martes, 13 de enero de 2015

San Antonio de los Alemanes

En pleno centro de Madrid, en la calle Corredera Baja de San Pablo, nos encontramos un edificio que no llama nada la atención por fuera ( es muy macizo, cerrado, de ladrillo y bastante sobrio). Pero al entrar en el mismo esa imagen cambia. Estamos en el mundo del Barroco, donde nada es lo que parece, como en "La Vida es Sueño" de nuestro Calderón de la Barca. Al atravesar las puertas interiores estamos ante una estructura muy ligera, elegante, llena de color y luminosidad. Si el perfil exterior nos habla de una torre poligonal completamente plana, dentro descubrimos un espacio totalmente curvo. Si desde fuera da sensación de encontrarnos dentro un espacio cuadrado, vemos que la planta se levantó sobre un grueso muro cuyo interior es elíptico y su exterior rectangular. Bienvenidos a la capilla de San Antonio de los Alemanes.
Fachada de San Antonio (Foto SIEMA)
Fachada con arranque de la torre poligonal (Foto SIEMA)
En este templo, de fundación real, llegaron a intervenir muchos monarcas. La fundación original se la debemos a Felipe III,  quien creó, en 1607, un hospital para enfermos portugueses con una capilla anexa dedicada a San Antonio. Felipe IV también intervino en la edificación. A la segunda mujer de este monarca, Mariana de Austria, ya viuda, le debemos el cambio de nombre en 1689. Por medio de una Real Cédula cambió la denominación anterior a San Antonio de los Alemanes, ya que consideró que Portugal se había perdido definitivamente en 1640 y que ahora los beneficiarios iban a ser "los enfermos y peregrinos alemanes, y con el objeto también de convertir a los que llegasen a esta corte infectos de herejía". La fachada la diseñó también Pedro Sánchez, siguiendo modelos de Juan Gómez de Mora, pero hoy en día sorprenden los anacronismos que vemos debidos a la restauración realizada en 1886 por el arquitecto Ruíz de Salces. Siguiendo la moda decimonónica del gusto por los elementos neogóticos, añadió la arquería ciega al final de los muros laterales, las molduras neogóticas de granito en las ventanas y encima del nicho con la escultura de San Antonio. También elevó el campanario que da a la calle Corredera.
Vista lateral de San Antonio por la calle Corredera (Foto SIEMA)

Planta de San Antonio de los Alemanes . Las edificaciones junto a ella pertenecen a dependencias de la Hermandad del Refugio (Foto Libro de Pedro Guerra sobre Iglesias de Madrid)

