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martes, 13 de febrero de 2018

Rosario Weiss madrileña desconocida, ahijada de Goya

Estos meses se expone en la Bilbioteca Nacional de Madrid la obra de Rosario Weiss, una madrileña desconocida, gran dibujante y litógrafa. A mí y a todos los grupos que hemos guiado con SIEMA Matritensis nos ha sorprendido bastante la exposición, que muestra una mujer adelantada a su época y una dibujante excepcional. Por eso nos proponemos, con estas líneas, dar a conocer un poco más su figura. Rosario Weiss Zorrilla nació en Madrid , el 2 de octubre de 1814. Era hija de Leocadia Zorrilla y de Isidoro Weiss (éste tenía antepasados judíos, de padres alemanes con negocios de joyerías en la capital). El apellido Weiss es de procedencia judía y significa "blanco". Fue bautizada en San Ginés y vivió con su familia en el número 2 de la propia calle Mayor. La convivencia resultó muy difícil entre ambos, así que los padres de Rosario se separaron, quedando el hermano mayor , Joaquín, bajo la tutela del padre y los dos pequeños -Guillermo y Rosario- con la madre. La madre de Rosario, Leocadia, procedía de familia hidalga dedicada también al comercio y estaba acostumbrada a vivir bien. Ya conocía al pintor puesto que, al quedar huérfana, la había cuidado la hermana de su madre, Juana Galarza, que era la madre de la esposa de Javier Goya, hijo del artista. Para tener un sueldo con el cual subsistir ella y sus hijos entró a trabajar como ama de llaves para Goya en la Quinta del Sordo. En 1820 ya están viviendo con el pintor. Goya se encariño con la niña, la llama "mi Rosario" e, incluso, en cartas a sus amigos pide que la "traten como si fuera su hija".  Aunque algunos llegan a decir que es en realidad hija de Goya, no hay ninguna prueba de ello, sino según las últimas investigaciones, todo lo contrario. Por eso Weiss le dió el apellido y siguieron viviendo en el piso de la calle Mayor aún separados. Pero lo que es seguro es que Goya la quería mucho y la consideraba su ahijada. El pintor percibió las dotes que tenía la niña y, a los 7 años, a la vez que la enseñaba a escribir le introducía también en el arte del dibujo. Goya le preparaba dibujos que ella copiaba o completaba. Se conserva toda la etapa de formación de Rosario desde su más tierna infancia. Por ejemplo una serie de hojas finas atadas por la izquierda como en cuadernillo, donde Goya le dibujaba unas figuras y ella reforzaba las líneas o daba aguadas, etc. Son figuras de la iconografía goyesca conocida, muy parecidas a las usadas en la serie de los Caprichos.

Una Manola: Leocadia Zorrilla, oleo sobre pared pintado por Goya
(Museo del Prado)

Arriba, grabado de la Quinta del Sordo. Biographie de Goya de 
Charles Yriarte, 1867. Biblioteca Nacional (Foto SIEMA)

Retrato masculino, de Goya y Rosario Weiss, 1821-24. Museo 
Lázaro Galdiano (Foto SIEMA)

En esa finca de la Quinta del Sordo, Goya pintó las paredes directamente al óleo. Son las famosas pinturas negras, excepto el retrato de Leocadia melancólica, que lleva algo más de color. Se conservan muchos dibujos trabajados por ambos (Goya y Rosario), donde todavía la niña utiliza trazos inseguros. Cuando Goya partió para Burdeos, el 30 de mayo de 1824, dejó a Rosario en Madrid bajo la tutela de su amigo, el arquitecto Tiburcio Pérez. Se exponen dibujos preciosos de este tiempo también, como las columnas salomónicas que tenía el arquitecto en su salón, con la forma exacta de medirlas. O las copias de escenas de los Caprichos de Goya, como la de "El sueño de la razón produce monstruos". Todas ellas dibujadas por una niña de tan solo 10 años.

