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jueves, 4 de junio de 2020

Iglesia de Nra Señora de Maravillas y Plaza del Dos de Mayo

La famosa Plaza del Dos de Mayo en Madrid tiene mucha historia. El arco conmemorativo es el único vestigio que queda de lo que fue el majestuoso palacio de los Duques de Monteleón. Este palacio fue construido en 1690 para servir de residencia a los marqueses del Valle o Duques de Monteleón y Terranova (eran descendientes de Hernán Cortés, quien ostentó el título de primer Marqués del Valle). Sus inquilinos ocuparon importantes puestos en relación a la corona española, por ejemplo, la Duquesa de Monteleón fue camarera mayor de la reina MªLuisa de Orleans, primera mujer de Carlos II. También pasaron temporadas en el mismo la reina Isabel de Farnesio y el infante D.Luís, siendo ya viuda de Felipe V. Pero esas portadas de piedra barrocas esculpidas por Churriguera, lo mismo que sus muros de ladrillo y cubiertas de teja sufrieron varios incendios, lo que decidió a Godoy, en 1807,  a cambiar el uso de esos edificios, reformarlos para que sirvieran como Parque, Museo y Armería del Cuerpo de Artillería. Conviene tener en cuenta que más de la mitad del solar estaba sin ocupar y en el resto sirvieron para viviendas de oficiales y suboficiales, oficinas auxiliares, almacenes, museo, armería, taller y zona de cuerpos de guardia. Además, sabemos que contaba con una gran huerta y, delante de la fachada principal, un cuidado jardín que daba al arco de entrada al recinto palaciego. 

Imagen antigua del cuartel de Monteleón destruido, con el arco de entrada al 
mismo todavía en pie (Fotografía histórica)

Cuando el 2 de Mayo estalló la revuelta en el Palacio Real, pronto se extendió por todo Madrid. Desde la calle de San Bernardo llegaron a este parque de artillería el capitán Daoiz, el teniente Arango y, más tarde, se les sumaría el capitán Velarde. Velarde estaba destinado en la Junta Superior de Artillería Económica, con sede en la esquina con la iglesia de Montserrat, desde allí partió al cercano Cuartel de Voluntarios de Estado para reclutar hombres y dirigirse al Parque de Monteleón. Consiguieron hacer frente a los soldados y oficiales franceses que estaban al cargo de Monteleón y decidieron repartir armas entre el pueblo. El primer batallón francés del cuarto regimiento fue derrotado por completo, consiguiendo hacer prisionero al conde de Montholon (que fue el que acompañaría a Napoleón en el destierro de Santa Elena y le ayudó como testamentario). Más tarde, Murat dió orden de aniquilar a los insurrectos. Ordenó al general Lagrange que se pusiera a la cabeza de la brigada Lefranc con 2000 hombres, frente a los 150 que defendían el Parque de Monteleón. El desigual combate duró sólo tres horas, entre las 10 y las 13h. Las monjas del cercano convento de Maravillas atendieron a muertos y heridos de ambos lados, como recuerda hoy una placa. No sólo murieron los del parque, sino vecinos y todo el que pasaba por allí. En este punto fallecieron Clara del Rey y Manuela Malasaña, que dió nombre al barrio. También los franceses fusilaron contra el muro del convento a bastantes hombres. Es muy difícil calcular, siendo tiempos de guerra, las cifras exactas. Incluso yo misma he investigado en las actas de defunción de los libros parroquiales, encontrando que están arrancadas las de estas jornadas. 

Muerte de Daoiz, por Alenza en 1835.Museo del Romanticismo
(SIEMA Matritensis)

