

Púlpito (SIEMA Matritensis)

Capilla de la Soledad y San Blás (SIEMA Matritensis)

Escultura de San Roque, en las hornacinas de los muros 
laterales (SIEMA Matritensis)



Capilla de los santos Cosme y Damián (SIEMA Matritensis)

Cristo de las siete palabras (SIEMA Matritensis)

La antesacristía y sacristía fueron también destrozadas en 1936. Menos mal que tenemos, por ejemplo, los cuadros de Monasterio que reflejan fielmente la riqueza ornamental que contenían. En la Antesacristía destaca la pieza del lavamanos en mármoles rojos y grises, con la escultura barroca de san Francisco en el medio. La concha superior de estuco fue reconstruída. También están aquí los cuadritos de Monasterio mencionados. La sacristía conserva toda la estructura barroca de la fecha de construcción, con los espacios laterales que tenían los canónigos de la colegiata para celebrar sus misas privadas, pero la decoración es bastante ecléctica, con imaginería y cuadros religiosos de diversas procedencias. Así un bonito cuadro de la Virgen del Buen Consejo, una escultura de Santiago Apóstol a caballo, imágenes usadas para el nacimiento de Navidad, etc. Desde aquí, y para terminar, agradezco a D. Javier del Santo el haberme permitido visitar con tranquilidad la sacristía y resuelto algunas dudas. Aunque queda mucho por resolver por la pérdida de documentos originales. También os animo a todos a conocer esta joya del barroco madrileño. 

Maribel Piqueras 

Cuadro de Monasterio que refleja cómo estaba decorada la antesacristía antes de que la prendieran fuego en 1936. Fijaros en los frescos del techo (SIEMA Matritensis)

Conjunto completo del impresionante lavamanos 
(SIEMA Matritensis)

Detalle de la parte central del mismo (SIEMA Matritensis)

Sacristía original antes del incendio, pintada por Monasterio, con el retablo en la pared del fondo, los frescos del techo, la mesa en medio y los altares laterales (SIEMA Matritensis)



Lienzo antiguo de Nra Señora del Buen Consejo en la Sacristía
(SIEMA Matritensis)

Talla de la Virgen con Niño que usan para el Nacimiento de Navidad y se haya 
en la Sacristía (SIEMA Matritensis)