martes, 25 de julio de 2017

El Jardín del Príncipe en Aranjuez

Si pasamos el parterre del Palacio Real y el restaurante La Rana verde nos encontraremos con una amplia avenida, la calle de la Reina, que enmarca el famoso Jardín del Príncipe. A veces creemos que es un gran desconocido en esta Comunidad de Madrid. Y, por eso, hoy me dispongo a difundirlo. Tendríamos que remontarnos a Felipe II, quien había encargado a Juan de Herrera el trazado de la calle de la Reina, con sus plazuelas redonda y cuadrada para delimitar el gran terreno rodeado por el río. Allí había sotos, huertas y algún otro recinto hoy desaparecido. Fernando VI dispuso, en 1754, un embarcadero y la ancha calle que lleva hasta él desde la calle de la Reina. También cerró esos terrenos con verjas de madera y portadas de piedra, más las tres puertas de hierro que daban al embarcadero. Este embarcadero y el tramo de río junto al jardín tuvo mucha importancia en las "noches venecianas" y divertimentos que organizó Farinelli para los reyes con la famosa escuadra del Tajo. De este aspecto lúdico os hablaré en otra entrada posterior.

Plano del Jardín del Príncipe (SIEMA Matritensis)

Pero serán Carlos IV y MªLuisa de Parma los verdaderos creadores de ese jardín cortesano, de gran extensión y denominado "del Príncipe" en honor a su hijo, el entonces príncipe Fernando. La parte más antigua es la que se sitúa más cerca del embarcadero. En esa zona, en 1784, el arquitecto Villanueva y el diseñador francés Boutelou, trazaron cinco jardines siguiendo el gusto de la moda europea neoclásica y con gran simetría a la francesa, que se ve en el diseño geométrico de los primeros jardines. El tercero y el cuarto jardín (más ingleses), con la Fuente de Narciso. El quinto enlaza con el estilo de los siguientes y en el encontramos la Fuente de Apolo. Una elegante puerta neoclásica es la puerta principal que nos conduce hasta el embarcadero, la diseñó Juan de Villanueva, con dos templetes sobre basamentos cuadrados, de cuatro columnas jónicas de fuste liso. El embarcadero fue renovado en 1791, adaptándolo a una lúdica fortificación con garitas, almenas e, incluso, un castillo. También presenta un conjunto de pabellones reales actualmente en restauración.


Puerta principal de entrada al Jardín del Príncipe
(Foto SIEMA Matritensis)

Grandes jarrones dieciochescos al final del paseo al 
Embarcadero Real (Foto SIEMA Matritensis)

Embarcadero Real desde una de las garitas (Foto SIEMA Matritensis)

Casetas reales junto al Embarcadero (Foto SIEMA Matritensis)

                  Pabellones junto al embarcadero, ya restaurados en 2026 (SIEMA Matritensis)


Según andamos hasta el embarcadero dejamos, en el lado de la derecha, el segundo jardín, de diseño clásico y dedicado a frutales (por ejemplo, descubrimos hermosos granados). En todo el Jardín del Príncipe contemplamos un perfecto sistema de regadíos, acequias y pozos. Al final del pequeño entrante de tierra en el río, están el Museo de Falúas y el castillo. Un edificio de ladrillo de poca altura, que se extiende a lo largo, muestra en su interior lo que eran las falúas reales. Farinelli había instalado aquí un tipo de elegante barcaza alargada, como grandes góndolas, para los juegos y paseos por el río de la corte. Pero la famosa escuadra del Tajo fué destruida por las tropas napoleónicas, así que lo que hoy vemos en el Museo son falúas utilizadas en otros sitios reales. Por ejemplo, la que el rey Felipe IV usaba en el estanque del Retiro (magnífico ejemplar de madera policromada con pan de oro y tallada con caladuras, en pomposo estilo barroco. O la de Isabel II en San Sebastián. Así como otras de la reina María Cristina y de Alfonso XII. Todas dignas de ver. También los grabados de la escuadra del Tajo y las diferentes maquetas nos ambientan muy bien.