La puerta de entrada al Parque de Monteleón, bajo el arco, es lo que aparece a la derecha de la pintura anterior, aunque corté la imagen original. En 1869 el ayuntamiento de Madrid derribó los restos del parque y también el convento de Maravillas con la idea de abrir la plaza. Desde entonces sólo quedó el arco como algo conmemorativo y la iglesia de Nra Señora de Maravillas. El grupo escultórico de Daoiz y Velarde, que es el monumento que preside la Plaza del Dos de Mayo, se lo debemos a una iniciativa de Fernando VII y se hizo con fondos aportados por el cuerpo de artillería. Lo realizó el escultor Solá desde Roma, utilizando mármol de Carrara (1822) y llegó a Madrid en 1831. Este conjunto escultórico pasó por varios puntos de Madrid hasta situarse finalmente aquí. Por ejemplo, conocemos que estuvo en el Museo del Prado, en el parterre del Retiro, en la calle Carranza (aquí desde 1869-79, justo cuando se hacían obras en la plaza) y en la Plaza de Moncloa. Desde este último punto se trasladó hasta el centro de la Plaza del Dos de Mayo en 1932. Situadas sobre un pedestal, ocupando el centro del arco de entrada y protegidas por una verja. Han perdido los dos héroes las armas que empuñaban en la escultura original.

Vista general de la Plaza, con el arco de Monteleón y el monumento
(SIEMA Matritensis)

Detalle de lo que fue el arco y puerta de entrada al Parque de artillería 
de Monteleón (SIEMA Matritensis)

Emotivas esculturas de Daoiz y Velarde, cogidos de la mano
(SIEMA Matritensis)

Placa que se colocó en los muros de la iglesia al celebrar el centenario
de los sucesos del 2 de mayo, encargada por el CBA (SIEMA Matritensis)

Centrándonos ahora en la Iglesia de Maravillas tenemos que decir que sus orígenes recaen en un beaterio creado en 1613 en la calle Fuencarral. En 1624 se trasladaron a esta zona situada en el N de Madrid, próxima a la cerca de Felipe IV. Se alojaron junto a una pequeña ermita de San Antonio, que utilizaban como capilla. En 1627 Dª Ana María Carpió regaló a la comunidad una pequeña imagen de la Virgen que su marido, el escultor Francisco Albornoz, había restaurado. Desde 1630 la comunidad decidió profesar la orden del Carmelo como carmelitas calzadas. Añadieron a la imagen de la Virgen un Niño Jesús encontrado entre las flores del huerto llamadas "maravillas". Con ese nombre se conoció a este barrio hasta que se cambió después por el de Malasaña. 

Fachada principal de la iglesia, cuya puerta se remata con 
el escudo real (SIEMA Matritensis)

Nra Señora de Maravillas (Somos Malasaña)

La imagen de la Virgen tenía fama de ser muy milagrosa, hasta el mismo rey Felipe IV se curó por intercesión de la misma. Este hecho le movió a encargar una iglesia y convento nuevo a Juan Gómez de Mora , realizando las trazas del retablo mayor Pedro de la Torre. Las obras duraron entre 1628 y 1646, año en que fue inaugurada por la familia real, pasando a formar parte de las fundaciones de patrimonio real. La fachada principal sigue el esquema de la arquitectura religiosa carmelitiana del s. XVII, al que se añaden toques de la iglesia Gesú de Roma: cuerpo vertical dividido en dos plantas, rematado por frontón vertical y cruz. El frontón se une por dos alerones barrocos a los estrechos cuerpos laterales. Un gran arco de granito sobre pilastras toscanas nos abre la puerta principal. En en lateral derecho de la misma todavía se conserva un curioso pórtico alargado, constituido por cinco arcos clásicos de granito. Hoy en día es un caso único en Madrid, aunque en el Madrid medieval o renacentista pudiera haber habido más casos. Reinando Carlos III encargó su reforma al arquitecto Miguel Fernandez, quien respetó la organización de los espacios interiores, pero no la decoración. 

Vistq general de la Iglesia desde la calle Palma, donde se ve el contraste entre las líneas verticales de la fachada y la horizontalidad del pórtico lateral con su arquería de granito (SIEMA Matritensis)

Detalle de un arco de ese pórtico, con la simétrica ventana-balcón en la parte superior y el alerón de madera en la cornisa (SIEMA Matritensis)

Juego de cubiertas en la iglesia, donde no hay huecos con luz, por eso el interior 
es tan oscuro (SIEMA Matritensis)

Entrada a la iglesia desde el pórtico lateral (SIEMA Matritensis)

Detalle de la puerta que comunica pórtico con el interior, s XVIII
(SIEMA Matritensis)



