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viernes, 6 de mayo de 2022

calle San Bernardino y Palacio del Marqués de Santa Cruz

 Madrid nunca deja de sorprender. Estos días ha sido todo un descubrimiento recorrer en profundidad la calle San Bernardino y sus edificios emblemáticos. Esta calle se sitúa por la parte de atrás del Edificio España y va desde la plaza del Conde de Toreno hasta la plaza de Cristino Martos. Lleva el nombre de un convento que había en la zona con esta advocación de un fraile franciscano italiano de mediados s XV, que también dió lugar a denominar así el arroyo que bajaba hasta el actual parque del Oeste. Aunque no siempre se conoció con este nombre. Por ejemplo, en el plano de Texeira  aparece con el nombre de calle de San Joaquín. Aparte de encontrarnos con unas fachadas magníficas de edificios de fines s XIX, como los números 3, 11, 20 o 22, y de restaurantes de comida internacional con los que poder salir de España, al menos en la imaginación: mexicanos, hindues, chinos, marroquíes o persas, podemos dejarnos sorprender por tres monumentos centenarios que merecen la pena: el edificio Montano, la farmacia Arteaga y el Palacio de los Marqueses de Santa Cruz. Empecemos el recorrido por orden, según la numeración de la calle. El nº 3 lo ocupa el edificio Montano. Constaba de varios edificios que ocupaban toda la manzana. En la cercana calle Maestro Guerrero fundaron los Montano una fábrica de pianos (1838), unos años después que los Hazen. Pianos muy bonitos, elegantes y con una sonoridad de gran calidad. El edificio más antiguo, de ladrillo con toques de arquitectura industrial neomudéjar, da a la calle Dos Amigos nº 4. Consta de 4 pisos y un patio interior. Ahí se ubicaba la fábrica de pianos y tenían también un sistema moderno de elevadores para subir y bajar los mismos. El otro, más moderno y diseñado a fines del s XIX por uno de los hijos que era arquitecto (Ricardo Montano), se extiende por el lateral de la calle Dos Amigos, esquina con San Bernardino, quedando la fachada principal a San Bernardino. En este elegante edificio con fachada de piedra y elaborada rejería, especialmente en el chaflán de esquina, se ubicaron las oficinas, tiendas de pianos e, incluso, el salón Montano, donde se ofrecían conciertos y al cual acudía la aristocracia madrileña y la realeza. Del salón se mantienen todavía las  que fueron las taquillas y los murales que pintó Zuloaga. Al exterior se aprecian medallones con la M de las iniciales del apellido familiar. Después fue un edificio de viviendas de la familia o alquiladas por la misma. Desgraciadamente, quedó una hija única heredera, que enfermó de alzehimer y de síndrome de Diógenes y de la cual se aprovecharon sus propios abogados, que malvendieron el edificio. Por fuera se ve en estado ruinoso y desde aquí animo al ayuntamiento o algún ente cultural musical a hacer lo posible para limpiarlo y rehabilitarlo. 

                        Espectacular chaflán del edificio Montano, con sus miradores de hierro y cristal,
                   así como la torre que remata el final con el medallón del dueño (SIEMA Matritensis)

Detalles del elaborado trabajo de encajes de hierro en esos balcones (SIEMA Matritensis)

Medallones con la M de Montano en el lateral que da a Dos Amigos (SIEMA Matritensis)

Puertas antiguas de madera del edificio Montano (SIEMA Matritensis)

El rey de los Tallarines tiene fama y está pasado el edificio Montano, muy al comienzo de la calle
(SIEMA Matritensis)

También este original restaurante persa está cerca de la plaza de Conde de Toreno
 y del edificio Montano (SIEMA Matritensis)

