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martes, 12 de marzo de 2019

Edificio Metrópolis y edificio de viviendas en Gran Vía km 0

Hoy inicio una serie de entradas sobre algunos edificios emblemáticos de la Gran Vía. Empezando por dos construcciones que estarían en el km 0, con entrada ambas por la calle Alcalá, pero que sus edificios se extienden en los primeros tramos de la Gran Vía. Recordamos que la Gran Vía debe su existencia a la incomunicación que había entre diversas zonas desarrolladas por el ensanche Castro (como, por ejemplo, el barrio de Arguelles y Salamanca). Ya que había que atravesar esta zona central de caserío antiguo y callejuelas estrechas que no estaban preparadas para ese tráfico moderno. Así que una vez construídos la gran mayoría de edificaciones en las zonas del plan del Ensanche se aprobó, en 1895, la ley llamada "saneamiento, reforma y ensanche interior de las grandes poblaciones". En 1901 se aprobaron los proyectos de los arquitectos Francisco Andrés Octavio y José López de Salaberry. En abril de 1910 se iniciaron las obras de la Gran Vía, bajo el mandato del alcalde, Conde de Peñalver. El propio rey Alfonso XIII tomó una pica para derribar la casa del cura anexa a la iglesia barroca de San José y empezar así las obras que se alargarían décadas en el tiempo. Imaginar la cantidad de caserío de los siglos XVII, XVIII y XIX que fue derribado, el acondicionamiento de las tuberías, iluminación o pavimento que hubo que realizar. Pero esta magna obra poco a poco fue dando sus frutos. Donde estaba la casa del cura se iniciaban los números pares de la Gran Vía. El edificio que ocupa esa esquina era un edificio para viviendas (1912-13) y locales comerciales en los bajos. Aparece con la dirección de c/Alcalá nº 41, pero se desarrolla en ese primer tramo de la Gran Vía. En la pared cuelga una placa donde alude al arquitecto que realizó el proyecto: Joaquín María Fernández y Meléndez Valdés. Aunque posteriormente, el arquitecto J Moya le dió ese toque barroco a la ornamentación como homenaje a Pedro de Ribera y a la iglesia de San José. Incluso se elevó la parte superior de la  fachada de la iglesia de San José para que quedara a la altura del nuevo edificio, llegándose a quitar los alerones y escudos barrocos.

Imagen antigua con el inicio de las obras en abril de 1910. Aparece Alfonso XIII
con la pica de manera simbólica.

Isleta de la Gran Vía donde se sitúa la maqueta de la misma, realizada en 
el 2010 con motivo del centenario (Foto SIEMA Matritensis)

Detalle de la misma maqueta, realizada en acero y bronce y con letras
braile, donde constan los tres tramos (Foto SIEMA Matritensis)

Edificio de viviendas de J. M Fernández y J Moya, con los toques barrocos en el chaflán del
centro, las ventanas del piso principal y la balaustrada posterior (Foto SIEMA Matritensis)

Iglesia de San José, donde ya se aprecia el frontispicio elevado que añadieron con 
las obras de la Gran Vía (Foto SIEMA Matritensis)

En el km 0, pero ya en el lado de los número impares, nos encontramos con el edificio más emblemático de toda la Gran Vía, me refiero a Metrópolis. El Edificio Metrópolis fue el primero que se construyó en la Gran Vía madrileña. Las obras empezaron en 1907 y se inauguró en enero de 1911. Para poder construirlo tuvieron que tirar hasta cinco edificios en esa manzana, como la casa del ataud que hacía esquina y se ve en todas las fotos antiguas. En esos momentos tenía la característica de ser el edificio más alto de Madrid y se mantuvo así hasta que se construyó el Palacio de la Prensa. El toque bell epoque y modernista que contemplamos en él se lo debemos a los arquitectos franceses que hicieron el proyecto, Julen y Raymond Fèvrier. Lo ejecutaría y terminaría el español Luís Esteve Fernández Caballero, quien decidió añadirle el último piso y terraza. Como el primer propietario era la empresa de seguros La Unión y el Fenix, se colocó en su gran cúpula el Ave Fenix, hasta que en el año 1972 pasó a la aseguradora Metrópolis y cambiaron todos los nombres situados en los balcones de rejería y en la fachada, pero también la escultura. Encargaron al escultor Federico Coullant-Valera la escultura de la Victoria alada, que es la que hoy luce (en verdad lleva ahí desde 1975). La fachada más decorada es la que daba a la calle Alcalá, la principal en 1911. Ahí se sitúa la entrada principal al edificio y oficinas. En principio la compañía se quedaba con la entreplanta y planta baja más los sótanos y pensaba el resto como viviendas de lujo.

