Síguenos por correo electrónico

miércoles, 27 de mayo de 2015

Convento de las Descalzas Reales

Los orígenes del famoso convento de las Descalzas Reales de Madrid se remontan a la época de Carlos V. Ya que era la casa-palacio de su tesorero, Alonso Gutierrez, y estaba situada en las afueras del Madrid de aquel entonces, en el arrabal de San Martín. A este lugar se trasladó la emperatriz Isabel de Portugal, buscando un sitio más fresco y acogedor que el Alcázar, para dar a luz a la princesa Juana. Dispuso se unas habitaciones que daban a los jardines situados en el ala norte del palacio. La princesa Juana de Austria con los años será la fundadora del convento. Era la hermana de Felipe II. Considerada como mujer piadosa, enérgica, inteligente y gran amante del arte. En política seguía los mandatos de su padre y hermano. Con 17 años se había casado con el heredero de Portugal, el príncipe D. Juan Manuel, quedando viuda al año y medio de la boda, y con un hijo, el futuro rey Sebastián de Portugal. Al poco tiempo volvió a España para ejercer de regente en ausencia de su padre y de su hermano, dejando a su hijo en Portugal, hecho que le apenó enormemente. En cuanto los deberes políticos la dejan, al regreso de Felipe II a España y a la muerte del Emperador, decide traerse de Gandía a un grupo de franciscanas descalzas, encomendadas por Francisco de Borja. En esa primera comunidad que toma posesión del monasterio el 15 de agosto de 1559 estaba sor Juana de la Cruz, hermana de San Francisco de Borja, que fue la primera abadesa de las Descalzas. Al convento se le dió el nombre de Nuestra Señora de la Consolación, pero el pueblo lo llamaba "descalzas reales" por la procedencia de sus novicias y monjas. Todavía se contempla en una vitrina la talla original de la Virgen que trajeron de Gandía, la Virgen de Puig, en madera de boj del s.XV.

" Fachada del convento e iglesia de las Descalzas Reales" (SIEMA)

" Fachada con la puerta al fondo de acceso al zaguán del palacio-convento de las Descalzas. Destaca la portada de piedra de estilo renacentista sobre los muros mudéjares" (SIEMA)

Virgen de Puig traída por las primeras monjas( Foto Patrimonio Nacional )
"Fachada de la iglesia del convento que, aunque fue construída por Bautista de Toledo, sería remodelada totalmente en el s.XVIII por Diego Villanueva" (SIEMA)

Todavía hoy en día se pueden observar algunas partes del primitivo palacio del tesorero: la estructura de las escaleras de entrada, el patio, la "portería reglar" y algunos salones, como el llamado de Reyes. Durante el reinado de Felipe II se llevaron a cabo grandes reformas por sus arquitectos Antonio Sillero y Juan Bautista de Toledo, entre 1559 y 1564. Como la fachada de gran sencillez y elegancia, que muestra trazas del mudejar toledano. Sobresale en ella la puerta adintelada de granito, con columnas, arco de medio punto y el escudo de la fundadora.
"Detalle del muro lateral izquierdo de las Descalzas. Se puede constatar lo deteriorado que está. Da al postigo de San Martín" (SIEMA)