La Farmacia Arteaga o de "la Beata", en San Bernardino 11, es un negocio centenario que conviene conocer en profundidad. Está aquí desde 1888, en que la inaugurara el farmaceútico Ricardo Moragás Ucelay. Se la conoce como de "la beata" por su hija, Elvira Moragás Cantarero, que fue la primera mujer farmaceútica de la universidad de Madrid y la primera mujer que regentó su propia farmacia en España. Ella terminó la carrera en 1905 y, al morir su padre en 1909, se hizo cargo de la farmacia. Pero tenía vocación para monja y, con tal motivo, esperó a que su hermano Ricardo  obtuviera el título en farmacia en 1915. En ese año se la pasó a él y se fue a vivir al monasterio carmelita de Sta.Ana y San José (en la actual Conde Peñalver). Incluso sería elegida priora del mismo en 1927. Durante la guerra civil fue asesinada. El Papa Juan Pablo II la beatificó en 1998. En Polonia es patrona de los farmaceúticos y aquí copatrona. Después de pasar el negocio por las manos de varios propietarios, en 1974, la adquirió MªCarmen Arteaga, quien tiene actualmente la propiedad. Agradezco que mantenga el patrimonio original y que luzca tan bonito. La estantería original, de madera lacada en blanco con adornos dorados, recorre todas las paredes de arriba a abajo. En su parte superior vemos los botes y recipientes originales de cerámica francesa de fin s. XIX. También el gran fresco del pintor y ceramista Zuloaga, que representa una Alegoría de la Farmacia. En él aparece en el centro Higia, la diosa griega de la salud y de la higiene, con la copa y la serpiente, así como plantas medicinales. A sus pies, vemos a siete angelitos que portan elementos relacionados con el mundo de la farmacia. 

Interior de la farmacia con las estanterías originales en las paredes y las finas
 columnas de hierro en el centro (SIEMA Matritensis)

Detalle del mueble estantería y de los botes (SIEMA Matritensis)

Frescos murales en el techo de la Farmacia de c/ San Bernardino 11 (SIEMA Matritensis)

Detalle de la pintura de Zuloaga (Farmacia Arteaga)



Otra elegante fachada de piedra que hace esquina con San Leonardo y que lleva leones en sus molduras, como el símbolo de San Marcos, iglesia que está en esta calle (SIEMA Matritensis)

Detalles de las molduras de las ventanas, las ménsulas y la rejería de los balcones
 de ese mismo edificio anterior (SIEMA Matritensis)

En San Bernadino 22-20 encontramos esta otra arquitectura tan cuidada y elaborada en sus trabajo de rejería y molduras de adorno, combinando ladrillo, piedra, hierro y cristal (SIEMA Matritensis)

Dejo para el final el monumento más impresionante de todos: el palacio del Marqués de Sta.Cruz, en la c/ San Bernardino nº 14. No confundir con el llamado Palacio de Santa Cruz o cárcel de Corte en la plaza de las provincias (cuyo nombre se relaciona con la iglesia de la Santa Cruz y el barrio que llevaba ese mismo nombre). En este caso se refiere al Marquesado de Sta.Cruz de Mudela, título que Felipe II otorgó en 1561 a D. Álvaro de Bazán por los servicios prestados. El edificio que aloja la actual residencia de los marqueses de la Santa Cruz ha pasado por diferentes usos a lo largo de la historia. En los remotos orígenes del mismo estarían dos solares que vendió un caballero de Santiago, unidos a otros dos, y que compró en 1639 DªCatalina Pérez del Castillo, haciendo una vivienda noble ya unificada. Durante el s XVIII, la adquirió el II Conde de Superunda, en 1767, mandando realizar una reforma al arquitecto Antonio Plo y Camín. Destacando el sobrio exterior, con la portada neoclásica con dos columnas de granito de orden toscano. Siguió usándose como residencia nobiliaria, incluso fue embajada francesa en 1799 y residencia de Luciano Bonaparte en 1800.

Vista general del Palacio del Marqués de Santa Cruz, en calle San Bernardino
 esquina con calle Limón. Se aprecia el zócalo de granito antiguo y los característicos
 ventanales del s XVIII que dan al suelo de la calle (SIEMA Matritensis)

Entrada principal del palacio, con las columnas de granito toscanas y las molduras de piedra
(SIEMA Matritensis)

En 1827 lo compró D. Bernardo Tomé Peñaranda, quién reorganizó los espacios interiores que daban a tres patios, de los que actualmente quedan dos. Sus descendientes vendieron la propiedad, en 1845, al XI Marqués de Santa Cruz de Mudela, D. Francisco de Borja Silva Bazán y Tellez de Girón. Desde entonces hasta hoy, salvo algunos años de expropiación durante la guerra civil, por ejemplo, ha pertenecido a esta familia nobiliaria. En 1845 cambiaron su palacio en la calle de las Rejas (cercano a Palacio Real) por éste. En 1870 el arquitecto Juan José Sánchez Pescador emprendió grandes reformas: elevó su volumen construyendo un piso supletorio (hecho que se aprecia desde la calle Limón y, también, desde el patio acristalado interior), modificó la fachada que da a la calle Limón con otra puerta de acceso junto a la casa de los guardeses. También transformó el patio principal cerrando los pisos superiores con galerías acristaladas. Hoy este patio contiene un bello jardín interior.

