lunes, 29 de enero de 2018

Ventura Rodriguez y Madrid

Ventura Rodriguez Tizón es el hijo mayor de Ventura Rodriguez Pantoja y su primera mujer, Jerónima Tizón de Espinosa. Nuestro protagonista nació el 14 de julio de 1717 en la localidad madrileña de Ciempozuelos, porque ahí residían sus padres. Su padre trabajaba como aparejador del real sitio de Aranjuez, pero allí no se organizó el poblamiento civil  normal hasta Carlos III, por eso la mayoría de los trabajadores tenían que residir en otras poblaciones cercanas a ese real sitio del S de Madrid. El rey Felipe V ordenó ciertas reformas en ese palacio, como el parterre. Ventura acompañaba muchas veces a su padre y era tal su maestría como dibujante que, con tan sólo 15 años, en 1732, ingenieros franceses como Marchand le emplearon como delineante en esas obras del parterre.

Ventura Rodriguez pintado por Goya en 1784, copia de 
Zacarías González Velázquez ( R.A.B.A.S.F)

Parterre del Palacio de Aranjuez (Foto SIEMA)

Al visitar Juvara esas obras de Aranjuez, en Diciembre de 1735, quedó admirado de la manera de dibujar de Ventura y se lo llevó consigo como ayudante para los planos del nuevo palacio real. La inesperada muerte de Juvara por gripe, en Enero de 1736, hizo que Ventura siguiera trabajando en Madrid como mano derecha de Sacchetti. Contando sólo 19 años está trabajando el los planos del Palacio Real, pasando a  ser, en 1741, "Aparejador de las obras reales y Primer Oficial de Líneas". Sacchetti le va formando  y, encantado de la perfección del trabajo de Ventura, le promocionará a diferentes cargos. Es en esas obras del Palacio Real, cuya primera piedra se colocó en 1739, donde se gestará otra forma de hacer arte en España, trayendo de Francia no sólo el protocolo Borbón, sino la enseñanza centralizada de las diferentes artes y los orígenes de la reales academias. La rama de arquitectura en torno a Sacchetti y la de escultura dirigida por Olivieri. Cuando en 1752 se funda oficialmente la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Ventura Rodriguez pasó a ser el Director de los estudios de arquitectura de la misma. Sin haber pisado nunca suelo italiano conocía perfectamente el arte barroco italiano: Borromini, Bernini, Carlo Fontana, Guarino Guarini, etc..Es en ese estilo donde se inspira para la mayoría de sus obras hasta los años 70. Por eso la magnificencia de sus obras, la exageración decorativa, el uso de la curva, de muchos focos de luz, del orden colosal, de óculos, medallones, casetones o efectos ópticos. Lo captó perfectamente a través de libros, estampas, planos, con los que formó una estupenda biblioteca, que sirvió también a los alumnos de la Real Academia de Bellas Artes. En su persona unió la práctica de la arquitectura con la docencia de la misma. Es maravilloso poder contemplar la perfección de sus planos: el uso del lápiz, plumilla, aguada, el dominio de la perspectiva, de la luz, del espacio y la composición. Además de ir explicados minuciosamente en los márgenes muchas veces. Como acabo de comentar en el Palacio Real se formó y allí hará la Capilla barroca del mismo, en época del rey Fernando VII que le preferiría incluso a su maestro Sacchetti. 

Palacio Real de Madrid (Foto SIEMA)

Planta del Palacio Real basada en los planos de Sacchetti, 
en el lado N del mismo la capilla realizada por Ventura basándose en elipses

Interior de la Capilla real ( Viaj€uro)

Durante el reinado de Fernando VII pasó a ser el arquitecto preferido del rey y también trabajó para importantes casas nobiliarias en Madrid. Cerca de la residencia de los Berwick Liria y, por encargo de los mismos, construyó la barroca Iglesia de San Marcos, terminada en 1753 y que le dió gran fama. Era un homenaje a Felipe V y su triunfo en la batalla de Almansa que tuvo lugar el día de la festividad de San Marcos, por eso la iconografía de las pinturas de la cúpula central. En ella quiso ser enterrado Ventura Rodriguez y así fue, cuando falleció en Madrid el 26 de Agosto de 1785 en su casa de la calle Leganitos 13. En San Marcos estuvo enterrado junto a su tercera mujer hasta que, en 1869, el gobierno decidió el traslado de tumbas de personas ilustres a San Francisco, donde sólo permanecería unos pocos años, pues en 1775 se trasladó su cuerpo a la capilla de Belén o de los Arquitectos que él mismo había diseñado para la Iglesia de San Sebastián. Para el Marqués de Regalía hizo en esas fechas su palacio. También su fama le llevó pronto a hacer diseños por toda España, por ejemplo la Capilla del Pilar de Zaragoza en la que trabajó desde 1753.