Este convento era el lugar de residencia de las reinas de la dinastía Austria, como si fuera una prolongación del Alcázar. También acogía a los hijos de reyes en ausencia de sus padres, como las princesas Isabel Clara Eugenia y Micaela, las hijas de Felipe II, que también se alojaron aquí de pequeñas y están retratadas en las salas de abajo. Por eso la existencia de una capilla de niñas, como una casita de muñecas, con objetos de plata en miniatura para que las infantitas o niñas se encargaran de ella. Al ser las novicias de sangre real o nobles ingresaban en el convento con dotes de enorme riqueza. Cada una solía tener a su cargo una capilla. Algunas de las residentes ilustres, además de Juana y las hijas de Felipe II que pasaban temporadas de pequeñas, eran la Emperatriz María de Austria (tras enviudar del Emperador Maximiliano residió en el convento, sin profesar como religiosa, hasta su muerte en 1603), y su hija,  la archiduquesa Margarita que si que fue monja. Ambas están enterradas en el coro alto, en tumbas de mármol y bronce realizadas por Crescensi, el mismo que realizó el panteón de reyes de El Escorial en el s.XVII. Muy importante para la decoración del convento fue el mecenazgo de sor Ana Dorotea, hija natural del Emperador Rodolfo. También residieron aquí las hijas naturales del cardenal infante D. Fernando, la de D. Juan José de Austria y la del pintor Ribera. Recalaron entre sus muros la reina Margarita, esposa de Felipe III, Sta. Teresa de Jesús, Sor María de Agreda (monja consejera de Felipe IV) y muchísimas más. La verdad es que hasta el s.XIX el monasterio contaba con una extensión mucho mayor. La planta es laberíntica, debido a que los Austrias aprovechaban todos los elementos y edificios anteriores. No sólo era convento, sino palacio o residencia de reyes, residencia para niñas, iglesia, tahona y casa de misericordia. De la iglesia, donde está enterrada Juana de Austria, hablaremos en otra entrada.

"Capilla para las niñas, mucho más pequeña, con objetos de miniatura, a la derecha de la foto"((Patrimonio Nacional)
"Retrato de la Emperatriz María", a la derecha la corona imperial, podemos ver una copia de esa corona en la sala de Reyes (Patrimonio Nacional)
"Retrato fúnebre de sor Margarita de Austria" con la costumbre de disponer su cuerpo lleno de flores. Está enterrada en el coro alto junto a su madre (Patrimonio Nacional)

La visitas suelen esperar en el gran zaguán que pertenecía al viejo palacio del tesorero, utilizado para la entrada de carruajes. De él salen dos puertas. Una iba al palacio antiguo y otra al convento. Esta última es la llamada "portería reglar" con tallas originales de estilo plateresco. De sus paredes cuelgan lienzos de Bartolomé Román representando a los arcángeles. Al abrirnos el gran portón entramos a formar parte de siglos de historia, de un mundo único de arte y espiritualidad en la época de los Habsburgo. Recorremos el claustro procesional de clausura, que presenta altares en sus cuatro ángulos y grandes cuadros. Lo mandó cerrar el rey Carlos III, realizándolo Sabatini en 1773.
"Entrada por la escalera de honor" (Patrimonio Nacional)

"Subida al claustro alto por la escalera. Al fondo pintura del Calvario" (Patrimonio Nacional)

" Escalera con el balcón real al fondo y arranque de la primera de las capillas" 
(Patrimonio Nacional)
La escalera es la misma que accedía al palacio del tesorero. Conserva la estructura original, con sus balaustradas de mármol con leones, sus arcos rebajados y peldaños. Pero la decoración pictórica es del s. XVII y en ella intervienen numerosos artistas. Podríamos distinguir tres etapas en su realización: la más antigua es la esquina situada abajo a la izquierda, representando a San Juan Bautista y la Aparición de Jesús a María Magdalena. Luego se decoraron los muros laterales, donde intervienen artistas como Dónoso Cortes o Pereda. En ellos destaca un gran Calvario donde los ángeles portan los instrumentos de la Pasión y recogen la sangre de Cristo. También hay una especie de balcón real fingido, donde el rey Felipe IV nos contempla en compañía de su segunda mujer, Mariana de Austria y dos de los primeros hijos habidos con ella: Felipe Próspero, que murió con dos añitos, y Margarita de Austria, la famosa Menina representada por Velázquez. Es en tiempos de este rey cuando se hizo el mayor trabajo de decoración, que se lo debemos al mecenazgo de Sor Ana Dorotea, por eso se colocó su imagen en un medallón en la escalera. Por último, se decoraría la bóveda, con artistas que siguieron la escuela de fresquistas creada por Mitelli y Colonna, al más puro estilo de arquitecturas y esculturas fingidas del Barroco: medallones sostenidos por "putti", balaustradas, columnas o entablamentos. Además del rompimiento de gloria.