Las obras de construcción de la iglesia comenzaron en 1624 y duraron hasta 1631. Se siguieron los planos del arquitecto jesuita Pedro Sánchez, gran conocedor del mundo barroco italiano, tanto de plantas basilicales como elípticas. En esos momentos también estaba trabajando en el Colegio Imperial de los Jesuitas en la calle Toledo, cuya primera piedra de ese nuevo edificio había puesto el rey Felipe IV. Nos asombra la disposición interior. Nos encontramos con un solo cuerpo, donde se da una perfecta unidad entre pintura y arquitectura. La iglesia consta de una sola nave, de planta elíptica, sobre la que descansa una bóveda que nos envuelve totalmente desde el suelo. Lo primero que uno percibe al entrar es la ausencia de los elementos arquitectónicos tradicionales, ya que no hay columnas, ni pilastras y la cúpula carece de tambor o linterna. Se busca la unidad espacial y se prescinde de los elementos que puedan crear un espacio compartimentado. La mirada del visitante puede así centrarse en los frescos que le rodean, para terminar contemplando la exaltación de San Antonio y la Gloria en la cúpula.
Detalle del muro oval: reyes San Fernando y Sta. Edita de GB; lienzo de Lucas Jordan, representando el Calvario y arranque de escenas de San Antonio (Foto SIEMA)
Detalle del muro oval justo en la puerta de entrada, con San Hemerico y el milagro de San Antonio arriba (Foto SIEMA)
El que a esta iglesia se la conozca como la Capilla Sixtina de Madrid lo va a comprobar rápidamente el lector. En la realización de sus frescos intervinieron los mejores fresquistas del momento, formados por aquellos italianos que había traído Velázquez (es decir, Mitelli y Colonna). Sus autores fueron Francisco Rizzi, especialmente dedicado a las arquitecturas fingidas, y Carreño de Miranda, quien se especializó en los retratos y personajes. Después, intervino Lucas Jordán, dando su nota característica: composiciones monumentales, de muchos personajes, escorzos, movimiento y colorido.En ellas prima la expresividad sobre el detalle. Crea de un modo rápido todo un conjunto de sensaciones que animo a descubrir con nosotros en las visitas que realizaremos durante este mes de Enero y Febrero ( ver www.siema.es o Proyecto Siema en facebook). En las representaciones se sigue todo un complejo proyecto iconográfico para el que hay que conocer muy bien la historia. Me refiero a que sino se conoce lo que pasó con la Guerra de los Treinta Años, la primera gran guerra europea, no se entiende el por qué de las nacionalidades ahí representadas. Aparecen reyes de España, Hungría, Francia, Alemania, Bohemia e Inglaterra. Todos ellos se muestran en actitud sedente y comunicativa unos con otros, vestidos con ropas majestuosas. Son seleccionados dentro de la época medieval y se distinguen por su santidad y su lucha contra los enemigos de la fe católica ( ya sean musulmanes o herejes). Todas esas naciones intervinieron en la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), que tuvo lugar en el reinado de Felipe IV y cuyos motivos eran políticos y religiosos a un tiempo. Como consecuencia de esa guerra, Holanda o las provincias unidas del Norte, se independizaron de España y los Habsburgo perdieron hegemonía en Europa en favor de Francia. Pero no hay que olvidar que, mientras a Felipe IV se le considera un "Austria Menor" en relación a lo que fué el imperio con Carlos V y Felipe II, para Madrid es realmente un Austria grande, ya que introdujo la solemnidad barroca en los edificios y decoración, se trajo lo mejor del arte europeo, la capital creció enormemente y tuvo que ampliar la cerca. Igualmente era un gran amante de las letras y con él el mundo del teatro y la literatura llegó a lo que se llamó el siglo de oro de las letras españolas. Por el lado de la izquierda, siguiendo la puerta de entrada hacia el altar, nos encontramos los siguientes reyes: San Esteban de Hungría, San Luís de Francia, San Enrique de Alemania, Santa Cunegunda (esposa del anterior). Por el otro lado, partiendo desde el altar: Santa Edita de GB, San Fernando, San Hermenegildo y San Hemerico de Hungría.
Fresco con el milagro del burrito de San Antonio. Debajo de la ventana, el medallón rodeado de guirnaldas de estucos representa al rey Carlos II (Foto SIEMA)
Además de la belleza técnica, es fundamental tener conocimiento de la iconografía y el sentido de todas las pinturas de la iglesia. La advocación a San Antonio también tiene sus motivos. Este santo portugués se ordenó allí como franciscano y pasó en Lisboa su infancia y juventud. Aunque la mayor parte de su vida y predicación la desarrolló en Italia, que es donde está enterrado. Destacó por el ímpetu de convertir herejes e incrédulos en sus predicaciones, así que se recurre a su imagen con sentido didáctico de cara al pueblo. Era un santo muy milagrero y con mucha fama de santidad ya en vida. Se recurre al modo teatral, ya que son los ángeles los que abren estos tapices que contienen las historias. Se representan los siguientes milagros: El carretero que deniega su ayuda diciendo que lleva un familiar muerto dentro; cuando ríe la broma se encuentra que efectivamente yace sin vida y pedirá ayuda al santo; el burro que se arrodilla ante la Eucaristía; el milagro del niño con el pié cortado al que se lo repone; el milagro de que los peces le escuchen la predicación en Rímini; curación de unos ojos a un ciego; curación de un niño tullido en Sicilia; predicación mandando sobre la tormenta en limoges; milagro de un recién nacido que habla defendiendo la honradez de su madre.
Bóveda (Foto SIEMA)
Es en la bóveda donde queda más patente la intervención de varios autores. "Quadraturas" donde se combinan perfectamente las arquitecturas fingidas (ventanas, colunnas, pilastras, frontones, entablamentos barrocos, diversas molduras) con jarrones, guirnaldas y figuras humanas. Abajo son santos portugueses o que tienen algo que ver con la nación portuguesa. Como San Gonzalo de Amaranto, Sta.Sabina, San Irene de Portugal, Sta Beatriz de Siva, San Fructuoso. Todos ellos simbolizan una iconografía que responde a ciertos temas primordiales en la religiosidad del sXVII( como el martirio, la Virginidad o la devoción a la Virgen Inmaculada). Los protestantes enfrentados a la corona española negaban estas realidades que se afirmaban aquí. Más arriba, la cúpula nos envuelve con colorido, luces, majestuosidad teatral, atmósfera celestial y movimiento en la exaltación de San Antonio. Con hábito franciscano aparece arrodillado en una nube con los brazos abiertos mirando al Niño Jesús y a su madre, coronada como reina rodeada de ángeles. La perfección del círculo representa a Dios Padre, del que parte el rayo de luz ( simbolizando el Espíritu Santo)sobre San Antonio.
Calvario de Lucas Jordán (Foto SIEMA)
San Joaquín y Santa Ana con la Virgen, de Lucas Jordan (Foto SIEMA)
Santa Engracia de Eugenio Caxes (Foto SIEMA)
Sta Isabel de Hungría de Caxes (Foto SIEMA)