Fotografía del año 1912, con el edificio Metrópolis ya construído

Obras de inicio de la Gran Vía en 1911, el edificio de viviendas junto a la iglesia
de San José todavía no estaba hecho

Puerta monumental del entrada al edificio Metrópolis, con los elaborados trabajos modernistas en 
hierro y bronce. Da a la calle Alcalá (Foto SIEMA Matritensis)

Torre adelantada de la fachada de la calle Alcalá, con el ave fenix esculpido antes
de la cornisa final. El piso de arriba con ventanas pequeñas y terraza metálica es un añadido
al proyecto original (Foto SIEMA Matritensis)

Vista general de la fachada principal que da a la calle Alcalá
(Foto SIEMA Matritensis)

El exterior está todo él muy ornamentado, uniendo arquitectura y escultura, especialmente en la torre y la fachada principal a Alcalá. En el piso noble alternan balaustradas de piedra clásicas con otras de rejería modernista muy elaboradas, en cuyo centro aparece el anagrama de Metrópolis. Máscaras de león, hojarascas, guirnaldas, flores, volutas, entablamentos, columnas o frontones de diversas formas crean una decoración muy dinámica en falsa piedra. El edificio consta de seis plantas y dos sótanos. La elegancia y clasicismo exterior con toques modernistas también se corresponde en el interior con la decoración pensada por Estany: vidrieras de la casa Maumejan, maderas nobles en los muebles, estucos elaborados en los techos, hierro forjado y escaleras curvas muy modernistas.  El interior de la cúpula es completamente hueco y la azotea no se utiliza, pese al sitio privilegiado que tiene. 

Escalera con formas curvas y forja modernista
(Foto Algargos, arte e historia)

Vista general de Metrópolis, que parece un barco avanzando. Se ve el lateral que da
a la calle Caballero de Gracia, mucho más sencillo y sin entrada monumental
(Foto SIEMA Matritensis)

La gran torre de esquina es espectacular. Sobre su base circular se levanta como un gran zócalo con sillares de piedra y, encima, el piso principal, recorrido por parejas de columnas clásicas rematadas por trozos de entablamentos. En medio,  los balcones con balaustrada de piedra en la parte inferior e hierro los de la superior. Sobre los entablamentos cuatros esculturas que representan las cuatro estaciones, realizadas por escultores franceses, como Saint Marceaux y L. Lambert. El nombre de Metrópolis resalta en negro bajo el grupo escultórico esculpido por Benlliure en 1911, titulado " Familia, protección contra el fuego y ayuda al mundo laboral. La gran cúpula de pizarra que lo remata lleva un auténtico trabajo de fina orfebrería, esculpiendo flores, guirnaldas, lazos, escudos, llamas y todo eso recubierto en pan de oro de 24 kilates. La última limpieza de este edificio fue en el 2016. Además aprovecharon para instalar modernos focos que lo iluminen en toda su extensión, lo cual agradecemos enormemente. Yo todavía no sé si me gusta más de día o de noche iluminado. Como siempre, agradeceros que nos sigáis en twitter @siemamadencanto, facebook Siema Matritensis o la agenda en web www.siema.es. Nos iremos de nuevo a recorrer la Gran Vía con el que lo desee el viernes 22 de marzo 2019 y el sábado 23.

