lunes, 3 de julio de 2017

El Palacio de Aranjuez y jardines del Rey y Parterre

Como veis seguimos nuestro periplo para daros a conocer este bonito pueblo de la Comunidad de Madrid, tan cargado de patrimonio. Hoy me quiero centrar en el propio Palacio Real de Aranjuez y los dos pequeños jardines que lo rodean. La historia de Aranjuez está unida a la orden militar de Santiago, que fue la encargada de su repoblación. Encantado en la zona, el gran maestre de la orden de Santiago, Lorenzo Suárez de Figueroa mandó construir allí una residencia en 1387, situada más al N del actual palacio. También se completó con estanques, jardines y huerta. Pero serán los Reyes Católicos los creadores de Aranjuez como real sitio, al pasar a patrimonio real las órdenes militares. Después, Felipe II convirtió el sitio de Aranjuez en lugar de residencia temporal de la familia real y promulgó unas ordenanzas en las que prohibía establecerse poblaciones allí, salvo la Casa de Oficios para personal dependiente de palacio. Este rey consideraba el Escorial como el centro de poder de un príncipe renacentista y humanista (en este punto unía el saber, la religión y el gobierno), mientras que en Aranjuez, a donde se trasladaba la corte en primavera, simbolizaba el dominio del hombre sobre la naturaleza.

Felipe II en la batalla de San Quintín, de Antonio Moro
1560 (Patrimonio Nacional)

Felipe II encargó a Juan Bautista de Toledo el proyecto de un nuevo palacio, planteándolo como una residencia sencilla, abierta a la naturaleza que lo circundaba. Juan de Herrera continuó las obras y lo aisló del exterior con una serie de jardines íntimos y cerrados. Seguía la tipología de palacete Austria: dos alturas organizadas en torno a un patio y con torres en las esquinas. Las cubiertas eran de pizarra y los muros de ladrillo sin apenas decoración exterior. Las obras comenzaron en 1574, pero sufrió tres importantes incendios que devastaron las maderas, mobiliario y decoración interior (en 1660, 1665 y 1748). Felipe IV invirtió mucho en decorarlo, ayudado por los consejos de Velázquez y por numerosas obras que integraban las colecciones reales. El último de esos incendios destruyó las reformas que había realizado Felipe V, que había decidido respetar los planos originales.

Patio de armas y fachada principal del Palacio
(Foto SIEMA)

Esquina del Palacio Austria, que da al parterre y comienzo
de la ampliación a la izquierda (Foto SIEMA)

Fernando VI y Bárbara de Braganza fueron unos enamorados de Aranjuez. Allí pasaban grandes temporadas organizando diferentes eventos al aire libre: juegos de hípica, conciertos y actuaciones musicales con Farinelli, paseos en el río y por los jardines. Encargaron entonces a Bonavía restaurarlo. Aunque se intentó respetar el trazado de Juan de Herrera, Bonavía creó espacios y decoración completamente barrocos. Es en esta época cuando Aranjuez destaca por su festejos deslumbrantes. Era un sitio de divertimento y, para hacer la ciudad más cómoda, el rey derogó la prohibición de crear poblaciones en este sitio real. Después, Carlos III, aplicaría todas sus ideas ilustradas para dotar a la ciudad de un poblamiento racional y funcional, como ya vimos en otra entrada reciente madridconencanto-siema.blogspot.com.es/2017/05/carlos-iii-y-el-poblamiento-de-aranjuez.html?m=1 . Su arquitecto Sabatini ampliaría el palacio con nuevas alas, haciendo mayor también la plaza de armas y la plaza ovalada. Continuando con la introducción histórica al palacio, nada más comentar que con Carlos IV se hizo tristemente famoso por la ratificación del "Tratado de Aranjuez" con Francia y por su abdicación en el mismo después de los sucesos de Aranjuez. Isabel II también lo visitó y disfrutó en periodos de tiempo muy cortos, pero continuos. El 7 de febrero de 1851 inauguró la línea de ferrocarril Madrid-Aranjuez. En esa época del liberalismo se creó el Ayuntamiento y la población pasó a tener un estatus administrativo ya independiente del real patrimonio. De Alfonso XII todo el mundo recuerda su carácter altruista cuando abrió las puertas del palacio para crear en algunas salas un hospital para los afectados del cólera en 1885.