Además de los frescos, San Antonio de los Alemanes presenta otras joyas artísticas, como los altares de madera imitando mármoles que contienen lienzos de artistas muy conocidos del s.XVII como Eugenio Caxes y su espectaculares Santa Isabel de Hungría y Santa Engracia o Lucas Jordán ( San Joaquín y Sta Ana, San Carlos Borromeo o su sentido Calvario ). La imagen de la Virgen Dolorosa que está colocada justo delante de este último cuadro es demasiado grande y nos impide la visión del mismo. En el altar barroco encontramos la escultura de madera policromada de San Antonio, realizada por Pereira, como en un gran baldaquino. Este altar no es el original de 1631 con pinturas de Vicente Carducho, aunque la talla si es la de la época. Aquí se concentra una gran riqueza decorativa de madera imitando mármol y bronces, con el sagrario y en el gran escudo de Felipe V flanqueado por el águila y el angel. Al primer Borbón, Felipe V, debemos que otorgara la administración de la iglesia a la Hermandad del Refugio en 1702. Esta Santa Hermandad del Refugio, fundada en 1618, existe todavía hoy y le agradecemos toda la labor desarrollada para los más necesitados tanto con los comedores sociales, como con el colegio. En estos tiempos de crisis sus servicios de modo voluntario son de gran ayuda para la ciudad de Madrid
Altar con el baldaquino de San Antonio y escudo de Felipe V sujetado por un ángel( Foto SIEMA)
Sagrario ( Foto SIEMA)
No conviene olvidarse de los originales ventanales con rejas y celosías situados en los muros laterales. Sobre ellos descansan medallones con los diferentes reyes que intervienen en la construcción de la iglesia: Felipe III, Felipe IV, Carlos II y su esposa Mariana, Felipe V y su primera esposa, MªLuisa Gabriela de Saboya. También son originales los confesionarios en madera verde y dorada del sXVII que hacen juego con la cajonera de la entrada de la sacristía
Confesionario de San Antonio (Foto SIEMA)
Entrada de San Antonio con el medallón de Mariana de Austria arriba, la reina a quien debemos el cambio de nombre (Foto SIEMA)

