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lunes, 27 de julio de 2015

El jardín de la Casa Sorolla

A los lectores de Madrid con Encanto quiero ofrecerles la oportunidad de conocer uno de los jardines más originales y románticos de Madrid, los jardines de la Casa del pintor Sorolla. Su existencia complementa lo que es la historia del propio Museo y sus colecciones. Los jardines forman parte de la mansión que Joaquín Sorolla se hizo construir hacia 1910, habitándola a finales de 1911. El pintor ya vivía en otra casa de la misma zona, en la calle Miguel Ángel, que también tenía un pequeño jardín. Después de años de mucho trabajo y, sobre todo, a raíz del éxito cosechado por las exposiciones individuales celebradas en la Hispanic Society de Nueva York y Boston, así como sus buenos contactos con mecenas en los EEUU, como Huntington, Ryan o el pintor Sargent, Sorolla consiguió la suficiente fama y medios económicos para hacerse una casa y jardines a su gusto. Eligió una de las mejores zonas del Madrid de principios del siglo XX, una zona residencial junto a la Castellana y sin tanto tráfico como ahora. Tampoco estaban construidos los grandes edificios de al lado de la vivienda. Encargó la edificación a uno de los mejores arquitectos de la época, Repulles, quien había realizado a finales del sXIX muchos trabajos para los sitios reales y también para los edificios públicos más emblemáticos de Madrid. Aunque era el propio Sorolla quien intervenía directamente en el diseño de la casa y los jardines.

"El jardín de su casa de la calle Miguel Ángel" J.Sorolla, 1906 (Foto SIEMA)

"Entrada al Museo Sorolla por la calle Martínez Campos" (Foto SIEMA)

"Primer jardín y entrada principal a la vivienda familiar" (Foto SIEMA)

El Primer Jardín es el que encontramos nada más atravesar la puerta de acceso de ladrillo rojo. Como el resto de jardines que rodean la vivienda,  éste también fue diseñado directamente por J. Sorolla y es de inspiración andaluza. Es el más antiguo de todos, de 1911. Se inspira en el Jardín del Laberinto de los Reales Alcázares de Sevilla, sobre todo la parte inferior de la fachada, con el pórtico de arcos clásicos sujetos por columnas, y la fuente central. Sorolla situó árboles de su tierra valenciana, como el naranjo, muchos rosales, otras plantas florales y boj recortado. También completó la decoración con numerosa cerámica, un banco y escudo de armas antiguo adosado a la pared de la izquierda, así como una gran Madonna de cerámica, perteneciente a la escuela del florentino Andrea della Robia. Imágenes de este primer jardín serían las siguientes:
"Banco corrido de cerámica con escudo y árboles junto al muro de la izquierda de entrada a los jardines" 
(Foto SIEMA)
"Vista exterior de la fachada con la casa de tres pisos de Sorolla, donde combina el estilo andaluz y renacentista de los Reales Alcázares de Sevilla" (Foto SIEMA)

"Un rincón de los jardines de su casa" (Foto SIEMA)

"Fuente y naranjo del primer jardín" (Foto SIEMA)

En sus cuadros Sorolla trabajó con profusión y delicadeza cada rincón de estos jardines. Tenemos un famoso lienzo de este primer jardín donde aparece mucho más lucido, colorista y repleto de flores.

"Vista del primer Jardín" por Joaquín Sorolla ( Exposición Jardines de Luz, 2013)

El Segundo Jardín es algo más tardío, ya que se realizó entre 1915 y 1916. Nos recuerda mucho al Generalife, incluso tiene arrayanes traídos de la Alhambra y un pilar nazarí. Encontramos también muchos elementos italianos, como la escultura del togado y las columnas. A lo lados hay bancos para sentarse, pequeñas mesas añadidas posteriormente junto a grupos escultóricos de bronce de pequeño tamaño. Sorolla se relajaba e inspiraba en estos rincones de su casa. Siempre se inspiró en los jardines andaluces. Le seducía su exotismo, su intimidad y recogimiento, pues eran pequeños rincones donde uno se aislaba entre la vegetación, las flores, el murmullo del agua y los juegos de luces. Esa intimidad y romanticismo de los jardines andaluces es la que refleja en sus cuadros y también quiso perpetuar en los de su casa. 
"Vista central del segundo jardín, con la acequia baja, los arrayanes  y las columnas y togado al fondo"
(Foto SIEMA)