Maribel Piqueras

Detalle de la cúpula en el cielo de Madrid, con la Victoria
alada ( Foto SIEMA Matritensis)

Torre de Metrópolis (Foto SIEMA Matritensis)

jueves, 21 de febrero de 2019

Ermita Virgen del Puerto III Centenario

En el 2018 se celebró el Tercer Centenario de la Ermita, y continúa en la parte alta de la misma la original exposición conmemorativa que pudimos recorrer ayer con SIEMA Matritensis. Así que me he animado a contaros un poco más la historia y curiosidades de esta famosa ermita. La idea partió de Francisco Antonio de Salcedo y Aguirre, más conocido como Marqués de Vadillo. Gozaba de gran prestigio en la corte por los servicios prestados a Felipe V y es considerado como el mejor corregidor de Madrid durante el reinado del primer Borbón.  Encargó a Pedro de Ribera la reforma de la explanada junto al río Manzanares, situada entre el Puente de Segovia y el Reservado de la Casa de Campo, justo en frente del Palacio Real (Alcázar Austria). En un principio pensó en Teodoro Ardemans para la realización de las obras, pero como éste estaba muy liado con obras en los sitios reales, se prefirió al recién nombrado "alarife", Pedro de Ribera, discípulo de Ardemans. Ribera realizó el proyecto de ese Paseo Nuevo, como entonces se llamaba al Paseo de Virgen del Puerto. La reforma era amplia: obras de urbanización e ingeniería, para explanar el terreno, hacer conducciones de agua, etc. Pero también obras de embellecimiento estético, como jardines, pabellones o fuentes. En el marco de esas obras se construyó la famosa Ermita de Virgen del Puerto. No existía el muro que la rodea hoy en día, sino que se veía desde ella una bonita perspectiva de todo Madrid, con el Palacio Real al fondo, rodeada por el camino, el río y jardines. El Marqués de Vadillo era un hombre muy recto y con una gran preocupación social. Decidió que la gran multitud de lavanderas que acudía a la zona tuviera un lugar de recogimiento y descanso donde rezar. Para ello costeó la ermita de su propio dinero, encargando a dos capellanes y un sacristán su custodia. 

Juego de cubiertas en la ermita (Foto SIEMA Matritensis)

Lateral (Foto SIEMA Matritensis)

Ante la fachada principal con el grupo de SIEMA Matritensis
(Foto SIEMA Matritensis)

Constituye una de sus primeras grandes obras en Madrid(construída entre 1718-20) y el Marqués quedó tan satisfecho que luego le nombraría Maestro Mayor de las obras de Madrid, de sus fuentes y de sus viajes de agua a la muerte de Ardemans. Pedro de Ribera se nos muestra como un arquitecto de transición en esta ermita, entre la arquitectura sobria y estática de los Austrias y el nuevo barroco cortesano que está llegando. Pero el estilo de Pedro de Ribera no gustaba en la corte, ni al rey Felipe V, pero si apasionaba a la nobleza de Madrid, así como a las órdenes religiosas. Exteriormente la ermita adquiere la apariencia de un pabellón de parque, por los muros y la caída de las cubiertas. Los muros son de ladrillo y utiliza la piedra en las molduras que adornan puertas y ventanas. Logra gran movimiento es esas cubiertas de teja y pizarra. La fachada principal da al lado del palacio. Para las formas de la ermita el arquitecto se inspiró en la Torre de la Parada del Pardo y en otras ermitas existentes en los jardines del Retiro. 

Torre de la parada (Anónimo madrileño s XVII)

Ermita de San Antonio en el Retiro, dibujo en la exposición
(Foto SIEMA Matritensis)

Pedro de Ribera une la portada con el balcón por medio de baquetones y decoración vegetal, son esas molduras suyas que recuerdan a los tallos de las plantas y que siguen las líneas arquitectónicas. Las dos pequeñas puertas laterales, así como las ventanas elípticas presentan también molduras que las adornan. Como es una ermita dedicada a la Virgen encontramos iconografía mariana (veneras o el escudo del Ave María encima del balcón principal).Destacan en él las líneas curvas y los elementos de la naturaleza, como si fuera el Gaudí de la época (conchas, baquetones como tallos, hojas, guirnaldas, frutas, etc..). En las esquinas las torres, cuyas cubiertas también suelen ser curvas.  Incluso, por la parte trasera del edificio, se perciben dos construcciones curvas de ladrillo que se corresponden a las capillas circulares situadas a ambos lados del presbiterio.