Hace un año que se abrió al público la cripta de San Antonio de los Alemanes. La escalera de bajada se sitúa a la derecha de la entrada principal. Es un pequeño espacio, muy reformado, de las antiguas bóvedas de ladrillo donde estaba el camposanto de la primitiva iglesia del hospital. Aquí se enterraban nobles y personajes importantes relacionados con San Antonio de los Alemanes. También encontramos los nichos de dos importantes infantas de España, cuyos restos fueron trasladados del convento de Sto Domingo el Real cuando este se destruyó, como Dª Constanza, la hija de Fernando VI y Dª Berenguela, hija de Alfonso VI. Imágenes de la cripta son las que pongo a continuación:
Crucero cubierto de la cripta, muy restaurada ya que las humedades la tenían muy destrozada( Foto SIEMA)
Detrás de estos arcos cegados están los enterramientos del Campo Santo (Foto SIEMA)
Tumbas de infantas reales castellanas que se trasladaron a esta cripta (Foto SIEMA)

En la misma calle de Corredera Baja, en el número 12, se sitúa el negocio con encanto que hemos seleccionado hoy: Maricastaña Bar&Kitchen. Un lugar acogedor para cenar después de ir al Teatro Lara, para un brunch entre semana o un desayuno. La carta es moderna, pero con las comidas tradicionales (como la tarta de zanahoria), tortillas, croquetas o  los tomates verdes fritos. En un buen ambiente, con decoración natural, donde combinan lo vintage y elementos rústicos. Materiales reciclados como maderas, ladrillos o mobiliario tradicional proporcionan una decoración única. El ladrillo visto pintado de blanco crea más luminosidad en el interior. Uno de los socios, Ignacio, nos cuenta que el nombre de Maricastaña pertenece a una antigua heroína de Lugo y, como dos de los socios son gallegos, decidieron poner ese nombre al local...recordando el mar y las castañas de Galicia. Como comentaba antes tiene el toque especial de los materiales cogidos de anteriores derribos: como las barandillas procedentes de antiguos balcones de Madrid, las lámparas del puerto de Montpellier, las puertas antiguas francesas, las contraventanas del baño de la zona de Malasaña.....Todo muy bien reutilizado aquí y que os animo a conocer
Rincón exterior de Maricastaña (Foto SIEMA)
Maricastaña interior junto a la barra (Foto SIEMA)
Maricastaña, parte de arriba (Foto Vogue)
Maricastaña, parte inferior (Foto Minube)

Maribel Piqueras

jueves, 18 de diciembre de 2014

Real Oratorio de Caballero de Gracia

Hoy nos centraremos en esta gran joya, muy desconocida, situada justo en la Gran Vía madrileña. Con entrada por la calle Caballero de Gracia nº 5 o Gran Vía  nº 17. La mayoría del público no sabe que Juan de Villanueva diseñó su interior como un museo del Prado en pequeñito. El nombre de Caballero de Gracia le viene del noble italiano que fundó la Congregación del Santísimo Sacramento. Jacopo Gratti era un noble italiano de larga vida, pues nació en Módena en 1517 y falleció en Madrid en 1619, con 102 años, y está enterrado en esta iglesia. Gratti tenía el grado de doctor en Derecho por la universidad de Bolonia. De joven tuvo una vida algo licenciosa, llena de juergas y amores. Pero su vida cambió cuando se percató que Jesucristo estaba realmente presente en la Eucaristía. Ejerció como diplomático en Italia, Francia, Alemania y España. En Madrid trabajó para la Santa Sede y para Felipe II. A los 64 fue ordenado sacerdote. Utilizó sus contactos e influencias para fundar una asociación eucarística que todavía existe con sede en esta iglesia, la "Antigua, Real y Venerable Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento". Como el Caballero de Gracia era un gran amante de la literatura y el arte, convenció a importantes artistas para pertenecer a la Congregación o, sino, al menos a participar de las adoraciones y donar obras de arte. En el nartex localizamos unas placas con los nombres de famosos miembros de la Congregación o simpatizantes a lo largo de la historia (como San Simón de Rojas, el venerable Juan Palafox, Tirso de Molina, Calderón o Lope de Vega). Algunas obras de arte no disponibles para el público pertenecen a las dependencias de esta Congregación, como por ejemplo "La Virgen de la Leche" de Carreño, una "Dolorosa" de Morales o un "San Francisco de Borja" de Manuel Álvarez Peña. Este Caballero de Gracia entregó todos sus bienes a los pobres y necesitados y promovió diversas fundaciones en Madrid.
Tumba del caballero de Gracia, situada arriba, en el lado derecho del Oratorio y muy cerca del altar. Se trasladó aquí desde el convento adyacente en 1836. (Foto de SIEMA)

