Síguenos por correo electrónico

lunes, 6 de julio de 2015

Edificio Escuelas Pías en Lavapiés

Continuando por nuestro recorrido del Barrio de Lavapies hoy nos queremos detener en lo que fueron las Escuelas Pías de San Fernando. Este edificio representó el primer colegio de los padres escolapios en Madrid, antes que el famoso de San Antón en la calle Hortaleza (actualmente sede del COAM). Estas Escuelas Pías de San Fernando constituían un gran complejo, ya que integraban en un mismo punto el colegio, convento e iglesia de los padres escolapios. Ocupaban, por tanto, una gran extensión entre las calles Mesón de Paredes ( por donde se accedía a la iglesia ), calle Tribulete ( acceso al colegio) y la actual Plaza de Agustín Lara ( convento )
"Escuelas Pías antes de su destrucción"( Foto histórica)
"Fachada y portón de entrada a la Iglesia" (Foto SIEMA)

En 1734, Francisco Ruíz proyectó la planta del colegio y su monumental iglesia, aunque la construcción se retrasaría unos tres años más el comienzo. Ruíz era un seguidor del barroco majestuoso y pensó en una iglesia de planta de cruz latina, con tres naves y una enorme cúpula sobre tambor que presidiera el crucero. La fachada principal y sus torres barrocas y cúpula se situaban frente a la calle Mesón de Paredes. Como se aprecia en la fotografía destacaban las dos torres laterales campanario, de las cuales se conserva algo la del reloj ( donde se inserta el cartel de la calle del Sombrerete). La parte central de la fachada estaba dividida en dos partes, rematada en frontón triangular con cruz como la arquitectura barroca religiosa madrileña. En las ruinas se aprecia la construcción de ladrillo hasta la cornisa, con el portón semicircular adornado por granito y con un nicho barroco en su parte superior. Pilastras, también de granito, recorrían toda la fachada.

"Arranque de una de las torres" (Foto SIEMA)

" Ruinas de las Escuelas Pías" 

Las obras continuaron por muchos años, y hasta 1791 José Álvarez no las acabó. La entrada al colegio se hacía, como hemos mencionado, por la calle Tribulete, hoy sede la UNED. Este colegio e iglesia de los padres escolapios fué atacado e incendiado el 19 de julio de 1936, al igual que otras entidades de carácter religioso de la zona, como la iglesia de san Cayetano. Nada se pudo hacer para salvar su patrimonio artístico. El odio mostrado contra el edificio conlleva que hoy solo podamos contemplar ruinas de la fachada, restos de la iglesia y su espectacular cúpula. En los años 40, en parte del solar se construyó el Mercado de San Fernando, que todavía pervive. En el lugar que ocupaba el colegio se inauguró en los años 50 el cine Lavapies, en cuyos bajos se situó la famosa sala de fiestas llamada Molino Rojo hasta los años 80. En 1979 el cine pasó a usarse como teatro hasta l984. Entonces comenzó un deterioro enorme del edificio que se ha salvado con la espectacular rehabilitación llevada a cabo, entre 2001-2004, por el equipo de Ignacio Linazásoro. Ha mantenido las ruinas de la famosa cúpula con el amplio tambor y sus grandes huecos para ventanales y en lo que fué la iglesia se sitúa ahora la Biblioteca de la UNED con moderno mobiliario. En el gran arco se puede apreciar el escudo de la orden escolapia, pero de las esculturas de antaño no queda ninguna.  Sabemos que había un San Juan Bautista del escultor portugués Pereira, un S. José y la Virgen de Adan y de, Alfonso Bergaz, un San José de Calasanz y el impresionante escudo en piedra de la orden escolapia que aparece más abajo.

"Muro a través del cual se ve el arranque de los arcos de la bóveda de la iglesia" (foto SIEMA)
" Biblioteca en la nave de la iglesia" (Foto SIEMA)
"Detalle de la nave principal con el escudo de los escolapios en la clave del arco" (Foto SIEMA)

El arquitecto ha sabido enlazar con muy buen gusto la parte antigua del convento, con la nave de la iglesia, la cúpula y los diferentes muros de ladrillo con arcadas y la parte nueva del colegio con materiales modernos para la sede de la UNED. Maderas, ladrillo, hormigón y una escalera de separación de los dos ambientes. Por la calle Tribulete accedemos al salón de actos, a los tablones de anuncios, secretaría y librería de la UNED.

