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lunes, 17 de diciembre de 2012

CASA DE ALBA Y PALACIO DE LIRIA

Con este blog pretendo adentrarnos en profundidad en el legado de la Casa de Alba y conocer la sede de la fundación situada en el maravilloso Palacio de Liria en Madrid. Empezando por los orígenes de este linaje habría que remontarse a la importante comunidad mozárabe que había en Toledo en la época medieval. A la cabeza de esta parentela estaba Esteban Illán, cuyos descendientes jugarán un papel clave en la administración castellana. Uno de ellos, García Álvarez de Toledo, adoptó el nombre de esta ciudad como apellido con que se conocerá esta familia desde 1326. Tendrán figuras claves para la política castellana del s.XV. El rey Juan II de Castilla les otorgó en 1429 la villa de Alba de Tormes. El segundo conde de Alba fue García Álvarez de Toledo, I Duque de Alba desde 1472 y aparece representado en esta tabla hispano-flamenca de finales del sXV, titulada "La Anunciación con el primer duque de Alba". En ella aparece al fondo la ciudad de Alba y encima del duque el escudo de los Álvarez de Toledo.

LA CASA DE ALBA EN LOS S.XVI Y XVII

La Casa de Alba siempre va a estar muy vinculada a la monarquía española. Por ejemplo, el II Duque de Alba, Fadrique, era primo hermano de Fernando, el Católico, y debido al apoyo que le prestó en la política navarra Fernando le concedió el título de Duque de Huescar, que lleva hoy también el primogénito. El III Duque de Alba, Fernando Álvarez de Toledo, conocido como el "Gran Duque de Alba" desempeñó cargos como general de los ejércitos imperiales de Carlos V y de los tercios de Felipe II, Virrey de Nápoles y gobernador de los Países Bajos. Sus sucesores jugarán un papel importante en la política española, especialmente en el s.XVIII los Berwick, en el sXIX y el XX con el padre de la Duquesa actual, como veremos más adelante. Es una pena que la leyenda negra creada con Felipe II perjudicara la labor de mecenas y gran humanista como fue el III Duque de Alba, educado por Boscan y Garcilaso e íntimo de Tiziano y otros artistas. Él fue el que inició las colecciones de arte con pintura italiana y flamenca:

En esta obra de Tiziano de 1570 "Retrato del Gran Duque de Alba" se nos presenta el tipo de retrato cortesano que inició Tiziano y será tan utilizado durante los s.XVI y XVII no sólo en España, sino en el resto de cortes europeas. Un Duque de Alba ya mayor y cansado de su labor como gobernador en los Países Bajos, se nos presenta de frente en un retrato de 3/4, algo ladeado, muy sobrio y, a la vez, majestuoso, con la armadura de parada toda ella articulada y labrada con bronce dorado. Lleva bastón de mando, la banda roja. De fondo neutro y con esas calidades y luz dorada de Tiziano. En el legado de los Alba encontramos otras muchas obras de Tiziano, como "La Última Cena" (1570) o varias copias que realizó Rubens en su viaje a Madrid durante 1628 . Gracias a estas obras de Rubens conocemos cuadros de Tiziano cuyo original se perdió después, seguramente por el incendio del Alcazar de los Austrias


Por esta copia de Rubens "El Emperador Carlos V y la Emperatriz Isabel" (1628) conocemos esta curiosa obra de Tiziano, pintada por encargo del Emperador cuando ya había fallecido Isabel. Tiziano pues se basó en medallones y otros retratos de la Emperatriz anteriores para mostrárnosla con toda elegancia vestida con la moda y joyas renacentistas y su peculiar recogido. Es un retrato del matrimonio juntos, pero sin comunicación o expresividad, para asi manifestar mejor la majestad de los Austrias. Normalmente los retratos de parejas reales se hacían en cuadros independientes y luego se situaban en la pared enfrentados uno al lado de otro, pero este no, debido al gran amor que se tenían los Emperadores. Sólo estuvieron 13 años casados, ya que ella falleció pronto, pero la Emperatriz lo pasaba fatal cada vez que su marido se iba de Castilla para resolver los asuntos del Imperio. Ella actuaba entonces como gobernadora de Castilla y por las cartas que se conservan en Simancas, sabemos lo mucho  que se querían y la insistencia de ella en que el Emperador se preocupase más por los asuntos de Castilla.
Del s.XVII español los Alba conservan obras de Murillo, el Greco, Ribera o Zurbarán, entre otros . Algunas que se pueden contemplar estos días en la exposición del Palacio de Cibeles son:

"Santo Domingo" (Zurbarán, 1635)

"Paisaje con fortín" (José de Ribera, 1639). Curioso lienzo de Ribera, más conocido por su pintura barroca religiosa. Con este tipo de cuadros se reafirma la variedad de temas que tocaba Ribera.

