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jueves, 15 de septiembre de 2016

Biblioteca Nacional

Reiniciamos el curso con uno de nuestros monumentos más majestuosos del s. XIX y gran centro de saber. Me refiero a la Biblioteca Nacional, con entrada por el Paseo de Recoletos nº 20. Yo como historiadora, escritora y trabajadora dentro del sector cultural la he tenido que visitar en numerosas ocasiones. Siempre es un gusto trabajar ahí: teniendo libros, manuscritos, mapas, grabados, en fin,  la misma  historia en tus propias manos. Lleva con gala el ser una de las mejores del mundo. Para los orígenes de la Biblioteca Nacional habría que remontarse hasta la época del primer rey Borbón, Felipe V, cuando en 1712 creó la Real Biblioteca y la instaló en el entonces pasadizo que unía el Alcázar con el Monasterio de la Encarnación y que aparece en la siguiente imagen. Después pasaría por diferentes sedes: José Bonaparte la llevó al Covento de la Trinidad calzada de la calle de Atocha, en 1819 Fernando VII la trasladó al Consejo de Almirantazgo, en lo que fué la sede de los secretarios de Estado en la Plaza de la Marina española. En 1826 pasaría a la calle Arrieta y, en 1836 pasó a pertenecer al Estado y llamarse Biblioteca Nacional, en vez de Real. 


Plano, corte y alzado de la !ª Biblioteca Real en el pasadizo que unía 
Alcázar y Encarnación en la calle del Tesoro (Foto BNE)

La nueva construcción responde a una necesidad que vió el gobierno de poder reunir, en un mismo edificio, Bibliotecas, Archivos y Museos Nacionales, a los que sumar también el Ministerio de Fomento. Aunque para este último se buscaría finalmente otro emplazamiento en Atocha. De ahí el gran tamaño del edificio y la unión con el Museo Arqueológico. Francisco Jareño y Alarcón fue el arquitecto encargado de diseñar el proyecto original. Este consistía en un voluminoso edificio, dotado de bellas fachadas de imitación clásica, con frontones, pórtico de doble columnata, muchos balcones y una gran cúpula de base octogonal para cubrir la sala de lectura. Proyectada en 1865, la reina Isabel II puso la primera piedra en 1866, pero las obras fueron muy lentas y su construcción se alargaría casi 30 años. Vinieron crisis económicas y políticas que paralizaban los trabajos. Al llegar la restauración monárquica (diciembre de 1874) Jareño se cansó de luchar por ese proyecto y lo dejó en manos de su colaborador, Antonio Ruíz de Salces

Vista general de la fachada principal 
(Foto SIEMA)

Ruíz de Salces simplificó el proyecto de Jareño: redujo los balcones a la mitad, eliminó medallones, suprimió la cúpula octogonal y redujo la sala central a una de planta cuadrada. También suprimió las columnas del pórtico de abajo, poniendo solo pilares. Las cornisas y torreones de esquina quedaron demasiado pequeños en proporción a la monumentalidad del edificio. 

El Rey Alfonso, el Sabio, nos recibe en la escalinata principal. Detrás 
el pórtico bajo de tres arcos clásicos de medio punto separados por pilares.
(Foto SIEMA)

Entrada principal, con el contraste de los arcos abajo y, encima, el balcón con pórtico 
de columnas clásicas (Foto SIEMA)

Sucesión lateral de esculturas y arcos. Lope de Vega es el primero que se ve
(Foto SIEMA)

Junto a los pilares de separación de los arcos de la entrada se sitúan ilustres sabios o literatos españoles, como Antonio Nebrija, Luis Vives, Lope de Vega o Cervantes. El del extremo derecho representa a Cervantes ( del escultor Vancell). El maravilloso frontón fue realizado por Agustín Querol, escenificando el triunfo de todas las artes: arquitectura, escultura, pintura, música. Le dió un toque modernista,  que se nota en la sensualidad de los desnudos femeninos. En los amplios muros se ven los ventanales adornados por frontones en su parte superior. Se percibe la sencillez que trasmitió Ruiz de Salces, eliminando medallones y decoración escultórica griega en esos ventanales. 