"Esquina de la calle Tribulete" (Foto SIEMA)
" Entrada por Tribulete a la UNED" (Foto SIEMA)

"Moderno y amplio interior del hall de la UNED" (foto SIEMA)

"Muro interior de las Escuelas Pías con la escalera de separación de la parte antigua y nueva" 
(Foto SIEMA)

"Interior y barra del GAU Cafe " ( Foto SIEMA)

El negocio con encanto de esta zona se sitúa en la 4ª planta de este edificio de Escuelas Pías. Me refiero al famoso GAU CAFE ( www.gaucafe.com o telf 915282594). A esta terraza se accede por la calle Tribulete. Su existencia desde el 2006 nos permite contemplar una curiosa vista de las mayores corralas de Lavapies y de la cúpula de las Escuelas Pías. En invierno su café acristalado con sencilla decoración en tonos naranjas de estilo orgánico. En primavera y verano la gran terraza exterior nos da el placer de refrescarnos en su moderno ambiente y tapear un menú bastante cosmopolita, que incluye tabulé, hummus, berenjenas y calabacines, ensaladas, carnes y tartas variadas. También se puede disfrutar de una copa tardía

"Terraza del GAU café con el gran tambor al fondo" (Foto SIEMA)

"Arco interior de las Escuelas Pías mientras subimos a pie al GAU Café" (Foto SIEMA)

"Corralas en Mesón de Paredes, frente a las Escuelas Pías, durante la celebración del Mercado hindú" ( Foto SIEMA)
Con este toque multicultural me despido animándoles a que se den una vuelta por este rincón de Lavapies y hagan un alto en la terraza Gau, cuyo nombre viene del himno estudiantil conocido como Gaudeamus Igitur.
Hasta pronto

Maribel


jueves, 25 de junio de 2015

El Casino de la Reina, ayer y hoy de esta villa urbana

En esta entrada quiero meter al lector en lo que fue el Casino de la Reina durante el s. XIX, que hoy consideraríamos el final del recorrido que Siema Matritensis hace por el barrio de Lavapiés. Entre este punto y la Plaza del Cascorro iremos desmenuzando,  en Madrid con Encanto, todo ese interesante barrio madrileño. Nuestra historia comienza al principio del reinado de Fernando VII, cuando el Ayuntamiento de Madrid decide adquirir una serie de fincas, confiscadas a bonapartistas, como la huerta de Manuel Romero(que había sido ministro de Justicia en tiempos de José Bonaparte) y otros terrenos colindantes que limitaban con la Ronda de Toledo y la Glorieta de Embajadores. En aquellos años se situaba en ese punto la cerca de Felipe IV y el pequeño portillo de Embajadores. esta finca era enorme, constaba de unos 56.400 m2 y tenía forma hexagonal. Ya en tiempos de Manuel Romero se cuidaron mucho los jardines, emparrados, fuentes y también el pequeño palacete que éste se hizo construir de dos pisos. Toda la finca, adquirida por el Ayuntamiento, formaba parte del regalo de la Villa de Madrid a la reina Isabel de Braganza, el 25 de abril de 1818, con motivo del segundo embarazo de la reina.

"Retrato de Isabel de Braganza" (Vicente López)

El edificio lo construyó Antonio López Aguado, arquitecto neoclásico español, seguidor de Juan de Villanueva, cuya formación también se había desarrollado en Italia y Francia. López Aguado fue profesor de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Desde 1805 dirigía la rama de Arquitectura de la misma. Con el reconocimiento y éxito a sus espaldas se encargó de las obras de este casino (palabra italiana que viene a significar capricho arquitectónico). El edificio es una construcción muy sencilla, donde predominan las líneas rectas y destaca la ausencia de molduras decorativas en su fachada. Construcción de dos plantas, a la que se accede por una curiosa escalinata de piedra, dividida en tres tramos. Conservamos las barandillas de hierro fundido, pero no los diez bustos de mármol blanco que la adornaban.También se perdió el gran escudo que remataba la fachada.