"Detalle de la fuente del segundo jardín, en mármol y bronce" (Foto SIEMA)

"Vista lateral del segundo jardín, con las columnas, mesitas y subida al tercer jardín" (Foto SIEMA)

"Arrayán en flor" (Foto SIEMA)

Joaquín Sorolla había recorrido Andalucía buscando inspiración para la Exposición de 1909 en Nueva York. En los jardines de los Reales Alcázares de Sevilla y en los pequeños patios y jardines de la Alhambra huye de lo folklórico y de la representación de la figura humana. Busca el recogimiento, la intimidad, la luz, la poesía, el agua. Utiliza modernos enfoques que le acercan al Simbolismo o Modernismo. Destaca la importancia del agua en las representaciones de jardines. El agua a la que tan acostumbrado estaba en su tierra natal, Valencia: agua en los canales, acequias, fuentes y el famoso mar. Desde la Alhambra escribió a Clotilde en 1910 " La fiesta del agua puede llamarse a ver correr esa profusión en canalillos, tazas y surtidores, es una armónica música. Esa arquitectura es música también (como tú sabes) así que para mí fue un rato delicioso. Pensé mucho en tí". Este texto nos refleja a ese Sorolla romántico y siempre enamorado de su mujer. Esa situación íntima de su alma la transmite también en las vistas de los jardines que realizó.

" Segundo jardín pintado por el propio Sorolla" (Foto SIEMA)

" Rincón de este segundo jardín y subida al tercero pintado por nuestro artista" ( Exposición Jadines de Luz, 1913)

El Tercero de los Jardines exteriores se plantó entre 1912 y 1913, pero se renovó un poco más tarde, en 1917, una vez que se había terminado el segundo de los jardines. El saliente de la rotonda del piso principal, cuya balconada semicircular mira directamente aquí, y las escaleras de subida al estudio, proporcionan una planta muy irregular a este jardín, lo que le impidió darle un aspecto más hispano-árabe. La alberca es sevillana y presenta unas figuras alegóricas en bronce, dos esculturas femeninas diciéndose secretos. Es la Fuente de las Confidencias, de Francisco Marco Díaz Pintado.

"Fuente de las confidencias" (Foto SIEMA)

"Mirador semicircular al tercer jardin" (Foto SIEMA)

"Mirador visto desde el salón, con bustos de Capuz representando a la familia" (Foto SIEMA)

"Vista de la pérgola del tercer jardín y busto de Sorolla" (Foto SIEMA)

"Pérgola italianizante sujeta por columnas. Al fondo el arranque de las escaleras decoradas con cerámica, que son las que conducen al gran estudio del pintor" (Foto SIEMA)

En los últimos años, especialmente desde 1916 en adelante, Sorolla trabajó pintando cada detalle de estos jardines. Un rincón con columnas, una fuente, un rosal, una escultura, un arrayán, un trocito de escalera, cualquier ángulo con sus reflejos de luz y color. Nos ha dejado obras maestras que son pura poesía de luz y colorido, donde se centra en lo más esencial del objeto. 

"Vistas tardías de los jardines de su casa" (Foto SIEMA)

Estando pintado en 1923 bajo la sombra de esta pérgola le vino una hemiplejia de la que no se recuperaría. En su estudio principal se conserva el retrato de la mujer de Pereda que estaba pintando, junto a la silla, caballete, últimos botes de óleo y pinceles. 
"Silla, útiles y último cuadro que estaba pintando Sorolla en 1923" (Foto SIEMA)

También quería mencionar en este blog el patio y jardín interior andaluz, más concretamente de Córdoba, que está situado en la planta baja de la vivienda y que sirve para iluminar tanto el estudio, como el resto de la casa. Es un patio cuadrado organizado en torno a una fuente de azulejería de Triana. Había originariamente dos cipreses y muchas plantas andaluzas. La palmera se añadió después. En los pasillos que rodean a este patio se disponían, en tiempos de Sorolla, unas estanterías de madera para exposición de parte de su inmensa colección de cerámica. Actualmente las estanterías se reformaron y son de pladur. Pero podemos contemplar la cerámica de Puente de la Reina, platos, vajillas, tazas, chocolateras, benditeras y vasijas varias. 
" Patio andaluz de la parte baja" (Foto SIEMA)