                       Fachada a la calle Limón, las ventanitas de arriba llevan rejería floral 
                        del s XIX  y responden a la ampliación posterior  (SIEMA Matritensis)

Traseras y casa de los guardeses, realizada en ladrillo visto en estilo neomudéjar
(SIEMA Matritensis)

Al atravesar el gran zaguán para los carruajes, cogemos a la derecha y accedemos por la escalera de granito original al interior del palacio. Es impactante, con su bóveda octogonal con adornos de grandes veneras. Al lado del cuadro del Marqués de Sta.Cruz, se exponen dos fanales de las naves del marqués y reposteros con el escudo de armas de la familia. No está permitido hacer fotos en el interior. Justo en la entrada los dos fanales pertenecientes a naves turcas tomadas en la batalla de Lepanto. En el vestíbulo empieza el recorrido de la planta principal, donde se sitúan los salones más importantes. En la planta superior, a la que se accede por una escalera de madera y donde se muestra un plano antiguo de la ciudad de Santa Cruz de Mudela, es la residencia privada de los marqueses y no se visita.

Bóveda de la escalera principal con los fanales antiguos de las naves (Comunidad Madrid)

Recorremos los principales salones, que dan a la fachada de la calle San Bernardino. Su decoración corresponde a la restauración que se hizo en 1997 para la marquesa de Santa Cruz, Dª Casilda, madre del actual propietario. Tapicerías, mobiliario, cuadros, estanterías, lámparas de bronce y cristal, nos recuerdan a la disposición de un palacio de fines del XIX, con algún toque moderno en decoración o fotografías. Se les llama a cada uno por el color dominante que tienen. El comedor da al patio interior. Y el Gabinete de Dª Casilda también da a un patio interior. En la Sala Álvaro de Bazán conocemos los inicios de este linaje, donde se nos muestra un gran cuadro de Pantoja de la Cruz, sobre una vitrina con la espada de D.Álvaro  y dos fanales de barcos de este almirante, que participó, junto a D. Juan de Austria, en la batalla de Lepanto. En la llamada Sala Verde contemplamos magníficos retratos de Federico de Madrazo a los marqueses. También vemos en otras salas retratos de Sorolla (uno muy delicado de la reina Victoria de Battemberg, esposa de Alfonso XIII, que regaló la reina a la familia), de Vicente López, cuadros de paisaje romántico del catalán Urgel. En el salón rosa se exponen pequeñas obras de Goya (.bocetos para cartones de tapices de su taller o unos cuadritos de san Francisco de Borja que realizó a petición de la Duquesa de Osuna). Antes de llegar a la capilla, pasamos por un pasillo con una espléndida librería y un cuadro de Vicente Carducho a San Isidro y Santa María de la Cabeza. La capilla abovedada es muy coqueta y tiene hasta viacrucis en las paredes, además de objetos de arte litúrgico o cuadros devocionales. En el altar una copia de calidad de una piedad de Van Dyck y restos de impactos de bala que recuerdan lo acaecido en la guerra civil. Tras fallecer D ª Casilda y, por expreso deseo de ella, se creó en el 2009 la fundación de Álvaro de Bazán, para mantener unido el patrimonio. En Tavera tienen el archivo y en el Viso del Marqués otro magnífico palacio de la armada. Con estas imágenes termino y agradezco a Ana y la fundación la visita al interior del mismo. Para seguir nuestras visitas guiadas y actividad cultural os recomiendo twitter o instagram @siemamadencanto , Facebook Siema Matritensis o la agenda de la web siema.es. 