"El casino de la reina" ( Museo de Historia de Madrid)

"Casino de la Reina, vista lateral actual" (Foto SIEMA)

"Casino de la Reina, escaleras de subida a la fachada principal" (Foto SIEMA)

La sobriedad exterior, con las bases de granito y los muros de ladrillo, con piedra en los remates de las ventanas, nos esconde la gran riqueza interior que llegó a tener. Por ejemplo una gran sala con zócalo de mármoles para cuyo techo pintó Vicente López la "Alegoría de la donación del casino a la reina Isabel de Braganza" en 1819. Vicente López imitó el estilo de los frescos que Gianquinto había realizado para las bóvedas del Palacio Real. Por eso el gran barroquismo, escenas de gloria, nubes, colores terrosos y composición movida. También colgaban de sus paredes  cuadros de Juan Antonio de Ribera como "Wamba" o "Rómulo Cincinato" pintados en ese mismo año o "Las cuatro horas del día", de José de Madrazo. Es decir, trabajaron en él los mejores artistas del momento. La reina Isabel murió pronto y no nos dejó heredero a la corona, pero si un gusto por el buen arte y la creación del actual Museo del Prado. En los fondos del Museo del Prado se guardan todas estas pinturas. 
" Alegoria de donación del Casino de la Reina de Vicente Lopez" (Museo del Prado)
"Detalle del fresco anterior, donde se percibe la imagen del casino en la donación" (Museo del Prado)
"Wamba renunciando a su corona, de Juan Antonio de Ribera en 1819" (Museo del Prado)

"Escalera interior del casino con la hermosa barandilla de hierro original" (Foto SIEMA)

Al principio del reinado de Isabel II la finca del Casino de la Reina mantenía todavía todo su esplendor, como describe Euguren por ejemplo. Narciso Pascual Colomer transformaría y adaptaría esos jardines al nuevo gusto romántico, abandonando los diseños geométricos anteriores, por bojs, praderas y senderos sinuosos. Manteniendo la ría navegable y las fuentes. También la finca disponía de un invernadero y un edificio para los empleados de la misma. Tras la revolución de 1868 la finca entró en desuso y abandono. El año anterior Isabel II había devuelto la donación de esta villa urbana al Estado español. Se pensó albergar ahí el Museo Arqueológico, creado el 20 de marzo de 1867 por R. O e inaugurado por el rey Amadeo de Saboya en 1871 en el Casino de la Reina, donde permanecería hasta su traslado en 1895 al Pº de Recoletos, antes de pasar a su sede definitiva.
"Bonitas verjas de entrada por la Glorieta de Embajadores" (Foto SIEMA)

"Detalle verjas Casino de la Reina" (Foto SIEMA)

"Entrada principal a la finca del Casino de la Reina"

"Jardines del Casino de la Reina" (Mapa de Ibañez de Íbero)

En las imágenes anteriores se puede ver la gran extensión de la finca, cuyas verjas más bonitas ( con pilares de piedra tallados como a sillares y la decoración de jarrones en la parte superior)daban a la Ronda de Toledo y a la glorieta de Embajadores. La entrada principal, con esos pilares y columnas clásicas, rematadas con decoración en la parte superior, se la llevaron a los Jardines del Buen Retiro. Hoy en día forman la Puerta de Independencia del Parque del Retiro, frente a la Puerta de Alcalá. En el plano de Ibañez Ibero se aprecia en frente el gran edificio de tres patios que sería la Tabacalera.

En el Barrio de Lavapies son muy apreciados los jardines del Casino de la Reina, único espacio abierto ajardinado en la zona, para poder darse un paseo, leer en alguno de sus bancos o hacer gimnasia. Entra dentro del uso social que se ha dado a muchas zonas monumentales de Lavapiés. El edificio del Casino es hoy Centro de Día, con una importante misión de integración social. Parte de la finca tiene zonas de uso deportivo. También destaca el gran edificio en estilo neomudejar de ladrillo, construído por Francisco Jareño en 1881 como escuela de Veterinaria. Al realizar esa construcción se cogieron terrenos de la finca y desaparecieron definitivamente la ría, el embarcadero y el invernadero. Actualmente es sede del Instituto Cervantes, muy apropiado en este área multicultural de Lavapies.

" parte de los jardines del Casino de la Reina" (Foto SIEMA)

Como negocio con encanto recomiendo hacer un salto por Tabacalera. La parte de la izquierda se organiza como Centro de Arte contemporáneo y la reforma para adaptar ese edificio industrial es digna de ver

"Patio del centro de arte Tabacalera" (Foto SIEMA)

"Antigua facultad de Veterinaria, hoy Instituto Cervantes" (Foto SIEMA)

" Grandes arcadas de los patios de Tabacalera" (Foto SIEMA)
"Entrada a Tabacalera Centro de Arte" (Foto SIEMA)

"Tabacalera, parte de autogestión social"( Foto SIEMA)
" Edificio de Tabacalera, de aspecto descuidado" (Foto SIEMA)

