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lunes, 28 de septiembre de 2015

Casa Gallardo

Esta magnífica casa modernista se alza majestuosa en la esquina entre la calle Ferraz y la Plaza de España. Se construyó entre 1911 y 1914 por el arquitecto italiano Daveiro y el español Federico Arias Rey, que trabajaban juntos por la misma época en otros proyectos en la capital (como la iglesia de los Mostenses, por ejemplo). Entra dentro de todo el programa de embellecimiento y modernización urbanística de Madrid llevado a cabo a principios del s.XX por el Ayuntamiento de la capital, contando con el gran apoyo de la monarquía alfonsina. De entonces es la creación de la Gran Vía, símbolo de modernos y elegantes edificios que unían el barrio de Arguelles con la zona antigua de Madrid. O la reestructuración de la Plaza de Cibeles, construyendo el arquitecto Palacios el llamado hoy Palacio de Cibeles, el edificio del Río de la Plata o el Círculo de Bellas Artes. No podemos olvidarnos tampoco la renovación que supuso el Hotel Ritz o el Banco de España. 
Casa Gallardo dominando toda la esquina (Foto SIEMA)

Este edificio surgió en un solar que había pensado el arquitecto Jesús Carrasco para un gran hotel. Luego, ese primer palacete fue reformado por Daverio, a quien se le uniría mas tarde Federico Arias. Arias se había formado en  París durante el auge del Modernismo en Francia. Y su proyecto convenció a las propietarias, las hermanas Asunción y Esperanza Gallardo. Se decidió ampliar los espacios interiores del edificio. Para ello se suprimieron las antiguas cocheras y el jardín anterior, aumentando en un piso la altura final de la vivienda. En 1915 el Ayuntamiento les dió el premio a la casa mejor construida. Este año se cumple el centenario de ese gran premio.

Fachada que da a la calle Ferraz (Foto SIEMA)

La fachada que da a la calle Ferraz tiene más longitud que la que da a la propia Plaza de España. Lo que permite desarrollar dos terminaciones curvas en el ático abuhardillado. El edificio presenta una alegre combinación de colores usando piedra artificial de color blanco, la pizarra oscura en las cubiertas y las forjas de hierro. Los elementos decorativos adquieren una gran importancia: las ménsulas con formas de hojarasca y flores que sostienen las balaustradas. Alternan balaustradas de piedra con las de forja. Especialmente en las de hierro se recurren a variados motivos, siempre en líneas geométricas curvas o decoración floral. Dentro de las líneas horizontales de la fachada dos líneas verticales con balcones hacía fuera sirven de separación de los muros, creando más movimiento y líneas curvas. Esas franjas verticales se rematan con una especie de arcos de herradura decorados con molduras curvas, flores y hojarasca. Hay toda una línea de cornisa separando la quinta planta por medio de esa balconada corrida de piedra. El trabajo escultórico de la piedra artificial está realizado con todo detalle.

Fachada de la Casa Gallardo hacia Plaza de España (Foto SIEMA)

El edificio contiguo a la fachada de Casa Gallardo en Plaza de España, pertenece a Seguros Santa Lucía. Se construyó mucho más tarde, pero quiso rematar el ático también con buhardilla corrida de pizarra y arcos para que no desentonara con las cubiertas de Casa Gallardo, lo cual fue un gran acierto. La torre principal esquinada es espectacular. En su parte superior destaca la torre mirador con cúpula de pizarra, donde aparece marcada la G de la familia propietaria (Gallardo). El final de la torre se articula por medio de dos miradores, el inferior con decoración de columnas clásicas y terminaciones rectas, mientras que en el superior podemos contemplar unas balconadas con arcos de herradura metidas en otros arcos de gran tamaño. Todo el espacio profundamente decorado con motivos de la naturaleza.

Imponente torreón de casa Gallardo con su cúpula (Foto SIEMA)

 Vista de Casa Gallardo con la torre de Madrid al fondo (Foto SIEMA)

Detallado trabajo de la forja de hierro con decoración floral en la puerta principal de Casa Gallardo. Es negro, pero la intensa luz hace que parezca blanco (Foto SIEMA)


Portería en la entrada (Foto SIEMA)

Nada más entrar encontramos un hall ovalado con cubierta muy decorada.  El suelo y zócalo de mármol. a la derecha se sitúa la vivienda del portero, con profusa decoración de estuco y la ventana de arriba con una bonita reja modernista. Lo mismo que la lámpara de forja de al lado. Esa decoración con motivos modernistas en estuco e hierro se continúa en el techo. Al fondo la escalera y el hueco del ascensor, donde disminuye algo la decoración, pero seguimos viendo las flores en las paredes, balaustrada y vidriera. 

Detalle (Foto SIEMA)

Lámpara de hierro y cristal con verdadero trabajo artesanal (Foto SIEMA)

Detalle del techo del hall (Foto SIEMA)

Detalle del zócalo de mármol con el friso decorado con círculos contínuos (Foto SIEMA)

A través de la escalinata de mármol nos adentramos en la primera planta  por medio de dos grandes columnas de orden compuesto. Al centro el ascensor. a la derecha una puerta nos conduce al restaurante Allard y, en la parte izquierda, unos salones que se alquilan para eventos. Dentro del propio edificio estaría pues nuestro negocio con encanto: el Club Allard. Este espacio privilegiado abrió sus puertas en 1998 como club privado, ampliándose a un público más variado en el año 2003, con el restaurante. Además, la tercera planta cuenta con un local algo más grande, para unas 80-100 personas. Los herederos de la familia Gallardo siguen viviendo en el edificio y alquilan los pisos donde se estableció el famoso restaurante que, al ser espacio protegido, no puede presentar publicidad en la fachada.

Escalinata y entrada principal por Ferraz nº 2(Foto SIEMA)

Huecos del ascensor con la barandilla de forja (Foto SIEMA)

Vidriera que adorna el lateral de la escalera (Foto SIEMA)

Realmente pienso que el restaurante Allard es un punto obligado de parada en la capital. La calidad de los productos, el gusto culinario, la innovación y búsqueda de la perfección continuamente en la cocina, nos recuerda a las escuelas creadas por Ferrán Adriá en Cataluña. Y en este caso con un gran mérito al talento y al esfuerzo. El cocinero vasco Diego Guerrero dejó la dirección gastronómica del club Allard en octubre del 2013. Haciéndose cargo de ella Marta Marte, una mujer dominicana con una auténtica historia de superación a sus espaldas. Marta llegó en el 2003 como lavaplatos en el club, pero sus dotes como cocinera le hicieron ser la mano derecha de Diego desde el 2006. En el año 2010 ascendió como jefa de cocina y hoy tiene a su cargo a más de 15 personas. Allard consiguió dos estrellas michelín (en 2007 y 2011) y, en el 2014, el Premio Nacional de Gastronomía. Lo que le hace ser en Madrid un referente de la buena cocina. Además en ambiente muy agradable. 


Imágenes de los menús (Foto Consuelo)

Salones principales (Foto club Allard )

Con este buen sabor de boca nos despedimos. Si quiere saber más contacte con  www.cluballard.com. ¡Hasta pronto!

Maribel Piqueras


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