Maribel Piqueras

Patio acristalado central, donde se aprecia la ampliación de finales s XIX 
(Javier Plans)

Salón Amarillo, con el retrato ovalado a la derecha. Al fondo la sala rosa o de Goya
(Pinterest)


La marquesa de Santa Cruz, hija de los Duques de Osuna, mecenas de las
 artes y que así la retrató Goya en 1805 (Museo del Prado)















miércoles, 23 de marzo de 2016

Miguel de Cervantes, de la vida al mito, en la Biblioteca Nacional

Recomiendo vivamente acudir a esta exposición del IV Centenario por la muerte de Cervantes, que podremos visitar hasta el 22 de mayo del 2016 en la Biblioteca Nacional (Pº de Recoletos 20). Es la mejor inmersión en Cervantes hombre que he visto nunca. Todo ello ambientando con retratos originales, manuscritos, obras literarias, esculturas, videos y muchos testimonios. En el post de hoy algunos flashes para entenderla mejor, como siempre hacemos desde SIEMA. La sede de la exposición no puede estar mejor elegida, ya que la Biblioteca Nacional de España cuenta con los mayores fondos cervantinos del mundo. Está dividida en tres áreas: Cervantes como hombre, como retrato y como mito.

UN HOMBRE LLAMADO MIGUEL DE CERVANTES

Comienza la exposición con un vídeo donde el mismo personaje nos introduce en su vida y obra. Encontramos su partida original de bautismo, con fecha del 9 de octubre de 1547 y que proviene de Alcalá. Aunque no sabemos la fecha exacta de su nacimiento en esa ciudad, como cuarto hijo del Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas. Solamente se conservan 11 documentos autógrafos de Cervantes, casi todos ellos relativos a su vida profesional, que se pueden contemplar en nuestro recorrido. Por ejemplo cuando solicita prórroga para concluir su trabajo de cobros en el Reino de Granada o, cuando agradece a Juan de la Cuesta la entrega de un ejemplar del Ingenioso Don Quijote. Se percibe su letra clara, precisa y su firma grande con -b.

Manuscrito autógrafo de Cervantes solicitando prórroga en su trabajo de cobros en el Reino de Granada. Málaga, 17 de noviembre de 1594. (Foto SIEMA)

Este es del 9 de marzo de 1616, cuando agradece a Juan de la Cuesta la entrega de un ejemplar de El Quijote (Foto SIEMA)

Cervantes formó parte de la época que le tocó vivir y estuvo muy vinculado a la Monarquía hispánica y a la literatura de su tiempo. Fue un gran viajero que recorrió, prácticamente, toda España y todo el Mediterráneo, como ilustran los numerosos mapas de las ciudades o regiones donde vivió nuestro protagonista: Alcalá, Madrid, Valladolid, Sevilla, Barcelona, Portugal, Nápoles o N de África. Durante gran parte de su vida desarrolló un labor heroica como soldado. A través de las pagas que recibe y, de testimonios de sus contemporáneos se va viendo su ascenso. Él también narra en numerosos escritos esta vida soldadesca y su famoso cautiverio en Argel. Con sólo 22 años se embarcó para Italia al servicio de Giulio Acquaviva y así, en 1569, Cervantes está en Roma. Lo dejó pronto para entrar a trabajar como soldado en la compañía del capitán Diego de Urbina, del tercio de Miguel de Montcada, con el que se embarcó en la galera Marquesa , la cual estaba en la batalla de Lepanto el 7 de octubre de 1571. Ahí comenzaría su ascenso por su bravura, aún con fiebre y los dos arcabuzazos que recibió en el pecho y una mano. Aunque popularmente se le conocía como el "manco de Lepanto", no le faltaba una mano, sino que tenía inutilizada la mano izquierda, como anquilosada. Se recuperaría de sus heridas en el hospital de Messina y allí, seguramente, recibiría la visita de D. Juan de Austria, como solía hacer este capitán siempre con el personal herido. Además,  D. Juan de Austria le aumentó la paga a " 3 escudos de ventaja". Llegará a recibir 30 en 1575, cuando ya había llegado a ser cabo o alférez.