El Marqués de Vadillo, por Miguel Jacinto Melendez. Uno de los pocos retratos que tenemos de nuestro personaje. Museo de Historia de Madrid (Foto SIEMA Matritensis)

Nada más entrar encontramos dos lápidas en las paredes. La de la izquierda nos recuerda la construcción de la ermita y, la de la derecha, es un escudo precioso en piedra del Marqués de Vadillo. En planta dibuja un corredor que comunica la entrada principal con el octógono que configura todo el recinto interior; en el vestíbulo se sitúan escaleras paralelas que establecen comunicación con la tribuna.  La planta es centralizada octogonal y está cubierta con cúpula ochavada con linterna. Desde el exterior nada nos indica el dinamismo y exhuberante decoración que nos vamos a encontrar en el interior. El orden gigante compuesto recorre los muros del interior, como se aprecia en la siguiente imagen. Encima de las grandes pilastras, los modillones pareados llenos de decoración vegetal. Luego una línea de cornisa partida y en movimiento. Encima pequeñas pilastras que soportarán la cubierta. En realidad podemos contemplar el juego de dos líneas de cornisa, una más sencilla anterior al arranque de la cubierta y, otra, un entablamento con quiebros y más decorado, situado más abajo.

Esquina donde se percibe el juego de la decoración de estuco y
quiebros de las cornisas (Foto SIEMA Matritensis)

Coro y tribunas a los piés (Foto SIEMA Matritensis)

Detalle de los elaborados estucos (Foto SIEMA Matritensis)

Vista desde arriba de altar mayor y tribunas (Foto SIEMA Matritensis)

Interior de la cúpula (Foto SIEMA Matritensis)

Presenta un gran altar mayor y dos pequeños retablos laterales. Durante la Guerra Civil la ermita y construcciones aledañas sufrieron mucho: incendios, robo de maderas, etc. Se perdió el original de Ribera, pero el retablo actual es una fiel reconstrucción, ya que se conservaba todo el proyecto de Ribera y se siguió al pie de la letra. Es una maravilla contemplar este retablo de Ribera realizado para dentro de una iglesia. Es de madera policromada con muchísimo dorado. Separando los compartimentos con guirnaldas vegetales; el sagrario es un óculo de luz que abren unos ángeles. Tanto en los retablos como en toda la ermita se ven las cabezas de angelitos tan propias de Pedro de Ribera. Justo encima del sagrario la Virgen entre unos estípites decorados. Es una Virgen sedente en actitud de dar el pecho al Niño Jesús. El Marqués de Vadillo le tenía mucha devoción a esta Virgen de Plasencia, su tierra natal. Además, pidió ser enterrado a los piés del altar, delante de Nra Señora. Todavía hoy se puede ver la lápida funeraria en mármol gris del corregidor madrileño. Gracias al material recogido en la exposición del III Centenario podemos ver el retablo que ocupaba el altar mayor tras la reconstrucción después de la Guerra Civil: este retablo de 1959, sólo rodeaba a la hornacina de la Virgen sin más. Nosotros incluso hemos podido subir detrás, al camarín de la Virgen y ver la decoración y profundidad del de Ribera desde arriba y desde su parte interior.

Retablo de Ribera restaurado en el 2000 (Foto SIEMA Matritensis)

Detalle de la parte del Sagrario (Foto SIEMA Matritensis)

Camarín de la Virgen desde su parte de atrás  (Foto SIEMA Matritensis)

Sala del camarín de la Virgen con sus trajes (Foto SIEMA Matritensis)

Uno de los mantos más antiguos para la Virgen del Puerto, realizado por 
las monjas Salesas, s.XVIII (Foto SIEMA Matritensis)

Foto del altar mayor con el retablo que había en 1951
(Foto SIEMA Matritensis)

Tumba del Marqués de Vadillo frente al altar (Foto SIEMA Matritensis)

