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martes, 22 de octubre de 2013

Barrio de las Letras y convento de las Trinitarias

El Barrio de las Letras es una de las zonas que más me gustan de Madrid. Conserva todavía ese ambiente bohemio, artístico y mágico de sus orígenes. Con esta entrada pretendo hacer una introducción a la evolución de este barrio hasta el s.XVIII y centrarme en el monumento de la iglesia de las Trinitarias y negocios interesantes a su alrededor. En sucesivas entradas continuaremos hablando del Barrio de las Letras. Las primeras edificaciones en esta zona pertenecen a la época de los Reyes Católicos, lo mismo que el antiguo Monasterio de los Jerónimos. En tiempos de Felipe II existía en la plaza de Antón Martín la llamada Puerta de Vallecas, que se tuvo que abrir con la necesidad de incorporar a la ciudad estos arrabales. Con Felipe IV creció tanto la ciudad por esta zona que decidió trasladar la cerca hasta el final de la calle Atocha. El Barrio de las Letras se sitúa pues entre la calle Atocha y la Carrera de San Jerónimo, limitando por los extremos por el Pº del Prado y la plaza de Benavente. Los nombres de sus calles: Huertas, Laguna, la antigua Cantarranas nos dan idea de la gran cantidad de huertos, agua, riachuelos, laguitos que se encontraban dentro de esta gran extensión y dentro de los patios de los numerosos conventos que había por aquí. El espacio era tan amplio que se aprovechó para la construcción de grandes conventos, como el que nos ocupa, y de hospitales. La mayoría desaparecieron con las reformas de José Bonaparte o las posteriores desamortizaciones: como el de Carmelitas de Sta. Ana, el de Trinitarios de la plaza de Tirso de Molina, el de Trinitarios descalzos (hoy Jesús de Medinaceli), el convento del Espíritu Santo donde las actuales cortes. En la plaza de Antón Martín también existieron el Hospital del Amor de Dios y el de Montserrrat. En Atocha el Hospital de la Pasión y, más tarde el de San Carlos. 

Al siglo de oro le corresponde su gran crecimiento y caracterización como barrio de artistas. Aquí se localizaban las casas de Tirso de Molina, Lope de Vega, Cervantes, Góngora, Quevedo. También a finales del s. XVI aparecieron los corrales de comedias (Corral de la Cruz, Corral del Príncipe). Es el propio rey Felipe IV quien apoya la vida cultural y las representaciones teatrales diarias. El mismo se disfrazaba y actuaba con su mujer Isabel de Borbón y, entre las famosas actrices de la época, tuvo una de sus más conocidas amantes, María Calderona, madre de D. Juan José de Austria.

"Julián Romero"(El Greco, 1612. Museo del Prado)

En la calle Lope de Vega nº 18 encontramos la inmensa mole del Convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso. El convento responde a una fundación de DªFrancisca Gaitán Romero, perteneciente a una familia noble de Toledo, ya que era hija de un famoso militar a las órdenes de Felipe II, Julián Romero, quien aparece arriba en el fantástico retrato póstumo pintado por el Greco (donde se le ve  de rodillas con el manto blanco de caballero de Santiago, reconfortado por su patrón). Dª Francisca se trajo de Toledo a monjas trinitarias del convento de Sta. Úrsula y se instalaron en unas casas de su propiedad en la antigua calle Cantarranas. Después hubo desaveniencias con las monjas y estas acudieron a los marqueses de la Laguna. El Marqués de la Laguna, D. Sancho de la Cerda, también tenía muchas propiedades en la zona y, además, un puesto importante en la corte, pues era consejero de Estado, así como mayordomo de la reina Margarita, mujer de Felipe III. La Marquesa era también dama de la reina.  No dudaron en ayudar a las monjas con sus bienes y hoy día están enterrados en el convento. A ambos lados del crucero hay sendas placas originales que recuerdan su enterramiento aquí dentro.En la fachada, a la izquierda, hay una placa que nos recuerda que Cervantes está enterrado aquí. El escritor falleció el 23 de abril de 1616 y sus restos se encuentran aquí. También su hija Isabel profesó como monja trinitaria en el convento y, lo mismo la hija de Lope, Marcela de San Félix que, incluso, ejerció como abadesa del mismo.