"D. Juan de Austria visitando a Cervantes", de Eduardo Cano de la Peña, 1823-97.
Museo de Cádiz (Foto SIEMA)

En la exposición encontramos muchos mapas y cuadros de esa batalla de Lepanto. Más tarde, regresando de Nápoles a España en la galera Sol, con cartas de recomendación del propio D. Juan de Austria y del Duque de Sessa, el 26 de septiembre de 1575, a la altura de la Costa Brava, les hizo prisioneros una flotilla turca, llevándoles a su hermano Rodrigo y a él a Argel. Por las cartas que llevaba pensaban que era un personaje importante. Pasó cinco años de duro cautiverio, donde volvió a hacer gala de su heroísmo organizando intentos de fuga que siempre fracasaron. También dió muestras de gran generosidad echándose todas las culpas siempre sobre sí, permitiendo que su hermano Rodrigo fuese rescatado antes o defendiendo a sus compañeros de cautiverio. En sus obras transmite la experiencia de este cautiverio y su gran conocimiento del mundo árabe.

Manuscrito sobre la paga de 10 escudos a Cervantes por sus servicios como soldado
(Foto SIEMA)

Cervantes no se nos muestra culturalmente en una burbuja, sino que participaba de la activa vida cultural de su tiempo. No tuvo estudios universitarios, pero si conocía la literatura renacentista, sobre todo del estudio de Juan López de Hoyos, de quien aprendió estudios humanísticos y poesía. En 1569 había publicado éste un libro sobre la enfermedad, muerte y exequias de la reina Isabel de Valois en el que incluyó tres poesías de circunstancias compuestas por Cervantes y comentaba López de Hoyos "Miguel de Cervantes, nuestro caro y amado discípulo". Desde esta primera también escribirá nuestro autor numerosas poesías, incluidas dentro de sus obras o, la que expone la Biblioteca Nacional, un soneto preliminar que ilustraba un curioso juego de Oca de una obra cortesana dedicada a Mateo Vázquez, secretario de Felipe II ("Filosofía cortesana moral", de Alonso de Barros. Madrid, Pedro de Madrigal, 1587. Cuyo original está en el British Museum)....pero no pudo competir con la enorme calidad de nuestra poesía del siglo de oro. Si escribirá novelas, entremeses, comedias, en fin, muy buena prosa. Sus primeras ediciones se pueden contemplar en esta parte de la exposición.

"Segunda parte del Ingenioso Caballero Don Quijote" de Cervantes, por Juan de la Cuesta, 1615. 
Biblioteca Nacional . (Foto SIEMA)

De sus últimos momentos de este Cervantes hombre es muy interesante la localización de su última vivienda en el mapa de Pedro Texeira. Estaba situada en la calle Francos (hoy Cervantes) y a ella se accedía por la calle León. Pero en 1833 se derribo ese bloque de viviendas y se construyó el actual. Para saber más de esa casa y de las Trinitarias aconsejo leer http://madridconencanto-siema.blogspot.com.es/2013/10/barrio-de-las-letras-y-convento-de-las.html. Cervantes se mantuvo activo y lúcido hasta el último momento. En la exposición se puede contemplar su última carta, así como el Testamento que redactó su mujer en 1610 (aunque fallecería después que Cervantes, en 1620) y, lo que a mi juicio, es muy importante, el libro de difuntos del Convento de las Trinitarias. Este libro y sus anotaciones, más la última voluntad del escritor corroboran lo que se sabía desde siglos: Cervantes está enterrado en las Trinitarias. El libro es un manuscrito de los s XVI-XVII, descubierto en 1745.Otro asunto mucho más complicado es poder localizar sus huesos con certeza. 

En la esquina de la calle Los Francos estaba situada la última vivienda de Cervantes. Detalle del plano de P Texeira de "Topografía de la villa de Madrid"(Foto SIEMA)

Libro de Difuntos del Convento de las Trinitarias. El cuarto epígrafe, a la decha, indica que Cervantes murió el 23 de abril y está ahi. (Foto SIEMA)

"Los últimos momentos de Cervantes", de Victor Manzano y Mejorada. 1856, Refleja el momento en que está escribiendo la carta al Conde de Lemos en Los Trabajos de Persiles, sólo tres días antes de morir. Museo del Prado. (Foto SIEMA)