Pedro de Ribera aúna en su persona las facetas de arquitecto y escultor, como ya se aprecia en esta obra primeriza. Los retablos laterales no son de él y son  mucho más esquemáticos. Todos los retablos se reconstruyeron en la década de los 40. En 1945 la ermita fue declarada monumento nacional. Hoy en día se ve mucho mejor al destacarse su silueta con las obras de soterramiento de la M 30 y aparecer esta preciosa ermita en medio del paseo de Madrid Rio, justo al lado del Puente de Segovia. Recordar que para sustento de la ermita en esta zona de población pobre y lavanderas, se la dotó de una fuente y, más tarde, se construyeron edificios anexos para alquilar. Todo ello se ve en el magnífico reportaje de la exposición situada en las dependencias altas de la ermita. Al recorrerlas no sólo nos admira la pericia constructiva de Pedro de Ribera y esas curvas marcadas dentro de un exterior totalmente recto, sino el ambiente y forma de vida de las lavanderas,cada una con el sitio marcado por su caja. Además, animo al visitante a pedir cita para visitarla por dentro, con los datos que os dejo sacados de la puerta. Paco, el guía de la ermita es un auténtico libro abierto. O también pueden venir mañana, viernes 22 con nosotros en una visita guiada. Hasta ahora, en todas las visitas que hace SIEMA, tanto de empresa como individuales,  por el entorno de Madrid Rio hemos conseguido verla por dentro. Para cualquier cosa se pueden poner en contacto por medio del blog o en el facebook de SIEMA Matritensis  o Twitter@siemamadencanto y estaremos encantados de recibir sus opiniones. Ya saben que la web es solo información general, ya que los programas se personalizan al máximo. 

Maribel Piqueras
Escalera de caracol para acceder a la parte alta (Foto SIEMA Matritensis)

Retablo lateral de la Virgen (Foto SIEMA Matritensis)

Retablo del Cristo y la Soledad desde arriba (Foto SIEMA Matritensis)

Llaves originales de la ermita, cuya reja del sXVIII todavía conserva
(Foto SIEMA Matritensis)

Daños en la Guerra Civil. Foto de la exposición (SIEMA Matritensis)

Casas que alquilaban junto al muro (Foto SIEMA Matritensis)

Detalle de la ermita enfoscada y casas tomada de la exposición
(Foto SIEMA Matritensis)

Tras la Guerra Cívil ( Foto Pinterest)

Lavaderas con los cajones (Foto de la exposición. SIEMA Matritensis)

Lavaderos en 1910 en la zona. Exposición (Foto SIEMA Matritensis)

Útiles de lavandera (Foto SIEMA Matritensis)

Cartel del centenario (Foto SIEMA)

Información para visitas guiadas (Foto SIEMA Matritensis)


lunes, 18 de febrero de 2019

La Moderna Apicultura y el edificio de viviendas para Garay Vitorica

En el entorno de la Fuente del Berro se empezaron a edificar viviendas, edificios de beneficencia y arquitectura industrial a principios del s. XX. Durante las visitas guiadas por SIEMA Matritensis nos hemos detenido en algunas de ellas. Hoy me gustaría celebrar con vosotros el primer centenario de la Moderna Apicultura, fundada en 1919. Tiene una interesante historia, vinculada al empresario vasco Antonio Garay Vitorica, del cual ya hablamos en otra entrada del blog Madrid con encanto:  http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2012/04/palacio-garay-vitorica.html . Este hombre de negocios se había hecho construir un maravilloso palacete en la zona del Ensanche, en concreto en la calle Almagro. De estilo racionalista e historicista, pero en el que también empleó nuevas tecnologías  de hierro y cristal. El arquitecto de su casa-palacio fue Manuel Smith Ibarra y en esas obras de Almagro también trabajó a sus órdenes otro arquitecto de Bilbao, Secundino de Zuazo Ugalde.

Escudo de Garay Vitorica en la fachada principal de su 
palacete de la calle Almagro (Foto SIEMA Matritensis)

Lateral por la calle Jenner del Palacio Garay Vitorica 
(Foto SIEMA Matritensis)

Al poco de hacerse su palacete de Almagro en 1915 este empresario vasco pasó a ser diputado en cortes por la provincia de Cáceres, donde disponía de numerosas fincas. Fue diputado entre 1916-1923, coincidiendo con la idea de hacer un edificio de viviendas y un negocio relacionado con la producción de miel en esas fincas. En la actual calle de Doctor Esquerdo n 47, que entonces no se llamaba así, sino Paseo de Ronda, mandó construir un edificio de viviendas al arquitecto Secundino de Zuazo Ugalde. Este arquitecto vasco planteó un edificio independiente, de 4 fachadas, de gran extensión horizontal, siendo más elaborada la fachada principal a la calle Doctor Esquerdo. Consta de 7 pisos. En el primero y el último los muros son de ladrillo. La puerta central es un gran arco con decoración de hierro modernista de espirales. En la última planta, rematada por una gran cornisa de madera oscura, como las que se utilizaban en la arquitectura vasca y cántabra (y que también uso en el palacete de Almagro), se suceden como galería de arcos de medio punto las sucesivas ventanas. En los pisos intermedios, en cambio, el ritmo es vertical: como 5 torres hacia fuera con remates rectos de piedra en los balcones superiores y dos franjas retranqueadas, donde salen balcones de piedra en forma de conchas semicircular o rectos. En el remate del primer piso y en el inicio del ático podemos ver una decoración geométrica en ladrillo visto. La fachada a la calle Jorge Juan presenta una menor longitud de muro y una decoración más sobria.