" Otra vista del mismo patio andaluz" (Foto SIEMA)

" Platos de cerámica de Puente de la Reina (Toledo)" (Foto SIEMA)

"Platos para colocar tazas de chocolate" (Foto SIEMA)

"Colección de benditeras" (foto SIEMA)

Quisiera hacer de esta entrada un pequeño homenaje a mi amiga Emilia, recientemente fallecida, para la cual el Museo y jardines de la Casa Sorolla era su monumento preferido de Madrid. También me gustaría destacar dos impactantes obras de nuestro artista, que representan esos patios hispano-árabes en los que se inspiró para los jardines y fuentes de su propia casa. Las dos obras se encuentran en el Museo Sorolla. Uno es "Reflejos en la fuente" (Reales Alcázares de Sevilla, 1908)  y otro "Patio de Comares. Alhambra, Granada" (1917). En el primero de ellos si exceptuamos un 10% de la parte superior del lienzo, el resto del cuadro son puro reflejos de las arcadas renacentistas de los Reales Alcázares y la fuente de bronce en el centro del estanque. En torno a la fuente y la caída del agua, Sorolla utiliza un óleo mucho más espeso, con pinceladas concéntricas y semicirculares siguiendo el movimiento del agua. El reflejo del edificio es a grandes manchas, transmitiendo serenidad y ausencia de movimiento en la parte de abajo.  En la otra obra, la del Patio de Comares, ya encontramos un Sorolla donde busca más lo esencial, apenas hay detalles en la arquitectura de la Alhambra, también se centra en el reflejo de la parte del estanque, cortando donde le interesa el enfoque, como la técnica fotográfica, y pintando a grandes pinceladas y contraste de colores. Espero que os gusten tanto como a mi. Hasta pronto:

Maribel Piqueras

"Reflejos en la fuente" (J. Sorolla. Museo Sorolla)

" Patio de Comares, la de abajo" (Foto SIEMA)

lunes, 6 de julio de 2015

Edificio Escuelas Pías en Lavapiés

Continuando por nuestro recorrido del Barrio de Lavapies hoy nos queremos detener en lo que fueron las Escuelas Pías de San Fernando. Este edificio representó el primer colegio de los padres escolapios en Madrid, antes que el famoso de San Antón en la calle Hortaleza (actualmente sede del COAM). Estas Escuelas Pías de San Fernando constituían un gran complejo, ya que integraban en un mismo punto el colegio, convento e iglesia de los padres escolapios. Ocupaban, por tanto, una gran extensión entre las calles Mesón de Paredes ( por donde se accedía a la iglesia ), calle Tribulete ( acceso al colegio) y la actual Plaza de Agustín Lara ( convento )
"Escuelas Pías antes de su destrucción"( Foto histórica)
"Fachada y portón de entrada a la Iglesia" (Foto SIEMA)
"La Plaza del sombrerete, con la cúpula en ruinas, cuando estaban preparando el Festival hindú" (Foto SIEMA)

En 1734, Francisco Ruíz proyectó la planta del colegio y su monumental iglesia, aunque la construcción se retrasaría unos tres años más el comienzo. Ruíz era un seguidor del barroco majestuoso y pensó en una iglesia de planta de cruz latina, con tres naves y una enorme cúpula sobre tambor que presidiera el crucero. La fachada principal y sus torres barrocas y cúpula se situaban frente a la calle Mesón de Paredes. Como se aprecia en la fotografía destacaban las dos torres laterales campanario, de las cuales se conserva algo la del reloj ( donde se inserta el cartel de la calle del Sombrerete). La parte central de la fachada estaba dividida en dos partes, rematada en frontón triangular con cruz como la arquitectura barroca religiosa madrileña. En las ruinas se aprecia la construcción de ladrillo hasta la cornisa, con el portón semicircular adornado por granito y con un nicho barroco en su parte superior. Pilastras, también de granito, recorrían toda la fachada.