"Cristo en la cruz" (el Greco, 1680)
Siguiendo un orden cronológico sobre las aportaciones de los diferentes duques de Alba, no hay que olvidarnos del X Duque de Alba, Francisco Álvarez de Toledo y Silva ( Duque entre1711-1739) y casado con Catalina de Haro. Por ella llegaron a la Casa de Alba obras pertenecientes a las colecciones de su abuelo, Luis de Haro (valido de Felipe IV) y de su padre ( que fue virrey de Nápoles) como "Artemisa" (Gerard Seghers, 1612) o el busto de" Dª María de Zuñiga"

LA CASA DE ALBA EN EL S.XVIII
Los Estuardo y la Casa de Alba
El I Duque de Berwick, Jacobo Fitz-James Stuart, era un hijo bastardo del rey Jacobo II Estuardo y Arabella Churchill. Su padre le concedió el Ducado inglés de Berwick. Tuvo una labor destacada en la guerra de Sucesión a favor de Felipe V, por lo cual Luis XIV le concedió el título de duque de Fitz-James y Felipe V le otorgaría el toisón de oro y el ducado de Liria. Estuvo poco tiempo en España, ya que Luis XIV le nombró mariscal del ejército francés. Pero lo suficiente para iniciar un palacete para el mando mayor del ejército en el mismo sitio donde hoy se situa el Palacio de Liria, junto al cuartel del Conde Duque
"Felipe V imponiendo el toísón de oro al Duque de Berwick"(Ingres, 1818)
El II Duque de Berwick se casó con Catalina Ventura Colón de Portugal, uniendo así a los Berwick con los descendientes del almirante Colón. Por eso los Alba conservarán documentos colombinos autógrafos, como un plano de la Española pintado por el propio Colón, el rol de los marineros que fueron en el primer viaje, así como objetos y mobiliario de Indias. El III Duque de Berwick, Jacobo Fitz-James Stuart y Colón se casó con María Teresa de Siva y Álvarez de Toledo, hermana del XII Duque de Alba. A él le debemos la unión de las dos casas nobiliarias y la construcción del palacio de Liria en Madrid.
Ventura Rodriguez inicia las obras en 1770, pero no se terminaría hasta 1783. Este arquitecto, formado en Palacio Real bajo Sacchetti, sigue el estilo neoclásico inspirándose en los anteriores palacios de la Granja y en el Palacio Real de Madrid. Por eso en la fachada predominan las líneas horizontales y la sobriedad clásica. Consta de tres cuerpos: granito más oscuro abajo, la planta noble (donde si se rematan las ventanas con frontones triangulares o semicirculares en la parte central), columnas colosales o pilares de orden dórico. Gran cornisa y frontón que remata en forma rectangular donde aparecen los símbolos militares y escudos de los Berwick. Todo el interior del edificio es del s.XX como veremos más adelante.
La XIII Duquesa de Alba
Los padres de esta duquesa y ella misma dejaron importantes lienzos de Mengs, Goya, Antonio Joly y otros artistas del s.XVIII. Así mismo apoyaron la fábrica de cerámica de Alcora promocionada por el Conde de Aranda
"Autorretrato" (Mengs, 1770)
Antonio Rafael Mengs llegó a España por Carlos III. Trabajó en la corte de los padres de MªAmalia de Sajonia, mujer de Carlos III y cuando vino a Madrid introdujo el neoclasicismo en los frescos de Palacio Real (donde sustituyó a Tiépolo) y como retratista real y de la aristocracía madrileña. Por eso aquí insiste en presentarse junto a su carpeta de dibujos y el carboncillo.
"Retrato del XII Duque de Alba" (Mengs, 1760). Con su hermana se casó el Duque de Berwick y su hija es la famosa Cayetana de Goya que aparece en el siguiente retrato titulado "La Duquesa de Alba en blanco" (Goya ,1795). Se nos muestra de cuerpo entero, vestida de modo muy refinado, con gasas, sedas, bordados de oro, contrastando el blanco y la luz del cuadro con los toques rojos del fajín, lazos y joyas. En su mano izquierda puleras y brazaletes con las iniciales de su marido y las suyas. La mano derecha se dirije a la tierra, que es la arena de San Lucar de Barrameda. Esta XIII Duquesa de Alba era una gran mecenas de las artes, apoyó siempre a Goya y le ayudó con la serie de Los Caprichos. Estaba enfrentada a la reina MªLuisa de Parma. Muere en 1802 sin dejar hijos y, a partir de esa fecha aparece en la Casa de Alba el apellido Fitz-James en primer lugar en vez del älvarez de Toledo, ya que heredará su sobrino.

LA CASA DE ALBA EN EL S.XIX

El XIV Duque de Alba y VII Duque de Berwick, Carlos Miguel Stuart y Silva, estará al frente del Ducado de Alba desde 1794-1835. Casado con una aristócrata siciliana enriqueció el palacio con numerosos fondos de pintura italiana ( Perugino, Fra Angelico, Furini, Guardi, Carlo Maratta, Guido Reni o Guercino), española del s.XVII, flamenca (David Teniers, Rembrandt) o alemana. Así como restos arqueológicos encontrados en Italia. Realizó el "grand tour" en 1814. También promocionó a pintores españoles que residían en Roma. Una pequeña muestra de su actividad son las siguientes obras:

"Busto del XIV Duque de Alba" (Bartollini, 1820)
"Virgen de la Granada" (Fra Angelico, 1426). Esta tabla es espectacular. En ella Fra Angelico nos presenta una Virgen en el trono con el Niño jugando con los granos de la granada. Los colores son de los más caros y mejor calidad: azul lapislázuli, oro. Trabaja con dibujo de miniaturista en los trajes de los ángeles y el manto dorado de atrás. Tiene toda ella una expresión y gracia especial. La Duquesa nunca la dejaba salir de Liria y ahora ha hecho una excepción.
El XV Duque de Alba estaba casado con la hermana de la Emperatriz MªEugenia de Montijo, MªFrancisca de Sales Portocarrero( Más abajo retratada por Franz Xaver Winterhalter en 1853). No va a ser el Duque, sino las dos hermanas las que sigan enriqueciendo Liria, donde hay una gran sala dedicada a la Emperatriz Eugenia de Montijo con obras que ella se trajo a Liria una vez que falleció el Emperador Napoleón III. Como la mesa de trabajo de Napoleón III, tapices gobelinos, lienzos de pintores contemporáneos, mobilario francés y jarrones de porcelana sevrés. La Emperatriz murió en el Palacio de Liria en 1920, con 93 años de edad