Exterior del ala ampliada del palacio que da a la 
llamada Plaza de las Parejas (Foto SIEMA)

Inscripción de la época de Carlos III sobre la entrada central 
de un ala ampliada ( Foto SIEMA)

Gran plaza ovalada frente a la entrada principal del 
palacio (Foto SIEMA)

Monumental bancada de piedra en la Plaza Ovalada
(Foto SIEMA)

Fachada principal del Palacio Real (Foto SIEMA)

Línea Madrid-Aranjuez inaugurada en 1851. Llegaba hasta el propio palacio
(foto ADIF)

Frente a la fachada principal nos encontramos una gran plaza ovalada donde se intercala cesped entre los caminos centrales y circundada por inmensas bancadas de piedra, adornadas por piñas y jarrones con flores (s XVIII. Sabatini). Ante ella se nos abre la fachada de palacio, ampliada por dos sobrios anexos laterales construidos por Sabatini para Carlos III. En el ala derecha, la que da a la Plaza de las Parejas reales, situó una gran capilla en su extremo. En el extremo del ala izquierda se pensó en hacer un teatro, pero al final no se terminó. Esa capilla se comunica por un precioso balcón real con las habitaciones del piso noble. Toda ella está decorada con preciosos estucos dorados y frescos. En la fachada destaca su alegría transmitida por la combinación de diferentes colores: piedra blanca (en los arcos, pilastras, decoración de ventanas, balcones y esculturas), muros de ladrillo  rojo y cubiertas de pizarra. En la fachada principal se aumenta un piso la altura. Hay una gran arquería de soportal con pilares de piedra que sostienen arcos de medio punto, entre los arcos pilastras dóricas. Este soportal lo diseñó Bonavía. Encima, la balconada del piso principal con los balcones donde alternan el frontón semicircular con el triangular. Después del segundo piso se sitúa el gran frontón horizontal con el escudo real de Fernando VI  y las esculturas de los monarcas que más intervinieron en la construcción hasta Carlos III: Felipe II, Felipe V y Fernando VI. Una balaustrada de piedra recorre toda la cubierta. El tejado presenta dos torres en sus extremos. Destaca la enorme sencillez decorativa exterior de todo el palacio

Las Parejas reales, de Paret, pintado en la plaza que da a la ampliación 
derecha del Palacio. Era un juego hípico muy popular entre los cortesanos.

Escalera del Palacio (Foto Lugares que visitar)

Recuerdo a nuestros lectores que este palacio está pensado sobre todo para utilizar los exteriores para fiestas y divertimentos, por eso venían en primavera. Con lo cual, no desarrollan con todo lujo de detalles y materiales la decoración interior. La sobriedad es su característica más importante y tiene unas pocas salas que realmente merecen la pena. La escalera la diseñó Bonavía con una barandilla en hierro y bronce dorado de estilo rococó, con pequeños espacios aislados en los laterales. Grandes arcadas sobre pilares están en los tramos laterales. El techo simula madera. Abajo encontramos tres bustos del Rey Sol, Luis XIV, su esposa Mª Teresa y el Gran Delfín (esculpidos por el francés Coirevox). En la pared cuelga un retrato ecuestre de Alfonso XII de niño (por Herrero de Tejada). 

Vista general del Despacho del Rey (Foto Investigart)

Detalle del bifonte pintado por Lucas Jordán
(Foto Investigart)

Detalle cuadro mitológico en el Despacho del rey
(Foto Eugenia, para SIEMA)

