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lunes, 18 de marzo de 2013

Edificio de la Real Compañía Asturiana de Minas

Siguiendo por los rincones desconocidos en torno a la famosa Plaza de España propongo hoy la visita a la Real Compañía Asturiana de Minas. Su creación data de 1833. Se la llamó entonces Real Compañía Asturiana de Minas del Carbón, ya que se dedicaba a la explotación de yacimientos de hulla cerca de la localidad de Avilés. Después invertiría en el cinc y pondría en sus cubiertas este material. Como en muchas fases del  proceso de desarrollo industrial español a lo largo del s.XIX se recurrió también aquí al capital extranjero. Así que, aunque el origen y capital era belga, la gestión corría a cargo del Gobierno español. Entonces se daba mucha importancia a todo lo referente a Industria y Fomento, por eso durante la Restauración monárquica se realizaron edificios muy solemnes y con elegante decoración que sirvieron para enfatizar ese desarrollo industrial: a modo de ejemplo estarían el llamado Palacio de Fomento, la Escuela de Minas o los edificios del Parque del Retiro. Este que nos ocupa se incluye dentro de esa temática.

Tanto el diseño del proyecto como su posterior ejecución se lo debemos al arquitecto Manuel Martínez Ángel, que era Delegado de la Compañía, además de profesor de la Escuela de Arquitectura y decano del Colegio Oficial de Arquitectos. Trabajó en este impresionante edificio entre 1895 y 1899, con la peculiaridad de que es un edificio industrial de más de 4000 metros cuadrados, pero con apariencia de palacete francés, sobre todo si miramos a los tres torreones. Se adapta a la forma en ángulo del terreno y dispone dos naves laterales y dentro, un enorme almacén. En la fachada sobresalen los torreones con bóveda de casco y ojos de buey muy decorados, siendo el de la puerta principal el más esbelto y decorado. 



En las imágenes cedidas por Pituca se puede apreciar la decoración de la torre principal, justo en el chaflán y,por último la de una de las torres más pequeñas. También podemos ver como se divide la fachada en tres partes. Unos bajos muy desarrollados, cubiertos de sillares de granito, con amplios ventanales a base de arcos de medio punto que dan a la calle y estupendos enrejados de hierro. A través de esos ventanales se puede ver la nave y dependencias usadas como almacén, con estructuras modernistas de hierro y cristal, la escalera en curva, las finas columnas de hierro pintadas de color claro. Todo este interior de fina decoración para uso industrial lo muestra la siguiente imagen:

Luego tenemos la parte central de la fachada, ocupada por los pisos principales, donde se juega con trozos de muro liso de ladrillo rojo y otros cubiertos con piedra blanca. Las molduras y decoración escultórica dentro de un estilo alfonsino también se realiza en blanco con decoración floral, geométrica o con figuras humanas. Curiosamente, las bases de los balcones del primer piso llevan molduras que simulan ruedas de engranajes industriales.El torreón donde se abre la gran puerta principal es el más impactante, no hay en él hueco que no esté decorado con relieves, además de la puerta de madera original y las cristaleras de hierro de las balconadas. Por él se accede a la escalera monumental de acceso a los pisos superiores. Hay que recordar que aquí se situaban las oficinas de la Compañía y las viviendas de los delegados, como la del propio arquitecto Mártinez Ángel. Así pues sorprende el interior suntuoso, con buenas maderas en los parquets, vidrieras, molduras de estuco y pinturas en las paredes y techos. La escalera de acceso está realizada en mármol e hierro calado blanco y, al fondo, se puede apreciar en la siguiente imagen las vidrieras de la casa Maumejean(1899)

La belleza del edificio llamó la atención del crítico de arte y académico Elías Tormo, quien residió aquí muchos años, como lo indica la placa de fuera. También Casa Decor aprovechó la arquitectura de la Real Compañía Asturiana de Minas para celebrar su 20 aniversario en el 2012 en este edificio. Gracias a ello pudimos disfrutar como nunca de los espléndidos interiores y mostraros ahora las siguientes fotografías también de Pituca, a quien agradezco su labor impagable. Porque es difícil acceder a su interior, salvo que haya alguna exposición.
Vista desde uno de los balcones interiores, junto a una bañera de Casa Decor
Zona de la cafetería donde se aprecian las arcadas con el trabajo de hierro de los bajos
Imagen de la techumbre que cubre la escalera principal
Parquet original y balconcito de la planta principal
Ventana original pintada de blanco y curiosa manera de colgar las plantas en Casa Decor

El edificio está situado en un entorno privilegiado, en una de las esquinas de la Plaza España, justo frente a los jardines de Sabatini y pegado al Senado. Se puede ver la propia Plaza de España, el Palacio Real y dos de los edificios emblemáticos de la modernidad franquista, como la Torre de Madrid o el edificio España. Desde las grandes cubiertas de la Real Compañía Asturiana de Minas sacamos estas estupendas vistas:



Obsérvese la ornamentación de una de las ventanas de la Compañía de cerca. 

Este estilo afrancesado nos lleva de la mano a otro edificio, un poco posterior en el tiempo que es el negocio con encanto sobre el que querría hablar en este blog. Me refiero al Club Allard . El Club Allard se localiza en el famoso Edificio Gallardo, justo en la otra esquina donde está la Real Compañía de Minas. Este Edificio Gallardo debe su nombre a las hermanas que lo encargaron, Asunción y Esperanza Gallardo. Lo construyó el arquitecto Federico Arias Rey, entre 1909-1914, dentro de un estilo modernista francés. Todo él está repleto de molduras blancas en espiral, curvas o con formas naturales que van subiendo por las fachadas y ventanales. Contrasta la luminosidad blanca con la pizarra de las cubiertas. Dentro del edificio Gallardo está el Club Allard, inaugurado en 1998 como club privado, pero que desde el 2007 está abierto al gran público. Concretamente se entra por c/ Ferraz nº 2. Desde el 2002 trabaja en él el chef alavés Diego Guerrero, y ya consta con estrellas michelín. Dentro de unos espacios minimalistas muy acogedores en tonos claros se puede disfrutar de una cocina de gran calidad, con un trato excelente y con una presentación insuperable de los platos, verdadero arte, como se pueden apreciar en estas imágenes cedidas por Consuelo:
Presentado cubierto por una urna de cristal consigue transportarnos a los olores del bosque
Nemo
Huevo con texturas y sabores de diferentes chocolates, en la siguiente foto aparece abierto

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