Jardín segundo (Foto SIEMA Matritensis)

Edificio del  Museo de Falúas (Foto SIEMA Matritensis)

Restos del castillo que se encuentran frente al Museo 
de las falúas reales (Foto SIEMA Matritensis)

Entrada principal al Museo (Foto SIEMA Matritensis)

Falúa de Felipe IV utilizada en el Retiro (you tube)

Más jardín español pasando el Museo de Falúas
(Foto SIEMA Matritensis)

Este Jardín del Príncipe siguió creciendo hacia el E con tres nuevos jardines y el último de ellos es el que rodearía a la Casita del Labrador. Ya estamos metidos en el s XIX, por tanto ahora el diseño es más de jardín inglés, de carácter romántico, con la naturaleza sin tantas formas geométricas, sino praderas, trazados sinuosos, chinescos y frondosas arboledas. El jardín sexto llega hasta la calle de la Plaza redonda. Entre diversas praderas encontramos un diseño de gusto romántico: estanque chinesco, el obelisco, la gruta, montaña rusa o el templete griego (este último de Villanueva, pero renovado por González Velázquez). Los chinescos proporcionan un juego de formas, movimiento, agua y colorido a la zona.

Fuente de Apolo, de González Velázquez, 1828
(Foto SIEMA Matritensis)

Panorámica de los diferentes estanques chinescos
(Foto SIEMA Matritensis)

Templete chinesco (Foto SIEMA Matritensis)

Construcción circular en los chinescos (Foto SIEMA Matritensis)

Montaña rusa (SIEMA Matritensis)

Vista desde la montaña rusa hacia el Oeste, en dirección fuente de Apolo, con la zona ajardinada y huertos cercana. Más al fondo el bosque de los chinescos (SIEMA Matritensis)

El séptimo jardín es el más avanzado paisajísticamente. Presenta una enorme frondosidad y en él podemos encontrar sinuosos riachuelos que formar diversas islas, con sus puentes de madera o hierro. También grandes bosques de bambú. El octavo fué el último en realizarse y aquí hubo un famoso laberinto que llegaba hasta la Casita del Labrador. A él lleva la famosa puerta de González Velázquez desde la calle de la Reina. 

Estanques con bosques de bambú, isletas y cipreses de las lagunas
(Foto SIEMA Matritensis)

Otra vista de los riachuelos en esta parte (SIEMA Matritensis)

Jardín del Príncipe frente a la Casita del Labrador
(Foto SIEMA Matritensis)

Lo último en construirse en este jardín, hacia 1804, es la llamada Casita del Labrador. Parece ser que el nombre viene de una antigua casa de labranza que había en el lugar y que se utilizaba durante las partidas de caza. Mandada construir por los reyes para el príncipe Fernando, aunque la utilizaron mucho los reyes. Villanueva planteó un proyecto de planta rectangular en 1791, pero el definitivo es de González Velázquez (1803), quien añadió dos alas laterales perpendiculares al cuerpo central y más decoración escultórica al exterior. Consta de tres pisos: en la planta baja está el vestíbulo, del que arranca la impresionante escalera, la saleta y siete pequeñas salas para tertulias, en la planta central se recorre en las visitas  y es el piso principal, donde se decoró con todo lujo para impresionar a los invitados. Arriba del todo estarían cuartos para el servicio. Es una casa pensada para divertimento, veladas, no para quedarse a dormir (no tiene dormitorios, ni cocinas). El decorador de lujo francés, Dugourc participó activamente en la ornamentación. El cuerpo central presenta 18 piezas, todas ellas decoradas con magníficas sedas bordadas (de Lyon o valencianas), los pavimentos son de los mejores mármoles o porcelanas, también hay un gabinete de maderas nobles y platino. Igualmente impresiona el salón de baile, el más grande, con una mesa y silla de malaquita que fueron regaladas por un noble a Isabel II. Hay que reservar para visitarla y se suele hacer en grupos de 15 máximo. Muy recomendable. En esta otra entrada tenéis información más completa de la misma: http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2026/03/casita-del-labrador-en-aranjuez.html
A finales del 2025 se hizo una restauración de la Casita del Labrador y se le dió un revoco amarillo.

 Casita del Labrador con los cambios ya del 2025 (SIEMA Matritensis)


Parte delantera de la Casita del Labrador (Foto SIEMA Matritensis)

Detalle del lateral derecho de la Casita del Labrador
(Foto SIEMA Matritensis)


                      Parte central de la fachada, con el escudo e inscripción (SIEMA Matritensis)

Casita del Labrador. Escalera Principal
 (SIEMA Matritensis)

Galería de estatuas y suelo con mosaicos. Reloj de 
columna de Trajano ( SIEMA Matritensis)

Gabinete de platino de la Casita del Labrador, al fondo el retrete 
(Patrimonio Nacional)

Podéis completar con las siguientes entradas que hicimos para Aranjuez http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2017/05/jardin-de-la-isla-en-aranjuez.html o http://madridconencanto-siema.blogspot.com/2017/07/el-palacio-de-aranjuez-y-jardines-del.html .Nos quedan algunos sitios de Aranjuez que dejaremos para algo más adelante. ¡ Qué impresionante es la Comunidad de Madrid!