Iniciamos nuestro recorrido por la parte de la derecha, el ala del rey que bordea el jardín del mismo nombre. Primero hay un pequeño vestíbulo con la escultura original de Felipe II realizada en mármol por los Leoni y que presidía el jardín del Rey (ahora muy deteriorada). Luego seguiríamos el siguiente recorrido que creo puede ayudaros algo más:
  • Sala de Guardias del Rey: de sobria decoración, con azulejos antiguos de la época de Felipe II en el zócalo. Era la sala de alabarderos de Felipe II y hoy han colgado tapices de sus paredes con escenas mitológicas en una serie y otra representa las batallas de Ciro de Persia
  • Despacho del Rey: El suelo es el original Austria y, en 1696, Lucas Jordán pintó en medio de la decoración de estucos, escenas relativas a las virtudes del rey Carlos II. En la bóveda superior el bifonte y una de las caras es el propio retrato con mentón y rasgos característicos de Carlos II. Jano bifonte personificaba la soberana inteligencia y prudencia. 
  • Restos del antiguo Salón de Paisajes, de la época de Felipe IV que, en realidad, era mucho más alargado y recorría todo este ala. De él colgaban cuadros de paisajes pintados en el s XVII, como el de la Fuente de los Tritones realizado por Velázquez ( esta fuente estaba en el jardín de la Isla, hasta que en el s XIX la trasladaron al Campo del Moro)
  • Oratorio de la reina MªLuisa: con retablo diseñado por Juan de Villanueva y lienzo pintado por Bayeu)
  • Antecámara del Rey: destacan los lienzos del "Suspiro del Moro" (de Espalter) y retratos de "Fernando VI de Nápoles y su mujer, MªCarolina" (de Mengs)
  • Sala de pinturas chinas, con decoración de la época de Isabel II
Sala decorada con pinturas chinas 
(Foto JDiazarnal)
  • Gabinete de la reina MªLuisa o Salón de espejos, decorada por Juan de Villanueva. Se recuperaron unos grandes espejos de Felipe V. Destacan las combinaciones geométricas perfectas del suelo de mármol.
Gabinete de Espejos (Foto Mateturismo)
  • Cámara del Rey. Se usaba como el ala de recepción de Francisco de Asís y la mayoría de los cuadros son de Lucas Jordán, con escenas religiosas.
  • Comedor de Gala: esta sala es espectacular y mantiene la decoración original de los frescos de la bóveda y los estucos del suelo (ambos pertenecen a Amiconi). Desarrollan un programa alegórico sobre las virtudes de la monarquía. En tiempos de Fernando VI era la sala de conversación. 
  • Sala de Fumar o Sala Árabe, muy al gusto oriental del s XIX. La usaban sólo los hombres y la decoración minuciosa de estuco imita una de las salas de la Alhambra.
Sala de Conversación de Fernando VI o Comedor de Gala
(Foto Turisteando)

  • Salón de Baile: decorado en época de Isabel II y con vistas al parterre
  • Tocador de la reina: se conserva el estado original de la época de Isabel II, con tocador de palosanto neobarroco y gusto victoriano en la decoración de mobiliario, marquetería y sedas.
Tocador de la reina (Flickriver)
  • Dormitorio de la reina: también con mobiliario de rica marquetería. La bóveda alegórica fue pintada por Zacarías González Velázquez.
  • Gabinete de Porcelana: es el más grande de todos los que se conservan en los sitios reales. Era la sala de conversación de Carlos III, con ventanas que dan tanto al jardín de la Isla como al Parterre. La temática es completamente oriental y muy variada. Destacan también las sillas y la lámpara con el mono y el chino subiendo por ella. La porcelana se colocaba mediante placas que iban sujetas por tornillos y proceden de la fábrica de porcelana del Buen Retiro, a donde este rey se trajo los mismo directores y operarios que tenía la de Capodimonte. Por eso en la firma está escrito Gricci, 1763). No olvidar los juegos ópticos geométricos del suelo.
Sala de Porcelana (Foto Mateturismo)

Porcelana con la firma de Gricci y el año en que se hizo

  • Despacho de la reina: donde recibía visitas políticas de importancia. Sigue el estilo Carlos IV. Junto a él un pequeño oratorio con el lienzo de un crucificado de Mengs y pequeñas escenas al fresco en la bóveda, con iconografía de la crucifixión.
  • Salón del Trono: aquí abdicó Carlos IV. Era un antiguo comedor reconvertido. Alterna consolas barrocas con espejos más neoclásicos. Los sobrios sillones también son de la época de Carlos IV. Los terciopelos rojos y las consolas recuerdan al salón del trono del palacio real de Madrid.
Salón del Trono (web del palacio real)