Fachada de S. Marcos (Foto SIEMA)

Planta de San Marcos, la iglesia de las 5 elipses
(wikipedia)

Capilla del Pilar, Ventura Rodriguez
(Archivo Catedral de Zaragoza)

La llegada de Carlos III supuso un cambio decisivo en la producción de Ventura Rodriguez, que ya no trabajará más para los reales sitios, pues el nuevo rey se trajo de Italia a Sabatini, que se encargaría de las obras del Palacio Real de Madrid. Tanto Sacchetti como Ventura fueron relegados y el primero fallecería bastante entristecido en 1764, pasando todos sus cargos a Ventura. Es entonces cuando realiza importantes proyectos urbanísticos y de edificios para la capital. ¡Madrid le debe mucho a Ventura!. Era desde 1764 "Arquitecto Mayor de Obras y Fontanero del Ayuntamiento de Madrid!. También trabajó para el Consejo de Castilla y para el Consejo de la Inquisición. Durante el reinado de Carlos III Ventura Rodriguez ocupó dos veces el cargo de Director General de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (trienio desde 1768-1770 y de 1777-79), donde vivió importantes polémicas arquitectónicas como, por ejemplo, durante la construcción de la Iglesia de San Francisco el Grande, cuyo proyecto no fue aceptado al final. Se relacionó con notables personajes ilustrados de la época: Francisco Carvajal, Jovellanos o artistas como Goya, Paret, Felipe de Castro, Flipart, Diego de Villanueva, etc. Mantuvo una gran amistad con el hermano más pequeño del rey Carlos III, el infante D. Luís de Borbón, un auténtico príncipe ilustrado, además muy amante de la naturaleza. Para él edificó un palacio único en su tipología en el s XVIII español. El Palacio del Infante D. Luis en Boadilla, era una residencia temporal de carácter lúdico que se hizo en una zona de cazaderos cercana a la corte de Madrid. Allí acudía D. Luís junto a su hermano Carlos en muchas ocasiones. Ventura pensó en un palacete integrado completamente con la naturaleza, una edificación eminentemente horizontal, con dos terrazas laterales desde donde acceder a los jardines. De exterior muy sobrio, con líneas clásicas, pero de estilo barroco en los espacios, luces y cubiertas interiores, especialmente en la capilla. Allí pasaría temporadas el infante D. Luís de Borbón antes de casarse: organizando cacerías, veladas de música con Boccherini, ordenando sus gabinetes de libros y de Ciencias Naturales. Así como cuidando sus pajarera, bodega, huertas y pequeño zoo. Cuando terminó el palacio, en 1765, le dió tanta fama a Ventura que le nombraron enseguida Director General de la Real Academia. Por esas fechas, 1766, reformó la capilla de Belén o de los Arquitectos en el interior de la Iglesia de San Sebastián.

Fachada del Palacio del Infante D. Luís en la colección 
Sueca (Foto SIEMA)

Planta de la planta baja del Palacio del Infante D. Luis desde la 
fachada que da al jardin. A la izquierda las formas barrocas de 
la capilla. Colección Sueca (Foto SIEMA)

Cubiertas del la capilla del Palacio de Boadilla
(Foto SIEMA)

Mirador desde la cámara del Infante D. Luis a la 
capilla (Foto SIEMA)

Fachada principal del Palacio del Infante D. Luis 
(Foto SIEMA)

Mientras ocupaba el sillón de la Real Academia como Director General (1777) realizó todos los diseños de las fuentes del Paseo del Prado, un eje emblemático de Madrid incluso hoy en día. Ideó un paseo con forma de hipódromo romano, terminando en curva en los extremos, donde colocó las fuentes de Neptuno en un extremo y de Cibeles en el otro. Las dos se miraban, no como hoy, que la Cibeles mira a la ciudad, a la calle Alcalá, porque el Ayuntamiento de Madrid decidió cambiarla de posición a final del s. XIX y añadió las esculturas de los dos niños en la parte de atrás. Tenían, a su vez, un significado alegórico sobre la Monarquía española de Carlos III. La Diosa Cibeles, en su carro llevado por dos bravos leones sobre terreno natural, simbolizaba el poder de la agricultura en España; Neptuno, sin embargo, aludía a la potencia naval de la monarquía. Apolo, situado justo en medio de las dos, representaba las artes y el comercio. También diseñó la fuente de la alcachofa, situada cerca del Real Jardín Botánico, para simbolizar el desarrollo de la ciencia, la medicina, la botánica. Esta de la alcachofa se cambio al Parque de Retiro, dejando en la glorieta de Carlos V una copia. En ese mismo año, como Arquitecto Mayor del Ayuntamiento, reformó la fachada de la Iglesia de Sta. María la Real de la Almudena, que daba a la calle Mayor. 

