Síguenos por correo electrónico

martes, 22 de mayo de 2018

Murillo y Sevilla en el IV Centenario de su nacimiento

Hoy nos salimos de nuestro Madrid con encanto habitual por algo que merece mucho la pena: el IV Centenario del nacimiento de Murillo, descubriendo la ciudad de Sevilla que se ha volcado en celebrarlo con muestras en los diferentes monumentos de la ciudad. La verdad es que Murillo estuvo omnipresente en Sevilla durante su vida y apenas salió de la ciudad, más que unos meses que vino a Madrid (en 1658) a observar las colecciones reales de la mano de artistas sevillanos residentes en la capital, como el gran Velázquez. Murillo supo relacionarse con toda la sociedad sevillana del momento. También supo hacerse querer y ayudar a los sevillanos más desfavorecidos en momentos difíciles que atravesó Sevilla, sobre todo, tras la peste de 1649 que mató a la mitad de la población. Por eso se le reconoce como el primer pintor de la ciudad, superando la fama que llegó a tener, por ejemplo, Zurbarán. Su arte amable y delicado alegraba la vida de los sevillanos.
Casa de Murillo en c/Sta Teresa n 8 (Foto SIEMA)

Patio de su Casa-museo (Foto SIEMA)
En esta selección que hemos hecho recomiendo empezar el recorrido por su Casa-Museo de Murillo en el Barrio de Sta. Cruz. Esta casa nobiliaria sevillana, con un gran patio interior, fue la penúltima residencia del pintor, en cuyo taller trabajaría en sus últimos años. Sirve a modo de introducción en su vida y en su obra. Además, emiten un documental muy bien hecho: "Murillo,el último viaje", donde dan información sobre sus obras, el cambio de estilo y las obras expoliadas por los franceses (casamurillo@sevilla.org). Con todos esos datos en la cabeza nada mejor que seguir hacia el barrio donde nació y donde fué bautizado. El dato biográfico más antiguo que tenemos de Murillo es su propia partida de bautismo, fechada el 1 de Enero de 1618, y conservada en el archivo de la parroquia de la Magdalena. Junto a ella se situaba la casa de sus padres, que daba a una puerta de este Convento de San Pablo. Su padre falleció en 1627 y su madre en 1628. Así, huérfano, pasó a vivir tutelado por Juan de Lagares, el marido de su hermana Ana. Empezó pronto su aprendizaje como pintor, en 1635, con Juan del Castillo. Murillo tenía una estrecha relación con este templo, que se construyó sobre el antiguo convento dominico de San Pablo. No sólo se bautizó y acudía a él a las ceremonias religiosas, sino que su profunda religiosidad mariana le hizo pertenecer a la Cofradía del Rosario desde 1644 y, al año siguiente, casarse en esta misma iglesia. Ya fallecido Murillo se reformaría el templo tal como lo conocemos hoy en día, de 1692-1724: con sus tres puertas de acceso, las cúpulas barrocas y espadaña, las tres naves y su espectacular crucero. Los frescos, cuadros y retablo mayor nos llevan al barroco andaluz más exagerado (www.rpmagdalena.org)
Vista general de la Real Parroquia de la Magdalena
(Foto SIEMA)

Pila original donde se bautizó Murillo
(Foto SIEMA)

Lápida que recuerda en bautizo de Murillo (Foto SIEMA)

Retablo mayor de la Magdalena (Foto SIEMA)

Puerta principal barroca de la Magdalena, que no es la entrada
que se usa en la actualidad (Foto SIEMA)

Espadaña antigua y portada actual de entrada (Foto SIEMA)

Capilla de la Virgen del Rosario más moderna, s XVIII, no la que existía en tiempos
de Murillo (Foto SIEMA)

Murillo desarrolló una gran labor para el Hospital de la Caridad, cuya hermandad se había creado para costear los entierros de ajusticiados y pobres que no tenían medios para organizar su sepelio. Un noble de ascendencia italiana y, de muy mala reputación en su vida disoluta de juventud, Miguel Mañara, decidió reformar el Hospital y su capilla, así como la hermandad. A Murillo le unía una estrecha amistad. El pintor no sólo ingresó en la Hermandad de la Sta. Caridad en 1655, conmovido por la pobreza que había en Sevilla tras la peste de hace unos años, sino que colaboró profesionalmente decorando la iglesia de la misma, entre 1667-1670. Actualmente se conservan en su interior 7 obras originales suyas y 4 copias de las obras expoliadas por los franceses. Todos los temas tienen que ver con la atención a enfermos y las obras de caridad con el más necesitados. En esta iglesia completamente barroca colaboraron otros  importantes  artistas del momento: como Roldán o Valdés Leal ( www.santa-caridad.es)