  • Sala de billar
  • Saleta isabelina de niños donde cuelgan muchos retratos infantiles
  • Anteoratorio: decoración isabelina. Destacan los pequeños cuadros flamencos sobre las maravillas del mundo ( como el Coloso de Rodas o el Escorial) y otra pintura del s XVII de temática religiosa o bodegones.
  • Oratorio: construido por Villanueva y Sabatini siguiendo el estilo neoclásico, con pinturas de Bayeu y Maella. Predomina la iconografía mariana y alegre (como la visitación a su prima Isabel o la Adoración de los Reyes). De estilo rococó y muy colorista.
Adoración de los Reyes, de Bayeú (Turismo Aranjuez)
  • Cámara de la Reina: con obras de Lucas Jordán con el tema bíblico de Job y mobiliario neoclásico de Sabatini. Para recepciones.
  • Saleta de la Reina
  • Sala de Guardias de la Reina, por la que se vuelve a salir a la escalera.
  • Bajando abajo nos encontramos las salas expositivas de la vida de palacio y la Real Capilla. Esta última fue diseñada con gran originalidad por Sabatini, logrando crear un amplio espacio dentro de la estrechez que le proporcionaba la arquitectura de la planta. Lo consiguió por medio de una pequeña cruz latina, donde el crucero se hacía muy ancho y se cubría de una compleja bóveda. Casi parece planta centralizada. Era una capilla de uso público y los reyes asistían al culto desde la tribuna
Jardín del Rey (Foto SIEMA)

A la izquierda de los jarrones, los restos del Jardín inacabado 
de la Reina (Foto SIEMA)

El Jardín del Rey era un jardín íntimo, hasbsburgo, por tanto cerrado al exterior. Bordeaba el ala dedicada a las salas del rey. Herrera planeó un jardín con tapias, nichos para esculturas y grutas. En el centro la pequeña fuente de jade, que representa la fuente de la vida. Alrededor de ella los cuatro jardines geométricos (que indicarían como el agua de la vida llega a los cuatro puntos cardinales y consigue la perfección del mundo). Felipe IV dispuso la gran sala de paisajes que daba a este jardín, colocó también el empedrado actual y los bustos de emperadores romanos en las paredes. El Jardín de la Reina, situado en el lado simétrico, junto a la ría, quedó inacabado.

Vista general del Parterre, con el diseño de jardín romántico
(Foto SIEMA)

Foso de límite del Parterre con la fuente de Hercules
y Anteo de fondo (Foto SIEMA)

Fuente de Ceres (Foto SIEMA)

El Parterre constituye la aportación de los primeros Borbones al paisajismo de Aranjuez. Fué idea de Felipe V y lo diseñó Marchand. Como nota curiosa hay que decir que en esas obras colaboró como delineante un adolescente Ventura Rodriguez, que deslumbró a todos con su capacidad de dibujar y luego llegaría a rápidos ascensos en la corte. En sus orígenes era un jardín abierto al N y cerrado al E con una pared con tres puertas. La responsable de que ese muro se sustituyera por un foso y verja en 1761 es Maria Amalia, mujer de Carlos III. El motivo es que esta reina se veía agobiada  cuando se asomaba a las ventanas de su dormitorio y veía el parterre con el muro, sin ninguna perspectiva. Acostumbrada como estaba a los grandes espacios de Nápoles. Carlos III atendió a sus peticiones y creó esa original idea de foso y verja que permitían ver el paisaje. Pero el diseño de jardín que hoy conocemos es del s XIX, con recortes de boj con formas sinuosas, grandes conjuntos como las fuentes de Ceres (diosa de la Agricultura) o de Hércules y Antéo (que vence al hijo de la tierra y representa la fuerza de la monarquía española). Ambos conjuntos y estanques sinuosos fueron diseñados por Zacarías González Velázquez.

Vista del Parterre en s XVIII, por Domínguez (RABSF)

Para terminar nada mejor que descansar y tomar un café bajos los soportales de la Casa de Oficios realizada por Juan de Herrera, en el Café de las Damas. Nos gusta su interior luminoso y minimalista y, sobre todo, su localización con las vistas al palacio. Hasta pronto:

Maribel Piqueras


Café de las Damas, en los bajos de la geométrica y sobria 
Casa de Oficios herreriana (Foto SIEMA)


