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martes, 27 de septiembre de 2016

El Palacio de Liria

El Palacio de Liria, situado en la calle Princesa nº 20, esconde tras sus gruesos muros la historia y patrimonio de los Alba desde el sXV. Intentaremos resumir en esta entrada tantos siglos de historia y arte como atesora. El actual Palacio de Liria está situado en la misma zona donde existía un palacete del I Duque de Berwick, Jacobo Fitz James Stuart (1670-1734), que era hijo natural del rey inglés Jacobo II Estuardo. De su padre había recibido el título de Duque de Berwick y de Felipe V, a quien ayudó en la guerra de Sucesión, el título de Duque de Liria en 1707, tal como aparece en el famoso cuadro que pintó Ingres para el XIV Duque de Alba.

"Felipe V imponiendo el título de Duque de Liria al I Duque de Berwick" (Ingres)

Ocupaba parte de los límites del NO de Madrid, que era una zona elegida para edificar edificios de carácter militar, como el Cuartel del Conde Duque. Lo proyectó el francés Guilbert, pero quedó inacabado. Funcionaba como una especie de alto estado mayor del ejército. De esa primera residencia todavía quedan sillares almohadillados rústicos. Este Duque de Berwick perdió interés por Madrid al ser nombrado mariscal del ejército francés y regresar a París. El II Duque de Berwick si que se queda en España y se casa con Catalina Ventura Colón, por eso la colección de las cartas autógrafas colombinas de la Casa de Alba es tan importante. En el archivo se conservan los tripulantes del primer viaje, un plano de la Española o cartas de Colón a su hijo. Pero no será hasta el III Duque de Berwick, Jacobo Fitz-James Stuart y Colón, cuando se construya el Palacio de Liria, sede de la Fundación Casa de Alba y de la mayor parte del legado de los Alba. El proyecto es de Ventura Rodriguez, y su arquitectura neoclásica se inspiraba en el Palacio Real de Madrid y en el de la Granja. Las obras se iniciaron en 1770, pero no se terminarían hasta 1783. 

Plano de Chalmandier de 1761

Jardines de la entrada y fachada (Foto SIEMA)

Verja exterior (Foto SIEMA)

Placa conmemorativa situada al exterior 
(Foto SIEMA)

Fachada principal de Ventura Rodriguez 
(Foto SIEMA)

Desde la verja exterior se aprecia la frondosidad del jardín y la gran extensión de la residencia de los Alba. Nos recibe un jardín de diseño romántico, con grandes praderas y árboles majestuosos: castaños, tejos, mimosas, magnolios. Llegamos a la fachada principal, a la cual el arquitecto Ventura Rodriguez le proporcionó una gran extensión horizontal, dividida en tres cuerpos. El inferior con ventanales sin decoración; en el cuerpo central, para la planta noble y la de arriba situó pilastras y columnas dóricas que le dan verticalidad a la fachada. Los balcones del cuerpo principal sí que están decorados con frontones. Finalmente la balaustrada y el frontón francés rectangular con los escudos y los torsos con armamento militar. Todo sigue el estilo sobrio y de líneas rectas que tanto gustaba a Ventura Rodriguez para el exterior de las residencias palatinas. En el plano de Chalmandier todavía no se había construído el palacio actual y los jardines de la entrada eran la llamada Plaza de los Berwick. Pero sí existían jardines simétricos en la parte de atrás, en paralelo al Cuartel del Conde Duque.

Entrada principal, sobre la que se aprecian las balconadas, columnas
y ático (Foto SIEMA)

Fuente y escaleras laterales (Foto SIEMA)

El Palacio está construído en desnivel, de ahí los gruesos muros que se aprecian en los laterales en el plano. Desde el jardín de la entrada encontramos unas bonitas escaleras de tramos curvos enfrentados, con balaustrada de hierro muy decorada y fuente. Desde ellas se puede acceder al jardín superior.

"La Anunciación con el I Duque de Alba "(Maestro de la Virgo inter Virgines, s XV)

