Con esta nueva entrada querría meter al lector en uno de los edificios institucionales más impresionantes de Madrid visitado con SIEMA http://www.siema.es/ dentro del programa "Atocha con otros ojos". Se trata del antiguo Palacio de Fomento (actual Ministerio de Agricultura). El Ministerio de Fomento se creó en la España de 1856. Motivado por el gran desarrollo industrial y comercial que tuvo lugar en la segunda mitad del s.XIX en España: con los avances en las comunicaciones y transportes, en las mecanización de la agricultura o los nuevos descubrimientos y avances de las artes y las ciencias. En un principio se utilizó para ello el antiguo convento de la Trinidad ( el actual Teatro Calderón de la calle Atocha), junto a otros organismos oficiales, como por ejemplo el Banco de España, situados en el abigarrado centro histórico de Madrid. Luego el Gobierno decidió crear un edificio solemne y espacioso donde trasladar el Ministerio de Fomento. Nada mejor que aprovechar los cimientos proyectados en 1881 para las obras de la Escuela Central de Artes y Oficios en un gran solar esquinado frente la nueva Estación de Atocha. Era un solar triangualr inclinado que daba una gran visibilidad al edificio, mayor aún cuando se abrió la calle Claudio Mollano para separarlo del Jardín Botánico como se aprecia en esta antigua postal
El Palacio de Fomento formaba parte de todo un conjunto, siendo el edificio principal. Pero había otros: detrás estaba situada la Sala de Calderas (con la chimenea de 1903 todavía en uso), o las cocheras y la antigua gasolinera a la derecha de la anterior. Así como las escaleras que separan la vivienda palacete del ministro. Todo ello rodeado por una verja muy alta, con la base de piedra y luego la alternancia de columnas estriadas de capitel compuesto y estípites de hierro de fundición con la cabeza de Minerva, que nos trasmiten elegancia y ligereza.
El arquitecto encargado de hacer este edificio fue Ricardo Velázquez Bosco, quien ya había trabajado en la Escuela de Minas y en el Palacio Velázquez del parque del Retiro. En este proyecto repite sus lineas características: solemnidad de la arquitectura clásica renacentista (galerías de arcos de medio punto, medallones en las enjutas, arquitrabes, columnas, frontones, esculturas alegóricas) con las que durante el s XIX español se vuelve la mirada hacia la España imperial. También la tradición española de los muros de ladrillo rojo y la cerámica, junto a las innovaciones arquitectónicas de finales del s.XIX del hierro y cristal .
La fachada denota equilibrio de líneas horizontales y verticales, armonía, colorido y movimiento. En los grandes muros horizontales alterna el ladrillo rojo con la piedra color crema. Los dos pisos principales están recorridos por las galerías de arcadas clásicas, con medallones en las enjutas. El último piso son ventanas arquitrabadas con separación de pilastras de piedra crema y con alternancia de franjas con una cerámica muy colorista que imita los grutescos del Renacimiento. Daniel Zuloaga colocó esas cerámicas en 1893.
El Palacio presenta cuatro fachadas, pero solo la principal es la más desarrollada. Destacando el gran pórtico sobresaliente, dividido en tres partes: primero la puerta de madera con relieves de talla neoplateresca está franqueada por dos cariátides, la alegoría de la Industria y el Comercio a la izda y las Artes a la derecha. Luego el balcón de la sala de juntas con sus enormes puertas rematadas por frontones y esas columnas pareadas de orden compuesto y, para terminar, el ático con su escudo y las esculturas. Aquí trabajaron numerosos escultores. Por ejemplo, las columnas y el escudo de mármol del pórtico fueron realizadas por Bellver. El conjunto de pegasos con Minerva y Mercurio y la alegoría de la Gloria en en centro son una réplica de Juan de Ávalos realizados en bronce, huecos y colocados ahí en 1954. Vinieron a sustituir los originales de piedra que talló Agustín Querol y que se habían colocado ahí en 1905 tras mucho esfuerzo y subidos con enormes rampas. Con el tiempo se comprobó que estaban destruyendo las cubiertas y por eso se quitaron y sustituyeron por estos otros. Pero no se tiraron, sino que los pegasos están situados a pié de calle en la calle Áncora y en Legazpi.
La planta es rectangular,organizada con grandes galerías en torno a la escalera y dos patios lucernarios también rectangulares. En la foto se aprecían las torres de las esquinas que remató como mansardas afrancesadas. En 1897 se trasladaron las oficinas ministeriales al edificio, aunque no se húbiese terminado de decorar. Nada más entrar impresiona la amplitud y majestuosidad del hall, con sus columnas gigantes, sus entradas con frontones y la grandiosa escalera, como se puede ver en las fotografías siguientes:
Una vez pasada esta escalera del hall es cuando viene la maravillosa escalera monumental del Palacio. Por las dimensiones y belleza de esta escalera se entiende que de verdad sea un Palacio. No responde a escalera imperial por el tipo de diseño y los muchos recovecos que tiene. En ella los frentes, las escaleras, y las balaustradas son de marmol pulido italiano. Pero después falló el presupuesto y las realizaron con piedra de Robledo de Chabela. Está envuelta por el orden jónico y también se repiten aquí las estructuras arquitectónicas de la fachada, lo mismo que sucederá en los patios, lo que le proporciona esa gran armonía de líneas.
Esta escalera era mucho más luminosa en su origen, pero los ventanales de la escalera se cegaron para poder construir nuevos despachos y eso quitó luz. Los frescos de la bóveda están pintados por Alejandro Ferrant y representa la Alegoría de España rodeada de todos sus atributos de poder (león, bastón de mando, capa, corona, etc..) y detrás el genio de la gloria le presenta laureles y palmas de triunfo. Todo ello rodeado por un haz de luz dorada. Los lunetos los realizó Manuel Dominguez siempre con escenas e iconografía alusiva a las funciones del Ministerio de Fomento cuando se creó.
Los Patios de luces se dividen en tres cuerpos principales: dos con galerías de arcos y el último arquitrabado,siguiendo la misma disposición que en la fachada. Contienen la estructura de hierro y cristal muy elaborada para la época, pensando también en darle un toque decorativo con las escenas vegetales y geométricas. Aquí los muros están tratados de manera más sencilla y pragmática. El interior del edificio está muy cambiado por su uso a lo largo del tiempo. Mantiene sin embargo las escaleras con entrepaños de hierrro calado y la Biblioteca de planta eliptica, con sus estantes de madera verde y sus escaleras en caracol con fundición en los dos laterales. Junto al Ministerio no quiero dejar de comentar el encanto que tiene un negocio situado en el Pº de la Infanta Isabel 23, se trata de VIAJES FARAON . Como su nombre indica es una agencia de viajes, pero es mucho más que eso: unos verdaderos especialistas en Egipto. Y lo curioso no es que viajen allí, sino que el escaparate es un muestrario de productos originales de la zona que tu puedes adquirir ( pulseras, ropa de algodón, chilabas, cojines, papiros, ojos de la suerte). Hay algunos objetos que se traen por encargo, como las joyas de lapisdázuli por ejemplo). Merece la pena darse una vuelta y acercarse a conocerlo a fondo.
MADRID CON ENCANTO
Vive Madrid de otra manera. Adentrate en su historía, su arte, conoce el encanto de su cultura y curiosas tiendas
lunes, 21 de mayo de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
Notas sobre el 2 de MAYO: Obelisco y Cuadros de Goya
Un día como hoy, 2 de mayo del 2012, no quería dejar de rendir homenaje a los héroes madrileños de ese día sin escribir unas notas sobre dicho evento y algunas manifestaciones en Madrid. La verdad es que esa fecha no surge porque sí, sino que los acontecimientos se fueron encadenando desde hace tiempo. Ya desde la firma del Tratado de Fontainebleau con Francia (1807) notamos un incremento de tensiones en la sociedad española que se percibía desde finales del s.XVIII. A modo de resumen diremos que se daba una gran conflictividad en las clases populares, una oposición aristocrática y de la iglesia contra el gobierno, así como la oposición militar contra Godoy. Esas tensiones desembocaron en los sucesos de Aranjuez que habían provocado la abdicación de Carlos IV en su hijo.
A finales de abril de 1808 el pueblo de Madrid había llegado a soportar hasta el límite y estaba en un grado de tensión tal que la gota de agua estalló cuando en la Plaza del Palacio Real se disponían, a las 8.30h de la mañana del día 2, unos carruajes para recoger a los últimos miembros de la familia real que quedaban en Madrid. Ahí comenzaron los gritos de "¡traición!" y los primeros disparos. También ahí se dieron las primeras víctimas de las miles que despué hubo.