"Arranque de una de las torres" (Foto SIEMA)

" Ruinas de las Escuelas Pías" 

Las obras continuaron por muchos años, y hasta 1791 José Álvarez no las acabó. La entrada al colegio se hacía, como hemos mencionado, por la calle Tribulete, hoy sede la UNED. Este colegio e iglesia de los padres escolapios fué atacado e incendiado el 19 de julio de 1936, al igual que otras entidades de carácter religioso de la zona, como la iglesia de san Cayetano. Nada se pudo hacer para salvar su patrimonio artístico. El odio mostrado contra el edificio conlleva que hoy solo podamos contemplar ruinas de la fachada, restos de la iglesia y su espectacular cúpula. En los años 40, en parte del solar se construyó el Mercado de San Fernando, que todavía pervive. En el lugar que ocupaba el colegio se inauguró en los años 50 el cine Lavapies, en cuyos bajos se situó la famosa sala de fiestas llamada Molino Rojo hasta los años 80. En 1979 el cine pasó a usarse como teatro hasta l984. Entonces comenzó un deterioro enorme del edificio que se ha salvado con la espectacular rehabilitación llevada a cabo, entre 2001-2004, por el equipo de Ignacio Linazásoro. Ha mantenido las ruinas de la famosa cúpula con el amplio tambor y sus grandes huecos para ventanales y en lo que fué la iglesia se sitúa ahora la Biblioteca de la UNED con moderno mobiliario. En el gran arco se puede apreciar el escudo de la orden escolapia, pero de las esculturas de antaño no queda ninguna.  Sabemos que había un San Juan Bautista del escultor portugués Pereira, un S. José y la Virgen de Adan y de, Alfonso Bergaz, un San José de Calasanz y el impresionante escudo en piedra de la orden escolapia que aparece más abajo.

"Muro a través del cual se ve el arranque de los arcos de la bóveda de la iglesia" (foto SIEMA)
" Biblioteca en la nave de la iglesia" (Foto SIEMA)
"Detalle de la nave principal con el escudo de los escolapios en la clave del arco" (Foto SIEMA)

El arquitecto ha sabido enlazar con muy buen gusto la parte antigua del convento, con la nave de la iglesia, la cúpula y los diferentes muros de ladrillo con arcadas y la parte nueva del colegio con materiales modernos para la sede de la UNED. Maderas, ladrillo, hormigón y una escalera de separación de los dos ambientes. Por la calle Tribulete accedemos al salón de actos, a los tablones de anuncios, secretaría y librería de la UNED.

"Esquina de la calle Tribulete" (Foto SIEMA)
" Entrada por Tribulete a la UNED" (Foto SIEMA)

"Moderno y amplio interior del hall de la UNED" (foto SIEMA)

"Muro interior de las Escuelas Pías con la escalera de separación de la parte antigua y nueva" 
(Foto SIEMA)

"Interior y barra del GAU Cafe " ( Foto SIEMA)

El negocio con encanto de esta zona se sitúa en la 4ª planta de este edificio de Escuelas Pías. Me refiero al famoso GAU CAFE ( www.gaucafe.com o telf 915282594). A esta terraza se accede por la calle Tribulete. Su existencia desde el 2006 nos permite contemplar una curiosa vista de las mayores corralas de Lavapies y de la cúpula de las Escuelas Pías. En invierno su café acristalado con sencilla decoración en tonos naranjas de estilo orgánico. En primavera y verano la gran terraza exterior nos da el placer de refrescarnos en su moderno ambiente y tapear un menú bastante cosmopolita, que incluye tabulé, hummus, berenjenas y calabacines, ensaladas, carnes y tartas variadas. También se puede disfrutar de una copa tardía

"Terraza del GAU café con el gran tambor al fondo" (Foto SIEMA)

"Arco interior de las Escuelas Pías mientras subimos a pie al GAU Café" (Foto SIEMA)

"Corralas en Mesón de Paredes, frente a las Escuelas Pías, durante la celebración del Mercado hindú" ( Foto SIEMA)
Con este toque multicultural me despido animándoles a que se den una vuelta por este rincón de Lavapies y hagan un alto en la terraza Gau, cuyo nombre viene del himno estudiantil conocido como Gaudeamus Igitur.
Hasta pronto