Maribel Piqueras







miércoles, 12 de julio de 2017

Seminario Diocesano de Madrid

En el entorno de las Vistillas llama la atención un gran edificio  de ladrillo rojo visible desde otros puntos de la capital. Este monumento corresponde al Seminario Diocesano y ocupa el lugar donde se asentaban el antiguo palacio y jardines de los Duques de Osuna que, a su vez, durante el s. XVII había sido residencia de los Duques del Infantado. Este último es el que aparece en el plano de Texeira. Al arruinarse la casa de Osuna y ser subastadas o vendidas sus propiedades, estos terrenos fueron adquiridos por el nuevo obispado de Madrid-Alcalá. Seguramente no saben que Madrid no fue sede diocesana hasta muy tarde, a pesar de ser la capital de España. Siempre dependíamos en este punto de Toledo. Hasta que en 1885 el Papa León XIII erigió a Madrid como sede diocesana. Entonces se hizo necesario poder disponer de un edificio en condiciones para la formación de los sacerdotes de esta nueva diócesis. Al principio se pensó utilizar el propio palacio arzobispal de la calle San Justo (construido para el arzobispo de Toledo en el s. XVIII). Luego, en 1891, se pensó que el Marqués de Cubas, a la vez que trabajaba en las obras de la nueva catedral de la Almudena, hiciera un proyecto de Seminario en el antiguo Paseo del Cisne (actual Eduardo Dato). Pero este último no salió adelante.

Plano de Texeira de la zona, a la izquierda, el palacio
 y jardines Duque del Infantado

Seminario visto desde el Viaducto
(Foto SIEMA)

Las obras del nuevo edificio comenzaron en esta zona en 1902 y se terminaron en 1906, siguiendo el estilo neogótico y neomudejar tan característico para los edificios religiosos de principios del siglo XX. Aunque el hall de entrada es más bien renacentista, como la escalera principal. Los arquitectos responsables del mismo fueron Miguel de Olavaria y Ricardo García Guereta, que fue el que lo llevó a término junto a Juan Moya, al haber fallecido Olavaria durante las obras. El edificio original es de planta rectangular, organizada en torno a dos patios simétricos. Presenta dos torres en las esquinas y una parte más elevada que enmarca la fachada principal. Un pequeño jardín nos abre el paso. A la izquierda del mismo el grupo escultórico que representa a Enrique de Ossó, teresiano nombrado patrono de los catequistas por Juan Pablo II. También mantuvieron los grandes jardines de la parte de atrás, como en el plano de Texeira, con uso de jardines o instalaciones deportivas, aunque parte se los comió la ampliación del Seminario. Entando por la calle San Buenaventura nº 9 apreciamos la fachada principal, las dos torres de esquina, los patios separados por la amplia y alta fachada que se nos adelanta. En ella alterna la decoración de arcadas clásicas, con balcones con tracerías de reminiscencias góticas y juegos geométricos en la ornamentación de ladrillo rojo, que recuerdan al arte mudejar. La completan esculturas de santos como su patrón, San Dámaso e inscripciones que imitan la letra gótica.

Fachada principal entrando por la c/San Buenaventura. A la derecha una de las
torres de esquina de la construcción original de 1906 (Foto SIEMA)

Detalle de la decoración de la entrada principal
(Foto SIEMA)

Grupo escultórico en bronce que representa a Enrique Ossò en su 
labor como catequista (Foto SIEMA)

Vista general del Seminario desde el Parque de las Vistillas
(Foto SIEMA)

Durante la República se continuó la labor normal del Seminario, pero en la Guerra Civil se suspendió y cerró tras ser asesinados 18 seminaristas. El obispo D. José María de la Higuera continuó con el seminario, pero de modo clandestino. Durante la Guerra Civil fue convertido en cuartel del frente del Manzanares y saqueado. Menos mal que su estupenda biblioteca se protegió con los fondos de la Biblioteca Nacional. En el propio edificio impactaron 400 obuses. De los 214 seminaristas que había en el Seminario de Madrid al comienzo de la contienda, sólo quedaron 102 después de la Guerra Civil. Hubo que hacer una gran labor de restauración, decidiéndose su ampliación por medio de dos nuevas alas, al lado N y S, en 1950. La ampliación mantuvo el estilo original y se sacó más espacio para residencia, aulas, archivo, biblioteca, salas, salón de actos y demás dependencias necesarias. Esta ampliación es la que, por ejemplo, se puede ver desde la Almudena, que sería el lado N.