Al recorrer los claustros se pueden observar todavía las finas columnas platerescas y arcadas de los mismos, que se corresponden con la época original del palacio del tesorero. Como nos alargaríamos mucho en este blog describiendo cada una de las capillas, todas con sus propias características e individualidad, nos detendremos sólo en algunas de ellas. En el claustro alto se sitúan la del Cristo Yacente, con la imagen de Gaspar Becerra (s. XVI) tallada en madera policromada y que por un privilegio especial puede portar la Sagrada Forma en el costado en una procesión maravillosa que realizan las monjas el viernes santo. También la Capilla de S. José, donde la techumbre es la original y tiene el escudo de Alonso Gutierrez. Después vendrían la del Dulce Nombre de Jesús, la de San Miguel. En este claustro, en uno de sus ángulos estuvo colgado el cuadro de la Anunciación de Fra Angélico, traído al convento por el Duque de Lerma y que hoy podemos ver en el Museo del Prado.
" Capilla del Cristo" (Patrimonio Nacional)

El recorrido ahora nos mete en el Antecoro, a través de una gran puerta de tallas plateresca, y encontramos una gran sala donde se exhiben piezas de orfebrería religiosa, dos pequeñas capillas de la Virgen, una de ellas es la del Puig, ya comentada. También hay un gran cuadro de arcángeles, una  gran cruz de cristal de Bohemia o dos joyeros de Juana de Austria. Pasamos al Coro alto donde destacan una serie de retratos y esculturas, así como las tumbas de la Emperatriz María y su hija Margarita. Salimos y continuamos por las diferentes capillas del claustro alto: la de la Inmaculada, el altarcito de niñas, la de Nra Señora de Guadalupe, que la fundó sor Ana Dorotea en 1653. Esa imagen es de plomo y las gradas del altar y las paredes están decoradas con espejos pintados con escenas de mujeres fuertes de la Biblia. Presenta también una reja de estilo barroco y arriba las águilas de los Habsburgo. Siguen las capillas del Ecce Homo, del Angel de la Guarda y de la Virgen de Monteagudo. 

"Paso del antecoro al coro" (Patrimonio Nacional)
" Otra de las capillas marianas" (Patrimonio Nacional)
El conocido hoy como Salón de Tapices es un amplio espacio que, hasta 1960, se usaba como dormitorio de las monjas, en celdas muy pequeñas y austeras. Hoy cuelgan del techo algunos tapices de la serie que se hizo sobre cartones de Rubens dedicados a la Eucaristía. Los regaló al conventó, en 1627, Isabel Clara Eugenia, la hija de Felipe II que había pasado aquí parte de su infancia y que era gobernadora de los Países Bajos. Pidió un tema que combatiera las ideas de los protestantes tan contrarios a los sacramentos o a la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Podemos encontrar un grupo con prefiguraciones de la Eucaristía, otro con carros triunfales, otro con la Eucaristía instituida y, por último, adoraciones de la Eucaristía. Para protegerlos se conservan a oscuras. También de las paredes cuelgan retratos de Juana de Austria, de sor Margarita y de Isabel Clara Eugenia.