Fachada que da a la calle Dr Esquerdo del edificio de viviendas de Garay 
Vitorica (Foto SIEMA Matritensis)

Otra vista del mismo (Foto SIEMA Matritensis)

Detalle del trabajo de la cornisa superior y arcos del último piso
(Foto SIEMA Matritensis)

Rejería original modernista de la puerta principal (Foto SIEMA Matritensis)

Detalles escultóricos y rejas de balcones y ventanas
(Foto SIEMA Matritensis)

Lateral del edificio de viviendas por la calle Jorge
Juan (Foto SIEMA Matritensis)

Junto al edificio de viviendas, Antonio Garay Vitorica estableció La Moderna Apicultura. La fundó en 1919 y consistía en una fábrica de modernas colmenas. El taller de las mismas estaba en el patio posterior del edificio y se entraba por la calle Jorge Juan. Las oficinas y tienda daban a la fachada principal. Para ello diseñaron un pequeño pabellón de forma cuadrangular, con escaparate. La parte de arriba iba decorada por un arco donde aparecía una colmena en el campo y muchas abejas que acudían a ella. Enmarcado todo ello por dos adornos con bloques de piedra y remate de bola. Cubiertas de teja y unos rótulos con el nombre de La Moderna Apicultura nos indicaban el negocio. El Consejo de la empresa lo presidía el propio Antonio Garay Vitorica. Las modernas colmenas que fabricaban tuvieron mucho éxito y se exportaban fuera de España. 

Detalle panel de la fachada (Foto SIEMA Matritensis)

La cornisa de madera sobresaliente también sale en la esquina del 
pabellón (Foto SIEMA Matritensis)

Restos de la Fábrica de modernas colmenas en el patio 
(Foto SIEMA Matritensis)

Muros laterales de la fábrica y su entrada por la calle Jorge Juan
(Foto SIEMA Matritensis)

El interior del pabellón está muy bonito, decorado al fondo con una gran vidriera con tres abejas realizada por la casa Maumejan. Todavía sirven en esos contenedores miel "mil flores" a granel. También el cuadro de la derecha que representan los panales en el campo está hecho con gusto. Desde 1919 la Moderna Apicultura selecciona solo las mejores mieles nacionales, ya que en España, por nuestra especial situación geográfica, horas de sol y variedad de plantas medicinales, encontramos las que son consideradas como las mejores mieles del mundo. Merece la pena celebrar su centenario conociéndoles y comprando sus productos. Como nos ha contado Aurora, que es la que regenta ahora el negocio, después de llevarlo su padre durante treinta años, tenemos absoluta garantía de la calidad de los productos: mieles españolas, recogidas y producidas aquí, sin añadidos de fuera y sometidas a procesos de elaboración de calidad (donde se evita el sobrecalentamiento o añadiduras de otros elementos químicos). Es una pena que el etiquetado de las mieles que consumimos en supermercados españoles sea tan poco claro y, por ejemplo, la mayoría vengan de China, cuando la española es muy buena y se exporta el 80% de nuestra producción. Así que desde aquí animamos a conocer La Moderna Apicultura, todas sus mieles y productos derivados de la miel y a consumir las buenas mieles nacionales, con procesos que no eliminen las propiedades que tiene la buena miel. Como siempre, podéis seguirnos en twitter@siemamadencanto, Facebook Siema Matritensis, o en la web general www.siema.es 

Maribel Piqueras
Vidrieras Maumejan en la tienda (Foto SIEMA Matritensis)

Paisaje de un negocio apicultor (Foto SIEMA Matritensis)

Repisas con mieles y productos de la Moderna Apicultura
(Foto SIEMA Matritensis)

Exposición de ricos dulces (Foto SIEMA Matritensis)