LA CASA DE ALBA EN EL S.XX

El XVII Duque de Alba, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, representó a la Casa de Alba desde 1878-1953. Es el padre de la actual duquesa. Acrecentó las colecciones con pintura italiana e inglesa del s.XVIII, además de más cuadros de Rubens, Tiziano o el Veronés. Tuvo un papel muy destacado en la vida cultural y política del reinado de Alfonso XIII y, también, con Franco, de quien fue su representante en Londres desde 1937-1945. La mala suerte hizo que la aviación de Franco, por error, bombardeara su palacio en 1936, destrozando todo el interior. Menos mal que la mayor parte del legado estaba embalado y lejos de ahí. Ese incendio hizo que encargara al arquitecto inglés Edwin Lutyens la reconstrucción. Siguiendo los planos del mismo no se terminó hasta 1956, cuando ya había fallecido el Duque. Queda la disposición de las salas del palacio y el estilo inglés de la escalera principal. Se organizó el espacio en tres partes básicas: fachada principal, espina dorsal de comunicaciones y fachada posterior. En la planta baja se disponen las oficinas de la Fundación Casa de Alba, la gran biblioteca con más de 30.000 libros, sala de juntas, archivo. En la parte posterior las cocinas, bodegas, mayordomía, almacén de alfombras y tapices y guardamuebles. esta planta presenta unos gruesos muros laterales porque está enterrada a los lados para aprovechar la pendiente del terreno y permitir así el acceso directo al jardín desde los balcones de la planta noble. Es en esta planta donde se sitúan, tanto las estancias íntimas de dormitorios, comedor y salas, como el salón de baile y las diferentes salas museos( ver plano superior)
Bajo la imagen de la escalera principal esta de la "Sala Italiana" para que se vea como se expone el legado dentro de una sala. Esta tapizada con sedas, muebles de diferentes épocas, gran cantidad de porcelanas, cajitas, fotografías, objetos de plata y luego los cuadros muy juntos unos con otros. Siento que el color sea malo, pero se aprecia el sitio donde está colocada habitualmente la tabla de Fra Angélico.

"Retrato del XVII Duque de Alba" (Zuloaga, 1918). Realizado con motivo de su compromiso y representado como titular de la Casa de Alba con el fondo del Palacio de Liria
"Retrato ecuestre de Mªdel Rosario Cayetana Fitz-James Stuart y Silva" (Zuloaga, 1930). La actual duquesa está retratada cuando tenía 4 años montada en su pony preferido. Ella es la XVIII Duquesa de Alba, título que solo ha estado representado por tres mujeres a lo largo de su historia. Más conocida como Cayetana nació en 1926 en el propio Palacio de Liria, aunque tuvo una infancia algo inféliz, sin apenas ver a su madre, viviendo los bombardeos de Londres durante la II Guerra Mundial y sometida a la estricta educación por su padre. Desde 1953 ostenta el título de Duquesa de Alba y otros cuatro ducados más. Es, así mismo ,18 veces marquesa, 20 condesa y 19 veces grande de España. A diferencia de sus antepasados, que no solían tener apenas descendientes, ella tiene seis hijos de su primer matrimonio en 1947 con Luís Martínez de Irujo. Pero no gusta de vivir en el Palacio de Liria, sino en el de Dueñas en Sevilla. Sí ha sabido continuar la importante labor de mecenazgo de la Casa de Alba con su peculiar personalidad. A ella se deben las adquisiciones de pintura impresionista o contemporánea (Chagall por ejemplo), casi todas adquiridas en Londrés
"Mujer con sombrero de cerezas" (Renoir, 1873)
La Casa de Alba es, después de la realeza, la que más patrimonio histórico-artístico atesora en España. No solo importante por sus colecciones de arte (pintura, dibujos, grabados, escultura), vajillas, porcelanas, joyas, miniaturas, mobiliario y objetos de decoración. Sino por sus palacios y edificios extendidos por toda la geografía, excepto por Cataluña, ya que el duque de Berwick arrasó en la Guerra de Sucesión con esa zona que era partidaria del archiduque Carlos: palacios de Liria, Monterrey en Salamanca, Dueñas, Arbaizenea en San Sebastián; diversas fincas como SÁufabaguera" en Ibiza, las Cañas en Marbella; Castillos con Alba de Tormes o Coca, San Leonardo en Soria, Palacio de Piedrahita; terrenos agrícolas, sobre todo en Castilla-La Mancha, Extremadura y Andalucía. Así que, querido lector, anímate a contemplar fuera del Palacio de Liria, parte de sus fondos en el Palacio de Cibeles.