Placa en el muro de las Trinitarias recordando la tumba de Cervantes.
Contraste del estilo de la fachada de la Iglesia con el resto del convento

Desde el exterior observamos un contraste muy grande entre los muros del convento y el estilo de la fachada. El convento responde a las reformas del s.XVIII por Francisco Ruiz, por eso son muros de ladrillo lisos muy sobrios y ventanas y puertas sin ningún tipo de adorno. Lleva la típica cornisa austria de madera, tejado de tejas y buhardillas de una ventana sola. Las Trinitarias ocupan una gran extensión, toda la manzana. Presentan gruesos muros, muy altos y, por la calle de Huertas, podemos observar como torres en las esquinas. Es impresionante y también se ve desde la calle León con una vista lateral que merece la pena.

Desde la calle Lope de Vega, desde donde está sacada la foto de la fachada principal, se aprecia parte del convento a la derecha, luego la entrada principal a la iglesia y, a su izquierda, el convento continúa: estaría el claustro, celdas de las monjas y antiguo huerto. La fachada responde a la arquitectura religiosa madrileña del s.XVII, un barroco muy sobrio, que sigue las pautas de lo realizado en el Monasterio de la Encarnación. Esta fachada se divide en tres cuerpos. El primero corresponde a los tres arcos clásicos, de medio punto, realizados en granito, siendo más grande el central, por el cual se accede al nartex de la iglesia. En el segundo cuerpo, está el gran relieve central que da nombre al convento: la imposición de la casulla a San Ildefonso, de una talla barroca muy bonita. A sus lados los escudos de los Marqueses de la Laguna y, encima del relieve, el escudo de la orden trinitaria que llega hasta la ventana del coro alto de las monjas, situado a los pies de la iglesia. Todo el conjunto se remata con el típico frontón triangular con la cruz de piedra de los Austrias.

Cuando entramos por la puerta principal de la iglesia, dejamos a la izquierda el torno para comunicarnos con las religiosas. Una vez dentro nos retrotraemos a la vida en el s.XVII, nos trasladamos con la imaginación a otra época. La primitiva iglesia se reformó en 1639 y, más tarde, hubo otra reforma realizada por Marcos López entre los años de 1673-1688, que es la que queda hoy en día. La iglesia presenta una planta de cruz latina, con presbiterio en alto y cabecera plana. Está cubierta por una pequeña cúpula sobre pechinas, sin tambor, pero con una pequeña linterna. En los laterales se sitúan lienzos del s.XVII enmarcados por arcos con decoración barroca. Estas pinturas se separan por pilastras toscanas muy sencillas. Toda la línea de cornisa lo recorre un gran entablamento con modillones pareados. La reja del coro alto de las monjas conserva el curioso "espanta galanes" original con pinchos. Tengo que decir desde este blog que la iluminación deja mucho que desear, pues se trata de luces amarillas, mal situadas, que reflejan mucho y no dejan apreciar las obras de arte que contiene. En las fotos de interior se nota.



