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jueves, 6 de junio de 2019

La Casa de Campo y la Guerra Civil (parte Oeste)

Hemos hablado en este blog otras veces de la Casa de Campo en cuanto sitio real, sobre todo para el Reservado y sus restos. Pero la semana pasada tuve la suerte de poder escaparme, guiada por Antonio Morcillo (Presidente de GEFREMA)  a la parte O de la Casa de Campo, para recorrer esas zonas ya muy conocidas por mí, que además viví mi infancia allí. Ahora se trataba de recorrerlas bajo otro punto de vista: ir con los ojos abiertos recordando las actuaciones militares ahí durante la Guerra Cívil y observar los restos que quedan de ellas. Por otra parte, desde aquí lanzo la voz para proteger de verdad esos restos, que también son patrimonio de nuestra historia. 

Actual puente sobre el arroyo Meaques, donde estaba la reja de Ventura 
Rodriguez (Foto SIEMA Matritensis)

Restos de la reja de Meaques con el cartel informativo
(SIEMA Matritensis)

Comenzamos el recorrido por uno de los puentes de la Casa de Campo, la reja sobre el arroyo Meaques, construída en el s. XVIII por Ventura Rodriguez y que separaba los términos municipales de Madrid y Pozuelo de Alarcón. La mayoría de los restos en este perímetro (desde Aravaca hasta Carabanchel) son de los nacionales. Un pequeño repaso de por qué es así sería el siguiente: cuando el General Varela, con tropas desde el S, se planteó la toma de Madrid encontró que el río Manzanares con sus puentes resultaba un obstáculo. Al otro lado del río se concentraban las defensas republicanas y, también, en las poblaciones cerca de la carretera de Extremadura. Los nacionales idearon pasar por la Casa de Campo, que era un espacio abierto y, desde allí, subir por el Parque del Oeste hacia Madrid centro, pero no resultó. En poco tiempo, sin embargo, habían tomado 3/4 de la Casa de Campo y así permanecieron durante toda la Guerra Civil. Así que esas trincheras, restos de casas, fortines, almacenes, etc, por esta zona Oeste pertenecen al avance que hicieron desde el primer momento los nacionales en ese punto. En otras zonas de la Casa de Campo sí quedan restos de la resistencia republicana (Cerro Águila, Garabitas, zona del Reservado, Pte Franceses o Casa Quemada), pero no en esta zona que recorrimos en su momento.

Vista exterior del Portillo del Zarzón (SIEMA Matritensis)

El portillo del Zarzón desde el interior de la Casa de Campo
(SIEMA Matritensis)

El Portillo del Zarzón fue durante la Guerra Civil lugar de entrada para casi todo. Se llama portillo y no puerta, porque no permitía el paso de carruajes. En cuanto se estabilizó el frente en ese punto, el 8 de Noviembre de 1936, los nacionales derribaron el muro por un punto a la derecha del portillo para hacer una puerta de ingreso más grande y por aquí entraban los transportes, servicios, comida, medicinas, armas y todo lo necesario para abastecer a esa población militar instalada en la Casa de Campo a lo largo de los años que duró el frente.

Vista lateral del puente de la Culebra (SIEMA Matritensis)

Detalle del puente de la Culebra, s. XVIII (SIEMA Matritensis)

El Puente de la Culebra es el más bonito de los que hay en la Casa de Campo, construido en la segunda mitad del s XVIII, se cree que por Sabatini. El serpenteante muro de piedra ha proporcionado el nombre con el que se le conoce. Durante la Guerra Civil derribaron la barandilla original para conseguir agrandarlo y facilitar así el paso de vehículos y usaron las albardillas de granito que cubrían el puente para cubrir fortines o depósitos. Cuando se celebraron los Mundiales del 92 se construyó el lago que lo rodea y se restauró el puente de la Culebra.

Restos de batería (SIEMA Matritensis)

Resulta que las piedras donde jugaba yo de pequeña son restos de polvorín  para  batería(del 7.5), construidas con granito y hormigón, con dos entradas en curvas y contrapuestas para evitar las ondas explosivas. Caminando se ven diferentes montículos artificiales que se hicieron para ocultar algún material. También pasamos por un horno de cal hecho con ladrillo y que se utilizó en estas construcciones de alrededor.

Muros con bloques de hormigón (SIEMA Matritensis)

Restos de otro polvorín hecho con ladrillos y hormigón
(SIEMA Matritensis)

Paseando junto al arroyo nos encontramos unos muros con bloques de hormigón que pudieron ser casa durante la guerra o depósito para las partes delicadas de las municiones. Siempre para baterías del 7.5. En el suelo todavía se ven losas de barro (así evitaban la humedad y el calor). En estos depósitos o polvorín no podía haber cables, ni partes metálicas, ni siquiera clavos en botas de soldados, por eso el personal que trabajaba allí usaba más bien zapatillas de esparto. Para prevenir que saltase cualquier chispa o atraer rayos en las tormentas.

Ermita de San Pedro (SIEMA Matritensis)

Placa en la ermita (SIEMA Matritensis)

Altar desde donde se celebraba Misa (SIEMA Matritensis)

José Finat y Escrivá de Romaní, Conde de Mayalde y alcalde de Madrid, había participado como militar en este frente de la Casa de Campo y mandó edificar esta Ermita de San Pedro, en estilo neoherreriano, con su torre chapitel para celebrar una romería de los Carabancheles, que organizaba la Hermandad 18 de julio, con altar de piedra fuera para hacer una misa de Campaña. El interior está vacío, las ventanas y accesos cegados y se encuentra bastante deteriorada.

Restos de otro polvorín (SIEMA Matritensis)

Restos de polvorín para el que se utilizaron albardillas del Puente de 
la Culebra (SIEMA Matritensis)

Subiendo por el extremo del muro del Zoo nos encontramos el arroyo de Prado del Rey, que es afluente del Meaques. Junto a él restos de otra batería y varios  polvorines cubiertos por albardillas de granito procedentes del puente de la Culebra, también se adivinan restos de refugios bajo los árboles. En  nuestro recorrido divisamos carreteras antiguas, de la época de la república o de la Guerra Civil,  con su característico empedrado y asfalto. Pasada la Glorieta de los Caños, donde era más fácil obtener agua por los pozos, acceso a viajes de agua y arroyos, encontramos muros con alicatado propio de cocinas para las tropas. También pozos antiguos de ladrillo y nuevos. Cerca de la llamada "Vaguada de la zorra" había restos de casas y zonas como de residencia. Se han encontrado cimientos de las mismas.También más trincheras y restos de almacenes.

Restos de cocina alicatada con azulejos (SIEMA Matritensis)

Pozo antiguo (SIEMA Matritensis)

Este recorrido tan interesante terminó en el monumento al Sagrado Corazón, escondido en el interior de la Casa de Campo y rodeado de árboles y flores. Encontramos un pequeño Sagrado Corazón de metal (procedente de arte funerario), que Mayalde colocó en el 37, dicen algunos, otros después de la Guerra, como agradecimiento a salvarse del ataque con proyectiles republicanos de artillería pesada caídos en su puesto de batería. Dos de esos proyectiles se conservan en la base del monumento. Junto a se celebraban misas de campaña para el cuerpo de artilleros. Con estas imágenes terminamos esta entrada para recordar ese otro patrimonio que guarda la Casa de Campo. Recordar que podéis seguirnos en Twitter@siemamadencanto, Facebook Siema Matritensis o las visitas en agenda de www.siema.es.

Maribel Piqueras

Monumento al Sagrado Corazón con proyectiles abajo
(SIEMA Matritensis)

Vista frontal (SIEMA Matritensis)





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