La Casa de Alba es mucho más antigua que los Berwick. Tienen su origen en una importante comunidad mozárabe de Toledo, donde García Álvarez adoptó el nombre de esa ciudad como apellido. En 1429 el rey Juan II les otorgó la villa de Alba como privilegio. El II Conde de Alba, García Álvarez de Toledo, fué el I Duque de Alba desde 1472, nombrado por el rey Enrique IV. Aparece representado en el cuadro de la Anunciación y, al fondo, el paisaje de la villa de Alba con su torreón. El II Duque de Alba, Fadrique, era primo hermano del rey Fernando el Católico, de quien recibió el título de Duque de Huescar. El III Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, desarrolló una importante labor política y militar para Carlos V y Felipe II, así como un gran mecenazgo artístico. A él le debemos muchos Tizianos que se muestran en el interior del Palacio de Liria. La Casa de Alba se une a la Berwick en 1802, tras el fallecimiento de la famosa Duquesa Cayetana, pintada por Goya, sin haber tenido descendencia. Entonces Carlos Miguel Stuart y Silva (1794-1835) será el VII Duque de Berwick y XIV de Alba. Estaba casado con una noble italiana y continuó el linaje, además de ser un gran mecenas artístico que enriqueció con numerosos fondos el patrimonio de los Alba y, por tanto, el palacio: pintura italiana (Fra Angélico, Guardi, Bartolini, Furini, Vaccaro, Maratta, Perugino, etc.), pintura holandesa, grabados de Rembrandt o Durero, pintura española del s.XVII, vasos griegos o escultura clásica. Era un apasionado de la arqueología. También realizó el Gran Tour en 1814 y apoyó a artistas españoles en Roma. A él le debemos algunos de  los bustos de los Duques de Alba que decoran el zaguán, realizados por José Álvarez Cubero o Antonio Solá.

Busto del XIV Duque de Alba (Lorenzo Bartolini)

Zaguán (Foto abc.es)

Al fallecer este Duque heredó su hijo, que no era un entendido en arte, pero que estaba casado con la hermana de la Emperatriz MªEugenia de Montijo. Ellas sí que enriquecieron el patrimonio familiar (tapices gobelinos, mesa del Emperador, retratos de Winterhalter, joyas de Cartier y Fabergé, jarrones Sevres). Incluso la Emperatriz falleció en el Palacio de Liria en 1920, en la misma habitación donde había fallecido su hermana. El XVII Duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, heredó el ducado en 1901 y hasta su muerte, ocurrida en 1953, lo supo mantener y acrecentar. Era un gran intelectual y muy bien relacionado con el mundo cultural y político de la época. Así como vinculado a instituciones inglesas y norteamericanas. De 1936-1945 fué embajador de Franco en Londres. El la Guerra Civil los fondos se protegieron y escondieron fuera del palacio, que sufrió grandes destrozos por bombas en 1936. Se mantuvieron en pié las fachadas. Así que encargó al arquitecto inglés Edwin Lutyens la reconstrucción del mismo. Lutyens falleció en 1944 y el catalán Cabanyes se hizo cargo de la continuación de las obras, que finalizaron en 1956. Tras la reconstrucción el Palacio presenta dos patios, no uno como tenía el de Ventura. El patio grande sirve de iluminación a la escalera de honor y a la capilla, mientras que el más pequeño corresponde a la escalera de servicio. También organizó el palacio en torno a tres partes básicas: la fachada principal, un espina dorsal de comunicaciones y la fachada posterior.

Vista aérea del Palacio de Liria y los jardines, donde se aprecian los dos patios. También el gran edificio del Cuartel de Conde Duque al lado (Foto metroo.es)

Plano de la planta noble, con la sucesión de salones y distribuciones de 
recorridos (Foto Ramón Guerra de la Vega)

Pero la gran artífice de la decoración del Palacio de Liria fué la XVIII Duquesa de Alba, Mª del Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y SIlva (Duquesa de Alba entre 1953-2014). Ella había nacido en este palacio en 1926, aunque falleció en su residencia preferida, que era la de Dueñas en Sevilla. Terminan las obras en 1956 y ella realiza la decoración interior, que acabaría en 1960. Recorriendo sus estancias se percibe el gusto de esta Duquesa por los colores, los elementos exóticos, el cristal veneciano. Mantuvo el patrimonio heredado, creó en 1975 la Fundación Casa de Alba con sede en el palacio e, incluso, adquirió obras de arte contemporáneo que completan las colecciones, como cuadros de Chagall o Renoir. Se casó en 1947 con Luís Martínez de Irujo, con el que tuvo seis hijos. Mujer con una infancia triste: alejada de su madre (enferma de tuberculosis) y viviendo la guerra mundial en Londres,  se ganó el cariño de la gente y era muy popular. Su hijo mayor, Carlos, es el actual Duque de Alba.