Interior del Café de las Damas (Foto SIEMA)



jueves, 15 de junio de 2017

Cuesta de los Ciegos y cuesta de Merlo

En el entorno de las Vistillas y la cuesta de Segovia, existían dos barrancos desde la época medieval que suponían un esfuerzo muy grande a los madrileños que se les ocurría transitarlos. Ese desnivel es especialmente pronunciado justo en el lado izquierdo del conocido como arroyo de las Fuentes de San Pedro (actual calle Segovia). Se aprovechó para labores defensivas e , incluso, la muralla medieval llegaba a desaparecer en este barranco para continuar subiendo luego por la calle Yeserías, Mancebos y Don Pedro. En este detalle sacado del plano de Texeira se ve claramente la zona en 1656. En él se aprecian los dos barrancos: el más amplío correspondería a la actual Cuesta de los Ciegos y apenas tenía construcciones alrededor. El otro, algo más pequeño, sería la Cuesta Merlo y estaba una vez pasada la antigua Casa de la Moneda, que sí aparece en el plano.

Descripción de la zona en el plano de Texeira

La Cuesta de los Ciegos comunicaba la parte de abajo del arroyo de San Pedro con el alto de las Vistas de San Francisco. La nomenclatura de ambas viene del S XIII y tiene relación con el breve paso de San Francisco por Madrid. Cuentan que al regresar S. Francisco hacía su convento-cabaña llevando una gran vasija con aceite que le había dado el prior de San Martín, al ir subiendo el barranco, se encontró con un par de ciegos que le pedían limosna. Él les dejó claro que no tenía nada que ofrecerles, salvo el aceite. Lo compartió con ellos, les frotó los ojos con el mismo y los ciegos recuperaron la vista y se fueron tan contentos. Esta anécdota hace que desde entonces se conozca a la cuesta con dicho nombre. Hasta inicios del s XX era muy difícil de transitar. A comienzos de la II República se inició la escalera actual, empezando por la parte más baja cercana a la Cuesta de Segovia. Por eso la fuente situada en esa parte inferior tiene el escudo republicano y la fecha de 1932. Esta realizada en piedra caliza y granito, con una base circular en medio de la cual se colocó el pilar de granito con el escudo por los dos lados: escudo sin corona, sino con almena, y a los lados, el dragón y el oso y madroño.

Cuesta de los Ciegos antes de la reforma
(fotografía antigua de archivo)

Cuesta de los Ciegos, vista general desde la fuente
(Foto SIEMA)

Fuente de la República (Foto SIEMA)

Detalle del escudo (Foto SIEMA)

Con la Guerra Civil se produjo un parón en las obras de la escalinata, que no se continuaron hasta 1949, a cargo del diseño de Manuel Herrero Palacios. Después, el desarrollo industrial, el aumento de población en la capital y la especulación urbanística llenaron de casas el entorno de la ladera junto a la cuesta. Por eso en los años 60 no se ve nada de jardín o espacio verde alrededor. Con el tiempo se tiraron esas casas enormes y se ha ido ajardinando y embelleciendo el entorno. Dando lugar, según mi opinión, a una de las escalinatas más bonitas y con más encanto de Madrid. Abajo situaron un parque infantil con columpios. Después se inicia el ascenso de los 254 escalones, de continuo, pero en zig zag, separados los diferentes tramos en sentido lateral, para que no quedase tan empinada. También una calle rompe brevemente la sucesión de escalones. ¿ Se animan a subirla? Hoy en día no cuesta tanto. 

Cuesta de los Ciegos en 1960

Parque infantil en la parte inferior de la Cuesta de 
los Ciegos (Foto SIEMA)

Cuesta de los Ciegos, primer tramo
(Foto SIEMA)

Vistas de la Cuesta hacía la parte inferior
(Foto SIEMA)

Diferentes tramos de subida de la Cuesta de los 
Ciegos (Foto SIEMA)