Estudio de columna salomónica, Madrid, 1824. Museo del 
Romanticismo (Foto SIEMA)

La de la derecha es la copia de Rosario del "Sueño de la razón
produce monstruos" (Foto SIEMA)

Las ideas liberales de Goya no encajaban con el absolutismo de un rey como Fernando VII. Cuando terminó el trienio liberal, Goya decidió trasladarse a Burdeos, no como exiliado, sino porque libremente quiso. Si que se unió allí con todo un importante grupo de exiliados liberales: políticos, nobles, militares, artistas, comerciantes o banqueros. A ellos los retrató y conectó también con Rosario y Leocadia, quienes se le unieron en septiembre de 1824. Goya enseñó allí a Rosario la técnica de la litografía, recorría con ella las ferias de Burdeos, contemplando los circos o espectáculos curiosos que luego dibujaban. También la matriculó en la Academia del pintor Pierre Lacour en 1825. El dibujo expresivo, romántico de Goya, dió paso a la técnica realista, de líneas claras y precisas que imponía el neoclasicismo de Ingres en Francia. Rosario realizó muchos retratos, paisajes, alegorías y se perfeccionó como litógrafa. En la exposición se pueden ver esos dibujos de formación para trabajar las posturas, los rostros, la vestimenta de los retratados. También la impresionante litografía del "Genio de la Libertad"

Feria de Burdeos, de autor francés (Foto SIEMA)

Pierre Lacour de Jean-Pascal Adolphe Papin. 1846, Museo de Bellas
Artes de Burdeos ( Foto SIEMA)

Retrato de Goya en Burdeos, Rosario Weiss, 1826. 
Museo Lázaro Galdiano (Foto SIEMA)

Goya falleció el 16 de abril de 1828 en Burdeos. Se exponen interesantes misivas entre Moratín y Leocadia donde éste le responde a sus quejas de desamparo en que les dejó Goya. Ya que en el testamento que había redactado en Madrid  el pintor dejaba todo a su hijo Javier. Sabemos que Goya hizo un documento posterior, en Burdeos, donde también dejaba una cantidad a Leocadia y Rosario, pero Leocadia había roto el documento porque le pareció demasiado poco. Moratín le reprocha que no hubiese llevado al notario esos documentos. Leocadia siempre hace alarde de un carácter muy fuerte. Rosario sigue ganándose la vida en Burdeos con sus retratos. Incluso Goya la había contactado con las hijas del infante D. Luis de Borbón, grandes amigas de Goya, a quienes el pintor había retratado de niñas en la residencia de Arenas de San Pedro. Estaban exiliadas en París, pero la Condesa de Chinchón falleció pronto y será su hermana, Mª Luisa, la Duquesa de San Fernando quien le echará una mano. En los retratos se percibe el interés de Rosario por la moda femenina, tan importante en París y en toda Francia. Ella misma viste esa moda parisina  y su elegancia llamará la atención en su regreso a Madrid. También hay un dibujo de un autorretrato mirando al espectador y pintando en su mesa de trabajo, que parece afirmar la profesión de mujer pintora ("Autorretrato en la mesa de dibujo", de 1830-32. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando)

Retrato de Moratín de autor español (Foto SIEMA)

Retrato de una dama judía de Burdeos. 1831. Museo 
del Prado (Foto SIEMA)

La lechera de Burdeos, Goya. Museo del Prado. Dicen que en esta obra
la modelo fué Rosario

Mª Luisa de Borbón, Duquesa de San Fernando (Goya, 1800)

En 1833, con la amnistía otorgada a los liberales exiliados,  Rosario regresó a Madrid. Tenía 19 años. Para ganarse un sueldo empezó a trabajar como copista del Museo del Prado y, más tarde, de la Academia de San Fernando. Además, mujeres litógrafas había muy pocas en el s XIX y ella era la mejor en España, a pesar de su juventud. Copió al óleo y a lápiz pinturas de los grandes maestros para encargos particulares. Muchas del propio Goya. En 1834 empezó a presentar sus trabajos a las exposiciones anuales de la Real Academia de San Fernando. En 1837 se inauguró el Liceo Artístico y Literario, motor del movimiento romántico. En el participaba en las sesiones de competencias que se celebraban semanalmente, dibujándose unos a otros socios. Contactó con importantes artistas, literatos, músicos o clientes burgueses. Se especializó en retratos a lápiz y litografías y sus trabajos fueron muy elogiados. Destacaba el realismo de sus delicados trazos a lápiz, donde le interesaba lo esencial, no lo decorativo de los fondos. Los retratos que realizó de otros socios, como Espronceda, Larra, Zorrilla, o Mesonero Romanos figuraban después también en las obras literarias publicadas por los mismos entre los años 1840-42