"Detalle del tapiz con la representación del maná" (Patrimonio Nacional)
La llamada Casita de Nazaret no se suele enseñar al público. Es una curiosa capilla en forma de capilla de Nazaret con cubierta a dos aguas de madera. De las mismas dimensiones que la conservada en Loreto (Italia). En el exterior aparecen una serie de santos en grisalla que hacen mención a los de la orden franciscana, ya que se trata este de un convento de clarisas. Destacan también un cuadro de la Anunciación de Carducho.
"Capilla de la Casita de Nazaret" (Patrimonio Nacional)
"Detalle del altar de la Casita de Nazaret" (Patrimonio Nacional)

Entre estos vericuetos y pasadizos del convento hay también otra curiosa capilla, la del Milagro. La mandó construir D. Juan José de Austria como regalo a una hija natural que residía como monja en el convento. Consta de dos partes: una pequeña antecapilla completamente decorada y la Capilla llamada del Milagro. De planta cuadrada, pero se pasa a la forma circular de la bóveda por medio del sistema de trompas. Francisco Rizzi es el autor de los frescos con el tema de la coronación de la Virgen situados en la parte superior y en las pechinas colocó diferentes santos que tenían que ver con la orden clarisa o franciscana, como San Francisco de Asís, San Antonio de Padua o Sta. Clara. La decoración pictórica imita y juega con las perspectivas arquitectónicas. En cuanto a los ventanales de arriba, el de la derecha es auténtico, y en el de la izquierda encontramos la simulación de Carlos II y Juan José de Austria que se asoman a la capilla. 
"Capilla del Milagro" (Patrimonio Nacional)

En la sala capitular, donde se hacían las reuniones para los capítulos de la orden, se ha convertido en un museo de escultura del s XVII ( obras de Mena, Pereira o Gregorio Fernández ). En el siglo XVIII decoraron las paredes con la vida de San Francisco. En la parte de abajo estaría situado el cuarto llamado Candilón, que era el usado para calentarse en invierno y que también contiene una estructura rectangular donde velar a las monjas que fallecían. De sus paredes cuelgan ahora retratos de la realeza, especialmente niños. Como los maravillosos niños Diego y Felipe por Sánchez Coello o los de Isabel Clara Eugenia y su hermana Micaela, del mismo pintor. En el Salón de Reyes todavía se conserva la antigua yesería mudejar del palacio, así como la escalera de caracol que comunica con el coro alto. En realidad en todo el convento hay numerosas puertas y pasadizos que comunican las diferentes estancias. Aquí nos muestran las coronas de las reinas y Emperatriz, copia de las originales. De sus paredes suelen colgar importantes retratos de la familia Austria. Como, por ejemplo, D.Sebastián de Portugal de Morales, el archiduque Alberto de Pourbus, el cardenal Infante D Fernando a caballo donde trabajaría la mano de Rubens. Muchos son copias de otros como Van Dyck.
"Magnífica Dolorosa de Mena en la sala capitular" (Patrimonio Nacional)
"Salón de reyes con el friso mudejar y la escalera de caracol al fondo" (Patrimonio Nacional)

Como percibimos, las Descalzas es como un auténtico museo de vida, sociedad y arte de los Austrias. Todavía quedan dos importantes salas-museo. En una de ella se encuentran las obras de mayor interés por su calidad, casi todas de escuelas flamencas: "San Lucas", atribuido a Van der Weyden, "Adoración de los magos" de Bruegel el Viejo, "La Virgen del papagayo" de Isembrandt ( este cuadro Juana de Austria lo llevaba como altar portátil) o el "Políptico del cordero místico", que es una copia de Mabusse del original pintado por Van Eyck.
" Segunda sala-museo con la obra titulada La moneda del César"( Patrrimonio Nacional)

En la segunda sala-museo encontramos pintura italiana y española, como "La moneda del César", atribuida a Tiziano o "La Natividad", de Lucas Jordan. También españoles como Solis y una "Inmaculada"; un San Francisco de Zurbarán o "La Virgen y el Niño de Morales". Muy cerca de las Descalzas, justo en frente de su puerta en dirección a la calle Arenal, lleva funcionando una chocolatería más de dos años con gran éxito. Como la de San Ginés, también cerca, es de todos conocida, hoy quería desde aquí difundir este otro negocio con encanto. La chocolatería 1902. Un negocio artesanal donde probar todo tipo de churros y porras para un buen desayuno o merienda. Un sitio amplio y luminoso donde hacer un parón en el recorrido cultural