El Obelisco del Dos de Mayo, situado en la Plaza de la Lealtad junto al Paseo del Prado, es uno de los símbolos en Madrid que recuerdan esos hechos. La idea partió de las Cortes liberales en 1822, ese breve período de liberalismo reinando Fernando VII. Se lo encargó a su arquitecto Isidro González Velázquez, con la idea de crear una plaza ovalada donde situar el obelisco, dentro de esa zona tan castigada por la invasión francesa como era el Retiro. En realidad sería el primer plan de reorganización urbanística de la zona. Pero la falta de medios y los acontecimientos políticos retrasaron las obras y no inauguraría hasta el 2 de mayo de 1840. Tiene 29 ms de altura, pero no se ve bien desde la calle porque está rodeado de una cerca y frondosos árboles. Esta situado justo delante de la fachada principal de la Bolsa de Madrid. Esas figuras que vemos en la base represntan el Valor (realizada por José Tomás), la Constancia (Francisco Elías Vallejo), la Virtud (Sabino Medina) y el Patriotismo ( Pérez del Valle)
Debajo se ve la urna de piedra donde se colocaron los restos de fallecidos en ese día junto a los de los famosos Daoiz y Velarde ( los primeros que se lanzaron a defender el Parque de Artillería y que murieron en lo que hoy se conoce como Plaza del Dos de Mayo). Es que en este Paseo del Prado fueron muchos los fusilados en ese día. En 1985 se reformó el monumento algo y, desde entonces, está dedicado a los caídos en general y presenta la llama encendida para este tipo de monumentos a los héroes caídos.
Quería completar este blog con las obras más conocidas de Goya sobre este tema. El pintor vivía muy cerca del centro, en la calle Desengaño. Aunque estaba sordo, quería mantenerse al tanto de lo que ocurría en Madrid. Esa misma noche del 2 de Mayo salío con su criado a dar vueltas por la ciudad y creo que llegaron hasta la montaña de Príncipe Pío después de los fusilamiento. Goya iba tomando notas y dibujos de los cadáveres que veía y el pobre criado no paraba de vomitar. Así lo reflejó el propio Goya en uno de sus grabados.
En La Carga de los Mamelucos pinta ,a modo romántico y muy expresivo, como los mamelucos o tropa de élite egipcia de Napoleón cargan contra el pueblo de Madrid en el centro de la ciudad. Los madrileños se defienden con lo que tienen: escobas, cuchilos de cocina, tijeras. Es una obra monumental pintada después de la Guerra, en 1814, llena de movimiento, colores, líneas diagonales, escorzos, todo ello para dar sensación de batalla.
Goya durante los años de la guerra sólo grababa las escenas de guerra o dibujos, pero estos cuadros los pinto como ya he dicho mucho más tarde. En los Fusilamientos de la madrugada del 3 de Mayo representa al ejército invasor como un bloque que aplasta, de espaldas a la derecha y sin rostros humanos que se perciban. La figura central está con los brazos en cruz como Cristo y va vestida de blanco ,que simboliza pureza. A su alrededor gente de todo tipo y condición ( hasta un fraile) son fusilados sin miramiento. El rojo contrata con el amarillo y la luz del farol, pero en general predominan los tonos oscuros. Estos sucesos supusieron un choque emocional muy grande para el pintor, que tenía tan idealizados a los franceses.
A finales de abril de 1808 el pueblo de Madrid había llegado a soportar hasta el límite y estaba en un grado de tensión tal que la gota de agua estalló cuando en la Plaza del Palacio Real se disponían, a las 8.30h de la mañana del día 2, unos carruajes para recoger a los últimos miembros de la familia real que quedaban en Madrid. Ahí comenzaron los gritos de "¡traición!" y los primeros disparos. También ahí se dieron las primeras víctimas de las miles que despué hubo.
El Obelisco del Dos de Mayo, situado en la Plaza de la Lealtad junto al Paseo del Prado, es uno de los símbolos en Madrid que recuerdan esos hechos. La idea partió de las Cortes liberales en 1822, ese breve período de liberalismo reinando Fernando VII. Se lo encargó a su arquitecto Isidro González Velázquez, con la idea de crear una plaza ovalada donde situar el obelisco, dentro de esa zona tan castigada por la invasión francesa como era el Retiro. En realidad sería el primer plan de reorganización urbanística de la zona. Pero la falta de medios y los acontecimientos políticos retrasaron las obras y no inauguraría hasta el 2 de mayo de 1840. Tiene 29 ms de altura, pero no se ve bien desde la calle porque está rodeado de una cerca y frondosos árboles. Esta situado justo delante de la fachada principal de la Bolsa de Madrid. Esas figuras que vemos en la base represntan el Valor (realizada por José Tomás), la Constancia (Francisco Elías Vallejo), la Virtud (Sabino Medina) y el Patriotismo ( Pérez del Valle)
Debajo se ve la urna de piedra donde se colocaron los restos de fallecidos en ese día junto a los de los famosos Daoiz y Velarde ( los primeros que se lanzaron a defender el Parque de Artillería y que murieron en lo que hoy se conoce como Plaza del Dos de Mayo). Es que en este Paseo del Prado fueron muchos los fusilados en ese día. En 1985 se reformó el monumento algo y, desde entonces, está dedicado a los caídos en general y presenta la llama encendida para este tipo de monumentos a los héroes caídos.
Quería completar este blog con las obras más conocidas de Goya sobre este tema. El pintor vivía muy cerca del centro, en la calle Desengaño. Aunque estaba sordo, quería mantenerse al tanto de lo que ocurría en Madrid. Esa misma noche del 2 de Mayo salío con su criado a dar vueltas por la ciudad y creo que llegaron hasta la montaña de Príncipe Pío después de los fusilamiento. Goya iba tomando notas y dibujos de los cadáveres que veía y el pobre criado no paraba de vomitar. Así lo reflejó el propio Goya en uno de sus grabados.
En La Carga de los Mamelucos pinta ,a modo romántico y muy expresivo, como los mamelucos o tropa de élite egipcia de Napoleón cargan contra el pueblo de Madrid en el centro de la ciudad. Los madrileños se defienden con lo que tienen: escobas, cuchilos de cocina, tijeras. Es una obra monumental pintada después de la Guerra, en 1814, llena de movimiento, colores, líneas diagonales, escorzos, todo ello para dar sensación de batalla.
Goya durante los años de la guerra sólo grababa las escenas de guerra o dibujos, pero estos cuadros los pinto como ya he dicho mucho más tarde. En los Fusilamientos de la madrugada del 3 de Mayo representa al ejército invasor como un bloque que aplasta, de espaldas a la derecha y sin rostros humanos que se perciban. La figura central está con los brazos en cruz como Cristo y va vestida de blanco ,que simboliza pureza. A su alrededor gente de todo tipo y condición ( hasta un fraile) son fusilados sin miramiento. El rojo contrata con el amarillo y la luz del farol, pero en general predominan los tonos oscuros. Estos sucesos supusieron un choque emocional muy grande para el pintor, que tenía tan idealizados a los franceses.
lunes, 30 de abril de 2012
Palacio Garay Vitorica
Es una de las casas-palacios más bonitas construídas a principios del s.XX en la zona del ensanche madrileño. Se la debemos al empresario vasco Antonio Garay Vitorica, que compró un gran solar en esquina dentro de la aristocrática calle de Almagro. Como el espacio con que contaba era muy grande pensó en hacerse un palacete, casa del guarda y una serie de viviendas para alquilar. Le encargó el proyecto al arquitecto bilbaino Manuel María Smith e Ibarra, quien lo realizó entre 1915-1917. a la muerte del empresario este palacio fue pasando por diferentes manos: se vendió y fue sede de la embajada de Bélgica, también ejerció de hospital de sangre. Luego estuvo unos años bastante abandonado y se libró de ser demolido porque lo adquirió el Colegio de Ingenieros de Caminos de Madrid, cuya sede se inauguró en 1979. Se conservan íntegras las fachadas y cubiertas (que pueden admirarse con todo detalle desde el exterior), pero se eliminó del interior toda la decoración que tenía y que estaba inspirada en las casas señoriales del País Vasco, de donde era oriundo el dueño: artesonados de maderas nobles, chimeneas de piedra labrada, carpinterías tallladas, etc..)
La primera foto corresponde a la entrada al palacio en carruaje, por el patio y el jardín. Para ello se construyó esa moderna marquesina de hierro y cristal apoyada en columnas con capiteles de inspiración medieval. En el zaguán, una amplia escalera curva de dos brazos conducía a los invitados al recibidor de la planta noble. En la siguiente imagen vemos el remate semicircular de la puerta principal de entrada al palacio por la calle Almagro y, sobre él, Smith e Ibarra realiza la decoración más espectacular. Siguiendo el estilo ecléctico del s.XIX y, volviendo la mirada al glorioso s.XVI (según la mentalidad que tenía en esa época la aristocracia madrileña). El arquitecto toma como base el Plateresco mediante un gran ventanal con parteluz que sirve de apoyo a dos pequeños arcos de medio punto cobijados bajo el alfiz del arco rebajado; los fustes de las columnas laterales presentan una decoración romboidal y la central es de palmetas. La talla y los motivos recuerdan a los utilizados en la época de los Reyes Católicos. Debajo aparece el gran escudo de los Garay, con los dragones, antorchas y roleas.