El Caballero de Gracia (es como se le llamaba al castellanizar su propio apellido) fundó para los llamados Clérigos Menores o Caracciolos un convento en esta calle con la calle Clavel y luego se lo cedió a las monjas Franciscanas Concepcionistas. En él se situaba la antigua Congregación del Santísimo Sacramento. Los actos de esta congregación aumentaban y las horas de adoración también, con la consiguiente molestia a la vida diaria de las monjas. Gracias a esa situación tenemos el actual Oratorio que, además, es de fundación real. Durante el sXVIII la Congregación pidió al rey Carlos III la construcción de una capilla independiente del convento de Franciscanas Concepcionistas  y este rey tan devoto y comprensivo accedió, sin dudar, a sus peticiones. Para ello contrató el proyecto al arquitecto más famoso del momento, el neoclásico Juan de Villanueva, que estaba en lo más alto de su carrera profesional, habiendo triunfado el año anterior con el actual Museo del Prado. Juan de Villanueva diseña todo el proyecto, pero las obras se alargan desde 1786-1795 y las tiene que continuar un discípulo de Villanueva, Pedro Arnal

Diversos detalles de la fachada principal (Foto SIEMA)
Villanueva, Plano original de la fachada que se conserva en el Museo de Historia de Madrid (Foto SIEMA)
La fachada principal es ésta de la calle Caballero de Gracia. Completamente neoclásica, predominando la línea arquitrabada, triangular y las columnas clásicas. Como el Oratorio no tiene perspectiva desde esta estrecha calle, Juan de Villanueva tiene la genial idea de desarrollarlo hacia dentro. Retranquea la puerta tras unas pequeñas escaleras y hace un pórtico con dos gigantes columnas de orden jónico. El relieve superior de la Santa Cena siguiendo el modelo Da Vinci es de José Tomás. A pesar de que el interior de la iglesia se termina en 1795 y se decora con lienzos y frescos al año siguiente, los retoques de la fachada son posteriores, de otro discípulo de Villanueva que se llama Custodio Moreno ( en 1828-31)

Virgen del Socorro situada en el nartex tras un reja. Es de Francisco Elías (1825), realizada siguiendo modelos de Salzillo ( Foto SIEMA)

Vista general del Interior del Real Oratorio de Caballero de Gracia (Foto SIEMA)
Bóveda con casetones y amplios lunetos ( Foto SIEMA)

Villanueva diseñó un pequeño templo neoclásico, donde las columnas son las protagonistas. Ellas organizan el espacio, creando una especie de pasillos laterales. El oratorio es pues de una sola nave y dispone de 14 columnas con capitel compuesto y realizadas en una sola pieza de granito, 7 a cada lado. Todo recuerda a la disposición del Museo del Prado, también la larga cubierta de bóveda de cañón perforada por lunetos y adornada con casetones . Este pequeño templo es muy luminoso: lunetos, ventanales del tambor de la cúpula elíptica del crucero y las vidrieras emplomadas.
La cúpula del crucero está adornada por alegres frescos de Zacarías González Velázquez, representando escenas que tengan que ver con la Eucarístía (como el Sacrificio de Isaac, Encuentro de Ruth con espigas de trigo y Booz, Sansón alimentándose de miel de la boca del león o la vuelta de los exploradores de la Tierra de Canaan)