Parte trasera de la iglesia. Al fondo, en el lado opuesto al pórtico, estaba la zona conventual que hoy no existe y se comunicaba por el interior de la iglesia, desde la parte izquierda del altar, por medio del coro bajo de las monjas (SIEMA Matritensis)

En planta se sigue la arquitectura religiosa del barroco madrileño: de cruz latina, con una sola nave, cabecera plana y presbiterio en alto; con capillas laterales abiertas por medio de arco de medio punto, crucero corto cubierto por una cúpula sin tambor. Miguel Fernández sustituyó el primitivo retablo mayor barroco realizado por De la Torre, por el actual neoclásico a base de mármoles de colores, de impresionante calidad y variedad de gamas. En su lateral las esculturas neoclásicas que esculpió Francisco Gutierrez, en yeso blanco vidriado, y que representan a San Elías y Sta. Teresa (iconografía muy importante para las carmelitas). Sobre el altar mayor luce el bonito sagrario, en cuya puerta está pintada Nra Señora de Belén. Tiene forma de templo circular con columnas pareadas de mármol negro, que sostienen una cúpula de color mármol ocre con una cruz encima. Encima un icono del Santo rostro (Ucrania, 2017). Presidiendo todo el altar mayor, la imagen de Nra Señora de las Maravillas, de talla muy pequeña para apreciar su gran belleza. En la pared se puede ver el escudo real de Fernando VI. 

Detalle del altar mayor con el retablo de mármol, la Virgen, el sagrario , el icono y 
las esculturas de San Elías y Sta.Teresa (SIEMA Matritensis)

El expresivo San Elías, de Francisco Gutierrez, s XVIII (SIEMA Matritensis)

Exquisita Virgen de Belén pintada en el Sagrario ( SIEMA Matritensis)

Detalle para ver la calidad y variedad de mármoles del retablo del s XVIII. En ese 
punto estaban los bustos de los santos Justo y Pastor (SIEMA Matritensis)

Línea de cornisa y cubiertas abovedadas con los lunetos (SIEMA Matritensis)

Cubierta sin tambor, lo que hace el interior algo oscuro (SIEMA Matritensis)

Muchas de las obras de arte barrocas que poseían las monjas se encuentran hoy en el nuevo convento carmelita de Maravillas (c/Príncipe de Vergara), en la catedral de la Almudena o desaparecieron durante la Guerra Civil. Como obras maestras que aún permanecen en la iglesia destacaré las siguientes:
- Cristo de la Buena Muerte. Es un Cristo de madera de estilo gótico s XV, que proviene de la desaparecida parroquia de San Miguel. Lo podemos contemplar en la segunda capilla a la izquierda, entrando por la puerta principal. Hoy el marco decorativo es mucho más sencillo.

Cristo de la Buena Muerte (SIEMA Matritensis, antes de 2016)

Detalle del Cristo gótico en la actualidad (SIEMA Matritensis)

- Cristo barroco del Perdón en la primera capilla a la derecha. 
- Cuadros en los laterales del presbiterio, que representan a Santa Catalina y San Elías (de Antonio Frías Escalante, s XVII)
- De la parte izquierda del crucero cuelgan San Diego de Alcalá y San Francisco, copias de Zurbarán. También vemos el Cristo de la luz.
- En el acceso a la sacristía vemos una Inmaculada (anónimo, escuela madrileña del s. XVII) y el colorista Niño de la Pasión de Pereda.

Santa Catalina, de Antonio Frias Escalante, s XVII (SIEMA Matritensis)

Inmaculada  y Niño de la Pasión (SIEMA Matritensis)

Puerta de granito original de entrada a la sacristía desde el crucero
(SIEMA Matritensis)

San Diego de Alcalá, copia de Zurbarán (SIEMA Matritensis)