En la distribución de la fachada se dan grandes variaciones entre la decoración de los diferentes pisos. Por ejemplo la planta baja actua como basamento con algunas ventanas circulares, la planta primera es la planta noble del palacio y aquí las balaustradas son de piedra. Mientras que en la segunda planta los balcones y ventanas llevan unas decorativas barandillas de hierro. En el ático las ventanas aparecen unidas entre sí por una franja de piedra blanca, que crea una alternancia muy colorista.
En la fachada de la calle Jenner, más luminosa, situó las estancias principales como el gran comedor o el salón de fumar. El tipo de torre chaflán en el ángulo sigue esta característica del ensanche madrileño que no siempre se cumple. Este modelo de torre es propio de la arquitectura vasca. En ella contrasta el blanco pulido de la piedra de Pretil arriba con los muros de arenisca y vemos los típicos aleros sobresalientes de madera oscura del norte de España. La sensación de profundidad de los mismos es más acentuada porque la carpintería oscura del pequeño piso bajo la cubierta se funde con la madera oscura de los canecillos. También se conserva sobre este cuerpo la gran veleta de hierro original. La parte más vistosa es el enlace de la torre chaflán con este cuerpo lateral de la calle Jenner. Destaca la bella terraza enmercada por un gran arco carpanel, a la que se accedía desde el salón de fumar, donde destacan esos anchos fustes que imitan el estilo isabelino. Arriba retranqueó la última planta. Hay un juego muy original de volúmenes en todo el edificio.
Muy cerca de aquí está el Instituto Goethe ( Calle Zurbano), junto a la embajada alemana. Además de aprender alemán, se puede disfrutar de cara a la primavera de su terraza, con una mezcla de pinchos españoles y algún toque alemán. Es pequeña pero muy coqueta y tranquila. A la hora del café de la mañana se llena rápidamente.
La primera foto corresponde a la entrada al palacio en carruaje, por el patio y el jardín. Para ello se construyó esa moderna marquesina de hierro y cristal apoyada en columnas con capiteles de inspiración medieval. En el zaguán, una amplia escalera curva de dos brazos conducía a los invitados al recibidor de la planta noble. En la siguiente imagen vemos el remate semicircular de la puerta principal de entrada al palacio por la calle Almagro y, sobre él, Smith e Ibarra realiza la decoración más espectacular. Siguiendo el estilo ecléctico del s.XIX y, volviendo la mirada al glorioso s.XVI (según la mentalidad que tenía en esa época la aristocracia madrileña). El arquitecto toma como base el Plateresco mediante un gran ventanal con parteluz que sirve de apoyo a dos pequeños arcos de medio punto cobijados bajo el alfiz del arco rebajado; los fustes de las columnas laterales presentan una decoración romboidal y la central es de palmetas. La talla y los motivos recuerdan a los utilizados en la época de los Reyes Católicos. Debajo aparece el gran escudo de los Garay, con los dragones, antorchas y roleas.
En la distribución de la fachada se dan grandes variaciones entre la decoración de los diferentes pisos. Por ejemplo la planta baja actua como basamento con algunas ventanas circulares, la planta primera es la planta noble del palacio y aquí las balaustradas son de piedra. Mientras que en la segunda planta los balcones y ventanas llevan unas decorativas barandillas de hierro. En el ático las ventanas aparecen unidas entre sí por una franja de piedra blanca, que crea una alternancia muy colorista.
En la fachada de la calle Jenner, más luminosa, situó las estancias principales como el gran comedor o el salón de fumar. El tipo de torre chaflán en el ángulo sigue esta característica del ensanche madrileño que no siempre se cumple. Este modelo de torre es propio de la arquitectura vasca. En ella contrasta el blanco pulido de la piedra de Pretil arriba con los muros de arenisca y vemos los típicos aleros sobresalientes de madera oscura del norte de España. La sensación de profundidad de los mismos es más acentuada porque la carpintería oscura del pequeño piso bajo la cubierta se funde con la madera oscura de los canecillos. También se conserva sobre este cuerpo la gran veleta de hierro original. La parte más vistosa es el enlace de la torre chaflán con este cuerpo lateral de la calle Jenner. Destaca la bella terraza enmercada por un gran arco carpanel, a la que se accedía desde el salón de fumar, donde destacan esos anchos fustes que imitan el estilo isabelino. Arriba retranqueó la última planta. Hay un juego muy original de volúmenes en todo el edificio.
Muy cerca de aquí está el Instituto Goethe ( Calle Zurbano), junto a la embajada alemana. Además de aprender alemán, se puede disfrutar de cara a la primavera de su terraza, con una mezcla de pinchos españoles y algún toque alemán. Es pequeña pero muy coqueta y tranquila. A la hora del café de la mañana se llena rápidamente.
lunes, 16 de abril de 2012
EL PALACIO DEL MARQUÉS DE BERMEJILLO
El Palacio del Marqués de Bermejillo es uno de los más bonitos y mejor conservados en interiores y exteriores de los que se sitúan en el antiguo Ensanche madrileño, en este caso Barrio de Almagro en Chamberí. Francisco Javier Bermejillo y su mujer, Julia Schmidtlein y García-Teruel se habían conocido en México, donde vivían sus respectivas familias y en esa ciudad se casaron en 1894. Hicieron un primer encargo -para una residencia en este barrio preferido por la aristocracia de finales del s.XIX-al arquitecto Reynals y después, el famoso Eladio Laredo ajustaría y terminaría el diseño, entre 1913-1916. Los Bermejillo vivirán en él hasta 1932. Después pasaría por muchas manos. La segunda en ocuparlo también es indiana, María Bauza y Ramón Rodriguez. Ella completó las colecciones artísticas con cerámicas, tapices, esmaltes, vidrios, esculturas y pinturas sobresalientes. Pero con la llegada de la Guerra Civil cedió el palacio a la República Checoslovaca. Después estuvo una sociedad industrial y, en 1964, la Direccion General de Patrrimonio Histórico. Esta institución se encargó de hacer una completa restauración del edificio, recuperando la chimenea de cerámica del s.XIX o habilitando de nuevo el patio que se cegó. Con la llegada de la Constitución de 1978 y la creación de la figura del Defensor del Pueblo se destinará a esta institución el palacio.
Las dos fachadas son muy llamativas, especialmente la que da a la actual calle de Eduardo Dato, que se aprecia mejor en la primera fotografía, ya que esta de aquí arriba es un ángulo tomado desde el jardín interior de la casa. Se sigue un estilo neoplateresco, siguiendo la moda de la nobleza madrileña de volver a la época gloriosa del Imperio español. Tiene claras influencias del Palacio de Monterrey (Salamanca), ejecutado por Gil de Hontañón en 1535: muros lisos, pero ventanas, puertas, balcones y áticos muy decorados, con un relieve de talla pequeña y con motivos renacentistas. Destacan las ventanas miradores, las torres con aleros muy sobresalientes y la "loggia": galería con arcos carpaneles separados por pilares, en las enjutas cabezas de ángeles, gárgolas un poco más arriba y antepechos calados como una crestería.
El interior, tanto la escalera de la imagen, como el patio que articula los diferentes espacios, siguen el estilo plateresco. Pero los medios empleados son más económicos, puesto que es todo falso: estuco blanco imitando sillares, columnas y capiteles de piedra, arcos. La escalera recuerda a la del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Este patio conduce a la parte principal del palacio, como es la "exedra" del fondo, hoy Despacho del Defensor del Pueblo. Antiguamente se piensa que era el comedor. Conserva el suelo y el artesonado de estilo mudejar, pero los elementos decorativos se ponen sin seguir una proporción u orden estilístico, ya que en el s.XIX lo que importaba eran las apariencias y el afán coleccionista. Por eso hay elementos traídos de conventos, como la reja de hierro de la escena del Bautismo de Cristo, o las diferentes puertas de madera policromada con relieves platerescos, el friso de la vida de cristo, las columnas salomónicas de madera, etc...
Como veis el Despacho tiene unas maravillosas vistas al jardín interior y está rodeado de una bonita cristalera blindada. Encima del Despacho se sitúa lo que era el dormitorio del Marqués y una terraza al jardín desde donde se aprecia la sencilla escalera por donde entraban los invitados y la entrada de carruajes.
En los pasillos que bordean la escalera hay magníficos zócalos de ceramica, algo que apasionaba a los diferentes propietarios. Como en esta original vista desde arriba de los patios.