Enlace de la ampliación con la parte antigua
(Foto SIEMA)

Ala ampliada por el N (Foto SIEMA)

Un amplio hall de estilo clásico nos recibe, con sus cubiertas de casetones y sus arcadas de medio punto sobre columnas. Después, las puertas de entrada nos conducen al distribuidor principal, con las elegantes escaleras clásicas, de aire renacentista. Debajo de las mismas se sitúa la entrada a la gran capilla del edificio. Esta es de planta de cruz latina, con una sola nave y amplio -pero corto- crucero. Toda la decoración nos recuerda al gótico isabelino: los arcos conopiales y la minuciosa decoración plateresca, sobre todo en los muros del crucero; así como  las bóvedas de crucería, especialmente la central. Llama la atención el presbiterio en alto con su retablo mayor, realizado por la casa Granda, al igual que el resto de retablos. Es un retablo de diseño gótico en madera oscura. El tema central es Jesucristo como sacerdote eterno, por eso es un Cristo crucificado vivo, que desprende mucha luz, entre la Virgen y San Juan. Los retablos de los laterales siguen el mismo estilo: el de la izquierda desarrolla, en madera dorada, la iconografía de la Virgen Inmaculada, con una escultura central y escenas marianas alrededor. El de la derecha muestra a santos patrones que tienen que ver con los estudios y advocaciones del Seminario (como San Ignacio de Loyola o el papa San Dámaso). También encontramos un bonito y discreto San José con el Niño. A los pies vemos el coro alto con el órgano. 

Hall clásico del Seminario (Foto SIEMA)

Escalera principal (Foto SIEMA)

Bóvedas de crucería de la Capilla (Foto SIEMA)

Retablo del altar mayor (Foto SIEMA)

Retablo de la Inmaculada (Foto SIEMA)

Retablo de San Dámaso (Foto SIEMA)

San José enmarcado en esa decoración plateresca o isabelina
(Foto SIEMA)

Coro bajo y decoración muros laterales (Foto SIEMA)

Uno de los dos patios interiores: con galerías de arcos de medio
punto sobre pilares en la parte inferior, y ventanas en las superiores. Todo ello
en ladrillo muy sobrio (Foto SIEMA)

El edificio del Seminario es un espacio abierto al público. En él sorprende el trato agradable y abierto al público de fuera. En él está instalada la Universidad de San Dámaso http://www.sandamaso.es/, que ofrece estudios de Teología, Filosofía, Literatura, Historia, Música, Liturgia, etc...a un público general que se puede inscribir a cualquiera de sus cursos. También es esa universidad la que se encarga de la formación de los futuros sacerdotes. Formación que dura 7 años: 6 años de estudios y preparación para ser diácono y un último año en prácticas en una parroquia. En fin, casi una preparación más fuerte que para estudiar medicina, según hemos investigado los planes de estudio. También, mediante un carnet especial, uno puede acceder a investigar en el archivo o Biblioteca del Seminario, uno de los más activos y llenos de España. En este caso, como negocio con encanto, me parece muy interesante echar un ojo a la Librería CECADI. Es una librería especial, ya que es librería diocesana, la que provee de libros a la Universidad de San Dámaso y al Seminario, así como a parroquias y público general interesado en temas de teología, Sagrada Escritura, religión, liturgia, temas espirituales, catequesis, y muy poco de novela. Esta librería está en activo desde 1998, en la calle San Buenaventura nº4. Espero haberos abierto la curiosidad hacia otro monumento de la zona de las Vistillas, menos conocido, como este Seminario. Recordar a nuestros lectores que en verano sólo realizamos en SIEMA Matritensis visitas guiadas con grupos privados que lo soliciten, pero no programaremos nada hasta septiembre.

Maribel Piqueras

Fachada Librería CECADI (Foto SIEMA)

Librería CECADI , vista general (Foto SIEMA)

Libros muy bien ilustrados (Foto SIEMA)

Otro de los stands (Foto SIEMA)

Alguna novela también podemos encontrar aquí
(Foto SIEMA)