sábado, 24 de noviembre de 2012

NUEVO BAZTAN

Solo la mera visión del palacio e iglesia de Nuevo Baztán, así como de su diseño urbanístico, nos adentran en la importancia histórica que tuvo este lugar en otras épocas. Juan de Goyeneche fué un aristócrata y financiero navarro, que nació en Arizcum (Valle de Baztán) en 1656. Vino a Madrid a formarse en el famoso Colegio de la Compañía de Jesús donde entró en contacto con influyentes intelectuales. Durante el reinado de Carlos II desempeñó importantes tesorerías y desarrolló sus ideas de reformas industriales. En 1697 compra el periódico de La Gaceta de Madrid, con corresponsales en el extranjero que estaban en contacto con las novedades que se producían, sobre todo en el país vecino. Hizo suyas Goyeneche las ideas reformistas en el campo político y económico de Colbert, ministro de Luís XIV
Esta escultura de bronce de nuestro protagonista, situada junto al Centro de Interpretación de Nuevo Baztán, que aconsejo visitar por el estupendo montaje audiovisual de que disponen, nos da pie para seguir conociendo cosas de Goyeneche. Durante la Guerra de Sucesión los aristócratas navarros apoyaron la causa de Felipe V, por eso el Rey mantendría después los privilegios a esta comunidad. Ayudó como prestamista a los reyes y tuvo varios cargos en la administración del Estado. Llegó a ser tesorero de reinas como Isabel de Farnesio( en el centro del cuadro "La Familia de Felipe V", de Van Loo) y, entre otros muchos títulos, era Marqués de Almenara y Marqués de Ugena. Para él José Benito de Churriguera no solo diseñó el Palacio de Nuevo Baztán, sino el de la calle Alcalá nº 13 ( Hoy Academia de Bellas Artes de S. Fernando) y el de la calle del Príncipe. Juan de Goyeneche murió en 1735 en su palacio de Nuevo Baztán y fué enterrado en una cripta de cerámica justo debajo de la cúpula de la Iglesia de San Francisco Javier.
Gracias a su ascenso en la corte desde finales del s.XVII y su ayuda financiera a Felipe V Juan de Goyeneche va adquiriendo derechos señoriales (en la Olmeda de la Cebolla) y de hábitos de órdenes militares, concesiones relaes que le permitieron comprar terrenos en 1705 en las proximidades de Madrid. La nueva población de Nuevo Baztán se situaba en un páramo con algo de bosque y cauces de arroyos (Valmores y río Tajuña), además comunicaba con la capital, Alcalá de Henares y el camino a Valencia. Debido a que el abuelo de Felipe V, Luís XIV, dejó de abastecer a las tropas de éste, Goyeneche pensó en hacer fábricas para uso militar. En 1710 se crea la fábrica de paños en Olmeda con un gran equipo de 800 personas(tejidos, antes y gamuzas para el ejército). En Valmores estaba la de tintes y batanes. En 1713 tiene el poder real para acotar los territorios adquiridos y fundar Nuevo Baztán, donde, en 1715, instala las fábricas de textiles, sombreros y munición. Luego, hacia 1720, dispuso otras de productos de lujo como vidrios finos, medias de seda, pañuelos o papel. La de vidríos sería el germen de la que se instalaría luego en La Granja. Desarrollo un conjunto urbanístico a cordel con la disposición exacta de las calles y las casas, cuyo centro era la plaza ante la Iglesia.  Había explotaciones agrícolas, hospital, mesón, cárcel y seminario. Todo ello enmarcado dentro de las ideas enciclopedistas de la Ilustración, a veces utópicas para llevarlas a la práctica. En 1728 dejó de funcionar la fábrica de cristales. En el resto había problemas de aprovisionamiento de agua y madera que, junto al cese definitivo de exenciones fiscales en 1767, determinó el continuado proceso de decadencia. En 1778 se cerraron definitivamente las de sombreros, papel y aguradientes.
La magnifica Iglesia de San Francisco Javier es de 1723. Fué construída por José Benito Churriguera dentro del estilo barroco que le caracteriza. La foto de arriba es la fachada encuadrada por dos esbeltas torres con movidos chapiteles de pizarra. Las torres tienen una altura en cubos decrecientes y las grandes ventanas rectangulares están rematadas con diferentes molduras de piedra
La portada barroca con remate triangular y sus espectaculares juegos de claroscuro y líneas que se rompen está rematada con la imagen en piedra blanca de S. Francisco Javier, como no podía ser de otra manera viniendo de un navarro.
Obsérvese la originalidad de la torre campanario y su chapitel. Estos dan a una pequeña plaza lateral que se usaba como plaza del mercado.

Para visitar el pueblo y su iglesia recomiendo acercarse un domingo por la mañana, antes o después de la misa de 13h para poder verla abierta. La iglesia consta de una sola nave, amplio crucero rematado con cúpula y presbiterio y coro en alto. Es espectacular el retablo de mármol del altar mayor esculpido por J Benito de Churriguera. Ocupa todo el fondo, siguiendo la escenografía barroca de desplegar unos cortinajes sujetos por ángeles que nos introducen en la escena principal. Mármoles grises, rojos, blancos, dorados. Resaltado por el juego de columnas pareadas de orden compuesto aparece la hornacina con San Francisco Javier y, encima de ella, el gran medallón con la escena del bautizo de indígenas
Los otros cuatro retablos colaterales son de madera imitando mármol: con las tallas del Cristo del Socorro (márfil filipino de principios s.XVIII), San José, Immaculada, óleo de la Virgen de Guadalupe procedente de México. Las pechinas originales de la cúpula fueron pintadas por Palomino con imágenes de S. Juan Bautista, San Fermín, San Francisco de Asís y San Ignacio; pero las que se contemplan hoy son restauradas y representan a San Francisco Javier, San Ignacio de Loyola, San Isidro y Sta. Teresa de Jesús.


Detalle de la balconada á los piés de la iglesia y púlpito a la izquierda. Debajo de la misma se pueden contemplar una vitrina de marfíles filipinos del s.XVIII y otra con el cáliz, arqueta e incensarios originarios. Interesantes también la pila bautismal, el aguamanil de mármoles diferentes muy elaborado de la sacristía y la cripta. 