El que en esta sede se localizara la Dirección General de Patrimonio Histórico supuso una ventaja para preservar los tesoros del palacio, aunque lo acondicionaran a las necesidades más modernas. Por ejemplo, cerraron las torres, pero con cristalera, así no se aprecia desde fuera y dentro se aprovecha luz y unas vistas de ensueño. También ese hecho permitió recuperar la coqueta biblioteca de madera y la chimenea de cerámica de Triana y de Talavera (esta última no estaba pensada para este sitio)
Nada más terminar agradeciendo a Pituca las fotos que nos ha proporcionado y a Francisco Virseda y a la institución del Defensor del Pueblo todas las facilidades dadas, además de sus amables y doctas explicaciones.
Las dos fachadas son muy llamativas, especialmente la que da a la actual calle de Eduardo Dato, que se aprecia mejor en la primera fotografía, ya que esta de aquí arriba es un ángulo tomado desde el jardín interior de la casa. Se sigue un estilo neoplateresco, siguiendo la moda de la nobleza madrileña de volver a la época gloriosa del Imperio español. Tiene claras influencias del Palacio de Monterrey (Salamanca), ejecutado por Gil de Hontañón en 1535: muros lisos, pero ventanas, puertas, balcones y áticos muy decorados, con un relieve de talla pequeña y con motivos renacentistas. Destacan las ventanas miradores, las torres con aleros muy sobresalientes y la "loggia": galería con arcos carpaneles separados por pilares, en las enjutas cabezas de ángeles, gárgolas un poco más arriba y antepechos calados como una crestería.
El interior, tanto la escalera de la imagen, como el patio que articula los diferentes espacios, siguen el estilo plateresco. Pero los medios empleados son más económicos, puesto que es todo falso: estuco blanco imitando sillares, columnas y capiteles de piedra, arcos. La escalera recuerda a la del Palacio Arzobispal de Alcalá de Henares. Este patio conduce a la parte principal del palacio, como es la "exedra" del fondo, hoy Despacho del Defensor del Pueblo. Antiguamente se piensa que era el comedor. Conserva el suelo y el artesonado de estilo mudejar, pero los elementos decorativos se ponen sin seguir una proporción u orden estilístico, ya que en el s.XIX lo que importaba eran las apariencias y el afán coleccionista. Por eso hay elementos traídos de conventos, como la reja de hierro de la escena del Bautismo de Cristo, o las diferentes puertas de madera policromada con relieves platerescos, el friso de la vida de cristo, las columnas salomónicas de madera, etc...
Como veis el Despacho tiene unas maravillosas vistas al jardín interior y está rodeado de una bonita cristalera blindada. Encima del Despacho se sitúa lo que era el dormitorio del Marqués y una terraza al jardín desde donde se aprecia la sencilla escalera por donde entraban los invitados y la entrada de carruajes.
En los pasillos que bordean la escalera hay magníficos zócalos de ceramica, algo que apasionaba a los diferentes propietarios. Como en esta original vista desde arriba de los patios.
El que en esta sede se localizara la Dirección General de Patrimonio Histórico supuso una ventaja para preservar los tesoros del palacio, aunque lo acondicionaran a las necesidades más modernas. Por ejemplo, cerraron las torres, pero con cristalera, así no se aprecia desde fuera y dentro se aprovecha luz y unas vistas de ensueño. También ese hecho permitió recuperar la coqueta biblioteca de madera y la chimenea de cerámica de Triana y de Talavera (esta última no estaba pensada para este sitio)
Nada más terminar agradeciendo a Pituca las fotos que nos ha proporcionado y a Francisco Virseda y a la institución del Defensor del Pueblo todas las facilidades dadas, además de sus amables y doctas explicaciones.
jueves, 29 de marzo de 2012
JARDIN HISTÓRICO QUINTA DE LOS MOLINOS
La Quinta de los Molinos es un jardín situado entre la calle Alcalá y la calle Juan Ignacio Luca de Tena, junto al metro Suanzes. Es un gran desconocido en este Madrid, a pesar de ser uno de los jardines públicos que más horario de apertura tiene (desde 6.30h-22h).Sus orígenes se remontan al s.XVIII cuando se pensó en ella como finca de recreo para la familia real, desarrollando ese tipo de jardín ilustrado donde había cultivos agrícolas diseñados con mentalidad más racional y científica. Después esta propiedad y muchas más alrededor pertenecieron al Conde de Torre Arias. El Conde de Torre Arias, D. Alfonso Pérez de Guzman el Bueno, regaló en 1920 esta porción del parque que conocemos al arquitecto D. Cesar Cort Boti y, a cambio, este le construyó al Conde un palacio en la calle General Martínez Campos. Pero al fallecer el arquitecto este parque quedó un poco abandonado hasta que la familia Cort firmó un convenio con el Ayuntamiento en 1980, por el cual se podía edificar la parte no arbolada del N de la finca y convertir la Quinta de los Molinos en jardín público.
La Quinta debe su nombre a dos molinos, como el de la foto superior, que se trajeron de los EEUU por la familia Cort enlos años 20. Para esos años significaban una estructura metálica eólica muy moderna con la cual extaer agua de los pozos para regadío de la finca. En toda la finca se notan los orígenes alicantinos de la familia Cort que plantó, utilizando modernas tecnologías, grandes extensiones de almendros, olivos y pinares que le recordaran a su tierra. Parce que estamos de paseo por una finca junto al Mediterráneo, ya que todo el diseño es muy natural, con sus senderos, cultivos, fuentes bajas y anchas, paredes blancas, etc...La sencillez y pureza de líneas es la nota característica del recorrido. Desde la calle nada indica que tras una estructura esquemática de una sola altura que estemos a la entrada de la finca. Una vez pasado por dentro unos arcos abovedados se puede iniciar el recorrido por un paseo asfaltado rodeado de plataneras, desviándonos hacia una pequeña alberca y gruta hacia la izquierda. Después, a traves de caminos de tierra nos metemos entre almendros en flor (si estamos en marzo, que es la época más bonita para visitar el parque) y nos vamos aproximando a una vaguada cerca de la zona más urbanizada junto al palacete y estanque ovalado
Cesar Cort era un hombre a la última en cuanto a novedades arquitectónicas. Fue profesor de urbanismo en la Escuela de Arquitectura y también Concejal del Ayuntamiento. Este palacete de tres plantas y cinco alturas, construído entre 1925-40, sigue las teorías del racionalismo de la Escuela Vienesa y nos recuerda al palacio Stoclet de Bruselas de Joseph Hoffmann. En el periodo de entreguerras se siguió mucho esta línea arquitectónica, por eso la fachada se nos muestra desnuda y con líneas rectas muy marcadas. La torre es de volúmenes decrecientes y denota cierto clasicismo con los frontones. También Adolf Loos mencionaba que no quería nada de historicismos y que la ornamentación era un crimen. Al aproximarnos al palacete el jardín cambia el diseño para desarrollar más cesped y decoración floral, así como numerosas fuentes y bancadas de piedra para sentarse. Cerca se sitúa la llamada "Casa del Reloj" o casa de verano de la familia, de decoración más española, con galerías de arcos y cubiertas de teja. Junto a ella un molino que funciona y el invernadero.
También el estilo "art decó" que se desarrolló en España desde 1925 hasta 1936 está presente en algunas fuentes. El estanque ovalado con fuente central le da cierto aire romántico, pero siempre inmerso en lineas constructivas muy sobrias. Bueno, la verdad es que por esta zona me ha costado encontrar un negocio con encanto, ya que hay fábricas, naves, oficinas, Porcelanosa, en fín, lo único que merece la pena y que está cerca pero que solo abren en días laborables es el Bar Paquito. Aquí se pueden encontar encantadores cafés y pinchos o bebida a muy buen precio y en un estupendo ambiente.
La Quinta debe su nombre a dos molinos, como el de la foto superior, que se trajeron de los EEUU por la familia Cort enlos años 20. Para esos años significaban una estructura metálica eólica muy moderna con la cual extaer agua de los pozos para regadío de la finca. En toda la finca se notan los orígenes alicantinos de la familia Cort que plantó, utilizando modernas tecnologías, grandes extensiones de almendros, olivos y pinares que le recordaran a su tierra. Parce que estamos de paseo por una finca junto al Mediterráneo, ya que todo el diseño es muy natural, con sus senderos, cultivos, fuentes bajas y anchas, paredes blancas, etc...La sencillez y pureza de líneas es la nota característica del recorrido. Desde la calle nada indica que tras una estructura esquemática de una sola altura que estemos a la entrada de la finca. Una vez pasado por dentro unos arcos abovedados se puede iniciar el recorrido por un paseo asfaltado rodeado de plataneras, desviándonos hacia una pequeña alberca y gruta hacia la izquierda. Después, a traves de caminos de tierra nos metemos entre almendros en flor (si estamos en marzo, que es la época más bonita para visitar el parque) y nos vamos aproximando a una vaguada cerca de la zona más urbanizada junto al palacete y estanque ovalado
Cesar Cort era un hombre a la última en cuanto a novedades arquitectónicas. Fue profesor de urbanismo en la Escuela de Arquitectura y también Concejal del Ayuntamiento. Este palacete de tres plantas y cinco alturas, construído entre 1925-40, sigue las teorías del racionalismo de la Escuela Vienesa y nos recuerda al palacio Stoclet de Bruselas de Joseph Hoffmann. En el periodo de entreguerras se siguió mucho esta línea arquitectónica, por eso la fachada se nos muestra desnuda y con líneas rectas muy marcadas. La torre es de volúmenes decrecientes y denota cierto clasicismo con los frontones. También Adolf Loos mencionaba que no quería nada de historicismos y que la ornamentación era un crimen. Al aproximarnos al palacete el jardín cambia el diseño para desarrollar más cesped y decoración floral, así como numerosas fuentes y bancadas de piedra para sentarse. Cerca se sitúa la llamada "Casa del Reloj" o casa de verano de la familia, de decoración más española, con galerías de arcos y cubiertas de teja. Junto a ella un molino que funciona y el invernadero.