Tabacalera responde a la idea de Reales Fábricas que se desarrollaron en Madrid, sobre todo, a raíz del reinado ilustrado de Carlos III. Este rey aprobó su realización, aunque no llegó a construirse hasta 1790, ya con su hijo Carlos IV. Edificio imponente de tres patios rectangulares, uno central más grande y dos laterales, algo más pequeños y simétricos. Los patios sostienen sus arcos en enormes pilares de piedra lisa. Al exterior presenta tres alturas, con tres puertas de ingreso. Muros sobrios, lisos, donde combinan la piedra y el ladrillo. Albergaba grandes almacenes para el tabaco y sus medios de transporte, con toda la maquinaria de fabricación y especialmente la mano de obra femenina de las cigarreras. Durante la Guerra de Independencia fué un poco caos su funcionamiento, aunque José Bonaparte volvería a reorganizar a las cigarreras que trabajaban en la clandestinidad. El ejército francés la destrozó. Después, en 1816, el Ayuntamiento y el Estado le volvería a prestar atención, lo mismo que a la finca de al lado para el Casino de la Reina. Ha pasado a lo largo del s.XIX y XX por diferentes fases de uso y descuido de la misma, como se puede apreciar en el estado ruinoso de algunos de sus muros. En el 2000 se cerró la Tabacalera, se inicieron algunas obras para acondicionar la parte derecha, como centro de autogestión social ( lo usan asociaciones, plataformas cívicas, siempre con fines sociales ) y la de la izquierda, como centro de arte con diferentes espacios en el mismo. Creemos que tiene encanto suficiente para hacer una visita a su interior.

Un saludo:

Maribel Piqueras




domingo, 21 de junio de 2015

Plaza del Cascorro y Eloy González

En un lugar tan emblemático como la llamada Plaza del Cascorro podíamos decir que comenzaría el Rastro madrileño, ese peculiar mercado de los domingos. Cuando hacemos recorridos por Lavapiés con Siema Matritensis (www.siema.es) solemos empezar en la estatua a Eloy Gonzalo situada en el centro de la misma plaza. Muchos madrileños piensan que Cascorro es el nombre de un señor, pero no es así. Cascorro es una villa de Cuba, situada a 60 Km de La Habana, en la famosa provincia de Camaguey.


En el asedio a la villa de Cascorro en 1897 logró ser un héroe nacional Eloy Gonzalo. Eloy tuvo una infancia mísera y triste, que empezó cuando su madre le abandonó de bebé. En su juventud buscó un futuro ingresando en el cuerpo de carabineros, incluso estuvo prometido a una bella mujer. Pero ella le dejó y le fue infiel con uno de los oficiales. Eloy los descubrió y amenazó a susodicho oficial, lo que le costó una pena de doce años de prisión por insubordinación. Las revueltas en Cuba fueron su vía de escape, ya que al necesitar personal militar allí hicieron la vista gorda sobre su pena y le permitieron ingresar en el regimiento de Infantería Mª Cristina nº 63. Enviado de misión en Cuba en 1896 logró defender heroicamente el puesto de Cascorro. En esta localidad 170 españoles resistían el asedio de 3000 cubanos que les acorralaban.

"Azulejo de la Plaza de Cascorro y curiosos reflejos del otro lado de la plaza en el bar" 
(Foto SIEMA)

"Estatua de Eloy Gonzalo" (Foto SIEMA)
La escultura en bronce representa a Eloy con los elementos característicos utilizados para lograr su hazaña. En el puesto sabían que la única manera de salir de ahí, aunque con muchas probabilidades de que no resultara eficaz, era hacer saltar el polvorín de armas y fortaleza de los rebeldes. Eloy se ofreció voluntario para realizar esa gesta. Se armó con un bidón de gasolina, una antorcha, su fusil y una soga atada. Lo de la cuerda era por si moría que los suyos pudieran tirar de la soga y recuperar el cuerpo. Se internó en la noche y sus compañeros vieron como saltó por los aires la fortaleza, pero en la humareda, a lo lejos, apareció andando tan pancho Eloy Gonzalo. Al regresar a España, en el último año de la regente Mª Cristina, madre de Alfonso XII, es decir en 1901, su propio hijo inauguraría el famoso monumento. Situado en el centro de la plaza sobre un pedestal de piedra con pilares en las esquinas y la placa que indica el nombre y el año de colocación de la misma.