Detalle de las molduras en una de las puertas con la balconada y escudo de palacio encima (este último no se ve en la fotografía).El palacio está a la izquierda de la iglesia y tiene unos remates de balaustrada de piedra y bolas por Churriguera. En este lado se sitúan también las casas de oficios. En la plaza frente a palacio se sitúa la fuente restaurada de los Tritones. Bordeando estas fachadas se puede observar el patio de fiestas  y caballerizas con su entrada de arco, pero ya  edificado con materiales menos vistosos. Nuevo Baztán necesita una importante restauración y están en ello. Pero merece conocerlo, así que dense una vuelta y paren a reponer fuerza en el mesón.



viernes, 9 de noviembre de 2012

Plaza Mayor de Madrid

Situada en un entorno céntrico y de una gran importancia histórica esta plaza sigue manteniendo hoy en día el bullicio de siglos de vida. Era la antigua plaza del Arrabal, a extramuros de la ciudad, por eso está situada tras las cavas o fosos de la antigua muralla. Durante el s.XV la llamada Plaza del Arrabal era el centro comercial de la villa. Al establecerse en Madrid la capital, la ciudad creció rápidamente y el rey Felipe II consideró oportuno que Madrid tuviese un espacio público amplio y apropiado donde poder celebrarse actos solemnes (como paradas militares, recibimientos de reyes, actos de la monarquía), así como relacionados con la justicia (ejecuciones públicas) o con la diversión (toros, música). Decidió encargar a su arquitecto Juan de Herrera, en 1581, la transformación de esa plaza del Arrabal en una gran plaza mayor para la ciudad. Basándose en los planos de Herrera, Diego Sillero construyó la Casa de la Panadería en 1590 y esta edificación sirvió de modelo para el resto de la plaza.

La Casa de la Panadería era como la tahona de la villa. Edificación abovedada en los bajos, de tres pisos y con torres chapiteles en las esquinas (típico pérfil austria), construída toda ella a base de ladrillo y madera. Los soportales son arcadas de piedra, de arcos clásicos de medio punto levantados sobre pilares con columnas toscanas adosadas. Durante el reinado de Carlos II se recargó la decoración, con los remates de guirnaldas de las ventanas y los diferentes escudos, especialmente tras el incendio de 1672. El impresionante escudo central es de esa época. También en 1670 se decoró el interior con frescos de Claudio Coello y José Jiménez Donoso. Esta edificación ha pasado por diferentes usos. Por ejemplo fué Academia de Bellas Artes de San Fernando entre 1745 y 1774, cuando se creó la Academia aprovechando los artistas y obras del Palacio Real, y se mantuvo en este lugar hasta que la Academia pasó a la actual sede en la calle Alcalá. En el año 1774 Carlos III la usó como Academia de Historia hasta que ésta se trasladó en 1781 a su actual sede. También se usó como Biblioteca y Archivo. Hoy en día tienen ahí su sede una fusión de empresas de Promoción Madrid y el Patronato de Turismo. En el año de 1992 Cesar Franco pintó esos frescos con escenas mitológicas, madriléñas o de su propia invención, para recordar a los madrileños que la Casa de la Panadería también estaba decorada en su exterior por frescos barrocos.

Justo en frente se levantó, también con soportales de arcadas, la llamada Casa de la Carnicería, para abastecer de carne a Madrid. Sufrió varios incendios, quedando muy dañada tras el de 1631. Luís Bellido restauró su interior que ha pasado por diferentes usos como, por ejemplo, hemeroteca o Junta Municipal del distrito Centro. Felipe III encargó a Gómez de Mora la tarea de cuadrar la plaza en 1617. La diseña como un rectángulo proporcionado, terraplenea las diferencias de altura con la cava, como se aprecia en el Arco de Cuchilleros ( Madrid funcionaba con gremios y ahí cerca se situaba ese gremio de los comerciantes y artesanos de cuchillos). Por atrás sitúa una gran fachada de viviendas. Esos siete pisos constituían la altura más elevada de la ciudad de entonces. Pero junto a las Casas de la Panadería y la Carnicería elevó unos soportales arquitrabados de piedra, rectos y, sobre ellos, de manera mucho más sencilla, con muros de ladrillo liso y pequeñas ventanas, el resto de la plaza. El "Auto de Fe" de Francisco Rizzi (1683) que se conserva en el Museo del Prado nos da una idea de como se desarrollaba en la plaza la escenografía para una ejecución pública. Esos montajes del mundo barroco siguen haciéndose hoy en día para conciertos, celebración de la Navidad u otro tipo de actos..
  