Fachada exterior de la iglesia del Hospital 
de la Caridad  o Iglesia de San Jorge(Foto SIEMA)

Muro lateral con cuadros como la Anunciación, San Pedro y el ángel, 
el regreso del hijo pródigo o Abraham y los tres ángeles (Foto SIEMA)

Retablo mayor con figuras de Roldan y Pineda. La decoración del hospital prácticamente se 
conserva tal y como la conoció Murillo (Foto SIEMA)

Sta Isabel de Hungría, con los característicos y expresivos gestos de los
tiñosos, los harapos o pies sucios. Pero, a la vez, tanta dulzura en medio de la 
miseria ( Foto SIEMA)

"El Fin de las Glorias del Mundo", de Valdés Leal, que ilustra la 
espiritualidad defendida por Mañara de que este mundo pasa pronto y hay que ser humilde y dedicarse a ejercer la caridad (Foto SIEMA)

Original de Murillo, "Moisés haciendo brotar el agua", que se 
expone estos días en las salas que ocuparon los enfermos en tiempos de 
Murillo (Foto SIEMA)

Antiguos dormitorios de enfermos (Foto SIEMA)

Patio central del hospital (Foto SIEMA)

Tumba de Mañara, colocada pasada la puerta principal de la iglesia, 
con la leyenda de que todo el mundo le pise (Foto SIEMA)

Conviene pasarse a ver las obras de Murillo en la Catedral, para cuyo cabildo trabajó Murillo entre 1655 y 1657. La catedral entonces era el centro de la vida religiosa y cultural de la ciudad y un artista de la categoría de Murillo quiso trabajar para ella. Curiosamente se conserva aquí la obra más antigua que conocemos del pintor, "La Virgen entregando el rosario a Sto. Domingo" (1638-40). Ya mencionamos antes el amor a la Virgen que tenía Murillo y como, desde niño, acudía a los dominicos de San Pablo, difusores del rezo del rosario por todo el mundo y,además,  perteneció a la cofradía de la Virgen del Rosario que existía en su parroquia. Otros cuadros son de mayor barroquismo como "S. Antonio" (1656). La pintura de Murillo cambió de estilo hacía ese mayor barroquismo en luces, movimiento, composición, expresión y colores, tras conocer lo que Herrera el Mozo trajo de Italia, especialmente tras ejecutar éste último pintor la obra del "Triunfo de San Hermenegildo"(donde se ve la inspiración en  el naturalismo barroco y la fuerza de los colores venecianos). Más en www.catedraldesevilla.es. Para el Palacio Arzobispal Murillo realizó la Virgen con el Niño para el oratorio bajo del palacio y, también, se agrupan aquí obras de Murillo que estaban colocadas en conventos que fueron expropiados (www.archisevilla.org)

Palacio arzobispal (Foto SIEMA)

Seguimos nuestro recorrido ahora por el Museo de Bellas Artes. Sólo el edificio donde se alojan las colecciones merece la visita. Ya que este museo ocupa el anterior convento de la Merced Calzada y aún se pueden contemplar sus magníficos patios y tres claustros, la solemne escalera, la  azulejería y frescos. En 1841 abrió sus puertas al público con obras procedentes de conventos y monasterios confiscados por el Estado, a lo que se han ido añadiendo compras y donaciones posteriores. Acoge importantes colecciones del artista y ahora se puede contemplar en la sala que fué iglesía "Murillo y los capuchinos", para la que se ha reconstruído el retablo que el pintor realizó para los capuchinos de Sevilla. Destacando la obra de la "Adoración de los pastores", que recuerda mucho a Ribera. Murillo humanizó la divinidad, pintaba con toda naturalidad cualquier detalle y daba una enorme dignidad a la gente humilde, pobre o a los niños. Ese naturalismo caravaggesco lo encontramos en muchas de sus obras. O la expresividad espiritual de "San Francisco abrazando la cruz". Después, en otra sala, es exponen Inmaculadas, que es la otra temática que le daría fama mundial. Un intento de renovación de esas Inmaculadas es la llamada "Inmaculada colosal". También disfrutamos mucho viendo el "Jubileo de la Porciúncula" (traído desde la Waltrof-Michael Museum de Colonia, Alemania). Para saber más: www.museosdeandalucia.es/cultura/museos/MBASE.