Para la regente recordar estos hechos suponía una gran alegría cuando España estaba inmersa en la depresión y decepción de la crisis provocada, tan solo unos años antes, con la pérdida de Cuba, Filipinas y Puerto Rico en 1898, A esa tristeza se había añadido el asesinato de Cánovas del Castillo, gran artífice de la restauración monárquica y un enorme apoyo para Mª Cristina. Hoy en día están mejorando las relaciones con Cuba, por eso quería recordar en este blog este trocito de Cuba en Madrid. También existe un gran monumento dedicado a Cuba en el parque del Retiro, pero realizado mucho después. Ese monumento a Cuba se empezó en 1931, con la República, pero su construcción se alargaría en el tiempo, ya que no se acabaría hasta 1952. En él intervinieron artistas de la talla de Benlliure, por ejemplo, quien esculpió muchos de los bronces.
"Monumento a Cuba en el Retiro" (Foto SIEMA)

En lo alto del conjunto aparece una alegoría de la isla de Cuba, en forma de mujer, destacando también los bronces con la nao y los animales tropicales, como galápagos o iguanas.

"Detalles del monumento a Cuba en el Retiro, con los fantásticos bronces de animales de los que salen chorros de agua" (Foto SIEMA)

Volviendo a la Plaza del Cascorro recomendaría desayunar en la China Mandarina con sus ricas tartas de chocolate, manzana o limón. También puede pararse a tomar un brunch rico y sencillo mientras trabaja en una de sus amplías mesas. Este local lleva un año abierto con éxito en esta plaza tan castiza y, a pesar de su nombre, no es uno de los negocios regentados por chinos que abundan el Lavapies. Está decorado por Estudio Plantea en maderas de tonos suaves y oscuros, grises o azules, pero a los que sus amplias cristaleras a la plaza iluminan enormemente. Las columnas decimonónicas altas y centrales del bar le dan mucho encanto.
"Interior de la China mandarina" (Fotos SIEMA)

"China Mandarina" (Foto SIEMA)

miércoles, 27 de mayo de 2015

Convento de las Descalzas Reales

Los orígenes del famoso convento de las Descalzas Reales de Madrid se remontan a la época de Carlos V. Ya que era la casa-palacio de su tesorero, Alonso Gutierrez, y estaba situada en las afueras del Madrid de aquel entonces, en el arrabal de San Martín. A este lugar se trasladó la emperatriz Isabel de Portugal, buscando un sitio más fresco y acogedor que el Alcázar, para dar a luz a la princesa Juana. Dispuso se unas habitaciones que daban a los jardines situados en el ala norte del palacio. La princesa Juana de Austria con los años será la fundadora del convento. Era la hermana de Felipe II. Considerada como mujer piadosa, enérgica, inteligente y gran amante del arte. En política seguía los mandatos de su padre y hermano. Con 17 años se había casado con el heredero de Portugal, el príncipe D. Juan Manuel, quedando viuda al año y medio de la boda, y con un hijo, el futuro rey Sebastián de Portugal. Al poco tiempo volvió a España para ejercer de regente en ausencia de su padre y de su hermano, dejando a su hijo en Portugal, hecho que le apenó enormemente. En cuanto los deberes políticos la dejan, al regreso de Felipe II a España y a la muerte del Emperador, decide traerse de Gandía a un grupo de franciscanas descalzas, encomendadas por Francisco de Borja. En esa primera comunidad que toma posesión del monasterio el 15 de agosto de 1559 estaba sor Juana de la Cruz, hermana de San Francisco de Borja, que fue la primera abadesa de las Descalzas. Al convento se le dió el nombre de Nuestra Señora de la Consolación, pero el pueblo lo llamaba "descalzas reales" por la procedencia de sus novicias y monjas. Todavía se contempla en una vitrina la talla original de la Virgen que trajeron de Gandía, la Virgen de Puig, en madera de boj del s.XV.