También el estilo "art decó" que se desarrolló en España desde 1925 hasta 1936 está presente en algunas fuentes. El estanque ovalado con fuente central le da cierto aire romántico, pero siempre inmerso en lineas constructivas muy sobrias. Bueno, la verdad es que por esta zona me ha costado encontrar un negocio con encanto, ya que hay fábricas, naves, oficinas, Porcelanosa, en fín, lo único que merece la pena y que está cerca pero que solo abren en días laborables es el Bar Paquito. Aquí se pueden encontar encantadores cafés y pinchos o bebida a muy buen precio y en un estupendo ambiente.
miércoles, 21 de marzo de 2012
IGLESIA Y CONVENTO DE LAS CARBONERAS
En pleno Madrid de los Austrias, en la Plaza del Conde de Miranda, los madrileños se quedan admirados cuando descubren un convento por el cual no ha pasado la historia. Ya que se conserva prácticamente igual que en la época de su construcción( 1615-1625). Nos referimos a la Iglesia y Convento de las Carboneras. La fundación del mismo data de 1607, cuando una descendiente de la Latina, llamada Beatriz Ramirez de Mendoza, decidió establecerse aquí con las primeras religiosas, su hermana y su hija. El apodo de "las Carboneras" como se le conoce desde siempre se debe a la anécdota de una imagen de la Virgen encontrada por un niño en 1665 en la carbonera de su padre. Con esa imagen jugaban los muchachos hasta que les descubrió un religioso, el cual entregó el cuadro al convento más cercano, que resultó que era este de la orden Jerónima Descalza. Por fuera denota una sobriedad excesiva: no hay signos exteriores que indiquen que es un monasterio ( ninguna cruz, torre o campanario). Si el estilo propio del Madrid Austria en los muros con zócalo de granito, ladrillo y tejado de teja. Y sobre una portada barroca un medallón donde se representa con un laborioso y bello relieve a "San Jerónimo y Sta. Paula adorando la Eucaristía y una cruz".
El interior sigue al pié de la letra el modelo de arquitectura religiosa barroca madrileña del s.XVII: planta de cruz latina de una sola nave con presbiterio en alto y toda abovedada con medio cañón de tres tamos con lunetos. Se entra por el lateral. a los piés las rejas del coro bajo y alto de las monjas. Ahí es donde se coloca en Navidad un precioso Belén quiteño, pequeño ( solo el misterio y los Reyes Magos). Podemos apreciar los retablos de madera dorada barrocos en los muros laterales, como el de la "Virgen de las Tribulaciones" ( imagen del s.XIX que aparece sentada) dentro de una estructura que recuerda a los famosos retablos de Pedro de la Torre y el pequeño crucificado que tiene arriba es del s.XVIII. A continuación el retablo algo más rococó dende está el lienzo de la Virgen de las Carboneras ( más emotivo que de calidad pictórica).
Con esta imagen se hacen una idea de lo estrecha que es la nave. Toda la cabecera la ocupa el gran retablo mayor, con el curioso lienzo de la "Santa Cena" de Vicente Carducho. Este pintor de origen napolitano, con una maestría para el dibujo, la perspectiva y el color, era el lider de la escuela madrileña de pintura hasta que quedó desbancado por Velázquez. Aquí nos ha representado el momento de la Santa Cena en un gran lienzo donde la mesa no está en posición horizontal, sino vertical, con lo cual alarga el espacio y la perspectiva se hace más profunda, metiendo al espectador en el mismo momento en el cual estaban sucediendo los hechos del Cenáculo. El lienzo está fechado en 1634, ya en época de Felipe IV. Vicente Carducho es la castellanización de su nombre, que sería Vicenzo Carducci. Acompañó y se formó con su hermano Bartolomé que ya trabajaba en el Escorial para Felipe II, después Carducho trabajó para Felipe III y su hijo. Este retablo de las Carboneras recuerda mucho al del Escorial. No solo lo conocía Carducho, sino que también se inspiró en él el granadino Antón de Morales que fué el que esculpió toda la estructura de madera policromada. La sintonía con el del Escorial se da con mayor evidencia en el Calvario de la parte de arriba del retablo, que reproducimos ahora
A ambos lados del altar mayor nos encontramos, a la izquierda, un "San Jerónimo" de Francisco Herrera el Mozo y, a la derecha, un retrato de la fundadora en el momento de su muerte. Hay que decir para los amantes de los dulces que es este uno de los pocos conventos de Madrid donde se fabrican dulces con la tradición de los hornos conventuales ( pastas, mantecados, galletas y los originales naranjines. que son como bizcochos de soletilla pero con sabor a naranja). Merece la pena acercarse al torno de 9.30h-13h o de 16-18h y ayudar al sustento de las monjas comprando algún dulce. Como son pocas en la comunidad no siempre tienen de todo. El convento se sitúa a la derecha de la fachada de la iglesia. Para que se hagan una idea de las dimensiones que tiene pueden observar los patios que recorren hasta llegar al torno, con las diferentes alturas, ya que los Austrias edificaban añadiendo a lo ya construído, sin demoler las edificaciones anteriores. En planta el convento bordea la iglesia por detrás y llega hasta los coros que se sitúan a los piés de la iglesia.
Muy cercano a este convento está la Plaza del Cordón y en en el nº2, 3º Dcha de esa misma plaza otro espacio con encanto que no quería dejaros de mencionar. Se trata de Espacio de Arte/ Espacio Abierto Javier Aguado. Javier Aguado se dedica a la gestión de patrimonio artístico y documental. Aquí, con vistas al Palacio del Cordón y a los tejados y cúpulas tan característicos de esta parte de Madrid, se levanta un espacio abierto al Arte y a la Cultura. Un espacio grande, elegante, donde saben conjugar la tradición con la modernidad. Lleno de estilo, sin puertas entre los diferentes espacios que lo integran, con una gran luminosidad. En resumen, el espacio ideal para organizar una muestra, exposiciones, una presentación de un libro, un cocktel o lo que a uno se le ocurra, pero eso sí, lleno de mucho encanto.
El interior sigue al pié de la letra el modelo de arquitectura religiosa barroca madrileña del s.XVII: planta de cruz latina de una sola nave con presbiterio en alto y toda abovedada con medio cañón de tres tamos con lunetos. Se entra por el lateral. a los piés las rejas del coro bajo y alto de las monjas. Ahí es donde se coloca en Navidad un precioso Belén quiteño, pequeño ( solo el misterio y los Reyes Magos). Podemos apreciar los retablos de madera dorada barrocos en los muros laterales, como el de la "Virgen de las Tribulaciones" ( imagen del s.XIX que aparece sentada) dentro de una estructura que recuerda a los famosos retablos de Pedro de la Torre y el pequeño crucificado que tiene arriba es del s.XVIII. A continuación el retablo algo más rococó dende está el lienzo de la Virgen de las Carboneras ( más emotivo que de calidad pictórica).