Uno de los laterales del claustro mayor del Museo 
de Bellas Artes, con arcos de medio punto apoyados en dobles 
columnas sobre un murete de azulejería (Foto SIEMA)

Detalle de ese mismo claustro (Foto SIEMA)

Entrada del museo (Foto SIEMA)

Cúpula del antiguo convento de la Merced, hoy Museo 
(Foto SIEMA)

"El jubileo de la Porciúncula" de 1666 (Foto SIEMA)

"La Inmaculada colosal" , de 1650( Foto SIEMA)

Claustro del aljibe del Museo de Bellas Artes (Foto SIEMA)

Otros puntos de interés que me gustará comentar en el recorrido son el Archivo General de Indias (Telf 954500528), ya que cuando era edificio de la lonja se instaló en él la Academia de Pintura fundada por Murillo junto a Herrera el Mozo, en 1660. Murillo la presidió entre 1660-63 y enseñó lo novedoso de su pintura por esas fechas en ella. Hay reproducciones de dibujos de Murillo y otros pintores que asistieron a esa academia. También estuvo vinculado al Hospital de los Venerables, siendo muy amigo del canónigo Justino de la Neve, quien en 1675 ayudó a fundar dicho hospicio para auxiliar a sacerdotes ancianos sin recursos. Aquí se conservan dos originales de Murillo, como son "Sta. Catalina" y "San Pedro penitente de los Venerables" (www.fundacionfocus.com). 

Fachada principal de la Casa Pilatos (Foto SIEMA)

Dos de los palacios más famosos de Sevilla, la Casa Pilatos ( www.fundacionmedinaceli.org/monumentos/pilatos/) y la Casa de las Dueñas (www.lasduenas.es) también se han querido sumar a las conmemoraciones del IV Centenario de Murillo. . Dueñas pertenece a la Casa de Alba y se ha centrado en Murillo como pintor de retratos. La Casa Pilatos, algo más desconocida, acoge reproducciones de sus Inmaculadas más famosas. Esta última nos impresionó mucho la edificación y colecciones. Es un modelo de palacete donde se mezcla el mudejar, renacimiento y barroco. Pertenece a los Medinaceli y sus inicios se los debemos al adelantado de Andalucía, D. Pedro Enriquez, y a su mujer, DªCatalina de Ribera. Aunque la mayor parte de la construcción la realizó el hijo de ambos, D. Fadrique, Marqués de Tarifa. Maravilla contemplar mocárabes, azulejos con la técnica de cuenca, colecciones de escultura clásica traída de Italia y sus diversos patios. Así como la majestuosa escalera con cúpula de madera sobre trompas de mocárabes de Cristobal Sanchez (1537) donde se contemplan las reproducciones de algunas Inmaculadas. 
Detalle de la cerámica "de Cuenca" enmarcando el escudo
de armas (Foto SIEMA)

Patio principal donde conviven la decoración clásica y la 
mudejar. Escultura de Palas Atenea (Foto SIEMA)

Rejas originales junto a la sala dorada (Foto SIEMA)

Jardín grande con dependencias clásicas realizadas por Juan de
Oviedo y Benvenuto Tortello (Foto SIEMA)

Escalera principal de la Casa Pilatos, debajo copia de la 
Virgen de la Servilleta de Murillo (Foto SIEMA)

Capilla de la flagelación con azulejos y atauriques y cubierta 
gótica  (Foto SIEMA)

Como ven, muy recomendable la visita a Sevilla en estos días, seleccionando para uno o dos días si se quiere. Me despido con el autoretrato de Murillo que más me gusta, el de la National Gallery. Destaca la naturalidad que le hace salirse del marco ovalado a la mano. La fuerza de los elementos del artista que aparecen a ambos lados. Uno indica que su trabajo es un arte intelectual: creativo, de pensar y dibujar posteriormente. En fín, un arte superior, como también defendía Velázquez. Por último, la inscripción en latín de la parte inferior, dedicada a sus hijos (hijos en el matrimonio y también hijos artísticos y discípulos que siguieron sus enseñanzas). Murillo falleció en Sevilla en 1682 como consecuencia de las heridas que le produjo una caída de los andamios mientras pintaba en los Capuchinos de Cádiz. 

