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jueves, 3 de marzo de 2016

Muralla de Madrid y calle de El Espejo

El trazado sinuoso de las calles El Espejo y las dos Cavas, alta y baja, del Madrid de los Austrias, tienen muchas historias que contarnos. Por ahí se extendía la segunda muralla de Madrid o muralla cristiana. La construcción de esta muralla fue iniciada por Alfonso VII en el s. XII, al poco tiempo de que su antecesor en el trono tomara la ciudad a los árabes. Esta muralla ocupaba el triple de la anterior, ya que estaba destinada a acoger en su interior (unas 35 hectáreas de terreno) una ciudad que iba creciendo hacia el S y hacia el N, pero nunca hacia la parte del río Manzanares. Durante el s. XIII se continuó su construcción y constaba de las siguientes puertas:
  • Puerta de Valnadú: se localizaba muy cerca de la llamada "Torre de los huesos" árabe y fue demolida en 1567. Entre esta puerta y la de Guadalajara quedan hoy restos visitables, como un aljibe cercano a la muralla (en el salón aljibe de la Botillería del Café de Oriente), un trozo de muralla con portillo en los bajos de un local ( Hoy es Hollywood de Ópera) o los lienzos que hay en la calle de El Espejo, que es la parte en que nos centraremos en esta entrada.
  • Puerta de Guadalajara: Muy cerca de la cava de San Miguel
  • Puerta Cerrada: Esta puerta se demolió en 1569. En la propia plaza hay un trozo de muralla que incluso conserva un camino de ronda y su torreón semicircular, pero no está en un sitio abierto al público, sino los números 4 y 6, que son viviendas particulares.
  • Puerta de Moros: demolida en el s. XVII. Entre la puerta anterior y ésta es donde más tramos nos encontramos al exterior, y que no comentaremos en esta entrada, sino en la siguiente.
Plano de localización de las murallas árabes y cristianas

Trozo de muralla con portillo en los bajos del Hollywood de Ópera
(Foto SIEMA)

Aljibe de la Botillería (Foto SIEMA)

El tramo de muralla que hoy nos ocupa es muy largo. El de la calle El Espejo es el que se había iniciado en la Puerta de Valnadú y al llegar a nuestra calle va girando hasta la Puerta de Guadalajara. Aunque el rótulo del ceramista Ruíz de Luna nos describe la calle con espejos, la verdad es que el nombre hace referencia a atalayas moriscas anteriores por esta zona, que en el Mayrit antiguo sonaría a "specula" y que los castellanos traducirían como espejos. Incluso Moratín, en el s. XVIII, nos confirma esta teoría, cuando dice " las que labran junto a la eminente atalaya deshecha, que a su calle nombran de Espejo equivocadamente".

Placa que nos recuerda dónde estaba situada la puerta de Valnadú, que es de donde partía el tramo de muralla que recorría la calle del Espejo (Foto SIEMA)

Rótulo en la cale del Espejo (Foto SIEMA)

 En esta calle habitaron ilustres artistas. Por ejemplo, Goya, que vivió en ella entre 1777-1779, después de dejar el primer domicilio que había tenido en la calle del Reloj y, antes de pasar por otras muchas calles en Madrid. Goya estaba recién casado en esos años y prefirió vivir cerca de su cuñado y del Palacio Real. Además, trabajaba con éxito  para la Real Fábrica de Tapices. Músicos y escritores vivieron también por esta calle: el director de orquesta Daniel Sokondale, quien habitó los números 9 y 11 y falleció aquí en 1877 o la escritora romántica Ángela Grassi en el número 17. Ese ambiente artístico se percibe en las tiendas que se ven por la calle: antiguedades, libros, instrumentos musicales y hasta una floristería de lujo.