Según entramos destaca un gran crucifijo barroco de Juan Sánchez Barba ( "el Cristo de la Agonía"), realizado en 1650 y que contrasta su expresividad con el ambiente más neoclásico del oratorio. También a los pies se sitúan dos de las obras más antiguas del oratorio: "La Virgen de la Perseverancia" y "San Juan" (ambos anónimos del s XVI). A los pies está el coro alto con el órgano rodeado de esculturas de ángeles.
Cristo de la Agonía (Foto SIEMA)
Virgen de la Perseverancia (Foto SIEMA)
Órgano de Caballero de Gracia. Abajo a la derecha asoma el San Juan que forma pareja por estilo con la Virgen de la Perseverancia (Foto SIEMA)
En general, toda la decoración de la iglesia es muy armoniosa y corresponde al sXVIII. Los lienzos colgados en los laterales se colocaron en 1796. En el lado derecho encontramos el neoclásico "San Miguel Arcángel " (López Enguídanos) y "Jesús y la Magdalena " (José Beratón) y ,por último, más rococó el "San José con el Niño" (Zacarías González Velázquez). En el lado de la izda, "La Virgen con S. Joaquín y Sta. Ana" (José Camarón), "San Pablo y San Pedro" (Beratón) y una "Inmaculada" de Zacarías González Velázquez.
"Jesús y la Magdalena" de Beratón (Foto SIEMA)
"La Virgen con S.Joaquín y Sta. Ana", el colorista y algo rococó lienzo de Camarón (Foto SIEMA)
"San Miguel Arcángel" de López Enguidanos (Foto SIEMA)
"San Pedro y San Pablo" de Beraton
"San José con el Niño" de Zacarías González Velázquez
"Inmaculada" de Zacarías González Velázquez. Hace pareja con el anterior y se sitúan uno en frente del otro (Foto SIEMA)

Ábside y altar mayor (Foto SIEMA)
El ábside también lo cubrió Villanueva con casetones, pero dándole ese aire diagonal al colocarlos en forma de rombo y dorar los estucos. Las pequeñas esculturas de la Inmaculada y San José son tallas de madera policromada del sXVIII que fueron donadas al Real Oratorio. Esta obra, como ya vimos, es fundación real, y se terminaría la decoración interior con el rey Carlos IV quien también quiso colaborar encargando a su orfebre, Domingo de Urquiza, que formara el tabernáculo de plata fundiendo las piezas de plata y bronce que proceden del oratorio que Carlos IV utilizaba en sus habitaciones privadas de El Escorial. El expositor para la Custodia es de Juan de Villanueva, no así la Custodia, que fue realizada en 1892 por Juan A Martínez Fraile. En el lugar de la vidriera había un lienzo de la Santa Cena de Zazarías González Velazquez, que fué sustituido por esta moderna vidriera a raíz de las obras de la Gran Vía que llegaron a afectar al ábside de este Real Oratorio. En 1916, cuando las obras de la Gran Vía madrileña llegaron al Oratorio, Carlos Luque reformó la fachada exterior del ábside y se podría ver la vidriera desde la Gran Vía, así como las edificaciones neoclásicas que la enmarcan. Pero en 1989, Feduchi, realizó la unión en arco entre los dos bloques laterales y recubrió el ábside ( tapando la vidriera) con los bloques de piedra que desentona bastante.
Fachada desde Gran Vía (Foto SIEMA)
Escultura original de la Virgen del Olvido, Triunfo y Misericordia , que se conserva en el convento de Franciscanas Concepcionistas de Guadalajara. Iglesia del Carmen (Foto SIEMA)
Copia que rememora la aparición de la Virgen en 1831 en el convento de Franciscanas Concepcionistas, situada a la izquierda del altar de Caballero de Gracia ( Foto SIEMA)
Relacionado con este Real Oratorio está le hecho constatado de la aparición de la Virgen, en agosto de 1831, a Sor Patrocinio, monja franciscana concepcionista del convento del al lado, situado entre caballero de Gracia y calle Clavel. Aquí en España no tenemos la tilma del indito Diego como en México, pero si la escultura de madera que trajo la propia Virgen, de la mano de un ángel, para regalarla al convento. En el año en que sucedió este hecho, se terminó de decorar la fachada principal. Las monjas franciscanas se trasladaron más tarde a Guadalajara, donde sor Patrocinio llevaría consigo la preciada escultura. Una réplica de la misma se expone en este Real Oratorio, que realmente estaba incardinado al convento anexo de franciscanas concepcionistas. Como veis un monumento lleno de historia y arte, aparte de grandes curiosidades.