"Escaparate de la chocolatería" (SIEMA)

Espero que os haya gustado tanto como a mí. Un saludo y hasta la próxima:

Maribel Piqueras

lunes, 11 de mayo de 2015

Real Jardín Botánico de Madrid

Ahora es la mejor época para recorrer el Real Jardín Botánico de Madrid. Es en primavera cuando más se disfruta, aunque algunas semanas nos podamos encontrar los tulipanes abiertos y las rosas no, o al revés, como suele pasar con la naturaleza de carácter perecedero. A través de este blog nos adentraremos en su historia y evolución. La idea de tener un jardín botánico en Madrid está asociada a la corona. Es la botica real la que necesitaba investigar en las plantas para la curación de enfermedades que diezmaban a la población infantil y a algunos herederos a la corona. Así podrían tratar las enfermedades mejor, especialmente la del rey Felipe V con todos sus achaques de melancolía y otras enfermedades mentales. Fué el boticario francés de Felipe V, nuestro primer Borbón, Luis Riqueur, el que compró la llamada Huerta de Migas Calientes en 1713 con la idea de donársela luego al heredero, Luis I. Ese proyecto lo diseñó el también francés Marchand siguiendo el modelo de la huerta medicinal clásica: constaba de viñedos, frutales, invernadero, así como fuentes y cascadas. Pero habrá que llegar a Fernando VI cuando su boticario, José Ortega, convenza al médico de los reales ejércitos y presidente de la Real Sociedad Médica, José Suñol sobre la necesidad de crear un jardín botánico en Madrid. Así se creó, mediante R.Orden  del 17 de octubre de 1755, el actual Real Jardín Botánico, teniendo a Joseph Quert como primer director. Estaba ese jardín situado en otra parte, en la carretera del Pardo (la llamada Huerta de Migas Calientes). Quert era cirujano mayor del ejército y un gran investigador botánico. De Quert comentaba el propio Suñol lo siguiente: " llevado por su afición a la botánica y su amor a su país, ha conservado, a expensas propias, en un pequeño jardín que cultiva, algunas plantas que le dieron los mejores botánicos de Europa, en el viaje que hizo por orden del Rey y que tiene 3000 para colocarlas a su tiempo en el jardín real que se ha de hacer en Madrid"( ya que este texto es de 1754)

Carlos III decidió trasladarlo al Prado Viejo, donde formaría parte de ese proyecto ilustrado de carácter científico, como el Gabinete y Academia de Ciencias Naturales ( actual Museo del Prado ). Encarga a su arquitecto preferido, Sabatini, el proyecto. Las obras comenzaron en agosto de 1774. Como era un plano inclinado, Sabatini creó una sucesión de terrazas, que se aprecian bien en los planos. También construyó todas las obras de ingeniería e hidraúlica y niveló los terrenos. Realizó tres terrazas de 90 cms de diferencia entre sí, delimitadas por líneas de sillería de ladrillo y con sucesión de escaleras. Eran cuadros clásicos y geométricos. Situando simétricamente fontines en el medio. Esta distribución se puede apreciar, todavía hoy, en la primera y segunda terrazas ( la de los cuadros y la de las escuelas botánicas ). Juan de Villanueva continuó las obras del jardín en 1780. A él le debemos el pabellón central que lleva su nombre, el cerramiento para el emparrado y la entrada actual. El Real Jardín Botánico se inauguró solemnemente en 1781. En aquel entonces se entraba por la puerta que daba al Paseo del Prado. Encima de la cual hay una inscripción en latín que dice "Carlos III, Padre de la Patria, restaurador de la Botánica, para salud y recreo de los ciudadanos, 1781".
"Entrada neoclásica por el Pº del Prado"( Foto wikipedia)