UN RETRATO LLAMADO MIGUEL DE CERVANTES

Esta sería la segunda parte de la exposición. Casi no existen retratos de nuestro artista, así que la mayoría de los autores han tenido que recurrir a lo que el propio Cervantes cuenta de sí mismo en sus obras. Como el retrato de palabras al inicio de las Novelas ejemplares, que le sirvió al pintor William Kent para realizar la obra "Retrato de Cervantes por él mismo" cuando, en 1738 y ante la imposibilidad de encontrar retratos verdaderos del autor, Lord Cartenet, que era el que impulsó la primera edición de lujo de El Quijote encargó a Kent que pasara a imagen lo que Cervantes comentaba de sí mismo. Muchas veces en El Quiijote, por ejemplo, el capítulo 39 donde cuenta su cautiverio, o en las aventuras de otras de sus obras, sabemos de esos rasgos autobiográficos. Uno de los retratos más fiables es el pintado por Juan de Juáregui en 1600, donde vemos casi otro Quijote: delgado, de frente ancha, labios pequeños y finos, ojeroso, pero con ojos negros muy expresivos. No se parece en nada al retrato de Alonso del Arco del sXVIII.

Retrato de Cervantes por Juan de Jaúregui, 1600. Real Academia de la Lengua
(Foto SIEMA)

Retrato de Cervantes Saavedra por él mismo, de W. Kent. Por George Vertue
(Foto SIEMA)

Retrato de Cervantes por Alonso del Arco, s XVIII. Real Academia de la Lengua
(Foto SIEMA)

La verdad es que sus primeros biógrafos son muy tardíos, como Gregorio Mayáns y Siscar, que terminó de escribir en 1737 la primera de las biografías cervantinas para acompañar a una edición del Quijote. Por tanto, teníamos de Cervantes muy pocos datos históricos y muchas referencias literarias.

Páginas donde Gregorio Mayáns cuenta brevemente la vida de Miguel de Cervantes
(foto SIEMA)

UN MITO LLAMADO MIGUEL DE CERVANTES

Desde el personaje pasamos a la última parte de esta interesante exposición, donde se muestra la creación del mito de Cervantes. En Europa la obra cervantina va triunfando, generalmente a base de hacer reir. Pero en Inglaterra la valorarán de otra manera y allí empiezan los escritores a ver en Cervantes un modelo a imitar. Podemos contemplar la segunda parte de el Quijote en una edición inglesa de 1620. Durante el s.XIX revive el mito de Cervantes. La guerra de África (1859-60) nos acerca a sus vivencias, así como el gusto por el exotismo oriental que tienen los artistas y la sociedad del momento. La primera escultura pública de Miguel de Cervantes se levantó en junio de 1835 en Madrid, en la plaza de las Cortes. Después vendrían más, como la estatua frente a los arcos de entrada a la Biblioteca Nacional o el famoso monumento a Cervantes de la Plaza de España (Se pueden ver todas las facetas de su creación hasta que se colocó). Del pintor valenciano Muñoz Degrain se expone su obra "Cervantes escribiendo la dedicatoria de su obra al Conde de Lemos" (1916. Biblioteca Nacional). Hoy en día Sancho y Quijote son todo un símbolo de España y objeto para los turistas. Pero el cervantismo es todo un modelo de vida, donde escritores como Ortega, Unamuno, Menendez Pidal se inspiraron. Muy aclaratorias las palabras finales de Javier Gomá: "El nuevo ideal es Cervantes. Si el Quijote fue el libro de la conciencia moderna, la perdurable imagen de su autor está llamada a valer de gran mito post-moderno. España sería mejor, más cívica, más urbana, más humana, si imitara más su ejemplo, si fuera más cervantina". Con estas últimas imágenes me despido animándolos a darse una vuelta y ahondar en esta exposición.

Maribel Piqueras

Vista de la plaza de las cortes y la estatua de Cervantes, tomada de Luis Ambrosini. Litografía de 1837-41, Biblioteca Nacional.(Foto SIEMA)

Modelo en bronce de Cervantes para el monumento de la Plaza de España, Lorenzo Coullot Valera
(Foto SIEMA)

Fotografía de la Biblioteca Nacional del Monumento a Cervantes en la Plaza de España
(Foto SIEMA)

Cervantes nos recibe, el primero a la dcha, en la escalinata de la Biblioteca Nacional
(Foto SIEMA)