" Fachada del convento e iglesia de las Descalzas Reales" (SIEMA)

" Fachada con la puerta al fondo de acceso al zaguán del palacio-convento de las Descalzas. Destaca la portada de piedra de estilo renacentista sobre los muros mudéjares" (SIEMA)

Virgen de Puig traída por las primeras monjas( Foto Patrimonio Nacional )
"Fachada de la iglesia del convento que, aunque fue construída por Bautista de Toledo, sería remodelada totalmente en el s.XVIII por Diego Villanueva" (SIEMA)

Todavía hoy en día se pueden observar algunas partes del primitivo palacio del tesorero: la estructura de las escaleras de entrada, el patio, la "portería reglar" y algunos salones, como el llamado de Reyes. Durante el reinado de Felipe II se llevaron a cabo grandes reformas por sus arquitectos Antonio Sillero y Juan Bautista de Toledo, entre 1559 y 1564. Como la fachada de gran sencillez y elegancia, que muestra trazas del mudejar toledano. Sobresale en ella la puerta adintelada de granito, con columnas, arco de medio punto y el escudo de la fundadora.
"Detalle del muro lateral izquierdo de las Descalzas. Se puede constatar lo deteriorado que está. Da al postigo de San Martín" (SIEMA)

Este convento era el lugar de residencia de las reinas de la dinastía Austria, como si fuera una prolongación del Alcázar. También acogía a los hijos de reyes en ausencia de sus padres, como las princesas Isabel Clara Eugenia y Micaela, las hijas de Felipe II, que también se alojaron aquí de pequeñas y están retratadas en las salas de abajo. Por eso la existencia de una capilla de niñas, como una casita de muñecas, con objetos de plata en miniatura para que las infantitas o niñas se encargaran de ella. Al ser las novicias de sangre real o nobles ingresaban en el convento con dotes de enorme riqueza. Cada una solía tener a su cargo una capilla. Algunas de las residentes ilustres, además de Juana y las hijas de Felipe II que pasaban temporadas de pequeñas, eran la Emperatriz María de Austria (tras enviudar del Emperador Maximiliano residió en el convento, sin profesar como religiosa, hasta su muerte en 1603), y su hija,  la archiduquesa Margarita que si que fue monja. Ambas están enterradas en el coro alto, en tumbas de mármol y bronce realizadas por Crescensi, el mismo que realizó el panteón de reyes de El Escorial en el s.XVII. Muy importante para la decoración del convento fue el mecenazgo de sor Ana Dorotea, hija natural del Emperador Rodolfo. También residieron aquí las hijas naturales del cardenal infante D. Fernando, la de D. Juan José de Austria y la del pintor Ribera. Recalaron entre sus muros la reina Margarita, esposa de Felipe III, Sta. Teresa de Jesús, Sor María de Agreda (monja consejera de Felipe IV) y muchísimas más. La verdad es que hasta el s.XIX el monasterio contaba con una extensión mucho mayor. La planta es laberíntica, debido a que los Austrias aprovechaban todos los elementos y edificios anteriores. No sólo era convento, sino palacio o residencia de reyes, residencia para niñas, iglesia, tahona y casa de misericordia. De la iglesia, donde está enterrada Juana de Austria, hablaremos en otra entrada.

"Capilla para las niñas, mucho más pequeña, con objetos de miniatura, a la derecha de la foto"((Patrimonio Nacional)
"Retrato de la Emperatriz María", a la derecha la corona imperial, podemos ver una copia de esa corona en la sala de Reyes (Patrimonio Nacional)
"Retrato fúnebre de sor Margarita de Austria" con la costumbre de disponer su cuerpo lleno de flores. Está enterrada en el coro alto junto a su madre (Patrimonio Nacional)

La visitas suelen esperar en el gran zaguán que pertenecía al viejo palacio del tesorero, utilizado para la entrada de carruajes. De él salen dos puertas. Una iba al palacio antiguo y otra al convento. Esta última es la llamada "portería reglar" con tallas originales de estilo plateresco. De sus paredes cuelgan lienzos de Bartolomé Román representando a los arcángeles. Al abrirnos el gran portón entramos a formar parte de siglos de historia, de un mundo único de arte y espiritualidad en la época de los Habsburgo. Recorremos el claustro procesional de clausura, que presenta altares en sus cuatro ángulos y grandes cuadros. Lo mandó cerrar el rey Carlos III, realizándolo Sabatini en 1773.
"Entrada por la escalera de honor" (Patrimonio Nacional)

"Subida al claustro alto por la escalera. Al fondo pintura del Calvario" (Patrimonio Nacional)