Placa que recuerda que Goya habitó en esta casa del nº 1 de la calle El Espejo
(Foto SIEMA)

Arriba y abajo pueden ver dos de las tiendas de instrumentos musicales en la calle, Luthier e instrumentos Garijo (Foto SIEMA)

Bonito rincón de la calle con los marcos artesanos Díez Alcolado al fondo
(Foto SIEMA)

Pero el negocio con más encanto de la calle, edificado sobre los restos de muralla visibles, incluso sobre el arranque de uno de los torreones circulares, es la pastelería francesa Sta Eulalia, recién inaugurada en diciembre del 2015. El dueño, José Trabanco, es un enamorado de las cosas artesanas, la calidad y la historia. Junto al arquitecto y pintor ,Anto Chozas, han conseguido el equipo perfecto para poder recuperar esta joya de nuestro patrimonio, como es la muralla del s.XII y embellecer un edificio que, entre pladur, techos bajos y compartimentos de oficina, dejaba oculto para los madrileños un monumento que les pertenece. Han sabido adaptar la decoración al carácter de los restos encontrados y al estilo de ese Madrid Austria. Por eso utilizan materiales naturales, artesanos, como el adobe, la madera, incluso la madera del pavimento del suelo (sin barnices, tratada sólo con aceites). A Jose Trabanco no le gustan las mezclas, ni añadir a los alimentos productos químicos que engañen. De ahí que la harina sea natural 100% y la amasen a mano; que los chocolates los hagan ellos mismos, incluso en el café también indican la procedencia, el azúcar es de caña sin refinar. Y, por supuesto, probar su pastelería francesa en un ambiente tan agradable no se le resiste a nadie. Expertos cocineros de Cordon Blue realizan las masas: increibles sus mini tatín de manzana, los brioches, financiers y cualquier cosa que hagan. Para que se hagan una idea, pueden pinchar en cada una de estas fotos. Recuerdo al lector que, aunque las imágenes de este blog parezcan  pequeñas a simple vista, no hay más que pinchar sobre ellas para verlas mucho más grandes y claras. 

Fachada de Sta. Eulalia, en ese elegante edificio del sXVIII con sus rejas de hierro, ménsulas y molduras de estuco ( Foto SIEMA)

Entrada y distribuidor de Sta. Eulalia (Foto SIEMA)

Un detalle del mostrador de chocolates. También hay tabletas que fabrican ellos mismos con chocolates procedentes de Ecuador, Tanzania o México (Foto SIEMA)

Brioches y panes. La barra de pastelería y panadería se sitúa a la izquierda de la entrada y, 
a la derecha, los chocolates y golosinas (Foto SIEMA)

Tatín de manzana individuales (Foto SIEMA)

Lienzo de muralla medieval que recorre toda la pared del fondo del local
(Foto SIEMA)

Arranque semicircular de la torre (Foto SIEMA)

Visibles los diferentes añadidos, en sucesivas épocas, a la torre: mampostería, y, sobre todo, ladrillos de diferentes siglos (Foto SIEMA)

Sentados sobre la muralla (Foto SIEMA)

Al fondo, este espacio con la barra de cafetería
(Foto SIEMA)
Si quieres conocerlos más puedes acercarte a la  Calle Espejo nº 12 o twitter @St_eulalia o su facebook SantaEulaliaBoulangeriePatisserie. Un sitio donde el arte de la pastelería y el arte del patrimonio se mezclan. Como ven, esta calle no deja de descubrirnos cosas en Madrid. Cerca de ahí se esconde una curiosa floristería holandesa, Fransen et Lafite, Situada en la calle Espejo nº 5, www.fransenetlafite.com, nos ofrece todo tipo de flores, plantas, bulbos, velas, aromas. Un holandés, Patrick Frasen y un español, Javier Lafite, nos han traído a Madrid una típica floristería holandesa moderna, donde se pueden alquilar árboles frutales o flores para decoración de eventos. Las velas francesas, cire trudon, son un producto de gran calidad y se siguen haciendo con la misma técnica que en el s. XVII. Para saber más sobre SIEMA-Madrid con Encanto y sobre lo que hacemos por Madrid no dejes de seguirnos en facebook Proyecto Siema o twitter@siemamadencanto. ¡Hasta pronto!

Maribel Piqueras

Fachada de Fransen et Lafite que hace esquina con Conde de Lemos
(Foto SIEMA)

Interior de la misma (Foto SIEMA)


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