Copia del retrato de los Duques de San Fernando de Tegeo. 1836, 
Rosario Weiss (Foto SIEMA)

Retrato femenino, 1840. Rosario Weiss (Colección Cidón Madrigal)

Retrato del Curioso Parlante,  1842. Rosario Weiss, colección
particular de Marqueses de Valdegamas (Foto SIEMA)

Zorrilla, 1841. Rosario Weiss .Biblioteca Nacional.
(Foto SIEMA)

Gaspar de Aguilera y Contreras, I Marqués de Benalúa
1836. Rosario Weiss. Colección Christián Colón de Carvajal.
(Foto SIEMA)

Hermanos Velluti y Tavira. 1838. Rosario Weiss. Colección
Gutierrez Alcaide (Foto SIEMA)

Esta mujer joven, con la fama de retratista conseguida en Francia, tuvo una meteórica carrera ascendente en Madrid que culminaría con su nombramiento como académica de mérito por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en 1840. La Comisión de la Academia la dispensó de los ejercicios reglamentarios para ser admitida y le pidió sólo una obra, la "Virgen de la Contemplación". Con ese nombramiento como académica consiguió tener un mayor prestigio profesional. Sigue pintando paisajes y finos retratos. Sus paisajes ahora son de corte romántico: ruinas, luces crepusculares, fortalezas medievales. También una vegetación muy detallada, especialmente de los bosques en torno al Escorial, donde pasó el verano de 1841. Cuando los liberales de Espartero llegaron al poder, en marzo de 1841, este general quiso renovar todo el personal que estaba encargado de la formación de Isabel II y Luisa Fernanda. Arguelles fue nombrado tutor de la niña, se mantuvo a Quintana (amigo de Rosario y socio del Liceo) como instructor y a la condesa viuda de Espoz y Mina como aya. Rosario trabajó un tiempo como profesora de música de las niñas. Era una experta pianista desde niña y así lo refleja Galdós en una de sus obras. Después, Quintana consiguió que entrara como profesora de dibujo de Isabel II. Desde enero de 1842 ocupó este puesto hasta que falleció el 31 de julio de 1843, con tan sólo 28 años.
Virgen de la contemplación, 1840. Real Academia de Bellas
Artes de San Fernando (Foto SIEMA)

Bosques de Fresnos, El Escorial 1841. Barcelona, 
colección particular (Foto SIEMA)

Guillermo Weiss, 1842. Rosario Weiss. Museo Lázaro Galdiano.
(Foto SIEMA)

Quintana, 1836. Rosario Weiss
Biblioteca Nacional (Foto SIEMA)

Obra Ayacuchos, de Episodios Nacionales de Galdós. Abajo a
la izquierda menciona el trabajo como profesora de música en 
palacio de Weiss (Foto SIEMA)

Isabel II estudiando geografía, copia de Vicente López. El cuadro es de 
1842, el mismo año en que Rosario Weiss fue su profesora (Foto SIEMA)

Como veis, una exposición muy sugerente de una pintora bastante desconocida. Agradezco a Carlos Sánchez Díez las explicaciones impartidas en la presentación a al prensa y su estupendo catálogo razonado de la propia exposición y animo a contemplarla despacio. Con SIEMA Matritensis estamos haciendo visitas guiadas a la misma. La última será el viernes 2 de marzo a las 11h. Y las demás las privadas que nos han pedido o nos pedirán. El contacto es info@siema.es . Hasta pronto

Maribel Piqueras






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