Con esta imagen se hacen una idea de lo estrecha que es la nave. Toda la cabecera la ocupa el gran retablo mayor, con el curioso lienzo de la "Santa Cena" de Vicente Carducho. Este pintor de origen napolitano, con una maestría para el dibujo, la perspectiva y el color, era el lider de la escuela madrileña de pintura hasta que quedó desbancado por Velázquez. Aquí nos ha representado el momento de la Santa Cena en un gran lienzo donde la mesa no está en posición horizontal, sino vertical, con lo cual alarga el espacio y la perspectiva se hace más profunda, metiendo al espectador en el mismo momento en el cual estaban sucediendo los hechos del Cenáculo. El lienzo está fechado en 1634, ya en época de Felipe IV. Vicente Carducho es la castellanización de su nombre, que sería Vicenzo Carducci. Acompañó y se formó con su hermano Bartolomé que ya trabajaba en el Escorial para Felipe II, después Carducho trabajó para Felipe III y su hijo. Este retablo de las Carboneras recuerda mucho al del Escorial. No solo lo conocía Carducho, sino que también se inspiró en él el granadino Antón de Morales que fué el que esculpió toda la estructura de madera policromada. La sintonía con el del Escorial se da con mayor evidencia en el Calvario de la parte de arriba del retablo, que reproducimos ahora
A ambos lados del altar mayor nos encontramos, a la izquierda, un "San Jerónimo" de Francisco Herrera el Mozo y, a la derecha, un retrato de la fundadora en el momento de su muerte. Hay que decir para los amantes de los dulces que es este uno de los pocos conventos de Madrid donde se fabrican dulces con la tradición de los hornos conventuales ( pastas, mantecados, galletas y los originales naranjines. que son como bizcochos de soletilla pero con sabor a naranja). Merece la pena acercarse al torno de 9.30h-13h o de 16-18h y ayudar al sustento de las monjas comprando algún dulce. Como son pocas en la comunidad no siempre tienen de todo. El convento se sitúa a la derecha de la fachada de la iglesia. Para que se hagan una idea de las dimensiones que tiene pueden observar los patios que recorren hasta llegar al torno, con las diferentes alturas, ya que los Austrias edificaban añadiendo a lo ya construído, sin demoler las edificaciones anteriores. En planta el convento bordea la iglesia por detrás y llega hasta los coros que se sitúan a los piés de la iglesia.
Muy cercano a este convento está la Plaza del Cordón y en en el nº2, 3º Dcha de esa misma plaza otro espacio con encanto que no quería dejaros de mencionar. Se trata de Espacio de Arte/ Espacio Abierto Javier Aguado. Javier Aguado se dedica a la gestión de patrimonio artístico y documental. Aquí, con vistas al Palacio del Cordón y a los tejados y cúpulas tan característicos de esta parte de Madrid, se levanta un espacio abierto al Arte y a la Cultura. Un espacio grande, elegante, donde saben conjugar la tradición con la modernidad. Lleno de estilo, sin puertas entre los diferentes espacios que lo integran, con una gran luminosidad. En resumen, el espacio ideal para organizar una muestra, exposiciones, una presentación de un libro, un cocktel o lo que a uno se le ocurra, pero eso sí, lleno de mucho encanto.
domingo, 26 de febrero de 2012
BASÍLICA DE S.FRANCISCO EL GRANDE Y HOSPITAL DE LA VENERABLE ORDEN TERCERA FRANCISCANA
BASÍLICA DE S.FRANCISCO EL GRANDE
Esta iglesia fué construída en el emplazamiento del antiguo convento franciscano que era el nucleo de esta arrabal del Madrid de los Austrias. El rey Carlos III, tan afín a la orden franciscana y no a los jesuítas (como habían sido sus antecesores en el trono durante los s.XVI y XVII), decidió demoler el viejo convento y construir uno majestuoso. El nuevo lo diseñó F. Francisco Cabezas: pensó en una planta circulár con profundas capillas entre pilares y la cúpula más grande de todo Madrid (33 ms de diámetro). Se inspiró en el panteón de Agripa y en la iglesia del Sto. Sepulcro de Jerusalem. Además, aquí se concentraba la Obra Pía de los Santos Lugares. Pero el Arquitecto Municipal y la Real Academia pusieron muchas pegas al proyecto, ya que pensaban que los refuerzos de las capillas no podrían aguantar el empuje de la gran cúpula. Así que, al final, decidieron suprimir el tambor con columnas sobre el que se asentaba la cúpula. Cabezas, muy cansado de esperar y luchar, abandona la dirección de la obra en el año 1768. Más tarde, en 1776, continuarían las obras Sabatini y Miguel Fernández. Se cubrió la iglesia con la cúpula sin tambor, se construyó el convento y la fachada neoclásica. En el interior trabajarían pintores y decoradores del s.XVIII como Bayeu (que realizó las pinturas del retablo primitivo), Goya, Maella, Ferro, del Castillo, los hermanos González Velázquez. Por fín, en 1784, se inauguró la iglesia con la advocación de Nra Sra de los Ángeles, pero se conoce popularmente como San Francisco el Grande por sus dimensiones.
Bajando desde la Plaza de la Paja es como se percibe en todo su esplendor la fachada neoclásica. Es convexa y consta de dos cuerpos. Abajo tres huecos de arcos de medio punto separados por columnas dóricas de orden gigante y arriba tres grandes ventanales con remates rectos. En el centro lo remata un pequeño frontón con los escudos de la orden. Se aprecia la gran cúpula con linterna que descansa sin tambor y las dos torres con campanas de carrillón en los laterales(8 en un lado y 11 en otro que se colocaron en 1882). Otra vista interesante del exterior se da si nos situamos hacia la izquierda, sobre el parque de las Dalias, para contemplar el inmenso muro lateral y las cubiertas abovedadas de las capillas así como los solidos pilares entres ellas ( como en la fotografía siguiente) También a este edificio le afecta la convulsa historia del Madrid del s.XIX. En 1808 lo ocuparon tropas francesas. José Bonaparte lo convirtió en hospital civil y si este rey se hubiera mantenido más tiempo en su trono habría sido capaz de desarrollar el proyecto de hacer una calle grande y ancha para comunicar el Palacio Real con S.Francisco y establecer en la iglesia las Cortes. En 1834 sufrió una matanza de frailes por las turbas, lo que llevó a cerrar la iglesia al culto hasta 1927. En esos años se convirtió en panteón de hombres ilustres y aquí estuvieron las tumbas de Ventura Rodriguez, Juan de Villanueva, Garcilaso, Calderón de la Barca o el Marqués de la Ensenada por ejemplo. De Cánovas del Castillo parte la idea de reformar el templo de nuevo. Estamos en una época de estabilidad política con la Restauración, de gran bonanza económica y en los años 80 del sXIX se acomete una gran decoración del interior del templo. Aquí se celebraron los funerales de la reina Mª Mercedes y será una iglesia muy utilizada por la realeza.
Nada más atravesar el pórtico de entrada nos damos cuenta de las grandes riquezas que atesora. Está todo él pavimentado de mosaicos, con zócalos, pilares y pilastras revestidos de mármol. a lo que hay que sumar los trabajos en madera de nogal americano sobre las tres puertas de entradas, con talla que recuerda al plateresco: representan a Cristo crucificado entre los dos ladrones, con recuadros de escenas del Antiguo y nuevo Testamento. Rodeado todo ello por cordones de la orden franciscana y cruces de Jerusalem.
La inmensidad y unidad espacial que se logra con la gran cúpula nos deja sin aliento. Al pié de las pilastras de la rotonda se sitúan 12 apóstoles en marmol de Carrara realizados por diferentes escultores del s.XIX, entre los que destacan el S. Mateo de Mariano Benlliure o S.Andrés y S. Bartolomé de Ricardo Bellver. Todos los trabajos de marmol para los altares de las capillas, el altar mayor, escaleras y púlpitos son de la casa Nícoli. Esta familia de escultores oriundos de Carrara llego a España en tiempo de Isabel II y establecieron un exitoso taller en Madrid, donde trabajaban por catálogo según modelos renacentistas o barrocos italianos, pero también diseñaban escultoras originales de ellos mismos. Trabajarán en los más importantes palacios del s.XIX de Madrid. Las vidrieras de la parte baja de la cúpula fueron construídas por la casa alemana Mayer y Cía y tratan de temas marianos. Los ocho paneles como gajos de naranja que la decoran están realizados en oleo sobre una base de yeso, de ahí su color tan brillante. Los dos mayores representan a Nra Sra de los Ángeles sobre el altar Mayor y los estigmas de S. Francisco sobre el coro.
Recorriendo las capillas por orden, vemos que las dos más antiguas, decoradas en la etapa original de 1783-84 son las situadas junto a la entrada, como la de la fotografía de arriba que corresponde a la Capilla de S.Antonio, por la escultura de S. Antonio de Padua sobre el altar mayor. Es una capilla de estilo barroco, toda ella es del s.XVIII, como la "Immaculada" de Maella, la curiosa "Sagrada Familia" de Gregorio Ferro a la izquierda ( con esa iconografía rococó de San José tan cariñoso con el Niño)y el "Abrazo de Sto. Domingo a San Francisco" de José del Castillo. La Capilla de las Mercedes es de estilo renacentista, con el altar de mármoles florentinos, pero rodeada ya de monumentales lienzos del s.XIX con el tema de fondo del amor a los niños o al Niño Jesús. La Capilla de la Pasión es de estilo bizantino y en ella intervienen artistas de renombre en la pintura realista o histórica decimonónica española,como Moreno Carbonero o Muñoz Degráin (con el cuadro simbolista del "Entierro de Jesús") . En cuanto a la Capilla Mayor destacan los paneles realizados por Alejandro Ferrant y Dominguez en 1885 con escenas de la aparición de Nra Sra de los Ángeles a San Francisco y la visita de éste al Papa, además de las monumentales esculturas en madera imitando bronce los los cuatro evangelistas. Pero, obre todo, nuestros ojos se van a la sillería plateresca procedente del Monasterio del Parral en Segovia, e intalada aquí en el siglo XIX (es una maravillosa talla realizada por un discípulo de Berruguete) y se puede apreciar en la siguiente foto.