Las monjas del convento de Maravillas no pararon de atender a heridos y moribundos en los sucesos del 2 de Mayo, tanto españoles como franceses, arriesgando su propia vida esas valientes mujeres. Otro dato curioso de esta iglesia es que fue el lugar de encuentros entre Emilia Pardo Bazán y Benito Pérez Galdos, tal como reconocen ambos, que se conocieron en 1887 en el Ateneo y mantuvieron una relación hasta 1890. En el 2016, el arzobispo de Madrid, D. Carlos Osoro, trasladó la advocación de los Santos Justo y Pastor, que existía en esta iglesia desde 1890 (cuando se dedicó la basílica de San Miguel a este santo y a labores de la nunciatura), a la iglesia de San Ildefonso. Desde entonces entregó la labor de la iglesia de Maravillas a la Comunidad de San Egidio. San Egidio es un movimiento de laicos, fundado en Roma en 1968, que se dedica a la oración, difusión del Evangelio y solidaridad con los más necesitados. Siguiendo un espíritu ecuménico y de diálogo respetuoso. Su labor social tras la pandemia ha crecido enormemente. Agradezco a la comunidad de Sant´Egidio su amabilidad y el permiso para renovar las fotografías del interior. Como veis, la iglesia de Maravillas está unida a una historia de héroes, incluso hoy mismo. Seguimos en Facebook Siema Matritensis, Twitter@siemamadencanto o Instagram con el mismo nombre. 

Maribel Piqueras 

Calle la Palma decorada por banderines, restos de las
fiestas del dos de mayo, que este año no tuvieron lugar
(SIEMA Matritensis)

martes, 12 de febrero de 2019

Iglesia de la Buena Dicha

En una calle estrecha situada junto a la Gran Vía madrileña, la calle Silva, nos encontramos este sorprendente ejemplo de iglesia neomudéjar con mucha historia tras de sí. Te la voy a descubrir. En su origen, se localizaba aquí el Hospital y cementerio para los pobres de Nra Sra de la Concepción y Buena Dicha. Había sido fundado en 1594 por fray Sebastián de Villoslada, abad del monasterio de San Martín. La Hermandad de la Buena Dicha lo gestionaba. El hospital siguió funcionando hasta la desamortización de 1836. El cementerio se desmanteló más tarde, a fines del s.XIX, siguiendo la política de no admitir cementerios en el centro urbano. Muchos de los heridos en los sucesos del 2 de Mayo de 1808 se trajeron a este hospital y, también, estuvieron enterrados aquí las heroínas Clara del Rey y Manuela Malasaña, junto a otros fallecidos. Como he comentado ya, hoy en día sus cuerpos no se encuentran aquí, sino en el cementerio de la Almudena o en el del 2 de Mayo de la Florida (aquí yace el grueso de personas no tan conocidas y muchos miembros de la Hermandad de la Buena Dicha que fallecieron asesinados en esos sucesos). La Hermandad continúa todavía ejerciendo una gran labor benéfica a través de la iglesia. En las paredes del pórtico de entrada hay varias placas conmemorativas de estos acontecimientos.

Fachada de la Buena Dicha (Foto SIEMA)

Detalle de la arquería del pórtico de entrada (Foto SIEMA)

La entrada principal del hospital daba a la calle Libreros y la parte trasera a Silva, justo lo contrario que sucede actualmente. La iglesia de ahora la construyó el arquitecto García Nava, entre 1914-1917, por encargo de los Marqueses de Hinojares. Todos ellos eran miembros de dicha hermandad. El estilo que se siguió entraba dentro del eclecticismo propio de fines de s.XIX y comienzos del s. XX: neogótico, neomudéjar y nazarí. La fachada combina la piedra, ladrillo, cristal e hierro. Las torres laterales de ladrillo recuerdan el arte mudéjar, aunque los detalles de hierro de las vidrieras y ventanas, o cierta decoración floral de ladrillo en la base de las torres están inspirados en el modernismo. El toque medieval se percibe también en los tres arcos del pórtico, con capiteles estilo Tudor, decoración polilobulada y arco de herradura árabe. La vidriera central representa la expulsión del Paraíso y la realizó la famosa casa Maumejan. Corona la imagen de Nra Sra de la Merced. En 1916 encargaron a esta orden de la Merced que rigiera la nueva iglesia, por eso encontramos mucha iconografía mercedaria. Es más, el estilo con reminiscencias árabes nos recuerda el origen y misión de esta orden durante siglos: rescatar cautivos cristianos en manos musulmanas. Las viviendas de los mercedarios tenían entrada por la calle Libreros. Hoy son viviendas de alquiler modernas y, sólo una mínima parte, permanece como dependencias de esta parroquia. Bajo la torre de la derecha se abre una pequeña capilla exterior que esconde una bonita talla de madera policromada del s. XVII, representa la "Virgen de la Misericordia" y es muy popular en el barrio.

