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sábado, 20 de julio de 2019

Gran Vía: La Adriática y Casa Matesanz

Seguimos enamorados de la Gran Vía y hoy queremos descubriros la Casa Matesanz y el edificio de la Adriática. Casa Matesanz se localiza en el nº 27 y es uno de los edificios más desconocidos diseñados por el gran Antonio Palacios. Pasado lo que era la Red de San Luís y el metro Gran Vía que dejamos en el post anterior, iniciamos un tramo de construcciones donde lo lúdico y lo comercial va a primar. El edificio asoma como un barco en la Gran Vía, con fachadas también a las calles Tres Cruces y Salud. Se lo encargaron a Antonio Palacios en 1919 y quedó inaugurado en 1923. Tiene la importancia de ser el primer edificio construido en Madrid al estilo de los modernos centros comerciales de principios s XX. Pensado para establecer tiendas, oficinas y despachos. Sigue un esquema de distribución similar a otro edificio de Palacios, como es el de Mayor 4.

Casa Matesanz, donde se aprecia el arranque de los pisos superiores, con esos miradores de hierro y cristal separados por pilastras gigantes, bajo la galería de arcos (Foto SIEMA Matritensis)

Solemne entrada principal, con líneas arquitrabadas entre grandes columnas típicas de Palacios, con remate con hueco rectangular y escudos. La obra modernista de la forja es una maravilla 
(SIEMA Matritensis)

Si al exterior llama la atención la alternancia de huecos, con su característico ritmo entre arcos rebajados, las modernas volutas donde arranca el piso superior, las cristaleras, las torres decorativas o la elegante cornisa que remata con pequeñas ventanas. No es menos llamativo lo que descubrimos en el interior del mismo. Nos encontramos una sencilla planta en torno a un patio central cubierto realizado en estructura metálica. Los curiosos ascensores son exentos y aparecen sobre el hueco del patio. En los laterales tienen adornos modernistas realizados en bronce. Muy llamativa la escalera, al fondo, inscrita en un espacio circular y que lleva decoración de cerámica entre tramo y tramo de escalón. 
Escalera inscrita en un espacio circular y que se nos despliega en curva como si se 
tratara de un vestido (SIEMA Matritensis)

En esta se ve mejor la inserción de la escalera 
(SIEMA Matritensis)

Detalle de la decoración en cerámica modernista de la escalera
(SIEMA Matritensis)

Ascensor de la Casa Matesanz, que va exento (SIEMA Matritensis)

Si en esa Casa Matesanz vemos a Palacios en estado puro con sus inspiraciones vanguardistas y modernistas, en el edificio de  la Adriática los estilos que inspiraron a Sainz de los Terreros son otros: el mundo barroco, renacentista y los edificios de Nueva York en los zócalos y partes bajas. Este Edificio de Seguros Adriática, se localiza ya junto a la Plaza de Callao, a donde da una de las fachadas, en Gran Vía 39. Diseñada por Sainz de los Terreros, es algo posterior a Matesanz, puesto que es de 1928. Al nivel de la calle nos llama la atención la sobriedad de sus zócalos de granito y mármol que recuerdan a los edificios de Nueva York de los años 20.

Solemne entrada al edificio de la Adriática, con líneas rectas, gran puerta de hierro y, sobre ella el león alado. Todo muy neoyorkino (SIEMA Matritensis)

Fachada que da a Callao (SIEMA Matritensis)

Templete con columnas en la parte superior y el reloj sujeto por esculturas que representan
la noche y el día (SIEMA Matritensis)

Después, recorriendo los diferentes pisos, notamos la inspiración renacentista en las balaustradas de piedra, en las esculturas, en el templete circular de esquina, a cuyos pies se sitúa un reloj entre las esculturas del día y de la noche, tomadas de las que Miguel Ángel había realizado para los Médicis (obra del escultor Ángel García Díaz). La mayoría de las notas decorativas son clásicas, pero hay ciertos elementos barrocos en algunos frontones de los balcones de la planta principal.  En el hall destacan las vidrieras de la casa Maumejan y el ascensor original. En las plantas principales todavía hay elementos decorativos originales de lujo. Como siempre, os animamos a recorrer la Gran Vía dirigiendo los ojos al cielo (con cuidado de no tropezar), porque los remates de los edificios son espectacularmente bellos. Recordamos también que, durante los meses de verano, SIEMA Matritensis sólo realiza visitas culturales de los grupos privados que lo soliciten. Pero los programas libres, esos que aparecen en agenda cada mes en la web www.siema.es o, sobre todo, en los mails que mandamos a nuestra base de datos volverán más  tarde. Podéis seguirnos  en facebook SIEMA  Matritensis o twiter @siemamadencanto. También comentar que podéis utilizar cualquier fotografía y texto del blog, pero siempre indicando su procedencia.