Continuamos el recorrido al otro lado del altar mayor por la Capilla de la Virgen del Olvido, con la pequeña imagen barroca encontrada tras una vidriera bajo el coro, que es la que da nombre a la capilla y los impresionanteslienzos que tratan el tema de la institución de la orden de la Immaculada por Carlos III y la proclamación de este dogma. Hay que decir que la bandera de Europa, azúl con las estrellas de fondo, se basa en los colores e imágenes de esta orden creada por Carlos III. La siguiente Capilla de Santiago rinde homenaje a las órdenes militares españolas. Y, por último, la más antigua de San Bernardino, donde se encuentra el gran lienzo de Goya junto a sus coetáneos. Es esta una de las primeras obras de Goya a su llegada a Madrid, cuando está trabajando como cartonista para la Real Fábrica de Tapices y, de hecho, mantiene las características de este periodo (gama variada de luminosos colores, escenas de paisaje, composiciones complejas de muchos personajes). Representa a San Beranrdino predicando a Alfonso V de Nápoles y a sus cortesanos. A la derecha aparece un Goya joven autoretratado.
Tras el altar mayor se puede acceder a otras joyas de la iglesia, como son la Antesacristía y Sacristía. En ellas el suelo es de madera finas, las bóvedas con frescos de Contreras del s.XIX, pero destaca la sillería que recorre todas las paredes: es una sillería procedente del Monasterio del Paular, en talla plateresca. El oscuro de la madera sobre la tonalidad roja de la pared crea un llamativo contraste. Los lienzos de la sacristía son copia de Jesús y los 12 apóstoles de Ribera . En la Sala Capitular está lo más bonito de la sillería bajo otra bóveda de Contreras. Rodeando la sacristía y bordeando el altar mayor se situá la antigua sillería, mucho más sencilla, del s.XVIII. Estos tres tramos rectangulares se utilizan como pinacoteca, para exponer obras provenientes de diferentes conventos franciscanos, muchos de ellos demolidos o expropiados por la desamortización. Van desde el s.XVI al XIX y encontramos , especialmente en el tramo tercero, las mejores obras de arte de Zurbarán, Alonso Cano, Ricci, Pacheco y Velázquez o González Velázquez.
Se podría contar mucho más de la iglesia de San Francisco. Durante la Guerra Civil sirvió, por ejemplo, de almacén de obras de arte procedentes del cercano Palacio Real. El Papa Juan XXIII la elevó a Basílica Menor en 1963. En 1980 se declaró monumento histórico artístico y hoy es una de las mejores iglesias para visitar y para casarse. Dependiendo también de los franciscanos, en la cercana calle de Bernabé 13 conviene aprovechar y visitar el hospital del s.XVII del cual hablaré ahora.
IGLESIA Y HOSPITAL DE LA VENERABLE ORDEN TERCERA
Si San Francisco es de sobra conocido, no ocurre lo mismo con esta joya oculta del Madrid barroco. Su historia comienza en 1678 cuando, a la vez que se termina la ejecución de la adyacente Capilla del Cristo de los Dolores junto a San Francisco, se funda este hospital para los cofrades enfermos. El mismo arquitecto de esa capilla, Marcos López, así como Felipe Sánchez, son los que realizan las trazas de este hospital. Las obras durarán desde 1679 hasta 1686 en que se inaugura. Consta de un patio sobre el que se configuran las dos galerías del hospital. Sobre las paredes de la planta baja de ese patio cuelgan obras de arte como "La Immaculada" de Pereda. También se mantiene intacta la escalera del doble rampa del s.XVII en torno a la cual se muestran cuadros de Carreño de Miranda, Van Dyck o Sánchez Cotán.
Este hospital se declaró, en 1887, establecimiento de beneficiencia particular por orden del Duque de Abrantes y todavía hoy en día funciona como hsopital, siendo habitual poder acceder a esto que estoy comentando los días de diario. La fachada de la iglesia es un gran rectángulo con una puerta de arco de medio punto. Es convexa, rematada en ático mixtilíneo. Todo ello generando el contraste de luces y movimiento tran propio del Barroco. El interior responde a una sola nave donde las separaciones son pilastras de capitel dórico con retablos barrocos de madera dorada entre los arcos. La cornisa que recorre la nave es muy sobresaliente. Está toda ella abovedada y, sobre el crucero, hay una cúpula de tambor sobre pechinas con escudos de la orden franciscana. El retablo, sin embargo, es posterior, neoclásico del s.XVIII
Junto a estos monumentos del Madrid histórico aparecen negocios interesantes. Por ejemplo, en la vecina calle con el nombre de nuestro patrón, en San Isidro Labrador nº 13, está La Tahona de San Isidro. Se puede decir de ella que es "pequeñita, pero matona" porque encuentras de todo realizado de modo artesanal. Desde comida salada para llevar ( guisos, lentejas, spaghetty, lasaña, empanadas,ensaladas), dulces como todo tipo de tartas o magdalenas, rosquillas, hasta quesos, pan , patés, latas. Los que atienden son un encanto. Yendo ya para el Mercado de la Cebada encontramos una tienda muy apropiada para esta épcoca de carnaval, me refiero al almacén Fiesta cerrada, en la calle Oriente nº 3. Aquí hay todo tipo de disfraces para niños y adultos, así como complementos de fiesta, bromas, cosas de cumple, etc....
Esta iglesia fué construída en el emplazamiento del antiguo convento franciscano que era el nucleo de esta arrabal del Madrid de los Austrias. El rey Carlos III, tan afín a la orden franciscana y no a los jesuítas (como habían sido sus antecesores en el trono durante los s.XVI y XVII), decidió demoler el viejo convento y construir uno majestuoso. El nuevo lo diseñó F. Francisco Cabezas: pensó en una planta circulár con profundas capillas entre pilares y la cúpula más grande de todo Madrid (33 ms de diámetro). Se inspiró en el panteón de Agripa y en la iglesia del Sto. Sepulcro de Jerusalem. Además, aquí se concentraba la Obra Pía de los Santos Lugares. Pero el Arquitecto Municipal y la Real Academia pusieron muchas pegas al proyecto, ya que pensaban que los refuerzos de las capillas no podrían aguantar el empuje de la gran cúpula. Así que, al final, decidieron suprimir el tambor con columnas sobre el que se asentaba la cúpula. Cabezas, muy cansado de esperar y luchar, abandona la dirección de la obra en el año 1768. Más tarde, en 1776, continuarían las obras Sabatini y Miguel Fernández. Se cubrió la iglesia con la cúpula sin tambor, se construyó el convento y la fachada neoclásica. En el interior trabajarían pintores y decoradores del s.XVIII como Bayeu (que realizó las pinturas del retablo primitivo), Goya, Maella, Ferro, del Castillo, los hermanos González Velázquez. Por fín, en 1784, se inauguró la iglesia con la advocación de Nra Sra de los Ángeles, pero se conoce popularmente como San Francisco el Grande por sus dimensiones.
Bajando desde la Plaza de la Paja es como se percibe en todo su esplendor la fachada neoclásica. Es convexa y consta de dos cuerpos. Abajo tres huecos de arcos de medio punto separados por columnas dóricas de orden gigante y arriba tres grandes ventanales con remates rectos. En el centro lo remata un pequeño frontón con los escudos de la orden. Se aprecia la gran cúpula con linterna que descansa sin tambor y las dos torres con campanas de carrillón en los laterales(8 en un lado y 11 en otro que se colocaron en 1882). Otra vista interesante del exterior se da si nos situamos hacia la izquierda, sobre el parque de las Dalias, para contemplar el inmenso muro lateral y las cubiertas abovedadas de las capillas así como los solidos pilares entres ellas ( como en la fotografía siguiente) También a este edificio le afecta la convulsa historia del Madrid del s.XIX. En 1808 lo ocuparon tropas francesas. José Bonaparte lo convirtió en hospital civil y si este rey se hubiera mantenido más tiempo en su trono habría sido capaz de desarrollar el proyecto de hacer una calle grande y ancha para comunicar el Palacio Real con S.Francisco y establecer en la iglesia las Cortes. En 1834 sufrió una matanza de frailes por las turbas, lo que llevó a cerrar la iglesia al culto hasta 1927. En esos años se convirtió en panteón de hombres ilustres y aquí estuvieron las tumbas de Ventura Rodriguez, Juan de Villanueva, Garcilaso, Calderón de la Barca o el Marqués de la Ensenada por ejemplo. De Cánovas del Castillo parte la idea de reformar el templo de nuevo. Estamos en una época de estabilidad política con la Restauración, de gran bonanza económica y en los años 80 del sXIX se acomete una gran decoración del interior del templo. Aquí se celebraron los funerales de la reina Mª Mercedes y será una iglesia muy utilizada por la realeza.