Dejamos la Cuesta de los Ciegos, la fuente de la República con escudo y vamos caminando por la Cuesta de Segovia hacia el Viaducto. Justo antes de pasarlo, se nos recuerda que esa calle se llama Beatriz Galindo, en homenaje a la Latina y que ahí, en el lado de la derecha, estaba situada la antigua Casa de la Moneda. En este punto nació en 1809 Mariano José de Larra, porque su abuelo trabajaba en la Casa de la Moneda. En fotografías antiguas de la Casa de la Moneda, se aprecia todavía la Cuesta Merlo y la casa del pastor con el muro del escudo. Pasado el Viaducto vemos esta segunda Cuesta, que comunicaría la Casa del Pastor con la actual calle Bailén o la zona de la Morería antigua. Era conocida como Cuesta Merlo y se desarrollaba en un barranco algo más estrecho y menos empinado que la Cuesta de los Ciegos. La denominación viene del apellido de San Isidro, Merlo, y nos recuerda las veces que subiría por aquí después de trabajar los campos agrícolas situados cerca del río Manzanares. Con el fin de dirigirse hacia su vivienda en la zona donde habitaban los siervos de los Vargas, en su tiempo zona de mozárabes como él, luego zona de morería. Hoy se conoce como Cuesta de los Caños Viejos. Los caños viejos son realmente antiguos. Ya hablaban de ellos en el Fuero de 1202. Los van bajando de nivel, ya que primero se situaron en torno a Puerta Cerrada, después a las espaldas de la iglesia de San Pedro el Viejo y, por último, en la Casa del Pastor o plazuela de los Caños Viejos (como se la conoce en el plano de Espinosa, realizado para Carlos III en 1769). Durante la segunda mitad del s XIX esos caños son enganchados al agua del Canal de Isabel II. Se mantiene la nomenclatura, pero la Fuente de los Caños viejos, solo tiene un caño moderno y la construcción de ladrillo tampoco respetó el estilo original. Los diversos tramos de la escalera construida para salvar la cuesta también son muy sencillos en piedra y ladrillo.

En uno de los pilares del viaducto vemos la placa de la calle Beatriz Galindo
y la dorada de recuerdo de la Casa de la Moneda (Foto SIEMA)

Casa de la Moneda en 1860 
(Foto Urbancidades)

Al fondo Fuente de los Caños Viejos y Casa del Pastor
(Foto SIEMA)

Cuesta de los Caños viejos en la actualidad
(Foto SIEMA)

Fuente reconstruída de los Caños Viejos
(Foto SIEMA)

Ya termino esta entrada con otro curioso resto del Madrid antiguo junto a estas cuestas como es la Casa del Pastor. Junto a la actual Cuesta de los Caños Viejos y cercana a la de Segovia, existía una casa donde se llegaron a celebrar algunos concejos de la villa, por eso se colocó un escudo de Madrid en su fachada. Además de establecer, en el muro anexo, la fuente ya comentada. Esa casa pertenecía a un clérigo influyente en la corte, D. José, quien en sus últimos momentos de vida dejó establecido en su testamento una curiosa claúsula: su casa la heredaría la primera persona que pasase por la Puerta de la Vega nada más fallecer él. A ese punto fueron a comprobar quién se llevaría la casa en herencia y resultó ser que la primera persona que pasó fue un pastor, que se encontró con la agradable sorpresa. De ahí el nombre. El escudo original se destruyó y se colocó otro en el s. XVII. El edificio se reconstruyó durante el s XVIII y estuvo habitado hasta el s XX. En la foto del 64 se aprecia el muro antiguo de la casa del pastor situado en los bajos de la casa del s XVIII.  En 1970 se derribó. En 1988 se construyó el actual , que es premio de arquitectura, por Francisco Asís Cabrero. Mantuvieron los cimientos, algunos pasadizos y el muro de sillares de granito donde estaba el escudo, que tiene fama de ser el escudo más antiguo de la villa de Madrid: enmarcado por dos columnas y bajo un arco rebajado, con bolas en su parte superior, nos encontramos el escudo con el oso y madroño rodeados de estrellas y la corona de la parte superior. 

Maribel Piqueras

Casa del Pastor en 1964 (Foto Urbancidades)

Detalle del escudo de la Casa del Pastor
(Foto Edificiosmadrid.blog)