Maribel


jueves, 25 de junio de 2015

El Casino de la Reina, ayer y hoy de esta villa urbana

En esta entrada quiero meter al lector en lo que fue el Casino de la Reina durante el s. XIX, que hoy consideraríamos el final del recorrido que Siema Matritensis hace por el barrio de Lavapiés. Entre este punto y la Plaza del Cascorro iremos desmenuzando,  en Madrid con Encanto, todo ese interesante barrio madrileño. Nuestra historia comienza al principio del reinado de Fernando VII, cuando el Ayuntamiento de Madrid decide adquirir una serie de fincas, confiscadas a bonapartistas, como la huerta de Manuel Romero(que había sido ministro de Justicia en tiempos de José Bonaparte) y otros terrenos colindantes que limitaban con la Ronda de Toledo y la Glorieta de Embajadores. En aquellos años se situaba en ese punto la cerca de Felipe IV y el pequeño portillo de Embajadores. esta finca era enorme, constaba de unos 56.400 m2 y tenía forma hexagonal. Ya en tiempos de Manuel Romero se cuidaron mucho los jardines, emparrados, fuentes y también el pequeño palacete que éste se hizo construir de dos pisos. Toda la finca, adquirida por el Ayuntamiento, formaba parte del regalo de la Villa de Madrid a la reina Isabel de Braganza, el 25 de abril de 1818, con motivo del segundo embarazo de la reina.

"Retrato de Isabel de Braganza" (Vicente López)

El edificio lo construyó Antonio López Aguado, arquitecto neoclásico español, seguidor de Juan de Villanueva, cuya formación también se había desarrollado en Italia y Francia. López Aguado fue profesor de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Desde 1805 dirigía la rama de Arquitectura de la misma. Con el reconocimiento y éxito a sus espaldas se encargó de las obras de este casino (palabra italiana que viene a significar capricho arquitectónico). El edificio es una construcción muy sencilla, donde predominan las líneas rectas y destaca la ausencia de molduras decorativas en su fachada. Construcción de dos plantas, a la que se accede por una curiosa escalinata de piedra, dividida en tres tramos. Conservamos las barandillas de hierro fundido, pero no los diez bustos de mármol blanco que la adornaban.También se perdió el gran escudo que remataba la fachada.

"El casino de la reina" ( Museo de Historia de Madrid)

"Casino de la Reina, vista lateral actual" (Foto SIEMA)

"Casino de la Reina, escaleras de subida a la fachada principal" (Foto SIEMA)

La sobriedad exterior, con las bases de granito y los muros de ladrillo, con piedra en los remates de las ventanas, nos esconde la gran riqueza interior que llegó a tener. Por ejemplo una gran sala con zócalo de mármoles para cuyo techo pintó Vicente López la "Alegoría de la donación del casino a la reina Isabel de Braganza" en 1819. Vicente López imitó el estilo de los frescos que Gianquinto había realizado para las bóvedas del Palacio Real. Por eso el gran barroquismo, escenas de gloria, nubes, colores terrosos y composición movida. También colgaban de sus paredes  cuadros de Juan Antonio de Ribera como "Wamba" o "Rómulo Cincinato" pintados en ese mismo año o "Las cuatro horas del día", de José de Madrazo. Es decir, trabajaron en él los mejores artistas del momento. La reina Isabel murió pronto y no nos dejó heredero a la corona, pero si un gusto por el buen arte y la creación del actual Museo del Prado. En los fondos del Museo del Prado se guardan todas estas pinturas. 
" Alegoria de donación del Casino de la Reina de Vicente Lopez" (Museo del Prado)
"Detalle del fresco anterior, donde se percibe la imagen del casino en la donación" (Museo del Prado)
"Wamba renunciando a su corona, de Juan Antonio de Ribera en 1819" (Museo del Prado)

"Escalera interior del casino con la hermosa barandilla de hierro original" (Foto SIEMA)

Al principio del reinado de Isabel II la finca del Casino de la Reina mantenía todavía todo su esplendor, como describe Euguren por ejemplo. Narciso Pascual Colomer transformaría y adaptaría esos jardines al nuevo gusto romántico, abandonando los diseños geométricos anteriores, por bojs, praderas y senderos sinuosos. Manteniendo la ría navegable y las fuentes. También la finca disponía de un invernadero y un edificio para los empleados de la misma. Tras la revolución de 1868 la finca entró en desuso y abandono. El año anterior Isabel II había devuelto la donación de esta villa urbana al Estado español. Se pensó albergar ahí el Museo Arqueológico, creado el 20 de marzo de 1867 por R. O e inaugurado por el rey Amadeo de Saboya en 1871 en el Casino de la Reina, donde permanecería hasta su traslado en 1895 al Pº de Recoletos, antes de pasar a su sede definitiva.
"Bonitas verjas de entrada por la Glorieta de Embajadores" (Foto SIEMA)