Biblioteca (Foto Vanity fair)

En la planta baja se disponen las oficinas, biblioteca (decorada con estucos venecianos imitando malaquitas), sala de juntas, archivo, zaguán y escalera de honor y capilla.  Todas estas estancias dan a la fachada principal. En la fachada posterior se sitúan las cocinas, bodegas, mayordomía, almacén de alfombras y tapices, así como el guardamuebles. La escalera de honor, de estilo inglés, se sube en sentido contrario a las agujas del reloj. Está decorada con estucos con colores llamativos (amarillos, rojos, verdes...) y presenta arriba una frase de Cicerón: " porque los dioses inmortales han querido no sólo que yo recibiera estas bendiciones de mis antepasados, sino que también yo las legara a la posteridad".

Escalera (economía digital.es)

En el primer piso encontramos las diferentes salas-museo, el comedor de gala y las estancias más íntimas. Además de todos los documentos de los archivos y biblioteca, hay todo un legado artístico e histórico importantísimo en esta planta. Salas interesantes son:
  • Sala del Duque de Berwick ( retratos del I Duque de Berwick, del II y III Duque, de su mujer, de María Estuardo, tapices flamencos del s XV y armadura de Olivares)
Sala Berwick
  • Sala italiana (con obras de Perugino, Maratta, Furini,Bronzino, Allori, Palma el viejo, Guardi, seguidor de Leonardo; aquí estaba la "Virgen de la granada", obra maestra de Fra Angélico, que hoy se muestra en el Museo del Prado.)
  • Sala Goya (con retratos de Goya de la XIII Duquesa de Alba y de la Marquesa de Lazán, y retratos de Mengs; además de una mesa del Emperador Napoleón)
Sala Goya (Foto Madrid ocio and go)

"Mariana de Silva y Sarmiento, Duquesa de Huescar" sujetando el anillo de 
boda . Es la madre de la XIII Duquesa de Alba (Mengs 1666)

"Autoretrato" (Mengs, 1770)

  • Comedor de gala, con los tapices de Indias y las vistas al jardín posterior. Esta estancia tiene grandes dimensiones, de planta rectangular. En el centro una gran mesa de comedor para muchos invitados, en un lateral una más pequeña de uso diario. Desde sus balcones contemplamos el enorme jardín posterior, que el XVII Duque de Alba acondicionó, encargándole en 1916 a Forestier que transformara el jardín de corte romántico de sus antepasados en uno más acorde a los gustos ilustrados: simétrico francés, con recortes de boj y la fuente del sXVIII en el centro. Adaptado a los desniveles del terreno.
Plano de Ibañez Ibero de 1875 con los jardines de corte romántico

Jardín actual, de diseño clásico francés (Foto SIEMA)

Bajada desde las estancias privadas a los jardines de atrás
(Foto SIEMA)

  • Salón de Baile: es la otra gran sala, de forma rectangular, cuyos balcones dan a los jardines.
Salón de baile con tapices gobelinos y el tapiz de la Emperatriz Mª Eugenia de Montijo, según un retratos de Franz Xavier Winterhalter de 1861

  • Sala de pintura flamenca, con obras de Rubens, David Teniers, Van Goyen o Seghers.
Sala de pintura flamenca. Obsérvense los elaborados estucos del techo.

"Carlos V y la Emperatriz Isabel" (versión realizada por Rubens, en 1628, 
de un cuadro de Tiziano)

  • Sala de pintura española, muy importante la barroca del s XVII, entre las obras de arte hay autores tan reconocidos como Velázquez, Zurbarán o Ribera. Pero también un Greco del s XVI.
"Sto. Domingo de Guzmán" (Zurbarán, 1635)

  • Sala del III Duque de Alba, muy decorada, con casetones castellanos en el techo y mobiliario  de estilo renacentista. En esta sala el protagonismo lo tiene el III Duque de Alba, uno de los mejores militares españoles del sXVI, además de gran mecenas artístico. La leyenda negra sobre él, creada por los holandeses, ha eclipsado su labor en estos campos. En general, la Casa de Alba, ha colaborado con los reyes castellanos a lo largo de la historia y ha estado muy vinculada a la política española.
"El Gran Duque de Alba" (Tiziano, 1570)

  • Despacho del Duque. Aquí nos encontramos retratos de los padres de Cayetana, la XVIII Duquesa de Alba, realizados por Zuloaga, así como el de ella misma cuando tenía 4 años, muy original, montando a caballo. También la mesa escritorio del XVII Duque de Alba.
Retrato ecuestre de Mª Rosario Cayetana, de Zuloaga, 1930

Retrato de Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, de Zuloaga, 1918.
Se aprecia el estado de los jardines antes de la Guerra Civil.