"Real Jardín Botánico" (Paret)
El Salón del Prado era un sitio elegante de paseo, se seguían unas normas de etiqueta, lo mismo que para entrar al Real Jardín Botánico que el rey Carlos III quiso acercar al pueblo de Madrid y por eso lo trasladó junto al Paseo del Prado. En el cuadro de Paret lo vemos en pleno ambiente a finales del s.XVIII. Hoy en día se entra por la Puerta de Murillo, frente a la entrada del Museo del Prado que lleva el mismo nombre. La diseñó Juan de Villanueva siguiendo la forma rectangular, con un hueco arquitrabado del que salen dos columnas dóricas. También en los muros laterales dispuso unos pequeños nichos para futuras esculturas. Todo muy sencillo en piedra y sin decoración escultórica, como se aprecia en las imágenes siguientes:
Entrada por Murillo (Foto SIEMA)
Simetría de la entrada actual ( Foto SIEMA)
La misma entrada desde dentro, con el juego de volúmenes e imágenes con la puerta de Murillo del Museo del Prado (Foto SIEMA)
La primera de las terrazas resulta la más bonita y atractiva para el visitante. En ella se sitúan las plantas decorativas y estéticas, los rosales , las plantas aromáticas y medicinales y la huerta. Al fondo de la misma vemos la rocalla, para las plantas de montaña.
Vista de la terraza de los cuadros o primera (Foto SIEMA)
Tulipanes y bulbos ( Foto SIEMA)
Sucesión de fontines

Está montado de manera muy didáctica. Se conocen muy bien los diferentes tipos de rosas, desde los más antiguos a los más novedosos, con una amplia variedad de rosas inglesas. No hay que olvidar que en Gran Bretaña son famosos los concursos de rosas. Las espectaculares camelias, tan de moda desde el sXIX y XX para la decoración de los vestidos. O que decir del huerto. Donde explican los diferentes tipos de frutos (carnosos, secos y silvestres) y donde los niños de ciudad pueden contemplar la fruta y verdura en su propio
 medio de producción. Cuando he hecho esta visita con niños les sorprendían que la patata o zanahoria salieran de debajo de la tierra y, a las mamás, la planta del comino, tan usado en la cocina española. Al final de esta terraza, detrás de la rocalla se ve el moderno muro de ladrillo que se construyó cuando se hizo en 1882 el Ministerio de Agricultura actual, quitando muchas hectáreas al Jardín Botánico.
Camelias (Foto SIEMA)
La reina Isabel II con la princesa de Asturias . Obsérvese las camelias de tela cosidas al vestido 
(Foto Franz Winterhalter, 1855. Patrimonio Palacio Real)
Planta del lúpulo (Foto SIEMA)
Acelgas y remolacha (Foto SIEMA)
Cominos del huerto (Foto SIEMA)
Hinojo de Florencia (Foto SIEMA)
Rocalla y muro moderno que lo separa de la Cuesta de Moyano (Foto SIEMA)
El Jardín Botánico también dispone de una colección de esculturas en bronce o piedra. En este último material están esculpidos los diferentes directores del Real Jardín, desde Quert, pasando por José Cavanilles, Lagasca o Simón de Rojas. En la avenida de Carlos III, que da a la Puerta del Rey ( o puerta original de Sabatini ) destaca la escultura de bronce del rey Carlos III  realizada por Alfonso Bergazten, que era director de la Real Academia de San Fernando en 1783 y donada a este jardín en 1981 por la Fundación Juan March, al conmemorarse el segundo centenario del mismo. En la terraza de las escuelas botánicas encontramos una clasificación científica de las plantas, ordenadas por familias, siguiendo la clasificación de Linneo, desde las más simples a las más evolucionadas. Aquí también se encuentra uno de los símbolos del Botánico madrileño, el Olmo milenario llamado pantalones por la curiosa forma del tronco.
Estatua de Cavanilles (Foto SIEMA)
Arbol con hojas de palmita ( Foto SIEMA)
Olmo pantalones (Foto SIEMA)
La terraza del plano de flor se realizó en 1858, junto al Pabellón Villanueva, diseñado por el arquitecto neoclásico , también en sentido horizontal, con galerías de columnas y cristales en los laterales y un gran pórtico con columnas clásicas adelantado. Se sigue pues un diseño de jardín romántico o inglés, con praderas, senderos sinuosos, lagos. Es que la Guerra de la Independencia afectó también al jardín, especialmente a esta parte superior que era la situada más cerca del Parque del Retiro, por eso se tuvo que restaurar más adelante. Las reformas de esa época se las debemos al botánico Mariano de la Paz Graells, quien realizó también el invernadero antiguo en el lado Norte que lleva su nombre y un pequeño zoo antes de que se trasladaran los animales al Retiro. El invernadero conserva todavía la antigua chimenea de la caldera, el suelo para el sistema de calentamiento con fermentación de estiercol ( actualmente no se usa), o la decoración de hierro y cristal decimonónica, que es espectacular en la bóveda de cristal y columna del fondo. Aquí hay incluso un estanque con peces. El otro invernadero de los años 90 llama la atención por las plantas exóticas, desde la del desierto (cactus, aloe, plantas piedra) a las de los trópicos o la selva del final, donde hay incluso plantas carnívoras.
Terraza del plano de flor, con el estanque con el busto de Linneo y el pabellón Villanueva al fondo.
Chimenea original del invernadero de Paz Graells (Foto SIEMA)
Lateral de la estufa de Graells (Foto SIEMA)