"Detalle verjas Casino de la Reina" (Foto SIEMA)

"Entrada principal a la finca del Casino de la Reina"

"Jardines del Casino de la Reina" (Mapa de Ibañez de Íbero)

En las imágenes anteriores se puede ver la gran extensión de la finca, cuyas verjas más bonitas ( con pilares de piedra tallados como a sillares y la decoración de jarrones en la parte superior)daban a la Ronda de Toledo y a la glorieta de Embajadores. La entrada principal, con esos pilares y columnas clásicas, rematadas con decoración en la parte superior, se la llevaron a los Jardines del Buen Retiro. Hoy en día forman la Puerta de Independencia del Parque del Retiro, frente a la Puerta de Alcalá. En el plano de Ibañez Ibero se aprecia en frente el gran edificio de tres patios que sería la Tabacalera.

En el Barrio de Lavapies son muy apreciados los jardines del Casino de la Reina, único espacio abierto ajardinado en la zona, para poder darse un paseo, leer en alguno de sus bancos o hacer gimnasia. Entra dentro del uso social que se ha dado a muchas zonas monumentales de Lavapiés. El edificio del Casino es hoy Centro de Día, con una importante misión de integración social. Parte de la finca tiene zonas de uso deportivo. También destaca el gran edificio en estilo neomudejar de ladrillo, construído por Francisco Jareño en 1881 como escuela de Veterinaria. Al realizar esa construcción se cogieron terrenos de la finca y desaparecieron definitivamente la ría, el embarcadero y el invernadero. Actualmente es sede del Instituto Cervantes, muy apropiado en este área multicultural de Lavapies.

" parte de los jardines del Casino de la Reina" (Foto SIEMA)

Como negocio con encanto recomiendo hacer un salto por Tabacalera. La parte de la izquierda se organiza como Centro de Arte contemporáneo y la reforma para adaptar ese edificio industrial es digna de ver

"Patio del centro de arte Tabacalera" (Foto SIEMA)

"Antigua facultad de Veterinaria, hoy Instituto Cervantes" (Foto SIEMA)

" Grandes arcadas de los patios de Tabacalera" (Foto SIEMA)
"Entrada a Tabacalera Centro de Arte" (Foto SIEMA)

"Tabacalera, parte de autogestión social"( Foto SIEMA)
" Edificio de Tabacalera, de aspecto descuidado" (Foto SIEMA)

Tabacalera responde a la idea de Reales Fábricas que se desarrollaron en Madrid, sobre todo, a raíz del reinado ilustrado de Carlos III. Este rey aprobó su realización, aunque no llegó a construirse hasta 1790, ya con su hijo Carlos IV. Edificio imponente de tres patios rectangulares, uno central más grande y dos laterales, algo más pequeños y simétricos. Los patios sostienen sus arcos en enormes pilares de piedra lisa. Al exterior presenta tres alturas, con tres puertas de ingreso. Muros sobrios, lisos, donde combinan la piedra y el ladrillo. Albergaba grandes almacenes para el tabaco y sus medios de transporte, con toda la maquinaria de fabricación y especialmente la mano de obra femenina de las cigarreras. Durante la Guerra de Independencia fué un poco caos su funcionamiento, aunque José Bonaparte volvería a reorganizar a las cigarreras que trabajaban en la clandestinidad. El ejército francés la destrozó. Después, en 1816, el Ayuntamiento y el Estado le volvería a prestar atención, lo mismo que a la finca de al lado para el Casino de la Reina. Ha pasado a lo largo del s.XIX y XX por diferentes fases de uso y descuido de la misma, como se puede apreciar en el estado ruinoso de algunos de sus muros. En el 2000 se cerró la Tabacalera, se inicieron algunas obras para acondicionar la parte derecha, como centro de autogestión social ( lo usan asociaciones, plataformas cívicas, siempre con fines sociales ) y la de la izquierda, como centro de arte con diferentes espacios en el mismo. Creemos que tiene encanto suficiente para hacer una visita a su interior.

Un saludo:

Maribel Piqueras