Hoy, como negocio interesante en Madrid os enlazo a https://www.tablondeanuncios.com/segunda-mano/madrid/, donde podéis encontrar todo lo que busquéis de empleo, ocio, servicios, etc en Madrid.  Con las siguientes imágenes del interior de la Adriática me despido.

Maribel Piqueras
Hall original de la Adriática, con sus curvaturas, ascensor. Con los suelos, zócalos y pilares de mármol, rejería modernista, etc (SIEMA Matritensis)

Placa que indica la inauguración y el arquitecto (SIEMA Matritensis)

Detalle de la vidriera de la casa Maumejan (SIEMA Matritensis)





jueves, 18 de julio de 2019

GRAN VÍA: edificios de los números 21,23 y 24

Continuamos nuestro periplo por la Gran Vía madrileña, observando con más detenimiento, algunos de los edificios más llamativos. Llegando a lo que antiguamente era la Red de San Luís encontramos un edificio realizado en 1915 por el arquitecto López Salaberry, uno de los iniciadores de la Gran Vía madrileña. Por tanto, sigue el estilo con notas más barrocas propio de esos años. Era un edificio de viviendas, en cuyos bajos se localizaba el Café de San Luís. Nos referimos al nº 21, que actualmente es un hotel.
Gran Vía n 21, hoy Hotel Senator (Foto SIEMA Matritensis)

Junto al mismo, Antonio Palacios diseñó el templete de granito, con marquesina de hierro y cristal, que constituía el metro Gran Vía, de la primera línea de metro, inaugurado en 1919 y que se mantuvo en este lugar hasta 1972. Antes de las obras de la Gran Vía, que llegaron a este punto sobre 1917, se extendía por aquí la vía llamada Red de San Luís. En ella confluían la calle Montera, Fuencarral y Hortaleza. Su denominación estaba relacionada con la iglesia de San Luís Obispo y un mercado que se celebraba junto a ella y en el cual se cubrían los puestos con una red. 

Detalle del plano de Texeira que coge esta zona (SIEMA Matritensis)

Fotografía antigua con la antigua estación del metro Gran Vía
(SIEMA Matritensis)

Escudo del metro en la línea homenaje del centenario (SIEMA Matritensis)

El edificio de viviendas del nº 23 es algo posterior, 1918-22, edificado por los arquitectos Vicente Agustín Elguero y José Espelius Andeaga. Por eso las líneas son algo más sobrias que el mencionado anteriormente. En los bajos se situaban locales comerciales, uno de los cuales fue una famosa joyería de lujo, la del valenciano Alexander. De ella todavía se conserva su marquesina de hierro, cristal y espejo que recorre la fachada. También la escalera principal, los suelos y zócalos de mármol, las maderas nobles o los techos con elaborada decoración de estuco. Hoy en día es un Mac Donald, donde da gusto tomarse un café en un sitio tan especial.

Fachadas a la plaza del nº 23 de la Gran Vía, con alternancia de torres miradores y muros retranqueados, así como la torre circular en el ángulo con la Gran Vía (SIEMA Matritensis).

Detalle de la marquesina de la antigua joyería Alexander (SIEMA Matritensis)

Detalle de los frisos de estuco del interior de la joyería (SIEMA Matritensis)

Vista general del interior de Gran Vía nº 23 (SIEMA Matritensis)

El nº 24, en la acera de los pares, era el Círculo de la Unión Mercantil e Industrial, realizado por Luis Saenz de los Terreros, con una gran cúpula de pizarra y la mezcla de decoraciones renacentista y barroca en los detalles de la fachada. A lo que añadió trabajos en hierro de estilo modernista, como la gran puerta de acceso al edificio.

Entrada principal al edificio de Gran Vía nº 24 (SIEMA Matritensis)

Fachada del nº 24, con los remates de aire renacentista en la logia superior. Junto a ello,
el juego de alternancia de frontones, columnas de orden gigante, pilastras, etc..tan típico de la arquitectura de Saenz de los terreros. La torre esquinada con cúpula es espectacular
(SIEMA Matritensis)

Seguiremos con nuestro recorrido por la Gran Vía madrileña.