Nada más agradecer desde aquí la colaboración de la Casa de Alba para realizar la visita y la atención que nos prestó D. Cayetano Martínez Irujo al encontrarse con el grupo de SIEMA. Mucha más información la tienen en www.fundacioncasadealba.com. También están desarrollando una gama de productos gourmet con la marca Casa de Alba, que es el negocio con encanto que recomendamos hoy desde el blog. Hechos con productos naturales de sus tierras, de manera artesanal y de gran calidad. Se pueden adquirir en su distribuidora, situada a la derecha del propio palacio, o en tiendas. ¡Damos fe de lo ricos que están!

Hasta pronto. Ya sabéis que estamos abiertos a comentarios en el blog, pero también podéis seguirnos en Facebook Proyecto Siema o en Twitter @siemamadencanto

Maribel Piqueras

El Duque de Salvatierra posando con parte del grupo de 
SIEMA (Foto SIEMA)

Con otros asistentes de SIEMA

Productos Marca Casa de Alba (Foto SIEMA)




jueves, 15 de septiembre de 2016

Biblioteca Nacional

Reiniciamos el curso con uno de nuestros monumentos más majestuosos del s. XIX y gran centro de saber. Me refiero a la Biblioteca Nacional, con entrada por el Paseo de Recoletos nº 20. Yo como historiadora, escritora y trabajadora dentro del sector cultural la he tenido que visitar en numerosas ocasiones. Siempre es un gusto trabajar ahí: teniendo libros, manuscritos, mapas, grabados, en fin,  la misma  historia en tus propias manos. Lleva con gala el ser una de las mejores del mundo. Para los orígenes de la Biblioteca Nacional habría que remontarse hasta la época del primer rey Borbón, Felipe V, cuando en 1712 creó la Real Biblioteca y la instaló en el entonces pasadizo que unía el Alcázar con el Monasterio de la Encarnación y que aparece en la siguiente imagen. Después pasaría por diferentes sedes: José Bonaparte la llevó al Covento de la Trinidad calzada de la calle de Atocha, en 1819 Fernando VII la trasladó al Consejo de Almirantazgo, en lo que fué la sede de los secretarios de Estado en la Plaza de la Marina española. En 1826 pasaría a la calle Arrieta y, en 1836 pasó a pertenecer al Estado y llamarse Biblioteca Nacional, en vez de Real. 


Plano, corte y alzado de la !ª Biblioteca Real en el pasadizo que unía 
Alcázar y Encarnación en la calle del Tesoro (Foto BNE)

La nueva construcción responde a una necesidad que vió el gobierno de poder reunir, en un mismo edificio, Bibliotecas, Archivos y Museos Nacionales, a los que sumar también el Ministerio de Fomento. Aunque para este último se buscaría finalmente otro emplazamiento en Atocha. De ahí el gran tamaño del edificio y la unión con el Museo Arqueológico. Francisco Jareño y Alarcón fue el arquitecto encargado de diseñar el proyecto original. Este consistía en un voluminoso edificio, dotado de bellas fachadas de imitación clásica, con frontones, pórtico de doble columnata, muchos balcones y una gran cúpula de base octogonal para cubrir la sala de lectura. Proyectada en 1865, la reina Isabel II puso la primera piedra en 1866, pero las obras fueron muy lentas y su construcción se alargaría casi 30 años. Vinieron crisis económicas y políticas que paralizaban los trabajos. Al llegar la restauración monárquica (diciembre de 1874) Jareño se cansó de luchar por ese proyecto y lo dejó en manos de su colaborador, Antonio Ruíz de Salces

Vista general de la fachada principal 
(Foto SIEMA)

Ruíz de Salces simplificó el proyecto de Jareño: redujo los balcones a la mitad, eliminó medallones, suprimió la cúpula octogonal y redujo la sala central a una de planta cuadrada. También suprimió las columnas del pórtico de abajo, poniendo solo pilares. Las cornisas y torreones de esquina quedaron demasiado pequeños en proporción a la monumentalidad del edificio. 

El Rey Alfonso, el Sabio, nos recibe en la escalinata principal. Detrás 
el pórtico bajo de tres arcos clásicos de medio punto separados por pilares.
(Foto SIEMA)

Entrada principal, con el contraste de los arcos abajo y, encima, el balcón con pórtico 
de columnas clásicas (Foto SIEMA)

Sucesión lateral de esculturas y arcos. Lope de Vega es el primero que se ve
(Foto SIEMA)

Junto a los pilares de separación de los arcos de la entrada se sitúan ilustres sabios o literatos españoles, como Antonio Nebrija, Luis Vives, Lope de Vega o Cervantes. El del extremo derecho representa a Cervantes ( del escultor Vancell). El maravilloso frontón fue realizado por Agustín Querol, escenificando el triunfo de todas las artes: arquitectura, escultura, pintura, música. Le dió un toque modernista,  que se nota en la sensualidad de los desnudos femeninos. En los amplios muros se ven los ventanales adornados por frontones en su parte superior. Se percibe la sencillez que trasmitió Ruiz de Salces, eliminando medallones y decoración escultórica griega en esos ventanales. 