viernes, 2 de junio de 2017

Capilla del Cristo de los Dolores de la Venerable Orden Tercera

Hoy me quiero detener en la Capilla del Cristo de los Dolores de la Venerable Orden Tercera. Es una auténtica joya del barroco español y está muy escondida, ya que sólo tiene acceso a través de la zona conventual de la basílica de San Francisco. Se sitúa en la calle de S. Buenaventura nº 1, en la popular zona de Vistillas y Latina de Madrid. Esta rama seglar de la orden franciscana la había creado San Francisco allá por 1221, eran los llamados "hermanos de la penitencia". En Madrid la fecha más antigua que tenemos de los libros de actas de sus consejos es 1609. Eran seglares, muchos de ellos matrimonios, que se disponían a seguir la espiritualidad franciscana y buscaban locales cerca de la zona del convento franciscano en Madrid. Ya por 1617 ven la necesidad de construir una capilla junto al convento existente. Empezaron una nueva en 1623, junto al lugar de enterramiento de los monjes, pero ésta tuvo que ser derribada por necesidades de ampliar este convento a lo largo del sXVII. La capilla actual sigue el proyecto del jesuita Francisco Bautista, el mismo que realizó la Colegiata de san Isidro con Felipe IV. Bautista era un gran conocedor de todas las aportaciones del barroco italiano y lo aplica a sus construcciones. Se inicia esta capilla al final del reinado de Felipe IV, en 1662, y se inaugura en 1668 como pone en el herraje de la puerta principal. Los maestros de obras Marcos López y Luis Román fueron los encargados de llevar a término las obras. También trabajarían ellos mismos en las obras del Hospital de la V.O.T .

Plaza de S. Francisco, junto a la Capilla, nos recuerda los
pasos del santo y su orden en esta zona (Foto SIEMA)

Cubiertas de la Capilla del Cristo de los Dolores
(Foto SIEMA)

Herraje original de 1668 en la puerta principal de la Capilla
(Foto SIEMA)

Galería conventual neoclásica por la que se accede a la
Capilla desde la calle (Foto SIEMA)

Al exterior contrasta con la imponente cubierta de San Francisco el Grande. Por la sencillez del ladrillo, con las cubiertas de una sola nave, y la cúpula octogonal con chapitel de pizarra sobre el crucero. Queda muy mal esa restauración de ladrillo moderno, con terminación en frontón tipo Austria, con la que se localiza la capilla al exterior. Aunque la comunicación con el exterior se hace a través de una galería neoclásica abovedada que hizo Sabatini para las dependencias conventuales. Ha pasado por muchas vicisitudes a lo largo de los siglos. En 1969 la declararon monumento histórico-artístico, pero para esa reforma se quitaron todos los lienzos barrocos de los retablos laterales, dándole un aire más moderno. Todo eso se cambió con la restauración de 1980, que fue más respetuosa con la atmósfera barroca original. Antes de entrar destaca un cuadro de Vicente Carducho, que representa a San Francisco ayudando a las almas del Purgatorio.

San Francisco sacando las almas del Purgatorio, 
de Vicente Carducho, s XVII
(Foto SIEMA)

Vista general de la capilla (Foto SIEMA)

La planta es de cruz latina, de una sola nave. Presenta un crucero muy abierto y cúpula sobre pechinas. Además de una amplía cornisa con modillones. La nave está recorrida por un gran entablamento barroco. Dos sencillos arcos sobre pilares toscanos en cada lado sostienen los retablos. Toda la arquitectura rezuma pureza de formas, geometrismo y sencillez. Tras la reforma de los ochenta se decoraron los laterales con cuadros de estilo barroco y temática de la Pasión. 

Detalle del entablamento y pechina del 
crucero (Foto SIEMA)

Detalle de la cúpula. En las pechinas podemos observar emblemas
franciscanos ( Foto SIEMA)

Baldaquino con el Cristo de los 
Dolores (Foto SIEMA)

Detalle del baldaquino y Sagrario
(Foto SIEMA)

Escudo de alabastro de los fundadores, sobre la 
base de mármol (Foto SIEMA)

La escultura del Cristo de los Dolores es una copia del Cristo de la Serradilla (Cáceres), que estuvo en la capilla de palacio con el rey Felipe IV. También se le llama Cristo de la Victoria, como el que hay en una de las capillas a mano derecha de la iglesia de los Jerónimos de Madrid. La talla es de madera policromada y representa a Cristo con todas las heridas de los latigazos de la flagelación en su espalda, y la sangre de las espinas de la corona en el rostro, más las llagas y agujeros de los clavos. Aún tanto sufrimiento, Jesucristo se nos muestra como un Cristo vivo, victorioso sobre la muerte(está pisando la calavera de Adán y todo el género humano) y agarrado fuertemente a la cruz. Ocupa el interior de un baldaquino de madera abierto. Está sobre un gran pedestal de mármol en tonos grises y rojos, construido en forma de pirámide escalonada y que también contiene el Sagrario de mármol en su frente. Debajo del altar mayor están los restos mortales de los patronos que financiaron la construcción de esta capilla: el matrimonio formado por Lorenzo Ramirez de Prado y su mujer, Lorenza de Cárdenas. En los laterales vemos su escudo en alabastro. Ambos, cuando se inauguró la capilla, iniciaron también las obras del Hospital. 

