Síguenos por correo electrónico

miércoles, 26 de febrero de 2014

Palacio Longoria

El arquitecto de este maravilloso edificio es el catalán José Grasés Riera. Nació en Barcelona en 1850. Por supuesto debemos aclarar que, aunque si conocía a Gaudí, no era discípulo suyo ni se dedicó a trasladar a Madrid las propuestas modernistas del mismo. Cuando Grasés Riera viene a vivir(1882) a Madrid todavía Gaudí no había realizado sus grandes obras en la capital catalana. Aunque si se puede percibir en toda la obra de Grasés Riera un afán por la línea curva y la ornamentación escultórica en las fachadas. El éxito de su carrera profesional comienza en 1891 con el edificio de La Equitativa, en la esquina de la calle Alcalá con Gran Vía. Después, en 1901, ganó el concurso para el monumento de Alfonso XII en el estanque del Retiro, donde desarrollaría un amplio programa iconográfico que gustó mucho. Y al año siguiente, 1902, pertenece este palacio. El Palacio Longoria es el único edificio modernista en Madrid, reflejando todo una unidad estilística en su totalidad. Desarrolla el concepto de arte global, ya que todo en el está inspirado en la estética modernista: desde las líneas y esculturas de la fachada, pasando por las galerías, la escalera y toda la decoración interior , así como el mobiliario.
El Palacio Longoria debe su raro nombre a un apellido, el del banquero Javier González de Longoria, quien se lo encargaría con la idea de unificar en un mismo sitio el lugar de trabajo, es decir las oficinas, así como la vivienda particular. Grasés Riera aprovechó el solar esquinado comprado por Longoria y el jardín, pero decidió retranquear el edificio de la calle por medio de una verja con motivos florales buscando aislarlo y una mayor intimidad que, todavía hoy, conserva. La planta tiene forma de L  y se extiende un tramo por la calle Fernando VI, que recorrimos a comienzos de mes con www.siema.es y el otro por la calle Pelayo. Un torreón cilíndrico situado justo en el ángulo es la entrada al edificio y sirve como elemento integrador de las dos alas. 

"El torreón cilíndrico y su terraza, visto desde abajo y desde más alto"
Cuando pasas por allí todas las miradas se centran en el torreón . En la imagen se aprecia el arranque del balcón del mismo por medio de hojas grandes y la delicada talla floral o con entrelazados de la verja de fuera y barandilla, también de hierro, del balcón. El arquitecto no se inspiró en Gaudí, sino en el francés Guimard (autor del metro de París) y Victor Horta, cuyas propuestas de edificios en Bruselas conocía Grasés por diversas publicaciones que llegaron a sus manos. Se inspira por tanto en formas de la naturaleza, donde no existen líneas completamente planas ni pura geometría, todo en la fachada son líneas curvas. Hay una continuidad entre las diferentes partes de la fachada, pero también percibimos como organiza la decoración y la distribución de huecos de modo simétrico.


En estos detalles se aprecia el esmerado trabajo escultórico. El material parece piedra, pero no lo es. Los muros son de ladrillo, pero van recubiertos por "piedra artificial" que es lo que le da ese color amarillo característico y esa luz. La ornamentación simulando piedra se creaba en moldes vaciados en escayola con esas formas sobre los que se echaba una mezcla de cal, cemento y algo de marmolina, usando también una especie de armadura interior de hierro.Este modo de actuar facilita la simetría y armonía que se da en la fachada, a pesar de esa exuberante decoración a base de hojas, flores, tallos, lianas, algas, capullos. Incluso el cabello de las figuras femeninas, como ninfas, se mueve ondulante.
Escalera (Foto de Luis Camacho, cedida por la SGAE)
Escalera ( Ramón Guerra de la Vega)
Las dos puertas de la verja junto a la entrada principal se deben a la organización de entrada y salida de coches. Nada más pasar la entrada debajo del torreón cilíndrico, se abre un pequeño zaguán desde donde parte la escalera. Esta es muy curiosa, de corte imperial, pero dentro de un perímetro circular. La barandilla está decorada con hojas de arce y flores. Tiene dos tonalidades, porque la barandilla y las hojas son de latón, pero las flores están realizadas en cristal emplomado y unas llevan los bordes dorados y otras no para contrastar. Todo en la escalera es luz y movimiento, además la rodean los ventanales de los pisos y la cúpula de cristal que se aprecia en la imagen inferior. En lo que es la estrella central de la cúpula se unen los seis vértices de un hexágono que llevan sus nervios hasta las seis columnillas dispuestas en la escalera.

En la planta baja se abren dos galerías en forma de L que dan al jardín. Oríginariamente se disponían como pórticos abiertos, pero hoy están cerrados con cristal. El mobiliario es moderno, pero destacan los pilares con forma de palmeras que se disponen en torno a la balaustrada. Ese jardín es un verdadero remanso de paz
Foto de Ramón Guerra de la Vega (Palacios de Madrid)
Foto de Luis Camacho cedida por la SGAE
Estas imágenes se corresponden al jardín interior, que hoy se usa como terraza y está enlosado. Esta fachada posterior del edificio se terminó de construir en 1912. Después, la Compañía Dental Española se hace con el edificio. Floristan Aguilar compró el edificio anexo de la calle Pelayo con el fin de ampliar consultas y tener garaje. Ese garaje sería ocupado por su amigo Julio Romero de Torres que lo utilizaría como estudio de pintor hasta 1929. Una placa lo recuerda.

Vista de la fachada que da a la calle Pelayo, donde se repiten los mismos motivos decorativos que en el otro lateral de Fernando VI
Lateral del palacio y unión con la casa anexa donde se situó el estudio de Julio Romero de Torres
Torreón derecho en la calle Fernando VI
Con los torreones y las líneas verticales de las puertas de los balcones se rompe el sentido horizontal de la construcción. Actualmente es la sede de la Sociedad General de Autores Españoles, SGAE, y los interiores se han transformado en oficinas. Agradezco a Clara, de prensa, algunas de las imágenes proporcionadas. También comunico desde el blog la posibilidad de hacer visitas los sábados, que ofrece la SGAE, a través d su web, si quieren conocer también el interior a fondo. Aunque están muy solicitadas. Con nosotros pueden conocer la historia , arte y los exteriores. Justo en frente lleva casi tres años la famosa pastelería Mamma Framboise que realmente es un local con mucho encanto y merece salir a la luz en nuestro blog, aunque felicito a sus dueños, porque no hay mejor publicidad que el boca a boca de los que hemos estado dentro y degustado sus productos. Acogedor el sitio, donde combinan tradición y modernidad, no solo en el mobiliario y decoración ( fíjense en la ventana fingida, las sillas y columnas), sino en sus exquisitos postres. Como  su nombre dice, el ingrediente principal es la frambuesa. No dejen de probar su tarta de mus de pistacho y frambuesa o sus franceses macarrons. Ahora deleitense con las imágenes y hasta pronto:



No hay comentarios:

Publicar un comentario