Estatua de Cervantes (Foto SIEMA)

Unión de la fachada principal, que sobresale, con los muros laterales
(Foto SIEMA)

Una vez dentro, en el amplio vestíbulo de mármol, nos reciben las esculturas de Isabel II (de José Piquer y Duart)y su consorte, Francisco de Asis (realizada por Francisco Pérez Valle).Detrás, otros tres arcos de medio punto, más pequeños que los del exterior, con pilastras pareadas acanaladas en medio de ellos. 

Isabel II en el vestíbulo 
(Foto SIEMA)

Segundo hall (Foto SIEMA)

En los espacios interiores todo es a lo grande en las dimensiones y materiales empleados. Un segundo hall de mármol nos recibe majestuasamente, con sus colosales columnas, escalinatas laterales, logias de arcos, y techo decorado simulando la geometría de una panal. El estilo de la Biblioteca es Neoclásico y solemne. En medio de este hall la gran estátua sedente de Marcelino Menéndez Pelayo, quien fué Director de la misma entre 1898, recientemente inaugurada, y 1912. Es obra de Lorenzo Coulleut Valera.

Vista general de la entrada a este segundo hall
(Foto SIEMA)

 Menéndez Pelayo (Foto SIEMA)

La Sala General presenta en planta un amplio rectángulo, rodeado de muebles de finas maderas en marrón y azul, situados en la parte inferior de las paredes, luego hay una barandilla que recorre con la pared delimitando una decoración de los muros a base de pilastras pareadas clásicas con unos adornos labrados en hierro, modernistas, que recorren toda la cornisa y unos frescos decimonónicos en la bóveda. Inaugurada con fondos de la Biblioteca Real, donaciones y  desamortizaciones, es una Biblioteca Nacional que siempre está recibiendo libros, con lo cual no se puede saber con exactitud el número de fondos. En la Sala Cervantes se pueden localizar los más antiguos. El libro manuscrito más antiguo que posee es el Códice de Metz, del s. IX, que trata de astronomía y matemáticas. En cuanto a libro impreso, el más antiguo es el Catholicón de Johanes Balbus, impreso en Maguncia en 1460. También hay fondos más modernos en la sede de la Biblioteca Nacional situada en Alcalá de Henares. Altos y largos pasillos comunican con las diferentes salas y estancias, en ellos el mobiliario es más sencillo y moderno. La amabilidad del personal hace más agradable la lectura o búsqueda de información. Esta Biblioteca se finalizó en 1892, haciéndolo coincidir con el IV Centenario del Descubrimiento de América, pero no se inauguraría oficialmente hasta el 16 de marzo de 1896. Para saber más www.bne.es .

Labrado de madera de una de las puertas cercanas a la 
Sala General (Foto SIEMA)

Paredes de la Sala General (Foto SIEMA)

Detalle de ventanales, pilastras y cornisas (Foto SIEMA)

Reloj y filigrana de hierro de estilo modernista en 
la Sala General (Foto SIEMA)

Frescos que cubren la bóveda de la Sala General
(Foto SIEMA)

Interiores de la BNE con los altos techos y
mármoles y piedra (Foto SIEMA)

Y ya que hablamos de la Biblioteca vamos a recomendaros, muy cerca de ahí, en la calle Génova, la Librería Pasajes. Esta librería internacional se abrió en 1999 en el mismo espacio donde estuvo la mítica librería Turner. Es propiedad del grupo Trotta www.trotta.es. Es conocida por el catálogo de libros internacionales y su labor de búsqueda y localización de libros por todo el mundo.Yo misma soy una asidua compradora de sus libros en italiano, inglés e incluso he aprendido portugués en poco tiempo gracias a sus manuales. Se pueden encontrar libros en español, inglés, alemán, francés, italiano, chino, ruso y hasta más de treinta idiomas. Además, con toda la metodología necesaria para el estudio de cada uno de ellos.Aparte se puede encargar lo que quieras y tienen un horario muy amplio que no cierra a medio día. Con unas fotos de Pasajes me despido por hoy del blog. Atentos a Octubre, que empezamos las visitas por Madrid en SIEMA. Ya sabéis que podéis seguirnos en facebook Proyecto Siema y Twitter @siemamadencanto.

Maribel Piqueras





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