Dibujo de la Cibeles realizado por Ventura Rodriguez
(1777. Museo de Historia de Madrid)

Fuente de Neptuno con explicaciones a la izquierda
(1777. Museo de Historia de Madrid)

Fuente de Apolo ( 1777. Museo de Historia de Madrid. Foto SIEMA)

Proyecto de pórtico cubierto  y peristilo para el Paseo del Prado, que no se
llegaría a realizar, justo frente a la Fuente de Apolo (Real Academia de Bellas 
Artes de San Fernando)

Madrid también le debe palacios para casas nobiliarias importantes, como la del Duque de Altamira, la fachada principal del Palacio de Liria para los Berwick (cuando todavía no se habían unido a los Alba) o un proyecto para el jardín del Palacio de Buena Vista de los Alba, la fuente de los Galápagos (1782). Siguió trabajando hasta el momento de su muerte. De sus últimas obras para Madrid destacaremos el edificio que realizó para el Consejo de la Inquisición y cuyas obras se alargarían en el tiempo (1782). Su última obra fue la portada de la Carnicería Mayor que daba a la calle Imperial (1785). No conviene olvidar la cantidad de obras que, en la última quincena de su vida, fue realizando por toda la geografía española. Desde plazas mayores, teatros, cárceles, catedrales o iglesias, palacios, acueductos, fuentes, teatros, etc...Se merece todo un homenaje como el que le está realizando la exposición de sus dibujos en la Real Academia de Bellas Artes. Desde SIEMA Matritensis- Madrid con Encanto estamos realizando visitas a la misma, así como tres circuitos monográficos para recorrer Ventura Rodriguez en Madrid. Más información en los siguientes meses en la web www.siema.es donde sólo publicamos las visitas libres, no de empresa, a las que se puede apuntar quién quiera. Facebook Proyecto Siema o twitter @siemamadencanto. 

Maribel Piqueras

Fachada principal del Palacio de Liria, con frontón rectangular y
elementos militares (Foto SIEMA)

Detalle del frontón (Foto SIEMA)


lunes, 15 de enero de 2018

Cárcel de Corte o Palacio de la Sta.Cruz

Antes de la existencia del edificio conocido como Palacio de la Sta.Cruz para Cárcel de Corte se usaron otros edificios en Madrid como instituciones penitenciarias y, también, viviendas particulares que se requisaban para tales fines. La primera cárcel la creó Fernando, el Católico y se la conocía como Cárcel de la Villa. Irán cambiando de edificios, pero todas esas cárceles estaban situadas en el entorno de la Plaza de la Villa. La idea de un nuevo edificio como Cárcel de Corte partió del rey Felipe IV y del Conde Duque de Olivares. Se buscaba en la España de entonces disponer de una cárcel modelo de modernidad  y funcionalidad, donde se tuvieran en cuenta también las modernas teorías sobre la dignidad y derechos de los presos. Para ello se clasificaban los presos según el grado de peligrosidad, también se separaban por sexos. Las celdas disponían de más luz y aire. Se les permitía ejercitar sus músculos, dar paseos, y en ello se pensó con la existencia de los dos grandes patios interiores. También se prestó atención a la vivienda del verdugo. Crearon más bien un auténtico palacio, como comentaban los extranjeros que visitaban Madrid y quedaban admirados de la belleza de esta nueva Cárcel de Corte. Actualmente se considera a Juan Gómez de Mora como creador del proyecto, que fue llevado a cabo entre 1629-1636 por Cristóbal de Aguilera. Otros arquitectos continuarían las obras después, como Villareal o José Olmo. 

Fachada principal de la Cárcel de Corte, que da a 
la Plaza de la Provincia (Foto SIEMA)

Torre lateral de la Cárcel de Corte (Foto SIEMA)

Se seguía el modelo de arquitectura Austria, tan característica de Gómez de Mora. Edificio rectangular con dos patios interiores simétricos, dotado de dos alturas de pisos más buhardilla y sótanos. Al exterior destaca el gran zócalo de granito y los muros lisos de ladrillo, salvo los sillares de granito que decoran las ventanas y la gran fachada principal. Presenta torres chapiteles de pizarra en las esquinas. La simetría, la pureza de líneas geométricas nos recuerdan al estilo herreriano en el que se inspiraba. En 1636 se instalaron en ella los alcaldes de Casa y Corte y, en 1638, desde unas casas cercanas requisadas para usos penitenciarios (las casas de los Rebellón y Salcedo), se trasladaron los presos. En los sótanos abovedados se situaban las celdas de los presos, en la planta baja la parte administrativa de escribanías, etc. La que se podría considerar como la planta noble o primera es donde se disponían los tribunales y los despachos de los alcaldes de corte.