Nada más atravesar el pórtico de entrada nos damos cuenta de las grandes riquezas que atesora. Está todo él pavimentado de mosaicos, con zócalos, pilares y pilastras revestidos de mármol. a lo que hay que sumar los trabajos en madera de nogal americano sobre las tres puertas de entradas, con talla que recuerda al plateresco: representan a Cristo crucificado entre los dos ladrones, con recuadros de escenas del Antiguo y nuevo Testamento. Rodeado todo ello por cordones de la orden franciscana y cruces de Jerusalem.
La inmensidad y unidad espacial que se logra con la gran cúpula nos deja sin aliento. Al pié de las pilastras de la rotonda se sitúan 12 apóstoles en marmol de Carrara realizados por diferentes escultores del s.XIX, entre los que destacan el S. Mateo de Mariano Benlliure o S.Andrés y S. Bartolomé de Ricardo Bellver. Todos los trabajos de marmol para los altares de las capillas, el altar mayor, escaleras y púlpitos son de la casa Nícoli. Esta familia de escultores oriundos de Carrara llego a España en tiempo de Isabel II y establecieron un exitoso taller en Madrid, donde trabajaban por catálogo según modelos renacentistas o barrocos italianos, pero también diseñaban escultoras originales de ellos mismos. Trabajarán en los más importantes palacios del s.XIX de Madrid. Las vidrieras de la parte baja de la cúpula fueron construídas por la casa alemana Mayer y Cía y tratan de temas marianos. Los ocho paneles como gajos de naranja que la decoran están realizados en oleo sobre una base de yeso, de ahí su color tan brillante. Los dos mayores representan a Nra Sra de los Ángeles sobre el altar Mayor y los estigmas de S. Francisco sobre el coro.
Recorriendo las capillas por orden, vemos que las dos más antiguas, decoradas en la etapa original de 1783-84 son las situadas junto a la entrada, como la de la fotografía de arriba que corresponde a la Capilla de S.Antonio, por la escultura de S. Antonio de Padua sobre el altar mayor. Es una capilla de estilo barroco, toda ella es del s.XVIII, como la "Immaculada" de Maella, la curiosa "Sagrada Familia" de Gregorio Ferro a la izquierda ( con esa iconografía rococó de San José tan cariñoso con el Niño)y el "Abrazo de Sto. Domingo a San Francisco" de José del Castillo. La Capilla de las Mercedes es de estilo renacentista, con el altar de mármoles florentinos, pero rodeada ya de monumentales lienzos del s.XIX con el tema de fondo del amor a los niños o al Niño Jesús. La Capilla de la Pasión es de estilo bizantino y en ella intervienen artistas de renombre en la pintura realista o histórica decimonónica española,como Moreno Carbonero o Muñoz Degráin (con el cuadro simbolista del "Entierro de Jesús") . En cuanto a la Capilla Mayor destacan los paneles realizados por Alejandro Ferrant y Dominguez en 1885 con escenas de la aparición de Nra Sra de los Ángeles a San Francisco y la visita de éste al Papa, además de las monumentales esculturas en madera imitando bronce los los cuatro evangelistas. Pero, obre todo, nuestros ojos se van a la sillería plateresca procedente del Monasterio del Parral en Segovia, e intalada aquí en el siglo XIX (es una maravillosa talla realizada por un discípulo de Berruguete) y se puede apreciar en la siguiente foto.
Continuamos el recorrido al otro lado del altar mayor por la Capilla de la Virgen del Olvido, con la pequeña imagen barroca encontrada tras una vidriera bajo el coro, que es la que da nombre a la capilla y los impresionanteslienzos que tratan el tema de la institución de la orden de la Immaculada por Carlos III y la proclamación de este dogma. Hay que decir que la bandera de Europa, azúl con las estrellas de fondo, se basa en los colores e imágenes de esta orden creada por Carlos III. La siguiente Capilla de Santiago rinde homenaje a las órdenes militares españolas. Y, por último, la más antigua de San Bernardino, donde se encuentra el gran lienzo de Goya junto a sus coetáneos. Es esta una de las primeras obras de Goya a su llegada a Madrid, cuando está trabajando como cartonista para la Real Fábrica de Tapices y, de hecho, mantiene las características de este periodo (gama variada de luminosos colores, escenas de paisaje, composiciones complejas de muchos personajes). Representa a San Beranrdino predicando a Alfonso V de Nápoles y a sus cortesanos. A la derecha aparece un Goya joven autoretratado.
Tras el altar mayor se puede acceder a otras joyas de la iglesia, como son la Antesacristía y Sacristía. En ellas el suelo es de madera finas, las bóvedas con frescos de Contreras del s.XIX, pero destaca la sillería que recorre todas las paredes: es una sillería procedente del Monasterio del Paular, en talla plateresca. El oscuro de la madera sobre la tonalidad roja de la pared crea un llamativo contraste. Los lienzos de la sacristía son copia de Jesús y los 12 apóstoles de Ribera . En la Sala Capitular está lo más bonito de la sillería bajo otra bóveda de Contreras. Rodeando la sacristía y bordeando el altar mayor se situá la antigua sillería, mucho más sencilla, del s.XVIII. Estos tres tramos rectangulares se utilizan como pinacoteca, para exponer obras provenientes de diferentes conventos franciscanos, muchos de ellos demolidos o expropiados por la desamortización. Van desde el s.XVI al XIX y encontramos , especialmente en el tramo tercero, las mejores obras de arte de Zurbarán, Alonso Cano, Ricci, Pacheco y Velázquez o González Velázquez.
Se podría contar mucho más de la iglesia de San Francisco. Durante la Guerra Civil sirvió, por ejemplo, de almacén de obras de arte procedentes del cercano Palacio Real. El Papa Juan XXIII la elevó a Basílica Menor en 1963. En 1980 se declaró monumento histórico artístico y hoy es una de las mejores iglesias para visitar y para casarse. Dependiendo también de los franciscanos, en la cercana calle de Bernabé 13 conviene aprovechar y visitar el hospital del s.XVII del cual hablaré ahora.
IGLESIA Y HOSPITAL DE LA VENERABLE ORDEN TERCERA
Si San Francisco es de sobra conocido, no ocurre lo mismo con esta joya oculta del Madrid barroco. Su historia comienza en 1678 cuando, a la vez que se termina la ejecución de la adyacente Capilla del Cristo de los Dolores junto a San Francisco, se funda este hospital para los cofrades enfermos. El mismo arquitecto de esa capilla, Marcos López, así como Felipe Sánchez, son los que realizan las trazas de este hospital. Las obras durarán desde 1679 hasta 1686 en que se inaugura. Consta de un patio sobre el que se configuran las dos galerías del hospital. Sobre las paredes de la planta baja de ese patio cuelgan obras de arte como "La Immaculada" de Pereda. También se mantiene intacta la escalera del doble rampa del s.XVII en torno a la cual se muestran cuadros de Carreño de Miranda, Van Dyck o Sánchez Cotán.
Este hospital se declaró, en 1887, establecimiento de beneficiencia particular por orden del Duque de Abrantes y todavía hoy en día funciona como hsopital, siendo habitual poder acceder a esto que estoy comentando los días de diario. La fachada de la iglesia es un gran rectángulo con una puerta de arco de medio punto. Es convexa, rematada en ático mixtilíneo. Todo ello generando el contraste de luces y movimiento tran propio del Barroco. El interior responde a una sola nave donde las separaciones son pilastras de capitel dórico con retablos barrocos de madera dorada entre los arcos. La cornisa que recorre la nave es muy sobresaliente. Está toda ella abovedada y, sobre el crucero, hay una cúpula de tambor sobre pechinas con escudos de la orden franciscana. El retablo, sin embargo, es posterior, neoclásico del s.XVIII
Junto a estos monumentos del Madrid histórico aparecen negocios interesantes. Por ejemplo, en la vecina calle con el nombre de nuestro patrón, en San Isidro Labrador nº 13, está La Tahona de San Isidro. Se puede decir de ella que es "pequeñita, pero matona" porque encuentras de todo realizado de modo artesanal. Desde comida salada para llevar ( guisos, lentejas, spaghetty, lasaña, empanadas,ensaladas), dulces como todo tipo de tartas o magdalenas, rosquillas, hasta quesos, pan , patés, latas. Los que atienden son un encanto. Yendo ya para el Mercado de la Cebada encontramos una tienda muy apropiada para esta épcoca de carnaval, me refiero al almacén Fiesta cerrada, en la calle Oriente nº 3. Aquí hay todo tipo de disfraces para niños y adultos, así como complementos de fiesta, bromas, cosas de cumple, etc....
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