Estatua de Cervantes (Foto SIEMA)

Unión de la fachada principal, que sobresale, con los muros laterales
(Foto SIEMA)

Una vez dentro, en el amplio vestíbulo de mármol, nos reciben las esculturas de Isabel II (de José Piquer y Duart)y su consorte, Francisco de Asis (realizada por Francisco Pérez Valle).Detrás, otros tres arcos de medio punto, más pequeños que los del exterior, con pilastras pareadas acanaladas en medio de ellos. 

Isabel II en el vestíbulo 
(Foto SIEMA)

Segundo hall (Foto SIEMA)

En los espacios interiores todo es a lo grande en las dimensiones y materiales empleados. Un segundo hall de mármol nos recibe majestuasamente, con sus colosales columnas, escalinatas laterales, logias de arcos, y techo decorado simulando la geometría de una panal. El estilo de la Biblioteca es Neoclásico y solemne. En medio de este hall la gran estátua sedente de Marcelino Menéndez Pelayo, quien fué Director de la misma entre 1898, recientemente inaugurada, y 1912. Es obra de Lorenzo Coulleut Valera.

Vista general de la entrada a este segundo hall
(Foto SIEMA)

 Menéndez Pelayo (Foto SIEMA)

La Sala General presenta en planta un amplio rectángulo, rodeado de muebles de finas maderas en marrón y azul, situados en la parte inferior de las paredes, luego hay una barandilla que recorre con la pared delimitando una decoración de los muros a base de pilastras pareadas clásicas con unos adornos labrados en hierro, modernistas, que recorren toda la cornisa y unos frescos decimonónicos en la bóveda. Inaugurada con fondos de la Biblioteca Real, donaciones y  desamortizaciones, es una Biblioteca Nacional que siempre está recibiendo libros, con lo cual no se puede saber con exactitud el número de fondos. En la Sala Cervantes se pueden localizar los más antiguos. El libro manuscrito más antiguo que posee es el Códice de Metz, del s. IX, que trata de astronomía y matemáticas. En cuanto a libro impreso, el más antiguo es el Catholicón de Johanes Balbus, impreso en Maguncia en 1460. También hay fondos más modernos en la sede de la Biblioteca Nacional situada en Alcalá de Henares. Altos y largos pasillos comunican con las diferentes salas y estancias, en ellos el mobiliario es más sencillo y moderno. La amabilidad del personal hace más agradable la lectura o búsqueda de información. Esta Biblioteca se finalizó en 1892, haciéndolo coincidir con el IV Centenario del Descubrimiento de América, pero no se inauguraría oficialmente hasta el 16 de marzo de 1896. Para saber más www.bne.es .

Labrado de madera de una de las puertas cercanas a la 
Sala General (Foto SIEMA)

Paredes de la Sala General (Foto SIEMA)

Detalle de ventanales, pilastras y cornisas (Foto SIEMA)

Reloj y filigrana de hierro de estilo modernista en 
la Sala General (Foto SIEMA)

Frescos que cubren la bóveda de la Sala General
(Foto SIEMA)

Interiores de la BNE con los altos techos y
mármoles y piedra (Foto SIEMA)

Y ya que hablamos de la Biblioteca vamos a recomendaros, muy cerca de ahí, en la calle Génova, la Librería Pasajes. Esta librería internacional se abrió en 1999 en el mismo espacio donde estuvo la mítica librería Turner. Es propiedad del grupo Trotta www.trotta.es. Es conocida por el catálogo de libros internacionales y su labor de búsqueda y localización de libros por todo el mundo.Yo misma soy una asidua compradora de sus libros en italiano, inglés e incluso he aprendido portugués en poco tiempo gracias a sus manuales. Se pueden encontrar libros en español, inglés, alemán, francés, italiano, chino, ruso y hasta más de treinta idiomas. Además, con toda la metodología necesaria para el estudio de cada uno de ellos.Aparte se puede encargar lo que quieras y tienen un horario muy amplio que no cierra a medio día. Con unas fotos de Pasajes me despido por hoy del blog. Atentos a Octubre, que empezamos las visitas por Madrid en SIEMA. Ya sabéis que podéis seguirnos en facebook Proyecto Siema y Twitter @siemamadencanto.

Maribel Piqueras