" Escalera con el balcón real al fondo y arranque de la primera de las capillas" 
(Patrimonio Nacional)
La escalera es la misma que accedía al palacio del tesorero. Conserva la estructura original, con sus balaustradas de mármol con leones, sus arcos rebajados y peldaños. Pero la decoración pictórica es del s. XVII y en ella intervienen numerosos artistas. Podríamos distinguir tres etapas en su realización: la más antigua es la esquina situada abajo a la izquierda, representando a San Juan Bautista y la Aparición de Jesús a María Magdalena. Luego se decoraron los muros laterales, donde intervienen artistas como Dónoso Cortes o Pereda. En ellos destaca un gran Calvario donde los ángeles portan los instrumentos de la Pasión y recogen la sangre de Cristo. También hay una especie de balcón real fingido, donde el rey Felipe IV nos contempla en compañía de su segunda mujer, Mariana de Austria y dos de los primeros hijos habidos con ella: Felipe Próspero, que murió con dos añitos, y Margarita de Austria, la famosa Menina representada por Velázquez. Es en tiempos de este rey cuando se hizo el mayor trabajo de decoración, que se lo debemos al mecenazgo de Sor Ana Dorotea, por eso se colocó su imagen en un medallón en la escalera. Por último, se decoraría la bóveda, con artistas que siguieron la escuela de fresquistas creada por Mitelli y Colonna, al más puro estilo de arquitecturas y esculturas fingidas del Barroco: medallones sostenidos por "putti", balaustradas, columnas o entablamentos. Además del rompimiento de gloria.

Al recorrer los claustros se pueden observar todavía las finas columnas platerescas y arcadas de los mismos, que se corresponden con la época original del palacio del tesorero. Como nos alargaríamos mucho en este blog describiendo cada una de las capillas, todas con sus propias características e individualidad, nos detendremos sólo en algunas de ellas. En el claustro alto se sitúan la del Cristo Yacente, con la imagen de Gaspar Becerra (s. XVI) tallada en madera policromada y que por un privilegio especial puede portar la Sagrada Forma en el costado en una procesión maravillosa que realizan las monjas el viernes santo. También la Capilla de S. José, donde la techumbre es la original y tiene el escudo de Alonso Gutierrez. Después vendrían la del Dulce Nombre de Jesús, la de San Miguel. En este claustro, en uno de sus ángulos estuvo colgado el cuadro de la Anunciación de Fra Angélico, traído al convento por el Duque de Lerma y que hoy podemos ver en el Museo del Prado.
" Capilla del Cristo" (Patrimonio Nacional)

El recorrido ahora nos mete en el Antecoro, a través de una gran puerta de tallas plateresca, y encontramos una gran sala donde se exhiben piezas de orfebrería religiosa, dos pequeñas capillas de la Virgen, una de ellas es la del Puig, ya comentada. También hay un gran cuadro de arcángeles, una  gran cruz de cristal de Bohemia o dos joyeros de Juana de Austria. Pasamos al Coro alto donde destacan una serie de retratos y esculturas, así como las tumbas de la Emperatriz María y su hija Margarita. Salimos y continuamos por las diferentes capillas del claustro alto: la de la Inmaculada, el altarcito de niñas, la de Nra Señora de Guadalupe, que la fundó sor Ana Dorotea en 1653. Esa imagen es de plomo y las gradas del altar y las paredes están decoradas con espejos pintados con escenas de mujeres fuertes de la Biblia. Presenta también una reja de estilo barroco y arriba las águilas de los Habsburgo. Siguen las capillas del Ecce Homo, del Angel de la Guarda y de la Virgen de Monteagudo. 

"Paso del antecoro al coro" (Patrimonio Nacional)
" Otra de las capillas marianas" (Patrimonio Nacional)
El conocido hoy como Salón de Tapices es un amplio espacio que, hasta 1960, se usaba como dormitorio de las monjas, en celdas muy pequeñas y austeras. Hoy cuelgan del techo algunos tapices de la serie que se hizo sobre cartones de Rubens dedicados a la Eucaristía. Los regaló al conventó, en 1627, Isabel Clara Eugenia, la hija de Felipe II que había pasado aquí parte de su infancia y que era gobernadora de los Países Bajos. Pidió un tema que combatiera las ideas de los protestantes tan contrarios a los sacramentos o a la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Podemos encontrar un grupo con prefiguraciones de la Eucaristía, otro con carros triunfales, otro con la Eucaristía instituida y, por último, adoraciones de la Eucaristía. Para protegerlos se conservan a oscuras. También de las paredes cuelgan retratos de Juana de Austria, de sor Margarita y de Isabel Clara Eugenia.