Estas imágenes anteriores pertenecen al retablo mayor. Está dedicado a San Ildefonso, representando en el relieve central el milagro de la imposición de la casulla al santo de manos de la Virgen. Un milagro documentado por tantos testigos que acompañaban al santo en esos momentos y que aparece en la biografía sobre San Ildefonso escrita en el sVIII por Cixila. En la iglesia española de la contrarreforma se acude mucho a este santo y su iconografía aparece en numerosas iglesias de Madrid. Este hecho se debe a que, aunque fuera un santo muy antiguo, perteneciente al s VII, era toledano, como las monjas de la primera fundación, y supo adelantarse en el tiempo con sus estudios sobre la virginidad de la Virgen y sobre la doctrina católica, defendiendo la ortodoxia frente a las herejías de su épocas. Por eso era un referente contra las ideas de los protestantes. El retablo del altar mayor está hecho en madera policromada, dorada y lo donó el ensamblador toledano Manuel de la Mesa, en 1739, a la comunidad donde profesaba su propia hija, por eso es un barrroco menos churrigueresco que los retablos laterales. Las esculturas en los laterales de ese retablo son anteriores, del s.XVII, representan a San Juan de Mata y San Felipe Valois, los santos fundadores de la orden Trinitaria en el s.XII, y fueron talladas por Manuel Correa, discípulo del escultor portugués Pereira, en 1659. Es curioso el Sagrario de madera con la "Sagrada Familia" pintada en sus puertas, y el Cristo crucificado dentro de una especie de tronco (recuerda al árbol de Jesé), todo ello cubierto con estructura bulbosa.
El retablo de estilo churrigueresco de la izquierda, con los estípites y columnas salomónicas, tiene arriba un lienzo de Sta. Catalina. En el centro un precioso crucificado con espejos de fondo y, a los lados, unas pequeñas esculturas que son verdaderas obras de arte y las llevan a exposiciones habitualmente: La Magdalena de un seguidor de Gregorio Fernández y un S. Pedro de Alcántara de Mena. En la puerta del sagrario de este retablo vemos una tabla del s.XV representando " La Piedad".
En este retablo de la derecha, que siento mucho que se vea tan mal, se repite la estructura del anterior. Arriba un lienzo de San Antonio de Padua, en el centro la imagen de la Virgen del Pilar. La rodean esculturas de santos trinitarios y dos pequeños bustos relicarios .

Junto al coro bajo de las monjas se halla esta placa de mármol donde se indica que en la cripta de enterramientos se sepultó a Cervantes, su mujer y a la hija de Lope. Está tachado el nombre de Isabel, la hija de Cervantes, aunque esa imagen es anterior a la de hoy, donde se disimula algo más la tachadura. Se debe a que la hija de Cervantes se fue a otro convento porque chocaba mucho con la hija de Lope, así que se comprobó que Isabel no había fallecido en este convento y, por tanto, la tacharon.

Mirad que curiosa cerradura original de la puerta de entrada de la iglesia, por ella sabemos que el herraje lo hizo Josep Lopez en 1696 y está muy bellamente adornada con esas curvaturas. 
Considero que este es el lienzo-retablo más valioso de todos los que se sitúan en la nave. Está el primero a la derecha y lo pintó Espinosa de los Monteros como indica la firma y fecha en la esquina inferior izquierda. Representa a un expresivo S. Agustín recibiendo la inspiración del Espíritu Santo trabajando en sus escritos, con la calavera de la vanitas en la mesa. Abajo unos ángelitos sostienen sus símbolos de obispo (mitra y báculo). En la escena de la ventana se ve a San Agustín paseando por la playa en el momento de encontrarse al Niño Jesús que le decía que lo mismo que Él no podía meter en un agujero todo el agua del mar, es algo imposible, así de imposible es querer comprender el ministerio de la Santísima Trinidad sobre el que San Agustín estaba escribiendo.
"Lienzo de Sta. Cecilia y los ángeles músicos"( del artista flamenco Van Haken del s.XVII)
Detalle del arco con el Lienzo de San Felipe Neri y toda la decoración barroca de alrededor, además de la bonita talla de la Immaculada.


Estas dos imágenes pertenecen a la sacristía, que es lo único que queda de la primitiva iglesia, antes de la reforma de 1639. Arriba se ve el grosor de los muros a través de la ventana y la fuente lavamanos original de mármol. Las cajoneras también son las originales. En el suelo las puertas de entrada a la cripta de enterramientos. Ahí están tanto Cervantes como su mujer Catalina. Lo que pasa es que por esta zona, como ya mencionamos, hay mucha humedad y corrientes de agua subterránea que pudrieron los restos, pero estudios científicos, junto a documentos de la época así lo han demostrado. Cervantes tenía mucho aprecio a la orden Trinitaria, ya que fueron los Trinitarios los que le rescataron del cautiverio de Argel, donde estuvo prisionero cuando su barco regresaba a España después de combatir en Túnez. Falleció aquí al lado y dejo escrito su testamento el lugar donde le gustaría ser enterrado.La Real Academia de la Lengua celebra una misa aquí, a las 19.30h, todos los 23 de abril.