Vidriera de la casa Maumejan , que representa la expulsión del Paraíso en su 
parte central u en los laterales Cristo y la Virgen (Foto SIEMA)

Dependencias de la Buena Dicha que dan a la 
calle Libreros (Foto SIEMA)

En el interior encontramos una planta de cruz latina con capillas laterales. La cabecera tiene forma cuadrada y es muy poco profunda, lo mismo que los brazos del crucero. Está cubierta por bóveda neomudéjar, estrellada pero que no se cruza en el medio. Toda ella con decoración de inspiración árabe.También en el crucero encontramos un zócalo de azulejos muy coloristas inspirados en las lacerías árabes. Las capillas laterales se abren en grandes arcos de herradura rebajados, sostenidos por columnas sobre pedestales por fustes de colores y decoración en zig-zag. Sobre las capillas laterales encontramos tribunas divididas por medio de columnas que también presentan fustes rellenos por piedras de diferentes tonalidades.

Impresionante bóveda estrellada con linterna que cubre el crucero
(Foto SIEMA)

Zócalo de azulejos y Virgen de la Misericordia (s. XVII) en uno de
los brazos del crucero (Foto SIEMA)

Toda la iglesia presenta una excesiva decoración, mucha de ella moderna. Interesante el retablo mayor tallado en madera oscura sin policromar, obra de Urbano Parcero (principios s. XX). Alberga arriba la pequeña talla de Nra Sra de la Buena Dicha, talla del gótico final que imita la Inmaculada desaparecida cuando la iglesia fue profanada en 1936. También tiene el óculo típico de los retablos aragoneses. En las capillas de la derecha destaca San Antonio de Padua, el retablo  neogótico de Nra Sra de la Merced. En las de la izquierda las del crucificado y, sobre todo, el magnífico retablo en esa parte del crucero: con esculturas de San Serapio, San Ramón Neonato con la Eucaristía, S. Pedro Nolasco, Santa María de Cervelló y la Beata Mariana de Jesús. Todos ellos mercedarios.

Retablo neogótico en madera con los santos mercedarios y 
los asistentes a la visita guiada por SIEMA Matritensis
(Foto SIEMA)

Retablo del altar mayor (Foto SIEMA)

Detalle (Foto SIEMA)

Otra imagen del retablo mayor (Foto SIEMA)

Nra Sra de la Buena Dicha (Foto SIEMA)

Nra Sra de la Merced presidiendo el retablo de su 
capilla (Foto SIEMA)

En esta iglesia se conservan las tumbas del s. XVI de fray Villoslada y otro compañaro en la tribuna de la derecha del crucero. En las bóvedas y tribunas de toda la iglesia se aprecia la decoración mudejar de elementos geométricos, calados, estrellas, arcos de herradura apuntados o polilobulados. Parece un encaje decorativo toda ella. También en el altar mayor está enterrado el Marqués de Hinojares, que en aquella época era el hermano mayor de la hermandad. La Iglesia de la Buena Dicha ha suscitado muchos comentarios y misterio en torno a ella. Debido a que ha estado muchos años cerrada por diversos motivos: caída de cruz y peligro de rotura del tejado (cerrada desde 1998-2003) por orden de Patrimonio Nacional y el ayuntamiento, o más recientemente por desprendimientos de tejas hace unos años. La verdad es que es difícil verla salvo durante la misa de la tarde o que se solicite una visita guiada como hicimos en SIEMA Matritensis. 

Maribel Piqueras


Tumbas del s. XVI en la  tribuna lateral sobre el crucero
(Foto SIEMA)

Detalle del coro a los piés de la iglesia (Foto SIEMA)

Cubiertas de la nave principal, con el coro y la tribuna a 
los pies (Foto SIEMA)

Decoración del techo plano bajo el coro (Foto SIEMA)