Maribel Piqueras





domingo, 23 de junio de 2019

Fundación Fernando de Castro en la calle San Mateo

En la calle San Mateo 15 de Madrid encontramos un edificio histórico de final del s. XIX que, su sobriedad exterior, oculta la belleza que esconde en su interior. A la par que representa una figura clave para lo que ha sido la educación de la mujer en España. Esta Fundación Fernando de Castro existe desde 1870, aunque se alojaba en otras sedes hasta que, en 1890, compran este solar de la calle San Mateo donde Pablo Sánchez Alonso-Gasco realizó este edificio que se inauguró en 1893. El nombre, Fernando de Castro, se refiere a este filósofoy pedagogo que nació en 1814 en Sahagún. Contaré a breves rasgos su biografía. Con 12 años queda huérfano y, con 15, entra en el convento franciscano de San Diego (Valladolid), de donde es exclaustrado por los decretos de 1837 sin haber recibido las órdenes sacerdotales todavía. En 1845 inicia su carrera docente en el Colegio de San Isidro, además, se doctora en Teología. En 1848 es nombrado predicador de la reina Isabel II y, en 1850 capellán. En 1852 es catedrático de Filosofía. En educación desarrolla posturas próximas al kraussismo. Pidió su secularización, abandonando los hábitos religiosos tras el Vaticano I. Los años 60 reflejan la época de su ascenso en la universidad. Defiende la libertad de cátedra, crea la revista complutense, escuelas para institutrices, conferencias dominicales para la mujer o escuelas nocturnas para obreros. Se le apartó de la enseñanza universitaria en 1868, por no querer  firmar un manifiesto de apoyo a la reina, porque él pensaba que la universidad tenía que ser algo independiente a la política. Tras el triunfo de la revolución de 1869 volvió a ser rector de la universidad por dos años. Dedicándose desde 1870 a las tareas de la Fundación. No la llegó a ver en este edificio, porque falleció en su casa de la calle Leganitos en Mayo de 1874. Mucho más completa la información en la propia web de la Fundación (www.fernandodecastro.org)

 Fachada de la Fundación Fernando de Castro. Edificio de tres alturas, en piedra y ladrillo, con 
elaborados trabajos de hierro (Foto SIEMA Matritensis)

Retrato de Fernando de Castro que se encuentra en la Sala
de Presidentes ( SIEMA Matritensis)

El grupo de SIEMA Matritensis a la salida de la visita a la Fundación
(SIEMA Matritensis)

Una vez dentro, en el hall mismo, ya encontramos propiamente el ambiente de finales del s XIX, como si no hubiera pasado el tiempo. En la pared placas de agradecimiento a los bienhechores de la Fundación, especialmente a la reina MªCristina. De frente el patio. A los lados las escaleras de subida a la parte de arriba, a través de un pórtico con columnas de hierro, al que posteriormente se añadieron las maderas y cristales.
Hall con la escalera original y finas columnas de hierro del s XIX
(SIEMA Matritensis)

Placas antiguas de agradecimiento (SIEMA Matritensis)

En esta Fundación, por un precio muy módico, se daba una enseñanza de calidad a las mujeres. Todos los tipos sociales convivían aquí y eran iguales de puertas adentro: la chica hija de costurera, como la hija de marquesa. Los mismos profesores que impartían clases en los colegios o universidades dedicaban parte de su tiempo a enseñar aquí. Ya empezó en 1869 impartiendo en el paraninfo de San Bernardo un ciclo de conferencias para todos, pero donde iban mayormente mujeres de las clases medias. Después se crearía la escuela de institutrices y la de comerciales. Benito Pérez Galdós comentaba que de las pocas cosas que se salvaban de la enseñanza en España eran las clases que impartía Castro. Funcionó con gran éxito entre mujeres hasta 1910, cuando la mujer ya fue admitida en la enseñanza universitaria. Por ejemplo, Concepción Arena y Pardo Bazán eran socias. Durante la Guerra Civil fue saqueada varias veces, perdiendo parte de su mobiliario y objetos de arte. En 1955 sufrió una fuerte crisis. Finalmente la Asociación para la Enseñanza de la Mujer consigue rehacerse y lo mismo la Fundación que actualmente sigue con su labor educativa, cultural y social pero por otros derroteros. Conferencias, revistas, alquiler de espacios para diferentes actos culturales, incluso ha sido escenario para películas. A continuación muestro fotos de diferentes alumnas (diversos cursos y años desde final s. XIX)




La más cercana a la puerta es la clase de primaria: armarios esquinados para aprovechar el espacio y pizarras colocadas a muy baja altura. La lámpara de cristal no era la original. Ahora preside la sala un retrato de Isabel II anónimo. 
Vista general de la clase de primaria (SIEMA Matritensis)

Retrato anónimo de Isabel II con la orden de Carlos III (SIEMA Matritensis)

Lámpara de cristal del s XIX (SIEMA Matritensis)


Todas las aulas tienen mucha iluminación natural, o dan al exterior o, como la mayoría de ellas, daban a un patio interior. Este patio rectangular disponía a los lados las clases y biblioteca. En los laterales sobresalen los pisos superiores, y bajo ellos un tipo de pórtico cubierto, por medio de finas columnas de hierro con fuste acanalado. Las galerías de arriba se alquilaron posteriormente a una Academia y, en la actualidad, a una agencia de publicidad. La tercera planta son viviendas que están vinculadas al personal de la Fundación.