Justo en la calle Caballero de Gracia, ocupando parte de la calle Clavel y Gran Vía, está el negocio con encanto que hoy he seleccionado. Se trata de maravilloso Hotel de las Letras, en cuyos bajos se sitúa la coctelería Bocablo y el restaurante A Trapo. Este amplio hotel con fachadas a tres calles es un edificio histórico, que corresponde al primer tramo de construcción de la Gran Vía, el que recorría paralelamente la calle Caballero de Gracia. Fue proyectado por el arquitecto Cesareo Iradier en el nº 11 de la calle Gran Vía como bloque de viviendas para el Conde de Artaza. Las obras duraron entre 1915-1917 y se llevó una mención especial del entonces Ayuntamiento de Madrid para los edificios mejor construídos en 1917. En el 2005 se remodeló para adaptarlo a las necesidades de un hotel de la cadena  animahotel. Llama la atención su majestuosa fachada de estilo neoplateresco, tan en boga en la época.
Fachada que da a Clavel con Caballero de Gracia (Foto SIEMA)
Esquina en curva (foto SIEMA)
Hay que visitarlo "in situ" para apreciar la elegancia y alegría de tonos del conjunto. Un balcón con balaustrada de piedra blanca recorre toda la primera planta. Así se señala el arranque del cuerpo principal, separándolo de los espacios para locales comerciales que se sitúan abajo.Balcones de forja de hierro, pilastras y columnas con grutescos, cerámica en tonos azules de Talavera, que destaca sobre la fachada color vainilla. Las logias renacentistas en el piso superior, el mirador final, la torre de esquina de formas redondeadas...no hay que perderse los detalles. También se conserva la antigua escalera, vidrieras de la casa Maumejan y los artesonados originales. Pero todo ello integrado en un diseño de vanguardia y lleno de comodidades. Las habitaciones son encantadoras, con escritos de literatos famosos y algún libro para leer. Hace honor a su nombre, Hotel de las Letras, y todo acompaña al placer de una buena lectura: ambiente muy luminoso y agradable, una buena biblioteca, salas para eventos. A destacar su terraza de verano.
Habitación con jacuzzi (Foto Hotel Las Letras)
Sala para eventos, con la decoración plateresca original (Foto Hotel Las Letras)
Terraza Atico de Las Letras (Foto Hotel Las Letras)
Los 8 espacios para locales comerciales originales, separados por finas columnas de fundición con la marca de Francisco Iglesias, se han unido, en el lado de la calle Clavel, para la cockelería Bocablo y su continuación, el restaurante de comida algo informal, A Trapo. Ambos un remanso agradable en la bulliciosa Gran Vía y con buena comida. Me despido con otra serie de imágenes del restaurante para que comprueben ustedes mismos el buen gusto de la reforma, los ambientes luminosos y coloristas, despejados y cómodos, totalmente vanguardistas.

Maribel Piqueras

Vista de la cocktelería y lounge bar Bocablo desde A Trapo ( Foto SIEMA)
Un rincón más reservado de Bocablo (Foto SIEMA)
Vista desde Bocablo del pórtico columnado (Foto SIEMA)
Entrada al restaurante A Trapo por la calle Clavel (Foto SIEMA)
Detalle de la fina columna de fundición de 1917 con la marca Francisco Iglesias (Foto SIEMA)