Durante el s.XVIII Juan de Villanueva cerró la plaza y le proporcionó la unidad neoclásica actual. Cerró con arcos todas las calles que accedían a la plaza, dándole una continuidad a todas las fachadas a la plaza. Yo misma he podido entrar a viviendas situadas encima de esos arcos y se tiene una curiosa sensación de cercanía vecinal con la plaza, aunque los techos sean pequeños. En otra de las viviendas a la que pude acceder, perteneciente a un embajador, el crujido de las maderas te hace retrotraerte a otra época. Han tenido que hacer reformas profundas para acondicionar estas viviendas del s.XVII plagadas de escaleras y espacios pequeños.
En el centro de la plaza se sitúa la estatua ecuestre de Felipe III a caballo. Preside la plaza porque este rey fué el gran artífice de su diseño. La escultura es del broncista italiano Pietro Tacca (1613) y muestra al rey vestido a la moda de principios del sXVII a caballo, en actitud de paseo, ya que este rey era muy tranquilo y pacífico, nada que ver con la personalidad de su hijo, que también está esculpido  a caballo en la plaza de Oriente, pero con otra actitud correspondiente a la vida pasional y con coflictos y luchas que tuvo(por eso se le representa con el caballo en corbeta, siguiendo el retrato que de él hizo Velázquez). La estatúa de Felipe III la trasladó aquí la reina Isabel II en 1848. La trajo del Reservado de la Casa de Campo, ´lugar para el que fué diseñada esta escultura. Esta reina pensó en una plaza que fuera un jardín romántico y en las estampas de la época así se percibe, con una valla elíptica de hierro que rodeaba la escultura, diversos tramos de arbolado y jardín, así como bancadas y farolas isabelinas por toda la plaza.
Nuestros mayores y ,algunos de nosotros, todavía tenemos en la retina la imagen de la Plaza Mayor que muestra la fotografía, con coches aparcados dentro. Durante los años de 1967-69 se construyó el aparcamiento subterráneo que obligó a subir el pavimento y a hacer el adoquinado actual que, aunque tenga su encanto, tanto molesta al andar.
Entre las dos imágenes de arriba han pasado siglos, pero mantinen el mismo esplendor. Se trata de la Posada del León de Oro, establecimiento situado en el número 12 de la Cava Baja. En esta zona tan comercial y céntrica de Madrid no podían faltar las posadas para alojamiento de la gente que viniera de fuera para hacer negocio. Una de las de más fama en el Madrid de los Austrias es esta del León de Oro. La fotografía de arriba es de 1897. Actualmente la encontramos totalmente remodelada desde hace dos años. Mantiene el título e imponente escudo de piedra de la entrada. En el interior, en torno al patio, se suceden los dos pisos con las habitaciones. Podemos apreciar las vigas de madera, los sillares de granito y los restos de la muralla medieval justo debajo de las mesas, como muestra la fotografía del comedor para los que se alojan en la posada. Justo a la entrada también hay restos de muralla que se pueden admirar a través de los cristales y una pequeña barra y mesas para degustar productos castellanos con una gran carta de vino.
Os animo a terminar la visita descansando en este espacio con encanto.


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domingo, 21 de octubre de 2012

Plaza de Chueca y Mercado de San Antón

La pintoresca Plaza de Chueca recibe el nombre del compositor de zarzuelas Federico Chueca y es el centro de este pintoresco barrio que se extiende entre la calle Hortaleza y la calle Barquillo. Entre su entramado de calles, pequeños callejones y rincones, bulle una oferta de ocio, cultura y comercio muy rica y de plena actualidad. La Plaza estaba situada en una zona decadente y marginal en los años 70 y 80, que después supo superar el ser considerada nada más que "barrio gay" de Madrid para aportar a los madrileños una serie de vivencias cosmoplitasy vanguardistas en el ocio que merecen la pena. Ya hablamos en un blog anterior de la maravilla del conjunto de las Góngoras, para ahora centrarnos en dos puntos comerciales.

A partir de los 90 el Ayuntamiento y los vecinos empezaron a invertir en la zona. Se remodeló la plaza como está hoy en día, restaurando las fachadas que dan a la plaza. Se percibe mejor la calidad del trabajo de rejería en las balconadas y la labor del estucado de finales del s.XIX y principios del s.XX. Destacan en una esquina (calle Gravina nº 11) la Bodega de Ángel Sierra, con la decoración pictórica y paneles de madera tan característicos del s.XIX, para hacer un parón y tomar cerveza, vermuth de grifo o cualquier pincho. En frente se sitúa L´Habilleur, una tienda de ropa elegante a buen precio. Y para reponer fuerzas a cualquier hora nada mejor que entrar en la Piazzetta. Con su decoración luminosa y alegre este restaurante italiano nos ofrece una selección de quesos y pastas italianos, así como hamburguesas, ensaladas y postres; con la particularidad de disponer de una carta nutricional que te permite saber el aporte de lo que estás comiendo ( aunque para algunas ocasiones es mejor no mirarla). También tienen una zona preparada para fiestas o cumpleaños.
Justo detrás de la Plaza se sitúa el Mercado de San Antón. El origen era un importante mercado de barrio en esta zona que creció a lo largo del s.XIX con población emigrante. La novela de Galdós, "Fortunata y Jacinta", es una crónica social de ese Madrid y en su segunda parte aparece citado el mercado. Dice textualmente "La casa estaba en una de las muchas rinconadas de la antigua calle de San Antón. En el portal había una relojería entre cristales, quedando tan poco espacio para la entrada, que los gordos tenían que pasar de medio lado; en el piso bajo y tienda una bollería que inundaba la casa de préstamos de farolón a la calle, y en ciertos días había en los balcones ventilación de capas empeñadas. Más arriba los pisos estaban divididos en viviendas estrechas y de poco precio. Había derecha, izquierda y dos interiores. Los vecinos eran de dos clases: mujeres sueltas, o familias que tenían su comercio en el próximo mercado de San Antón. Hueveras y verduleras poblaban aquellos reducidos aposentos, echando sus hijos a la escalera para que jugasen. En uno de los segundos exteriores vivía Feliciana, y Fortunata en un tercero interior".
En tiempos de Franco, año 1945, se construyó un gran mercado con materiales muy baratos de posguerra: grandes pilares y hormigón. Pero este mercado, al igual que el resto del barrio, se vió afectado por la crisis y la decadencia de los años 70 en adelante. En el 2002 se incluyó en el plan de modernización y empezaron las obras en el 2008. Habiendo presentado el proyecto de remodelación los propios comerciantes del mercado al alcalde. Situado en la calle Augusto Figueroa nº 24, ocupa una enorme superficie, de 7.354 m2. Se inuguró en el 2011. Como he dicho anteriormente el promotor era la propia Asociación de Comerciantes del Mercado de San Antón y el proyecto lo realizó el estudio QVE, de Ana Mª Montiel y José García del Monte. Exteriormente el edificio es una moderna mole compacta de ladrillo. Hormigón, ladrillo y acero es lo que vemos también en el interior.