Vista general del patio, rodeado de columnas de hierro fundido, y con plantas
en su interior (SIEMA Matritensis)

En la base de las columnas podemos ver la marca de la fundición: 
la madrileña Picazo (SIEMA Matritensis)

Aquí se ve muy bien las tres alturas del edificio y las terrazas-áticos 
sobre la zona de residencia (SIEMA Matritensis)

Detalle del lateral del patio (SIEMA Matritensis)

Aunque en muy mal estado y, sin restaurar, se han mantenido los frescos 
originales en las sobrepuertas del patio (SIEMA Matritensis)

A ese patio da también la Biblioteca. La utilizaban las profesoras y alumnas mayores. Conserva las estanterías originales, libros antiguos, tinteros del s. XIX, máquinas de escribir, pupitres y sillas de la época. Tiene material muy interesante y está abierta a investigadores.

Vista general de la Biblioteca (SIEMA Matritensis)

Escalera antigua articulada de madera para poder coger los
libros situados a más altura (SIEMA Matritensis)

Máquinas de escribir variadas porque tenían  la idea de que las alumnas se
manejaran con cualquier tipo de máquina (SIEMA Matritensis)

Juego de tinteros y plumas (SIEMA Matritensis)

Pupitres de tres con una bandeja que era donde se repartía la tinta
(SIEMA Matritensis)

Sillas con el respaldo bajo para poder sentarse bien con los trajes de
época (SIEMA Matritensis)

Interesante colección de revistas de moda, algunas incluso con patrones
(SIEMA Matritensis)

Vitrinas de condecoraciones recibidas (SIEMA Matritensis)

En la Sala de Música aprendían canto y a tocar el piano u otros instrumentos las alumnas. Esta aula es de las más elegantes en mobiliario. Cuadros de mujeres cuelgan en sus paredes, también un gran piano de cola y otro de pedales. Además de cerámica, lámparas, bonitos objetos decorativos y un original mueble para guardar partituras.

Calefacciones originales en metal y con decoración vegetal, que
se siguen usando (SIEMA Matritensis)

Vista general de la Sala de Música, con el piano de cola cubierto en un primer
término (SIEMA Matritensis)

El de pedales (SIEMA Matritensis)

Mueble para guardar partituras (SIEMA Matritensis)

Decoración del techo de la Sala de Música: con fresco, lámpara de cristal 
y estucos (SIEMA Matritensis)

La llamada Sala de Presidentes se usaba para la dirección y también para reuniones. Retratos de algunos de los presidentes cuelgan de sus muros. Encontramos varios muebles con yesos, realizados por las alumnas en sus prácticas de esculturas. Al ser obligatoria una salida de emergencia por la otra calle, subieron el suelo en una parte colocando una especie de estrado donde está la estantería.

Esquina elevada en la Sala de Presidentes
(SIEMA Matritensis)

Retrato de Azcárate, realizado por Cecilio Pla, en la Sala 
de Presidentes (SIEMA Matritensis)

En la Sala de Química o Laboratorio las alumnas realizaban sus prácticas de laboratorio. Sobre mesa protegida, todavía se pueden contemplar en las estanterías algunos útiles de cristal para laboratorio y pesas, etc..Hoy en día es la sala más cambiada respecto a la original. 

Botes de la Sala de Química (SIEMA Matritensis)

Pesas antiguas (SIEMA Matritensis)

Cubiertas de la Sala de Química con lámparas más modernas, tipo 
art deco (SIEMA Matritensis)

La Sala Comedor es la más grande. De estructura rectangular, se extiende a lo largo del patio interior. Muebles de comedor, piano, grandes retratos, colecciones de cerámica y decoración algo ecléctica nos trasladan a otra época. Está adaptada para dar conferencias y, como el resto de las salas, se puede alquilar para celebrar cualquier evento. No quiero terminar sin agradecer a la Fundación su amabilidad y atención al recibirnos y explicarnos cada una de las partes del edificio y su historia. Ellos mismos guían de modo gratuito a las visitas. 

Maribel Piqueras

Comedor con zócalo de azulejos blancos (SIEMA Matritensis)

Piano con apliques para sujetar velas en el comedor (SIEMA Matritensis)

Otra vista del Comedor (SIEMA Matritensis)

Lámpara de cristal en el comedor (SIEMA Matritensis)