Remates del frontón y torre (Foto SIEMA)

Detalle de la parte central de la fachada
(Foto SIEMA)

Escultura del ángel sobre el frontón (Mirador sobre Madrid)

El cuerpo principal de la fachada presenta dos partes. La parte inferior tiene dos grandes puertas laterales para personas y una más grande, la central, para carruajes. Enmarcadas con columnas gigantes dóricas de fuste liso. Sobre las puertas más pequeñas hay dos inscripciones, la de la izquierda recuerda que se inauguró con Felipe IV. Sobre un gran entablamento con modillones se abren los balcones de la segunda planta. Aquí si presentan frontones triangulares como decoración las ventanas. Encima del balcón flanqueado por columnas aparece el gran escudo con corona de Felipe IV y el frontón con la escultura del ángel . Coronaban también la fachada cuatro esculturas que representaban virtudes y que se cayeron cuando el terremoto de Lisboa de 1755, que se hizo sentir también en la capital.El efecto óptico es impresionante, hace adelantarse y sobresalir la puerta principal de carruajes y el balcón simétrico arriba, creando movimiento barroco dentro de la sobria estructura del conjunto. La figura del ángel dió origen al dicho madrileño "dormir bajo el ángel" para indicar que uno estaba en prisión. 

Calle de Sto Tomás, en uno de los extremos de la Cárcel de Corte, conocida 
antiguamente con el nombre de calle del Verdugo, por que por ella se accedía a la casa del 
verdugo (Foto SIEMA)

Perspectiva de la calle de Sto Tomás (Foto SIEMA)

Edificio ampliado de la Cárcel de Corte (Fachada calle Concepción,
Foto SIEMA)

Enlace de los dos edificios (Foto SIEMA)

Calle del Salvador, por el oratorio del Salvador Mundi (Foto SIEMA)

Entrada de piedra para el nuevo edificio ampliado de la Cárcel de 
Corte, por la calle del Salvador (Foto SIEMA)

Durante el s.XVII se habían realizado algunas ampliaciones pequeñas, entre 1648-62 y entre 1662-70. Pero será el rey Carlos III el que realice la mayor de ellas. En 1765 quedaron en el Palacio de Sta. Cruz sólo las dependencias y las salas de los alcaldes de casa y corte. Carlos III amplió por la parte trasera del propio palacio, adquiriendo los terrenos del antiguo oratorio del Salvador del Mundo para reconvertirlo en cárcel. Obras de reforma que fueron realizadas por Mateo Guell y Bautista Sánchez. Un importante incendio destruyó las cubiertas en 1791, así que encargaron la renovación de la cárcel a Juan de Villanueva en 1792: éste amplió la escalera principal, reforzó bóvedas y contruyó diversas escaleras de servicio. Siguió funcionando como cárcel hasta 1846, año en que se trasladó a la llamada Cárcel del Saladero, que estaba por la Plaza de Sta. Bárbara y había sido construida por Ventura Rodriguez. Aquí tuvo lugar la anécdota tan patriótica del 2 de mayo de 1808, cuando se ofrecieron los presos a luchar voluntariamente contra los franceses. Les dejaron salir firmando un papel en el que se comprometían a volver una vez acabada la revuelta y, así lo hicieron. Incluso tres de ellos pasaron a formar parte de los soldados regulares y se les conmutó la pena. Desde entonces el Palacio de Sta.Cruz ha pasado por diferentes usos unidos a los vaivenes de la política española. Hasta 1885 se encontraban aquí la Audiencia y Juzgados de Madrid. Desde esa fecha pasó a ser sede del Ministerio de Ultramar hasta 1901, con motivo de las pérdidas de Cuba, Puerto Rico y Filipinas en el 98. Es de esa época la denominación de los dos patios y sus bustos como Cristobal Colón y Juan Sebastián Elcano. Desde 1901 pasó a ser la sede del Ministerio de Estado. En los años 30, Jacobo Fitz James Stuart y Falcó , ejerciendo su cargo, mandó cubrir los patios y decorar el edificio con estilo de calidad. Desde 1938 el Ministerio de Estado pasó a llamarse de Asuntos Exteriores, hasta hoy en día, que es como se le conoce. Después de la Guerra Cívil, en los años 40 y 50 se sucedieron diversas obras por parte de Pedro Muguruza y otros arquitectos para ampliarlo y comunicar bien los dos edificios que lo forman.