Ahora es mucho más accesible y funcional. Incluso sus puestos y diseño se adaptan al carácter cosmopolita y vanguardista del barrio. Y, por supuesto, respetando el medio ambiente, con los techos acristalados cubiertos de placas solares o las alimentaciones para recargar baterias de coches electrícos con los que cuenta el aparcamiento. Esa austeridad de formas no va pareja al estilo gourmet de cada uno de los puestos. El mercado se organiza de la siguiente manera: un supermercado abajo, 24 puestos "tradicionales" de mercado en su planta primera (no una gran variedad del mismo género para elegir, sino un puesto de cada, más o menos; por ejemplo de carnes, charcutería, pescado, mariscos, fruta, panadería, etc..).Este mercado tiene un amplio horario hasta las 22h.

En la segunda planta están los puestos de comida para llevar, tapeo, show cooking y la sala de exposición. Los pasillos son amplios y disponen de mesas y taburetes para poder descansar, aunque las noches de los fines de semana no hay quien quepa. Esta segunda planta abre hasta las 24h. La presentación es de lujo (como puede apreciarse en esta foto de Pituca del puesto del foie) y podemos encontrar cocina del mundo entero: tapas y vinos españoles junto a sushi japonés, cocina griega o italiana. Me interesa destacar el puesto 18 Gusto dell´Accademia. En el no solo ofrecen burrata, pasta fresca de calidad, ensaladas, embutidos, melanzane parmeggiana, etc.., sino que Giani, el amable chef, te orienta y explica cualquier receta que necesites. Forman parte de la ACCADEMIA DEL GUSTO (Cristobal Bordiú 55), que no es solo una gran escuela de cocina italiana en Madrid, sino que disponen de una magnífica tienda de productos y vinos italianos donde podemos encontar de todo. Por ejemplo la dificil burrata fresca, los amaretti, o cualquier cosa que se nos antoje desde aquí sin tener que ir a Italia
En la tercera planta se sitúa el restaurante y la terraza, que los sábados y festivos abren hasta la 1.30h. Con la originalidad que en el restaurante La Cocina de San Antón tu puedes elegir algún producto que te interese del mercado y ellos lo cocinan para tí. El diseñador Juanjo Oliva diseñó el uniforme de sus camareros. En fín creo que todo esto también forma parte de ese patrimonio que hay que enseñar en Madrid.

martes, 2 de octubre de 2012

El  Parque del Retiro de Madrid, un pulmón verde de 118 hectáreas en pleno centro de la ciudad, daría mucho para hablar en un blog, así que he preferido dividirlo en dos entradas. En esta primera parte recorreremos sus orígenes, parte de su historia y evolución y nos centraremos en la zona E del Parque. Para los orígenes históricos de esta zona habría que remontarse a finales del s.XV, cuando el rey Enrique IV fundó un monasterio jerónimo en lo que era una zona boscosa muy saludable situada a las afueras del Madrid de entonces, hacía el E. Esa primera fundación jerónima se convirtió en el monasterio mandado hacer por Isabel la Católica, hoy en día muy restaurado durante el s.XIX y en adelante. En él disponían los reyes de Castilla un cuarto real donde retirarse en determinadas temporadas (por ejemplo tras la muerte de un cónyugue o durante la Semana Santa). Pero serán el Conde Duque de Olivares y Felipe IV los artífices del Palacio del Buen Retiro y sus jardines que, más tarde, darían lugar a este parque. El motivo de construir un palacio en esta zona se lo debemos a la personalidad de Felipe IV: un rey muy pasional, amante de todas las artes, del teatro, de los espectáculos diversos y de los jardines y espacios abiertos. El llamado Alcazar de los Austrias( situado donde hoy está el Palacio Real) era una residencia muy pequeña para él, que carecía de espacios grandes y abiertos, así como de jardines. El rey se sentía bastante agobiado en dicho edificio. Le apremiaba disponer pronto de una residencia nueva para recrearse en su tiempo libre y de eso se daba cuenta el Conde Duque de Olivares. La obra se hizo muy rápida, en tres años estaba prácticamente terminada (1630-33), encargándose Carbonell de ella. En 1636 se añade la Plaza Grande y poco despues la decoración pictórica encargada a Velázquez y Zurbarán, entre otros. Los materiales empleados eran poco costosos y fáciles de manejar como el ladrillo y la madera. No se empleó la piedra en este palacio real, por eso resistió tan poco. Una vista general de como era se aprecia en este lienzo de Leonardi de abajo
A la derecha de la misma aparecen los Jerónimos y el Palacio se construyó ampliando hacia el N el cuarto real ya existente. Los escenógrafos y jardineros eran florentinos, contratados por el Conde Duque de Olivares y desarrollaron unos jardines bastante geométricos, pero llenos de fuentes, esculturas y ermitas. Ahí estaba colocada la estatúa ecuestre de Felipe IV que hoy preside la Plaza de Oriente. Felipe V encargó el parterre con un gusto muy afrancesado. Carlos III cerró el jardín e instaló diferentes puertas, además de colocar muy cerca la famosa puerta de Alcalá. Este rey lo reconvirtió en jardín ilustrado, situando en él la fábrica de porcelanas (con la fórmula secreta que se trajo de Sajonia con su mujer Mª Amalia, gran amante de las porcelanas) y organizando cerca, en el Prado Viejo, el Gabiente de Ciencias, la casa de fieras y el Jardín Botánico. Con Carlos IV tuvo lugar, desde el parterre, la primera ascensión en globo de Vicente Lunardi. Pero durante la ocupación francesa de Madrid sufrió numerosos destrozos: los soldados franceses usaron las maderas del palacio, la fábrica de porcelana se convirtió en polvorín, que fué asaltado por los ingleses (aliados de España y que fueron los que volaron la fábrica provocando graves pérdidas en el parque). De todo ese esplendor no queda más que una ala del palacio y el Casón del Buen Retiro. Menos mal que de la época de Fernando VII conservamos lo que empezó a ser el jardín romántico como se le conoce actualmente. Este rey se propuso restaurar la zona en 1815. Levanta la colina artificial de los gatos o montaña rusa, construye el embarcadero, promueve la instalación de la llamada Casa de Fieras y varios pabellones de reposo como la Casita del Pecador. Es por esta zona NE del parque donde propongo iniciar el recorrido. Entrando por la bonita y esbelta Puerta de Madrid (último tercio del s.XIX), a la izquierda podemos divisar la Colina de los Gatos ( llamada así por la cantidad de gatos que cobijaba) o Montaña rusa: colina artificial con su cascada, sus efigies orientales tan al gusto del s.XIX en la parte de abajo. Justo al lado los restos de la ermita de San Pelayo de Ávila, siguiendo la moda romántica de colocar ruinas en los paisajes. Se trata de una iglesia románica donde estuvieron los restos de S. Isidoro durante su traslado desde Sevilla a León. En frente el pabellón de recreo y reposo conocido como Casita del Pescador
Todo denota romanticismo: el juego de diversos volúmenes, su tejado en chapitel con las bolas, los contrastes de colores rojo, azul y blanco, las pinturas, la base del estanque irregular sobre el que se asienta. Es el punto de información del parque actualmente. Cruzando el Paseo de Carros, donde se instala la Feria del Libro por su amplitud, nos adentramos en una boscosa bajada, siempre húmeda, ya que no debemos olvidarnos que paseamos por la parte N del parque, para descubrir el Monumento a los hermanos Álvarez Quintero
Como casi todos los conjuntos escultóricos del parque este monumento también es anterior a la Guerra Cívil y fué inaugurado en 1934. Está dedicado a los autores de teatro andaluces, los hermanos Álvarez Quintero, y presenta una escena de galanteo andaluza que tiene lugar dentro de un pórtico con columnas semiciricular desde el que se asoma una dama a escuchar al jinete. La talla del jinete en bronce es espectacular. Detrás de la balconada hay una pequeña fuente y bancadas de piedra. Avanzando un poco más divisamos, ya más cerca del Pº de Carros el gran Monumento a Cuba. Este tardó muchos años en terminarse, por motivos históricos, políticos y económicos, desde los años veinte en que se inició, no se inauguraría hasta 1952. Se decidió como agradecimiento al monumento que en Cuba había dedicado a España el general Machado. Lo inició Benlliure, quien trabajé en la caravela y otros bronces. Arriba

