domingo, 17 de enero de 2016

Museo de América

Hoy queremos hacer un homenaje al Museo de América. Monumento imprescindible por sus colecciones, único en Europa, pero que consideramos que no se le promociona en turismo Madrid tanto como se merece. Es el gran desconocido de los museos madrileños. Cuando hacemos visitas guiadas en el mismo siempre nos encontramos grupos de franceses, italianos, alemanes, en fin, muchos extranjeros que realmente valoran la importancia de este museo, pero desde la Comunidad o el Ayuntamiento de la capital no lo difunden como debieran. Incluso en nuestras visitas nos suelen acompañar chilenos, argentinos y terminan encantados después del recorrido por sus salas.

Vista lateral del Museo de América 
(Foto SIEMA)

Fachada principal del edificio (Foto SIEMA)

El Museo de América se creo después de la Guerra Cívil, en 1941, pero hasta que se terminó de construir el edificio actual sus colecciones se alojaron en el Museo Arqueológico. La mayor parte de las colecciones provienen del Real Gabinete de Carlos III, ampliado con los nuevos descubrimientos arqueológicos en territorio americano, en 1771. De las 25.000 piezas de que consta el museo, se exponen sólo un 10%, es decir, 2500. El edificio sigue el estilo que prefirieron los políticos de la posguerra, un monumental edificio que recordara a un convento colonial, con su torre barroca en una de las esquinas, sus galerías, su claustro central con arcadas laterales. Incluso la estructura rectangular simula una iglesia con sus tres naves de diferentes alturas. No escatimaron esfuerzos y el arquitecto Luis Moya, ayudado por la decoración historicista de Luis Martinez Feduchi, consiguieron terminar en 1965 este museo en piedra y ladrillo, así como una monumental escalera de mármol en el interior. Las bóvedas tabicadas son únicas en su sistema de cubiertas y cruces. Más tarde, en 1994, se hizo una remodelación para exponer sus colecciones según criterios museísticos actuales. No es un Museo que siga un orden histórico, sino más bien antropológico y etnológico.

Claustro (Foto SIEMA)

Bóvedas tabicadas cruzadas, construídas sin tabiques de madera, con ladrillo y yeso

El recorrido empieza en la planta primera con el Conocimiento de América. Un área cultural en el que partiendo de los viajes de Colón y otros conquistadores nos adentramos en ese nuevo Mundo, más bien imaginado que real, pero que supuso en la Europa del Renacimiento que los gobernantes y científicos conocieran una realidad importante que consiguió romper el europacentrismo. Falsas imágenes como el Dorado o los hombres peludos americanos las podemos encontrar en la iconografía de la época. Sin ir más lejos, en la fachada del palacio del Infantado de Guadalajara aparecen dos grandes indígenas americanos llenos de pelos por el cuerpo. En la España del s XVIII, el cientifismo ilustrado nos trajo la época de las grandes exploraciones como la de Alejandro Malaspina (1789-1794), que recogió una serie de elementos muy importantes para el verdadero conocimiento de América. En ese mismo siglo se creó el Real Gabinete de Carlos III, que aparece muy bien reconstruido en el Museo de América, utilizando el mismo tipo de estanterías, luz y agrupación de objetos (por materiales o por usos, con un nombre sin más, y no fichas clasificatorias). También encontramos arriba una reproducción de la piedra solar o calendario de los aztecas, con el dios del sol, Tonatiuh, en medio del círculo, sus garras sujetando corazones humanos, los rayos solares, el mito de las cuatro eras solares y, en el círculo final, los veinte días del mes azteca. 

Calendario azteca (Foto SIEMA)

Expedición de Malaspina (Foto SIEMA)

Sombrero del jefe de los Inuit, NO Canadá, con escenas de la caza de ballena
(S.XVIII. Foto SIEMA)

Armas hechas con el pez sierra en el Real Gabinete
(Foto SIEMA)

Atravesando la sala de la cartografía se pasa a La realidad americana. Lo primero la realidad física mediante una espectacular maqueta donde contemplamos toda América, con sus montañas de la costa pacífica, sus grandes ríos, sus diferentes ecosistemas. Un 15 % de la población mundial habitan esas tierras, que representan la segunda masa de tierra mundial. Nos adentramos en este área cultural en el poblamiento de América desde la prehistoria y en los famosos cuadros de castas. Pintura típicamente americana para representar las tres razas: indígena, española y negra y las mezclas genéticas que se producen, todo ello ambientado en cuadros de escenas íntimas y cotidianas. A diferencia de otros pueblos colonizadores, como los ingleses, por ejemplo, que no admitían el mestizaje por considerarlo impuro. Los españoles no siguieron el mismo criterio. Ya estábamos acostumbrados a convivir con judíos y árabes en la época medieval, y no teníamos prejuicios a la hora de legalizar matrimonios mixtos, incluso creamos la primera universidad en Ameríca en 1512 en la isla de Sto Domingo, abierta a otros grupos. Fabulosas y originales las tablas de la conquista de México realizadas con la técnica del enconchado, traída de Oriente por el galeón de Manila.