Escalera principal del Palacio de la Sta.Cruz y los dos 
patios simétricos a los lados (Diario Sur)

Sala de consejos del Ministerio de Asuntos Exteriores (web Ministerio Asuntos Ex)

Ministerio y torre de la iglesia de la Sta. Cruz, la llamada Iglesia de los presos, 
al lado (Foto SIEMA)

No quiero terminar sin mencionar un maravilloso negocio con encanto que hay en el entorno y que hemos podido admirar en todas las visitas culturales realizadas por SIEMA Matritenis (www.siema.es) . Me refiero a la Posada del Peine. Es la posada más antigua de Madrid, fundada por Juan Posada en 1610. Situada en una zona estratégica de Madrid, al lado de la antigua Casa de Postas, que era la principal parada de las diligencias que llegaban a la villa. La familia Posada la regenta hasta 1796, que pasó a manos de los hermanos Espino. Su nombre se debe a la existencia de un peine atado con una cuerda al lavadero de cada una de las habitaciones. Llegaría a tener 150 habitaciones y, debido a las sucesivas ampliaciones, un recorrido laberíntico, con pasadizos. La Posada del Peine original ocupaba la entrada por Postas nº 17, y se fue adaptando a lo irregular de la manzana. Todavía hoy en día se puede ver la entrada para carruajes y caballos en la recepción, con las antiguas vigas de madera. El suelo era de arena. Al fondo a la derecha, la escalera reformada a final del s XVIII, cuando cambiaron de dueño y empezaron a ampliar. Tanto las maderas, como la barandilla de hierro son originales. Juan de Villanueva la revisó, como arquitecto municipal, a principios del s XIX. Gozó de gran fama durante el s XIX y principios del XX. A ella venían a alojarse gente humilde, comerciantes, agricultores, soldadesca, gente de la bohemia. Era de precios muy económicos. En 1863 Juan Antonio Sánchez mejoró las estructuras y la amplió a tres pisos. De 1892 es el templete con el reloj. Sus balcones con los símbolos de los caduceos y mercurio nos recuerdan la importancia comercial de esta zona junto a la Plaza Mayor. Sale en muchas obras literarias del s XIX, como en Fortunata y Jacinta. También Cela la mencionó en su discurso de ingreso a la Real Academia de la Lengua, en 1957, que versaba sobre la obra literaria del pintor Gutierrez Solana y la describía como "histórica, destartalada y entrañable". Gutierrez Solana se alojó en ella cuando escribía su obra "Madrid: escenas y costumbres". En los años 70 la posada cerró sus puertas y entró en un periodo de gran abandono. Menos mal que se ha inaugurado en el 2006 como el Petit Hotel Posada del Peine, www.petitpalaceposadadelpeine.com, no ya con 150 pequeñas habitaciones, sino con 60 y dotadas de todo tipo de lujos. Sin dudarlo, un lugar con mucho encanto por esta zona. Desde aquí agradecer a los dueños del hotel y al personal de dirección el trato tan agradable que siempre han tenido con nosotros. No dejéis de seguirnos en facebook Proyecto Siema y en twitter @siemamadencanto 

Maribel Piqueras

Entrada principal a la Posada, como antaño (Foto SIEMA)

Vista general de la Posada del Peine, convertida en hotel 
en el 2006 (Foto SIEMA)

Calle Postas y los balcones con los caduceos (Foto SIEMA)

Espacio antiguo para carros y animales, hoy recepción del
hotel Posada del Peine (Foto SIEMA)

Vigas de madera originales y escalera en la 
Posada del Peine (Foto SIEMA)

Posada del Peine. Escalera de fines del s XVIII (Foto SIEMA)

Posada del Peine en 1932 (Archivo HUM Historia Urbana de Madrid)

Interior del hall con decoración tradicional castellana 
(Historia Urbana de Madrid)

Templete con reloj de 1892 (Web Petit Palais Posada del Peine)

Esquina ampliada de la Posada del Peine (Foto SIEMA)

Calle la Sal, cerca de la Posada del Peine, con escenas según diseños de 
Mingote, que representan a personajes de Fortunata y Jacinta, Las Bringas o zarzuelas.
Todos ellos relacionados con la Posada del Peine y la calle la Sal (Foto SIEMA)