San Luis de Francia (Foto SIEMA)

Zacarías, padre de S. Juan Bautista
(Foto SIEMA)

Cabezalero, "Cristo clavado en la cruz", s XVII
(Foto SIEMA)

Alrededor del crucero y del altar mayor nos encontramos las mejores obras de arte: un Zacarías y una Sta. Isabel, los padres de San Juan Bautista. Luego vemos también santos relacionados con la orden tercera franciscana, como San Luis de Francia, S. Fernando, Sta. Isabel de Portugal o Sta. María de Cortona (todas estas esculturas fueron esculpidas en madera en el s. XVII, por un seguidor de Pereira, Baltasar González). La Inmaculada y San Francisco son ya algo posteriores,  s. XVIII. Cabezalero, este pintor barroco que murió muy joven, era gran conocedor de la pintura italiana. Como lo muestra en lo complejo de las composiciones, el colorido o las expresiones. A él le encargaron los grandes lienzos sobre la Pasión que cuelgan en el crucero. Como el impresionante "Cristo clavado en la cruz". Recordar también que de estas paredes colgaban los cuadros de Carreño de Miranda que hoy se pueden contemplar en el Hospital de la VOT (véase http://madridconencanto-siema.blogspot.com.es/2017/01/hospital-de-la-venerable-orden-tercera.html )

Pila lavatoria de la antesacristía
(Foto SIEMA)

Puerta cancelada por donde se entraba
(Foto SIEMA)

Placa con nombres de franciscanos terciarios famosos
(Foto SIEMA)

Pasamos a la Antesacristía, espacio pequeño que tiene en la pared una pila lavatoria de mármol con escudo de alabastro de la orden franciscana (bajo la cruz, el brazo desnudo de Cristo con la yaga, y el de S. Francisco con el estigma y la manga de su hábito). La Sacristía se encuentra al final de nuestro recorrido con las visitas guiadas por SIEMA Matritensis ( www.siema.es ) o siempre que las pidáis. La orden tercera suele abrir la capilla algunos martes, jueves y sábados por la mañana. También guían ellos. En el suelo una placa, que antiguamente se situaba al exterior, y que muestra los nombres de famosos franciscanos terciarios, como Cervantes, Lope de Vega, Calderon o Queveda. Comentar aquí que durante el s XVII el 20 % de la población de Madrid pertenecía a esta rama terciaria de los franciscanos.  La Sacristía se terminó en época posterior-1685- y parte del mobiliario es del sXVIII. Destaca la bóveda, con los frescos de Teodoro Ardemans, representando el "Arrebato de San Franciso" . Alrededor las iniciales de Nuestro Padre San Francisco Seráfica y Venerable Orden Tercera De Penitencia.

Bóveda de la Sacristía con las iniciales enmarcadas en estucos
(Foto SIEMA)

Frescos de Teodoro Ardemans (Foto SIEMA)

Justo en la acera de en frente se encuentra un negocio con encanto que lleva nuestro mismo apellido, me refiero a Flores con Encanto (www.floresconencanto.com. Telf 913645743). Lo crearon hace 10 años un matrimonio encantador. Laura se dedica a los adornos florales, pero lejos del toque comercial, sino con tremenda originalidad, incluso trayendo plantas raras como, por ejemplo, papiros. Durante el año tienen jornada continua, de 9.30h-19h; pero a partir de junio cierran a las 14. Cualquier cosa que necesitéis estarán encantados de aconsejaros. La tienda es pequeña, pero da mucho de sí. Con las fotos no se hace uno a la idea de la cantidad de adornos que ofrecen. Espero que os guste. Hasta pronto:

Maribel Piqueras
Fachada de Flores con Encanto (Foto SIEMA)

Hortensias (Foto SIEMA)

Interiores