Estufa de las palmas de Graells (Foto SIEMA)

Desde 1939 este jardín depende del CSIC. Con lo cual se sigue el afán investigador de sus orígenes, cuando estaba aquí la cátedra de Botánica y se sumaban todos los esfuerzos, también las conocidas expediciones científicas del siglo XVIII. Por ejemplo la de Perú y Chile en 1778, la de Nueva Granada en 1783, apenas dos años después de inaugurado. O la larga en el tiempo de Malaspina, que salió en 1789 y no regresó hasta 1793. De esas expediciones se traían nuevas especies, se dibujaban excelentes láminas y se creaban herbarios maravillosos para su uso en la investigación. En Real Jardín Botánico actual fue inaugurado por los reyes D. Juan Carlos y Dª Sofía en 1981. Luego se añadiría la última y moderna terraza, la alta o de los laureles, destinada a colecciones especiales como la de los bonsais. Algunos de esos ejemplares son muy llamativos, como el tilo o el pino ( que parece un bosque de pinos en miniatura ). 
Terraza alta o de los laureles, con algunos bonsais y el estanque y noria (Foto SIEMA)

Para visitarlo bien habría que pasarse más de una vez, ya que además cuenta con muchas exhibiciones o exposiciones temporales. Si quiere más información, les facilito su página web www.rjb.csic.es. Justo al lado recomiendo hacer un parón en el restaurante El Botánico www.restaurantebotanico.com. Un sitio con auténtico encanto y unas vistas maravillosas desde su terraza que, por cierto, está abierta todo el año. Conviene reservar,  ya que el espacio es muy acogedor, pero algo pequeño para lo solicitado que está. Renovado hace más de dos años, su dueña, Cristina Huete, y el gerente José María, lo saben llevar con muy buen hacer y buen gusto. Mantiene el estilo de siempre, con su interior coqueto lleno de plantas y obras de arte. Pero la carta renovada ha ganado en calidad y, también el servicio. No dejen de tomarse en él un merecido descanso después de su visita a esta zona de Madrid. Gracias por seguirnos. Todavía más en www.siema.es o facebook Proyecto Siema.
Fachada del Botánico (Foto SIEMA)
Interiore del restaurante El Botánico (Fotos SIEMA)

Rincón con la ventana al Jardín Botánico (Foto SIEMA)

Maribel Piqueras