Maribel Piqueras
Autorretrato de Murillo, 1668-1670(National Gallery de Londres)


lunes, 14 de mayo de 2018

Edificio modernista San Bernardo 67

En uno de mis paseos, mientras trabajaba enseñando Madrid, descubrí un edificio recién restaurado en la calle de San Bernardo. Un edificio de viviendas en el que todo rezuma arte y calidad, se mire por donde se mire. Está situado en la calle San Bernardo nº 67. Es un edificio alto, con decoración que incluso sobresale de la línea de la cornisa. Lo realizó el arquitecto José Antonio de Agreda en 1927, como encargo para edificio de viviendas. Concibió en el mismo todo el esplendor de los años veinte en la capital, mezclando varios estilos: modernismo en la forja, bell époque en cierta decoración y Art Decó. Es un verdadero placer contemplarlo, porque aún conserva el 90% de su decoración original. La alta y estrecha fachada se divide en tres cuerpos: el bajo, con la gran puerta de entrada bellamente decorada en forja artística, pequeños ventanales a nivel de calle y, en simetría con los anteriores, otros ventanales con terminación en arco y decoración de cerámica entre las enjutas de los arcos. En el cuerpo central nos encontramos los pisos de viviendas alternando en cinco calles verticales. Dos llevan tres grandes balcones miradores cerrados y sujetos los primeros por un pié de terraza adornado con estucos que se abren. El resto de balconcitos son abiertos. El último cuerpo viene rematado por adornos de estuco sobre el gran ventalón central y pináculos.

Fachada edificio de viviendas situado
en S. Bernardo 67 (Foto SIEMA)

El ceramista Ruíz de Luna que, apenas unas décadas antes, había fundado la Fábrica de Cerámica Artística Nra Sra del Prado en Talavera de la Reina, desarrolló aquí un extenso y elaborado trabajo: no sólo en la fachada, sino en el hall de entrada (zócalos y portería van recubiertos con su cerámica llena de detalles en el dibujo y de variado e intenso colorido). Los zócalos los realizó basándose en escenas renacentistas en azúl y amarillo. Entre medias representaciones de las escenas más famosas del Quijote. Ruíz de Luna es el autor también de la mayoría de azulejos con los nombres de las calles de Madrid que tenemos en la capital. Seguro que muy conocidos por el lector.

Zócalos y cenefas de la entrada (Foto SIEMA)

Detalle con la escena de los molinos en la parte superior
(Foto SIEMA)

El Quijote luchando con las ovejas (Foto SIEMA)

Mención aparte habría que hacer a los trabajos de forja, que tanta importancia se les dió en el modernismo. Lleva diseños florales y circulares, además de otros dibujos muy variados. Es una obra como la entendía Gaudi, arte global: todo se tiene en cuenta y se decora con esmero, fachada, escaleras, ventanas, áticos. En ella se unen arquitectura, escultura y pintura. En el 2014 la Comunidad de Propietarios reclamó ayudas por riesgo de desprendimiento de cornisas. La empresa Garanza rehabilitación realizó un estudio concienzudo y mandó hacer una restauración con la que se asegurara que los materiales no se desprendieran, volver a los colores y brillos originales, recuperar el negro original de la forja, que era sin brillo, etc...La Empresa Arquimia dirigió esas obras de restauración desde junio del 2017,  que finalizaron en enero del 2018 y han dado un resultado extraordinario. La cerámica se muestra limpia, las vidrieras con brillos, la forja con el negro original, la piedra y estucos claros. Nada más me queda animarles a acercarse a verlo.

Maribel Piqueras

Detalle de los balcones con la decoración en abanico de los primeros, las cerámicas de los
laterales y los estucos de los miradores centrales (Foto SIEMA)

Herrajes de la puerta de entrada (flores y cuerdas en espirales)
(Foto SIEMA)

Ventana y lámpara del hall en forja artística (Foto SIEMA)