"De español y mestiza nace castizo" (Cuadro de castas de Miguel Cabrera, 
Virreinato de Nueva España, s XVIII. Foto SIEMA)

Detalle de las tablas de la conquista de México enconchadas de 1696, por Miguel y Juan González 
(Foto Siema)

A través de grandes salas que contienen vitrinas con numerosos objetos, sobre todo de cerámica,  vamos conociendo la realidad americana en sus diferentes culturas de polo a polo.Desde Canadá y EEUU, pasando por las culturas del área mesoamericana, que presentan muchos elementos comunes, como los dioses, el uso de la escritura, el maíz o el juego de pelota. La zona andina, con la evolución de la sencilla cerámica en las culturas más antiguas, pasando por la maravillosa cerámica nazca o chimú, y hasta llegar a los elaborados elementos incas. El arte de la piel en Argentina, el arte de la plumería en el Amazonas. Todo ello mezclado con el arte colonial.
Urna funeraria maya del 900 ( Foto Museo de América)

Figura tajín en cerámica, con el lóbulo deformado y desnuda
(Foto Siema)

Guacamayo y arte de la plumería
(Foto SIEMA)

Tibor del Virreinato de Nueva España, con una curiosa representación
colonial del águila imperial y el león de Castilla
(Foto SIEMA)

La tercera y última parte en que se divide el Museo de América es la sociedad. Este área cultural abarca muchas salas. El ciclo vital y la forma de adornarse sería lo primero que observamos. Llama mucho la atención todo, los pesados tocados y joyas de plata de los mapuches, por ejemplo, o la deformación en diversas partes de la cara por medio de esos adornos. Las diferentes sociedades están estructuradas en tres grupos, de menor a mayor complejidad. Primero las sociedades igualitarias o tribus, luego las jefaturas y, por último los estados. 

Indígena con las plumas del recuadro de abajo injertadas en la mejilla
(fotos de SIEMA)

La llamada Casa del musgo de los Inuit de Canadá o casa de verano, 
con la hoguera con salida para fuego y el curtido de pieles (Foto SIEMA)
Tipi de los indios nómadas de Norteamérica

Cultura tinglit, casco  y collera con forma de lobo para el jefe 
(Foto SIEMA)

El recorrido por la segunda planta empieza con esas sociedades más complejas. También se estudia la economía en esas sociedades. Destaca un cuadro de la Sevilla del s.XVI con la Casa de contratación y los astilleros, atribuído a Sánchez Coello. En otra de las salas, a través de la cerámica de zonas andinas, se pueden contemplar los diferentes componentes de la sociedad en esas zonas: desde campesinos, artesanos, hasta nobles y el dios Viracocha. También muy interesantes los tipos sociales realizados en cera en Nueva España o el gran lienzo de la "Entrada del arzobispo Virrey Morcillo en Potosií" (Melchor Pérez de Holguín, s XVIII), donde lo narra a modo de crónica detallada.

Cerámica chimu que representa cargadores de aribala
con cinta en el pelo (Foto SIEMA)

Vista de Sevilla de Sánchez Coello (Foto Bárbara Rosello)

Salas muy importantes son las referidas a la religión, donde se exponen las principales divinidades indígenas, los mitos, los espacios sagrados, los ritos funerarios y de fertilidad. Todo ello referido tanto al mundo indígena como cristiano. Ejemplos importantes son los keros incas del s XVI, la llamada "estela de Madrid" ( que, en realidad, es la pata del trono de Pakal de Palenque y que se conserva muy bien), la momia de Paracas o el tesoro de los Quimbayas. Este último fue un regalo del gobierno de Colombia en 1893 al gobierno español, tras celebrarse el IV Centenerio del Descubrimiento y representa el mejor y más completo conjunto de orfebrería de toda América precolombina.

Kero inca con forma de jaguar ( Foto Museo de América)

Estela de Madrid, maya del 600-900
(foto SIEMA)

Momia de Paracas (Foto Orozco)

Tesoro Quimbaya ( Foto telecinco)

Tesoro Quimbaya (Foto SIEMA)

Sagrario del virreinato de Nueva España, de márfil, carey, nacar y madera
(Foto SIEMA)

El último espacio es el dedicado a la comunicación. En esta sala encontramos el juego de pelota, el famoso "códice tro-cortesano maya", que es el más largo de los códices mayas conocidos, de carácter ritual y que proporciona una información muy completa de su cultura.; también el "Códice Tudela", realizado en 1553, pictográfico, de las escuelas franciscanas de México, donde describe con toda crudeza los cruentos rituales mayas, con el sacrificio de humanos en el templo situado en lo alto de las pirámides y que tanto conmocionaron a los conquistadores como Cortés cuando llegaron. También vemos quipus incaicos, donde no conocían la escritura y se usaba ese medio de comunicación.
Códice tro-cortesiano maya( S XIII-XIV)

Códice Tudela, cultura azteca tardía( s XVI)

El Museo de América cuenta con muchos espacios para realizar talleres familiares, exposiciones temporales y mucho más. Muy interesante también su tienda en la planta baja, donde encontraremos libros, tejidos americanos, joyas, juguetes, piedras,etc. Os pongo unas imágenes de la tienda antes de pasar al Hotel Exe- Moncloa, que es el negocio con encanto elegido para esta entrada.









A menos de 10 min del Museo de América, por un lindo paseo se llega al Hotel Exe-Moncloa (C/ Arcipreste de Hita) . La minimalista fachada exterior oculta sus riquezas interiores. Me refiero a su magnífica terraza, abierta de junio a septiembre, donde no te cobran por subir. Desde ese punto se pueden contemplar unas maravillosas vistas de la sierra madrileña, del Museo de América o el Ministerio del Aire. Me despido, pero podéis seguirnos en la web www.siema.es , donde en agenda se publican sólo las visitas con posibilidad de inscripción individual, Twitter @Siemamadencanto   o facebook Siema Matritensis, Instagram siemamadencanto. 

Maribel Piqueras
Vista desde la terraza con el Museo de América, el faro de Moncloa 
y la sierra al fondo (Foto SIEMA)

Vista desde la terraza al Ministerio del Aire
(Foto SIEMA)


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