"D. Sancho de la Cerda, I Marqués de La Laguna", del círculo de Otto Van Vaen, inspirado en los retratos flamencos realizados a Felipe II. Se conserva en el interior del Convento de las Trinitarias (Foto SIEMA)
"DªMaría de Villena, Marquesa de la Laguna, esposa del anterior" . Conservado en el interior del Convento de las Trinitarias, no visible para el público ( Foto SIEMA)

Me interesa actualizar hoy (marzo del 2015), por todo lo que está saliendo en la prensa, algunas consideraciones. Está documentado y se sabía desde siempre que Cervantes estaba aquí enterrado, eso no es el descubrimiento. Pero con los medios tecnológicos que tenemos hoy en día, tanto el arzobispado como el Ayuntamiento, vieron oportuno iniciar la búsqueda más en concreto de sus huesos, y sin hacer rozas o daños en el patrimonio del convento. Después de casi un año podemos decir que seguramente, esa tumba de madera con las iniciales M C a los pies de la misma sea la del famoso escritor.
 
Nicho de Cervantes (Foto RTVE)
Sección de las Trinitarias ( Foto el País)
En el suelo de la sacristía, visto en una de las imágenes anteriores tomadas por SIEMA, hay un gran portón de madera por el cual se accede a la cripta. Esta es muy larga, unos 80 ms, y profunda. En ella se encuentran enterrados más de 200 cuerpos, además, en muy mal estado de conservación. También se complica la identificación por los numerosos traslados de cuerpos que hubo desde la primitiva iglesia hasta la cripta actual. Cervantes, Catalina, la hija de Lope de Vega que fue abadesa del convento, monjas, familias enteras....todos ellos detectados por el georradar. Ahora los investigadores como Avial y el historiador Fernando Prado tienen por delante la difícil tarea de identificar sus restos exactos. Veremos con el tiempo si los madrileños le darán una sepultura más honrosa pero, por supuesto, sin sacarlo de las Trinitarias que es donde quiso ser enterrado Cervantes.
Posibles restos de Cervantes ( Foto Aleteia)
Nuestra última actualización sobre las Trinitarias ha sido la inauguración solemne, el pasado 11 de junio del 2015, de la nueva lápida sobre Cervantes. Esta colocada a la izquierda de la puerta principal del templo, justo a los pies del coro alto de las monjas. El texto propuesto por la Real Academia de la Lengua dice lo siguiente: " Yace aquí Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616)". Y debajo unas frases de la obra Trabajos de Pérsiles y Segismunda, del año en que falleció el escritor: "El tiempo es breve y las ansias crecen, las esperanzas menguan y, con todo esto, llevo la vida con el deseo que tengo de vivir". 

" Lápida de Cervantes en el interior del templo" (Arte en Madrid)
En torno a las Trinitarias hay locales con mucho encanto. Como esta librería:

"Curiosa libreria frente al Convento de las Trinitarias"

Haciendo esquina con la calle León y, dando nombre a la calle de Cervantes, está la última casa donde habitó el autor del Quijote, quien falleció allí mismo justo al año de publicar la segunda parte del Quijote. Desde ahí partió la comitiva para llevarle en sepultura hasta las Trinitarias. Una placa lo recuerda en la fachada, ya que la casa original fue demolida en 1833

En la calle Quevedo, que comunica Lope de Vega con Cervantes, también una placa nos recuerda la casa donde habitaron Góngora y, más tarde, Quevedo. A la derecha divisamos los muros de las Trinitarias.
Merece darse una vuelta con calma por la zona y observar los curiosos negocios: tiendas de grabados y libros antiguos, de antiguedades, de ropa y decoración, de manualidades, marcos originales, pastelerías francesas, restaurantes y bares de tapas diferentes. En fin, de todo. Los primeros sábado de cada mes celebran el llamado "Mercado de las Ranas", donde los comerciantes de la zona exponen su mercancía incluso fuera, en las calles con tanta historia que circundan la zona. Cuando quieran les organizamos una visita y, cualquier duda que tengan no dejen de comentarla. Me despido con esta foto de una floristería con ropa, aquí todo es posible

Maribel Piqueras

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