"Detalle del tapiz con la representación del maná" (Patrimonio Nacional)
La llamada Casita de Nazaret no se suele enseñar al público. Es una curiosa capilla en forma de capilla de Nazaret con cubierta a dos aguas de madera. De las mismas dimensiones que la conservada en Loreto (Italia). En el exterior aparecen una serie de santos en grisalla que hacen mención a los de la orden franciscana, ya que se trata este de un convento de clarisas. Destacan también un cuadro de la Anunciación de Carducho.
"Capilla de la Casita de Nazaret" (Patrimonio Nacional)
"Detalle del altar de la Casita de Nazaret" (Patrimonio Nacional)

Entre estos vericuetos y pasadizos del convento hay también otra curiosa capilla, la del Milagro. La mandó construir D. Juan José de Austria como regalo a una hija natural que residía como monja en el convento. Consta de dos partes: una pequeña antecapilla completamente decorada y la Capilla llamada del Milagro. De planta cuadrada, pero se pasa a la forma circular de la bóveda por medio del sistema de trompas. Francisco Rizzi es el autor de los frescos con el tema de la coronación de la Virgen situados en la parte superior y en las pechinas colocó diferentes santos que tenían que ver con la orden clarisa o franciscana, como San Francisco de Asís, San Antonio de Padua o Sta. Clara. La decoración pictórica imita y juega con las perspectivas arquitectónicas. En cuanto a los ventanales de arriba, el de la derecha es auténtico, y en el de la izquierda encontramos la simulación de Carlos II y Juan José de Austria que se asoman a la capilla. 
"Capilla del Milagro" (Patrimonio Nacional)

En la sala capitular, donde se hacían las reuniones para los capítulos de la orden, se ha convertido en un museo de escultura del s XVII ( obras de Mena, Pereira o Gregorio Fernández ). En el siglo XVIII decoraron las paredes con la vida de San Francisco. En la parte de abajo estaría situado el cuarto llamado Candilón, que era el usado para calentarse en invierno y que también contiene una estructura rectangular donde velar a las monjas que fallecían. De sus paredes cuelgan ahora retratos de la realeza, especialmente niños. Como los maravillosos niños Diego y Felipe por Sánchez Coello o los de Isabel Clara Eugenia y su hermana Micaela, del mismo pintor. En el Salón de Reyes todavía se conserva la antigua yesería mudejar del palacio, así como la escalera de caracol que comunica con el coro alto. En realidad en todo el convento hay numerosas puertas y pasadizos que comunican las diferentes estancias. Aquí nos muestran las coronas de las reinas y Emperatriz, copia de las originales. De sus paredes suelen colgar importantes retratos de la familia Austria. Como, por ejemplo, D.Sebastián de Portugal de Morales, el archiduque Alberto de Pourbus, el cardenal Infante D Fernando a caballo donde trabajaría la mano de Rubens. Muchos son copias de otros como Van Dyck.
"Magnífica Dolorosa de Mena en la sala capitular" (Patrimonio Nacional)
"Salón de reyes con el friso mudejar y la escalera de caracol al fondo" (Patrimonio Nacional)

Como percibimos, las Descalzas es como un auténtico museo de vida, sociedad y arte de los Austrias. Todavía quedan dos importantes salas-museo. En una de ella se encuentran las obras de mayor interés por su calidad, casi todas de escuelas flamencas: "San Lucas", atribuido a Van der Weyden, "Adoración de los magos" de Bruegel el Viejo, "La Virgen del papagayo" de Isembrandt ( este cuadro Juana de Austria lo llevaba como altar portátil) o el "Políptico del cordero místico", que es una copia de Mabusse del original pintado por Van Eyck.
" Segunda sala-museo con la obra titulada La moneda del César"( Patrrimonio Nacional)

En la segunda sala-museo encontramos pintura italiana y española, como "La moneda del César", atribuida a Tiziano o "La Natividad", de Lucas Jordan. También españoles como Solis y una "Inmaculada"; un San Francisco de Zurbarán o "La Virgen y el Niño de Morales". Muy cerca de las Descalzas, justo en frente de su puerta en dirección a la calle Arenal, lleva funcionando una chocolatería más de dos años con gran éxito. Como la de San Ginés, también cerca, es de todos conocida, hoy quería desde aquí difundir este otro negocio con encanto. La chocolatería 1902. Un negocio artesanal donde probar todo tipo de churros y porras para un buen desayuno o merienda. Un sitio amplio y luminoso donde hacer un parón en el recorrido cultural

"Escaparate de la chocolatería" (SIEMA)

Espero que os haya gustado tanto como a mí. Un saludo y hasta la próxima:

Maribel Piqueras