Todos los elementos son alegóricos a esa nación americana. Aquí se ve la armonía y majestuosidad del monumento, con la alegoría femenina de Cuba en la cima, luego Isabel la Católica y abajo, la caravela de bronce. Al otro lado Cristobal Colón, escudos y animales exóticos de ese continente

En nuestro blog no hablaremos de todas las esculturas y edificaciones que nos encontremos, si de las más bonitas y antiguas, como el gran Monumento al General Martínez Campos, el héroe que con su pronunciamiento militar determinó el fín de la I República y la restauración monarquica con un periodo largo de paz en 1874. Lo diseñó Mariano Benlliure, que tanto trabajó en este parque y se inauguró en 1907.

En la base de la roca elementos militares e isncripciones en bronce, lo mismo que la escultura ecuestre del general enérgico. Todo ello situado sobre un gran estanque en una plaza con columnas y pérgolas alrrededor.

Siguiendo por nuestra visita en la zona E nos encontramos con la entrada a la Casa de Fieras, donde dos pilares de ladrillo con leones nos dan la bienvenida a una pequeña plazuela circular con bancadas de cerámica. Ahí, a nuestra izquierda el edificio con las jaulas para animales peligrosos, todo él de ladrillo con unas bonitas balconadas de cerámica ( con la curiosidad de ser todas diferentes), muy del estilo decimonónico. Como hasta que se creó el nuevo zoo en la Casa de Campo en 1972 este era el zoo donde todavía hoy en día se ve el foso, estanques y grutas, así como parte del jardín. Luego se enlaza con los jardines de Cecilio Rodriguez. Este jardinero mayor del Ayuntamiento de Madrid diseñó estos bellos y recogidos jardines, con sus paseos, cipreses, setos recortados de boj, fuentes, cascadas, pérgolas y esculturas, donde la Junta de Retiro celebra algunos actos hoy en día. Quedan separados por una trabajada reja de hierro. Muy cerca de este recorrido, al otro lado de la Puerta de Hernani, es decir, cruzando el subterráneo del metro Retiro en la calle Alcalá y dirigiéndonos hacia la Puerta de Alcalá, nos encontramos una pasteleria fancesa para reponer fuerzas o, al menos, deleitarnos con los ojos. Me refiero a Moulin Chocolat. Aquí podemos encontrar los tradicionales macaronis franceses, las magdalenas de esa tierra, los croassanes y miles de pasteles o chocolates para todos los gustos con un toque de cocina innovadora y glamurosa. Y teneis que perdonarme porque, aunque mi fuerte son los idiomas, no se francés y seguro que cometo algún que otro error de ortografía. Nada más animaros a pasear con detenimiento por esta parte E del parque, justo la que bordea la Avenida de Menéndez Pelayo.